Doll Face

Publicado: 15 noviembre 2009 en Antropología, Tecnología
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Me gustan las estéticas figuraciones en las que imaginamos a vulnerables robots experimentar inocentemente con sentimientos humanos. Curiosamente serán esos sentimientos los que los hagan vulnerables, los que hagan que sintamos empatía por ellos. Que mi ordenador juegue mucho mejor que yo al ajedrez no me produce simpatía alguna, no lo percibo como más humano porque haga algo que sólo los humanos podemos hacer (más bien lo contrario, que siempre he tenido mal perder), pero si veo un extraño engendro mecánico seducido por las falsas promesas de la televisión siento lástima por él.

Lo que produce empatía no es necesariamente ver lo que tenemos en común, sino ver solamente una serie de caracteres concretos. En mi mente hay una serie de dispositivos que se activan ante unos estímulos, y el estímulo que hace que se active la empatía es ver emociones en otros. Parece como si la emoción se transmitiera por mímesis, formando cadenas de seres emocionados.

Se ha subrayado mucho el carácter privado de lo emocional: mi emoción es mía, sólo la siento yo, forma parte de mi irreductible y acorazado mundo interior. Pero, quizá se nos ha escapado su carácter más social: mi emoción es mía pero sólo se desencadena cuando me la causan otros. La curiosa hipótesis de James-Lange “No lloro porque me da pena, sino que me da pena porque lloro” debería ser matizarla añadiendo  “No lloro porque me da pena, sino que me da pena porque lloran otros”.

¿o quizá Andy Huang lo que critica es que no es conveniente para la máquina pretender asemejarse al hombre? Siempre hemos pensado en las máquinas como en emuladoras, copias que acaban por superar al original humano, pero, ¿no es más interesante pensar en unas máquinas que siguen una evolución al margen de simularnos? Cada vez que oigo pronósticos que dicen que dentro de 20, 50 o 100 años tendremos máquinas con consciencia o más inteligentes que el hombre  me tiro de los pelos: ¿es que acaso sabemos bien lo que es la mente humana para poder copiarla? ¿No son acaso esas promesas infundadas las que desprestigian las investigaciones en AI? Quizá las máquinas deban seguir su propio camino y tener sus propias emociones, quizá muy diferentes a las humanas.

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comentarios
  1. Adolfo dice:

    La semana pasada cayó en mis manos esta pequeña columna llena de promesas vagas e infundadas

    http://www.techradar.com/news/world-of-tech/future-tech/the-past-present-and-future-of-ai-643838

    Gente prestigiosa en revistas prestigiosas diciendo esto…

  2. tay dice:

    “Parece como si la emoción se transmitiera por mímesis, formando cadenas de seres emocionados”

    Claro, la empatía no es otra cosa que la interiorización de los comportamientos ajenos, para llegar a comprender los sentimientos ajenos hay que sentirlos, y para sentirlos parece que hay que hacer uso de las neuronas espejo, que son pura “mímesis”.

    Como siempre una entrada muy interesante

    Un saludo!

  3. Hola Adolfo:

    Gracias por el enlace, viene al pelo. Curioso Adam que hace descubrimientos científicos por sí sólo… actuando como Sherlock Holmes… Una cosa es que automaticemos la parte más lógica y mecánica del pensamiento científico y otra muy diferente que tengamos a día de hoy ordenadores que puedan sustituir a los científicos. Dudo mucho que Adam hubiera deducido solo las leyes de Kepler a partir del conocimiento que Kepler tenía. Los descubrimientos científicos tienen una complejidad y una parte de creatividad, suerte y circunstancias de todo tipo que las computadoras están aún muy lejos de llegar. No digo que no se pueda llegar, pues soy muy optimista con las posibilidades de la AI, pero todavía queda mucho y la gente se flipa.

    Tay:

    Justo después de escribir el post me tragué un capítulo de Redes que hablaba de la plasticidad cerebral y de las neuronas espejo y me arrepentí de no haber incluido esa información en el post…. ¡qué casualidad! Si al final existirá el destino.

    Un saludo.

  4. juanjo dice:

    “¿No son acaso esas promesas infundadas las que desprestigian las investigaciones en AI?”.

    No. Las promesas infundadas de la IA forman parte de la propia IA, o al menos de su constructo social. Y la primera, y más famosa, la afirmación en la Conferencia de Darmouth de 1957, de Mcarthy ” En diez años un programa de IA llegará al nivel de gran maestro en Ajedrez y ganará al ser humano; y un programa realizará descubrimientos matemáticos genuinos”. ( En la primera erró en unas cuantas décadas, y en la segunda, pfaff…). Y ha habido muchas otras falsas promesas que aun pareciendo a toro pasado ilusorias, han contribuido indirectamente a estimular el desarrollo en IA. Proyectos como los de CYC de Lenat, para crear una enCYClopedia que contuviera todo el conocimiento de la humanidad( Debidamente estructurado ), aún cuando su fracaso estaba cantado, sentaron las bases de los actuales sistemas de Knowledge Engineering, por ejemplo. Las divagaciones de Moravec son estimulantes, aunque al menos a mí, me parecen bastante irrealizables. Y muchos otros: Penrose, Dreyffus, Kosko, etc.

    Respecto al descubrimiento de leyes físicas por parte de programas, me parece que les pasa como aquel viejo chascarrillo acerca de los economistas, que son capaces de predecir mañana lo que pasó anteayer. Creo que los avances en dicha área ( automatic scientific discovering) dependen de lo cerrado que sea el dominio de conocimiento sobre el que se intenta “descubrir”. Siempre me ha quedado la duda de si el hecho de “cerrar” mucho el dominio de estudio hace que los descubrimientos queden de alguna forma implícitos en el propio mecanismo de búsqueda y recorrido. Algo así como “conocimiento deducido”. Vg: del conjunto de datos observacionales del propio Kepler y de Tycho Brahe, extraer, “deducir” las leyes de Kepler, parece natural si antes se ha “enseñado al programa”( Aprendizaje automático) a extraer leyes lineales, cuadráticas etc, para ver cual se ajusta mejor a los datos.

    Por otra parte, y frente al conocimiento deducido podríamos situar el “conocimiento creado” ( Algo parecido al dilema de si las matemáticas se descubren o se crean). Esto toca de lleno el tema de la creatividad. No es fácil formalizar un concepto así.

    En el ámbito de las matemáticas, se puede ver, por ejemplo que hay bastante actividad ( desconozco el state of the art actual, ya que por motivos profesionales desconecté de este tema hace unos años). Sirva como ejemplo el libro “Automated Theory formation in Pure Mathematics” de Simon Colton, Springer, 2002. Su indice resumido sería:
    3.- mathematical theory.
    4.- design considerations.
    5.- background knowledge.
    6.- inventig concepts.
    7.- making conjectures.
    8.- settling conjectures.
    9.- assesing concepts.
    10.- assesing conjectures.

    Saludos.

  5. Hola Juanjo:

    Magnífica colaboración, enriquecedora y clarificadora.

    Sí, quizá un cierto grado de “falsa promesa” o de “utopía terrenal” sea el factor motivador que haga que toda investigación comience a andar. Todo estudiante de física sueña con ser Einstein al igual que todo informático sueña con hacer una computadora con autoconsciencia. Es irreal, pero necesario. Sin embargo, en el caso de la AI tenemos el problema de que las investigaciones necesitan una financiación que, muchas veces se ve recortada por el hecho de haberse marcado objetivos poco realistas. El carácter útopico de sus propuestas acaba por perjudicar a la IA a pesar de lo bueno de sus resultados. Pero quizá, como dices, eso forma parte de la misma esencia de esta disciplina, lo cual la haría de ella algo paradójico pero no por ello menos valioso. En Dartmouth la fliparon bastante aunque sin Dartmouth no se hubiera avanzado tanto.

    Y efectivamente, una máquina puede descubrir lo que “ya previamente le has dicho que descubra”. Todavía no tengo ni idea de qué modo se puede hacer que la máquina genere novedad, entendiendo esto como la capacidad de saltarse sus propias normas, lo cual, en muchísimas ocasiones, constituye lo propio de un descubrimiento científico (operar contrainductivamente, probar algo absurdo, saltarse el protocolo, especular salvajemente, etc.). No obstante, no veo por qué no se podría conseguir en un futuro.

    Un saludo.

  6. tay dice:

    En estos temas no soy ningún experto, pero en mi opinión la mejor forma de conseguir novedad en una máquina es del mismo modo que se consigue en la naturaleza, por selección natural. Es más, si no recuerdo mal, ya se ha utilizado y ha dado buenos resultados… hace como dos años (no lo recuerdo bien) se patentó por primera vez un invento realizado por una máquina, era (creo) una antena destinada a un programa espacial.

    Un saludo

  7. tay dice:

    Aclaro: No quiero que se me mal interprete, no quiero decir que la selección natural sea un generador de variabilidad en la naturaleza, Sino un camino para la adaptación.

    Otro saludillo

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