Pragmatismo (II): percepción útil

Publicado: 17 noviembre 2012 en Teoría de la percepción, Teoría del conocimiento
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1. Cuando percibimos un objeto solemos decir que observamos en él propiedades. Percibimos, por ejemplo, el color y decimos, sin aparente problemática, que el color es una propiedad del objeto que nosotros observamos. Nuestra explicación no suele ir más allá. Los colores están allí, como si Dios los hubiera puesto para que nosotros los percibiéramos y nos maravilláramos ante la belleza de su magna obra. ¿Cuál es la función del color? ¿Por qué percibimos colores y no cualquier otra cosa imaginable? Nuestra explicación no sigue: los colores están allí y punto. Miremos de otro modo: según la psicología evolucionista todo rasgo fenotípico es una adaptación al medio. El ojo es fácilmente reconocible como una poderosa adaptación. Pero, ¿qué percibe el ojo? ¿La realidad en cuanto a tal o indicadores útiles para realizar su función? Parece más eficiente percibir solo lo necesario para la supervivencia. Lo percibido entonces no tiene por qué ser real, sino sólo un indicador, algo solamente útil para cumplir una función. Aquí es donde los psicólogos evolucionistas se meten en problemas queriendo conectar rápidamente el objeto a explicar y la eficacia biológica: ¿qué tiene que ver percibir el rojo con la supervivencia de los más aptos? Intentar responder a esta pregunta puede llevar a respuestas demasiado arriesgadas y especulativas tal y como haríamos si quisiéramos explicar la función “volar” de un avión únicamente a partir de la tuerca de una de sus ruedas. Conectar el color con el sexo es complicado y requiere mucha imaginación. Sin embargo, la cuestión puede plantearse mejor si metemos entidades intermedias entre el color y la eficacia biológica: ¿y si el color es un rasgo, epifenómeno, efecto colateral, parte integrante, exaptación, rudimento, etc. de un sistema que sí tiene eficacia biológica? La explicación puede mejorar.

2. El pragmatismo (cierta versión de él) define cualquier propiedad en los siguientes términos: oportunidad de acción o disposición conductual. El color está allí como un indicador para realizar cualquier acción, como una especie de posibilidad.  Nótese la diferencia crucial en el plano ontológico: las cosas son posibilidades no entes substantivos, no “objetos materiales” tal y como solemos entenderlos. Las cosas son utilidades, son útiles para, sólo existentes en la medida en que son piezas de un sistema al que sirven. Encuadremos esto en una teoría de la acción y pongamos un ejemplo. Observamos un objeto rojo. El color rojo y las dimensiones del objeto no “están ahí” sino que son partes, secuencias, funciones, posibilidades, ocasiones de nuestra acción. Si el objeto que percibimos es, por ejemplo, una manzana roja, de hecho no solo percibimos su color y volúmenes, sino que tenemos un montón de conocimiento más. Tenemos expectativas (la manzana no se mueve por si misma, no va a echar a volar ni me va a escupir veneno) y tenemos un montón de “propiedades pragmáticas”: la manzana es “agarrable”, es “mordible”, “saboreable”, “pateable”, etc. Si pensamos que, en el fondo, TODO el conocimiento de la manzana son propiedades pragmáticas (aunque no veamos en principio la utilidad de muchas de ellas) el mundo cambia completamente. Invito al lector a que mire a su alrededor e intente entender lo que percibe de modo pragmático: los colores, las formas… todo entendiéndose como parte de una acción. Es una revolución que obliga a repensarlo todo.

3.Tenemos un robot que está diseñado para alcanzar la salida de una habitación esquivando objetos. Para ello dispone de un sonar que le informa de la distancia de la que está cada objeto de él. ¿Qué es lo que realmente percibe el robot del mundo exterior? La distancia podríamos decir. No, la distancia es fruto de un cálculo posterior. Pues entonces percibe el ultrasonido que lanza el sonar en su regreso. Tampoco, el ultrasonido lo ha producido él, no es algo fruto de la realidad externa. Lo que realmente percibe es el lapso de tiempo que va desde que lanza el ultrasonido hasta que éste vuelve a su receptor. A partir de aquí, en función de la velocidad del ultrasonido y del tiempo de retorno, calcula la distancia. Estrictamente, percibe lapsos de tiempo y procesa (piensa, computa) distancias. No percibe ni colores ni sonidos ni nada más que lapsos de tiempo. Su mundo es ciego y sordo. Pero, aún más lejos: ¿existen realmente esos lapsos de tiempo como “entidades reales fuera de él”? NO. Es decir, nuestro robot no percibe ninguna propiedad del mundo exterior, sólo cronometra tiempos. Ni se representa la realidad ni la percibe realmente, sólo tiene una relación pragmática que, curiosamente, le permite interactuar con ella de forma satisfactoria en función de un propósito. Sin embargo, esto no debe llevarnos a pensar que la realidad en la que “vive” es una construcción creada por él, algo plenamente subjetivo o idealista. Nuestro robot no está encerrado en el solipsismo cartesiano. Su relación con el mundo no es arbitraria pues esos lapsos de tiempo “inexistentes” que percibe no son fruto del azar, sino que son fruto de una RELACIÓN REAL entre el sonar y los objetos de la sala. Si esa relación no tuviera conexión alguna con la realidad, nuestro robot se estrellaría, pero en la medida en que cumple su misión, tiene éxito en ella, verifica, demuestra que su “visión de la realidad” es correcta. En este sentido hay una relación pragmática, no representativa con la realidad. Conocer, para nuestro robot, no es tener un mapa de la realidad que un homúnculo interno visualiza, sino actuar en el mundo, relacionarse con él. Percibir, conocer es actuar.

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Comentarios
  1. alejandrovu dice:

    ¿La epistemología de Bruce Lee? “Siente, no pienses”.

  2. alejandrovu dice:

    Espero que exista algún día un androide llamado Bruce Lee. Y que sea como el agua.

  3. MARLENE SAMATELO dice:

    Hijito, mi cerebro se retuerce con tanta investigacin de nuestro propio raciocinio….. Ayer v un programa cultural africano, donde una millada de aves viven a tanta velocidad toda su vida,que para ellos, los humanos nos debemos mover en cmara lenta

    Llego a la conclusin de que todo es relativo, segn el cristal con que se mire.

    Saludos,

    Marlene.

    *Pdata: *Soy feliz, cada da aprendo ms de t, del Fader… y del mundo que me rodea. Creo que la felicidad del ser humano no est en la riqueza, sino en el saber ms cada da.

    Saludos,

    Marlene

    El 17 de noviembre de 2012 05:15, “La Mquina de Von Neumann” escribi:

    > ** > Santiago Snchez-Migalln Jimnez posted: ” 1. Cuando percibimos un > objeto solemos decir que observamos en l propiedades. Percibimos, por > ejemplo, el color y decimos, sin aparente problemtica, que el color es una > propiedad del objeto que nosotros observamos. Nuestra explicacin no suele > ir m”

  4. David dice:

    Aunque el robot no actuara, esa “vision de la realidad” seria correcta o incorrecta.

  5. David:

    Podría ser correcta o incorrecta pero no lo sabríamos hasta que el robot actuara. La única forma de verificar esa “visión de la realidad” es viendo si es eficaz en función de unos fines. De la misma manera que no podemos verificar una teoría científica hasta que realizamos un experimento, es decir, hasta que actuamos en la realidad.

  6. David dice:

    Santiago:

    No, tambien se puede saber examinando el estado del robot. De ahi mi discrepancia, correcto o incorrecto no requiere necesariamente unos fines para su definicion. El ejemplo de la ciencia es distinto, aunque en literalmente claro que implica actuacion, el experimento es analogo a la percepcion, no a la accion.

  7. David:

    No sé si te comprendo bien. Es imposible conocer si el cálculo de la distancia que hace el robot es correcto hasta que no lanza el ultrasonido con el sonar y éste vuelve. ¿Cómo sabes la medida de algo hasta que no coges un metro y la mides?

  8. David dice:

    Santiago:

    Lo que estoy diciendo es simplemente que la representacion interna que el robot hace de la distancia (el calculo) es correcta o incorrecta independientemente de que el robot actue. Si miro dentro del robot y esta representado 23, cuando la distancia es 45, la “vision de la realidad” seria incorrecta.

    No es requisito necesario que el robot se estrelle o logre sus fines para definir esa “vision” como correcta o incorrecta. Vamos, lo que dije en mi primer comentario.

  9. Yack dice:

    Desde el punto de vista del robot, su cálculo será correcto si sus predicciones en relación con ese dato se cumplen después de eliminar perturbaciones ajenas a ese dato, lo que no siempre es fácil.

    Si miras dentro del robot estamos trasladando el problema a otro agente inteligente (el programador) que comparte los mismos fines y la misma codificación de datos que el robot y que tiene acceso a sus cálculos internos.

    Podemos suponer, y de hecho lo hacemos, que existe una realidad sólida ahí afuera sobre la que muchos agentes inteligentes pueden hacer conjeturas coincidentes y consistentes y eso es el mejor (y único) argumento de que existe esa realidad independiente que supuestamente nos envuelve.

    Sin embargo, la suposición de que existen otros agentes inteligentes que hacen conjeturas coincidentes y consistentes también es una conjetura de cada agente individual, que no puede demostrarse si no es a través de la comprobación subjetiva. Y una prueba de que todo está supeditado, en último término a un comprobación subjetiva, es que durante el sueño no se puede comprobar si los personajes que intervienen en él, existen realmente.

    Al final, lo único seguro es que tú haces conjeturas y sólo puedes saber que son correctas cuando aciertan al predecir el futuro o en la medida en que tu memoria te dice que acertaron siempre en el pasado (si dejo caer un vaso se rompe). Y en estas conjeturas se incluyen el comportamiento predictivo asociado a ciertos símbolos que representan a otro agente inteligentes en tu mente, pero que no puedes demostrar que existan fuera de ella.

    Saludos.

  10. David:

    Entonces me temo que no has entendido bien lo que significa el pragmatismo. Claro que el cálculo de la distancia puede ser correcto independientemente de que el robot se mueva o no, pero esa no es la cuestión. Pensemos por ejemplo que hay un objeto a 6 cm. del robot y éste, para medir distancias, tiene algo tan arbitrario como un generador aleatorio de números del 1 al 10. Lo usa y casualmente sale 6. La medida es plenamente correcta pero, ¿de qué sirve tal medida, qué expresa realmente si no entra dentro de un plan de acción? ¿De qué “conocimiento” forma parte ese 6 si no es dentro del plan de acción del robot? ¿Qué sentido tiene un 6 “solo” dentro del universo?

  11. David dice:

    Santiago:

    Una cosa es que entienda el pragmatismo o no, y otra que crea que se puede distinguir la correcta representacion del entorno con la utilidad de esa correcta representacion. Mis comentarios iban a hacer esa distincion, que en tu post, y en tus comentarios, parece que pretendes suprimir:

    “La única forma de verificar esa “visión de la realidad” es viendo si es eficaz en función de unos fines.”

    Y yo digo que no, que la correcta representacion no depende necesariamente ni de una utilidad ni de una accion.

    Saludos

  12. David:

    Jajaja. No nos entendemos, no. Es que, realmente, el robot NO SE REPRESENTA LA REALIDAD, porque ya hemos dicho que conocer no es representar sino actuar. Calcular una distancia no es representar nada, sino realizar un acto que será parte de un acto más grande, a saber, esquivar un objeto. El robot no tiene una “mente” en la que “visualice” o “represente” el número 6 . Ese número solo será una serie de pulsos electromagnéticos en los circuitos del robot que nadie ve ni comprende en cuanto a tal.

    El número 6 sólo puede comprenderse como conocimiento en la medida en que “ayuda” al robot a conseguir sus objetivos. Por eso te he dicho antes que un número 6 perdido en el universo, desconectado de todo no significa nada. El número 6 sólo tendrá sentido si comprendemos que el robot lo usa para esquivar un objeto, nada más. Si yo soy un ingeniero y me encuentro con el robot, abro sus circuitos y me encuentro con ese número 6, ¿cómo entenderlo si no comprendo qué es lo que hace el robot?

  13. Yack dice:

    Consideremos un medidor de distancias ultrasónico: Aprieto el botón, el medidor emite un sonido, pone en marcha un cronómetro y lo para cuando recibe un determinado sonido. Muestra en un display un guarismo vinculado con el intervalo temporal medido y fin del proceso.

    La cuestión es: El dato en el display puede ser correcto o incorrecto en términos absolutos o sólo en términos de utilidad para un agente teleonómico que tiene planes, como construir un armario que encaje en una sección de la habitación.

    Esto nos lleva al concepto de información y yo pienso que la información es todo aquello que ayuda o puede ayudar a un agente teleonomico a llevar a cabo sus planes. Y todo lo demás no es información, aunque puede convertirse en información si interacciona con un ser teleonomico de una determinada manera.

    El medidor sólo es un artilugio diseñado por un agente teleológico para que le ayude a capturar información de calidad, pero lo que aparece en el display sólo es información si hay un agente inteligente detrás que la interpreta en función de sus intereses y en función del proceso que se ha seguido para fabricar el medidor (el tiempo equivale a espacio y la velocidad del sonido es una constante prederterminada, por ejemplo).

    Pero un agente inteligente puede hacer la conjetura acertada de que todos los medidores que utilice (un metro flexible, un laser, un plano a escala) proporcionarán la misma información, es decir, le servirán para establecer marcas fiables en su mapa psíquico de la realidad, que le ayudarán a alcanzar sus objetivos, cualesquiera que estos sean. Entonces, invirtiendo el razonamiento, un dato correcto es, en último término, el que le ayuda a llevar a cabo sus planes.

    Saludos.

  14. David dice:

    Yack:

    “El dato en el display puede ser correcto o incorrecto en términos absolutos o sólo en términos de utilidad para un agente teleonómico que tiene planes”

    Es que no son solo esas dos las unicas posibilidades.

    Un dato sin interpretacion no tiene significado ni puede ser correcto ni incorrecto. Pero el que se requiera un interpretacion (para convertirlo en informacion siguiendo tu terminologia), no implica necesariamente que dicha interpretacion tenga que contener un elemento de utilidad, sino que puede limitarse a hacerse en terminos de _correspondencia_ con la realidad. Esto es asi aun cuando los agentes que hacen dicha interpretacion son teleonomicos.

    Es mas, agentes con distintas utilidades pueden coincidir en la evaluacion de la correccion o incorrecion de una informacion (en terminos de correspondencia), incluso si sus utilidades son distintas o si esas utilidades son completamente independientes de esa informacion.

  15. Yack dice:

    David, creo que estamos diciendo lo mismo aunque hay un matiz sutil de discrepancia.

    Y en mi opinión, ese matiz es que tú consideras que la información existe con independencia de los seres teleonomicos y yo pienso que no.

    En último término, una información sólo puede ser evaluada por un agente teleonomico, y este agente sólo puede calificarla de correcta si resulta útil para hacer predicciones que se cumplan.

    Yo circulo por una carretera y veo un cartel en el que se anuncia un taller mecánico. Es información porque tiene la potencialidad de ser útil, aunque en principio no lo sea. La guardo en la memoria para enriquecer mi modelo mental del mundo. Un minuto después el coche sufre una avería, exploro el entorno y consulto mi memoria. Interpreto el recuerdo del cartel y hago la predicción de que si camino unos minutos podré contratar un servicio de grúa y reparación. Pero el taller ha sido demolido y en su lugar hay una heladería. Mi conjetura no se cumple y la información que representaba el cartel pasa a ser falsa, es decir inútil.

    La utilidad última de la información es la de hacer predicciones fiables para llevar a cabo proyectos y se dice que es falsa cuando nos induce a realizar predicciones erróneas que contribuyen al fracaso del proyecto.

    El hecho de que la información sea consistente para todos los agentes teleonomicos no significa que tenga existencia objetiva.

    Si yo mido una pared con una cinta métrica puedo decirle a mi amigo que la vuelva a medir para confirmar que el dato es válido y, podría decirse, “objetivo”. Pero en realidad, mi amigo, es sólo un instrumento de medida redundante que me permite hacer la conjetura de que si él me comunica la misma medida, ésta será más fiable.

    Pero el estatus de agente teleonomico de mi amigo es sólo una conjetura mía, así como el hecho de que no me va a engañar, de que no es un personaje virtual de una simulación, una alucinación de mi cerebro enfermo o que forma parte de un sueño.

    Todo nuestro pensamiento es una cascada infinita de conjeturas interrelacionadas y jerarquizadas que se confirman o no, sólo si nuestras predicciones se cumplen. Si al final el armario no encaja, tengo que revisarlo todo (incluida la fiabilidad de mi amigo) para ver dónde estaba la información errónea, es decir, la que no resultó útil para el fin para la que fue utilizada.

    Pero estamos discutiendo en un plano filosófico y no en un plano operacional, en el que se da por válida la conjetura de que la información existe, y que es objetiva e independiente de los agentes teleonomicos.

    Saludos.

  16. Ananías dice:

    Sé que el maquinista me va a dar un tirón de orejas y a lo mejor me lo merezco y espabilo pero veo las cosas así.

    Pongo en duda que de la afirmación – “Las cosas son utilidades, son útiles para, sólo existentes en la medida en que son piezas de un sistema al que sirven.” – se derive un aislamiento del pragmatismo que lo libere de las ataduras a las que estamos acostumbrados en el plano ontológico.

    Pongamos un ejemplo: vamos a comparar el robot que sale de la habitacióm sin chocar y un cuchillo para (en este caso) partir chorizo. En ambos casos se produce el mismo fenómeno aunque el grado de complejidad sea “aparentemente” diferente. El cuchillo obviamente es un instrumento que puedo usar para partir chorizo y hacerme un bocadillo o , también para rebanarle a alguien el pescuezo al estilo de los sicarios de la droga en México. Por otra parte el robot puede usarse para salir de una habitación esquivando contactos o , también para impactar proyectiles en las rodillas de un grupo de personas al estilo de “Terminaitor 2″ (gran película sobre el pragmatismo).

    En resumidas cuentas el pragmatismo es lo que es y no lo que nosotros queramos que sea mareando a la perdiz de William James. Lo que se plantea aquí como pragmatismo es una imagen falsa de su naturaleza. De la misma manera que no se me ocurre considerar al cuchillo partiendo chorizo o rebanando pescuezos como un fenómeno pragmático en sí mismo, tampoco debería considerar que un robot esquivando objetos o impactando proyectiles en rodillas ( por no decir cabezas) sean actividades analizables bajo el paraguas del pragmatismo.

    Resumen final. El pragmatismo es una creación esencialmente humana y no puede trascender ni independizarse proyectádose sobre un cuchillo o sobre un robot. Eso sí, un cuchillo puede cortar con diferente grado de eficacia al igual que un robot puede cumplir con su utilidad de manera más o menos presisa. Pero esto es otra cosa a lo que yo particularmente no relacionaría – para nada , como diría la Chábeli Iglesias – con el pragmatismo.

  17. David dice:

    Yack

    Si, estamos diciendo casi lo mismo. La discrepancia no consiste en que yo diga que la informacion exista de manera independiente. Como dije antes, el dato requiere de una interpretacion para otorgarle significado y por panto para poder ser verificado. Dices

    “En último término, una información sólo puede ser evaluada por un agente teleonomico, y este agente sólo puede calificarla de correcta si resulta útil para hacer predicciones que se cumplan.”

    Yo digo casi casi lo mismo, pero me quedo mas atras, no añado ningun ingrediente de utilidad para definir la correccion:

    Una información sólo puede ser evaluada por un agente teleonomico, y este agente sólo puede calificarla de correcta si hace predicciones que se cumplan.

    Luego dices

    “La utilidad última de la información es la de hacer predicciones fiables para llevar a cabo proyectos y se dice que es falsa cuando nos induce a realizar predicciones erróneas que contribuyen al fracaso del proyecto.”

    Me parece muy bien que definas la utilidad de la informacion asi, pero no la segunda parte. Utilidad y correccion no son una y la misma cosa: una cosa es la utilidad de la informacion (tal y como la defines) y otra, independente y anterior, es su propiedad de hacer predicciones que se verifican, o sea, su correccion. Termino con tu ejemplo, segun lo habria escrito yo

    Yo circulo por una carretera y veo un cartel en el que se anuncia un taller mecánico. Es información porque yo lo interpreto como tal, y su contenido hace referencia a un estado de la realidad. Hago la predicción de que, al seguir por la carretera, dentro de poco me encontrare con dicho taller. Mi coche no sufre ninguna averia y al segur mi camino constanto que el taller ha sido demolido y en su lugar hay una heladería. Mi prediccion no se verifico, el contenido del cartel es falso, aun sin haber contruibuio al fracaso de ningun proyecto.

    Saludos

  18. Yack dice:

    David, es posible que la diferencia sea, a estas alturas, casi terminológica.

    Lo que yo sostengo y donde está la clave de mi posición, es que para que una información sea útil para llevar a buen término un plan, ha de ser correcta y de ahí se sigue que para estar seguro de que es correcta debe acreditar su utilidad para llevar a buen término un plan.

    Un ejemplo: Tengo un medidor fiable que ha funcionado durante mucho tiempo. Mido la cocina para instalar un armario y me da 350 m. Inmediatamente supongo que esta información es falsa porque no entra dentro de mi horquilla predictiva de seguridad.

    En este caso el cúmulo de conjeturas acumuladas en mi memoria es más fiable que la medición de un aparato que puede fallar, aunque la probabilidad de que falle sea ínfima. Este método es el que aplicas en el contraejemplo.

    Sin embargo si marca 3,5 m (mi cocina mide 3,3 m) daré por bueno el dato (mi memoria me dice que el medidor no ha fallado nunca) hasta que constate que no resulta útil para llevar a buen término mi proyecto de colocar un armario.

    La única prueba definitiva que puede validar la pirámide de suposiciones y datos involucrados en una creencia, es su utilidad para llevar a cabo un proyecto sobre la realidad. La memoria sólo es una instancia subordinada, un contenedor de suposiciones más o menos sólidas que son muy utiles pero que no tienen el estatus de los hechos reales.

    En este principio es en el que se basa la ciencia, y el experimento es un proyecto ejecutado sobre el mundo real cuya única utilidad es validar la información y las hipótesis que se están poniendo a prueba.

    Dices: ” Mi predicción no se verifico, el contenido del cartel es falso, aun sin haber contribuido al fracaso de ningún proyecto.”

    El contraejemplo que pones es bueno, pero el problema es que no funciona a la inversa.

    Si tú ves una heladería en lugar de un taller, aplicas una pirámide de suposiciones y conjeturas que has ido elaborando desde tu nacimiento. En las heladerías no se arreglan coches (o puede que sí en la trastienda), preguntas a los lugareños para que te confirmen si el taller se ha trasladado o existe otro, etc.

    Pero al final, la única prueba que valida una información es que ayude a hacer predicciones que se cumplan en el mundo real, y este hecho se manifiesta claramente en las predicciones inéditas.

    No es necesario romper un vaso para confirmar la hipótesis de que se rompe porque para eso tenemos la memoria repetida y confirmada miles de veces que nos ahorra hacer la prueba real.

    Pero sí somos Rutherford tenemos que bombardear átomos para comprobar que tienen un núcleo en su interior, y confirmar así una hipótesis inedita, porque no tenemos experiencia previa de su constatación real.

    Recordemos por último que nuestra conciencia sólo recibe secuencias de unos y ceros (por simplificar) y que tiene que ser capaz de distinguir cuales son correctas y cuales incorrectas sin ayuda exterior. La única forma válida y fiable es emitir secuencias especificas hacia el mundo exterior basadas en las cadenas que queremos validar, a continuación imaginar cual será la respuesta y comprobar si coinciden o no con nuestras conjeturas. Si coinciden las etiquetamos como conocimiento cierto y en caso contrario como falsas.

    No hay otra fórmula para aprender, aunque de tanto repetirla, desde que éramos bebés balbucientes, y con la inestimable ayuda de la memoria, hemos llegado a creer que existe un conglomerado de certezas incuestionables que llamamos realidad y que ciertas especulaciones que hacemos son tan sólidas como la propia realidad, pero eso sólo es una conjetura alimentada, sostenida y reajustada continuamente por los resultados de nuestras interacciones con el mundo real, es decir, por la consecución exitosa de acciones y proyectos aplicados sobre la realidad.

    Saludos.

  19. Yack dice:

    He estado pensando en un ejemplo que recoja con mayor claridad las dos posiciones.

    Kepler mediante un proceso especulativo idea la teoría de que los planetas describen orbitas elípticas. Pero para validarlo necesita poner esa suposición a prueba ideando un proyecto y comprobando si tiene éxito. Y ese proyecto es colocar un tubo de metal en una determinada posición y comprobar si la luz proveniente de un determinado punto celeste lo atraviesa coincidiendo con una determinada posición de la agua de un reloj.

    La teoría ha surgido de las interacciones de los datos de su memoria gestionados por un hardware diseñado para hacer predicciones. Pero la validación sólo puede hacerse sometiendo la teoría a prueba incluyéndola en un proyecto ejecutado sobre el mundo real y constatando si el proyecto tiene o no éxito.

    Pero podemos prescindir del telescopio y considerar que el simple hecho de “observar” a ojo descubierto ya es una acción de interacción programada para confirmar una predicción basada en una hipótesis, como la de que hay un taller mecánico en el pueblo a partir de un cartel anunciador.

    La discusión quedaría reducida a decidir si “observar” es o no una acción sobre el mundo real dirigida a confirmar una creencia.

    Y observar es dirigir un instrumento copmplejo de medición (el ojo) en una dirección y comprobar si la información capturada responde o no a nuestras expectativas.

    Saludos.

  20. David:

    Cito tu ejemplo:

    “Yo circulo por una carretera y veo un cartel en el que se anuncia un taller mecánico. Es información porque yo lo interpreto como tal, y su contenido hace referencia a un estado de la realidad. Hago la predicción de que, al seguir por la carretera, dentro de poco me encontrare con dicho taller. Mi coche no sufre ninguna avería y al segur mi camino constato que el taller ha sido demolido y en su lugar hay una heladería. Mi predicción no se verifico, el contenido del cartel es falso, aun sin haber contribuido al fracaso de ningún proyecto.”

    Es que puede enfocarse a un nivel más profundo. Pensemos en Wittgenstein. Él decía que comprender una realidad no es imprimir una copia idéntica a esa realidad en la mente, sino entender el uso de dicha realidad. Cuando tu comprendes la señal y recorres el recorrido hasta el taller lo que realmente aprendes es un conjunto de indicadores, de pistas, de directrices de acción, que te dicen que si tu coche está averiado podrás arreglarlo en ese taller. Y además, la única forma de verificarlo es actuando, tal y como haces en el ejemplo, yendo hasta el taller. Tu verificación es accidental, no era ese tu propósito, pero eso no implica que no hayas tenido que realizar la acción de ir hasta el taller para verificar la indicación del cartel. No existe otra forma de verificación que la acción. Sin ella la información puede ser correcta pero nunca lo sabríamos.

    Y, de nuevo, la información siempre es información útil. ¿Qué es sino saber que ese taller ha sido demolido que una información útil para saber que allí no puedes arreglar el coche?

    Ananías:

    No, no voy a tirarte de las orejas. ¿Qué utilidad tendría? ;) No me estoy identificando personalmente con el pragmatismo, sino que estoy pensando y divulgando acerca de él porque me parece interesante y me sorprende el éxito que ha tenido en los últimos tiempos porque resulta una teoría bastante contraintuitiva.

    Vienes a decir que la utilidad no agota toda información que tenemos sobre un objeto. Un cuchillo puede usarse para muchas cosas pero también está ahí, existe independientemente de que lo utilicemos o no por lo que la utilidad no es todo lo que sabemos de algo.

    Pero es que las grandes teorías no se refutan (ni se defienden) tan fácilmente. Lo que he querido decir en la entrada es más profundo. Si miramos un cuchillo vemos su color marrón, unas longitudes, un peso, un volumen… Lo que digo es que esas propiedades (aparentemente sin utilidad alguna), sí que la tienen. La idea es que la evolución nos ha diseñado sólo para percibir lo que es útil para nuestra eficacia biológica. Percibir las distancias es muy útil para sobrevivir, por lo que percibir todas las medidas del cuchillo, aunque en el presente no nos sea muy útil, es consecuencia de una habilidad que sí lo es. ¿Existe entonces la medida de 12,5 cm. del cuchillo en la realidad como una cosa-en-sí? ¿Hay en la realidad distancias? NO, son propiedades pragmáticas, útiles, sólo definibles a partir del sujeto que las percibe como útiles (en este amplio sentido evolutivo).

    Pensemos en el color. ¿Es una propiedad útil el marrón? A priori no, pero percibir el color seguramente que ha sido muy útil, por ejemplo, para percibir a posibles predadores o presas. Entonces, percibir el marrón es útil para localizar, diferenciar un objeto de los demás. Es un indicador, una etiqueta, una señal de tráfico en el camino de la eficacia biológica.

  21. Masgüel dice:

    Santiago, se le puede y debe dar otra vuelta de tuerca al asunto. Dices, “la idea es que la evolución nos ha diseñado sólo para percibir lo que es útil para nuestra eficacia biológica”. Y estoy de acuerdo, pero es un relato de segundo orden. Ese biologicismo encaja sin problemas en el esquema metafísico kantiano (una realidad inaccesible por un lado, un mundo subjetivo por otro y la utilidad entendida en términos de ventaja adaptativa como engranaje entre ambos). El pragmatismo va más allá y por eso es una filosofía postmetafísica. Como decía Varela, lo que tienen de común James, Husserl y Nishida es una revalorización del fenómeno, de la experiencia vivida (el “Ser y Tiempo” de Heidegger puede leerse como una ontología de la cotidianidad). Nietzsche rompió la baraja al disolver la dicotomía realidad/apariencia. De aquellos polvos vienen estos lodos. En filosofía de la ciencia también ha hecho mella. Quine proponía un compromiso ontológico con las entidades que precisen nuestras mejores teorías. Pero lo hacía precisamente desde una postura pragmatista, llevando la ontología misma al interior del programa.

  22. Masgüel:

    Mi pretensión por estudiar y pensar el pragmatismo va, en cierto sentido en esa línea. Creo que quizá, mediante él, podríamos conseguir romper con la división metafísica realidad/apariencias que nos hace constantemente crear un mundo paralelo kantiano (amen de llevarnos a cierto escepticismo) sin caer en relativismos ficcionistas (esas cosas postmodernas que sabes que tanto me gustan) y salvando la validez del conocimiento científico o de ciertas tesis más o menos realistas (la objetividad del mundo). Sin embargo, no me atrae mucho el pragmatismo en la línea post-fenomenológica de Heidegger (ya perdí bastante tiempo con este tipo en la facultad) ni tampoco las conclusiones a las que llega Rorty, atrayéndome más Quine o Putnam (su realismo directo pinta bien).

  23. alejandrovu dice:

    Santiago:

    ¿Has visto fotografías astronómicas de una misma zona en el infrarrojo, visible, electromagnéticio y rayos x? A distintas miradas, distintos espectáculos… No puedo evitar pensar en Kant.

    Masgüel y/o Santiago:

    ¿Por qué el esquema metafísico kantiano puede (o no puede, o debe, o no debe) mantenerse dentro de nuestro esquema del mundo?
    ¿Es posible una realidad postmetafísica? ¿Qué clase de bicho (sin ofender) sería?

    Gracias. :)

    PD: Aunque no postee mucho aquí. Procuro leer todos los comentarios.

  24. Masgüel dice:

    “¿Por qué el esquema metafísico kantiano puede (o no puede, o debe, o no debe) mantenerse dentro de nuestro esquema del mundo?”

    La gracia está en caer en la cuenta de que puede NO mantenerse dentro de nuestro esquema del mundo. De que es prescindible. Si debe o no debe, pues dependerá de tus preferencias.

    ¿Es posible una realidad postmetafísica?

    Depende lo que entiendas por metafísica. Si hablamos del “error más largo”, el esquema que inaugura Platón, sí. Es posible pensar el mundo de otras maneras.

    ¿Qué clase de bicho (sin ofender) sería?

    “Pero el pastor mordió, tal como se lo aconsejó mi grito; ¡dio un buen mordisco! Lejos de sí escupió la cabeza de la serpiente -: y se puso en pie de un salto. – Ya no pastor, ya no hombre, – ¡un transfigurado, iluminado, que reía! ¡Nunca antes en la tierra había reído hombre alguno como él rió! Oh hermanos míos, oí una risa que no era risa de hombre, – y ahora me devora una sed, un anhelo que nunca se aplaca. Mi anhelo de esa risa me devora: ¡oh, cómo soporto el vivir aún! ¡Y cómo soportaría el morir ahora! – Así habló Zaratustra.”

  25. Alejandro:

    Con respecto al otro mundo kantiano es que trae muchos problemas duplicar mundos. Si pensamos que existe un mundo real y otro mundo “para nosotros” estamos confesando que no conocemos verdaderamente el mundo real sino solo el mundo tal y como lo percibimos y pensamos en tanto que seres humanos. Entonces, ¿qué validez tiene el conocimiento de este mundo si no hay acceso al mundo real? ¿Estamos dentro de un mundo “falso”, de un mundo de apariencias? La validez del conocimiento sale dañada. Además que caemos en múltiples callejones sin salida. Pensemos, por ejemplo, en la percepción del color. Podemos decir que los colores solo son nuestras formas de conocer la realidad y la realidad en sí no tiene por qué tener colores, pero… ¿cómo es una realidad “incolora”? Esta pregunta no tiene sentido ni solución posible. Así, para evitar estos problemas es mejor prescindir del otro mundo afirmando que sólo existe éste y así, además, podemos salvar la objetividad de nuestro conocimiento sobre él: si solo hay un mundo y podemos conocerlo, nuestro conocimiento puede ser válido.

    ¿Cómo sería un “bicho” postmetafísico? Bueno, en este sentido te diré que desde los albores de la Modernidad muchísimos pensadores han querido quitarse de encima la metafísica, principalmente, porque no es verificable por la experiencia, porque muchos de sus problemas parecen ser más juegos de palabras que problemas reales y porque los filósofos llevan milenios hablando de ella sin llegar a ningún lugar aparente. Una teoría post-metafísica nos liberaría de esas molestias.

  26. Yack dice:

    En un sentido científico-metafísico-ontológico yo veo así el asunto que nos ocupa:

    Una mente humana es una caja negra en la que entra información generada en el mundo real. La caja negra emite a su vez información que tiene la propiedad de modificar la realidad en la dirección adecuada para que ésta genere información que coincida con las expectativas/deseos que hay codificados en el interior de la caja negra y entonces se produzca ese efecto que llamamos placer y que da sentido a nuestra existencia.

    Por ejemplo, recibo información de que necesito comer (hambre), emito información a mis músculos para que apunten, disparen y abatan a un animal comestible. Poco después recibo información de que ya no tengo hambre y así se cumple la expectativa/deseo que está codificada en el interior de la caja negra de mi mente. Y aquí se produce placer que es la culminación del proceso.

    Y toda nuestra actividad como agentes inteligentes se reduce a repetir este proceso. Ahora bien, esa información exterior interactuando con lo que quiera que haya dentro de la caja negra, genera una alucinación vivida y compleja (realidad) en la que se incluye todas las explicaciones, modelos, teorías que manejamos, así como la representación simbólica de las partes físicas y procedimientos asociados a nuestra persona, como los brazos, el cerebro y hasta los procesos que se suponen que rigen nuestro pensamiento.

    Pero hay una inconsistencia severa en ese modelo. Y es que la información que nos llega a la caja negra nos dice inequívocamente que nuestra mente está formada por los mismos elementos que conforman la realidad y sigue las mismas leyes. Pero ni siquiera la información existe realmente. Todo, incluida la información, se reduce a interacciones energéticas deterministas entre entidades minúsculas que se mueven libremente interactuando bajo patrones de leyes predeterminadas y ajenas a nuestra voluntad.

    Si cada instante del universo da lugar al siguiente, con sólo aplicar las leyes de la física, y eso incluye esa parte del universo que es la caja negra de nuestra mente, ¿para que es necesaria la conciencia y el pensamiento? Sería como pretender que una bicicleta debe tener conciencia y/o inteligencia para poder controlar todos los mecanismos de acuerdo con el plan maestro del fabricante.

    En resumen, por lo que nos cuenta nuestra propia mente, somos parte de una realidad ciega y sin proyecto alguno. Sin embargo esta realidad se aparta (aparentemente) de su trayectoria determinista presionada por las directrices emanadas de un sistema (nuestra mente) que forma parte del universo y que está tan vinculado a su devenir como lo está una piedra abandonada en el camino. Pienso que la única “explicación” de todo esto es que las cosas no son lo que parecen. Que el modelo básico de la realidad que tenemos en nuestra mente no es ontológicamente correcto, porque no es consistente.

    Así que el pragmatismo, para mí, es simplemente la constatación de que todo lo que percibimos, creemos o imaginamos es sólo un terreno simbólico, como puede ser un videojuego, en el que una entidad (el Yo, la Conciencia o como queramos llamarle) puede interactuar con ese mundo simbólico ateniéndose a unas reglas predeterminadas, para alcanzar un fin que le produce placer. En otras palabras, un juego de ajedrez a gran escala que nos vemos obligados a jugar pero que sólo existe en la medida en que lo jugamos y para que lo juguemos.

    A las preguntas de ¿Quién puso ese juego ahí? ¿Quién ideó las reglas? o ¿quién fabricó la caja negra de la conciencia? no tengo respuesta y tal vez eso que llamamos “respuestas”, “cierto” o “falso” son sólo conceptos que tiene sentido dentro de la mecánica del juego y que pretendemos, ingenuamente, aplicar fuera de él.

    Saludos.

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