La noción de campo ha de sustituir a la de materia o En contra del materialismo (III)

Publicado: 7 febrero 2009 en Física, Filosofía de la ciencia
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Empecemos por algunas citas:

“Podemos por tanto considerar la materia como constituida por las regiones de espacio en las cuales el campo es extremadamente intenso… En este nuevo tipo de física no hay lugar para campo y materia, pues el campo es la única realidad” (las negritas son mías).

Ésto lo dijo Albert Einstein (Citado por M. Capek en The Philosophical impact of Contemporary Physics. Pág. 319).

Otra de Hermann Weyl:

“Según la teoría del campo de la materia, una partícula material tal como un electrón es simplemente una pequeña zona de un campo eléctrico, dentro de la cual la fuerza del campo asume valores enormemente altos, indicando que una energía comparativamente muy grande está concentrada en un espacio muy pequeño. Tal nudo de energía, que de ningún modo se presenta claramente delineado contra el resto del campo, se propaga a través del espacio vacío como una onda de agua sobre la superficie de un lago; no existe una sustancia de la que pueda decirse que el electrón está compuesto en cada momento” (Las negritas son mías. En Philosophy of Mathematics and Natural Sciencie. Pág. 171)

Y acabamos con una del físico austríaco Walter Thirring (citado en El Tao de la física de Fritjof Capra. Pág. 294)

“La física teórica moderna… nos ha hecho pensar sobre la esencia de la materia en un contexto diferente. Ha llevado nuestra atención de lo visible – las partículas – a la entidad subyacente: el campo. La presencia de la materia es simplemente una perturbación del estado perfecto del campo en un lugar dado; algo accidental, casi podría decirse que es simplemente una “mancha”. Por consiguiente, no existen leyes sencillas que describan las fuerzas que actúan entre las partículas elementales… Tanto el orden como la simetría deberán buscarse en el campo subyacente” (las negritas son mías).

Cuando Newton enunció su teoría de la gravitación universal, pronto se dió cuenta de un gran problema. La fuerza de la gravedad interactúa de forma instantánea. Pero si, por ejemplo, el sol, que está a ocho minutos luz de la tierra, y ejerce su fuerza gravitacional sobre ella de modo instantáneo… ¡¡¡ La fuerza de la gravedad viaja a una velocidad infinita !!! Eso no podía ser, era absurdo. Entonces Faraday, en sus estudios sobre electricidad, introduce la noción de campo, que luego utilizarán Maxwell, para hablar de electromagnetismo y Einstein para hablar de gravitación.

La noción de campo sustituye a la de materia

¿Qué es un campo? Supongamos que tenemos dos cuerpos que interaccionan entre sí, ejerciendo cada cada uno de ellos una fuerza sobre el otro. Si vamos situando el segundo cuerpo en distintas posiciones alrededor del primero, actuará en cada caso una fuerza distinta sobre él. Ésto sólo se comprende admitiendo que cada punto del espacio alrededor del primer cuerpo, está dotado de cierta propiedad, creada por éste, que hace que al colocar allí un segundo cuerpo, actúa sobre él una fuerza. A esta propiedad la llamamos campo. Esta noción, como hemos visto en las citas, nos tiene que hacer abandonar nuestra visión clásica de la materia y, por ende, del materialismo. Materia ha de entenderse como alta intensidad energética de campo, no ya como cuerpo, objeto u extensión (a modo cartesiano, como despliegue tridimensional) y, como ya no es casi necesario mencionar, alejarla de nociones como “solidez”, “dureza” o “indivisibilidad”, ni tampoco como “lo que puedo tocar o ver” (hay que eliminar toda relación con los sentidos) o “lo que me rodea” (cayendo en subjetivismo). ¿Qué más consecuencias pueden sacarse de esta nueva concepción de la materia o de este posmaterialismo?

a) No cabe la división entre continente y contenido propia del mecanicismo newtoniano. Newton habló del espacio y del tiempo como los dos continentes absolutos en los que acaecía todo o en dónde estaba toda la materia existente (sus sensorium dei). Ahora sabemos que el espacio y el tiempo son inseparables de sus contenidos. El espacio se curva o alabea en función de la presencia de masa y el tiempo se adelanta o retrasa en función de la velocidad.

b) La vieja noción de vacío queda invalidada. El espacio entendido como vacío entre objetos ya no es válido. El materialismo mecanicista entendía el vacío como esa ausencia de materia, ese no-ser en el que habitaban los objetos materiales. Ese no-ser ira imperturbable, el ser material no podía interactuar con él. Hoy sabemos que podemos curvar el espacio, es decir, que el “espacio vacío” no es un no-ser, sino que tiene entidad. Precisamente la noción de campo es similar a la noción de espacio vacío y tiene entidad ontológica.

c) La geometría del espacio cobra vital importancia. El mecanicismo pensaba en un espacio infinito tridimensional. Ahora sabemos que el espacio puede variar su geometría, teniendo esto importantes consecuencias para sus “contenidos”. La geodésica (línea más corta en unir dos puntos) es muy distinta en un plano que en una esfera. Las geometrías no euclídeas sustituyen a la geometría plana de Euclides. La nueva física hace que cambiemos radicalmente nuestra visión del espacio.

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comentarios
  1. […] Este post continúa en En contra del materialismo (II) y en En contra del materialismo (III) […]

  2. jesús dice:

    Creo que lo de “en contra del materialismo” es un poco injusto: es como si dijéramos que, cuando Maxwell descubrió que la luz era una onda del campo electromagnético, acabó con la óptica. Sencillamente, ahora sabemos MÁS cosas acerca de la materia, y su relación con el resto de las realidades físicas. La relación del “materialismo” (como tesis filosófica que sólo admite la realidad física) con la noción de “materia” (como UNO de los aspectos de esa realidad) es puramente accidental.

  3. Tomemos al píe de la letra las citas de Einstein o Weyl. Parece que nos dicen que lo que realmente existe no son las partículas, sino el campo en el que “afloran”. Entonces más que de las propiedades de la materia habría que hablar de las propiedades del campo o del espacio, por lo que ahora la geometría del espacio cobra una importancia vital para enterarnos de algo.

    Esto me parece que es suficiente para no poder hablar ya de materialismo, estableciendo la demarcación entre materia y no materia. El campo electromagnético existe y no es algo que se pueda denominar como material (aunque lo cause una partícula material). Critico el materialismo no exactamente por su falsedad, sino por su “tosquedad descriptiva”. No creo que describa bien lo que pasa en un acelerador de partículas. Posmaterialismo dije (parece que no gustó el término), porque me pareció mejor que “campismo” (que suena como a irte con un sandwich y una cantimplora a observar a los ciervos en el bosque).

    Acepto la crítica de que lo que afirmo no es un antimaterialismo en el sentido de negarlo explícitamente. Hablo, como ya dije, de superarlo, pero quizá al modo de que la física cuántica ha superado a la física de Newton, no negándola, mejorándola.

    Quizá también se me pueda objetar que la noción de campo es casi tan ambigua o indefinible como la de materia… sí, pero es más acorde con lo que hoy en día dicen los físicos. Si alguien tiene algo mejor…

    Si entendemos el materialismo, al que yo critico, que entiende la materia relacionándola con términos como “solidez”, “llenez”(vaya palabro), “corporeidad”, “estabilidad”, “substancia”, es algo que hay que superar necesariamente. La realidad no parece ser así.

  4. jesús dice:

    Insisto en que en la expresión “materialismo” no hay que entender “materia” como sinónimo de “lo que pensaba Laplace que era la materia”, o algo así, sino “aquello que diga la física más avanzada y mejor confirmada que es la materia y todo aquello que puede interactuar con ella mediante leyes físicas”. A lo que se opone el “aterialismo”, así, es al “espiritualismo” o al “supernaturalismo”.

  5. No, la analogía no es buena. La óptica es una disciplina que se encarga de un campo de la realidad. Porque surja una nueva teoría, la disciplina no se acaba. El materialismo no es una disciplina sino una teoría sobre la realidad en su conjunto que dice que lo que existe es materia. Si lo que realmente existe no es materia… hay que cambiar de teoría pero la ontología seguirá existiendo.

    Es que una definición tal y como la que planteas, entendiendo que materia es todo aquello que la física más avanzada diga que existe es una definición vacía, muy cómoda. Es algo así como decir “lo que diga la rubia”. Además, viendo que “la rubia” tiene grandes problemas para definirla. Si te vas a cualquier diccionario o manual de física, verás la pobreza de las definiciones. Algunas de ellas incluso circulares.

    Ya lo dije. Es como si ahora me invento una teoría que se llama “Chachiwachismo” y digo que todo lo que existe son “Chachiwachis”. Si se me pregunta qué es un chachiwachi contesto, que lo digan los científicos que ellos son los que saben… y ¡resulta que los científicos tampoco saben demasiado!

    NO, hay que tener una definición sustantiva, es decir, que adjetive la materia, que diga lo que es. Hasta que no lo sepamos, no podremos diferenciar las entidades materiales de las que no lo son… ¡No podremos rechistar a los que digan que existen fantasmas! Ellos nos dirán: vosotros tampoco tenéis muy claro “qué no es un fantasma”.

    Lo que entiendes que se opone al aterialismo (nunca oí antes este término), espiritualismo o supernaturalismo no es lo que yo entiendo por materialismo sino por naturalismo (que no identifico). Naturalismo es lo que dice que todos los fenómenos pueden explicarse por causas naturales (es una postura más epistemológica que ontológica).

    Un saludo, Jesús.

  6. jesús dice:

    Santiago: se trata de una disputa MERAMENTE terminológica, no estamos discutiendo sobre qué teoría es la mejor, sino sobre cómo utilizamos las palabras. Tú utilizas “materialismo” (perdón, antes me comí la eme) en un sentido ESTRECHO, identificándolo con la tesis de que lo único que existe son las cosas duras, sólidas (o algo así), o, de manera más pedante, tal vez con la de que sólo existen los bosones y fermiones (¿alguien en su sano juicio mantiene ESO?), no sé, estoy especulando, será mejor que tú explicites lo que entiendes TÚ por “materialismo”.
    Lo que entiendo yo, efectivamente, es plenamente sinónimo de NATURALISMO: la tesis de que lo único que existe (o lo único que importa si existe) es aquello con lo que podemos interactuar mediante algún tipo de interacción física.
    Es una cuestión EMPÍRICA, no decidible mediante la mera definición de las palabras, la cuestión de qué entiende LA MAYORÍA DE LA GENTE “ILUSTRADA” por “materialismo”. Mi apuesta es que, si se les hace reflexionar mínimamente, la mayoría opta por MI definición, no por la tuya. Al fin y al cabo, la gente ilustrada cree en los fotones, aunque no son materia (si bien, por la equivalencia entre masa y energía, TIENEN una masa que puede ejercer influencia gravitatoria, aunque débil).
    Aclarado esto, conste que estoy de acuerdo con lo demás que dices.

  7. No, no es meramente una cuestión terminológica, es un intento de definición de lo que realmente puede significar materia si es que ese concepto tiene algún significado. Y si al final no llegamos a nada, habrá que tirar el materialismo a la basura. Lo que sí es una cuestión terminológica es diferenciar el materialismo y el naturalismo, por lo que no discutiré eso ya que estaríamos fácilmente de acuerdo.

    Voy a seguir por la conversación sólo por aquí porque es lo que me interesa del asunto (clarificar lo qué es materia). Tu nueva definición es mejor que la de “lo que diga la rubia”, pero tiene un terrible problema: me huele a circular. ¿Qué se entiende por interacción “física”? ¿Qué entendemos con el término “físico”? Me da que físico y material siguen siendo conceptos igual de vacíos… que, volvemos a repetir el argumento de Moulines, son sustantivos que no se pueden adjetivar de ninguna manera… igual que decir “interacción chachiwachi”.

    No obstante, objetas que no es una cuestión de definición sino empírica… ¡ufff! ¿estás sugiriendo algo así como hechos no cargados teóricamente? ¿separación radical entre contexto de justificación y descubrimento? Mira que eso, al final, ni el capitán de tu barco Neurath lo acababa por sostener…

  8. jesús dice:

    No, no: lo que digo que es una cuestión empírica no es la definición de “materialismo”, sino el HECHO de cuál es la definición que acepta un mayor número de personas. Se trata de “votar” para ver cuánta gente está a favor de tu definición, y cuánta gente a favor de la mía.
    No es un problema que tenga nada que ver con los problemas filosóficos de las definiciones (de hecho, la gente puede ACEPTAR definiciones tremendamente inconsistentes).
    Por otro lado, admito que, si consideramos el conjunto de TODOS nuestros conceptos, no podemos dar un conjunto de definiciones para ellos que no contenga alguna circularidad (al fin y al cabo, estamos a bordo del barco de Otto Neurath). En cualquier caso, sigo a la espera de ver tu definición de materia.

  9. Ah, vale. No he entendido bien a qué te referías.

    No tengo definición de materia. Si la tuviera no atacaría al materialismo.

    En mi post principal hablo de que hay que intentar entenderla como intensidad energética de campo, centrando la atención más en el campo que en sus contenidos… quizá situando el problema en algo más geométrico que físico… pero admito que esta definición es, igualmente, criticable y ambigua… ¿qué es energía? ¿qué es campo?…

    Hasta que no tengamos una buena definición de materia no tendrá sentido hablar de materialismo ¡No se puede defender una teoría que ni siquiera es capaz de definir su nombre!

  10. jesús dice:

    Pero, ¿tienes una definición MEJOR de “naturaleza”, que te permita defender el “naturalismo”?
    Las definiciones son como las teorías: no hace falta que tengan un “fundamento absolutamente firme”, sino que puedes empezar con definiciones aproximadas e inexactas, y luego ir mejorándolas. (Como el barco de Otto Neurath).

  11. En la crítica que Moulines hace al materialismo, Ferrater Mora le responde utilizando el concepto de naturaleza que, según él, es mejor, aunque Moulines acaba por decirle que materialismo y naturalismo acaban por tener los mismos problemas.

    No obstante, yo creo que el naturalismo es más resistente. Naturalismo tal y como yo lo entiendo es no aceptar más que causas naturales para los fenómenos (o, como mínimo, ser escéptico). Yo diferenciaba naturalismo de materialismo en el sentido en que el materialismo me parece una teoría ontológica (dice lo que hay) mientras que el naturalismo es epistemológica (es, por así decirlo, una regla metodológica, un principio a seguir). Es como una especie de navaja de Ockham: no multipliques entes, busca la explicación más sencilla.

    Así entendido, el naturalismo es más fácil de defender que el materialismo. Sin embargo, se puede decir… ¿qué es causa natural? Y aquí volvemos al clásico “lo que diga la rubia”, no obstante, aquí “la rubia” nos da algo un poco mejor que con la materia. Entendemos por causa natural aquella que no contradice las leyes de la naturaleza expresadas por la ciencia positiva a día de hoy. Algo que entendemos por sobrenatural hoy podría no serlo mañana conforme la ciencia consigue “legislar” más parcelas de la realidad.

    La diferencia por la que es más defendible el naturalismo es que la ciencia hace leyes, por lo que ceñirte a las leyes científicas es más sólido que ceñirte a un concepto tan difícil como el de materia. A alguien le puedo responder “No te acepto esto pues viola el segundo principio de la termodinámica” con más fuerza que “Es que aceptas cosas que no son materia” porque puedo definir con mucha más precisión el segundo principio de la termodinámica que la materia.

  12. jesús dice:

    Pienso que, epistemológico, lo que se dice epistemológico, es el empirismo, no el naturalismo. Yo diría que el naturalismo es una combinación entre empirismo (sólo aceptar como real aquello que puede comprobarse mediante la experiencia; o dar a la experiencia la última palabra sobre la aceptabilidad de las teorías científicas) y materialismo (sólo puede afirmarse como real aquello que está sometido a leyes físicas). Ten en cuenta que uno puede ser empirista y a la vez ESPIRITUALISTA, si cree que los espíritus, o realidades sobrenaturales, pueden manifestarse en la experiencia (aunque sin estar sometidos a leyes físicas, claro).

    Con respecto a la última sugerencia que propones, al fin y al cabo creo que lo importante de la materia no es que sea “dura”, sino que obedece ciertas leyes físicas.

  13. Bueno, esto sí que es una cuestión terminológica. Depende de qué se entienda será una cosa u otra.

    Y sí, parece que el concepto de ley física es crucial, pero ya te digo, me sigue pareciendo insuficiente. Me gustaría poder definir materia sin tener que recurrir a otra cosa “ajena” a ella como es una ley. Me gustaría una definición esencialista de materia. Seguiremos trabajando en ella.

  14. jesús dice:

    Santiago: desengáñate; si has leído lo que dice Moulines sobre la “T-teoricidad”, lo que pretendes es imposible. No se puede definir un concepto sin explicitar qué proposiciones deben ser válidas para que la aplicación de ese concepto tenga sentido (p.ej., sólo se puede definir “masa” haciendo referencia a la 2ª ley de Newton -o a otra ley que la sustituya-, pues la masa -inercial- de un cuerpo se define por cómo reacciona el cuerpo a las fuerzas que se ejercen sobre él). Definir “materia” sin referirse a las LEYES que “necesariamente” obedece la materia, es imposible. Naturalmente, no TODAS las leyes físicas son necesarias para que la materia sea materia, pero ALGUNAS lo serán.

  15. ¡Ufffff!… El arduo problema de la distinción entre enunciados teóricos y observacionales…. Mira que nos estamos metiendo en temas muy chungos.

    A ver, ya me has hecho desempolvar mis viejos apuntes. Enunciados T-teóricos eran aquellos cuya extensión no puede determinarse sin hacer referencia a leyes enunciadas por la misma teoría T. Si busco una definición extensional o referencialista sí que tengo que hablar de leyes pero… ¿qué ocurre con la intensión? Yo estaría buscando una definición intensional, una definición comprensiva, significativa. Algunas leyes serán necesarias para que la materia sea materia (¿cuáles?) pero eso no creo que sea la clave.

  16. jesús dice:

    Es que las leyes pueden describirse tanto extensionalmente (diciendo cuál es el conjunto de modelos que las obedecen) como intensionalmente (diciendo cuáles son las leyes). No es el hecho de que MENCIONES la ley lo que hace que tu definición sea EXTENSIONAL (lo que la hace es ser “explícita”).
    .
    En cualquier caso, yo, como Popper, desconfío mucho de intentar basar una teoría en una definición; me huele a “esencialismo”. Lo importante es ¿QUÉ DICES TÚ sobre la materia (o quien sea)?, ¿y qué razones hay para afirmarlo?

  17. La intensión de una ley como tal es prácticamente nula. Supongamos la ley de gravitación universal de Newton. Mide cosas que se pueden medir según un patrón de medida convencional y las relaciona con operaciones aritméticas básicas. Si la estudias pormenorizadamente veras que lo único que hay es una proporción matemática, si hay más masa, habrá más gravedad… nada más. La fórmula no sabe lo que es la masa ni la distancia ni ninguno de sus componentes, sólo los cuantifica y relaciona. ¿La fórmula compende algo? ¿Tiene significado más allá de esa relación? La extensión (eso sí) es amplísima: todos los cuerpos del universo están afectados por ella.

    Entonces, si nos ponemos tan estrictos a lo Wiener Kreis (¿se escribe así? Se me da mal intentar ser pedante en alemán), sería imposible cualquier definición que se saliera de esto… acabaríamos a lo Wittgenstein guardando silencio. ¡Casi no podemos hablar! ¿No fue a Hans Hann al que, en las reuniones del Círculo, le dijeron que usara sólo la “M” para denunciar la metafísica cada vez que aparecía en sus conversaciones porque decía tanto “¡Eso es metafísica!” que era imposible hablar? (si no era así la anécdota me corriges)

    Lo que digo sobre la materia no se reduce a, como afirmabas, a que la materia no son cosas “duras”, sino a la misma “sustancialidad” de la materia. No es que ya no sean cosas “duras”, es que casi no son cosas, sino que se aproximan a ser propiedades del espacio. Creo que eso es un cambio radical en nuestra concepción de la “materia” que confirma la defunción del mecanicismo (que es lo que se enseña en los institutos). En esta mutación el concepto de materia ha quedado vaciado de significado… De aquí mi crítica. Y decir que es aquello que interactua con leyes físicas puede servir como demarcación pero no nos deja nada claro.

  18. jesús dice:

    Santiago, comprendo tu preocupación, pero el descubrimiento de que la inmensísima totalidad del espacio que llena un objeto es “espacio vacío” ya supuso un golpe lo suficientemente fuerte a la idea intuitiva de “materia”, como para que descubrir que el resto de espacio que quedaba “lleno” no era más que la fluctuación de un campo, suponga un choque apreciablemente más fuerte.
    La materia “ordinaria”, la que encontramos en “el mundo de la vida” (que diría Husserl), es un epifenómeno: podemos describirla fenomenológicamente, y usar la física para explicar por qué la percibimos así o asá. No creo que haya nada de malo en llamar “materia” (en sentido “ilustrado”) a aquello (sea lo que sea) que CAUSA nuestra percepción de la “materia en sentido fenomenológico”.
    La “sustancialidad” es un concepto que pertenece totalmente al “mundo de la vida”, y que, por lo tanto, no pinta un carajo en la imagen científica del mundo, a la que le basta una descripción que sea: a) matemática, y b) coherente con los datos empíricos.
    .
    Por último, no tengo muy claro que estemos entendiendo lo mismo por “extensión” e “intensión”. Para mí, la extensión de un significante es el conjunto de las entidades a las que se refiere (objetos o sistemas), y la intensión es el significado (proposiciones, términos) con el que nos referimos a ellas.

  19. No, estamos hablando de lo mismo, intensión-extensión, sentido-referencia. En el caso de una ley científica:

    Extensión: conjunto de todos los fenómenos en los que la ley se hace patente.

    Intensión: significado de la ley… ¿qué nos quiere decir la ley? Pues, sólo y únicamente nos muestra una proporción matemática entre varios elementos cuantificados. El sentido de una ley es decir “cuanto más de esto más de lo otro”.

    Es decir, las leyes científicas tienen mucha extensión (son maravillosas en ese sentido, explican todo) pero su intensión es escasa… Apenas nos dan información. No describen, prescriben, por lo que lo de siempre: nos dicen cómo funciona el Universo, no qué es el Universo.

    Por eso digo que una definición de materia exclusivamente referida a leyes será muy pobre.

    Respecto a la idea de epifenómeno, aquí das un punto de vista interesante pero, igualmente, es dar un rodeo y no ir al “mejunje”. La materia como aquello que está detrás de nuestra percepción fenoménica de la realidad… es como definir el mar por el reflejo del sol en la superficie… muy insuficiente.

    Bueno, que la “sustancialidad” pertenezca solamente al mundo de la vida no es algo tan claro… todo el mundo cree que tiene asociada la idea de materia a la de sustancia… algo “consistente”. Si pensamos, por ejemplo, en todo el debate onda-corpúsculo… fíjate en la segunda palabra: “corpúsculo”… “algo que tiene cuerpo” o en la palabra que tanto se usa para hablar de los experimentos del LHC: “partícula”… Estas expresiones hacen referencia semántica a “sustancia”. No toda persona “ilustrada” ha superado esta idea.

    Yo diría que hay tres grandes revoluciones en la concepción de la materia una vez descubierto el átomo moderno (a partir de Dalton):

    1) El descubrimiento del núcleo atómico y de la carga eléctrica: demasiado vacío.

    2) El principio de indeterminación de Heisenberg: ¿El electrón “sabe” que está siendo observado?

    3) El descubrimiento de la noción de campo con todas sus consecuencias (hasta la actual teoría de campo cuántico): ¿dónde está la misma materia?

  20. jesús dice:

    Te cito:

    No, estamos hablando de lo mismo, intensión-extensión, sentido-referencia. En el caso de una ley científica:

    Extensión: conjunto de todos los fenómenos en los que la ley se hace patente.

    Intensión: significado de la ley… ¿qué nos quiere decir la ley? Pues, sólo y únicamente nos muestra una proporción matemática entre varios elementos cuantificados. El sentido de una ley es decir “cuanto más de esto más de lo otro”.

    Efectivamente, no hablamos de lo mismo. Lo que yo intento hacer ver es que lo único importante científicamente es lo primero, lo que tú llamas “extensión”. Lo segundo es verborrea (en el peor de los casos) o metafísica (en el caso aún peor). Recuerda que soy positivista. Las leyes no “quieren decirnos” nada, en general.

    Es decir, las leyes científicas tienen mucha extensión (son maravillosas en ese sentido, explican todo)

    Habrá que decir que las leyes “buenas” o “correctas”.

    pero su intensión es escasa… Apenas nos dan información.

    ¡¡¡Aaajjj!!! Nos dan MOGOLLÓN de información: nos permiten saber cómo están conectadas las cosas, hacer predicciones, etc. ¿ESO no es “información”?

    No describen, prescriben,

    ¡QUE NO, QUE NO! Todo lo contrario: las leyes científicas se limitan a DESCRIBIR: dicen, si pasa esto, pasa esto otro. No dicen POR QUÉ, ni dicen que TIENE que pasar así (pese a las interpretaciones totalmente erróneas basadas en la gran confusión causada por llamar “leyes” a las “leyes científicas”, cuando no tienen nada que ver con las leyes penales; no son “leyes” -no “mandan”-, son MERAS DESCRIPCIONES DE REGULARIDADES profundas).

    por lo que lo de siempre: nos dicen cómo funciona el Universo, no qué es el Universo.

    Por eso digo que una definición de materia exclusivamente referida a leyes será muy pobre.

    PERO HONRADA. Si la “refieres” a otra cosa, seguramente estarás haciendo trampas conceptuales… digo metafísica.

    Respecto a la idea de epifenómeno, aquí das un punto de vista interesante pero, igualmente, es dar un rodeo y no ir al “mejunje”. La materia como aquello que está detrás de nuestra percepción fenoménica de la realidad… es como definir el mar por el reflejo del sol en la superficie… muy insuficiente.

    ¿Y se te ocurre algo mejor? (Con respecto al ejemplo del mar, creo que es totalmente injustificado: tú sólo mencionas UNA de las características que percibimos del mar; lo que yo intento sería análogo, más bien, al intento de buscar una teoría sobre cómo es el mar que permita explicar TODOS LOS DATOS que conocemos sobre el mar -no sólo la percepción visual de su superficie-).
    También es injusto lo del “mejunje”: lo que quiero mostrar es que las ideas “fenomenológicas” de materia NO PERTENECEN AL ÁMBITO CIENTÍFICO, sino más bien al “sentido común”, o al “mundo de la vida”, y que la ciencia tiene algo más importante que hacer que ESPECULAR acerca de esas ideas: tiene que EXPLICAR “CÓMO ES EL MUNDO, PARA QUE LA MATERIA NOS PAREZCA COMO NOS PARECE”.

    Bueno, que la “sustancialidad” pertenezca solamente al mundo de la vida no es algo tan claro… todo el mundo cree que tiene asociada la idea de materia a la de sustancia… algo “consistente”. Si pensamos, por ejemplo, en todo el debate onda-corpúsculo… fíjate en la segunda palabra: “corpúsculo”… “algo que tiene cuerpo” o en la palabra que tanto se usa para hablar de los experimentos del LHC: “partícula”… Estas expresiones hacen referencia semántica a “sustancia”. No toda persona “ilustrada” ha superado esta idea.

    Reconocerás que esto sólo significa que la gente aplica injustificadamente los conceptos del “mundo de la vida” a la imagen científica de la realidad.

  21. Antes de nada. Sales muy elegante en la tele.

    Al final nuestro tema se reduce a este: la posibilidad de la metafísica. Yo busco una definición metafísica de materia y tú intentas por todos los medios decir algo sin hacer metafísica lo cual, es, como te he dicho, dar rodeos y dar rodeos sin ir al “mejunje” porque no te quieres pillar los dedos.

    Okey. Acepto que las leyes no legalizan (han perdido fuerza) sino que sólo describen. Pero la cosa no cambia mucho. Lo diré como antes: las leyes “describen” una relación matemática entre dos o más “cosas” que podemos cuantificar. ¡¡¡GUAUUU!!! y hasta aquí podemos leer. Todo lo demás, charlatanería. O aún peor… metafísica… el peor de los vicios de nuestro tiempo…. más hasta que ser facha ¡Sokal ven en nuestra ayuda que se nos cuelan posmodernos haciendo metafísica!

    ¿Estamos condenados entonces a no entender nada? Aceptando todo esto… Sólo podemos aceptar leyes que, además, como dices “no quieren decirnos nada en general”… A lo más que podríamos esperar es a tener leyes que cada vez conecten más fenómenos… Supongamos que conseguimos ya esas famosas teorías del todo, las TOE… ¿Sólo serán “superconexiones” de todas las cosas? (y con esto, por supuesto, no las menosprecio, válgame Dios. Utilicé mal el término “información”) ¿Jamás podremos entonces llegar a comprender nada? ¿Todo “decir algo más de lo que me dice la ley” es hacer trampas conceptuales?

    Pero… ¿Los miembros del Círculo de Viena no tuvieron que ir relajando sus criterios de demarcación porque se cargaban con ello gran parte de lo que tradicionalmente se entendía como ciencia? Además, hay ciencias como la biología que no funcionan con leyes (¿son leyes las de Mendel?)… ¿puede la biología definir algo?

    Yo también quiero ser honesto, no quiero vivir en ninguna mentira como creo que hacen, por ejemplo, los cristianos. Pero, sí, creo que se pueden decir con sentido más cosas que leyes.

  22. jesús dice:

    Santiago: no es que me niegue a entrar en el “mejunje”; es que pienso que no hay ningún “mejunje” en el que entrar.
    Cuando hablo de “leyes” me refiero a CUALQUIER REGULARIDAD empíricamente constatable, sea directamente (a través de observaciones y experimentos) o indirectamente (a través de la contrastación de las predicciones derivables de esa regularidad). Mi tesis es que eso, un conjunto más o menos sistemático de REGULARIDADES DESCRIPTIVAS, es a lo MÁXIMO que podemos aspirar.
    TODO lo demás (la “interpretación” de los conceptos que aparecen en las leyes) es INÚTIL epistemológicamente hablando (en el sentido de que no nos da MÁS conocimiento sobre la realidad que el que obtenemos con ese conjunto de regularidades). Como mucho, ese añadido será una especie de regla mnemotécnica para ayudarnos a no perdernos en la maraña de las leyes… pero puede haber muchas reglas mnemotécnicas igual de válidas, con lo que el contenido “ontológico” de esas interpretaciones es nulo (lo que desde una interpretación es “sustancia”, desde otra puede ser “relación”, p.ej.; entonces, ni “la cosa en sí” es “sustancia”, ni es “relación”, sino que es algo que cumple ciertas leyes, y que nosotros, para darnos gusto mental, interpretamos de la forma que más “nos pone”).
    .
    La única UTILIDAD que estas interpretaciones pueden tener es la de servir como sugerencias para programas de investigación, es decir, para descubrir nuevas regularidades (como, p.ej., la interpretación de las ondas electromagnéticas como vibraciones de un medio sirvió para hacer muchos descubrimientos… aunque tuviera que ser abandonada, en definitiva). No niego que esta es una utilidad MUY GRANDE: sin interpretaciones, las teorías son un batiburrillo a las que uno no sabe cómo hincarles el diente, pero eso responde EXCLUSIVAMENTE a las características de NUESTRO APARATO COGNITIVO (al que se le da mal hacer cálculos si no sabe de qué van -digamos que es la teoría Cruz y Raya: “calcular pa na, es tontería”-), no se debe a una necesidad ontológica de las leyes, que “requieran” una interpretación determinada para ser verdaderas o falsas.
    Digamos que lo que defiendo es, por lo tanto, no la “eliminación de la metafísica” (al estilo de Carnap & friends), sino una ACTITUD INSTRUMENTALISTA HACIA LA METAFÍSICA: haz toda la metafísica que quieras, pero no te la creas, y úsala con el fin último de mejorar la capacidad de tus teorías para hallar regularidades empíricas.

  23. ¡Ufffff! pues me dejas más tranquilo. Según lo que expones lo único que se puede decir aparte de la ley es:

    1) Una interpretación de la ley que “no debes creertela” (son trampas conceptuales al fin y al cabo).
    2) Puede tener la única utilidad (grande eso sí, pero más de lo mismo) de que te pueden dar pistas para descubrir nuevas leyes, luego esas leyes se interpretan y así sucesivamente… la ciencia necesita que la interpreten para avanzar.
    3) Además, esas interpretaciones, son una necesidad de nuestro aparato cognitivo… una “zanahoria delante del borrico” para animarnos a seguir calculando… como una especie de “droga intelectual”…
    4) O como trucos “mnemotécnicos”…. como cuando me aprendía la tabla periódica como un cuentecillo… “El hidrógeno le dijo al señor Helio….”

    Bueno, no eliminas la metafísica pero te quedas muy, muy cerquita… La metafísica es un instrumento sin valor de verdad alguno para hacer nuevas leyes… ya está… y, por supuesto, ninguna metafísica al margen de la ciencia…

    Pero es que la cosa es un poco extraña: lo que no es estrictamente ley es “charlatanería”, “metafísica”, “droga mental” que “no me puedo creer”, vamos “mentiras molonas”, pero SON NECESARIAS para abrir nuevos enfoques a las investigaciones que den lugar a nuevas leyes…. Es decir, para hacer nueva ciencia he de “hacer el tonto”… he de darme “colocones de falsedad y charlataneria…”. Entonces, si quiero ser estrictamente honesto… ¡la ciencia no avanza!

    Y al final encima es que el resultado es tener nuevas conexiones entre fenómenos que, a fin de cuentas, no puedo comprender, ya que no me otorgan sentido… ¡Y tengo que renunciar a la pregunta por el sentido! Como dices:

    “Santiago: no es que me niegue a entrar en el “mejunje”; es que pienso que no hay ningún “mejunje” en el que entrar.”

    ¡No hay sentido! Entonces, ¿qué sentido tiene seguir haciendo cada vez mejores leyes? ¿Qué sentido tiene “conocer” cada vez mejor la realidad? ¿Para qué la ciencia? Todas esas preguntas no pueden ser respondidas desde leyes científicas. ¿O es que no pueden ser respondidas de principio?

  24. jesús dice:

    Lo del burro y la zanahoria me encanta; te lo compro. Efectivamente, representa muy bien lo que pienso. Para ser más exactos, quiero insistir en la necesidad cognitiva que para nosotros puede representar el “dar sentido” a nuestras teorías. Ello se debe a que nuestro cerebro está diseñado de tal manera que el “mundo de la vida” lo construye mediante esas “historias” y otras “fuentes de sentido”, pero el hecho de que nuestra comprensión funcione así no puede tomarse como indicio de que dichas historias necesiten ser verdaderas. Son algo parecido a las constelaciones: son muy útiles como guías para orientarse en el cielo, pero no hay que creerse que representan algo real. ¿Qué hay de malo en que sea así?
    Con respecto a la cuestión del “sentido”, confundes TRES “sentidos” del término, creo:
    1. Que las leyes y sus conceptos tengan un SIGNIFICADO CONCEPTUAL… yo no digo que no lo tengan: pero la única parte importante (epistemológicamente hablando) es la que expresan las descripciones fácticas, las regularidades.
    2. Que las teorías que encontremos nos lleven a algo así como a una “explicación final” (y además, “auto-explicable”, en el sentido de que no necesite otra más profunda). Desde el empirismo, lo único que se puede aceptar son las regularidades que DE HECHO se encuentren; alguna tiene que ser la “última” (que encontremos), y en ningún caso tendrá por qué ser “autoexplicativa” (no podrá serlo si no es un enunciado analítico, y no puede ser analítico si permite hacer predicciones).
    3. Que la ciencia como actividad sea gratificante. Yo creo que encontrar una teoría que dé cuenta de casi todas las regularidades que se conocen sobre un campo, y ayude a predecir otras nuevas, es de lo más gratificante (tiene mucho “sentido”); quien necesite más, que vaya a misa.
    Y, efectivamente, esas preguntas a las que te refieres… PUEDEN ser respondidas, lo que pasa es que la ÚNICA forma de AVERIGUAR si la respuesta que damos es verdadera o falsa es que la respuesta tenga ÉXITO EMPÍRICO, es decir, que nos ayude a predecir MÁS regularidades.

  25. Pero… en fin, es que no concibo algo así… veo muchos problemas…

    ¿La verdad o la falsedad de una interpretación de leyes se mide en función de que nos ayude a predecir más regularidades? ¿Pero qué criterio de verdad es ese…? La cosmología aristotélica es absolutamente falsa a la luz de la astronomía contemporánea y, gracias a ella, nacio ésta. Que una teoría abra múltiples campos para la investigación no implica que sea verdadera… La filosofía de Descartes es casi hasta infantil y gracias a ella nació la Modernidad con su Revolución Científica…

    Y antes decías que todo lo que no sea extensión era charlatanería o, aún peor, metafísica… luego droga intelectual o necesidad cognitiva… trucos mnemotécnicos… y ahora resulta que pueden llegar a ser verdadero si ayuda de algún modo a predecir más regularidades… Son cosas muy distintas… ¡Aclárate!

    Bueno, a ver cómo sales de esta objeción: El señor científico se dedica a buscar regularidades. Es un hombre muy listo y todo lo que dice que no sea estrictamente enunciar matemáticamente la ley tiene mucho éxito empírico, ya que le ayuda a descubrir nuevas regularidades. Sigue así, cosechando gratificantes éxitos hasta llegar a descubrir todas las regularidades que existen (sería el fin de la ciencia). Ala, ya no queda nada para hacer… pero, en ese momento no tendré criterio para diferenciar las metafísicas falsas de las verdaderas puesto que ninguna de ellas podrá favorecer descubrir nuevas regularidades ya que están todas descubiertas… el éxito empírico será siempre cero… ¡ay, ay, ay! ¿Qué haremos entonces?

  26. jesús dice:

    ¿La verdad o la falsedad de una interpretación de leyes se mide en función de que nos ayude a predecir más regularidades? ¿Pero qué criterio de verdad es ese…?

    El ÚNICO criterio que existe en la ciencia EMPÍRICA.

    La cosmología aristotélica es absolutamente falsa a la luz de la astronomía contemporánea y, gracias a ella, nacio ésta. Que una teoría abra múltiples campos para la investigación no implica que sea verdadera… La filosofía de Descartes es casi hasta infantil y gracias a ella nació la Modernidad con su Revolución Científica…

    ¿Y quién dice que no? Pero confundes el hecho de que una teoría genere ALGÚN desarrollo empírico, con el hecho de que esté confirmada por LA INMENSA MAYORÍA de los desarrollos empíricos posteriores. Las cosmologías de Aristóteles y de Descartes se abandonaron porque fueron refutadas por numerosísimas regularidades empíricas descubiertas después.

    Y antes decías que todo lo que no sea extensión era charlatanería o, aún peor, metafísica… luego droga intelectual o necesidad cognitiva… trucos mnemotécnicos… y ahora resulta que pueden llegar a ser verdadero si ayuda de algún modo a predecir más regularidades… Son cosas muy distintas… ¡Aclárate!

    Lo que la experiencia empírica CONFIRMA son las LEYES contenidas en las teorías cuyas predicciones son correctas, no los trucos heurísticos o mnemotécnicos de los que los creadores de esas teorías se ayudaron para entenderlas o para manejarlas (por poner un ejemplo: la experiencia empírica confirma las ECUACIONES de Maxwell, no su creencia de que la interpretación adecuada de esas ecuaciones era la descripción de una vibración en un medio elástico). ¿Soy suficientemente claro?

    Bueno, a ver cómo sales de esta objeción: El señor científico se dedica a buscar regularidades. Es un hombre muy listo y todo lo que dice que no sea estrictamente enunciar matemáticamente la ley tiene mucho éxito empírico, ya que le ayuda a descubrir nuevas regularidades. Sigue así, cosechando gratificantes éxitos hasta llegar a descubrir todas las regularidades que existen (sería el fin de la ciencia). Ala, ya no queda nada para hacer… pero, en ese momento no tendré criterio para diferenciar las metafísicas falsas de las verdaderas puesto que ninguna de ellas podrá favorecer descubrir nuevas regularidades ya que están todas descubiertas… el éxito empírico será siempre cero… ¡ay, ay, ay! ¿Qué haremos entonces?

    ¿Cuál es el problema? Cuando lo sepamos TODO sobre el universo (quiero decir, todo lo que podemos saber EMPÍRICAMENTE, es decir, que se cumplen tales y cuales regularidades), entonces CUALQUIER interpretación metafísica de esas leyes será igual de buena, o igual de mala; adoptar una u otra será cuestión de gustos, como quien prefiere que el libro en el que se estudia esas leyes esté en inglés o en japonés (¿es la naturaleza “profunda” de la realidad “anglófila”, por el hecho de que la inmensa mayoría de las teorías científicas están redactadas en inglés?). Pues eso.

    ¿Qué haremos entonces? Desde luego, no nos dedicaremos a la ciencia, igual que ahora no se dedica nadie a descubrir continentes (ya están todos descubiertos). Supongo que encontraremos otros hobbies.

  27. Te cito:

    “¿Y quién dice que no? Pero confundes el hecho de que una teoría genere ALGÚN desarrollo empírico, con el hecho de que esté confirmada por LA INMENSA MAYORÍA de los desarrollos empíricos posteriores. Las cosmologías de Aristóteles y de Descartes se abandonaron porque fueron refutadas por numerosísimas regularidades empíricas descubiertas después.”

    Pero vamos a ver ya el asunto. Antes decías que una interpretación de la ley era verdadera o falsa en función de favorecer o no nuevos desarrollos empíricos. Según esto, la de Aristóteles o la de Descartes serían verdaderas y, sin embargo, son falsas. Ahora dices que más adelante se refutaron y entonces ya son falsas. Estás confundiendo dos niveles… ¿cómo se va a refutar la interpretación de una ley? Se refutará la ley, ¿no? O entonces, ¿podemos refutar o verificar teorías metafísicas?

    “Lo que la experiencia empírica CONFIRMA son las LEYES contenidas en las teorías cuyas predicciones son correctas, no los trucos heurísticos o mnemotécnicos de los que los creadores de esas teorías se ayudaron para entenderlas o para manejarlas (por poner un ejemplo: la experiencia empírica confirma las ECUACIONES de Maxwell, no su creencia de que la interpretación adecuada de esas ecuaciones era la descripción de una vibración en un medio elástico). ¿Soy suficientemente claro?”

    Creo que no me has comprendido correctamente (o no me he hecho entender). Ya habías explicado que lo que se confirman son las leyes, lo que parece que no tienes claro es que es todo los demás que no es ley. A eso me refiero. Parece que es algo que se puede elegir, que es cuestión de gusto, que “mola” y que sirve para orientarte a la vez… Me gustaría que definieras con precisión lo que entiendes por metafísica.

    Te pregunto: ¿Qué opinas de las filosofías de autores como Sartre, Heidegger o Gadamer? De sus planteamientos no se puede deducir ningún éxito empírico ni tienen que ver con la interpretación de leyes, si bien tampoco contradicen explícitamente leyes científicas (o eso creo) ¿Tienen algún sentido? ¿Son charlatanería pura y dura?

    Pero lo que más me ha gustado es, sin duda, está frase:

    “¿es la naturaleza “profunda” de la realidad “anglófila”, por el hecho de que la inmensa mayoría de las teorías científicas están redactadas en inglés?”

    Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay. Los idiomas no significan… ay, ay, ay, ay. Las palabras dog, chian o perro no tienen nada que ver con lo que concebimos que sea un perro. La grafía y el sonido es lo que se cambia de un idioma a otro, no su significado. Un inglés, un francés y yo podemos tener la misma visión metafísica de lo que es un perro… ¡Qué tendrán que ver las churras con las merinas! Creo que aquí has mezclado muchas cosas.

  28. jesús dice:

    Amoavé:

    Dices: Antes decías que una interpretación de la ley era verdadera o falsa en función de favorecer o no nuevos desarrollos empíricos. Según esto, la de Aristóteles o la de Descartes serían verdaderas y, sin embargo, son falsas. Ahora dices que más adelante se refutaron y entonces ya son falsas. Estás confundiendo dos niveles… ¿cómo se va a refutar la interpretación de una ley? Se refutará la ley, ¿no? O entonces, ¿podemos refutar o verificar teorías metafísicas?

    ¿He dicho yo eso? En primer lugar, que una proposición sea verdadera o falsa no depende de lo que hagamos con ella o de lo que ella haga por nosotros. Si es verdadera, es verdadera independientemente de que nos sirva o no; y lo mismo si es falsa. Por otro lado, ¿dónde he dicho yo que las interpretaciones de las teorías sean “verdaderas o falsas” en función de nada? Lo que he dicho es que son más o menos ÚTILES (en realidad, tiendo más bien a pensar que TODAS las interpretaciones son falsas, literalmente hablando, pero eso es otro cantar). Estoy intentando que distingas, dentro de una teoría, las LEYES, por un lado, y su INTERPRETACIÓN METAFÍSICA, por otro. Y lo que digo UNA Y OTRA VEZ es que la experiencia sirve para confirmar o refutar las primeras, las leyes, no las segundas, las interpretaciones (que son un añadido ÚTIL PARA NOSOTROS, pero IRRELEVANTE desde el punto de vista de la verdad o falsedad objetiva de las leyes).

    Insisto, la ÚNICA virtud que he reconocido a las interpretaciones metafísicas es su UTILIDAD como fuente de NUEVAS HIPÓTESIS CIENTÍFICAS, pero JAMÁS he dicho que eso haga que dichas interpretaciones sean verdaderas.

    Me gustaría que definieras con precisión lo que entiendes por metafísica.

    Pues muy fácil: metafísica es todo aquello que, con (al menos) la apariencia de consistir en una afirmación sobre la realidad, es imposible someterlo a contrastación empírica intersubjetiva.

    ¿Qué pienso de Sartre, Heidegger, etc.? Pues que hacen buena literatura.

    Y con respecto a lo último: el ejemplo que te pongo es un RETO para ti; lo que yo afirmo es que la interpretación metafísica de unas regularidades empíricas y de las leyes que las conectan en el marco de una teoría científica, es TAN IRRELEVANTE para la VALIDEZ CIENTÍFICA de esa teoría como el idioma en el que está expresada.
    Soy PLENAMENTE CONSCIENTE de que el idioma en el que Maxwell escribió su teoría electromagnética no tiene absolutamente nada que ver con la interpretación ontológica que hizo de esa teoría, pero mi tesis NO CONSISTE en afirmar que ambas cosas tienen algo que ver ENTRE SÍ, sino que AMBAS SON EXACTAMENTE IGUAL DE IRRELEVANTES a la hora de discutir la cuestión de si las ecuaciones de Maxwell son correctas o incorrectas (o sea, si son una descripción correcta o incorrecta de los fenómenos electromagnéticos). Lo ÚNICO relevante en este sentido es si las predicciones que hacemos con esas leyes se cumplen o no, y con qué grado de exactitud se cumplen.
    Si TÚ quieres demostrar que la interpretación ontológica de las ecuaciones de Maxwell es RELEVANTE CIENTÍFICAMENTE, eres tú el que tiene que demostrar que lo es (yo ya he dicho en qué medida son ÚTILES; lo que TÚ tienes que añadir es QUÉ CRITERIOS PODEMOS UTILIZAR PARA SABER SI SON VERDADERAS O FALSAS… es decir, para saber si LO QUE ESAS INTERPRETACIONES AÑADEN A LAS LEYES es correcto o incorrecto).

  29. ¿Cuándo has dicho tú eso? Cuándo te preguntaba si las preguntas sobre el sentido de la realidad podrían ser resueltas me respondiste textualmente:

    ” (…) efectivamente, esas preguntas a las que te refieres… PUEDEN ser respondidas, lo que pasa es que la ÚNICA forma de AVERIGUAR si la respuesta que damos es verdadera o falsa es que la respuesta tenga ÉXITO EMPÍRICO, es decir, que nos ayude a predecir MÁS regularidades”

    Aquí hablaste de verdad o falsedad de una interpretación metafísica, pero bueno, visto tu punto de vista, será que no te expresaste bien.

    Pero donde sí veo un problema real es en esto:

    “Las cosmologías de Aristóteles y de Descartes se abandonaron porque fueron refutadas por numerosísimas regularidades empíricas descubiertas después”.

    Si las cosmologías de Aristóteles y de Descartes fueron refutadas por numerosísimas regularidades empíricas… ¿Entonces eran leyes o interpretaciones metafísicas? Intento explicarme mejor:

    Ley científica: Refutable mediante experimentos.

    Interpretación metafísica: No refutable, en cualquier caso útil.

    Cosmología aristotélica: interpretación metafísica… ¡digo yo! Poco experimento hizo el pobre Aristóteles. ¿Refutable entonces? Según tu punto de vista no.

    Si sólo podemos refutar leyes científicas, ¿cómo podemos decirle a un cura que lo que dice es un absurdo? No habría ninguna legitimación posible para ser ateo más que, como dices, ser la elección que más te mole.

    Yo es que no marco un criterio de demarcación tan radical entre ciencia y metafísica. Yo creo que son un continuo, no hay separación. Pienso que las mismas leyes son interpretaciones metafísicas de la realidad, son una perspectiva, muy buena, por cierto, pero metafísica al fin y al cabo. Por lo tanto, yo sí que puedo refutar postulados metafísicos y puedo decirle al señor cura que se calle.

  30. jesús dice:

    A ver: copio lo que YO dije:

    esas preguntas a las que te refieres… PUEDEN ser respondidas, lo que pasa es que la ÚNICA forma de AVERIGUAR si la respuesta que damos es verdadera o falsa es que la respuesta tenga ÉXITO EMPÍRICO, es decir, que nos ayude a predecir MÁS regularidades

    Para mayor claridad, éstas son las “preguntas” que habías formulado tú, y que yo estaba intentando responder en ese punto:

    ¿qué sentido tiene seguir haciendo cada vez mejores leyes? ¿Qué sentido tiene “conocer” cada vez mejor la realidad? ¿Para qué la ciencia?

    Aquí no estoy hablando de las INTERPRETACIONES METAFÍSICAS de las teorías, sino del sentido que tiene PROSEGUIR CON LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA: cuando hemos encontrado ciertas leyes, buscamos una “explicación” de las mismas (si tenemos ganas), lo que quiere decir que intentamos encontrar OTRAS leyes más generales, de las que puedan deducirse: 1) las leyes que ya conocíamos (y a éstas les habremos dado, por tanto, una “explicación”) y 2) algunas leyes empíricas más (pues es la ÚNICA forma de responder a la pregunta de si ESTA explicación que hemos dado a las leyes conocidas es CORRECTA).

    Así que en ningún caso me he querido referir a que podamos confirmar empíricamente las “interpretaciones metafísicas”. Comprenderás que, por la definición de “metafísica” que te he dado, en el momento en que lo pudiéramos hacer así para una determinada tesis, esa tesis pasaría a ser empírica y dejaría de ser metafísica (lo que no tiene nada de malo, por supuesto; todo lo contrario).

    Con respecto a tu segunda objeción, admito tu crítica. Lo que tendría que haber dicho es que “las teorías EMPÍRICAS derivables de las COSMOVISIONES METAFÍSICAS de Aristóteles y Descartes, fueron refutadas”.

    Finalmente, admito también que la separación entre “empírico” y “metafísico” es mucho más tenue que lo que he dado por presupuesto (por mor de la argumentación). No siempre está claro si una tesis es susceptible de contrastación o no; en estos casos, mi postura es la de in dubio, pro reo: o sea, prefiero pensar que la tesis SÍ es susceptible de contrastación, aunque de momento no se nos ocurra cómo. Lo que propongo como empirista (y liberal) es que, que cada uno mantenga las tesis que le dé la gana, pero que tenga la honestidad de romperse un poco la cabeza pensando “cómo podríamos someter a contrastación empírica esto que yo mantengo”.

  31. jesús dice:

    El ejemplo del cura está muy bien traído, por lo mismo. Aquí la cuestión es la de cuál es la actitud EPISTEMOLÓGICAMENTE HONESTA acerca de aquellas cuestiones que no podemos confirmar empíricamente. Honestamente, creo que lo más honesto es la navaja de Ockam: si no hay razones para creer en la existencia de algo, lo razonable es negarlo. La carga de la prueba recae en el que cree, no en el que duda. Él creyente está en su DERECHO a creer, pero no tiene DERECHO a exigir que los demás aceptemos su tesis ni siquiera como plausible, si no aporta pruebas.

  32. jesús dice:

    Por cierto, me encantaría ver tu argumento para decirle al cura que se calle (sería el primer cura en la historia que se callaría con un argumento, por cierto).

  33. Ja, ja, ja. Sí, es cierto que sería la primera vez que un cura se calla con un argumento. No lograron que se calle ni Galileo ni Darwin, difícilmente lograré callarles yo.

    La pregunta de si tiene sentido proseguir o no con el quehacer científico es una pregunta metafísica. Toda pregunta por el sentido de algo lo es.

    Pero es que el problema de base es que hay afirmaciones que es imposible que sean contrastables. Por ejemplo, cualquier tipo de criterio de verdad o criterio de demarcación, no será contrastable. “Sólo aceptar como verdadero lo que provenga de la experiencia”… no contrastable… “No multiplicar los entes sin necesidad”… no contrastable… Hay, además, cierta circularidad: si sólo es verdadero lo contrastable empíricamente, esta afirmación no es contrastable y, por lo tanto, será falsa.

    Igualmente, cualquier juicio acerca de lo que debe ser (cualquier juicio ético o político al fin y al cabo) no será verificable. ¿Es más importante la libertad o la dignidad?… no verificable… La justicia es dar a cada uno lo que se merece… no verificable…

    Son proposiciones no verificables y no susceptibles a ser verificables de ninguna manera. ¿Toda la ética y la teoría política son entonces nada más que buena literatura? O, por ejemplo, la historia… ¿se puede verificar un hecho que ya ocurrió y que, por lo tanto, no podemos reproducir experimentalmente? Existen parcelas del conocimiento en las que un criterio de verificación estricto no encaja bien. Del mismo modo (y tú lo sabras mejor que nadie), hay muchas formas de verificación (no es lo mismo contrastar “El coche de mi padre es verde” que “A escala de Planck el espacio-tiempo ya no tiene una geometría clásica”) cada una de ellas con más o menos presupuestos teóricos.

    ¿Cómo hacer callar a un cura o como criticar a otra teoría metafísica? Con “baterías de argumentos”. Desde la ciencia se puede hacer bien ya que, aún con sus serias limitaciones, hay una cantidad aplastante de razones para pensar que “el agua hierve a 100ºC” es plausiblemente un enunciado más verdadero que “Jesucristo resucitó a Lázaro”.

    Yo CREO FIRMEMENTE QUE LAS TEORÍAS METAFÍSICAS SE PUEDEN REFUTAR y no sé de dónde ha surgido la idea de que no y que la experiencia es el único juez posible. Una teoría cualquiera puede ser poco precisa, encerrar contradicciones, falacias lógicas tanto formales como informales, puede partir de premisas muy dudosas o discutibles, puede explicar muy poquitas cosas con “demasiados artificios”, ser oscura y poco comprensible, puede no tener capacidad de predicción alguna, que realmente no solucione ningún problema teórico (no sea relevante) … o simplemente, que tengamos una teoría mucho mejor… Pero, en principio, creo que tampoco es honesto “tirar a la basura” cualquier teoría porque, a primera vista, no sea demasiado verificable.

  34. jesús dice:

    1.
    No existe “el sentido”, más allá de los deseos reales de fulanito o menganito (“sentir que la vida tiene sentido” -o que no-, además, es resultado pura y simplemente del nivel de ciertas sustancias en el cerebro). Aclarado esto, la cuestión de si “tiene sentido” seguir investigando en un determinado terreno de la ciencia equivale, dicho vulgar y llanamente, a la cuestión de si a los científicos del ramo les sale de los huevos seguir haciéndolo. No veo más trascendencia POSIBLE en ese tema.

    2.
    Claro que hay afirmaciones no contrastables empíricamente: p.ej., “el heredero legal de Tales de Mileto tuvo al menos cuatro hijos”, “en el primer planeta rocoso que se formó en la Vía Láctea existió un diamante de más de 5 quilates”, “antes del Big Bang, existió otro universo que contenía al menos un caso de asesinato por celos”. Lo que pasa es que las afirmaciones incontrastables no se pueden contrastar.

    3.
    Las reglas metodológicas no son afirmaciones empíricas… de hecho, no son afirmaciones, a secas: gramaticalmente, son enunciados imperativos (como “violar a los niños es malo”). No tiene sentido plantearse si son contrastables o incontrastables. Lo que deben estar es JUSTIFICADOS, aunque, naturalmente, la cadena de justificación no puede ir hasta el infinito, y debemos tener algún o algunos “imperativos primeros” (en el terreno epistémico, como en los demás) que no podamos deducir a partir de otros. En mi opinión, los imperativos metodológicos principal son:
    acepta sólo aquellas hipótesis que tengas razones poderosas para pensar que muy probablemente se aproximan mucho a la verdad, y
    haz todo lo que esté en tu mano por comprobar si las hipótesis que están considerando son probablemente verdadaderas o no
    De ahí, se deducen las otras reglas . Si tú prefieres otras, las podemos discutir.

    – Insisto, lo que hay que hacer con los imperativos éticos no es VERIFICARLOS como se verifican las hipótesis empíricas (aunque el conocimiento empírico es necesario para averiguar las consecuencias que tiene el actuar siguiendo unos u otros imperativos). La ética y la literatura están muy bien (las buenas, quiero decir), y no lo niego, pero NO SON CIENCIA (ni falta que les hace).

    4. La historia y la teoría política son ciencias empíricas de pleno derecho otra cosa es su utilización como teorías NORMATIVAS); la experimentación de laboratorio no es el único método de investigación empírica. La investigación empírica es todo aquello que nos pueda ofrecer DATOS, de tal modo que éstos puedan ser analizados intersubjetivamente.

    Para el caso, yo no propongo ni tengo ningún “criterio de verificación ESTRICTO”; al contrario, soy muy LAXO en lo que considero empírico: como acabo de decir, cualquier forma de encontrar mediante la experiencia datos intersubjetivamente discutibles me sirve. Lo que hay que tener claro, de todos modos, es que, en general, cuanto menos SEGUROS sean los datos, menos FIRMEMENTE podremos considerar que están confirmadas las teorías basadas en ellos. Por eso las hipótesis paleontológicas suelen estar peor confirmadas que las hipótesis químicas, en general.

    5. Yo también estoy de acuerdo en que una teoría metafísica se puede “refutar” en la medida en que se pueda demostrar que es autocontradictoria. ¡Faltaría más! Lo que yo añado es lo siguiente:
    – en general, estaba pensando en teorías metafísicas “serias”, que YA hubieran pasado el test de la consistencia lógica, y
    – de entre varia teorías metafísicas internamente consistentes, pero contradictorias entre sí, no hay ABSOLUTAMENTE NINGÚN CRITERIO para preferir una a otra, salvo el GUSTO PERSONAL.

  35. 1. Sí que hay algo más de trascendencia al hecho de que los científicos sigan investigando o no. El “lo que a uno le salga de los huevos” no sé si expresará el indeterminismo natural del ser humano… pero habitualmente hay razones o no para seguir investigando, y esas razones pueden tener sentido o no en un marco más global… Esos imperativos serán éticos: “Sigue investigando porque es bueno para…” y, por lo tanto, metafísicos. Y, vale, cuando yo me pregunto por el sentido de algo, ocurren cosas en mi cerebro, pero eso no es relevante para la respuesta. No creo que el “sentido” de las cosas obedezca únicamente al “sentimiento de que las cosas tengan sentido”.como con las tías de los anuncios de compresas, que salen a la calle y brilla el sol y el cielo es azul y dicen “qué feliz me siento de ser mujer, todo tiene sentido…” No, la pregunta por el sentido es algo bastante más serio y complejo que un sentirse bien.

    2. Estamos de acuerdo.

    3. Bueno… decir “Verdadero es sólo aquello que puede contrastarse empíricamente” no es gramaticalmente un imperativo, es un enunciado declarativo del que se puede afirmar su verdad o su falsedad. Pero vale, acepto, sí que se podrá buscar su versión en imperativo para subsanar este problema. Lo grave, es, como tú enuncias, que acabamos por tener unos “imperativos primeros”… axiomas metodológicos indemostrables… Volvemos a lo de siempre… ¿cómo entonces mandamos callar a un cura? Él te podría decir que también se ha basado en una serie de principios indemostrables… u objetarte como tú objetaste antes al cristianismo: si usted me presenta la ciencia como su teoría, la carga de la prueba recae sobre usted, ¡demuestreme que la ciencia es válida! Y tú no podrías porque los principios últimos serían indemostrables….

    Elegir entre ciencia o religión, sería, al final, una cuestión de gusto personal.

    Y con respecto a la ética. Si ella no tiene enunciados verificables… ¿decidir entre dos teorías éticas es cuestión también de gusto? Yo entonces podría decir que matar judíos es una cuestión de preferencia personal, de que me pone hacerlo… ¡Y nadie me podría decir nada!

    4. ¿La teoría política una ciencia empírica? ¿Te parecen las propuestas de Rawls, Habermas o Mcyntire teorías de ciencia empírica? Con respecto a la historia puede aceptarlo algo más, aunque la interpretación creo que prima bastante más que la intersubjetividad… Mira las visiones que se tienen de la guerra civil… ¿miles?

    5. No sólo me refiero a que no sea autocontradictoria. He dicho muchas más cosas. Y es que para mí, a fin de cuentas, todas las teorías son teorías metafísicas. Un factor importante, entre otros, para su aceptación es el “grado de compromiso con la experiencia”. Una teoría me puede parecer mejor que otra por el hecho de estar más contrastada, pero una menos contrastada puede “ganar” porque tenga otras virtudes. Pero el gusto personal, en ningún momento me parece un criterio válido para elegir algo más que el color de una corbata.

  36. jesús dice:

    1. No es lo mismo “ético” que “metafísico”: la metafísica hace afirmaciones DESCRIPTIVAS (o “jucios de hecho”), la ética hace juicios de valor, enunciados NORMATIVOS (dice lo que está bien o mal, lo que se debe hacer). La ética no tiene (por sí misma) nada de metafísica, aunque, naturalmente, hay mucho metafísico que le intenta dar un contenido metafísico a la ética. Yo no.

    3. Yo no digo que “VERDADERO” sea “susceptible de ser contrastado empíricamente”. Al contrario, digo que hay proposiones que NO podemos contrastar, algunas verdaderas, y otras falsas. “Verdadero” es un concepto SEMÁNTICO, no es un concepto EPISTÉMICO.
    En ciencia, además, partimos de la base de que no se puede DEMOSTRAR nada (sólo se puede demostrar en lógica y matemáticas). Lo único que podemos hacer es PROPONER HIPÓTESIS y ver si las PREDICCIONES que hacemos a partir de ellas se cumplen o no. Que haga eso el cura.
    No es nada fácil INVENTARSE una teoría que haga predicciones empíricas exitosas. Está chupao, en cambio, inventarse una religión.
    Y con respecto a la cuestión de si “elegir entre teorías éticas es cuestión de gusto”, me remito a la serie “Viva el relativismo” de mi blog.

  37. jesús dice:

    1. la pregunta por el sentido es algo bastante más serio y complejo que un sentirse bien
    Si tú lo dices… Pero te agradecería que me lo explicaras; después de cuarenta y tantos años, todavía no lo he pillado.

    4. No digo que TODA la teoría política sea una ciencia empírica. Digo que la teoría política comprende una PARTE que es una ciencia empírica (y que servirá para hacer predicciones acerca de qué cosas sucederán en la vida política), y otra PARTE que es una rama de la ética.

    5. Una teoría me puede parecer mejor que otra por el hecho de estar más contrastada, pero una menos contrastada puede “ganar” porque tenga otras virtudes.
    ¿Ah, sí? ¿Qué virtudes? ¿Y qué teorías han triunfado FINALMENTE siendo CLARAMENTE inferiores a otras en su capacidad de ajuste empírico? Me gustaría ver una lista de ejemplos.

    el gusto personal, en ningún momento me parece un criterio válido para elegir algo más que el color de una corbata
    A mí tampoco. Por eso no me parece HONESTO decidir que una teoría es mejor que otra “por motivos metafísicos”, porque es tan SUBJETIVO como lo de la corbata.

  38. 1. Vale, acepto no entrar ahora en una discusión sobre el relativismo moral. Leeré la serie de tu Blog. Sólo recordar la clásica división entre juicios instrumentales (propios de la ciencia y la técnica y que son verificables) y los juicios de valor o de fines (propios de la ética y no verificables). Con respecto al problema de la seriedad de la pregunta por el sentido, el hecho de que no hayamos podido responderla no elimina ni su vigencia ni su importancia. ¿Una pregunta difícil es necesariamente absurda?

    3. Eliminamos “verdadero” y eliminamos “demostración” (a lo Wiener Kreis, todo lo que “huele raro” se quita de en medio)… la ciencia sólo propone hipótesis y ve si tienen poder predictivo… ¡Que no es poco! (estamos de acuerdo). Un cura no puede hacer predicciones empíricas exitosas, lo suyo es más fácil. Okey makey, fantástico. Pero… ¿Por qué entonces me dices que lo más HONESTO es sólo juzgar las teorías por su grado de predicción empírica? Supongo que por honesto entenderemos algún tipo de compromiso con la verdad… Si no decimos que la ciencia nos da, como mínimo, un “pedacito de verosimilitud”, ¿por qué llamamos deshonesto al cura?

    4. Estamos de acuerdo. Iremos a tu Blog a hablar de ética.

    5. Lista de virtudes que puede tener una teoría para que la aceptemos además de su verificabilidad:

    – Se “lleva bien” con las teorías que ya aceptamos previamente que otra.
    – Es más coherente que otras (hay teorías más coherentes que otras aceptando que la falta de coherencia es gradual y no siempre implica contradicción).
    – Tiene economía intelectual (con poco explica mucho) y elegancia matemática (lo hace con sencillez) que otras.
    – Mayor potencia explicativa (explica muchos fenómenos diferentes en distintas circunstancias) que otras.
    – Tiene aplicaciones prácticas. Es más útil que otras.
    – Es más relevante que otras. Es decir, soluciona problemas teóricos que ahora nos acucian.
    – Utiliza un lenguaje más comprensible, claro y preciso (es fácilmente transmitible) que otras.
    – Sencillamente, no tenemos nada mejor a día de hoy.

    En general, la contrastación empírica es el criterio principal para elegir (porque creo que contrastación empírica y verdad tienen que tener algo que ver), pero, como digo, no el único. Así, entre dos teorías metafísicas con bajo contenido empírico, podemos elegir y no sólo por gusto personal.

  39. […] un comentario mío dentro de una larga discusión sobre el papel de la metafísica en la ciencia, que estamos manteniendo en el blog La máquina de von […]

  40. Jesús dice:

    1. Sobre la pregunta por el “sentido” de la investigación… yo no digo que sea “difícil” de responder (al contrario: me parece muy fácil: a veces investigamos porque nos pica la curiosidad, otras porque queremos hallar una vacuna, etc.), sino que, además de los MOTIVOS PSICOLÓGICOS que cada cual tenga para encontrar sentido a lo que hace (sea investigación científica, sea viajar, sea echarse novia, sea levantarse todos los días a las 6, etc.), NO HAY NADA MÁS QUE DECIR.

    3. Con “honesto” me refiero a “epistémicamente honesto”, es decir, a reconocer que NO TIENES RAZONES para afirmar algo más que aquello que los datos empíricos te justifican a afirmar. Si QUIERES afirmar algo más, pues tienes que añadir la coletilla “y esto lo digo porque me sale de las narices, no porque tenga alguna razón para pensar que hay una probabilidad razonable de que sea verdad”.
    Esta “honestidad”, por supuesto, presupone que EL OBJETIVO DE LA CIENCIA ES DESCUBRIR LA VERDAD. Si alguien hace ciencia con OTRO objetivo, pues que lo diga.

    5. Intentaré explicar por qué las razones que añades NO PRESUPONEN UN CRITERIO EPISTÉMICO DIFERENTE AL DE LA ADECUACIÓN EMPÍRICA.

    – Se “lleva bien” con las teorías que ya aceptamos previamente que otra.

    Lo de “se lleva bien” es manifiestamente ambiguo, reconocerás; tu redacción, además, es bastante confusa. Supongo que lo que quieres decir es que la teoría T es consistente con las otras teorías que aceptamos. Pero esto significa, únicamente, que SI TENEMOS RAZONES EMPÍRICAS para suponer que estas otras teorías son verdaderas, entonces DE AQUÍ SE SIGUE (por el simple teorema de Bayes) que la nueva teoría es más probablemente verdadera que una teoría que fuera inconsistente con esas otras teorías. (Si NO tuviéramos razones empíricas para pensar que esas “otras” teorías aceptadas son verdaderas, ¿por qué habría de ser una virtud para las nuevas el ser coherentes con las viejas?)

    – Es más coherente que otras (hay teorías más coherentes que otras aceptando que la falta de coherencia es gradual y no siempre implica contradicción).

    La consistencia es como el embarazo: no se puede ser “un poco incoherente”. O la teoría contiene contradicciones, o no. Si tiene UNA contradicción, la regla “ex contradictione quodlibet” permite derivar CUALQUIER OTRA COSA (entre ellas, cualquier otra contradicción).

    – Tiene economía intelectual (con poco explica mucho) y elegancia matemática (lo hace con sencillez) que otras.

    Como dijo aquel, la elegancia es para las pasarelas de moda… no sólo porque sea cuestión de gustos, sino porque es cuestión de moda. Como decía la “Canción del Cosaco”, de Espronceda: “y no hallarán nuestros semblantes feos,/ pues siempre brilla hermoso el vencedor”. Esto quiere decir que la teoría que finalmente GANA en la batalla empírica, recibe un montón de trabajo por parte de los teóricos para “hacerla parecer hermosa”, y al final, a la gente le parece elegante. La acción a distancia Newtoniana, p.ej., parecía a muchos de sus contemporáneos una verdadera aberración intelectual; en cambio, en el siglo XIX se consideraba el culmen de “lo que tenía que tener una hipótesis para ser explicativa”.

    Lo de la “economía intelectual”, por otro lado, es una mera expresión de la navaja de Ockam: cuantas menos presuposiciones haga una teoría, mayor probabilidad tendrá a priori (y, por tanto, a igualdad de apoyo empírico, mayor probabilidad a posteriori). Pero fíjate que la “carga metafísica” irá SIEMPRE en contra de la “economía intelectual”.

    – Mayor potencia explicativa (explica muchos fenómenos diferentes en distintas circunstancias) que otras.

    Esto es otra forma de decir “mayor apoyo empírico”: hay más datos, hechos o leyes que se pueden deducir la teoría.

    – Tiene aplicaciones prácticas. Es más útil que otras.

    Una “aplicación práctica” es ÚNICAMENTE un tipo particular de PREDICCIÓN EMPÍRICA.

    – Es más relevante que otras. Es decir, soluciona problemas teóricos que ahora nos acucian.

    ¿Qué es una “solución a un problema teórico”? O bien es la resolución de una contradicción (o sea, sustituir una teoría inconsistente por otra consistente, a lo que no puedo tener nada que objetar), o bien es dar una explicación de una ley empírica que no sabíamos cómo explicar (pero esto es “deducir un hecho empírico a partir de una teoría”).

    – Utiliza un lenguaje más comprensible, claro y preciso (es fácilmente transmitible) que otras.

    Esto me recuerda a una anécdota, creo que de Pauli: después de llenar la pizarra de fórmulas en una conferencia, dijo “¿Alguna pregunta?”. Uno del público levantó la mano y dijo: “No entiendo la fórmula de la esquina”. Pauli respondió: “eso no es una pregunta; siguiente pregunta”.
    Admito, naturalmente, que el que una teoría sea MÁS FÁCIL DE USAR QUE OTRA (por así decir) es una ventaja, pero no es una ventaja EPISTÉMICA. Si tú SABES que la teoría T es verdadera y hace unas predicciones fabulosas, pero es mucho más difícil de aprender y de usar que la teoría T’, que hace muchas menos predicciones buenas… ¿cuál usarás, si eres un científico “honesto”?

    (ahora tengo que irme, luego sigo)

    – Sencillamente, no tenemos nada mejor a día de hoy.

  41. Jesús dice:

    “Una teoría metafísica con bajo contenido empírico” es una contradicción en los términos: si tiene ALGO de contenido empírico, ya no es metafísica.

    Por cierto, lo que queda en tu lista de criterios QUE NO ES EXPRESABLE EN TÉRMINOS DE “CONTENIDO EMPÍRICO” (como he hecho en mi respuesta anterior), SÍ QUE ES CUESTIÓN “SUBJETIVA”: que se te de mejor una formulación que otra, que comprendas mejor un lenguaje que otro, que te parezca más “coherente” (?) que otras (si no es pura y dura inconsistencia lógica), etc.

  42. Perdona la tardanza en la respuesta. Tengo mucho trabajo y hay que tener tiempo para pensar antes que responder.

    1. ¿La pregunta por el sentido se reduce a psicología? Veo que no salimos del anuncio de compresas. Con la pregunta por el sentido no me refiero a cuestiones como “¿tiene sentido echarse novia o irse de viaje?”. Pues tendrán sentido en virtud de las circunstancias de cada uno. Me refiero a las preguntas últimas: ¿Tiene sentido el cosmos? o formulado en términos más actuales: ¿Por qué el ser y no más bien la nada?. Esta pregunta no obedece a sentirse pleno y feliz por llevar una compresa. Es una pregunta teórica a la que han intentado dar respuesta intelectuales serios de todas las épocas (y no sólo curas). Además, yo creo que, en el fondo, es la pregunta que intenta responder la ciencia.

    3. Parece entonces curioso el hecho de que la ciencia persiga con su actuación el encuentro de la verdad, concepto metafísico donde los haya (¿se puede responder empíricamente a qué es la verdad?)… pero estamos en las mismas… si esos imperativos metodológicos que utilizo son, en último término, indemostrables (ya que sólo demostramos en matemáticas. Perdón por el uso más amplio del término) o injustificables… tampoco soy del todo honesto al ser positivista… en último término el señor cura también se basa en criterios metodológicos que son injustificables… por ejemplo: “cree en lo que te digan tus sentimientos” o “Lo que dice la Biblia es siempre verdad” ¿Por qué estos imperativos epistemológicos son peores que los que has expuesto? No eludas la respuesta.

    Parece que sólo aceptas dos cosas para sopesar una teoría: o ausencia de contradicción (V o F) o contrastación empírica. No existe nada más. Te pongo un ejemplo en donde se ve que las cosas son más complicadas (las teorías no son sólo hileras de argumentaciones lógicas, sus conceptos significan y aquí es donde pueden darse muchas cosas.):

    Tengo dos teorías a y b y cada una dice:

    a) “El jueves saldrá el sol, hará un buen día y mucha gente será feliz”
    b) “El jueves a las siete de la tarde harán 23,4ºC”

    Todo el mundo estaría de acuerdo en decir que la teoría b parece más científica que la teoría a. Sin embargo, resulta que cuando comprobamos nuestras hipótesis lo que resulta es:

    Hoy, jueves a las siete de la tarde la temperatura es de 23,5ºC.

    Utilizando una lógica bivalente como único criterio de juicio, la teoría b es taxativamente falsa (como el embarazo, sí o no)… Además, la capacidad de predicción y la potencia explicativa de a es superior (tiene más probabilidades de acertar y no sólo explica la temperatura, sino la salida del sol y la felicidad de la gente). ¡¡¡Hay que elegir a!!! ¿Qué ha pasado? Utilizando tus dos únicos criterios tienes, necesariamente, que aceptar que la teoría a es más científica, mientras que yo, todavía puedo elegir b debido a que:

    EL GRADO DE AMBIGÜEDAD CON EL QUE ESTÉN EXPUESTOS LOS ENUNCIADOS IMPORTA A LA HORA DE ELEGIR ENTRE DOS TEORÍAS. En este caso a es mucho más ambiguo que b. Ya no sólo hay coherencia bivalente y contrastación empírica… hay más factores. Y NO SON SUBJETIVOS: todo el mundo estará de acuerdo en que a es más ambigua que b.

    – Mayor potencia explicativa no es sinónimo de mayor apoyo empírico. La cosmovisión aristotélica tenía una mayor potencia explicativa que la de Copérnico (explicaba el cosmos, la vida biológica, el lenguaje, la lógica… mientras que la de Copérnico era una abstracción matemática que explicaba solamente el movimiento de los planetas) y menos apoyo empírico. El psicoanálisis tenía una gran potencia explicativa a la hora de hablar de patologías que la psicología científica de su época que acababa de nacer en tiempos de Freud. Popper decía que había que desconfiar, precisamente, de las teorías con mayor potencia explicativa.

    – Con coherencia no me refería directamente a ausencia clara y evidente de contradicción, no es una cuestión de sí o no (Las cosas no son tan sencillas). ¿Cuándo corriges los trabajos de los alumnos no te da la impresión de que hay trabajos más coherentes que otros? No existe sólo la lógica formal… también está la lógica informal que se refiere a aspectos diferentes que al hecho de que encontremos un A y no-A… No sé, creo que no estoy hablando de cosas tan extrañas y no puedo comprender como un experto en filosofía de la ciencia como tú no acepte esto.

    – Una aplicación práctica no se reduce a sólo ser un tipo de predicción. Cualquier acción que realice entonces será una predicción. Como al abrir la puerta predigo que el pasillo estará allí, toda acción humana es una predicción… ¡Qué manía positivista de reducirlo todo! Sí, casi toda acción implica una predicción, pero eso no quiere decir que toda aplicación práctica sea tan sólo una predicción. Ha tenido más utilidad práctica, digo yo, la termodinámica (gracias a la cual tenemos todas las máquinas que nos rodean) que la teoría de campo cuántico… ¿por qué? Pues porque la utilidad depende de lo que una sociedad decida hacer. Si una sociedad decida que las máquinas son diabólicas, la termodinámica tendrá pocas aplicaciones (pues no se buscarán)…

    – Hay relevancia teórica y una teoría nos puede ayudar más que otras. Por ejemplo, si yo soy un médico y estoy investigando una vacuna y para seguir haciéndolo necesito información sobre la “enzima X”, buscaré y existirán o no, teorías sobre esa enzima (en este sentido me serán más relevantes que una teoría sobre el Pión) y dentro de esas teorías, seguramente que habrá distintas (de diferentes universidades, más o menos avanzadas, que traten más el tema en concreto que estoy trabajando…). La realidad social de la investigación, influye en ella.

    En general, veo que haces una división tajante entre contexto de justificación y de descubrimiento… ¿Eso no se dijo ya que era demasiado radical?

  43. Jesús dice:

    1. Con respecto a la pregunta de si tiene sentido el cosmos, o de porqué existe (fíjate que no es lo mismo: explicar por qué existen órbitas planetarias elípticas no es lo mismo que explicar qué “sentido” tienen), me remito a

    esta entrada
    de mi blog.

    3. La verdad no es un “concepto metafísico” en sí mismo (aunque tantos metafísicos se hayan comido la cabeza con él): decir que la ciencia “persigue la verdad” quiere decir que los científicos desean encontrar teorías que sean verdaderas (o sea, que si F=m.a, no querrán encontrar una teoría que diga que F = m/a, p.ej.). Ahí hay la misma cantidad de metafísica que cuando una madre le dice a su hijo de 5 años “dime la verdad, no me mientas”.

    3′: Los imperativos (metodológicos, éticos, o lo que sea) no son ni “demostrables” ni “indemostrables”, INSISTO, porque no son ni verdaderos ni falsos. Son REGLAS DEL JUEGO. Los aceptas o no los aceptas. Si tú no quieres “jugar al juego” de averiguar proposiciones verdaderas sobre el universo, y de utilizar argumentos que promuevan el hallazgo de proposiciones verdaderas mejor que de proposiciones falsas, entonces no haces ciencia, sino otra cosa. Lo que tiene de MALO el “imperativo metodológico” que dice que “hay que creer sólo aquellas proposiciones fácticas que dice la Biblia”, es que, DE HECHO, nos lleva a aceptar POCAS proposiciones verdaderas y MUCHAS proposiciones falsas.
    La única razón para aceptar una regla u otra es CÓMO DE EFICAZ es esa regla para ayudarte a obtener los fines que deseas. Naturalmente, no hay una DEMOSTRACIÓN LÓGICA IRREFUTABLE de que ciertas reglas son mejores que otras (no tengo nada que añadir en esto a lo que dijo Hume cuando analizó la regla de la inducción), pero creo que es HONESTO utilizar aquellas reglas metodológicas que HASTA AHORA se han mostrado ‘bastante’ eficientes, o mejor dicho, que la carga de la prueba está en quien quiere utilizar una regla que MANIFIESTAMENTE no lleva “en masa” a conclusiones verdaderas.

    3”. No tengo nada que objetar a tu ejemplo: la ciencia busca VERDADES (enunciados verdaderos, o, como me gusta más decir: enunciados que muy probablemente son muy aproximadamente verdaderos), y la hemos de aplicar para la búsqueda de las verdades que NOS INTERESAN. En cada situación hay diferente un grado de aproximación y de probabilidad “aceptable”, pero esto es una cuestión pragmática. De aquí no se deduce que HAY ALGO MÁS además de la validez empírica para juzgar la bondad de las teorías científicas: lo ÚNICO que quiere decir esto es que la “validez empírica” no es una noción estricta, sino que depende del contexto.

    3”’: La teoría de Aristóteles tiene una capacidad explicativa NULA, porque es falsa (es decir, NO explica lo que quiere explicar, porque no nos describe LA VERDADERA EXPLICACIÓN de por qué pasan las cosas que pretende explicar). Los aristotélicos CREÍAN que explicaban por qué caen las cosas, pero no lo hacían REALMENTE (no “daban en el blanco”).
    Confundes “explicar” con “explicar correctamente”. Lo que la ciencia pretende es lo segundo, NO LO PRIMERO.

    3”’: Acabo de subir de un seminario donde hemos discutido el tema de la coherencia como cuestión de grados; inspirado en parte por la discusión contigo he propuesto la siguiente definición: dos enunciados A y B son “incoherentes” si p(A/B) < p(A) (en el caso de contradicción lógica, tendríamos que p(A/B) = 0). Dicho en lengua vulgar: dos enunciados son TANTO MÁS “incoherentes” cuanto más IMPROBABLE sea que uno de ellos sea verdadero, supuesta la verdad del otro. Admito que una BUENA teoría científica debe servir para REDUCIR el grado de incoherencia mutua entre nuestros datos. Pero no diría que ESTA VIRTUD es una virtud ADICIONAL a la del “éxito empírico” de nuestra teoría: creo que es más bien una forma más sofisticada de DEFINIR en qué consiste eso del éxito empírico. En todo caso, no es algo que nos lleve MÁS ALLÁ de lo empírico.

    3””’: “Cualquier acción que se realiza es una predicción”. ¡¡¡¡Efectivamente!!! Tú lo describes muy bien con el ejemplo de la puerta y del pasillo. Lo que yo NO digo es que una acción práctica es SÓLO una predicción: también son elementos constitutivos de ella nuestros valores, preferencias, etc. Pero lo que SÍ digo es que el criterio de “utilidad práctica” de una teoría es un CASO PARTICULAR de “generación de predicciones empíricas” (o sea, el caso en el que las predicciones se refieren a situaciones útiles para nosotros). Por otro lado, como es un caso PARTICULAR (es decir, como sólo tiene en cuenta UN SUBCONJUNTO de las predicciones que hacemos con la teoría -a saber, las que nos son útiles para ciertos fines-), este criterio sirve para justificar el USO de teorías que SABEMOS QUE SON MUY INCORRECTAS (p.ej., la astronomía de Ptolomeo para guiar la navegación de barcos): para aceptar o rechazar CIENTÍFICAMENTRE (no sólo “tecnológicamente”) una teoría hay que tener en cuenta TODAS sus predicciones, no sólo las que son tecnlógicamente útiles.

    Tu último comentario sobre las vacunas no lo entiendo.

  44. […] Véase también: La noción de campo ha de sustituir a la de materia o En contra del materialismo (III) […]

  45. Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
           Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón “
           El título del libro es: “Veintitrés maestros, de corazón-un salto cuántico en la enseñanza-” Se plantea un modelo de educación que se basa en descubrir la fuerza interior.
           Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su trabajo va en la misma línea que el mío. Por eso, me atrevo a enviale mi libro en versión digital*. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
                                                                                                        Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar desde mi blog

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