Samuel Wilberforce declaro que el darwinismo era incompatible con la doctrina cristianaLa publicación del Origen de las especies en 1859 puso patas arriba la Inglaterra victoriana. El choque entre el nuevo evolucionismo (realmente para nada nuevo) y las posiciones académicamente aceptadas (la teología natural de William Paley o el creacionismo del carismático Georges Cuvier, avaladas por el fijismo del gran naturalista sueco Carl Linneo) se hizo oír, y, rápidamente, a Darwin le llovieron ataques por todos lados.  El opositor más fuerte en este primer momento fue el obispo anglicano de Oxford, Samuel Wilberforce, quien no tardó en declarar que el darwinismo era incompatible con la fe cristiana (exactamente como yo lo veo). Darwin, enfermo y retirado a su casa en Downe (dejó las apariciones públicas a su bulldog Huxley), no hizo caso a la mayoría de las críticas (sobre todo de las que le llegaban desde ámbitos estrictamente religiosos) afirmando que él mismo era capaz de hacérselas a su teoría mucho mejor. Sin embargo, hubo tres objeciones que le preocuparon especialmente:

1. La función de los tipos intermedios: Aunque fuera factible  que la selección natural fuera la causa de las adaptaciones  consumadas, no alcanzaba a explicar las fases iniciales de su desarrollo. La utilidad biológica del ojo es evidente pero, en sus comienzos, ¿cómo surgió un órgano de tales características? Esta objeción vino por parte del zoólogo George Jackson Mivart (1827-1900) y Darwin la tuvo muy en cuenta. Parece que sólo podemos explicar la complejidad resultante en un ojo si la evolución ha seguido un camino, una causa final hacia él. Ya que el ojo ha tenido que pasar por etapas sin ninguna utilidad, ha tenido que desarrollarse en función de su utilidad futura.

Darwin respondía: un órgano puede ser tan útil en las primeras fases de su desarrollo como en las últimas, aunque no necesariamente de la misma manera. Por ejemplo, es probable que las plumas primitivas  sirvieran como aislantes del calor y más adelante fueran desarrollando su ventaja aerodinámica. Para Darwin, suponer que las plumas surgieron para concretar la remota posibilidad de vuelo era una tontería mística.

2. La ausencia de tipos intermedios: el registro fósil era muy escaso para los tipos intermedios entre una especie y otra. Darwin confiaba en que la paleontología acabaría por descubrir fósiles de estos tipos intermedios con los que justificar la gradualidad de la evolución. Sin embargo, esto no ocurrió así y la presencia de estos fósiles es hoy en día anecdótica.

No obstante, esto sólo constituye una objeción a que, quizá, la evolución no es tan gradual como Darwin sugería. En la actualidad existen datos contundentes que explican que las especies permanecieron estables durante grandes periodos y, “de pronto”, fueron sustituidas por otras. Por ello este tema sigue siendo polémico a día de hoy.

3. La falta de tiempo: En el siglo XVII, el Obispo James Ussher sirviéndose de un estudio bíblico, había datado la creación de la Tierra en el 4.004 a.C. Sin embargo, conforme avanzaba la geología se evidenciaba  que la Tierra era muchísimo más antigua. La evolución de las especies, tal como la planteaba Darwin, necesitaba mucho tiempo y las extensas épocas de la geología parecían ir dándole la razón. Sin embargo, en 1866 el  prestigioso físico William Thomson (Lord Kelvin, 1824-1907) dató la edad de la Tierra entre los cien y los cuatrocientos millones de años (manifestando su preferencia por la cifra más baja). La hipótesis de Lord Kelvin consistía en pensar que la tierra había sido un cuerpo incandescente que progresivamente había ido enfriándose. Mediante cálculos matemáticos estimó la tasa de calor que la Tierra desprendía y el calor remanente, sirviéndole estos datos para realizar su estimación temporal. Cien millones de años era un espacio de tiempo insuficiente para que la evolución diera lugar a la actual diversidad de especies, por lo que está objeción preocupaba amargamente a Darwin. Sin embargo, hoy sabemos que la estimación de Kelvin era errónea debido a que no tenía en cuenta la radiactividad (descubierta más tarde) que es una fuente de calor adicional para el planeta. La edad de la Tierra ronda los 4.500 millones de años, tiempo suficiente para la evolución darwiniana.

4. Los mecanismos de herencia: en 1867, el ingeniero escocés Fleeming Jenkin (1833-1885) sostuvo que una variación favorable en un individuo se diluiría en muy pocas generaciones en los sucesivos cruces del individuo aventajado con los individuos “normales” de su especie. Jenkin pensaba que los factores hereditarios se podían dividir hasta el infinito, lo cual implicaba que cada nueva variación se distribuía en cantidades cada vez más pequeñas.

Paradójicamente, esta objeción se podría haber refutado enseguida si la comunidad científica hubiese tomado en cuenta las publicaciones de un monje llamado Gregor Mendel escritas un año antes de las afirmaciones de Jenkin. Para Mendel, los factores genéticos se comportan como si fueran partículas indivisibles que no se pierden con el repetido cruzamiento. Desgraciadamente, esto no se hizo lo suficientemente público hasta 1900, cuando Mendel llevaba dieciséis años muerto y Darwin dieciocho.

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comentarios
  1. […] 4 del libro. Sí queréis leerlo mejor explicado id sin duda al original). Como  ya vimos en este post una de las grandes objeciones al darwinismo fue la ausencia de tipos intermedios en el registro […]

  2. […] a 190.000 palabras). Y es que Darwin tuvo que responder a muchas objeciones (muchas de ellas bastante lógicas) ya que su pensamiento supuso el comienzo de una gran revolución por lo que, necesariamente, […]

  3. […] a 190.000 palabras). Y es que Darwin tuvo que responder a muchas objeciones (muchas de ellas bastante lógicas) ya que su pensamiento supuso el comienzo de una gran revolución por lo que, necesariamente, […]

  4. Paco León dice:

    La evolución es una de esas mal llamadas “teorías”, como la de los Antiguos Astronautas, la Angelología, el Psicoanálisis, el Materialismo Dialéctico, que ni pueden verificarse, ni refutarse, ni predecir nada. Es decir, son teorías “acientífica”. Pero el Evolucionismo tuvo la suerte de ser puntal de la cultura materialista que surge en la época romántica. Es una entelequia, un engendro del subjetivismo romántico de Darwin: Nadie ha constatado nunca una transformación de especies, ni se ha encontrado, con seres inter-especie, como debería de haber por doquier, según esta “teoría”. La transformación de especies es pura entelequia romántica de Darwin con “appealing” especial para anti-teístas, materialistas y miembros de sociedades secretas.

    El psicoanálisis de S. Freud, intentó la misma suerte, pero al final se fue desenmascarando, no sin influir poderosamente, en la sociedad argentina y en la intelectualidad científico-marxista de la primera mitad del siglo XX. El materialismo, sobre todo marxista, se ha creído poseedor del copyright de la Ciencia, y estableció todas estas teorías como los grandes dogmas fundamentales de la Ciencia, por supuesto atea, o circunspectamente agnóstica.

  5. Paco:

    Efectivamente, la evolución no es una teoría es, prácticamente, un hecho. Tenemos un montón de casos de seres inter-especie (de hecho, todas las especies son inter-especie ya que la evolución no se para en ningún momento):

    http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2015/05/la-objecion-de-los-tipos-intemedios.html

    No hemos podido observar “en directo” el nacimiento de una nueva especie porque es un proceso que requiere un mínimo de miles de años, si bien tenemos secuencias fósiles, tanto a nivel paleontológico como a nivel genético que trazan perfectamente el surgimiento de especies y hemos creado nuevas artificialmente. No creer hoy en día en la evolución es como no creer que la tierra es redonda o que el cerebro alberga nuestras funciones cognitivas (y no un sistema de refrigeración como pensaba Aristóteles). Desde luego, no es comparable al psicoanálisis (carente de base científica) o al marxismo (una teoría esencialmente económico-política, no científica).

  6. Paco León dice:

    Para los evolucionistas, la evolución es un hecho, como Dios lo es para los místicos.

    No entremos en equívocos, el HECHO es que hay una diversidad de las especies, la EVOLUCIÓN pretende ser la explicación de esa diversidad. No confundamos el hecho con la explicación. Porque también podríamos decir que las cosmogonías o la creación son un hecho. Lo que sí es un hecho es que la teoría de la evolución ha pretendido ser inamovible desde Darwin, y esto no es lo usual en teorías que se precien de ser científicas, sino más bien de las dogmáticas seculares de las religiones.

    Me gustaría conocer alguna inter-especie actual, que debería ser algo muy normal para el evolucionismo, pero que también sería una verdadera revolución para la zoología. Y en cuanto a las edades biológica, que no geológicas, no conozco especies intermedias, a no ser que presentemos los fósiles de ballena como especie intermedia entre mamífero convertido en pez, o fósiles de peces voladores como especie intermedia entre peces y aves o los fósiles de murciélagos como especie intermedia de mamífero convertido en ave, o el ornitorrinco entre mamífero y reptil. El Ambulocetus fue mamífero acuático, un cetáceo, no fue ninguna especie intermedia.

    En 1858 se descubrió un fósil del pez “celecanto”, al que se estimó una edad de 410 millones de años. Fue presentado con diversas formas primitivas con rasgos de pez y anfibio. Los evolucionistas aceptaban indiscutiblemente que era una forma transitoria que probaba la transición evolutiva del agua a la tierra. Ochenta años después, en 1938, en el Océano Índico fue atrapado “vivo” un miembro de la familia de los celecantos, familia que hasta entonces se presentaba como una forma transitoria extinta hace 70 millones de años. Después de estudiarlo los científicos concluyeron que el celecanto era un pez al cien por ciento y que no presentaba los rasgos descritos por los evolucionistas.

    Desgraciadamente, los evolucionistas confundís las mutaciones genéticas, que sí son un hecho, con la evolución de las especies y, posteriormente, de todo el Cosmos. Esta metateoría metafísica sólo puede ser propia de un gran teólogo, que no científico, como lo fue el reverendo licenciado en teología por Cambridge, Sir Charles Robert Darwin.

  7. Paco León:

    Entonces, ¿no crees realmente que las especies evolucionen?

  8. Paco León dice:

    Se puede constatar que las especies están sometidas a mutaciones, que incluso los mismos seres humanos han practicado desde la antigüedad para la mejora de los mismos animales y plantas que le son útiles. Pero no hay constancia de cambios de especie tal y como los entiende el darwinismo.

    La Biología vive actualmente un momento muy especial debido al gran desarrollo que está tomando la Genética y el desarrollo de la virología y la bacteriología. Es un momento parecido al giro que tomó la Física a comienzos del siglo XX. Lo que sí es cierto es que la llamada teoría de la evolución de Darwin cada vez está más contestada con los nuevos avances de la Genética y está quedando relegada como un verdadero mito. Se están elaborando nuevas hipótesis, que no desdeñan incluso orígenes extraterrestres, con una metodología verdaderamente científica, sobre el origen de la vida y la diversificación de las especies. Estas nuevas hipótesis pueden tener una complejidad análoga a la que tuvo la Mecánica Cuántica en la revolución de la nueva Física.

    Mi opinión sobre la vigencia de la teoría de la evolución de Darwin, más o menos coincide con la expresada por el mismo Museo Británico de Historia Natural que ha respondido a estas cuestiones:

    “La supervivencia de los más aptos es una frase vacía, es un juego de palabras. Por esta razón muchos críticos creen que no sólo la idea de la evolución es anticientífica, sino que también lo es la de la selección natural… La idea de evolución por selección natural es cosa de lógica no de ciencia… (A pesar de ello) No podemos demostrar que esta idea (de la evolución) es verdadera, sólo que aún no ha sido demostrada falsa. Puede que algún día sea reemplazada por una teoría mejor, pero hasta entonces…” (Nature, Hoyle on Evolution, Vol. 294, p. 105).

    Saludos

  9. Paco:

    En primer lugar, hay que diferenciar teoría de la evolución de darwinismo (o neodarwinismo en la actualidad). La teoría de la evolución es más amplia y anterior. Ya Erasmus Darwin (el abuelo de Darwin) o Lamarck, eran evolucionistas. El darwinismo se caracteriza por la idea central de evolución por selección natural.

    A día de hoy, en toooooooooda la comunidad científica nadie tiene ninguna duda de que la evolución ocurrió y el mérito de Darwin consistió en que en El Origen de las especies dio un montón de pruebas desde diversos campos (paleontólogia, embriología, geología, etc.) que apoyaban la evolución. Años después, la genética encajó perfectamente con la evolución (para nada la contradice). De hecho a día de hoy podemos reconstruir la historia de genes a lo largo de millones de años, viendo como han pasado por unas y otras especies.

    Otra cosa, vuelvo a repetir, es el neodarwinismo, el cual ha sido matizado desde otras teorías: la simbiogénesis, la epigenética, el neutralismo, el equilibrio puntuado, etc. Lo que se discute aquí es si la selección natural es el mecanismo central en la evolución o lo han sido otros, y otros aspectos técnicos de la teoría, pero, reitero la idea, nadie en su sano juicio discute la evolución.

    A pesar de todas las evidencias a favor (si quieres en otra respuesta entramos en serio a discutirlas), la que más me gusta es la reductio ad absurdum: pensar en qué habría que aceptar para que lo contrario fuera cierto. Si las especies no han evolucionado ¿qué habría pasado? El registro fósil nos dice que las especies que pueblan hoy la tierra han surgido en diferentes momentos del tiempo. Si no han evolucionado unas de otras… ¿de dónde han surgido? ¿Un Dios que ha ido haciendo miles de creaciones a lo largo del tiempo geológico?

  10. Paco León dice:

    Pero, Santiagoo! Cómo te atreves, en tu sano juicio, a mencionar a Lamarck, el padre de las herejías. Tienes que tener muy clarito, que Evolución no hay más que UNA. Una sola Teoría de la Evolución, la del reverendo Darwin. Todo lo que no se ajuste a su sagrado pensamiento es una peligrosa desviación, ni Galton, ni Kropotkin, ni Goldschmidt, ni Kimura, ni Margulis, nadie se atreva a poner pegas o modificaciones.

    Porque claro, como estamos en un discurso metafísico, las pegas y las correcciones también se hacen a nivel metafísico, no hay, ni es posible, ninguna contrastación empírico-evolutiva y al final todo vuelve fácilmente a la ortodoxia doctrinal de Darwin. Así que, como se entere el actual sumo sacerdote, Richard Dawkins, te manda al relojero ciego y te fulmina. No se te ocurra disentir.

    Por cierto, al final y sin quererlo, haces una demostración de la existencia de Dios para evolucionistas. Para mí, esta demostración es una consecuencia del absurdo de la teoría de la evolución, y al ser esta teoría una construcción metafísica, se sigue manteniendo en el a priori analítico. La demostración sería una falacia. Pero, ¡ay! de los evolucionistas, como no encuentren registros fósiles, y ya son demasiados los que faltan, no tienen más remedio que creer en Dios. Y eso les pasa por seguir ciegamente al Reverendo.

    Creo que hay transformación de seres vivos, pero no como dice la evolución de Darwin. Me parece más científica la teoría de Margulis. Y pongo en duda absoluta que en toooooooooda la comunidad científica nadie tiene ninguna duda de que la evolución ocurrió como dice Darwin.

  11. Paco:

    No sé qué versión totalitaria de la ciencia o del darwinismo te han contado. Fíjate si el darwinismo es tan dogmático y autoritario que, por ejemplo, la teoría de la endosimbiosis serial de Margulis, que explica la formación de, nada más y nada menos, la célula eucariota en términos no darwinistas, está en todos los libros de texto de biología desde primaria.

    Haces un muñeco de paja, una caricatura hipersimplista del evolucionismo propia de la crítica religiosa creacionista ¿Quién te ha dicho a ti que Dawkins es el líder al que seguir sin rechistar? ¿Crees que todo el mundo está de acuerdo con las tesis de Dawkins? ¿No has leído, en el otro extremo, a Jay Gould? Hay muchísimos intelectuales de muchas órbitas ideológicas dentro de la teoría de la evolución. Los hay desde los más darwinistas (Dawkins o, por citar a filósofos, Ruse o Dennett) hasta más heterodoxos como Eva Jablonka (en España, por ejemplo, está Javier Sampedro, muy crítico con el darwinismo). De hecho, incluso se está hablando de cierto neolamarckismo al existir algunos experimentos que parecen apuntar a cualidades heredadas por vías no genéticas.

    Yo creo que, dado el estado del arte, a día de hoy lo más científico es ser un neodarwinista heterodoxo, es decir, aceptar que, en términos generales, la evolución funciona por selección natural, pero estar abierto a nuevos mecanismos y nuevas explicaciones.

    Pero insisto, una cosa es el darwinismo y otra, muy diferente, la teoría de la evolución (que tú intencionadamente mezclas). La evolución es tan innegable como que la tierra gira alrededor del sol mientras que el darwinismo es mucho más discutible por ser más específico y entrar ya en faena con mecanismos evolutivos muy complejos.

    Y otra cosa: ¿en qué registro fósil te basas para denunciar la evolución? ¿Dónde están esos vacíos tan grandes que dejan claro que no hubo evolución? No sé, de verdad, en qué fuentes te basas.

  12. Paco León dice:

    Mis disculpas, por si el tono o mis formas de expresión figuradas y algo teatreras puede llevar a confusión y no transmitir lo que uno quiere. La confianza mata al hombre.

    Si me quieres dar a entender que aquí el concepto de evolución es en sentido amplio, entonces estoy en perfecto acuerdo: Que cambio, progreso, transformaciones, desarrollo, crecimiento, movimiento, … Todo es evolución. Ciertamente, la evolución es tan innegable como la Tierra que gira alrededor del Sol, que también es evolución. Estoy en pleno acuerdo.

    Pero, si estamos hablando de Darwin, que me parece es de lo que se intenta hablar este hilo del Blog, entonces creo que nos estamos refiriendo a un “mecanismo” concreto, que este señor se inventó, y que dice que con él se explica la diversificación de las especies. Y, además, resulta que este “mecanismo” del señor Darwin, por su propia naturaleza temporal, no puede verificarse, ni contrastarse. Por eso, afirmo que se trata de un “mecanismo acientífico”.

    Está proponiendo una explicación metafísica, que, por su carácter tautológico, encaja con todo y con todas las críticas. Es decir, la teoría de Darwin, explica todo y no explica nada; la evolución ha sido y no sabemos cómo ha venido.

    Disculpas.

  13. mique dice:

    ¡No sean retrógrados!

  14. Rod dice:

    En un comentario anterior, se dice que la genètica encaja absolutamente con la teoría de darwin y que así la corrobora. Eso es totalmente falso, de hecho, es lo contrario, las investigaciones de la genética moderna ya han destronado la idea de Darwin demostrando que un mono es imposible que se transforme en un ser humano con el proceso del tiempo; y así también con los animales. Pareciera haber variaciones con animales de una misma especie, UNA MISMA ESPECIE, Y no el cambio de una especie a otra especie totalmente distinta, como de un pez a un mamífero.
    NO hay responsabilidad en comentarios así, son falsos. Los ignorantes creen en esa teoría como si fuera un dogma católico, y lo terrible del caso es que es una total falacia.

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