Los seres que heredarán la tierra (IV). El ácaro existencialista

Publicado: 1 julio 2009 en Evolución
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El ácaro de la especie Adactylidium puede considerarse como el primer animal funcionario o, dicho de otra forma, el primer animal filósofo previo a la aparición de la filosofía.  O dicho de otro modo, el primer insecto que estuvo toda su vida sin hacer absolutamente nada, el animal vago por excelencia.

Según nos cuenta Jay Gould en El pulgar del Panda (capítulo 6), el macho de esta especie emerge del cuerpo de la madre y muere unas pocas horas después sin haber hecho nada en el transcurso de su breve vida (nada menos escribir una tesis doctoral sobre Hegel). Ni siquiera hace por alimentarse o aparearse. Nada.

La especie Adactylidium sólo se alimenta de huevos de tisanóptero (otro tipo de insecto). La madre embarazada de nuestro funcionario se introduce en el huevo para vivir allí el resto de su vida. Debido a la limitación de alimento que proporciona el único huevo en el que residirá, la proporción entre hijas e hijos es muy favorable a las hembras (de ocho a cinco frente a un único macho). Además, esta especie sólo se aparea entre consanguíneos (viva la prohibición del incesto en el mundo animal). Sin embargo,  siendo así, es muy arriesgado tener sólo un hijo macho, ya que si éste muriera, todas sus hermanas morirían vírgenes y los genes no pasarían a la siguiente generación. ¿Qué estrategia seguir? Pues mantener tanto al macho como a sus hermanas dentro del cuerpo de la madre, protegidos para que no mueran y juntitos para que se apareen.

Dos días después de que mamá Adactylidium entrara en el huevo de tisanóptero, se abren entre seis y nueve huevos dentro de ella. Las larvas se alimentarán exclusivamente de su cuerpo. Bien, pues entre bocado y bocado a la mamá, nuestro ácaro macho fecunda a todas sus hermanas. Cuando éstas han quedado embarazadas hacen unos agujeros y salen del cuerpo de la madre en busca de un nuevo huevo  de tisanóptero para comenzar el proceso otra vez.

Un ácaro filósogo de la especie Adactylidium

Entonces, nuestro querido ácaro queda solo dentro del putrefacto cuerpo de su madre, rodeado de excrementos y de los esqueletos desechados de las fases larva y ninfa de sus hermanas. Ya ha hecho todo lo que evolutivamente tenía que hacer… ¿Qué hacer entonces? Pues salir del cuerpo de su madre, contemplar el mundo y morir sin hacer maldita la cosa unas horas después.  No sabemos por qué lo hace, por qué, simplemente, no muere en el cuerpo de su madre. ¿Habrá querido la naturaleza que ese pobre organismo se extasíe ante las maravillas del mundo exterior? ¿Ha sido Gea tan generosa que le ha concedido un ratito de gloria al más miserable de sus siervos? ¿Qué se le pasará por su cabeza de ácaro en ese poco tiempo de ocio absoluto antes de su muerte? ¿Pensará en el más allá de los insectos o será profundamente ateo?

Con sus primos de la especie Acarophenax tribolii no pasa lo mismo. Si bien el proceso vital es similar, el macho no llega a salir al mundo después de embarazar a sus hermanas. Podríamos decir que es el animal que no llega a nacer (¿matarlo sería abortar?), o, haciendo un paralelismo con los tiempos que corren, es aquel ser  treintañero que no llegó a irse nunca de casa de sus padres.

Véase la saga entera:

Los seres que heredrán la Tierra

Los seres que heredarán la Tierra (II)

Los seres que heredarán la Tierra (III). La transferencia horizontal de genes

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comentarios
  1. José Manuel dice:

    Como la funcinción principal de cada ser vivo es traspasar los genes a la siguiente generación y él ya lo ha hecho… ¡Los genes han supervivido! Es lo importante de la Vida; aunque a nosotros nos cueste aceptarlo, así es.

    Saludos

  2. Hola José Manuel.

    Esa es la tesis de Dawkins en “El Gen Egoísta”. Según él somos máquinas de supervivencia evolutivamente seleccionadas para conseguir la perpetuación de sus genes. Una tesis tan sugerente como polémica.

    Un saludo.

  3. José Manuel dice:

    Es una tesis difícilmente refutable. Dawkins, es un digno sucesor de Darwin y otros. Somos robots biológicos, sin que ello signifique de ninguna manera algo peyorativo.

  4. Es cierta a nivel biológico y aún no sabemos plenamente su importancia a nivel conductual. Una psicología que no tenga esto en cuenta será infructuosa. Sin embargo, yo observo mi vida y compruebo que para mí no es lo más importante tener hijos (de hecho, me planteo seriamente si realmente quiero tenerlos). Es decir, que tu finalidad absoluta en tu vida sea la de dejar una importante descendencia génica no es algo tan claro.

    A través del superdesarrollo de nuestro cerebro aparecieron un montón de capacidades, facultades, instancias, etc. colaterales que dan la capacidad al individuo de operar incluso contra sus propios genes.

  5. yo dice:

    Una pequeña corrección. He visto que has puesto: “La especie Adactylidium sólo se alimenta de huevos de tisanóptero (otro tipo de insecto)”. Los ácaros no son insectos.

  6. Ok Yo. Los ácaros se consideran arácnidos. Simplemente estaba usando el término insecto en su acepción más amplia como sinónimo de artrópodo, pero no es técnicamente correcta. Bien visto.

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