El mito del progreso

Publicado: 14 diciembre 2008 en Filosofía política, Sociología, Tecnología
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Plaza Roja de MoscúParece haber un acuerdo tácitamente aceptado por toda la comunidad intelectual de entender el ideal de progreso propuesto por los ilustrados como un mito, como una promesa falsa. El fracaso de esta idea parece dar con el traste de un tirón con todo el significado de la Modernidad o de la Ilustración. Como la idea de progreso parece falsa, la Modernidad es falsa, pasemos página y vayamos a otra cosa.

¿En qué se basan para afirmar en eso? En que el Siglo XX, siglo que se ve como el cúlmen de la Modernidad (no entendemos por qué), fue la prueba demostrativa de que las promesas ilustradas eran falsas. Un siglo con dos guerras mundiales, dos bombas atómicas, gulags, Auschwitz, deterioro medioambiental, Tercer Mundo… no era aquel paraíso terrenal que prometía el Siglo de las Luces. Las guerras mundiales fueron las más mortíferas de la historia de la humanidad debido a que en ellas se utilizaron todos los avances científicos y tecnológicos existentes; la degradación medioambiental sería imposible a la escala en la que hoy sucede sin la tecnología fruto de la idea de progreso; la amenaza nuclear que hasta hace poco acechaba como un espectro sobre el mundo era imposible sin la fórmula de Einstein. Parece como si gran parte de las desgracias de la tierra fueran culpa de la ciencia y la tecnología, o de esa razón instrumental que parece ser que es la única que pueden usar los científicos y los ingenieros (por lo visto si haces ciencia pierdes inmediatamente la capacidad de escribir poesía o de enamorarte).

Estos ataques se deben fundamentalmente a una serie de terribles confusiones. Es cierto que algunos pensadores ilustrados, y no tan ilustrados, creían que el progreso en todos los sentidos (no sólo tecnológico) sería algo ilimitado, que crecería y crecería al hasta el infinito como por arte de magia. Esta idea, que aún se mantiene en muchos sectores (sobre todo económicos) no es que sea falsa (no podemos comprobar una afirmación que habla sobre el futuro ya que éste aún no ha llegado) pero sí que parece contener una serie de presupuestos peligrosos:

super-maquina1. Da la impresión de que la ciencia o la tecnología “tienen vida propia”, es decir, de algún modo pueden avanzar por sí mismas. Esta perspectiva ignora que detrás de ellas existen personas que son las que realmente las hacen avanzar. La ciencia y la técnica se dan en sociedades determinadas, con características muy concretas. Una sociedad en la que se prohíba o no se fomente la investigación, difícilmente tendrá progreso científico. Esta tendencia mística de “dar vida propia” a cualquier entidad que se desarrolla en la historia con independencia de sus componentes o circunstancias hunde sus raíces en la filosofía hegeliana.  Para Hegel el Espíritu Absoluto avanza autoconociéndose en la historia, y avanza con o sin nuestro permiso. Los héroes de la historia favorecen este avance pero muchas veces no lo saben: son las astucias de la razón. Siguiendo este esquema, muchos pensadores han hablado de procesos transhistóricos que funcionan por sí mismos (el marxismo clásico es el otro gran ejemplo). Esta forma de pensar es una sofisticadísima versión del animismo o hilozoismo de Tales de Mileto.

2. Afirmar que la ciencia y la tecnología son malas o buenas es caer del modo más ingenuo en la falacia naturalista. Las cosas no son buenas ni malas, sino que lo que será bueno o malo es el uso que se les de. Una fórmula matemática no es mala ni buena, será mala si se utiliza para diseñar misiles nucleares con el fin de atacar ciudades y será buena si con ella encontramos vacunas. El conocimiento no es bueno ni malo, su uso es lo bueno o malo. Por lo tanto, el progreso de la ciencia y de la técnica no es bueno en sí mismo, será bueno si con él conseguimos hacer cosas buenas y, efectivamente, no siempre ha sido así.

3. No es posible mantener que el progreso sea algo ilimitado. Me llena de perplejidad pensar que llevó a estos pensadores a hablar de un progreso infinito. ¿Por qué ha de ser infinito? ¿Qué indicadores había para lanzar tal afirmación? Me parece algo absurdo. Supongamos que la medicina progresa de tal manera que es capaz de curar todas las enfermedades. Podríamos decir que estamos ante el final de la medicina, pero esto no es equivalente a decir que su progreso haya sido infinito. Lo mismo podemos decir del progreso en cuestión de la defensa de los Derechos Humanos. El día en el que en el mundo no se violara ningun precepto de la Declaración de los Derechos Humanos podríamos decir que hemos dado un salto de gigante en el progreso, pero no que puede darse un progreso ilimitado en cuestión de derechos. En el fondo, lo que suena mal es la noción de infinito aplicada a una realidad que no soporta nada bien esta categoría. Por otro lado se ha visto que el crecimiento económico e industrial conlleva el deterioro del medioambiente. Los recursos naturales son limitados por lo que un crecimiento ilimitado es imposible.

Hasta aquí la crítica legítima a la noción de progreso. Vayamos ahora a examinar lo que realmente hay de positivo en ella y por lo cual no es una idea para nada desdeñable:

1. Negar rotundamente la idea de progreso es negar la creencia en que se puede mejorar. Negar el progreso llega necesariamente a posturas manifiestamente absurdas. ¿Qué sistema político podríamos proyectar que no tuviera como objetivos la mejora de los ciudadanos en mayor o menor medida? ¿Que acción humana razonable no está destinada en alguna medida a mejorar algo? Negar el progreso lleva como poco al inmovilismo y al ultraconservadurismo, y en casos extremos, al escepticismo y al nihilismo.

2. El nivel de vida que se ha conseguido en los países occidentales a día de hoy es, comparándolo con toda época histórica conocida, el mejor hasta la fecha. Este logro se debe al progreso tecnológico, por un lado, y al progreso democrático por el otro. Cualquier persona de clase media en nuestro país vive en unas condiciones materiales superiores a las de un rey de la Edad Media y tiene más derechos y está más amparado por la ley que en ningún otro momento de la historia.  Es cierto que nuestras sociedades distan mucho de ser perfectas y que queda mucho por hacer, pero negar que estamos en las mejores condiciones materiales y sociales de la historia es negar una evidencia. Las visiones apocalípticas de los religiosos que afirman que vivimos en una época de degeneración, de pérdida de valores morales y de deshumanización sin precedentes, no son más que puntos de vista distorsionados y exagerados. No creo que seamos mucho más infelices ni malvados que en cualquier otra época histórica, pero sí sé que la luz eléctrica o la vacuna de la gripe han mejorado nuestras vidas.Niños refugiados en la guerra de Korea

3. Aún viviendo en Occidente en la mejor época histórica hasta la fecha, es cierto que estamos muy lejos del paraíso terrenal que prometieron algunos ilustrados y que intentó llevarse a cabo de modo radical por el marxismo. ¿Es razón suficiente esta para calificar de mito la idea de progreso? Evidentemente no. Ya hemos dicho que la ciencia y la tecnología pueden ser usadas para lo que se quiera. La Ilustración nos decía que progresaríamos si utilizamos la ciencia y la tecnología de un modo racional. ¿Utilizar la física cuántica parar crear bombas nucleares es una forma racional de usar la ciencia? ¿utilizar los avances de la química para fabricar gas Ciclón y gasear a judíos? Parece que no. El hecho de que no hayamos conseguido el paraíso se debe a que no hemos sido lo racionales que deberíamos haber sido, a que hemos hecho un mal uso de nuestras posibilidades. Tenemos todo el futuro para enmendar nuestros errores.

En la actualidad el concepto de progreso parece haber sido sustituido por otro: el de desarrollo sostenible. Si bien su significado se refiere fundamentalmente al respeto al medioambiente, parece estar límpio de estos tintes utópicos e hiperoptimistas de la concepción incial que hemos criticado. El desarrollo sostenible ha de entenderse como una búsqueda de los mejores medios para conseguir unos fines siempre deseables, como un progreso muy consciente de sus limitaciones y del peligro que toda nueva empresa comprende necesariamente. Este concepto debe suponer una nueva reflexión sobre las finalidades humanas y los medios adecuados para conseguirlas.

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comentarios
  1. […] Esta entrada continua ¿Quién puede negar la idea de progreso? y está relacionado con El mito del progreso. […]

  2. cesskar dice:

    ¡Cuántas tonterías!

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