El trágico final de Hipatia

Publicado: 21 diciembre 2008 en Ciencia y religión
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Hipatia por Charles William MitchellHipatia tuvo que ser un genio sin precedentes ya que si era y es difícil destacar en el mundo intelectual, cuánto más lo era siendo mujer en el siglo IV d. C. Otra prueba de ello es el final trágico que parece estar destinado a todo hombre de genio y, en este caso, fue de los más trágicos que cabría pensarse.

El terrible final de Hipatia coincidió con el del Museo de Alejandría. La Escuela de Alejandría podría considerarse como la primera universidad de la historia. Contaba con una biblioteca de más de medio millón de ejemplares, una sección de historia natural con animales vivos y especies disecadas, un observatorio astronómico, un taller donde se diseñaban todo tipo de artefactos científicos, e incluso recintos para alojar a sabios que vinieran desde países lejanos.

Cuando Hipatia reflexionaba sobre Euclides y Diofanto allí, corrían malos tiempos para el conocimiento. Teodosio I había convertido el catolicismo en religión de estado por el Edicto de Tesalónica en el 380, y Egipto era la sede de una de las comunidades cristianas más importantes.  El patriarca copto era el poderoso Cirilo,  fanático religioso y díscolo ante el poder temporal representado por el prefecto  imperial Orestes, discípulo y amigo de Hipatia. Ésta nunca se convirtió al cristianismo a pesar de los consejos de sus amigos y de lo mal que Cirilo veía que una mujer pagana dirigiera un centro también pagano como era el Museo. Así, en el 412 ordenó quemar y destruir el Museo, y acabó con más de siete siglos de esplendor intelectual. Tres años después, una muchedumbre de cristianos enfervorizados, seguramente por órdenes de Cirilo, apresaron a Hipatia y la llevaron a la catedral de Alejandría. Allí la desnudaron y la golpearon con tejas hasta matarla.

Es curioso que la primera mujer científica de renombre y la primera universidad en la historia acabaran a la vez en las garras de la intransigencia religiosa. Esperemos que muchas más cosas no acaben así.

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comentarios
  1. esninger dice:

    Sobre “Ágora”:

    En teoría es una superproducción épica que cuenta los desvelos de Hypatia, la primera mujer científica y filósofa de Occidente, por proteger la legendaria biblioteca de Alejandría durante la ocupación romana en Egipto, en el siglo IV.

    Argumento que se usa como pretexto para persuadirnos de que las religiones generan odio y violencia y que el cristianismo es la más intolerante de todas ellas.

    Pero reparemos en algunas de las malintencionadas alteraciones históricas que exhibe el guión:

    1.- Hypatia, la protagonista del film, fue una filósofa neoplatónica y teísta. Por tanto ni atea ni racionalista como se apunta. Dicho sea de paso, el ateísmo fue muy excepcional entre los filósofos griegos. Esta pensadora defendía la existencia de un único Dios, pese al politeísmo imperante.

    2.- Por otra parte su esfuerzo intelectual no se dedicó a la astronomía ni a la ciencia. Fue una excelente maestra que, además, enseñó libremente en la escuela del Obispo Cirilo. Y nunca fue bibliotecaria en la Biblioteca de Alejandría. Por cierto, que atribuir entera o exclusivamente la destrucción de la biblioteca a los cristianos, olvidándose de Julio César y de tantos otros, es un “despiste” más que cuestionable.

    3.- Cirilo, aunque pretendan presentarlo de otra forma, fue uno de los mayores intelectuales de su época, sus obras encontraron amplio reconocimiento y desempeñó un papel determinante en el Concilio de Éfeso. Nada, pues, más lejos de la verdad histórica que el personaje siniestro y misógino que presenta la película. Estimó el saber de ésta mujer pagana y no vaciló en incorporarla en el claustro de su escuela.

    4.- Sinesio Cireneo, que efectivamente llegó a ser obispo, era amigo personal de Hypatia -con quien, al cambiar su residencia, mantenía una intensa relación epistolar-. Escribió elogiosamente de ella llamándola “divina filósofa” y prodigándole afectuosos calificativos como: “madre, hermana, maestra y benefactora”. Nada más lejos de la traición o delación. En estas letras se constata el odio que los cristianos le profesaban.

    5.- Hypatia practicaba el autodominio, la abstinencia sexual, como opción y estilo de vida sobrio. Y su trato con los varones siempre fue modesto y recatado. Cuando murió tenía aproximadamente 60 años y parece que fue agredida y desollada con tejas, modo de ejecución propio de los “bárbaros” y nada usual entre los cristianos. No fue pues descuartizada por un grupo de cristianos intolerantes. Sino que parece ser que fue en uno de los frecuentes disturbios callejeros de carácter político, propios de la época y provocados por la llegada a la ciudad de un Gobernador controvertido. Se formaron dos bandos, uno partidario de Orestes, y el otro de Cirilo. Era una cuestión meramente política, no religiosa. Los ciudadanos se dividieron. En ambos bandos habían cristianos, judíos y paganos; y en todos: irracionalidad y violencia.

    6.- Los cristianos no tuvieron interés ninguno en sofocar el paganismo en Alejandría. De hecho, está documentado que siguió existiendo hasta su conquista por parte de los árabes.

    7.- Está contrastado que quienes destruyeron el Templo de Serapeo no fueron los cristianos sino que fue atacado por un grupo de judíos exaltados. Fue Diocleciano (poco sospechoso de ser cristiano) quien mandó demoler los restos, y edificar allí una monumental columna conmemorativa. Columna que sí que fue destruida por los cristianos -en cuanto obtuvieron libertad de credo- porque simbolizaba las cruentas persecuciones a las que les sometió este emperador.

    8.- Repárese, por otro lado, en que los libros que había en el Serapeion –desgraciadamente no muchos y sin llegar a ser un resto significativo de la antigua Biblioteca- fueron rescatados de la demolición de Diocleciano por los propios cristianos. Creo que este pequeño detalle sin importancia tampoco se destaca en la película.

    9.- La narración histórica manifiestamente adulterada por Amenábar emplea en parte, para “documentarse”, el escrito de un apologeta del paganismo -bastante tardío- que recoge una leyenda nestoriana (secta formada por Nestorio, expatriarca de Constantinopla y enemigo de Cirilo), difamatoria e infundada que atribuye la muerte de Hypatia a los cristianos. Curiosamente el guionista concede credibilidad a una fuente espuria y tardía en lugar de prestar atención a las cartas de Sinesio Cireneo, el único documento contemporáneo de Hypatia de Alejandría, de absoluta fiabilidad. Por otro lado, obvia el director –intencionadamente- que en el Cristianismo Católico nunca existió una contraposición sustancial entre fe y razón.

    ¿Es casual este cúmulo de imprecisiones?

    A nivel personal, creo que resulta evidente que en Ágora se realiza una ardua tarea de revisionismo histórico distorsionado, que trata de predisponer al ingenuo expectador en contra del cristianismo; presentándolo como una fe oscurantista, enemiga del saber y la razón; un credo intolerante y fanático responsable del “apagón” intelectual de una antigüedad floreciente. Su pretendida reflexión sobre el papel de la mujer en uno de los momentos clave de la historia, ofrece una lectura persuasiva de la naturaleza fundamentalista de la religión como rémora del progreso del saber. Presentar a Hipatia como la primera mártir de la misoginia del cristianismo es, cuando menos, un error de interpretación histórica.

  2. Hola:

    Escribí este post antes de que Amenabar hiciera su película (y tampoco sabiendo que haría una sobre Hipatia). En general Amenabar no es mi director favorito y Ágora, si bien me parece una película bonita y bien hecha, no me parece para nada una obra maestra. Supongo que el hecho de que pinte mal a los cristianos (principalmente, si bien también a los judíos e incluso a otras religiones paganas) obedece a fines de taquilla (meterse con la Iglesia es rentable. Yo recibo más visitas en el Blog cada vez que arremeto contra el Santo Oficio que cuando hablo de otras cosas quizá más interesantes).

    No obstante, sí que comparto el mensaje: la ciencia versus la irracionalidad religiosa. Creo, y lo he repetido muchas veces, que las religiones, en la medida en que admiten un alto grado de irracionalidad, son fuentes de fanatismo y, por ende, peligrosas. Y eso se refleja bien en la película. Además, es curioso como en todas las películas que nos tragamos en Semana Santa (Benhur, Espartaco, etc.) se pinte el Cristianismo como la religión verdadera y, ante eso, nadie ha puesto el grito en el cielo, mientras que en Ágora se ha mirado con lupa todo posible error de interpretación.

    Yo, en lo que sí me fijé al verla, fue en los aspectos científicos (a lo que yo me dedico). Y la interpretación es, desde luego, muy libre. Dudo mucho que Hipatia descubriera las leyes de Kepler un milenio antes de que Kepler lo hiciera. Pero es una peli, y sin eso sería más aburrida.

    Con respecto a la interpretación histórica a la que te refieres, en algunos casos me resulta sorprendente. ¿En qué fuentes te basas? ¿De qué libro has sacado la información? Me resulta sorprendente que fueran los judíos y no los cristianos los que destruyeran la biblioteca y que los propios cristianos salvaran los libros ¿No es dar demasiado la vuelta a la tortilla?

  3. esninger dice:

    “Creo, y lo he repetido muchas veces, que las religiones, en la medida en que admiten un alto grado de irracionalidad, son fuentes de fanatismo y, por ende, peligrosas”.

    Es curioso, lo de la racionalidad como una religión. La razón como un verdadero dios, fuente de toda la felicidad (o, la ausencia de la misma, fuente de todo conflicto y desastres). Lo cierto es que no acabo de comprender el argumento de tal aseveración en su totalidad.

    Verás, algo sé de psicología, y el campo de la psicopatía me resulta especialmente atractivo y conocido. Resulta que el psicópata “tipo”, sólo es capaz de razonar. No empatiza, no se pone en el lugar del otro. Otra característica es su cociente intelectual, que en muchas ocasiones se encuentra por encima, muy por encima de donde el resto de personas llegaremos jamás. Es decir, que es una ¿persona? puramente racional, de hecho exageradamente racional. ¿Conocemos algo/alguien más peligroso que un psicópata?

    Claro, es sencillo argumentar en contra y decir que es un caso de racionalidad “pervertida” o enferma. Es cierto, existe una patogénesis que se puede atribuir a diversos factores y que la psiquiatría está muy lejos de descubrir. En definitiva, el argumento es que ese caso de racionalidad peligrosa es una excepción, LA EXCEPCIÓN. Que en realidad la razón conduce a los seres humanos a una mejor comprensión de sí mismos y de los demás, que nos acerca a la verdad, que es la base del verdadero conocimiento, etc. Se trataría, pues, de una racionalidad “desviada”; de la excepción que confirma la norma (la regla la confirma la sangre, si se me pertmite ser soez… pero sólo un poco. Es una broma de mal gusto que hacemos a veces un amigo y yo).

    Sin embargo, ¿por qué cuesta tanto aplicar este razonamiento a “la religón”, de forma genérica? Aquí es es cuando muchas personas fracasan. Es decir, podríamos afirmar que esos “fanáticos”, esas personas tan peligrosas por el hecho de ser creyentes (mire usted que cosa) constituyen la excepción, y que la religión es otra cosa. Que la norma del hecho o de la persona religiosa no es esa, sino tal vez la contraria. Que el fanático religioso es un desviado, alguien que no capta bien el mensaje que recibe o que lo aplica fatal.

    El argumento es sencillo, ¿no? ¿A qué esperamos para admitirlo?

    Pero por ahí ya no pasamos, ¿cierto?

  4. Jamás he dicho que la razón sea un Dios ni siquiera que sea fuente de felicidad. No obstante, sí que creo que su ausencia puede ser causa de desastres.

    En tu argumentación hay una clara confusión entre la racionalidad como instrumento para justificar creencias o instrumento para tomar decisiones y la ausencia de emociones en un sujeto. Que uno actúe o piense racionalmente no quiere decir que actúe al margen de las emociones. De hecho, cuando me refiero a la irracionaldad de lo religioso no me refiero a su carga emocional (de lo cual se podría también hablar pero no es el tema)

    Ejemplo: yo estoy enamorado de una chica (una emoción). Entonces quiero conquistarla y para ello será más efectivo regalarle flores que comprarle un destornillador (racionalidad). Aquí no hay psicópata de ningún tipo, sino una actuación perfectamente racional. Sin embargo si para conquistarlo me paso toda la noche rezando a San Pancracio para que me consiga a la chica, tampoco habrá psicópata, sino sólo alguien que actúa irracionalmente (y que causa desastres: no me ligué a la chica).

    La irracionalidad religiosa del cristiano, por ejemplo, viene dada porque no somete sus creencias a una crítica racional y porque toma decisiones en base a esas creencias. En ningún momento he hablado del religioso como un exaltado emocional y el científico como alguien sin emociones.

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