El animal que tenía manos

Publicado: 25 noviembre 2009 en Antropología, Evolución
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Tenemos dos manos, cada una de ellas con cinco dedos, formadas por una compleja maraña de huesos (27 en total), músculos y tendones. Nuestras manos tienen el pulgar oponible de tal modo que pueden ejercer como  pinzas de precisión. Gracias a ello pudimos manipular nuestros alimentos antes de comerlos, lo cual pudo reducir el tamaño de nuestra mandíbula y permitir que el cerebro pudiera crecer (desaparece la cresta sagital y el toro supraorbital se va haciendo menos prominente). Ese cerebro, a su vez, pudo imaginar herramientas que sólo pudimos crear a través de nuestras manos. Unas manos que se fueron haciendo cada vez más ágiles y menos fieras, cada vez más incapaces de desgarrar o golpear pero  más aptas para manipular objetos.

Las manos humanas serán una de las estrategias evolutivas más brillantes de la historia natural. Mientras que las adaptaciones comunes tienden a una hiperespecialización rígida: eficiencia máxima pero una única función (las aletas de los cetáceos, las alas de las moscas o las zarpas de los topos), las manos humanas dieron un paso más: la versatilidad. Las patas de la avestruz son una herramienta que sólo sirve para correr, pero las manos humanas son una herramienta que sirve para hacer más herramientas, la herramienta madre de todas las demás. En nuestras manos nació la técnica: pudimos crear adaptaciones sin esperar a que los genes las expresaran, nos adelantamos a la selección natural.

Pero nuestras manos valen para más cosas. Sirven para comunicarnos, pero no sólo como apoyo al lenguaje oral, sino como un lenguaje en sí mismas. Es de suponer que en un primer momento, la expresión manual y la oral se apoyarían conjuntamente, quizá siendo la manual la preponderante. Y las manos sirven para escribir. ¿Podría haber llegado a existir la escritura si no tuviéramos manos? Lo que está claro es que nuestra grafía sería diferente con manos diferentes (y seguro que también nuestra forma de pensar). Y las manos sirven también para dibujar… ¿habría arte si no hubiese manos? Quizá estas preguntas no tienen sentido: sin manos no habría cerebro y sin cerebro ningún tipo de lenguaje ni sentido estético hubieran sido posibles.

Las manos también pueden utilizarse para medir (el palmo)… ¿un origen manipulativo de las matemáticas? Las manos sirven para saludar o amenazar, para hacer la guerra (golpear) y para hacer la paz (estrecharse). Valen para rezar y también valen para masturbarse (sería interesante estudiar la sexualidad con ellas de protagonistas). De todo el cuerpo, en las manos es donde hay más receptores del tacto (junto con los labios), lo que hace de ellas unos detectores ideales de la temperatura, presión y textura de los objetos (serían el equivalente humano de las antenas de los insectos).

Habitualmente, cuando pensamos en el ser humano y en lo que más nos caracteriza, solemos centrarnos únicamente en nuestro cerebro, despreciando el hecho de que somos una totalidad en la que otros elementos han sido, como mínimo, igual de importantes para nuestra historia natural. Ese es, sin duda, el caso de nuestras manos. Y, seguramente, una historia del cerebro será infructuosa sin contar con ellas.

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comentarios
  1. ¿Cada una con diez dedos? ¡Dior, soy un monstruo!

  2. Hola Supertocayo. Jejejeje. Ya está corregido. Fue un lapsus freudiano. No obstante, me imagino la realidad si tuviésemos diez dedos en cada mano… ¿cómo serían los teclados de ordenador?

    Un saludo.

  3. Adolfo dice:

    y las manos se utilizaron para contar y de ellas nacieron los número naturales.

    Nuestro querido sistema en base 10 se lo debemos a los babilonios, pero parece ser que también a los diez dedos de las manos.

  4. Hola Adolfo:

    Efectivamente, seguro que con cuatro dedos nuestro sistema aritmética sería diferente. Esto hace pensar en un origen empírico de las matemáticas, muy contrario al platonismo que suele mantenerse en estos temas. El teorema de pitágoras no estaba allí, en el mundo de las ideas, esperando a ser descubierto por nuestra razón, sino que nació “biológicamente” con nosotros. De algún modo habría sido elegido por la selección natural.

    Es una idea muy arriesgada, pero muy sugerente.

  5. Manu dice:

    Sí Santiago, verdaderamente las manos suponen una enorme ventaja evolutiva por su pluripotencialidad, pero siempre hay excepciones:

    Para la práctica onanística no están nada mal, pero los cánidos, sin manos, utilizan otros métodos orales que no parecen un mal sustituto, je, je 😉

  6. Hola Manu:

    Desde luego, este pobre hombre es un ejemplo de habilidad para superar la enorme cantidad de problemas que debe superar a diario, madre mía.

    Y bueno… jeje… sí… eh… hay otros métodos alternativos al onanismo que el hombre aún no ha llegado a perfeccionar… es una visión horrenda imaginar a los humanos autofelándose… buaagggg

  7. yack dice:

    Tal vez si no tuviésemos manos, los evolucionistas dirían que nuestro cerebro se desarrolló tanto para compensar esa deficiencia, pero como tenemos manos, las hemos utilizado para todo y, casualmente, para las primeras incursiones en las matemáticas.
    De todas formas, el teorema de Pitágoras es una relación geométrica sustancial, anterior y posterior al hombre e independiente de la base 10. Funcionaría igual si tuviésemos 38, 2 o ningún dedo, e incluso si fuésemos indoctos cavernícolas.
    Podría ser, como dices, que sin manos no fuésemos los amos de la Creación, pero he oído al menos 50 buenas razones por las que somos tan listos. Tal vez la verdadera razón es que tuvimos una buena racha y finalmente nos tocó el primer premio en la lotería de las casualidades afortunadas y todo lo demás es pura anécdota, como las explicaciones que da el afortunado agraciado del Gordo de Navidad, para explicar por qué le tocó.
    Pero tal vez lleves razón, después de todo.
    Saludos.

  8. Hola Yack:

    Creo que eres algo injusto con el pensamiento evolucionista. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de procesos que duraron millones de años y de los que no tenemos evidencia experimental, hay cierta especulación y hay hipótesis arriesgadas, sin embargo, en el caso de la función evolutiva de la mano sí que hay poderosas y numerosas razones para pensar en su importancia en el desarrollo evolutivo del cerebro. El eje ojo-cerebro-mano evolucionando conjuntamente es algo que forma prácticamente parte de todos los libros de texto.

    Y no, si no hubiera manos el cerebro no hubiera crecido para paliar tal deficiencia. Sin manos tendríamos menos cerebro y punto o, como máximo, tendríamos un cerebro muy diferente.

    Con respecto a que el teorema de Pitágoras es algo independiente de nuestra evolución, como le he dicho a Adolfo, es la afirmación clásica del platonismo matemático (no exento del grave problema de una realidad ontológica aparte esperando ser descubierta por el hombre, o recordada según Platón). No la niego (aún), sólo estoy jugueteando con la idea contraria.

    Por ejemplo, tenemos una buena percepción de la ley de la gravedad. Evidentemente (hipótesis), eso viene debido a nuestros antecesores arborícolas y su manía de saltar de rama en rama: era necesario predecir movimientos, trayectorias, parábolas… Gracias a que podemos percibir la caída de los objetos hemos enunciado la ley de gravitación universal. Si fuéramos caracoles (e inteligentes) no podríamos haber descubierto las leyes de la óptica ya que los caracoles son ciegos.

    Me parece muy sugerente elaborar una teoría del conocimiento de corte evolucionista.

  9. yack dice:

    Probablemente tengas razón pero sólo he querido acentuar el error que se suele cometer al interpretar los acontecimientos retrospectivamente. Por ejemplo, sólo se puede constatar que ha aparecido una nueva especie retrospectivamente, pero es imposible anticipar cuando se producirá.
    Me imagino una mutación que nos dejó sin manos y que provocó el desarrollo rápido de una docenas de trompas, tipo oso hormiguero. Ahora estaríamos leyendo un detallado informe de cómo fue que ese acontecimiento significó la raíz de nuestra rápida cerebración y no podríamos imaginarnos sin las versátiles trompas manipulando los delicados componentes electrónicos. Y esto es más ciencia ficción que una propuesta verosímil, cuya única intención es la de proponer un ejemplo ilustrativo de lo que quiero decir.
    En cuanto a lo de los caracoles, llevas razón pero estarás de acuerdo en que las leyes ópticas seguirían funcionando igual. El hecho de no conocer algo no impide ni afecta a su existencia. El hombre descubre constantemente cosas que permanecían ocultas a su conciencia, como los rayos cósmicos los protones o los axiomas de la geometría euclidiana. ¿No pensarás que unos hipotéticos marcianos con una tecnología equivalente a la nuestra podrían desconocer el número Pi o el teorema de Pitagoras?
    Otra cosa es que si suponemos inteligencias que habitan en otros universos tengan otro modelo alternativo, coherente con la estructura de ese otro universo donde les ha tocado existir.
    Pero en cualquier caso, me resulta interesante tu propuesta de cuestionar el conocimiento que manejamos y damos por cierto. Pero eso habría que plantearlo en un nivel de abstracción más elevado, pienso yo. En todo caso resultaría muy dificil ( imposible) salirse de los circuitos nerviosos que dan vida a nuestro pensamiento y ver el poblema desde afuera.
    Saludos.

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