Solemos decir que la tradición occidental se nutre de dos grandes tradiciones: la cultura greco-romana y la judeocristiana. Realizar un análisis que pondere que hay de positivo y de negativo en cada una de ellas es harto difícil, habiendo ejemplos de todas las índoles. En nombre de valores como la libertad, la democracia o incluso la paz o los derechos del hombre, se han hecho atrocidades de todo tipo; y, en nombre de ideales menos dignos como podría ser la propia gloria personal o la más pura ambición se pintó la Capilla Sixtina o se construyeron las Pirámides.

No obstante, por hacer un comentario en estos días en los que se estrena Ágora de Amenabar, voy a recordar un bonito texto de Jeremías (10, 3-5):

“Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque obra de manos del maestro que con hacha lo cortó, con plata lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee. Son como espantajos de pepinar, que ni hablan. Tienen que ser transportados, porque no andan. No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal”

Con esta afirmación, apología sin duda de la tolerancia y el respeto entre religiones y muestra clara de apertura de miras sobre otras culturas, Jeremías se refería al arte  mesopotámico en concreto, pero sus frases fueron aplicadas por las comunidades cristianas a todo el arte pagano posterior. Así, cuando el cristianismo fue en ascenso, se pensó que era un deber piadoso destruir toda estatua de esos falsos ídolos. ¿No os habéis preguntado alguna vez por qué conservamos tan pocas estatuas del arte de la Grecia Clásica y, las pocas que tenemos, son copias posteriores? Porque las pocas que hemos conservado de la destrucción son las  copias que encargaron los romanos o las originales que sustrajeron para decorar sus jardines como si fueran souvenirs (como los ingleses con los frisos del Partenón y demás obras de saqueo). Todo lo demás, las múltiples esculturas y edificaciones de Fidias, Praxíteles, Mirón, Lisipo, Policleto o Ictino entre tantos otros, esos “espantajos de pepinar” de Jeremías, perdidas para siempre en el olvido. Y es que, ¿no era esto una consecuencia lógica de la vulgaridad y el chabacanismo del Cristianismo primitivo? ¿No es propio de una cultura inferior, bárbara, ser incapaz de apreciar la belleza y el arte?

Ruinas de Delfos


Anuncios
comentarios
  1. diego dice:

    breve la entrada…

    con idolos se hace alusion a dioses falsos, estatuas y altares… no se referia a costrucciones que se realizaban para mejorar lo presente… un claro problema de comprension de lectura de los primeros cristianos.

    que estes muy bien.

    Au revoir & Adio.

  2. Hola Diego.

    No, más que a un problema de comprensión creo que es un problema de apreciación de la realidad. El Cristianismo primitivo era tan iletrado e ignorante como cualquiera de las múltiples sectas y religiones varias (¿qué diferencia hay entre secta y religión?) que poblaban Medio Oriente por aquellos tiempos. Hasta que el Cristianismo se fue intelectualizando (lástima que grandes mentes cayeran en sus brazos) era un conjunto de creencias sin una base racional sólida (si es que hoy tienen una base racional sólida). Era una religión de pastores, religión mágica y supersticiosa como tantas otras, incapaz, claro está, de contemplar el esplendor artístico y cultural de Grecia.

    Un saludo, que te vaya bien a ti también.

  3. Alejandro dice:

    Santiago: creo que esta generalización no es muy rigurosa. Se me ocurren varias matizaciones: en primer lugar, la famosa Hipatia tenía entre sus discípulos a algunos cristianos. En segundo lugar, los cristianos no eran “una” cultura, ni inferior ni bárbara ni elevada y culta, sino que procedían de diferentes estratos sociales y de diferentes ámbitos geográficos. En tercer lugar, ¿de verdad crees que si no conservamos más arte griego es porque fue destruido por hordas de cristianos salvajes? ¿en qué fuente histórica te basas para afirmar esto? En cuarto lugar, no olvides que los griegos hacían filosofía y ciencia, sí, pero también se dedicaban a sacarle las vísceras a los animales, o a ejecutar la pena de muerte quemando vivo al condenado, o por extrangulación, decapitación, envenenamiento… Y por último, como sugiere Diego, el texto de Jeremías se refiere a los ídolos: lo cual muestra qué racional -y emancipadora- era la mentalidad judeocristiana para la época, en un mundo donde figuras de madera y metal eran consideradas depositarias de poderes demoníacos…
    Un cordial saludo

  4. Alejandro:

    1. Claro que habría cristianos cultivados, al igual que encontramos a científicos que creen en el zodiáco o a ingenieros que consultan a videntes. Lo cual no quita que el cristianismo, antes de intelecutualizarse progresivamente a lo largo de la historia, no fuera un planteamiento con una racionalidad demasiado elevada.

    2. Cuando Pablo de Tarso fue a predicar a Atenas, literalmente, se partieron el culo de él. Tuvo que ser en Corinto (ciudad más provinciana, inculta) donde triunfó su mensaje. Y es que uno lee desde el espíritu del historiador (como cuando leemos la Iliada), el Antiguo Testamento es, evidentemente, la expresión de una religión tosca y bruta, de pastores… Nada que ver con la ricas religiones griegas o egipcias (de culturas mucho más potentes que la judía).

    3. La fuente que he utilizado es la famosa Historia del Arte de Gombrich (quizá el manual clásico por excelencia, aunque algo anticuado ya). De hecho, el post, es casi un parafraseo del capítulo dedicado al arte de la Grecia arcaica. También recomiendo ver la figura de Teodosio “el Grande”. Así que vuelvo a reafirmarme: EL CRISTIANISMO PRIMITIVO CONTRIBUYÓ A LA DESTRUCCIÓN DE GRAN PARTE DEL ARTE GRIEGO (si bien, lógicamente, no fue la única fuente de destrucción. Hay guerras y saqueos de todo tipo).

    4. Estoy de acuerdo en que los griegos no eran unos santos e incluso se los ha idealizado históricamente. Es como pasa con el Renacimiento. Uno piensa que en la Florencia del Siglo XVI todo el mundo andaba pintando y construyendo cúpulas. La Atenas del siglo V era esclavista, beligerante, terriblemente machista, etc. No obstante, creo que las mejores cosas que tenemos provienen de esa cultura.

    5. Eso es una cosa que nunca he entendido con claridad. Que los griegos tuvieran un templo a Apolo y le hicieran ofrendas es mágia y superstición, pero si el catolicismo tiene un santo para cada día del año (y todas las abuelas con sus estampitas como amuletos protectores), y esculturas por todos lados de todos y cada uno de los fascículos de la Biblia, a las que se rinde culto y ante las que se realizan rituales… ¡¡¡ eso es mostrar una superior racionalidad!!! El cristianismo destruyó unos ídolos para poner otros, no emancipó absolutamente nada.

  5. irichc dice:

    Yo aprecio el arte pagano: me gustan algunos templos budistas. Pero me parece muy bien que, habiendo dejado ya de ser idólatras, los cristianos se deshicieran de todos los ídolos y de la superstición demoníaca a ellos asociada. Tampoco protestaré cuando a los budistas les llegue su momento. Asumo que la poesía y la falsedad son y deben ser efímeras.

  6. irichc dice:

    Santiago, creo que deberías alejarte de tantos tópicos facilones. Ni los santos son para la Iglesia remedos idólatras, como afirmaban y afirman los protestantes en su rusticidad, ni los cristianos padecen de un incurable afán iconoclasta contra toda simbología ajena. El ateo formado en los estantes de El Corte Inglés se ha cansado de recordarnos hasta qué punto el cristianismo es una síntesis estética de estilos, tradiciones y liturgias anteriores como para que vengas tú ahora a desmentirlo.

    Por otro lado, si la cultura griega ha hecho algún bien a nuestra civilización, ello ha sido gracias al cristianismo, que se encargó de universalizarla, homogeneizando en una metafísica y una antropología unitarias (que, por cierto, tú rechazas) lo que no eran más que sectas y escuelas variopintas. ¿Sabes cuáles son los auténticos monumentos clásicos, Santiago? Son Sófocles, Platón, Séneca y todos los autores que el ateísmo procura silenciar, desprestigiar o destruir con la palabra.

  7. irichc dice:

    “Claro que habría cristianos cultivados, al igual que encontramos a científicos que creen en el zodiáco o a ingenieros que consultan a videntes.”

    Si tenemos a San Agustín por un genio único no es precisamente por sus aportes a la ciencia, sino por logros intelectuales que serían impensables sin el cristianismo que asumió.

    “Lo cual no quita que el cristianismo, antes de intelecutualizarse progresivamente a lo largo de la historia, no fuera un planteamiento con una racionalidad demasiado elevada.”

    Esto deja sin contestar por qué motivo una religión así pudo seducir a tantas “grandes mentes” que, por lo demás, poblaban un espacio saturado de dioses y supersticiones.

    Yo niego la mayor: el Evangelio es sofisticadísimo, como sabe cualquiera que lo haya leído con detenimiento.

  8. Hola Irichc:

    1. Me alegro de que no sólo aprecies el arte cristiano (malo sería que no vieras las Pirámides de Egipto como obras de arte). Aunque veo que no demasiado ya que ves bien que se deshicieran de las idolatrías… No obstante esto es ambiguo: ¿deshacerse de las idolatrías es dejar de creer en ellas o llegar a destruirlas… o llegando al paroxismo aniquilando a todo pagano….?

    2. Sí que los cristianos (o al menos muchos de ellos) tienen sus ídolos a lo largo del santoral. No hay más que ver las procesiones de Semana Santa en Andalucía… Me parece un hecho irrefutable. Mi abuela le rezaba a San Leopoldo y usaba su imagen como un talismán. También llevaba un rosario en la mano cada vez que saliamos de viaje en coche… Pero claro, eso no será el “auténtico cristianismo” porque como todos sabemos el auténtico es superilustrado y supersabio.

    3. ¿La gran síntesis del cristianismo? ¿Eso lo propones por virtud? Para los medievales del Siglo XIII que no conocían más que algo del neoplatonismo filtrado por San Agustín, encontrase con los textos de Aristóteles fue como encontrar un Formula 1 en una carrera de carromatos… Lógicamente fliparon… El mérito de Santo Tomás residió en hacer un “pego, pinto y coloreo” entre Aristóteles y el cristianismo que tenía, como era de esperar, mucho de Aristóteles (lo genial) y poquito de cristiano (lo burdo). Los pensadores cristianos fueron enanos a lomos de gigantes que, a lo sumo, matizaron y corrigieron a su estilo lo que ya estaba muy hecho.

    4. Efectivamente, para mí Sófocles, Platón, Aristóteles, son grandes joyas y nunca he tratado de destruirlos, sino que, seguramente, dialogo constantemente con ellos. Fue el cristianismo el que los convirtió en ESCOLÁSTICA (contra lo que sí hay que luchar).

    5. San Agustín fue un genio (lo prefiero a cien santotomases). Lástima que desaprovechara gran parte de su talento. Es curioso como en sus confesiones, cada más o menos cuatro párrafos, meta alabanzas a Dios… ¿fervor enfermizo? Muchas grandes cabezas fueron seducidas por el Cristianismo como tantas grandes cabezas fueron seducidas por el comunismo, el fascismo, el nazismo, el kukuxklan o las carmelitas descalzas. Desgraciadamente, ser inteligente no implica que aciertes en tu vida.

    6. El Evangelio es maravilloso como documento histórico y literario, muy apto como tesoro para el historiador. Yo simplemente comparo la simbología, la vivacidad, la riqueza metafórica y explicativa, entre la Biblia y la mitología y filosofía griega de las mismas épocas y…. ¡uffff! Pueblo de pastores versus cultura esplendorosa… Religión chabacana, cutre, como tantas otras de la época versus Platón, tú lo has dicho.

  9. irichc dice:

    Hola, Santiago.

    El partidismo no te deja juzgar con equidad. Escribes:

    “¿deshacerse de las idolatrías es dejar de creer en ellas o llegar a destruirlas… o llegando al paroxismo aniquilando a todo pagano….?”

    Tu pregunta es retórica, la mía no lo será: ¿Tienes fuentes históricas que acrediten semejante acoso? Espero que Amenábar no haya reblandecido tu sentido crítico, dándote lo que deseabas ver aun a sabiendas de que no es verdad. Estando ya muy gastado el mito de Galileo, pero no siendo éste lo bastante truculento, ha venido a remozarlo en versión femenina el sacamantecas saganiano. Sin embargo, Hipatia era apreciada por la comunidad cristiana, como se desprende de las menciones a ella en su correspondencia con Sinesio de Cirene. Nada daba a pensar en un final así, mientras que en la película su muerte se va a plantear como una necesidad fatal derivada del aumento de la influencia cristiana, personificada en Cirilo.

    La última fase del Imperio romano estuvo marcada por el sincretismo, y no por la vana y omnímoda confrontación que muchos gustan imaginar. Se ha señalado ya el carácter bifronte, entre dos mundos, de los personajes de esta época. Orígenes, uno de los teólogos cristianos más importantes de todos los tiempos, estudió con el neoplatónico Plotino, cuya cátedra ocupó más tarde Hipatia, haciéndose eco de sus enseñanzas con toda probabilidad. En Capadocia, San Juan Crisóstomo, el mayor orador del cristianismo, fue discípulo y amigo de Libanio, retórico y consejero de Juliano el Apóstata. Éste, a su vez, intentó edificar una Iglesia pagana a imagen y semejanza de la jerarquía católica. Ni siquiera él, que fue un enemigo jurado de los “galileos”, pudo evitar reconocer la superioridad moral de éstos, por lo que todo su empeño de reformador religioso residió en emularla al tiempo que la combatía.

    Es cierto, con todo, que el ascenso del cristianismo propició una menor tolerancia religiosa, pues las creencias dejaron de ser un cúmulo de tradiciones poéticas, prácticas litúrgicas y la simbología étnico-política de un panteón para vincularse a un único texto revelado de un culto monoteísta. Pero esto también redujo la arbitrariedad de los sacerdotes y adivinos, limitando asimismo su influencia extorsionadora sobre la plebe. César dejó de ser el dios en el que nunca creyó Séneca para convertirse en un mortal más. Se prohibió la magia, que odiaban tanto los seguidores del evangelio como el epicúreo y racionalista Luciano de Samosata. Se acabó con la idolatría panteísta y se persiguió la herejía, que en nada habían contribuido a la mejora de las costumbres o al progreso del conocimiento. En fin, se fue extinguiendo de forma lenta e inexorable una cosmovisión popular abigarrada y asistemática con la que pocos sabios se habían identificado intelectualmente; apenas Porfirio y Jámblico, en sus postrimerías.

    Hay casos documentados de violencia antipagana en el Bajo Imperio, donde son funcionarios celosos de su poder y no obispos quienes la ordenan (más bien lo denuncian, como fue el caso de Isidoro de Sevilla). Amenábar ha escogido el más oscuro de estos relatos no por su veracidad histórica, sino por su ejemplaridad feminista y anticristiana. Ahora bien, el cristianismo no se impuso con violencia, ni se convirtió en religión mayoritaria mediante artimañas políticas. Todos estos factores obraron en su contra en los siglos anteriores a Constantino. Así, desprovista de otras armas, se atrajo a las clases humildes por su entereza y caridad; ganó para su causa con las solas fuerzas de la razón a intelectuales como Clemente de Alejandría, Mario Victorino o San Agustín. Siendo una fe extranjera, escisión de otra caída en desgracia en un Imperio plagado de los más diversos y exóticos credos, se impuso sobre todos ellos como una novedad radical y excluyente; pero, a la vez, fue integradora de todas las disciplinas clásicas, útiles para edificar un derecho natural, una moral natural y una teología natural universales.

    El director mimado del socialismo (?) hispano necesita atacar al fanatismo islámico “interpósita persona”, ya que hacerlo directamente le reportaría abucheos y fatwas al unísono. No obstante, si Amenábar avala la teoría del Choque de Civilizaciones en su última película (choque brutal, de opresión y limpieza étnico-religiosa sin paliativos, de rebeldía de los pobres contra los ricos), me pregunto por qué se lo considera un director progresista.

  10. irichc dice:

    “Sí que los cristianos (o al menos muchos de ellos) tienen sus ídolos a lo largo del santoral. No hay más que ver las procesiones de Semana Santa en Andalucía… Me parece un hecho irrefutable.”

    Hay formas vulgares de piedad popular. Ninguna religión masiva puede sustraerse a ellas, y ni siquiera las personas supuestamente irreligiosas están libres de supercherías. Las procesiones en sí no son idólatras, pero pueden serlo en algunas actitudes de sus integrantes. No lo son, sin embargo, en la Iglesia ni en el fiel instruido; con esto debería bastarte.

    “Pero claro, eso no será el “auténtico cristianismo” porque como todos sabemos el auténtico es superilustrado y supersabio.”

    No es lo que digo. El cristianismo tiene la virtud de adaptarse a todas las inteligencias en lo tocante a la comprensión de su doctrina. Admite la fe sencilla y la refinada, los milagros y las demostraciones, la insondable gracia y la discutible racionalidad. Pero, por su condición de religión monoteísta, no es idólatra, aunque no restrinja la dimensión sobrenatural a la sola esfera de Dios Padre. Las Personas de la Trinidad, las jerarquías celestes y los santos no convierten el relato sobre un Ser Supremo y Creador único en incoherente.

  11. irichc dice:

    “Para los medievales del Siglo XIII que no conocían más que algo del neoplatonismo filtrado por San Agustín, encontrase con los textos de Aristóteles fue como encontrar un Formula 1 en una carrera de carromatos…”.

    Conocían mucho más que esto, a pesar de la barbarie propia de los tiempos, que con todo es mucho menor de lo que se cree. La cultura clásica, desde Eurípides hasta el lascivo Cátulo, fue salvada por estos mismos que desprecias. Sabían de Heráclito, Hipócrates, Teofrasto, Cicerón, Plinio, Varrón, Virgilio, Séneca, Ptolomeo, Galeno, Boecio, Proclo, Calcidio (y el Timeo platónico a través de éste), Máximo de Tiro, Apuleyo, Macrobio, Dionisio Areopagita, las Etimologías isidorianas… Sabían, por supuesto, de los Padres de la Iglesia, algunos de ellos figuras no menores que las citadas, y de muchas de las obras referenciadas por éstos. Sabían de autores no cristianos como Ibn Gabirol o Maimónides. Ya en el siglo XI -no el XIII- se divulgaron en Occidente los primeros textos aristotélicos significativos a través de filósofos como Pedro Abelardo. Antes se conocían obras menores como “De generatione…”, y si Aristóteles no recibió una mayor atención de buen comienzo, fue por la apabullante influencia de la tradición platónica procedente del Bajo Imperio, no por oscuras conspiraciones monacales.

    “El mérito de Santo Tomás residió en hacer un “pego, pinto y coloreo” entre Aristóteles y el cristianismo que tenía, como era de esperar, mucho de Aristóteles (lo genial) y poquito de cristiano (lo burdo).”

    Al contrario. Lo genial en Santo Tomás es haber sabido combinar y armonizar dos corrientes así, no el mero comentar a Aristóteles.

    “Efectivamente, para mí Sófocles, Platón, Aristóteles, son grandes joyas y nunca he tratado de destruirlos, sino que, seguramente, dialogo constantemente con ellos.”

    Si niegas por principio el derecho natural, la trascendencia de la verdad y la unidad del Ser, poco tendrás que dialogar con ellos. El ateísmo es una ruptura radical con el pasado filosófico (la vía áurea), sea por concentrarse en corrientes materialistas marginales (como hicieron los llamados libertinos) o por prescindir directamente de la filosofía (como sucede con los escépticos y el cientificismo ilustrado).

    “Fue el cristianismo el que los convirtió en ESCOLÁSTICA (contra lo que sí hay que luchar).”

    ¿No decíamos que era genial esta escolástica en Santo Tomás? Por otro lado, ¿no fueron cristianos los antiescolásticos del Renacimiento?

    “Lástima que desaprovechara gran parte de su talento. Es curioso como en sus confesiones, cada más o menos cuatro párrafos, meta alabanzas a Dios… ¿fervor enfermizo?”

    Homero también invoca a la Musa con frecuencia. ¿Era Homero un paranoico?

    “Muchas grandes cabezas fueron seducidas por el Cristianismo como tantas grandes cabezas fueron seducidas por el comunismo, el fascismo, el nazismo, el kukuxklan o las carmelitas descalzas.”

    De hecho, todas las grandes cabezas son seducidas por algo. Por eso son grandes. Las cabezas indiferentes sólo pueden aspirar a un cargo académico desde el que amortizar su mediocridad.

    “Yo simplemente comparo la simbología, la vivacidad, la riqueza metafórica y explicativa, entre la Biblia y la mitología y filosofía griega de las mismas épocas y…. ¡uffff! Pueblo de pastores versus cultura esplendorosa…”

    Los primeros conversos al cristianismo tuvieron que defenderse del cargo de plagio, por ser su religión parecida en sus presupuestos a la moral platónica. Si el Evangelio, en lugar de explicarse como una pequeña novela, se sistematizara en base a las enseñanzas que contiene, daría para ríos de tinta. Los cristianos llevan dos mil años haciéndolo. Cuanto mayor sea la humildad e insignificancia del pueblo judío, tanto más sorprendente es este hecho.

  12. Hola Irichc:

    Buen estudio de una época, digno de clase de catequesis. Voy a recoger varias de tus afirmaciones que, evidentemente, expresan una visión neutral y objetiva de la historia:

    “Pero esto también redujo la arbitrariedad de los sacerdotes y adivinos, limitando asimismo su influencia extorsionadora sobre la plebe. César dejó de ser el dios en el que nunca creyó Séneca para convertirse en un mortal más. Se prohibió la magia, que odiaban tanto los seguidores del evangelio como el epicúreo y racionalista Luciano de Samosata. Se acabó con la idolatría panteísta y se persiguió la herejía, que en nada habían contribuido a la mejora de las costumbres o al progreso del conocimiento. En fin, se fue extinguiendo de forma lenta e inexorable una cosmovisión popular abigarrada y asistemática con la que pocos sabios se habían identificado intelectualmente; apenas Porfirio y Jámblico, en sus postrimerías”.

    Es verdad. Los cultos paganos (que sólo eran cuatro adivinos y dos pitonisas lolas, claro está) se dedicaban a extorsionar a la plebe y a hacer trucos de magia, que, por supuesto, en nada habían contribuido a la mejora de las costumbres y al progreso del conocimiento (¿te refieres a la astronomía y matemáticas babilónicas o egipcias? ¿o al mismo explendor alejandrino? Supongo que serían superadas por la ciencia cristiana de esa época. Euclides, Ptolomeo, Arquímedes, Herón, Ctesibio, Eratóstenes, Hiparco… grandes cristianos seguramente). Además da la impresión de que pareces justificar el hecho de que se persiguiera la herejía…

    “Hay casos documentados de violencia antipagana en el Bajo Imperio, donde son funcionarios celosos de su poder y no obispos quienes la ordenan”

    Claro, siempre que se diera algo de violencia, EN NINGÚN CASO sería ordenada por un obispo, ¡dónde vamos a parar! Si se hizo “alguna matancilla que otra”, eso fueron los funcionarios… siempre mamando de la teta del estado… qué pillos ellos.

    “Así, desprovista de otras armas, se atrajo a las clases humildes por su entereza y caridad; ganó para su causa con las solas fuerzas de la razón a intelectuales como Clemente de Alejandría, Mario Victorino o San Agustín. Siendo una fe extranjera, escisión de otra caída en desgracia en un Imperio plagado de los más diversos y exóticos credos, se impuso sobre todos ellos como una novedad radical y excluyente; pero, a la vez, fue integradora de todas las disciplinas clásicas, útiles para edificar un derecho natural, una moral natural y una teología natural universales”.

    Es verdad, nunca nunca se impuso por la espada (ya hemos dicho que sólo por algún funcionario cabroncete al que se le fue la mano). Fue por su grandeza moral y sofisticación intelectual… (me da que has leído mucha novela de ficción) Unamuno decía sabiamente que la teología es el arte de la abogacía por excelencia. Y así la considero. Los primeros apologistas se tenían que defender de las burlas de los romanos (que como cualquier persona de sentido común, se partían, a priori, el culo ante tan curiosa doctrina, locura para los griegos y escándalo para los judíos) y escribían sus textos precisamente para argumentar que su creencia no era absurda… ¡guau! ¡Un potencial intelectual envidiable aquel que tiene, de primeras, que demostrar que lo que dice no es una rotunda estupidez!

    Con respecto a Amenabar a mí es que no me gusta mucho (ni Tesis, ni los Otros ni Mar Adentro me parecieron grandes cintas). Supongo que el hecho de retratar mal a las comunidades cristianas obedece mucho al hecho de que la provocación vende en taquilla, supongo que más que a servir al político. Los asuntos truculentos del clero siempre han sido muy morbosos.

    El ateísmo no tiene que ser una ruptura radical con el pasado filosófico. No sé, me da a mí que los sofistas, Pirrón, Epicuro (y demás escuelas helenísticas), Sexto Empírico, Montaigne, la tradición empirista e ilustrada,el marxismo, Feuerbach, Nietzsche, Freud, el positivismo, la escuela de Franckfurt, el existencialismo, la filosofía analítica y postanalítica, entre tantos, tantos otros…. han defendido planteamientos filosóficos. En sus posturas han negado cierto tipo de filosofía, que es la que yo rechazo (no toda metafísica, sino una muy clara).

    Tengo que irme, luego te respondo a más cosas.

  13. gachupina dice:

    Lo malo de una religión es que se haga mayoritaria. La libertad religiosa se impone en los Estados Unidos porque tienen que coexistir varias corrientes. Los intelectuales griegos también estuvieron expuestos a la persecución por impiedad, lo que puede indicar que muchos de ellos no creían en sus dioses, aunque normalmente eran desterrados. La divinización de los emperadores romanos imponía una unión perversa entre el poder temporal y el religioso. El cristianismo desafiaba su poder. Por ello fue perseguido. En las convulsiones sociales de finales del Imperio, con una economía esclavista en declive (las economías esclavistas necesitan guerras victoriosas que las alimenten, porque los esclavos se reproducen mal en cautividad) el Cristianismo pudo triunfar como religión de los pobres y antiguos esclavos, aunque no eliminó la esclavitud. Diecinueve siglos después Castelar pudo decir: “diecinueve siglos de Cristianismo, diecinueve siglos de predicar la paz y amor entre los hombres, y todavía hay esclavos en los países católicos”… Las élites romanas se convirtieron rápidamente a la nueva religión, adecentándola.

    Lo que mató el Cristianismo fue el enfoque racional para mirar el universo. No se producen grandes avances científicos en más de mil años en la civilización cristiana, ni en el Imperio de Oriente ni en la zona occidental. La cultura rescatada por los monjes cristianas estaba muy seleccionada. Lo demás fue destruído. Hasta el Renacimiento la figura humana no se podrá reproducir con la misma perfección y belleza . La destrucción del arte y la cultura científica por parte del Cristianismo es innegable.

  14. irichc dice:

    Castelar puede decir lo que quiera, pero la esclavitud desapareció de Europa en la Edad Media, reemplazada por la servidumbre.

  15. Hola Gachupina, bienvenida.

    Si partimos de la Edad Media como la era en la que el cristianismo tuvo su apogeo, constituyéndose como la base que vertebraba todos los aspectos sociales, culturales, económicos… Se tuvo que esperar, al menos cuatro siglos desde la caída del imperio occidental, para que surgiera algún tipo de fruto cultural interesante, otro tanto más para que la ciencia resurgiera.

    Un saludo.

  16. irichc dice:

    Sin la religión cristiana no habrían sido cuatro, sino catorce.

  17. Fermin dice:

    Gracias a Dios que los científicos tenían a la iglesia!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s