Dice Richard Dawkins:

“La esencia de la vida es la improbabilidad estadística a escala colosal”

Bonita cita que hace referencia al proceso ateleológico, sin dirección marcada o azaroso que ha sido la evolución hasta llegar al hombre. Se repite constantemente que los errores de réplica en las cadenas de ADN son  aleatorios, fortuitos, para luego ser filtrados por la dura criba de la selección natural (la cual sí parece actuar de modo determinista o no azaroso). Pero, ¿qué quiere decir que las mutaciones son azarosas o fortuitas?

Lo que habitualmente se entiende por ello es que cuando ocurre una mutación, no hay una causa final que la provoque, no hay un “para ésto”, al contrario que la mayoría de eventos que contemplamos en el mundo vivo, los cuales tienen finalidades claras (el ojo ve, la pata corre, el ala vuela). De acuerdo, pero aquí puede haber confusión. Que algo no tenga una finalidad evidente (aparte de que podría tener alguna finalidad que no supiéramos) no quiere decir que sea azaroso. Es más, la mecánica clásica, parte de un determinismo absoluto a todos los niveles de la realidad. Veamos el texto  determinista por antonomasia.

“Todos los eventos, incluso aquellos que por su pequeñez parecen no seguir las grandes leyes de la naturaleza, las siguen de una manera tan necesaria como las revoluciones celestes. Una inteligencia que en cada instante dado conociera todas las fuerzas que animan a la materia, así como la posición y la velocidad de cada una de sus moléculas, si, por otra parte, fuera tan vasta como para someter todos estos datos al análisis, abrazaría en la misma fórmula los movimientos de los más grandes cuerpos del universos y los del más ligero átomo. Para una inteligencia tal, nada sería irregular y la curva descrita por una simple molécula de aire o de vapores parecería regulada de una manera tan cierta como lo es para nosotros el orbe del sol”

Esto nos escribía Laplace en su Teoría analítica de la probabilidad. Si tuviéramos un diablillo que, a cada instante, conociera el estado total del sistema, debido a que este estado se conecta con los que le suceden por estrictas leyes, podría predecir con certeza absoluta todos sus posteriores estados, todo el futuro. Y esta es la concepción que suelen tener la mayoría de los científicos representada muy bien por Einstein y su “Dios no juega a los dados”.

¿Máquinas o dados?

Sin embargo, una divertida objeción a Laplace es la siguiente: supongamos que construimos un superordenador que, efectivamente, sepa el estado actual completo del Universo y todas las leyes que lo conectan con estados futuros. El ordenador sabría entonces qué es lo que yo voy a hacer en el siguiente momento. Entonces yo se lo pregunto: “HAL, ¿ahora voy a decir A o B?” Si HAL contestara A, yo diría B y viceversa, contradiciendo su gran poder de predicción. Supongo que el superordenador se volvería loco e intentaría asesinarme cada vez que me acercara a preguntarle algo (además no fallaría pues predeciría todos mis actos defensivos).

No obstante, pasemos por alto esta tonta objeción (quizá no tan tonta claro). Si las leyes de la física dominan estrictamente la naturaleza, también la dominarán a nivel génico. Parece artificioso diferenciar que, a nivel de ecosistema, la selección natural opera determinísticamente mientras que a nivel génico o cromosómico reina el más puro azar… ¿por qué en unos sitios sí y en otros no? ¿Por qué esa separación? Además, una naturaleza determinista abre las puertas a una evolución direccionada hacia la aparición del hombre. Dios, podría conocer todas las mutaciones de tal modo que podría haber preparado el estado inicial del Universo de forma que, al final, apareciera el hombre. Además, esto estaría respaldado por las polémicas y ajustadas constantes cosmológicas. Dios habría afinado el piano del Cosmos para que sonaran las teclas que él quisiera.

Pero, ¿qué es el azar? Habría que diferenciar que azaroso no equivale a libre. Si lanzo una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de que salga cara o cruz. Suponiendo que Laplace se equivoca y el lanzamiento es un fenómeno aleatorio, al hecho de que salga cara o cruz no lo consideraríamos fruto de una decisión libre. La naturaleza podría ser absolutamente azarosa y nosotros seguir siendo igual de libres que nuestro reloj marcando las horas. Azaroso, tampoco es sinónimo de caótico, en el sentido de desordenado o confuso. Algo puede ser desordenado y funcionar de un modo absolutamente determinista. Habría que distinguir entre azar ontológico (que es el que aquí trato) de azar epistemológico. El segundo es, simplemente, la muestra de la insuficiencia de nuestro conocimiento sobre algo. Como no soy el diablillo de Laplace y no conozco completamente el estado inicial, con lo poco que sé hago mis predicciones, cual hombre del tiempo entre borrascas y anticiclones. Sin embargo podría darse el caso de que sé todo lo que se puede saber (no obstante, eso nunca se puede decir) y aún así, mi fenómeno es aleatorio, es decir, en unos casos hace una cosa y en otros otra sin que exista causa para ello. Aquí tendríamos un fenómeno incausado, pues azaroso significa sin causa que lo determine.

Azaroso significa aislado, sin relación con lo demás. El fenómeno aleatorio actuará con autonomía absoluta de su entorno. Sus únicas determinaciónes o limitaciones serían las que se salen de su conjunto de posibilidades y su probabilidad estadística. Cara o cruz al cincuenta por ciento, nada más, pero no  hay causa ni contexto que incite de ningún modo a que sea cara o a que sea cruz. Ambas posibilidades serían incausadas y autónomas, substancias en sí mismas. Pero el problema sigue estando aquí: ¿Existen realmente fenómenos aleatorios? Sólo si es así, y si esos fenómenos aleatorios tienen algo que ver con las variaciones hereditarias, sólo así, Darwin tendría razón y la evolución obedece al azar.

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comentarios
  1. mariana dice:

    Hay un dicho que me encanta que es “El azar es una forma de esperanza”

  2. Héctor M dice:

    ¿Qué es el azar ontológico? A mi juicio, las dicotomías conceptuales azar/causalidad sólo tiene sentido en el marco y para el marco de nuestros modelos científicos.

    COmo decía Poincare: el azar es la medida de nuestra ignorancia. Punto. Todo lo demás es en el fondo hablar de nada.

    Otro item:
    Si lanzo una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de que salga cara o cruz. Suponiendo que Laplace se equivoca y el lanzamiento es un fenómeno aleatorio, al hecho de que salga cara a cruz no lo consideraríamos como fruto de una decisión libre. La naturaleza podría ser absolutamente azarosa y nosotros seguir siendo igual de libres que nuestro reloj marcando las horas.

    No es cierto. Si yo lanzo una moneda noventa y nueve veces y todas esas veces sale cara no estoy legitimado so pena de caer en la falacia del jugador en afirmar que en la céntesima ocasión la moneda saldrá cruz luego si nuestras decisiones son modelizables exclusivamente de forma estadística entonces sí tendría sentido decir que cada acción es libre en el sentido en que no está prefijado su resultado por ninguna ley.

    Saludos

  3. Hector:

    Yo es que tengo la vaga idea de que el determinismo tal y como lo entendemos es erróneo de algún modo y que la naturaleza no actúa de un modo tan rígido, aunque todavía no tengo muy madurado el asunto. O que quizá el problema azar/necesidad está formulado mal, teniéndolo que abordar desde otros términos.

    Con respecto al otro item, creo que no me he explicado bien. He pretendido diferenciar azar de libertad en el sentido de que entendemos que un suceso libre es fruto de una decisión, de una intención que decide sin coacciones. La moneda no “decide” libremente, simplemente “ocurre”, “sucede” sin intención ni decisión. He pretendido diferenciar la “libertad” propiamente humana, tal como la entendemos coloquialmente, del inconsciente suceder de los fenómenos, no es nada más.

    Un saludo.

  4. Héctor M dice:

    Es muy difícil barruntar cómo es la naturaleza pues en mi opinión no hay forma de verificar la verdad de una hipótesis ontológica por las mismas razones por las que no podemos crear un argumento ontológico según Hume, a saber y grosso modo, porque no hay forma de demostrar la existencia de algo de forma apriorística incluyéndose en el conjunto de ese algo no sólo a Dios sino a toda la naturaleza in totum.

    No obstante podemos hipotetizar que la realidad tiene una estructura matemática razón por la cual las matemáticas funcionan y entonces darnos cuenta que lo que implique respecto al determinismo el modelo científico-matemático isomorfo de la realidad determina la relación entre determinismo y naturaleza.

    Se sabe que sólo las estructuras computables son laplacianas, esto es, son capaces de dado un instante cualquiera ser posible de conocerse todo los estados del sistema predecir cualquier estado subsiguiente. DEsde un determinismo no computable, que lo hay; es decir, desde una estructura determinista mas no computable sólo seríamos capaces de predecir el estado subsiguiente.

    Un modelo no determinista implicaría nomás que nuestras estructuras científicas, seguramente porque nuestras estructuras cognitivas, no son isomorfas con la realidad pero sí degeneradas significando esto que siendo dos estructuras disímiles producen sin embargo resultados parecidos (veáse la estructura físico-matemática de la gravedad de Newton y la estructura físico-matemática de la gravedad de Einstein) y en tal caso la divergencia de resultados es parcheable de forma ad hoc mediante la introducción de la entidad matemática pero recalcemos, entidad matemática, del azar viéndose así en este caso, en el caso en el que existiera el indeterminismo ontológico, que la realidad sería para nosotros ignota y el azar, lo que llamamos azar, nomás que un truco epistémico que nos permite acoplarnos a ella.

    P.d: Siento la chapa, he pensado que dado la extensión del comentario debiera colgar esto en mi blog mas luego he considerado que merecías una respuesta por mi parte y así de paso comparamos cosmovisiones.

  5. No te preocupes, no es demasiada chapa. Eso sí, prepárate para la mía 🙂

    El problema de la posibilidad de proposiciones ontológicas o metafísicas de cualquier tipo no es algo que me preocupe mucho. Te explico. Las teorías científicas son tan metafísicas como cualquier otras, están repletas de términos y reglas que no obedecen para nada a algo que pueda observarse empíricamente. Por eso simplemente distingo entre teorías con mayor o menor contenido empírico. ¿Cómo decidir entonces entre teorías? Aparte del criterio empírico que, desde luego, no es descartable, está la coherencia, la potencia explicativa, elegancia, economía intelectual… La crítica empirista o positivista te dice que no aceptes enunciados no verificables, falsables, testables, etc. Acepto que si los usas estarás moviéndote en terreno peligroso, pero eso no implica necesariamente que digas absurdos. Y es que si haces estricto caso a Hume y a Ockham, no puedes ni hablar para decir hola.

    ¿Qué es eso de un determinismo no computable? No lo había oído en mi vida.

    Ufff, luego hablas de muchas cosas… y el que uses pocos puntos no ayuda… Yo creo que si la realidad tuviera aspectos, facetas, regiones no deterministas no supondría demasiado problema ni para la ciencia ni para la técnica (supongo que a esta le daría algún problema). En matemáticas se puede operar con entidades aleatorias sin ningún problema y la probabilidad trata los fenómenos como si realmente fueran aleatorios. No entiendo cuando hablas de el parcheo ad hoc. ¿Te refieres al desajuste entre mecánica clásica y relatividad y cuántica actual? Esto llevaría mucho tiempo ya que se baraja desde que no hay desajuste alguno hasta que son paradigmas irreconciliables.

    No obstante, yo sí que creo en la posibilidad de cierto indeterminismo ontológico no sólo de naturaleza epistémica. No sé, me da que la realidad es demasiado rica y compleja para ajustarse a un tosco determinismo.

    Un saludo.

  6. Héctor M dice:

    Sí, sí, si yo también creo en un indeterminismo ontológico lo cuál implica que ningún modelo científico que sea determinista puede replicar a la naturaleza. Cuando hablaba de parcheo ad hoc me refería a que si la naturaleza es indeterminista a los modelos deterministas habrá que introducir un elemento de azar mesurado de forma empírica para acercarse a la realidad.

    Lo que digo es que en tal caso el azar no es más que una propiedad más del modelo, no algo que tenga correspondencia ontológica porque nuestro modelo al necesitar de elementos no formales, no matemáticos y me refiero a los azarosos; se convierte en un modelo no isomorfo con la realidad. Vamos que la estructura del modelo no es idéntica a la estructura de lo real.

    Y si el modelo no es isomorfo no es legítimo trasladar o convertir las propiedades del susodicho modelo en propiedades de la realidad. Pasar de la epistemología a la ontología.

    En cuanto al determinismo NO computable se lo leí a Penrose y debe ser característico de ciertos problemas como el de la teselación o el de resolver ecuaciones diofánticas los cuales no permiten usar procedimientos computacionales para arribar a una solución.

    La diferencia entre el determinismo computable y el que no, es que en el primero dado un estado se puede predecir los N siguientes a partir de un algoritmo o procedimiento matemático sistemático mientras que en los segundos tipos de modelo dicho algoritmo sólo puede predecir el estado siguiente.

    El demonio de Laplace en un mundo determinista computable sí podría predecir la posición de una partícula en el instante t+1 pero NO en el resto de instantes habidos en el futuro.

    Y para terminar lo que dices de Hume y Ockham es una gran verdad así como de las exigencias utópicas de los positivistas. Yo creo que en ese sentido Lakatos acertó cuando dijo que en toda teoría científica hay un núcleo no sujeto a refutación, vamos, un núcleo metafísico. Tiempo ha escribí un post sobre ello.

  7. Héctor, ¿qué tipo de entidades no son computables? ¿Podrías ponerme algún ejemplo? La existencia de “cosas” no computables es clave para la concepción filosófica de la realidad. Yo no tengo ni idea de cómo puede ser algo no computable… y ya un determinismo no computable se sale de mis entendederas.

    Penrose es un tipo al que le tengo bastante coraje. No sólo porque su teoría de los microtúbulos y las aguas vicinales de las neuronas me parece una ida de pinza grande y porque no comparto sus posturas sobre la AI, sino porque sus libros son innecesariamente difíciles de entender. Y yo no creo que sea porque es un señor superinteligente y que quien intenta leerlo es demasiado tonto (cosa que no pongo en duda), sino por carencias suyas como escritor y por no tener la cortesía de ser más claro con el lector, cuando además escribe libros de divulgación. Es decir, una de dos: o tiene carencias como comunicador o va de guay.

  8. Héctor M dice:

    Penrose pone dos ejemplos:
    las ecuaciones diofánticas. En el décimo problema de Hilbert se propuso encontrar un procedimiento computacional para decidir si dado un sistema de ecuaciones diofánticas éstas tienen una solución común. Las ecuaciones diofánticas son ecuaciones polinómicas, con un número cualquiera de variables, en las que todos los coeficientes y todas las soluciones deben de ser número enteros.
    Ejemplo de Penrose:
    6w + 2xe2 – ye3=0, (pongo e para decir elevado a)
    5xy – ze2 + 6= 0,
    we2 – w + 2x – y +z -4= 0,

    Este sistema tiene la siguiente solución:
    w=1, x=1, y=2, z=4.

    Luego da otro sistema de ecuaciones que no tiene solución.

    El problema planteado por Hilber es ¿hay algún algoritmo que pueda decidir qué sistemas de ecuaciones tienen solución y cúales no?

    La respuesta la dió Matiyasevitch en 1970: no puede haber un programa/algoritmo que decida sistemáticamente si el sistema de ecuaciones tiene solución o no. La solución de dicho problema no es computable.

    Otro ejemplo que da es el del problema de la teselación: Dado un conjunto de formas poligonales, decidir si estas formas teselarán el plano significando esto si es posible que utilizando dichas formas particulares se puede o no cubrir todo un plano euclídeo sin dejar huecos. Entiendo que la cuestión se resume en algo así como si puedes poner baldosas a tu baño sin cortar ninguna de ellas.

    Robert Berges demostró que el problema no era resoluble en el sentido de poder dar para su resolución un algoritmo.

    Con estos mimbres Penrose construye un modelo de universo de tiempo discreto parametrizado por números naturales muy difícil de explicar pero que evoluciona básicamente así: El estado del universo Sn en el instante t pasa Sn+1 en el instante t+1 si el conjunto de polinomios Sn tesele el plano, y a Sn+2 si el conjunto Sn no tesela el plano.

    Con este universo el demonio de Laplace sólo podría predecir de forma algorítmica el instante siguiente, no los N restantes.

    No obstante me sorprende esta afirmación tuya:
    Yo no tengo ni idea de cómo puede ser algo no computable…

    Da la sensación de que crees que toda la matemática es computable. ¡Justo (casi) al contrario! Lo que, hasta ahora, es todo computable es la física, si prefieres al naturaleza, pero entidades no computables en matemáticas se han descubierto en número casi infinito. Un ejemplo mítico que a pesar de la extravagantes o sugerentes elucubraciones que se hacen al respecto es un descubrimiento de una entidad indudablemente existente, hablo del número Omega.

    http://hector1564.blogspot.com/2009/02/omega-el-no-cognoscible.html

    Chaitin, de hecho, ha descubierto innumerables problemas no computables.

  9. Un momento, no nos perdamos. Que algo sea computable quiere decir que actúa de tal modo que podemos “emular” su actuación según una serie de instrucciones finitas en un número limitado de pasos o dicho de otro modo, que podemos transcribir a un algoritmo su actuación o que tenemos una máquina de Turing que puede hacer lo mismo, o dicho de otra manera, podemos “cuantificar en un número finito de pasos”. okey makey.

    Es posible que existan (tú me dices que muchas, no lo sabía, gracias por la información. Chaitin parece ser interesante) problemas matemáticos para los que no exista una solución computable (no obstante habrá que ver si por qué no son computables). Yo conocía el problema de los problemas: el de la parada, indecibilidad o, más pedantemente, Entscheidungsproblem… el cáncer del programa de Hilbert. Pero este problema sólo afecta a los modelos matemáticos. Nuestro modelo matemático puede no poder resolver ciertos problemas, además, de modo definitivo.

    Pero lo que yo te preguntaba no era eso: te preguntaba por la existencia ontológica de “entidades” no computables, no por problemas irresolubles. Quería el problema ontológico, no epistemológico. Me gustaría saber algo más sobre la naturaleza de la incomputabilidad más allá del no tener herramientas para solucionar el problema. No quiero que se me diga que no hay martillo, yo quiero saber de qué va el clavo.

  10. Héctor M dice:

    ¿QUé entiendes tú por ontología matemática? Sea lo que sea lo que entiendas el omega de Chaitin es tan real como Pi, o la máquina oráculo es tan real como la Turing.

    No se trata exclusivamente de problemas computacionalmente irresolubles (a partir de los cuales, por cierto, puedes contruir modelos no computables como hace Penrose) sino que existen ejemplos de estructuras matemáticas no computables y tan reales como cualquier otra.

    Cuando dos funciones o modelos son isomorfos tales modelos tendrán una misma estructura de forma que que se puede establecer una función biunívoca entre los elementos de un modelo y los del otro de tal modo que una afirmación en el primero es verdadera si y sólo si la afirmación correspondiente después de aplicar esa función es verdadera en el otro sistema.

    Todas las funciones computables son isomorfas con la máquina de Turing pero existen otras maquinas o estructuras matemáticas para las que no cabe una función computable con las que definirlas y están perfectamente definidas. Son otro tipo de entidades matemáticas tan reales como la de Turing.

    Insisto, Omega o la constante de Chaitin está perfectamente definida a pesar de que no sea creable de una forma procedimental y por tanto subsumible en una estructura matemática.

    Sospecho que lo que tu te cuestionas es si el universo es computale. A mi juicio rotundamente no. Tienes un libro muy interesante sobre el tema: La mente de Dios, escrito por Paul Davies, un matemático.

  11. Hola, perdona por la tardanza en la respuesta.

    Definitivamente ando algo desactualizado. No sabía que existieran Máquinas Oráculo para calcular el grado de incomputabilidad ni Máquinas de Turing sensibles al tiempo… ja,ja. El número Omega es realmente interesante.

    A ver, ontología matemática. Soy reacio a aceptar cierto platonismo pero reconozco que la verdad matemática no puede ser subjetiva, se impone desde fuera sin que yo pueda inventármela (no acepto, por ejemplo, el convencionalismo de Poincaré). Aunque algunas pautas sean acuerdos de la comunidad matemática, no todo es así. Sin embargo, por otro lado, por ejemplo en el caso del número Omega… ¿tiene ese número una existencia ontológica tal que mi taza de café? Me da más que es una herramienta artificial para solucionar un problema. Sin embargo, las reglas básicas de la matemática, es decir, las conectivas lógicas, sí que creo que tienen cierta existencia, al menos psicológica, pero no tengo una postura clara al respecto.

    Pero como tú bien sospechas me interesa más la ontología. En primer lugar, para que algo sea computable ha de ser de algún modo contable (separable en unidades discretas). Si miro el color blanco de la pared puedo preguntarme: ¿Es contable esa blancura? ¿puedo contar cuánto de blanco hay en la pared? ¿Es la “blancoidad” una propiedad computable? Hay varias soluciones:

    1. Puedo calcular el área de la pared, haciendo una equiparación entre blancura y superficie pintada de blanco.

    2. Puedo calcular la cantidad de pintura de color blanco, buscando, de álgun modo, la cantidad de “átomos blancos”, es decir, moléculas cuya interacción con la luz refleje blanco.

    3. Acepto la incomputabilidad del blanco, dando un estatuto especial a ciertas entidades existentes.

    4. El concepto “blanco” es una palabra que realmente no se ajusta bien a lo que hay en la realidad, por lo tanto preguntarse por la incomputabilidad del blanco es caer en una trampa del lenguaje.

    ¿Qué opción te gusta más?

  12. Hector M dice:

    No te estreses por el feedback. Todos tenemos cosas que hacer (de vez en cuando)

    Respecto a la pregunta: Yo escogería a no dudar la opción 4, la cuál, por cierto, me evita suscribirme a un estricto platonismo matemático aunque implique el platonismo de la caverna de que vivimos en ella, de que lo que vemos, olemos, sentimos es una sombra de lo auténticamente real.

    Lo que yo creo es que nuestro órgano lingüístico es turing computable mientras que nuestra cognición que en cualquier caso no se subsume exclusivamente al ámbito verbal tiene un alcance matemático mayor.

    Creo que antes de una ontología previa, hay que partir de una neurofilosofía, de un preguntarse cómo aprehendemos la realidad y a partir de ahí dilucidar si es posible una ontología y que esto último sea imposible se debe a la neurofilosofía de la que parto aunque igual no hace falta tantas alforjas para tanto viaje, basta preguntarse si Segismundo desde el aislamiento de su torre puede y por qué o cómo realizar una proposición sobre la realidad verdadera.

    Me parece imposible sin una comprobación empírica y por tanto sin introducir un elemento contingente de forma ad hoc a nuestro pensar el mundo.

  13. David dice:

    Plantéate lo sig:
    Si hablas de que Dios no juega a los dados.

    Ilúvatar de Tolkien, en su música, tampoco jugaba?, te lo planteo, a sabiendas que la música, es matemática, entonces, Melkor sería el Caos?.

  14. Hector:
    Respecto a la pregunta: Yo escogería a no dudar la opción 4, la cuál, por cierto, me evita suscribirme a un estricto platonismo matemático aunque implique el platonismo de la caverna de que vivimos en ella, de que lo que vemos, olemos, sentimos es una sombra de lo auténticamente real.

    Yo también me pensaría la dos. Si el blanco no se ajusta bien a lo real lo puedes redefinir a algo para lo que sí tengas una referencia más clara. Pero ahí esta lo paradójico. Parece evidente negar la existencia de esencias de las cosas como la “blancoidad”, pero esto te lleva a tener que pensar que las cosas no son como las percibimos, teniendo que acepar una realidad secundaria “oculta” tras el velo de las apariencias. Esto no me termina de gustar. Me cuesta pensar que si ahora me levanto y le pego una patada a la silla, esto tenga menos realidad que por ejemplo, un átomo, algo que jamás nadie ha visto y que no sabemos casi ni dónde están. Me niego, me niego a dar más entidad a lo que pienso que a la dureza de la pared que tengo delante.

    Yo tampoco estaría seguro de que nuestro lenguaje sea computable. Mira las gramáticas generativas de Chomsky y su fracaso a la hora de emular nuestro lenguaje, o el fracaso de la filosofía analítica a la hora de crear lenguajes lógicamente perfectos (para emular y purificar nuestro sistema de razonar, función argumentativa del lenguaje). Tarsky decía que el lenguaje en su totalidad es, de algún modo, inaprensible matemáticamente. Es algo que muta, cambia, evoluciona, tiene múltiples usos igualmente cambiantes… Wittgenstein lo ligaba a formas de vida en un sentido casi existencialista y negaba su posibilidad de definición. ¿Es realmente el lenguaje Turing computable?

    Estoy de acuerdo con una neurofisiología previa, aunque la de Maturana y Varela, aunque muy interesante (ando leyéndolos ahora), todavía no me la creo del todo (a pesar de que el concepto de autopoiesis me parece de las mejores definiciones de ser vivo hasta la fecha). Me cuesta abandonar el representacionismo… No sé, los modelos matemáticos que simulan estructuralmente la realidad se me hacen muy representacionistas, y negar esto… no sé cómo sería posible conjugarlo con un realismo gnoseológico.

    David:

    Comparar el Silmarilion con el tema del azar y la necesidad me parece una frikada increible 🙂 Lo leí cuando tenía… ¿dieciséis? y recuerdo esos primeros capítulos. La música de los Ainur… y que Melkor tocaba diferente, una música propia… No recuerdo bien, ¿lo echaron por ello del grupo, no? Supongo que sí que podrá interpretarse el asunto como la lucha entre el orden y el caos.

  15. Hector M dice:

    Lo que planteas con tus cuatro opiciones, Santiago, no es baladí. Barrow en su libro teorías del todo explicaba como ciertos aspectos de la naturaleza hasta ahora encontrados estaban facilitando enormemente la empresa científica y ponía como ejemplo el hecho de que las teorías científicas manejasen matemáticas discretas.

    Déjame que siga dándote la vara en primer lugar porque creo que me malinterpretas y en segundo lugar, aunque no por ello menos importante, porque sino me aburro.

    El hecho de que lo que pensemos no sea strictu sensu lo real no lo hace menos real para nosotros. No podemos manejar a voluntad la realidad sino que tal que en la metáfor maturiana del submarino lo que nosotros pilotos del susodicho submarino llamamos manejar las poleas, palancas, timones no es lo que provoca nuestra supervivencia sino que esos actos causen de forma ciega para nostros un manejo del submarino que evita los escollos marítimos siendo estos los elementos reales de la realidad, valga la redundancia, y no las palancas, timones, etcétera que es lo que nosotros vemos. Pero no hay que dudar que existe una conexion entre nuestras palancas y los reales escollos marítimos y sabemos que existe esa conexión porque de lo contrario la naturaleza nos hubiera eliminado por aquello de que ésta odia a los debiluchos y tal.

    En cuanto a lo de Maturana, puede ser impactante pero en primer lugar ya existen otros neurocientíficos que -además de forma paralela- proponen la misma negativa a considerar representacional a nuestro cerebro. Estoy hablando del neurocientífico y premio nobel Edelman el cual tiene un maravilloso libro en donde explica por qué no tiene sentido un cerebro representacional. Aquí un aperitivo. Otro.

    En segundo lugar se pude llegar a las mismas conclusiones sin hacer uso de intrincados conceptos como el de autopoiesis.

    Piensa que nuestra estructura cognitiva está prefijada por nuestra neurobiología por lo que su capacidad descriptiva vendrá dada por la estructura con la que sea isomorfa. Me explico, si nuestra estructura cognitiva es computable entonces sólo podríamos concebir percepciones de la realidad que sean computables. (Ni que decir tiene que no existen percepciones puras en el sentido de que los datos no vengan ya empaquetados tal y como nuestra cognición nos impone)

    Ahora bien es evidente que no somos capaces de hacer una teoría del todo en el sentido de crear un modelo lógico-matemático preciso del universo, de hecho, Wolper lo ha demostado de forma matemática, por lo que es evidente que nuestra estructura neurobiológica no es isomorfa con la realidad.

    Entonces ¿cómo es que acierta en su acoplamiento a ella? Por la misma razón que acierta -sí, me repito con el ejemplo pero me gusta- la teoría newtoniana de la gravedad en su acoplamiento a la gravedad real que por convención diremos que es la einsteniana.

    No son estructuras científico matemáticas idénticas, isomorfas sino diferentes pero producen resultados parecidos, apenas divergen en casos límite y del todo irrelevante para el manejo cotidiano. Lo importante es señalar que los elementos característicos de la teoría newtoniana como la geometría euclideana, o las fuerzas no tienen correlato con la realidad, como las palancas y timoneles del submarino no tienen correspondencia con las rocas del mar pero en conjunto logran una estructura muy parecidad a la auténtica que resulta adaptativa.

    En los niveles macroscópicos en que nos movemos donde no hay, qué sé yo, efecto túneles, una cognición como la que tenemos nos proyecta una realidad que se acopla bastante bien a lo real pero no nos proporciona una representación fidedigna de la realidad, el creer que nuestros principios lógicos sin los cuales no hay cognición como el de identidad, modus ponens, etcétera son reales es tan iluso como creer que existen fuerzas gravitatorias y geometrías tridimensionales porque con esos elementos somos capaces de calcular la velocidad de una manzana al caer.

  16. Sé que ahora no está demasiado de moda mantener un cierto realismo. Y lo que parece más razonable es pensar como bien explicas que los que percibimos o pensamos es sólo lo que nos es útil para sobrevivir. Pero esto nos lleva, no a un relativismo, pero sí a un no-realismo que produce que dividamos la realidad a lo Kant: fenómeno /noúmeno. Por un lado, nuestro mundo de la utilidad biológica y, por otro, el mundo real inaccesible. Y, por mucho que alguna conexión exista entre lo percibido y lo real porque si no estábamos fastidiados, esto sigue sin querer decir que lo percibido tenga algo de realidad. La selección natural ha podido premiar “ver una luz roja” cada vez que se aproxima un tigre y “ver una luz verde” cuando no hay moros en la costa, no teniendo ni el rojo ni el verde nada que ver con sus referencias. Es más, parece más económico, hacer que percibamos esquemas, resúmenes, o simples símbolos, indicaciones, “consejos a seguir”… ¡hasta puras falsificaciones útiles! que la misma realidad idéntica a cómo es. La percepción vista así, y ya te digo que en la actualidad es la forma más razonable de verla, nos lleva a un cierto kantismo.

    No llego a comprender como aseguras ese acoplamiento o cómo garantizas esa isomorfía. ¿Cómo sabes que la teoría newtoniana tiene un buen acoplamiento con la realidad? Tampoco entiendo como hablas de que no tenemos una representación fidedigna pero sí un acoplamiento. ¿Llegamos a un pragmatismo? ¿Nos valen aunque no nos otorguen verdad?

  17. Héctor M dice:

    ¡¿Y qué tiene de malo recuperar el kantismo?!

    Respecto a las preguntas: la teoría de Newton tiene un buen acoplamiento a la realidad porque sus resultados son casi idénticos a los auténticos.

    La diferencia entre una representación fidedigna y el acoplamiento es la misma entre el ver las rocas de la playa y esquivarlas y el actuar en base a timoneles, poleas y etéctera que piden ser manejados por cierta consistencia interna y que resulta consigue manejar un submarino que se acopla a las rocas de la playa.

    En cuanto al pragmatismo, ciertamente no me atrevo a hablar de qué sea la Verdad. Supongo que un caso específico sería ilustrador.

  18. Héctor M dice:

    Por cierto eso de que la moda no sea el realismo depende de dónde hablamos. Mi impresión es justo la contraria, que cada vez más gente es naturalista, esto es, que piensan que la realidad está regida por una serie de leyes inmutables, eternas, trascendentales, ubicuas e inviolables.

    El cómo es creíble de una forma tan masificada una ontología así tiene mucho de misterio y mucho de creencia ciega.

  19. El kantismo no tiene nada de malo, es una postura tan respetable como cualquier otra. Sólo que a mí no me gusta “doblar” la realidad. No me gusta postular que por un lado está mi realidad percibida o pensada y, “detrás” de esta realidad, hay otra que, además, es más real que la mía, es la auténtica. Los dualismos siempre acaban por traer muchos problemas.

    Sigo sin entender bien porqué la teoría de Newton tiene unos resultados idénticos a los auténticos. A ver si comprendo. Representar lo entenderás como figurar: re-crear algo muy parecido a lo real en mi cerebro, y acoplar, según creo, lo entiendes con la metáfora del submarino: yo no sé que esto es una roca pero mi sistema perceptivo-cognitivo me dice que es un problema a evitar y yo lo evito. ¿Voy bien? Con lo del pragmatismo me refiero a que de esta posición puede derivarse uno. De algún modo, mi conocimiento es aquello que me proporciona éxito evolutivo, no aquello que sea verdadero. O, dicho de otro modo, verdadero es aquello que me ayuda a sobrevivir, aquellos sistemas de timoneles y poleas que me hace esquivar los escollos. No obstante, sigo sin entender en qué basas la objetividad de la teoría newtoniana.

    Lo de la moda del no realismo, no me refiero a lo que la gente de a píe o determinados círculos defiendan. Dado lo que sabemos de neurología y de evolución la postura más honesta es la que te he contado y la que defiendes: no percibimos lo que realmente existe sino sólo indicadores de supervivencia. Yo voy un poco contracorriente intentando defender un realismo. Sin embargo, sí que defiendo el naturalismo, pero no tanto en el sentido de que existan unas leyes inmutables, eternas, etc. sino más bien como negación del sobrenaturalismo. No creo que exista otra realidad paralela a la natural.

  20. Hector M dice:

    La teoría de Newton no es objetiva, de hecho, es falsa pues no tiene resultados idénticos a los auténticos sino muy parecidos a los de Einstein, que en el ejemplo pedía como premisa aceptar como la auténtica teoría de la gravedad. Era un ejemplo de cómo dos estructuras diferentes generan resultados parecidos. Edelman, que a eso lo llama degeneración, pone como ejemplos los ojos que siendo diferentes en muchas especies producen resultados parecidos.

    Por lo demás, no pretendo discutir la validez epistemológica de la teoría newtoniana. Ponía un ejemplo, insisto, para mostrar mi postura metafísica.

    Respecto a representar la realidad, sí, entendemos lo mismo. Respecto a acoplarnos a ella, no sé si diferimos pues no es que yo no sé que esto es una roca pero mi sistema perceptivo-cognitivo me dice que es un problema a evitar y yo lo evito sino que a mi un indicador de altímetro, en el interior del submarino se me va a un rango determinado y al irse a ese rango siento dolor y me veo obligado a compensarlo con un movimiento del timonel hacia arriba que vuelve al altímetro a su lugar natural y me quito el dolor. La consecuencia de todos estos movimientos y aquí viene lo importante es que he esquivado una roca que es lo que destruiría mi submarino y me apartaría de seguir jugando con sus indicadores, timoneles, etcétera. No obstante es importante también recalcar que en el movimiento de esquivar la roca sólo, repito, sólo ha entrado en juego para mi la necesidad de mantener de forma consistente los valores del instrumental interno que manejo en el submarino y es porque hemos sobrevivido por lo que sé que dicho manejo autosuficiente permite esquivar rocas, rocas que dado que sólo vemos y manejamos poleas, etcétera no sabemos qué son.

    Por otro lado es importante recalcar que mi conocimiento NO es aquello que me proporciona éxito evolutivo sino mi propia estructura cognitiva que es la que me crea una percepción de la realidad, un mundo, está enfocada o tiene por finalidad el éxito evolutivo. Evindemente sabemos por Darwin que las estructuras biológicas y nuestra neurobiología no es una excepción no tienen un diseño ingieneril enfocado a lograr algo luego de ellas sólo podemos decir que existen a razón de que son adaptativas.

    Ahora bien, el conocimiento tiene por meta ser consistente con nuestro mundo y la verdad será aquello que sea consistente con nuestro mundo. Lo único que se dice aquí es que nuestro mundo no es EL mundo sino que es una estructura disímil que logra resultados parecidos, como los ojos o las teorías científicas viejas (si te fijas no sólo la Einstieniana, sino que cualquier teoría nueva consigue que la vieja sea útil en casos límites, v.gr: cuando no hay velocidad de la luz.)

    En cierto modo nuestros pensamientos sobre y nuestras acciones en la realidad son como una serie de danzas que dios sabe cómo consiguen, tal y como queríamos, hacer llover. Hay algo mágico, literalmente, en el hecho de vivir.

    Otro item, cuando dices que no creer que exista otra realidad paralela a la natural, haces bien pero lo que cualquier sobrenaturalista -bueno, los hay muy naturalistas, esto es, metafísicamente ingenuos 😛 y por ello acaban siempre postulando un lamentable dios de los huecos– te dirá es que lo que se discute no es si la realidad es además sino si exclusivamente es sobrenaturalista, o mejor dicho, imposible de categorizar, reglamentar y aprehender in totum.

    Problema diferente pero relacionado es el hecho de que el funcionamiento estructural de nuestra cognición sea el naturalizar la realidad pero no hay que confundir el mapa con el territorio y cuando se hace, una buena ración de Cortázar siempre es saludable 😉

  21. morfeo dice:

    Interesante y profundo debate el que aquí se está desarrollando. A raíz de lo que he leído se me ocurre plantear la cuestión de cómo los diferentes niveles de complejidad (partículas, átomos, moléculas, seres vivos, seres inteligentes) discurren unos sobre otros. Es decir, el nivel de las subparticulas atómicas se rige por unas leyes bien definidas que permitirían predecir sus posiciones dentro de x años. Pero esas mismas partículas forman parte, al mismo tiempo, de todos y cada uno de los otros niveles de complejidad.
    Cuando tomo un vaso de agua y me lo bebo, ¿las partículas que forman el agua están siguiendo las directrices del primer nivel o de mi voluntad? En cualquier caso, yo apuesto por el nivel más bajo y supongo que las leyes de más alto nivel sólo son artefactos de visualización de nuestra conciencia para seguir la inabordable complejidad del nivel inferior.
    Claro que este punto de vista nos llevaría inevitablemente a la suposición de que el universo fue iniciado (como proponía Santiago) con tal precisión que estas palabras que ahora escribo ya estaban subsumidas en ese primer instante. ¿Cómo lo veis?
    Saludos y mi enhorabuena.

  22. […] El azar como esencia del hombre y Lo aleatorio y lo […]

  23. Warner dice:

    Excelente discusion, distinguidos Srs. Les deseo exito en todos sus emprendimientos.
    Permitanme formularles mi inquietud:
    1.- ¿Donde esta el observador que sintoniza (piensa), descarga tormentas de neurotransmisores en las fisuras sinapticas, que la neurociencia reproduce y mapea esta actividad electroquimiobiofisiologica,y que para el observador tiene un significado, no asi para los neurocientificos o los demas observadores? .
    2.- Es la probabilidad o el azar de que nuestros aninoacidos geneticos (en ovillo genetico), recapitularon ontogenias de toda una filogenia,y que despues de 9 meses, por fin respirando a todo pulmon es que inician un recorrido de X años para preguntarse: ¿estoy vivo y muerto a la vez?.
    3.- La mutacion Psicologica tiene actividad Electroquimiofisiologica?
    4.- Las tres anteriores comulgan con la Mecanica cuantica?
    Notas:
    ( Hay que morir para poder vivir!) dijo “jiddu krishnamurti”, tambien que la mutacion Psicologica se realiza en el origen del silencio.
    y uno de los tres grandes reformadores Chinos dijo: “Que un paso era el inicio de mil senderos”.

    Gracias Atte: Warner

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