En contra del materialismo (II)

Publicado: 3 febrero 2009 en Filosofía de la ciencia
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El materialismo no tiene que ser necesariamente la postura ontológica de la ciencia. Caben posturas no materialistas o, como la que creo que se debe plantear, posmaterialistas (en el sentido en el que incorporan el materialismo pero lo superan). La única postura ontológica necesaria es el naturalismo en el sentido de anti-sobrenaturalismo. La ciencia niega explícitamente lo sobrenatural (esto lo discutiremos en otro post). ¿Por qué caben otras ontologías no naturalistas o por qué hay que plantearlas? ¿Qué tiene de malo el materialismo?

Hoy solamente  vamos a poner una serie de ejemplos de autores muy ligados a tradiciones cientificistas (van a aceptar la objetividad de la ciencia) que defienden ontologías no materialistas. ¡Ojo! no anti-materialistas, sino diferentes a las materialistas.

Los miembros más insignes de la tradición analitica no eran materialistas1. Gottlob Frege, padre de la filosofía analítica, gran lógico. La ontología que hay detrás de La Conceptografía o su famoso artículo Sobre sentido y referencia no es materialista. En su profuso análisis lingüístico Frege distingue entre argumentos (objetos, aquello de lo que se dicen los predicados) y funciones (relaciones entre objetos), es decir, que su ontología es dualista en ese sentido. Aparte que Frege ni siquiera nos dice nada de la naturaleza de los objetos en el sentido de que son materiales. Para él los objetos son aquellos referidos por lo que él llamaba expresiones saturadas.

2. Bertrand Russell. Buen discípulo de Frege. Su atomismo lógico proponía que las proposiciones atómicas tenían de referencia los hechos atómicos. En su línea empirista Russell entenderá el hecho atómico como “la posesión de una propiedad por parte de un particular”. Igualmente no habla de materia para referirse a lo que existe. Es más, su atomismo lógico acaba por llevarle a una “superpoblación ontológica” al tener que aceptar la existencia de muchas “cosas” para que tengan correspondencia con elementos del lenguaje. Tanto él como Frege acaban ponderando una especie de platonismo ontológico al dotar de existencia entidades matemáticas.

3. Ludwig Wittgenstein. La ontología del Tractatus seguiría este orden: Realidad (espacio lógico: el mundo y lo posible), mundo (totalidad de los hechos que ocurren), hecho (darse efectivo de estados de cosas), estado de cosas (modo de relacionarse los objetos), objetos (Wittgenstein no da definición de objeto y afirma que es un asunto de la psicología). Wittgenstein, en ningún momento de su ontología habla de materia. De algún modo, lo que más entidad ontológica tiene son los estados de cosas, es decir, objetos relacionándose. Nadie podría decir que el planteamiento de Wittgenstein es materialista si bien es enteramente cientificista (la ciencia es la única que puede hablar con sentido de lo que puede ser dicho… de lo otro mejor es guardar silencio).

4. W. V. O. Quine, otro miembro destacado de la tradición analítica o ya, más bien, posanalítica. Es famosa su afirmación “Ser es ser el valor de una variable”. Así, lo que existe es lo que puede estar en el lugar de la F, por ejemplo, en la fórmula F=m.a. Quine dice que esta concepción lleva a admitir la existencia de entidades concretas y abstractas, pero como el número de las abstractas se hacía muy alto, Quine optó por sólo aceptar la existencia de las  primeras (nominalismo) intentando construir un lenguaje puramente referencialista (en la misma línea trabajó más radicalmente Donald Davidson) lo cual fue, al final, un fracaso. Una semántica no puede ser estrictamente referencialista, lo que lleva a dejar la puerta abierta a entidades no referenciales…

5. Karl Popper. El inventor del falsacionismo. Probablemente el filósofo de la ciencia más querido y citado. Su ontología si que rompe radicalmente el materialismo ya que ni es dualista, ¡es tri-alista!. Hay tres mundos: uno en el que están los objetos materiales, otro el clásico de las entidades mentales de los dualistas, y otro donde, de algún modo, están las teorías, teorémas matemáticos y cualquier “entidad teórica” producida por una mente humana.

Bien, como hemos dicho, estos pensadores son muy afines al pensamiento científico (empiristas, matemáticos, lógicos…), es decir, no estamos hablando de fenomenólogos, hermeneutas o existencialistas, sino de los miembros más insignes de la tradición analítica. Y ninguno de ellos (a lo sumo Quine) mantiene una postura propiamente materialista. Podría objetarse que no son físicos sino más bien lógicos o matemáticos y, de algún modo, parece “normal” que acaben por aceptar la existencia de entidades matemáticas o que no contemplen hablar demasiado de la materia en sus planteamientos. Efectivamente, porque la ciencia no es algo tan claramente unificado (Feyerabend y otros hablaban de que no existía eso de ciencia normal). En ella hay biólogos, matemáticos, químicos, ingenieros… y seguramente que todos no mantienen la misma idea acerca de lo que existe y lo que no.

Este post continúa el anterior En contra del materialismo

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comentarios
  1. […] Este post continúa en En contra del materialismo (II) […]

  2. R. Bernardo dice:

    ———-El materialismo no tiene que ser necesariamente la postura ontológica de la ciencia.———–

    Tal vez no lo sea ‘necesariamente’, pero, hoy por hoy, lo es de facto, tal vez porque no hay ninguna otra capaz de trabajar codo a codo con la ciencia, de nutrirla y nutrirse de esta… Si hay otra mejor al respecto, quiero conocerla… pues solo un ‘tonto’ seguiría pensando que el materialismo-naturalismo y el realismo son las posiciones onto-gnoseológicas mas adecuadas (ergo más verdaderas, y viceversa) habiendo otra que consigue entender/ordenar/analizar etc. la problemática que la ciencia nos plantea. Como sólo un tonto seguiría siendo ateo si el argumento ontológico o las vías tomistas se sostuvieran.
    ———-Caben posturas no materialistas o, como la que creo que se debe plantear, posmaterialistas (en el sentido en el que incorporan el materialismo pero lo superan).——

    A mi eso de pos (pos-moderno, pos-jazz. Pos-casi todo) me huele muy mal, y tras el mal olor siempre suelo encontrar lo mismo: ‘cuchu’ filosófico (‘cuchu’, en asturiano es = boñiga de vaca). De todos modos, no hay que ser dogmático y por lo tanto estar abierto a las razones que el otro suministra, así que quedo a la espera de esas pos-filosofías que incorporan el materialismo de Gustavo Bueno o de Mario Bunge, por citar solamente a esos dos, superándolos. Espero además que existan, pues serían, sin duda, las mejores filosofías con las que yo al menos jamas me haya encontrado.

    —— Karl Popper. (…) Su ontología si que rompe radicalmente el materialismo ya que ni es dualista, ¡es tri-alista!. Hay tres mundos: uno en el que están los objetos materiales, otro el clásico de las entidades mentales de los dualistas, y otro donde, de algún modo, están las teorías, teorémas matemáticos y cualquier “entidad teórica” producida por una mente humana.————————

    Si se desea ver superado el trialismo de Popper por el trialismo (genérico) de Gustavo Bueno, se puede leer ‘Ensayos materialistas’ de ese autor, que se consigue gratis en la web de la Fundación Gustavo Bueno… Y para ver superado ese trialismo de Popper por Bunge, recomiendo leerse el ‘Treatise on Basic Philosophy’, de éste (sobre todo tomos 3 y 4), o algunos jugosos análisis al respecto en ‘Materialismo y ciencia’. Por cierto, Popper y Eccles en sus panfletos filosóficos pueden defender y lo hacen los trialismos, espiritualismos, o misticismos que les venga en gana, pero la neurociencia que hace Eccles, y la física cuántica inclusive que haría Popper si es que ejerció, que no lo se, de físico, parte de supuestos básicos materialisto-naturalistas y realistas. O al menos eso pienso, tal vez erróneamente, yo.

    Un saludo,
    R. Bernardo

  3. Una objeción básica para quitarle validez a este post y al que lo antecede, aquí:

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2009/01/26/en-contra-del-materialismo/#comment-53

  4. Esto que digo tiene que ver ocn la objeción que cito más arriba: Russell no deja de ser materialista ni va a ser estrictamente platónico por darle entidad a las ideas. Lo que pasa es que para Russell las entidades ideales son materiales, pero con mayor «peso ontológico». En terminología buenista, el de Russell sería un «formalismo terciario». Para trazar una analogía grosso modo, Schopenhauer no deja de ser un materialista por más que hable de que la realidad no se reduce al mundo físico, sino que a éste lo excede la Voluntad.

  5. Diana Monton dice:

    Todo es importante

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