La soledad del sapiens

Publicado: 4 junio 2009 en Antropología, Evolución
Etiquetas:, , , ,

Todos nuestros primos se extinguieron. El árbol filogenético del sapiens es una muestra de fracaso evolutivo. Los parántropos se extinguieron, constituyendo una rama muerta; los bípedos australopithecus , los ingeniosos habilis, los erectus, los ergaster… incluso los neanderthales, que convivieron con nosotros y eran nuestros iguales, también se extinguieron. Desde que, hace unos seis millones de años, nuestro linaje se separara de los primates sólo una especie ha sobrevivido en radical soledad.

Una hipótesis filogenética de los homínidos

Nos tenemos que contentar con los chimpancés como nuestros parientes vivos más cercanos. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que siendo los sapiens la “especie elegida” todas las especies similares se hayan extinguido? ¿Cómo es posible que los neanderthales, nuestros hermanos  (incluso tenían el cerebro más grande que nosotros), se extinguiera mientras que algo tan “simple” como un helecho haya sobrevivido millones de años? ¿Es que acaso la inteligencia no es la mayor ventaja evolutiva? ¿No es la técnica lo que nos ha hecho dominar el planeta? ¿Cómo es posible que si ellos también la poseían acabaran por extinguirse?

Se ha hablado mucho  de la “indigencia biológica” del sapiens. No tenemos garras, ni colmillos, ni piel gruesa, ni corremos mucho, ni somos fuertes… Del mismo modo estamos bastante inespecializados. Mientras que la selección natural tiende a hacer individuos perfectamente adaptados al medio, el sapiens parece ir en dirección contraria. En vez de especializarse en un tipo concreto de alimento, es omnivoro; no está hecho para el desierto ni para las nieves antárticas, sino que aguanta una amplia gama de temperaturas; y sus manos liberadas, prensas de precisión de pulgar oponible son el gran ejemplo de inespecialización por antonomasia.  Las manos no sirven para nada en concreto y sí para muchísimas cosas. También está nuestra larguísima infancia. En la mayoría de las especies, la juventud es muy corta, llegando en muy poco tiempo a la forma adulta, que conservarán durante la gran parte de su vida. Parece lógico que en un mundo en donde la lucha por la existencia marca sus duras leyes sobrevivan los que tienen forma adulta durante más tiempo, entendiendo “forma adulta” como la que despliega la mayor parte de ventajas evolutivas. ¿No parece ir contracorriente tener una infancia de casi un cuarto total del tiempo de vida? Además, somos una especie bastante neoténica (conservamos rasgos infantiles como el cráneo redondeado o la ausencia de hocico. Nos parecemos más a un feto de mono que a un mono). ¿Por qué? Porque para que surja nuestra inteligencia hace falta un largo proceso de aprendizaje, sólo posible siendo niños el mayor tiempo posible. En las demás especies, al no tener infancia, su conducta se determina fija muy pronto, no aprenden casi nada. Además, la especie humana tiene una gran cantidad de neuronas adapatativas, neuronas inespecializadas a la espera de que se les de función (esto es la neuroplasticidad de la que tanto se habla hoy en día). El Sapiens está menos determinado, su conducta está menos “cableada” que la de ningún animal; es, con mucha diferencia, el animal con mayor capacidad de aprendizaje y, por lo tanto, el que puede llevar formas de vida más diferentes. De aquí la diversidad cultural.

Nos parecemos más a un feto de mono que a un mono

Muy bonito todo, curioso animal el sapiens, pero ¿por qué se extinguieron nuestro primos? Parece que las ventajas evolutivas que puede darte una inteligencia superior no se ven claramente hasta que tu inteligencia es muy superior. Si eres un habilis, eres ya el ser más listo del planeta pero… ¿cuánta ventaja puede darte tu inteligencia? Haces lanzas con palos de madera y cortas la carne con piedras… Sí, pero, si te encuentras con un tigre dientes de sable… ¿de qué te vale tu prematura inteligencia combinada con tu triste “indigencia biológica”? De algo, sin duda, si no no hubieras evolucionado, pero no es una garantía absoluta. Creo que la inteligencia sirve para sobrevivir siguiendo una progresión geométrica. Siguiéndola, al principio, hasta que la progresión no se dispara, las garantías de supervivencia que da el ingenio son bajas. Nuestros parientes no eran tan listos y sus condiciones de vida debían ser terribles.

Vota en nuestra encuesta: ¿Quién es el intelectual más grande?

Anuncios
comentarios
  1. asmdeo dice:

    interesante lugar! con tiempo veré los artículos.
    eso si, no me gusto el resultado que va de la votación.
    saludos!

  2. Hola Asmdeo.

    Muchas gracias, espero que te resulten interesantes. A día de hoy, la votación la gana Einstein seguido de lejos por Aristóteles… Parece que la fama se impone a la influencia histórica…

    Un saludo.

  3. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Todos nuestros primos se extinguieron. El árbol filogenético del sapiens es una muestra de fracaso evolutivo. Los parántropos se extinguieron, constituyendo una rama muerta; los bípedos australopithecus , los ingeniosos habil…..

  4. Santiago:

    Parece que, no solo los Neardenthales, sino también alguno de nuestros ancestros tenía un cerebro más grande. ¿Se sabe si tenían la corteza tan desarrollada? Es decir, la disminución del tamaño del cerebro del Homo Sapiens con respecto a esos casos, ¿ha ido acompañada de más pliegues que compensen la pérdida de tamaño?

  5. A nivel de pliegues en la superficie cerebral no sé la respuesta, pero la prueba de que a pesar de tener un cerebro de menor tamaño (1.400 cm cúbicos en el sapiens sapiens frente a 1.600 del neanderthal) somos más inteligentes está en tener un lóbulo frontal y prefrontal mucho más desarrollado como se comprueba al comparar dos cráneos. Los neanderthales no tienen casi frente, unas cejas prominentes (grandes arcos superciliares) y el cráneo es menos redondeado, terminando en lo que se llama el moño occipital. La inteligencia, entre otras cosas pero principalmente no es cuestión sólo de tamaño, es cuestión de tener o no tener frente.

  6. Carlos S dice:

    Muy bueno! Es enteramente convincente la conclusión: la inteligencia, por ello, resultó (RESULTÓ), contra todo lo que existía (dientes de sable, clima…), una “buena” herramienta para la supervivencia del poseedor, pero pudo no “resultar”. La inteligencia resultó como astucia, por eso salimos tan tramposos, etc., los que “evolucionamos”. Y seguramente, luego, comenzó a ayudarnos la tecnología que fuimos creando… así como la capacidad para someter a otros y ponerlos a nuestro servicio… etc. (por resumir la idea un tanto alegóricamente).
    Un saludo.

  7. Hola Carlos.

    Claro, una de las ideas filosóficas más contundentes que nos da el evolucionismo es que la inteligencia está, pero pudo no estar, al igual que el hombre o que cualquier otra especie. Me resulta fascinante pensar qué otros tipos de cosas pudieron quedar atrás en la evolución porque no resultaban demasiado rentables para la supervivencia… A lo mejor la inteligencia podría haber ido por otros caminos y desarrollar capacidades diferentes a las nuestras… o, si la selección natural continuara operando en nosotros… ¿Hacia dónde evolucionarían nuestros cerebros?

  8. Cuauhtemoc Sandoval dice:

    Conducta simbolica y neuroplasticidad (E.Buffil 2004) y La evolución del cerebro en el género Homo: la neurobiología que nos hace diferentes (M. Martín-Loeches 2008)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s