De lo sobrenatural

Publicado: 10 febrero 2009 en Ciencia y religión
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¿Qué es lo sobrenatural? Lo definiremos como cualquier fenómeno que viole de forma contundente nuestro conocimiento sobre el mundo natural. La levitación es un fenómeno sobrenatural porque viola la ley de gravitación. Utilizaremos sobrenatural y paranormal como sinónimos.

Siguiendo esto, ¿no sería sobrenatural un experimento crucial en donde descubrimos que nuestros conocimientos estaban equivocados? ¿No sería el experimento de Michelson y Morley un fenómeno sobrenatural? Sí, sería un fenómeno sobrenatural cuyos resultados pasaron a ser, posteriormente, parte de lo natural. Entonces, ¿lo que ahora es sobrenatural puede luego ser natural? Sí. Entonces, el espiritismo, la levitación, la telequinesia… podrían llegar a ser conocimientos aceptados por la ciencia. No, porque son pseudosaberes al haberse aportado gran cantidad de razones y pruebas en la contra de la mayoría de ellos. Con esto no se desecha la posibilidad de que algo que hoy consideramos como pseudociencia, no pueda ser ciencia en un futuro, pero sí que la mayoría de lo que hoy entendemos por ciencias de los paranormal seguirán siendo pseudociencias. El premio del millón de dólares de la Fundación James Randi para todo aquel que demuestre algún tipo de creencia paranormal es buena prueba de la falta de fundamentos de gran parte de estas creencias.

Miremos el video.

En la Edad Media, este fenómeno sería considerado como sobrenatural, seguramente, muestra de la brujería de un malvado alquimista (por cierto, ¿sabían que Isaac Newton dedicó mucho tiempo a la alquimia?). Ahora sabemos que el mágico efecto se produce por causa del hexafluoruro de azufre, transparente pero mucho más denso que el aire, por lo que “cae hacia abajo” y no se sale rápidamente de su recipiente como cualquier otro gas. Lo que antes formaría parte de lo paranormal, ahora es ciencia. Sin embargo, ¿qué pasa si yo percibo esto y no tengo explicación racional disponible en el momento?. Lo que no es lícito es pensar en que el espíritu de mi abuelo quiere decirme algo, que Jesucristo me dice que lidere al pueblo judío o que los extraterrestres me están avisando de que van a atacar la tierra. Este proceder, propio de los pseudosaberes, denominado “falsa atribución”, no es propio de una mentalidad racional. Lo más lógico es ser escéptico ante el fenómeno. Admitir que uno no tiene una explicación para algo no es tan malo. Se puede decir: “Amigos, no entiendo lo que ha pasado. Cuando tenga algo claro se lo comunicaré ipso facto”. ¿Por qué no podemos aceptar que desconocemos algo? Además, habitualmente, tras un pequeño estudio, en la mayoría de los casos, como pasa con el hexafluoruro de azufre, al final hay explicación científica.

Uno de los argumentos de los defensores de lo sobrenatural para sobrevivir a su falta de pruebas e inconsistencias es afirmar que la ciencia no puede encontrar lo sobrenatural porque no lo busca. El método científico sólo trabaja con lo mensurable, lo cuantificable… opera con variables dependientes e independientes, de tal modo que sólo se centra en un aspecto muy concreto de la realidad, ignorando todo lo demás. Además, la ciencia sólo acepta lo que es reproducible, lo que puede repetirse en sucesivos experimentos, por lo que los sobrenatural, que suele singularizarse por manifestarse en fenómenos únicos, no puede ser tratado por la ciencia.

Este razonamiento es terriblemente falaz. En primer lugar, da la impresión de que el científico está “ciego” ante todo lo que no sean números y probetas. El científico es una persona como cualquier otra, por lo que, a pesar de seguir unas directrices metodológicas, ve, oye y siente como cualquier otro humano. Si un científico mira por su microscopio buscando ver el crecimiento de una bacteria y, de repente, ve a la Virgen María, realmente la verá como cualquier otra persona. A los que creen en lo sobrenatural cabría preguntarles qué facultades pierden los científicos para perderse esa “parte de la realidad” que no pueden ver. Y, del mismo modo, los científicos “no están ciegos” ante lo que sólo ocurre una vez y no es reproducible. Aunque la Virgen María sólo se aparezca una vez, el científico da cuenta de ello. ¿Qué “capacidades sensoriales” tienen las personas que creen en lo paranormal que no tengamos las personas normales? Evidentemente, ningunas.

También es curioso que toda esta serie de apariciones, avistamiento de OVNIS, milagros, exorcismos, curaciones milagrosas… siempre sucedan en espacios recónditos, apartados, escondidos… a la vista siempre de un número muy reducido de testigos (casi siempre por la noche, en lo perdido del monte, en una “casa encantada…). ¡Qué manía de permanecer ocultos! ¿No podrían estar “fuerzas sobrenaturales” manifestarse de forma clara y nítida? Se me ocurre que las apariciones de Lourdes, en vez de ante una pobre niña, hubiesen sido más efectivas si ocurriesen en el terreno de juego de un Madrid-Barça… Me parece que esto no son sólo casualidades o que lo sobrenatural elige lugares muy concretos para manifestarse, sino otra muestra más de la irrealidad de todo esto.

No creo que exista una “realidad alternativa”, paralela a la natural y que no sea captable por el método científico (que no es algo tan restrictivo como muchos suelen pensar). No creo que exista porque no me parece necesaria para nada. Es cierto que no conocemos gran parte de lo que nos rodea y que aún más lejos estamos de encontrar el sentido de todo, pero eso no implica que haya que postular entidades extrañas. Parece más razonable pensar que el sentido de la naturaleza está en la naturaleza misma, ¿Por qué iba a estar en otro lado?

También se postula la necesidad de lo sobrenatural o de lo trascendente siguiendo los argumentos tomistas centrados en la concatenación causal de la naturaleza: todo lo que ocurre tiene una causa y en la naturaleza no encontramos ningún ser que sea la causa de sí mismo, por lo que hace falta un creador que haya causado todo lo demás. Vale pero… ¿quién causó a ese creador ya que todo lo que existe tiene una causa? Nadie, Él es una causa incausada, motor inmóvil, acto y forma puros… Multiplicamos los entes sin necesidad. Ahora no sólo tenemos que explicar la naturaleza, sino también a Dios y la relación entre ambos. ¿No es más sencillo, aceptando además de que no tenemos ni idea de cómo es ese Dios causa incausada, pensar que la propia naturaleza es la misma causa incausada? Además, pensar en cadenas causales lineales llevan siempre a problemas de regresiones ad infinitum. Es mejor, y más realista, pensar la naturaleza como redes sistémicas. Al hacerlo no te encuentras de modo tan apremiante con la necesidad de causas primeras.

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comentarios
  1. hector1564 dice:

    Hola,

    Como siempre, bien pensado el post pero aún así estoy en desacuerdo y mi desacuerdo comienza aquí, en esta frase:
    Utilizaremos sobrenatural y paranormal como sinónimos

    En desacuerdo, porque lo paranormal es algo estudiable desde la ciencia. Si un fenómeno, pongamos telequinésico, tiene una explicación sujeta a leyes -como pretenden los parasicólogos- entonces se podrá hacer un experimento como propone James Randi & cia donde quede validado tal fenómeno.

    Ahora bien la idea de que los hechos aparecen como datos de los sentidos y desnudos de carga teórica hasta los positivistas la creen falsa desde Quine quien afirmó que siempre existe un modelo en algún sitio, una teoría que modela nuestra visión del mundo y estructura su conceptualización como se explica aquí también

    Pero lo sobrenatural es por definición un fenómeno no regulable y la ciencia sólo puede dar cuenta de hechos reproducibles como dije en un post:A un hecho científico por su carácter regular, reproducible se le puede aplicar una descripción o teoría sujeta a una metodología científica y de la que se puede por tanto asegurar la falsedad o veracidad de la susodicha teoría de forma intersubjetiva.

    El problema viene con la existencia de hechos, como la supuesta intervención de una divinidad, un agente intencional que opera sobre la realidad y contra sus leyes naturales, que por la propia naturaleza de tales intervenciones, de tales hechos (son irregulares, irrepetibles, etc.) no pueden ser descritos de un modo que sean validables científicamente no obstante de ahí a concluir que no existen hay un salto metafísico injustificado. Lo único que se podrá decir de ellos es que no son entendibles, describibles, de admitir su existencia, de forma científica

    Es decir no se pueden crear teorías científicas sobrenaturales por lo tanto no se pueden encontrar de forma científica hechos sobrenaturales y por extensión demostrar científicamente la (in)existencia de lo sobrenatural.

    En ese sentido, el experimento de Michelson y Morley no sería, en su momento, algo sobrenatural sino meramente paranormal porque sí era reproducible tal hecho.

    Lo más parecido a un hecho sobrenatural dentro de la ciencia sería el comportamiento de una partícula del núcleo de un átomo que esté inmerso en un proceso de desintegración radiactiva. Del núcleo entero se puede hipotetizar, estadísticas mediante, cuánto tiempo tardará en desintegrarse pero de una partícula en concreto de tal núcleo NO porque su comportamiento no es predecible de forma matemática, tal vez se deba a que su comportamiento no es computable y por tanto escapa a las garras o entendederas de la ciencia.

    Pero ¿puede existir margen para una divinidad dentro de un mundo natural? Pues a efectos prácticos el comportamiento de una partícula cuántica es cuasi milagroso, eso sí, en última instancia también sería natural porque hasta ahora se ve que siempre funciona dentro de unos límites precisos, aunque no hay que obviar el comportamiento singular de las partículas y su increíble margen de maniobra ya que como dice Dyson: Su funcionamiento es, en sentido estricto, impredecible. y por ello la cuántica tiene que apelar a las estadística para evaluar el comportamiento de las partículas -lo cual a mi modo de ver de algún modo las naturaliza- pero en opinion de Dyson tal margen de maniobra es suficiente para un agente sobrenatural cuya intervención no tuviera que desnaturalizar el mundo cabiendo así lo milagroso -entendido como una manipulación intencional de la materia- incluso dentro de lo natural…
    Pero en fin ya divago.

    Saludos y perdón por la chapa

  2. Debe ser bueno el libro de Dyson. Tengo que leerlo.

    La ausencia de hechos puros fue ya enunciada por Nietzsche cuando dijo “No hay hechos sólo interpretaciones”. Y Popper la desarrolla muy bien cuando afirma que el método de la ciencia no puede ser inductivo (primero el hecho y luego la teoría) sino hipotético-deductivo (primero la teoría y luego los hechos). Partamos de que aceptamos esto (yo sólo lo aceptaría hasta cierto punto pues caemos irreversiblemente en el relativismo).

    Es cierto que un masaai verá, en el mismo hecho, cosas muy diferentes a un físico de partículas, pero ambas visiones no pueden ser igualmente válidas. Yo creo firmemente que la visión del físico de partículas es mejor, llámenme dogmático si se quiere (si bien, estoy dispuesto a que el masaai me convenza de que su punto de vista es mejor al mío). ¿Por qué es mejor la del científico? Potencia explicativa, capacidad de predicción, precisión, reproductividad experimental, demostrabilidad intersubjetiva… Eso no lo tiene el masaai ni el hombre religioso que ve a Dios en todas partes.

    En este sentido, la visión científico-racional-occidental es mejor que la visión sobrenatural. Es posible que lo sobrenatural exista, que Dios esté subiendo y bajando al mundo a todas horas, pero yo creo que mi visión “ciega” a lo sobrenatural es mejor a la otra. Hablo de una cuestión de elección racional, de apuesta a lo Pascal. Es posible que Dios exista pero yo apuesto porque no.

  3. jesús dice:

    Estoy con Héctor: yo diría que “sobrenatural” no quiere decir “contrario a las leyes de la naturaleza QUE ACEPTAMOS AHORA”, sino “contrario a las leyes de la naturaleza (punto)”. Es decir, un experimento que refuta una ley científica aceptada… pues demuestra que, en realidad, no era tal ley, que nos habíamos equivocado al suponer que lo era. En cambio, un fenómeno paranormal “auténtico” no implicaría que las leyes naturales “están refutadas”, sino que mostraría que EN CIERTOS ÁMBITOS, NO HAY TALES LEYES. O sea, que hay una realidad (o una parte de la realidad) sometida a las leyes naturales, y otra parte sometida quizá a leyes distintas. (Por cierto, ¿cómo serían esas “leyes sobrenaturales”?).

  4. […] también: Pensamiento mágico y Cristianismo o De los sobrenatural. Y si os apetece leer como me gano el infierno a pulso podéis leer Una gran “lección” […]

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