Los “experimentos de loco” de Darwin

Publicado: 26 noviembre 2009 en Evolución
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“A menudo decía que era imposible ser buen observador sin ser a la vez un teórico activo. Esto me devuelve a lo que he dicho antes sobre su instinto para captar las excepciones: era como si estuviese cargado de un poder teorizador dispuesto a fluir hacia cualquier canal a la menor alteración, de tal forma que ningún hecho, por pequeño que fuera, podía evitar liberar un torrente de teoría, y en consecuencia la importancia del hecho se magnificaba. Así fue como se le ocurrieron naturalmente muchas teorías insostenibles. Por suerte, su riqueza de imaginación era equiparable a su poder de juzgar y condenar las ideas que se le ocurrían. Era justo con sus teorías; y nunca las condenaba a quedar desatendidas, y era por eso que estaba dispuesto a someter a examen lo que a mucha gente no le parecería merecedor de ser examinado. Eran las pruebas que él calificaba como “experimentos de loco”, y de las que disfrutaba en extremo. Como ejemplo mencionaré que al descubrir que los cotiledones de un determinado tipo de planta eran muy sensibles a las vibraciones de la mesa, pensó que a lo mejor percibían las vibraciones del sonido; en consecuencia me colocó junto a una planta y me hizo tocar el fagot”.

En Recuerdos de la vida cotidiana de mi padre de Sir Francis Darwin

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comentarios
  1. Francisco dice:

    Supongo que al colgar este texto estabas pensando en el falsacionismo de Popper y su racionalismo crítico. Es fantástico cómo sin dejar de darle a la experiencia la última palabra, es consciente de la trascendencia y valor de la teoría, de la “especulación” incluso (de ahí lo de “racionalismo”) en la investigación científica. El título de una de sus obras es muy elocuente al respecto: “Conjeturas y refutaciones”, es decir, especulación, teoría, y experiencia. En cierto modo, salvó así el buen nombre y la honra de los filósofos (o al menos de la tradición racionalista/idealista) siempre inclinados a la especulación y la elaboración de teorías. Un saludo.

  2. Hola Francisco:

    No, no estaba pensando en Popper, aunque tu comentario es muy pertinente. Mi intención era mucho más mundana: sólo mostrar lo divertido de que Darwin pusiera a su hijo a tocar el fagot ante una planta. Pero ya que lo mencionas, el texto iría más allá de Popper, casi acercándose a Feyerabend, en el sentido de que la ciencia avanza en muchas ocasiones a través de excentricidades, de hipótesis aparentemente absurdas (contrametódicas). La importancia de la especulación como elemento imaginativo, creador de hipótesis y de nuevas explicaciones, en el proceso científico está fuera de toda duda.

    No obstante, la pregunta que yo le haría a Popper sería: si siempre va antes la teoría que el experimento, ¿de dónde surgió la primera teoría originaria?

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