Lógica autorreferencial para demostrar a Dios

Publicado: 2 julio 2009 en Ciencia y religión
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Observemos estas dos proposiciones:

1. Dios existe.

2. Estas dos proposiciones son falsas.

No hay mucho que decir, la única alternativa que nos queda para no caer en una paradoja es aceptar la primera proposición como verdadera y la segunda como falsa. Ergo, Dios existe.

Sin embargo, sería conveniente añadir que podemos sustituir la proposición 1 por cualquier otra imaginable tal como “Yo tengo siete cabezas” o “En España no hay crisis sino desaceleración” y, siguiendo la férrea lógica autorreferencial, también demostraríamos que son afirmaciones verdaderas.

Véase:

Por qué no soy cristiano. Razones para el ateísmo

Otra serie de argumentos en contra de la existencia de Dios

El argumento del mal de Epicuro para probar la inexistencia de Dios

Una demostración de la existencia de Dios. El argumento ontológico de San Anselmo

Un argumento de la inexistencia de Dios

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comentarios
  1. José Manuel dice:

    Hola!

    Gödel usó el truco de la autoreferencia para completar* los teoremas de incompletitud.

    ¿Vas a responder no a esta pregunta? (No y sí, en este caso, es lo mismo según Gödel).

  2. Hola.

    Todos los Josémanueles dicen siempre la verdad. Pero José Manuel, hombre honrado y humilde, dice ser un mentiroso…

    Pronto escribiré un post sobre Gödel, cuando entienda realmente las consecuencias de su teorema.

    Un saludo.

  3. Paloma dice:

    La necesidad de que esta sociedad requiera de un Dios es simplemente “algo en que creer, que diriga hacia algo mejor, con leyes y moral” luego esta sociedad lo sigue para mantener todo en orden, antiguamente (los pocos), la logica nos da la estabilidad y la sensacion que avanzamos, el dilema si Dios existe o no “logica siempre apuntar hacia algo mejor”, si existe te vas al infierno, si no existe desapareces”, yo no lo se, asi que prefiero creer en Dios

  4. Tu forma de pensar es parecida a la famosa apuesta de Pascal, quien, atormentado ante la incertidumbre acerca de la existencia de Dios, decidía creer en Él porque tenía más que ganar que de perder en la apuesta: si Dios existe, paraíso eterno y si Dios no existe pues al hoyo igual que el ateo. En este planteamiento el no creyente no gana nada mientras que el creyente sí.

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