El chacal ontológico de Michel Onfray

Publicado: 31 octubre 2009 en Ciencia y religión
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En su Tratado de ateología, Michel Onfray nos narra sus conversaciones con un chófer musulmán llamado Abdurahmán:

“Luego de unos instantes de silencio, me explica que, no obstante, antes de entrar en el Paraíso tendrá que rendir cuentas de su vida como hombre de fe, y que es probable que no le alcance toda su existencia para expiar una culpa que bien podría costarle la paz y la eternidad… ¿Un delito? ¿Un asesinato? ¿Un pecado mortal, como dicen los cristianos? Sí, de algún modo: un chacal que un día aplastó con las ruedas de su vehículo… Abdú iba muy rápido, no respetaba los límites de velocidad en las carreteras del desierto – donde se puede distinguir el resplandor de un faro a kilómetros de distancia -, y no lo vio venir. El animal salió de entre las sombras y dos segundos depués agonizaba bajo el chasis del auto.

Respetuoso de las normas del código de circulación, no debería haber cometido tal sacrilegio: matar a un animal sin necesidad de alimentarse de él. Además de que el Corán no estipula tal cosa, me parece…, no podemos sentirnos responsables de todo lo que nos ocurre. Abdurahmán piensa que sí: Alá se manifiesta en las minucias, y esta anécdota demuestra la obligación de someterse a la ley, a las reglas y al orden, porque cualquier transgresión, aunque sea mínima, nos acerca al infierno; incluso nos lleva directamente a él…

Durante mucho tiempo, el chacal lo atormentó por las noches. Le impidió dormir en más de una ocasión, y lo vio a menudo en sueños, prohibiéndole la entrada al Paraíso”

Onfray se siente perplejo y contrariado ante esta creencia. La nimiedad de haber atropellado accidentalmente a un chacal atormenta a un buen hombre durante toda su vida. La creencia absurda de que ese hecho tenga algo que ver con el resto de tu existencia (y con la de ultratumba) no deja de parecerle a Onfray algo curioso.

A mí me invade la misma sensación cuando paseo por las calles de Ciudad Real. Cuando camino por la calle Ruíz Morote y veo ante mí la bonita Iglesia de San Pedro me entra esa misma perplejidad. Cuando veo a la gente salir de misa de ocho me pregunto qué pasará por sus cabezas, me pregunto cuántos chacales ontológicos estarán asentados en su mente ¿Cuántas promesas, esperanzas, pactos, culpabilidades, tormentos… depositados en sus respectivos chacales? Curioso a la vez que lamentable.

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comentarios
  1. irichc dice:

    Tras salir de misa ya no quedan chacales. Para eso se va.

  2. José Manuel dice:

    “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa… […]” La religión atormenta con la culpabilidad. Para eso se hacen esos cánticos y mantras. Lavado de cerebro, claramente. Que no se racionalice, es la consigna.

  3. Irichc:

    ¿El cristianismo es verdad o es autoayuda?

    José Manuel:

    Pero lo triste no es que la religión atormente o consuele, sino que se puedan creer cosas como que la muerte accidental de un animal tenga algo que ver con nuestra vida. Independientemente de la salud mental que garantice, lo grave es creer en cosas manifiestamente absurdas para cualquier sentido común.

  4. irichc dice:

    Es verdad y es ayuda. “Auto” no, al menos para el cristiano.

  5. Sospechosa casualidad que la verdad y la ayuda vengan de la mano…

  6. yack dice:

    Buscar una razón un “para qué” para todo lo que está vivo es una buena fórmula para comprenderlo. Aún admitiendo que en el entramado de la complejidad de la vida hay conexiones erróneas, es preferible dar por supuesto que todas tienen alguna función y aprestarnos a dar con ella.
    Tal vez, para que funcione una sociedad es preferible establecer criterios rígidos, que no puedan ni deban ser cuestionados. Estos preceptos se recogen en las sagradas escritiras o su equivalente y se aplican a piñón fijo. La experiencia nos dice que cuando la gente ha empezado a pensar por cuenta propia los efectos han sido catastróficos en muchos casos, así que tal vez sea más práctico cerrarle esa peligrosa vía y la religión cumple esa función.
    Tan sólo la ciencia moderna, con sus métodos eficaces de autocorrección y autovalidación puede permitirse caminar libremente, porque ha sustituido la norma de obligado cumplimiento y el modelo del mundo impuesto, por la objetividad del experimento y el modelo legitimado por su poder predictivo.
    Si liberamos a la gente corriente de sus creencias, se convierten en monos con pistolas y discrecionalidad para dispararlas. La solución, mientras sigan siendo monos, es convencerlos desde pequeñitos de que la pistola sólo debe usarse cuando lo determine otra instancia infalible y que controla las puertas de la felicidad eterna: dios y la religión.
    Tan pronto demos libertad para la interpretación de las normas a los interesados, estos las ajustarán a sus deseos y dejarán de ser normas útiles, para convertirse en flexibles justificaciones morales para cometer todo tipo de crímenes, como matar animales (necesarios para los demás) por pura diversión, para usar sus pieles, afinar la puntería o satisfacer su instinto cazador.
    Saludos.

  7. Hola Yack:

    La solución está en intentar que dejen de ser monos, educarlos, ilustrarlos; en términos kantianos: “hacer que el pueblo salga de su minoría de edad”. He aquí el noble cometido de toda la comunidad educativa y de este humilde blog.

  8. yack dice:

    Sí, Santiago, estoy de acuerdo en que esa sería una solución, la más elegante y ética, aunque la menos realista. El problema es que la inteligencia no está diseñada para encontrar la verdad sino para facilitar el triunfo de los viejos impulsos primates (territorio, confort, sexo, dominio, etc.). Sólo la ciencia, con extraordinario esfuerzo, ha sido capaz de crear un ámbito amurallado y aséptico dónde la mente se emplea únicamente para ese noble fin de buscar la verdad, aprovechando y potenciando su componente de inteligencia pura. Fuera de esa muralla, las cosas siguen básicamente como antes. Los sofisticados teléfonos móviles que ha creado la ciencia, se emplean para humillar y chantajear a los débiles, por poner un solo ejemplo, y no creo que eso cambie en los próximos 5.000 años. Y para entonces, o habremos desaparecido o habremos transferido nuestras mentes a un entorno virtual donde no podamos hacer la puñeta a los demás. Y eso si sería una solución a la altura del problema.
    Mientras tanto tendremos que seguir con la religión, las consignas y el liderazgo político, la dictadura de lo políticamente correcto y todas esas soluciones improvisadas de piñón fijo para contener la agresividad de una criatura diseñada para vivir en los árboles, pero que contra todo pronóstico, ha desarrollado en muy poco tiempo, teléfonos móviles y bombas atómicas como efecto colateral de su inédita habilidad para pensar. Está por ver si somos el mayor exito de la Naturaleza o un experimento fallido.
    Al margen de esto, me parece muy sano y loable tu intento de reducir la barbarie ambiental y me sumo a él desde mi limitada aportación. Felicitaciones por ello.
    Saludos.

  9. Adolfo dice:

    Muy buena entrada de nuevo. No conocía el texto pero lo encuentro magnífico para mostrar cómo la religión puede entenderse como un yugo que juzga severa y rígidamente al individuo.

    La generación de nuestros padres han sido educados en una religión de ese estilo, y con el tiempo han tomado tres caminos diferentes: o bien “pasan” de la religión (muchas veces sin saber bien por qué), o bien siguen en esa misma idea de religión como un peso en la espalda o bien se han reconvertido y entienden la experiencia religiosa como justo lo contrario, algo liberalizador que enriquece y completa como persona.

  10. Yack:

    No seas tan pesimista. De hecho nuestras sociedades occidentales son mucho más humanas que las de otras épocas históricas (a pesar, evidentemente, de que estamos muy lejos del ideal): derechos humanos, democracia, sanidad pública universal, avances tecnológicos al servicio del bienestar… Algo hemos conseguido y habrá que seguir en la brecha.

    Adolfo:

    Gracias.

    Cada vez que ataco al cristianismo con algo, siempre me salís con el “es que eso no es el cristianismo”. En otros post me decías que los milagros no son de verdad, otros me dicen que cuando en la Biblia se hablan de asesinatos y demás atrocidades eso tampoco es lo cristiano, y ahora resulta que la culpabilidad tampoco es algo propio de los cristianos sino, a lo sumo, de nuestros errados padres…

    Es interesante eso de blindar una teoría extirpando de ella cada trozo que no nos conviene.

    Un saludo.

  11. yack dice:

    Te equivocas en lo de pesimista. En optimismo antropológico casi le gano a Zapatero, aunque dudo mucho que la naturaleza humana pueda cambiarse sustancialmente. Se ha avanzado mucho en ingeniería social para reacondicionar el comportamiento humano a las exigencias de los nuevos tiempos, pero a la más mínima ruptura del orden social, volvemos a los orígenes. No hace aún un siglo que los occidentales dimos una buena prueba de esto.
    Creo que, más que el progreso ético, es la riqueza generada por la tecnología, la responsable del comportamiento civilizado. Cuando tenemos la barriga llena y buenas perspectivas para el futuro, nos hacemos conservadores y colaborativos, aunque sólo sea por no estropear algo que nos da de comer y que es tan inestable como la nitroglicerina: me refiero a la civilización tecnológica, que como la gallina de los huevos de oro, requiere sosiego y tranquilidad.
    Saludos.

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