Siempre se había pensado que para que pueda existir vida son necesarias unas condiciones ambientales determinadas. Parecía lógico pensar que para la vida hace falta oxígeno,  agua, un rango de temperaturas aceptables, un bajo nivel de radiación, un medio con baja salinidad y acidez… Que la vida no necesita oxígeno ya lo sabíamos desde hace tiempo. Hace 3.500 millones de años, la atmósfera no tenía oxígeno y, a pesar de ello, surgió la vida. El oxígeno aparecerá después generado por los organismos fotosintéticos. Lo que parecía una condición  para la vida se convirtió en un efecto colateral de ella. ¿Y las otras condiciones ambientales? ¿Las seguimos manteniendo? Pues va a ser que no.

¿Viene esta bacteria del espacio?

En primer lugar tenemos al Deinococcus radiodurans, una bacteria que es capaz de resistir radiaciones  ionizantes de unos 15.000 Gy (cuando con unos 10 Gy matamos a un sapiens adulto). Fue descubierta accidentalmente en 1956 cuando se encontró una lata en la que había restos de carne en descomposición después de haber sido expuesta a altas dosis de rayos gamma (que, supuestamente, eliminaban todo rastro de vida). Además de la radiación, también resiste estados de extrema sequedad, temperaturas muy bajas y puede vivir en el vacío. Una de las explicaciones para justificar esta altísima resistencia a la radiación cuando en la Tierra jamás se dan radiaciones tan fuertes (ni se han dado en el pasado) viene de la mano del polémico Fred Hoyle y su teoría de la panspermia. Según ésta, el origen de la vida no viene de la Tierra, sino de una especie de “semillas” que viajan por el espacio y que cayeron en nuestro planeta en un momento dado. La Deinococcus tendría esta resistencia a la radiación porque había transitado muchos años por el espacio exterior. No obstante,  esta hipótesis no ha sido tomada muy en serio por la comunidad científica, a pesar del prestigio de Hoyle y de otras pruebas como, por ejemplo, los aminoácidos presentes en el meteorito Murchison.

La Strain 121 sobrevive en agua hirviendo

La archea Strain 121 es la reina de los hipertermófilos (organismos que resisten temperaturas extremas) pues vive muy feliz en las fuentes hidrotermales de las profundidades del Pacífico y se reproduce a unas temperaturas que rondan los 120ºC. Otras serían las Pyrococcus furiosus que viven en aguas a punto de ebullición, creciendo en temperaturas de los 70 a los 100ºC. Además, contienen tungsteno en su interior (el metal que se usa en los filamentos incandescentes de las bombillas). Otra hipertermófila famosa es la Thermus aquaticus del Parque Yellowstone en Estados Unidos.

Estas bacterias viven a más de 3.000 metros de profundidad

La Chryseobacterium greenlandensis fue descubierta en un glaciar de Groenlandia a 3.200 métros de profundidad (¿cuánta presión tiene que soportar allí abajo y de qué nutrientes se alimenta?). Quizá su pequeño tamaño, entre otras cosas, sea lo que ha permitido que algunas de sus cepas hayan vivido más de 120.000 años. Otros ejemplos de organismos extremófilos serían la Cyanidium caldarium que puede sobrevivir a niveles de elevada acidez  (pH 0) o la Ectothiorhodospira halophila que se desarrolla en entornos hipersalinos con altas concentraciones de sulfuro. Sobreviviendo sin agua (anhidrobiosis) teníamos a nuestros queridos tardígrados o a la Selaginella lepidophylla, una planta mexicana que cuando no tiene agua se queda en estado de criptobiosis hasta que “resucita” cuando vuelve a tenerla. No obstante, la falta de agua absoluta es algo insuperable para cualquier ser vivo. Tanto los tardígrados como la Selaginella mantienen un mínimo de agua para seguir vivos.

Todos estos organismos que sobreviven en circunstancias increíbles se denominan extremófilos y nos han hecho repensar nuestra definición de lo vivo. Un ser vivo ya no necesita un entorno tan amigable para sobrevivir, sino que puede hacerlo en casi cualquier lado. Esto abre nuestras esperanzas de encontrar vida en otros planetas a pesar de que a día de hoy, ninguno de los extremófilos que conocemos podría sobrevivir  ni siquiera en Marte.  El cálculo es fácil: cuantas menos condiciones necesitemos para la vida, más probabilidad tenemos de encontrarla. Yo cada vez estoy más seguro de la existencia de vida extraterrestre.

Este post continua: Los seres que heredarán la Tierra

Anuncios
comentarios
  1. […] Esta entrada continua a Los seres que heredarán la tierra y Los seres que heredarán la Tierra (II) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s