La cuestión Bolonia

Publicado: 18 abril 2009 en Educación
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El asunto más candente de la inevitable entrada del Espacio Europeo de Educación Superior, comúnmente conocido como Plan Bolonia, es la financiación. Hasta ahora la educación universitaria en España había corrido a cargo del Estado, había sido principalmente pública. A partir de su implantación en el 2010, la financiación tendrá que venir de la misma Universidad. Como no creo que el peso económico caiga exclusivamente sobre el pobre alumno,  el dinero provendrá de la empresa privada. Parece que si queremos una educación de calidad, con tutorías individualizadas y nuevas tecnologías, necesitamos mucho más dinero (por cierto, yo se lo quitaría a Defensa, cuyo porcentaje es del 2,79% sobre el total del PGE  frente al 1,96% a Educación según los datos del 2008). El Estado ya tiene bastante, que lo pague la empresa. Además, es más que evidente que la Universidad necesita una reforma. Por citar algún dato concreto, la actual forma de selección del profesorado es, como todo el mundo sabe, vergonzosa. Bien, ¿cuál es el problema?

Si la empresa paga, pondrá sus condiciones. La empresa querrá recuperar su dinero (nadie da duros por tres pesetas y menos éstos que, por algo son ricos) por lo que exigirá que en la Universidad se formen futuros profesionales para ella. Un filólogo, un historiador, un filósofo, un lingüista, etc. no tienen ninguna utilidad para una empresa por lo que ya estamos con lo de siempre, ¿no saldrán las humanidades muy perjudicadas con Bolonia? Si yo soy el dueño de una fábrica de motores de camión no voy a dar un duro porque formen expertos en latín…

¿Supondrá Bolonia la mercantilización de la Universidad?

Pero es que el asunto puede mirarse desde otra perspectiva. Uno se tiene que ganar la vida. Te guste el sistema o no, lo que hay es que tienes que trabajar a cambio de un salario y tu trabajo ha de ser útil a alguien para que considere que ha de pagarte. A mí me encantaría que me pagaran por leer libros y ser el hombre más culto del mundo pero, desgraciadamente, he de realizar un trabajo útil para que se me pague. Entonces, ¿por qué la gente va a estar tantos años estudiando un carrera si sabe que va a ir al paro de cabeza? ¿No va siendo hora de que se de una cura de realismo y el personal aprenda que hay que aprender una profesión? ¿No debería la Universidad centrarse en la generación de profesionales en función de las demandas sociales y dejar de ser una factoría de fabricar parados? Parece que una Universidad ajena a lo que la sociedad pide es absurda (claro, que habría que precisar qué entendemos por demandas sociales, ya que la sociedad podría pedir a gritos un nivel cultural más alto).

Y este es el debate: ¿la Universidad ha de ser un lugar en donde se genere cultura (por lo que las humanidades tendrían un papel importante en ella) o en donde se generen profesionales en función de la demanda de éstos que haga el mercado?

Muchos afirman que se pueden llegar a puntos medios y que la cosa no irá a tanto. Hay que tener en cuenta que las facultades caras son las de ciencias (más productivas para el mercado) y las de letras son baratas (Aristóteles enseñaba a sus alumnos paseando por un patio), por lo que, a pesar de que la financiación irá sobre todo a las primeras, las segundas seguirán existiendo.

Otro tema es el de los famosos masters. Las carreras pasarán a llamarse grados, tendrán cuatro años  de duración en España (en otros países tendrán otra duración. Por ejemplo en Italia duran sólo tres) y podrán ser continuadas por un master (cuyo precio oscilará entre los 1000 y los 6000 euros). A fortiori, todo el mundo hará los masters ya que la competitividad ocasionará que quien no lo tenga no pueda trabajar. Para pagar el master se han pensado unas becas-préstamo que consisten en lo siguiente: se te concede un préstamo a un interés del 0% a una duración de quince años. Finalizado este plazo, si no se alcanza una renta anual de 22.000 euros, el préstamo no se devuelve. Las condiciones no están mal pero antes eran becas a fondo perdido y ahora el caso es que un estudiante se encuentra que antes de enfrentarse a las hipotéca y a la letra del coche cuando empiece a trabajar, mucho antes de ello, ya tiene un préstamo a su nombre… No obstante, el Secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, ha afirmado que estos préstamos no eliminarán las becas, es más, según él, habrá más. Pero también, si observamos lo que pasó en Gran Bretaña, donde desde hace veinte años había un sistema mixto de becas y préstamos, a día de hoy, ya sólo hay préstamos. ¿No nos pasará lo mismo?

A mí todo esto me recuerda a cuando entró la LOGSE. Todo el mundo estaba de acuerdo en que había que cambiar la enseñanza pero, al final, la falta de financiación entre muchas otras cosas, acabó con nuestro nefasto sistema educativo actual.  Pero en fin, seamos optimistas ya que no podemos hacer otra cosa.

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comentarios
  1. jesús dice:

    Los datos cantan:
    España invierte bastante menos que otros países en educación… pero, si se miran los datos con cuidado, lo que se ve es que el gasto PÚBLICO en educación está en la línea de los demás países avanzados (o sea, los gobiernos invierten ‘lo que les toca’, para un país con nuestro grado de desarrollo); en cambio, en lo que estamos MUY POR DETRÁS es en el porcentaje del PIB dedicado al gasto PRIVADO en educación.
    .
    O sea, que aquí pensamos que la educación está muy bien, pero que tiene que pagarla TODA el estado: ¡no vamos a dejar de irnos a la playa para que el niño pueda hacer un máster!
    .
    Asín nos va.

  2. friedrich dice:

    Analizando las posturas planteadas, parece siempre que la virtud está en el medio.

    Por un lado no veo lógico que el Estado esté subvencionando la formación de futuros parados, opositores y mileuristas resignados.

    Por otro, no se podrían se fomentan los estudios únicamente demandandos por las empresas. Entre otras cosas, porque la demanda de profesionales es tán elástica que resulta algo impredecible a tenor de los plazos en que normalmente concluyen los estudios.

    Desde este punto de vista, y no siendo un experto en el Plan Bolonia, creo que llega a un equilibrio, si bien la situación actual presenta unas deficiencias dificilmente salvables. El sistema universitario hace años que está fracasado porque sus gestores son más políticos que otra cosa.

    Defender la educación privada en una sociedad tan acomplejada y dependiente de papá-Estado (la teta pública que llaman otros) resulta arriesgado.

    ¿A que estudiante le interesa “darse vidilla” en acabar los estudios si el Estado le subvenciona la matrícula?

    ¿A qué profesor le desvela el rendimiento académico de sus alumnos (sobre todo, con lo impersonal que es la educación universitaria) si de todas maneras va a cobrar fin de mes y además es un “cumplidor lameculos” del decano?

    Por supuesto, todo ello con muchas y honrosas excepciones.

    Un saludo.

  3. Hola Friedrich:

    Sí, a grandes rasgos los que Bolonia propone no está mal. Yo tampoco veo mal que la empresa financie parcialmente la Universidad y creo que exageran quienes ven en esto una mercantilización del conocimiento. No creo que la cosa llegue a tanto.

    Sin embargo, tal como solemos hacer las cosas en este país, habrá que ver cómo va implantándose, y, sobre todo, cómo se concretan un montón de asuntos que hay que tratar. Una cosa son los rasgos generales que aparecen en las legislaciones, en donde siempre aparecen las ideas más rimbombantes y bienintencionadas, y otra cosa es la solución de problemas puntuales en la vida real. El tiempo irá diciendo.

    Un saludo.

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