Recomiendo a todo el mundo que vaya  a ver Avatar, especialmente si puede verla con gafas 3D.  Cuando salí del cine me sentí afortunado de vivir en esta época, de tener la posibilidad de ver cosas que nadie hasta ahora habría soñado ver. Los efectos visuales de esta película son una de esas cosas. Pero no sólo unos efectos digitales inauditos, sino la imaginación que ha generado las imágenes, los paisajes, las diversas y originales especies vegetales y animales que pueblan la cinta… Es el gran espectáculo del cine.

Sin embargo, aparte de esa calidad visual que ya hace que la película sea altamente recomendable, me preocupó cierto aspecto de la moraleja que transmite. El argumento no es nada nuevo ni original. James Cameron nos muestra la clásica historia del malvado hombre blanco ávido de poder y riqueza en contra de una tribu de buenos salvajes (esta vez alienígenas). El codicioso humano tiene una tecnología bélica muy superior, pero, a nivel global, carece de sabiduría: estamos ante la clásica distinción entre razón instrumental (propia del hombre blanco) y comprensión o sabiduría (propia del buen salvaje). Así, aunque el hombre tiene naves espaciales y misiles y su rival sólo flechas, la tribu es más sabia, tiene una comprensión superior de la naturaleza que le lleva a una comunión total con ella (ese es el mensaje ecologista de la cinta), mientras que el humano sólo busca explotarla para sus beneficios egoístas.

Parte de este mensaje está bien. Todos sabemos ya (aunque después de Copenhage parece que aún no) que nuestro modelo económico e industrial de explotación del ecosistema no va a ningún sitio y, desde el Siglo XIX, también somos conscientes de las miserias del colonialismo etnocéntrico e imperialista que llevaron a cabo las potencias europeas sobre las naciones periféricas. Y, precisamente, la visión del hombre blanco que da Cameron es la del hombre del Siglo XIX. Ya hemos aprendido la lección, por lo menos a nivel teórico.

Sin embargo, la parte que no me gusta del mensaje es lo que Steven Pinker llama el mito del buen salvaje.  Una visión antropológica muy aceptada hoy en día está inspirada en la célebre tesis de Rousseau: el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe. Así, los nativos del planeta Pandora en Avatar, serían fundamentalmente buenos, representantes de ese estado natural previo a la llegada del hombre occidental. Será esta suposición, esta creencia injustificada en la bondad de los pueblos diferentes al nuestro, lo que acaba por llevar al relativismo cultural y, en consecuencia, a la imposibilitación de toda crítica a esas culturas, en Avatar, llegando a postular su superioridad cultural respecto a los valores occidentales (o, como esperamos que todo el mundo entienda, a una caricatura decimonónica de ellos). Todo este planteamiento es un profundo error. Veámoslo en un texto del mismo Pinker:

“En los pueblos preagrícolas, no es extraño que un tercio de los hombres mueran a manos de otros hombres, y que casi la mitad de los hombres hayan matado a alguien. En comparación con las prácticas bélicas modernas, la movilización primitiva es más completa, las batallas son más frecuentes, el número de víctimas es proporcionalmente mayor, menor el número de prisioneros y mayor el daño producido por las armas. Incluso en las sociedades más pacíficas de cazadores recolectores, como los Kung San del desierto del Kalahari, la tasa de asesinatos es parecida a la que podemos encontrar en junglas urbanas americanas modernas como Detroit. En su búsqueda de universales humanos a través de los registros etnográficos, el antropólogo Donald Brown incluye entre los rasgos documentales en todas las culturas el conflicto violento, la violación, la envidia, la posesividad sexual y los conflictos intragrupales y extragrupales.”

La violencia es un universal antropológico, insertado en las profundidades de nuestro genoma. En este sentido, Hobbes tendría razón con respecto a Rousseau: somos malos o, como mínimo, tenemos una tendencia evidente al mal. No existe el buen salvaje, no hay una bondad natural precultural. Pero es que ni siquiera existe ser humano sin cultura, sino que naturaleza y cultura siempre se dan a la par. Y no toda cultura es perversa y esclavizadora, sino que habrá culturas peores y otras mejores, y, a fortiori, las culturas que entenderíamos de modo etnocéntrico como “salvajes” (periféricas o anteriores a la actual cultura occidental), suelen ser peores a la occidental en muchísimos aspectos (y por ello tenemos la responsabilidad moral de criticarlas): tiránicas con respecto a su sistema político, alentadoras de la guerra y de la injusticia social, supersticiosas, machistas…

Me gustaría que, por una vez, entendiéramos la idea de progreso o de civilización occidental en su justa medida, o que comenzáramos a generar nuevas imágenes del hombre blanco, menos ancladas en visiones ya superadas como la que aparece en Avatar.

Véase también Gaia no es tan maja.

Anuncios
comentarios
  1. Manu dice:

    ¡Que casualidad Santiago!, justo hoy he ido a verla (en 3D, por supuesto), pero estaba completa esa sesión (y me imagino que todas, con este tiempo y de estreno…), así que no he podido experimentar esa mágica sensación de la que hablas, que rabia, pero lo volveré a intentar lo antes posible.

    En cuanto al resto de tu entrada…, pues creo que tienes toda la razón.

    Lo mismo ocurre con los niños/as pequeños. Se les considera inocentes y sin maldad, pero es común ver a un bebé pegar o morder a otro, simplemente por un jugete, por ejemplo, lo cual demuestra que la naturaleza humana es egoista y muy poco empática.

    Lo que ocurre es que al vivir en sociedad, necesitamos desarrollar unas estrictas normas de convivencia que, por norma general, se aprenden.

    Nuestra sociedad nos inculca que es mejor ser empático y solidario que prepotente y desconsiderado, pero desgraciadamente nuestros impulsos primarios se desbocan con demasiada facilidad, por lo que nos resulta más fácil idealizar las costumbres de otros grupos a los que nuestra memoria selectiva se ha encargado de dotar de bucólicos ideales (como a los bebés o las sociedades preindustriales), que intentar ver lo positivo de nuestra rutina diaria, cargada de noticias violentas y estresantes.

    No sé si me explico o estoy equivocado, pero ya es tarde y…

    Saludos.

  2. Hugo dice:

    Gran post. Coincido. Hay una conferencia de Steven Pinker sobre eso mismo:

    Saludos.

  3. Manu:

    Sí, con los niños pasa lo mismo. Tenemos la idea de que los niños tienen algo así como una inocencia bondadosa que se va pervirtiendo hasta llegar a la edad adulta. Por eso no se los puede juzgar por sus delitos. Yo no estoy de acuerdo con ello y creo que en la infancia hay tanta moralidad como en cualquier otro momento del desarrollo humano (si bien con las diferencias propias de cada etapa). Los niños son tremendamente cabrones (sé de lo que hablo pues trabajo en un instituto) y defender su a-moralidad nos deja indefensos ante, precisamente, los más salvajes de nuestra sociedad (por ser los que no han terminado su proceso de educación).

    Hugo:

    Así da gusto. Me encanta cuando escribo un post y alguien va completando la información con enlaces. Eso es lo que se llama Internet como Sociedad de Conocimiento: la información fluye, se enriquece, se conecta. Muchas gracias.

    Un saludo.

  4. irichc dice:

    “La violencia es un universal antropológico, insertado en las profundidades de nuestro genoma.”

    Está mal planteado. La violencia no es “el mal”, pues ello depende de los fines que persiga. El mal moral conlleva desear la destrucción de los demás, sin que pueda alegarse una razón comprensible para ello y con independencia de si somos nosotros mismos quienes la llevamos a cabo. Es una característica de la esfera intencional, no de la conductual, aunque penetre en ella eventualmente.

    El mal está más allá no sólo de la justicia, también del egoísmo y de la racionalidad. El egoísta sacrifica el bien ajeno en favor del propio, al que valora mucho más, y en este sentido es coherente con su escala de valores en la medida en que no logra identificarse con nadie distinto a él. Pero el malvado siente placer ante la desgracia ajena precisamente al identificarse con ella. La empatía funciona aquí en sentido inverso al habitual: en lugar de propiciar la compasión, da lugar al odio.

    Alguien es herido y, con todo, no lamento la suerte de mi semejante, ni me conformo con aliviarme por no ser él, sino que me alegro en secreto. Ésta es una secuencia de pensamiento habitual y a un nivel consciente en hombres normales. Se manifiesta a través de la íntima satisfacción sádica, que a menudo es exteriorizada mediante la risa, pues uno suele reírse de desgracias ajenas, pequeñas o grandes. ¿Qué vestigios animales, qué remoto instinto se halla en la raíz de la maldad humana?

  5. bueno dice:

    SPOILER. ADVERTENCIA. SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA, NO LEAS LO QUE SIGUE.

    El comentario está bien, aunque lo del buen salvaje me parece un poco traído de los pelos. En la cinta se ve que los “salvajes” lo primero que intentan hacer es matar al humano y si no lo hacen es por la “señal”. Este sería una primera prueba en contra. Otra sería la pelea casi a muerte del sucesor contra el prota. Y otra sería que a la violencia de los humanos, responden también con violencia. No me parece que el mensaje haya sido tanto de que los salvajes eran buenos, sino simplemente que vivían “tranquilos” en su armonía y simbiosis natural con su mundo y otros han venido de fuera a arrancarles de su tierra.

  6. Irich:

    Mi post no iba por ahí. Lo que argumentaba es que no existe un estado precultural en el que el hombre sea más bondadoso y que, la llegada de la cultura (tradicionalmente la occidental) lo degenera. Para esa cuestión la naturaleza del mal no es central.

    Pero con respecto al origen del mal (o de todo) no sé por qué tanta obsesión por negar la posibilidad de una continuidad con lo animal. Muchas cosas serán exactamente iguales en nosotros que en los primates, otras serán residuos que han cambiado su función y otras serán únicas y exclusivas de la cultura humana. Esta obsesión supongo que será por seguir manteniendo que el origen del hombre estará en lo sobrenatural, que Dios puso una “semillita mágica” en el cerebro de un simio en un momento x o que dirigió la evolución desde las alturas para la llegada de su “especie elegida”…

    Pero no entiendo por qué tanto énfasis en diferenciar lo humano de la animal. Si los animales son especies, igualmente, creadas por Dios, ¿por qué no comparten cierta divinidad con nosotros? De este modo no tendrías que andar siempre eliminando cualquier vestigio simio en el hombre.

    Bueno:

    No creo que la película te pinte, precisamente, mal a los nativos… ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos?

    Un saludo.

  7. irichc dice:

    “Pero con respecto al origen del mal (o de todo) no sé por qué tanta obsesión por negar la posibilidad de una continuidad con lo animal.”

    Porque fuera del hombre no hay animal malo. Ni bueno, por cierto. No veo que pueda inferirse de ninguna manera que de ser consciente (o más consciente) se siga la tendencia al mal.

    “Muchas cosas serán exactamente iguales en nosotros que en los primates, otras serán residuos que han cambiado su función y otras serán únicas y exclusivas de la cultura humana.”

    Imaginar no es lo mismo que demostrar, y hay preguntas que no habéis despejado. ¿Qué nos hace odiar a nuestros semejantes incluso cuando no pueden hacernos ningún daño? ¿De qué función cognitiva es residuo una pulsión así? En fin, ¿cómo atribuir a la cultura algo que se da en todas las culturas?

    “Esta obsesión supongo que será por seguir manteniendo que el origen del hombre estará en lo sobrenatural, que Dios puso una “semillita mágica” en el cerebro de un simio en un momento x o que dirigió la evolución desde las alturas para la llegada de su “especie elegida”…”

    Dios no hace falta en este escenario. Pero sí, hay un salto psicológico (un salto hacia adelante en la conciencia, y hacia atrás en la moral) que la mera animalidad y la mera naturalidad no explican.

    “Pero no entiendo por qué tanto énfasis en diferenciar lo humano de la animal.”

    Ciertas analogías ocultan más que muestran. La establecida entre el hombre y el animal es una de ellas.

    “Si los animales son especies, igualmente, creadas por Dios, ¿por qué no comparten cierta divinidad con nosotros?”

    La comparten: tienen alma.

    “De este modo no tendrías que andar siempre eliminando cualquier vestigio simio en el hombre.”

    No los niego. Digo que no lo explican todo, ni son los vestigios que nos hacen hombres en un sentido psicológico. El “continuum” biológico resulta por lo demás innegable, con la salvedad de este misterio, que el mismo Darwin admitió:

    http://fvoluntaria.blogspot.com/2009/12/incipit-homo.html

    Saludos.

  8. Para mí la moral obedece a un conjunto de emociones que experimentamos cuando contemplamos o realizamos ciertas acciones. Y estoy prácticamente seguro de que los animales experimentan ciertas emociones muy parecidas a las nuestras en circunstancias muy parecidas. Quizá los animales no tengan vergüenza, ni sepan lo que representa el placer intelectual de resolver una ecuación, ni seguro que sentirán lo mismo que yo cuando contemplo un atardecer lluvioso como el de hoy, entre miles de cosas que nos diferencian de ellos (nadie niega las diferencias más que evidentes), pero podría asegurar que tienen patrones de conducta que calificaríamos de morales si los viéramos en humanos. No obstante, creo que entendemos la moral de una forma muy diferente.

    El darwinismo o, de modo mucho más amplio, la biología contemporánea no ha resuelto un montón de cosas. La teoría de la evolución tiene un montón de problemas para explicar muchos interrogantes. ¿Quién ha dicho que lo supiéramos todo? La ciencia es bastante más humilde y pobre de lo que soléis pensar los que os sentís amenazados por ella. Pero el que no se explique todo no da patente de corso para que metamos lo trascendental por cada hueco que se nos ocurre. Y no, no creo que las analogías entre hombre y animal oculten más que muestren precisamente porque allí está nuestro origen y no creo que investigar sobre él arroje oscuridad más que luz.

    El salto del que hablas no es tal (o sería uno entre muchos) y ni siquiera es de los más misteriosos para el evolucionismo (https://vonneumannmachine.wordpress.com/2009/05/09/el-salto-que-es-el-hombre/ ). Y si no podemos explicarlos desde el naturalismo… ¿desde dónde? Desde el sobrenaturalismo, no queda otra, por lo que Dios vuelve a entrar en juego.

    Y, ¿cómo sabes que los animales tienen alma? ¿Y los vegetales y los minerales tienen también? ¿las arqueas o las cianobacterias? ¿Qué diferencia al alma animal de la humana? Y, es más, ¿cómo saber que lo que me digas en más verdadero de lo que otro teólogo cualquiera afirme sobre un ente como “el alma” si da otra versión diferente?

  9. irichc dice:

    “Quizá los animales no tengan vergüenza, ni sepan lo que representa el placer intelectual de resolver una ecuación”.

    La comparación no es válida. La vergüenza no es un producto de la racionalidad, sino de la irracionalidad. Nos avergonzamos por estar en contradicción con nosotros mismos, por querer lo que no queremos. Este estado es una derivación del mal moral, cuya esencia no es reflexiva (distinguiéndose así del egoísmo). Por este motivo empleé la palabra “pulsión”, en tanto que ésta es previa al concepto y a la cultura.

    “podría asegurar que tienen patrones de conducta que calificaríamos de morales si los viéramos en humanos”.

    Estoy de acuerdo, y hay ejemplos en la literatura de los moralistas de todos los tiempos. Platón elogiaba la castidad y fidelidad de cierta clase de aves, y Ulpiano dijo que el derecho natural era aquel en el que los animales resultaban ser peritos. Insisto en que lo singular en el hombre no es la moral práctica (aunque sólo el hombre pueda llamarse bueno en la teoría, al ser consciente de sus fines), sino su constante, persistente y universal inmoralidad, tanto en lo pequeño como en lo grande.

    “La ciencia es bastante más humilde y pobre de lo que soléis pensar los que os sentís amenazados por ella.”

    La ciencia no es un individuo y por tanto no tiene acciones unívocas. Como tal sólo puede amenazar al irracionalismo. Pero el caso es que a menudo también lo sirve.

    “Pero el que no se explique todo no da patente de corso para que metamos lo trascendental por cada hueco que se nos ocurre.”

    No he hablado de trascendencia. Sí de misterio y de discontinuidad psicológica.

    “Y no, no creo que las analogías entre hombre y animal oculten más que muestren precisamente porque allí está nuestro origen”.

    Nuestro origen biológico. Pero cuestiono que allí esté nuestro origen psicológico. No soy reduccionista.

    “Y si no podemos explicarlos desde el naturalismo… ¿desde dónde?”

    Desde cualquier disciplina que haga del hombre un caso especial.

    “Y, ¿cómo sabes que los animales tienen alma?”

    Lo que quieres saber, supongo, es cómo sé que lo que llamamos alma existe en alguna parte. Pero esto nos conduciría a otro debate.

    “¿Y los vegetales y los minerales tienen también?”.

    En cierto sentido, sí. Pero sólo hablamos de organismo cuando la pluralidad se somete a la unidad. En el caso de un mineral no hay unidad real ni, por tanto, organismo.

    “¿Qué diferencia al alma animal de la humana?”.

    La apercepción.

    “Y, es más, ¿cómo saber que lo que me digas en más verdadero de lo que otro teólogo cualquiera afirme sobre un ente como “el alma” si da otra versión diferente?”.

    Preséntame al teólogo y muestra sus argumentos.

  10. El naturalismo englobaría a cualquier teoría que diga que, teniendo un fenómeno A, la causa de A es siempre una causa natural. En este sentido caben en él muchas cosas y, solamente, se opone al sobrenaturalismo. El naturalismo no implica que fenómenos psicológicos tengan causas culturales, sociales, históricas, etc. No reduce el origen de todo estado o función psíquica a “un poquito más que el primate”. Entonces, sólo es reduccionista al negar, repito, lo trascendente, lo que quedaría fuera de la naturaleza, en otras palabras, el Dios cristiano.

    El hecho de la posible existencia de discontinuidades o saltos psicológicos no afecta para nada al naturalismo. Sólo afectaría al gradualismo ortodoxo del darwinismo, nada más. Como dije en el enlace que te he adjuntado, tenemos a seres vivos con una cualidades increíbles, inexplicables desde los que parecen sus ancestros inmediatos (la célula eucariota nada más y nada menos, en ese ejemplo). Si aceptamos el misterio, la historia de la biosfera está lleno de ellos.

    Y, lo mismo te digo. El naturalismo no niega la especificidad del ser humano, sólo que digamos, a nivel ontológico, lo iguala con las demás especies. Somos una especie muy especial, pero que no tiene nada que se salga de dentro de lo posible en el mundo de las especies.

    Pero, si no aceptamos un origen natural de nuestras facultades mentales y no queremos hablar de Dios… ¿de dónde surgieron si no? ¿cuál es la tercera vía?

  11. Hugo dice:

    “Pero, si no aceptamos un origen natural de nuestras facultades mentales y no queremos hablar de Dios… ¿de dónde surgieron si no?”

    De Papá Noel, supongo 😛

  12. Hugo:

    Jajaja. Si sabía yo que la clave la tenía ese viejo barrigón…

  13. irichc dice:

    “lo trascendente, lo que quedaría fuera de la naturaleza, en otras palabras, el Dios cristiano.”

    El Dios cristiano ya está fuera de la naturaleza según la teología cristiana. No se ha ido apartando a empujoncitos por imperativo de los ciclópeos esfuerzos científicos, aunque entiendo que esta clase de mitología sea fácilmente acogida entre ateos. Sin embargo, en el pensamiento medieval, que encontramos significativamente en Dante, son los ángeles quienes mueven las esferas de los cielos por estratos, según su jerarquía, hasta llegar a la esfera de esferas. Pero no es un mover según las leyes de la física, ya que el mundo supralunar aristotélico es inmutable e inengendrado. Y tampoco es un mover que explique nada, puesto que el curso de los astros puede calcularse geométricamente. Luego, si ni siquiera las criaturas angélicas interferían en el orden regular de los fenómenos, salvo por vía de milagro, todavía menos Dios. Hay que llegar a Newton y a su equivocada cosmología -que Leibniz impugnó- para encontrar algo semejante sostenido con cierta respetabilidad académica.

    “El naturalismo no niega la especificidad del ser humano, sólo que digamos, a nivel ontológico, lo iguala con las demás especies.”

    Y el cristianismo. Y el judaísmo:

    http://fvoluntaria.blogspot.com/2007/02/tambin-somos-monos-en-la-biblia.html

    La distinción más profunda entre hombres y animales es moral; según los fines, no según el origen.

    “Pero, si no aceptamos un origen natural de nuestras facultades mentales y no queremos hablar de Dios… ¿de dónde surgieron si no? ¿cuál es la tercera vía?”

    El alma. Si bien no hablo de las facultades mentales, sino de la constitución del individuo, previa a toda facultad.

  14. hoysecumplen dice:

    Hola me encanta vuestro blog, si queréis os añado a mis enlaces favoritos en mi web y vosotros me añadís a mi, saludos y gracias por la información que a diario ponéis en la web, nos vemos!!

    http://hoysecumplen.com

  15. Hola Ramón:

    Lo siento pero no me interesa intercambiar enlaces por intercambiar. Tu blog tiene una temática muy diferente a la del mío por lo que no creo que a tus lectores les interese demasiado mi blog ni viceversa.

    Un saludo.

  16. Irich:

    Madre mía Irich, qué lejos, qué lejos. En fin, efectivamente, hasta llegar a la cosmología de Newton no tenemos nada académicamente serio. He aquí el nacimiento de la ciencia moderna. Según esa equivocada cosmología funciona el ordenador desde el que estas leyendo estas líneas. Me da a mí que según la teoría de las esferas homocéntricas de Eudoxo o los sólidos regulares de Platón, tu procesador sería algo más lento.

    ¿Recurrir a la Biblia para resolver disputas? Muy medieval (lo cual no es un insulto, sólo muestra perplejidad). La evolución de las especies no tendría por qué tener nada en contra de ningún Dios (a lo sumo que lo hace redundante como explicación necesaria para el origen del hombre, pero que algo no sea necesario no implica que no exista). El problema está en el darwinismo apelando a la selección natural ciega como productora del cambio evolutivo. Esto implica que el ser humano pudo no existir, y eso va en contra de la creencia cristiana del hombre creado por Dios para ser la cima de la creación. Igualmente rompe con la idea de un Dios diseñador, gran relojero cósmico. En esto consiste la “peligrosa idea de Darwin” que levantó y sigue levantando tanto ruido de sotanas.

    El alma, siempre el alma… ¿y qué es?

  17. irichc dice:

    “Según esa equivocada cosmología funciona el ordenador desde el que estas leyendo estas líneas.”

    ¿En serio? Qué cosas se aprenden.

    “¿Recurrir a la Biblia para resolver disputas?”.

    No, recurrir a las interpretaciones de hace cinco siglos para que te cerciores de que Darwin no destruyó la antropología bíblica ni la obligó a metamorfosearse, componenda hermenéutica mediante.

    “La evolución de las especies no tendría por qué tener nada en contra de ningún Dios (a lo sumo que lo hace redundante como explicación necesaria para el origen del hombre, pero que algo no sea necesario no implica que no exista).”

    No sólo no tiene nada en contra, sino que muestra mucho a favor. Reafirma el principio de razón suficiente contra la teoría de la generación espontánea, siempre en boca de los ateos desde la Antigüedad hasta el siglo XIX. Por eso cuando el darwinista intenta salvar los platos y habla de la abiogénesis hace el ridi.

    “El problema está en el darwinismo apelando a la selección natural ciega como productora del cambio evolutivo.”

    Es ciega para el observador superficial. Hay muchísimos elementos que no están sometidos a la selección y que articulan el orden en el universo, del que la evolución es un subproducto. Además, sólo puede cambiar lo que preexiste, salvo que creemos seres de la nada (de nuevo, la anticientífica abiogénesis), y ello conlleva la postulación de substancias.

    “Esto implica que el ser humano pudo no existir, y eso va en contra de la creencia cristiana del hombre creado por Dios para ser la cima de la creación.”

    ¡Qué va a implicar!

    “Igualmente rompe con la idea de un Dios diseñador, gran relojero cósmico.”

    Sólo con la de uno que ajustase la hora cada tanto. Pero no ya el darwinismo, sino toda la ciencia, la cual por su propia virtud explicativa es refractaria al “Deus ex machina”. Con la excepción de Newton, como comenté.

    “En esto consiste la “peligrosa idea de Darwin” que levantó y sigue levantando tanto ruido de sotanas.”

    No, es su instrumentalización materialista la que nos pone en guardia, algo que ya denunciaron Brentano y Bergson.

  18. irichc dice:

    Es “salvar los muebles”, no “salvar los platos”. Fue un acto fallido, efecto colateral de las comilonas navideñas.

  19. Con lo del procesador me refería hacia el desdén más o menos relativista que tenéis hacia las teorías científicas, afirmando o desafirmando su veracidad en función de algún argumento metafísico (poniendo el carro antes de los caballos), despreciando las miles (¿millones?) de verificaciones experimentales que cada día les dan la razón (cada vez que enciendes el ordenador y el ordenador se enciende). ¿No te parece curioso que las teorías que hacen eso posible no cuenten para nada con ningún tipo de intervención divina en sus explicaciones? Es más, ¿no te parece curioso que esas teorías comenzaran a dar en el clavo cuando, precisamente, comenzaron a actuar así por sistema? ¿No te parece curioso que la neurología haga avances descontando por sistema la existencia de cualquier principio espiritual? ¿No debería la psicología cognitiva o la neurología ser infructuosa sin contar con algo, tan sumamente importante, como es el alma?

    Recurrir a la Biblia o a una interpretación suya para resolver disputas, como comprenderás, es bastante ridículo. Para mí es como si vas a la Iliada a ver como Tetis mediaba por Aquiles ante Zeus para resolver una duda acerca de las relaciones entre padres e hijos. Que alguien subraye la bestialidad de lo humano a partir de un pasaje bíblico… ¿confirma que la Biblia está de acuerdo con el darwinismo? ¡Venga ya! Es muy gracioso que cuando hay algún descubrimiento científico que ya no es refutable (ya no podéis condenar a su descubridor y poner sus libros en el canon), os subís al carro. Llegará el momento en el que se descubra que el Dios verdadero era Shiva y vendréis diciendo: sí, sí, lo decía en la Biblia. 🙂

    Ya te lo he dicho: el darwinismo IMPLICA que el hombre pudo no existir, subraya la ausencia de toda direccionalidad, intencionalidad o planificación previa a la hora de que aparezcan nuevas especies. Ese es uno de los mensajes de Darwin y no la malvada “instrumentalización materialista de su mensaje”.

    Y no sólo elimina al Dios milagrero que interviene en el mundo a cada rato (cosa eliminada muy previamente). Elimina a un Dios planificador en el sentido en que los grandes linajes de especies (bauplan) se comparaban con los arquetipos divinos, ideas platónicas en la mente de Dios. Se da un golpe al modelo de Dios como idea platónica de bien de la que emana el Universo. Las especies no son ideas divinas.

  20. irichc dice:

    “me refería hacia el desdén más o menos relativista que tenéis hacia las teorías científicas”.

    No comparto ese desdén. Es sólo que no hago de ellas la piedra angular de una metafísica antiteísta. Reconozco que a veces me favorecen, que otras no y que en el resto de casos -la mayoría- resultan indiferentes.

    “poniendo el carro antes de los caballos”.

    Tú también lo pones. Todo lo que no descubras por casualidad es que lo andabas buscando.

    “¿No te parece curioso que las teorías que hacen eso posible no cuenten para nada con ningún tipo de intervención divina en sus explicaciones?”

    He escrito un largo post en mi blog contra la intervención divina, que es más cosa de poetas que de filósofos.

    “Es más, ¿no te parece curioso que esas teorías comenzaran a dar en el clavo cuando, precisamente, comenzaron a actuar así por sistema?”

    Fabulas de nuevo. ¿Invocaba Roger Bacon la autoridad de Dios al tratar algún problema de óptica? ¿La necesitó Servet para investigar la circulación sanguínea? ¿Recurrió a ella Pascal en el diseño de la calculadora? ¿Le hizo falta a Leibniz en la invención del sistema binario? Las motivaciones de todos ellos podían ser teológicas o no, pero en ningún caso interrumpieron sus descripciones con milagros inexplicables. Y no por ello dejaron de ser creyentes, sin crisis existenciales ni nada.

    “Recurrir a la Biblia o a una interpretación suya para resolver disputas, como comprenderás, es bastante ridículo.”

    Entre cristianos no lo es. Entre un ateo y lo cristiano lo es desde luego, pero creo que resulta patente que no ha sido esa mi intención. He utilizado la Biblia y a sus intérpretes como autoridades históricas, no teológicas.

    “Que alguien subraye la bestialidad de lo humano a partir de un pasaje bíblico… ¿confirma que la Biblia está de acuerdo con el darwinismo?”

    No sólo su bestialidad, sino también su vegetalidad:

    “Car la forme antérieure prépare toujours la suivante qui à son tour délimite, complète et distingue celle qui l’a devancée. Et ce qui est délimité est de l’ordre du potentiel, tandis que ce qui limite est de l’ordre de l’agent et de la perfection. C’est pourquoi les êtres vivants sensibles sont dotés de l’âme végétative qui est, par rapport à l’âme sensitive, comme du potentiel et de la matière, et telle est aussi la position de l’âme sensitive par rapport à l’âme intellective.”

    En otro pasaje Abravanel interpreta, en base a los distintos vocablos empleados en la Biblia, que la creación del alma vital no es “ex nihilo”, como la de la materia, sino una recreación de una simiente primitiva que preexiste en aquélla. Es decir, fundamenta biológicamente la humanidad en la animalidad (a lo que parecen contribuir las evidentes conexiones etimológicas entre el “animal” y el “anima” en la lengua latina), lo animal en el reino vegetal, y así sucesivamente,.

    De este modo, Dios CREARÍA primero a los animales dándoles forma intelectiva distinta a su entorno (Gn. 1:24: “PRODUZCA la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie”) para a continuación FORMARLOS en una suerte de creación sobreañadida que los diferenciaría infinitamente entre sí en base a su germen individual (Gn. 1:25: “E HIZO Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie”). Esta segunda creación es lo que se ha venido llamando “diseño”, lo que implica una previsión pero no necesariamente una intervención divina en la configuración de las especies.

    Con ello no pretendo convertir a un rabino renacentista en precursor de Darwin, y más cuando se limitó a aplicar en su exégesis los principios del hilemorfismo aristotélico. Pero has de admitir que su metafísica, lejos de verse refutada por Darwin, encuentra en éste un apoyo notable. Y otro tanto cabría decir de Leibniz, que pudo escribir cosas como ésta en defensa de su sistema:

    http://fvoluntaria.blogspot.com/2007/04/la-evolucin-darwiniana-zozobra-la.html

    “os subís al carro”.

    El carro es la historia de las ideas, que no depende de un solo iluminado ni de un genio revolucionario que se lo lleva todo por delante, como os gusta suponer a los iconoclastas.

    “el darwinismo IMPLICA que el hombre pudo no existir, subraya la ausencia de toda direccionalidad, intencionalidad o planificación previa a la hora de que aparezcan nuevas especies.”

    No lo implica para nada.

    “Elimina a un Dios planificador en el sentido en que los grandes linajes de especies (bauplan) se comparaban con los arquetipos divinos, ideas platónicas en la mente de Dios.”

    Te he dicho ya que no, apelando a Abravanel y a Aristóteles. Aunque también está San Agustín, platónico, y sus “rationes seminales”. Son autoridades suficientemente poderosas como para despreciar o al menos relativizar la hegemonía que supones a la teoría de las especies arquetípicas.

  21. No entiendo muy bien cómo interpretas del darwinismo (es algo más que el acercar el hombre a “las bestias”). Las palabras de Abravanel son claramente creacionistas, propias de Paley, y el texto de Leibniz es la clásica exposición de la scala naturae de Aristóteles. El evolucionismo en sí mismo no negó la idea aristotélica (de hecho Lamarck la mantiene) pero el darwinismo sí. Darwin niega la ascensión hacia algún tipo de perfección, ni siquiera más complejidad. Sobreviven los más aptos, y ser más apto puede significar ser más simple o más imbécil, según el ecosistema en donde se compita (véase el éxito evolutivo de los insectos en comparación con los homínidos: millones de especies contra una). Darwin no admite ningún tipo de jerarquía, ese subir y bajar de hombres a bestias que tanto usas. En este post lo explico más despacio:

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2009/07/10/una-antigua-taxonomia/

    Repetiremos lo de la implicación. El auténtico agente introductor de novedad en la evolución es la mutación (que Darwin no conoció jamás). Hoy en día, desde la teoría sintética de la evolución se asume que las mutaciones son azarosas (lo cual puede ser aceptado o no). Si entendemos bien el azar, un fenómeno aleatorio será aquel que no tenga ningún condicionante, ninguna determinación. En un ser ocurre una mutación al azar y si le confiere una ventaja adaptativa, será “seleccionado” y pasará a la siguiente generación, mientras que sus hermanos y primos morirán. Por acumulación sumativa de esas variaciones, al final acaba por aparecer una nueva especie. Y así apareció el hombre.

    De otra forma. Tenemos un dado y sólo si sacamos un 6 aparece el hombre. Lo tiramos y ¡bingo! sale un 6. Sin embargo bien pudo salir un 1, un 2 o 3 o 4 o 5. En todas estas opciones el hombre no habría existido. Si el hombre pudo no existir es porque Dios no lo tenía tan claro a la hora de que fuera la cumbre de su creación. Podría argumentarse que “Dios conocía de antemano el resultado de la tirada” ya que es sumamente sabio, pero entonces ya no hablamos de auténtico azar o, dicho de otro modo, estamos en el campo de la ciencia-ficción, la teología o échale imaginación y di lo que te de la gana.

  22. irichc dice:

    En el post al que me remites escribes:

    “Enfrentándose a la clasificación fijista, Darwin propuso el primer sistema taxonómico que no estaba organizado en compartimentos aislados y totémicos. La naturaleza no era parmenídea sino heraclitea. Las especies no son ideas eternas en la mente de Dios, sino cursos, fluctuaciones, devenires, procesos. La naturaleza no es un gran armario lleno de cajones, sino un gran árbol, el árbol de la vida.”

    Quisiera saber dónde está el fijismo de un Abravanel y un Leibniz, que permiten la evolución (incluso dentro de un mismo animal mediante la metamorfosis), los monstruos y los casos límites entre especies.

    Por otro lado, dices:

    “Darwin niega la ascensión hacia algún tipo de perfección, ni siquiera más complejidad. Sobreviven los más aptos, y ser más apto puede significar ser más simple o más imbécil, según el ecosistema en donde se compita”.

    En fin, creo que no hacía falta ser Darwin para saber que cualquier animal muere o sobrevive a duras penas fuera de su hábitat. Es de sentido común que el mayor depredador en tierra se ahogará en el mar, y viceversa. Si ésta fue la gran revolución gnoseológica que descalabró al teísmo, podría darme la risa floja. Además, no sé qué idea tendrás tú sobre lo más o menos perfecto, pero incluso si sólo de la adaptabilidad dependiese, el hombre se situaría en la cima, como sabe el humanismo desde Pico della Mirandola.

    “El auténtico agente introductor de novedad en la evolución es la mutación”.

    Sin embargo, las especies que evolucionan no son sujetos reales como los individuos que las integran (y que no evolucionan). Son abstracciones del lenguaje, agrupaciones imaginarias. Siendo nominalistas y cambiando el sentido normal de las palabras, es legítimo sostener que nada evoluciona, que es la interacción del medio y la herencia genética la que permite el desarrollo de individuos morfológica y/o funcionalmente distintos a sus antecesores. Luego, si nada evoluciona, todo es desde siempre, y el orden, lejos de ser la consecuencia del choque de los cuerpos, es su causa.

    Centrémonos en la mente del individuo. Tenemos la emisión de señales químicas y el desarrollo de las sinapsis. Bien. Pero ¿garantiza eso que mis recuerdos de infancia sean esencialmente los mismos hoy que dentro de cincuenta años, cuando todo mi cuerpo, y en particular mi cerebro, habrán cambiado cada átomo de su composición? Yo puedo entender que, si me desgarro un dedo, al poco tiempo y gracias a la programación celular vuelva a tener la carne restañada en su estado original. Ahora bien, los materialistas no se cansan de decir que cuando se daña la parte de nuestro cerebro relativa a la memoria padecemos amnesia. Y, aunque ellos lo usen para fundamentar (mal) sus hipótesis totalizantes, el dato en sí es evidente y está probado por los hechos. Yo cuestiono, pues, lo que sigue: ¿No equivale el crecimiento, en tanto que cambio total de la materia de un sistema cerrado, a un severo daño? Se dirá que el cambio es muy pequeño y gradual, pero al cabo de un tiempo es un cambio completo. Sólo queda una salida: argumentar que la materia se muda y permanece lo estructural. Mas tal distinción, por dualista, no me satisface.

    Tú y yo, todos los participantes de este blog y la especie humana al completo poseemos una estructura cerebral similar, si bien individualmente almacenamos recuerdos muy distintos. Entonces, o bien la materia decide la función, o bien la función decide la materia. Por función entiendo, es verdad, la materia misma en un estadio organizado. Y eso significa que, mientras se mantenga como organismo, es superior a la entropía causada por su entorno. Alego, además, que nuestra estructura cerebral como especie es similar, y que en consecuencia nuestro principio de individuación, o parte de él, está en la memoria, que no puede ser otra cosa que la concreción y afinamiento de esa estructura según nuestras experiencias. Y la memoria no es más que materia organizada; ni menos.

    Materia organizada… ¿por quién o por qué? “Organizada” es un participio, y como tal presupone el sujeto causal que lleva implícito. Es, en este sentido, igual que la palabra “hecho”. Hablar de “hechos incausados” es un oxímoron, una incompetencia lingüística. Es tanto como decir “hechos no hechos”. De modo que la materia organizada sólo puede organizarse a partir de tres sujetos: 1) materia organizada preexistente (lo cual posterga el problema y no lo resuelve), 2) materia no organizada (lo que es absurdo) y 3) algo distinto a la materia. El evolucionista ortodoxo se quedará con el punto 2), pero ¿es admisible?

    En primer lugar, acepto que toda materia tiene cierto grado de organización. así que, más que de materia no organizada, hablaríamos de materia menos organizada o ínfimamente organizada, según nuestros parámetros. Ahora hemos de recurrir a la metafísica, que es la que me ha obligado a pensar que la hipótesis 2 es absurda. El efecto nunca puede ser superior a la causa. Esto no es sólo un dogma de fe, sino que lo prueba la física al constatar la imposibilidad del “perpetuum mobile”. Así, una materia organizada en grado 1 no puede causar materia organizada en grado 10, si por organización entendemos algo distinto al insensible devenir de las cosas, esto es, al ciego chocar de los cuerpos. Y, por cierto, de este modo debemos entenderlo, ya que hemos convenido que, pese al crecimiento -que es una forma de designar las transformaciones físico-químicas que se dan en nosotros por el mero transcurso de los días- mantenemos funciones esencialmente invariables. Hay una resistencia de todo cuerpo organizado, una voluntad intrínseca de conservarse a pesar de todo, que no se da en aquello cuya existencia está supeditada a posibilitar con su continuo relevo el mantenimiento de una forma o función superior. Tras detener una infección, los glóbulos blancos se eliminan en su exceso para no perjudicar al cuerpo que los alberga.

    Me pregunto, en suma, cómo puede la materia poco organizada ser causa eficiente de la materia muy organizada, si pasamos por que la organización consiste en subordinarse (subordinar es sinónimo lejano de “organizar”) lo simple a lo complejo, y no en un mero agregado casual de cuerpos que se encuentran y se separan. En breve, ¿cómo puede lo simple subordinarse a lo complejo para que exista, si lo complejo no existe todavía? En fin… si se excluye cualquier principio extramaterial, lo simple no podría salir de su simplicidad más que por un azar combinado con las variables de la selección. Eso equivaldría a definir el desarrollo de la vida como la subordinación casual de un número indefinido de cuerpos, que en conjunto es lo suficientemente apto para existir y perpetuarse en un entorno dado.

    Lo que sorprende es que la evolución así concebida admita dos tipos de crecimientos radicalmente opuestos: el crecimiento ordenado a la estructura (lo más simple depende de lo más complejo) y el crecimiento ordenador de la estructura (lo más complejo depende de lo más simple). En ambos casos lo simple tiende a lo complejo y las estructuras más simples acaban subordinándose a estructuras menos simples, sólo que mientras que en uno “subordinar” significa asimilar y mantener, en el otro equivale a crear y componer. Si la composición es azarosa, el mantenimiento de estructuras no lo es, ni lo sería siquiera en un entorno en el que la selección no operara. ¿Cuándo, pues, deja de ser azaroso el flujo de acontecimientos y se ordena al fin de la autoconservación de un organismo? ¿Cuándo nace un organismo, si su organización no es más que una desorganización encubierta? ¿En el momento de re-producirse? ¿Acaso no está ya producido como organismo el que ulteriormente adquiere esa capacidad multiplicativa?

    El crecimiento ordenador de la estructura es aquel cuya expresión máxima sería lo que los neodarwinistas llaman “abiogénesis” sin saber muy bien lo que tienen entre manos. Parece que las leyes ateleológicas del neodarwinismo, si hay tales, funcionaran sólo hasta la consecución de individuos más o menos complejos. Es decir, que el crecimiento ordenado y no ordenador empezase a darse en un cierto momento de la evolución, en el que ésta claudicaría.

  23. Abravanel… cerca de Darwin… con ese texto… dices que esa “segunda creación” es donde se da el diseño, pero que allí no hay intervención sino sólo previsión… ¿Cómo que no hay intervención? Hay una creación… Dios coge y en un momento x crea a los seres vivos. Hoy sabemos gran parte de la historia geológica de la tierra está desierta de vida y que, en un momento x en el caldo primitivo, surgen las primeras moléculas orgánicas. En ese momento x habría una intervención divina según tu Génesis.

    Además, creo que está muy claro en el mismo Génesis, que Dios crea a los seres humanos muy diferentes a los animales. Crea al hombre a su imagen y semejanza y a los animales para ser dominados por él. En el Génesis no se detecta ni el más mínimo parentesco. Tienes que remitirte a otros textos rebuscados para rastrear algo de animalidad y decir lo de siempre: sí, si nosotros ya lo sabíamos antes que Darwin.

    El texto que remites de Leibniz sólo habla de una gradación de perfecciones, no habla de evolución entre ellas, no dice que unas cambien, sólo que se parecen mucho. Eso es fijismo puro y duro. Te repito que esa es la famosa scala naturae, bastante inmóvil. Es lo triste de un pensador como Leibniz: observando la naturaleza se ve la similitud pero es inaceptable por motivos religiosos.

    En tiempos de Darwin se aceptaba cierta evolución (se conocía la selección artificial de especies domésticas) pero era un dogma en biología que las especies sólo se pueden cambiar hasta cierto punto (sólo se aceptaba un cierto grado de anagénesis). El evolucionismo de Lamarck había sido duramente criticado por Cuvier, por lo que a mediados del Siglo XIX toda la comunidad científica era fijista. El mérito de Darwin, más que decir algo sumamente novedoso, fue el exponer de un modo muy convincente un aluvión de pruebas desde diversas disciplinas a favor de la evolución y proponer la selección natural como mecanismo evolutivo (que aunque te parezca muy obvio no lo era en absoluto para toda la comunidad científica del siglo XIX, e incluso no lo es para la del XXI: hay mucha discusión sobre su importancia contra otros posibles “motores” como la simbiogénesis, la deriva génica, etc.).

    “Sin embargo, las especies que evolucionan no son sujetos reales como los individuos que las integran (y que no evolucionan). Son abstracciones del lenguaje, agrupaciones imaginarias. Siendo nominalistas y cambiando el sentido normal de las palabras, es legítimo sostener que nada evoluciona, que es la interacción del medio y la herencia genética la que permite el desarrollo de individuos morfológica y/o funcionalmente distintos a sus antecesores. Luego, si nada evoluciona, todo es desde siempre, y el orden, lejos de ser la consecuencia del choque de los cuerpos, es su causa.”

    ¡Claro que hay seres reales detrás de la evolución! ¡Y claro que hay cosas que evolucionan! ¡Qué disparate de argumento! Hoy hay discusión entre selección de grupo, de individuo o incluso a nivel génico, pero es evidente que la evolución se da en sujetos reales existentes. Las variaciones se dan en individuos que, dan lugar a más individuos que heredan los cambios. Y las especies, a pesar de la dificultad de su definición, no sólo son nombres que designan cosas al azar, sino que refieren a grupos con unas características dadas. Las especies existen ¿O te parece que lo único de diferencia a un grupo de mamuts de una colonia de cucarachas es el nombre? ¡Qué modo más burdo de utilizar el nominalismo!

    ¿Cómo puede los simple causar lo complejo? Entiendo la complejidad de la cuestión. Mi postura es la siguiente:antes de que exista evolución, o, como mínimo a la vez, hay ya unas leyes físicas que regulan todo. Allí habría que buscar ese orden pre-existente o co-existente que posibilitaría todo lo demás. Por ejemplo, esas leyes posibilitan los enlaces de unos átomos y niegan las de otros (es por ello que los seres orgánicos estamos hechos de carbono). Así, entiendo el asunto como las piezas de lego. Un ladrillo de lego es muy simple en sí, pero tiene un increíble abanico de posibilidades (lo cual lo haría muy complejo). El orden físico subyacente deja un alto grado de posibilidades combinatorias que, al realizarse, dan lugar una gran gama de propiedades diferentes, (las cuales habrían de estar implícitas como potencias en dicho orden). Y la existencia de ese orden no tiene problema con la existencia de fenómenos aleatorios (que serían los que rompen la teleología evolutiva u ortogénesis hacia unas especies dadas), es decir, que ese orden no determina qué camino se seguirá, pero sí cuántos caminos hay.

  24. Adolfo dice:

    Yo fui a verla con mi prima y otra niña y me llevé un chasco terrible. Lo primero porque queríamos verla en 3D, pero a los dos minutos de empezar se fue la luz y nos tuvimos que ir a otro cine para verla sin 3D. ¡Con la ilusión que les hacía a las niñas!

    Yo me esperaba la típica película de explosiones y demás bobadas, pero con unos grandes efectos especiales, que era por lo que quería verla. Los efectos especiales, efectivamente, los tenía. Las explosiones también. Pero resulta que al principio plantea un escenario muy cuidado y muy interesante que podría dar para una buena reflexión filosófica. Los ingredientes son:

    – Se cuidan las leyes de la física
    – Se propone una biología colaborativa, no competitiva
    – Se hace explícito el mito del buen salvaje
    – Se plantea la cuestión de la identidad en el mundo virtual

    PEEEEEEEEEEEERO

    Luego todo se va al garete y no se hace una reflexión sobre nada, sino que se limitan a pasarse la física y la biología por el forro y hacen una película de acción donde todas las protagonistas son guapas y tienen las tetas grandes.

    ¿cómo es posible que vuelen las islas?
    ¿cómo es posible que surja el amor entre dos especies biológicas diferentes?
    ¿por qué cada vez que hace falta un dato para entender la escena me lo dicen justo antes de que empiece esa escena? ¿se creen que soy tonto?
    ¿por qué los bichos azules a veces son del tamaño de un humano y otras veces mucho más grandes?
    Al principio dicen que los bichos azules son muy difíciles de matar por tener un exoesqueleto de fibra de carbono ¿por qué se los cargan después de un solo tiro?
    ¿por qué ocurren 10 millones de casualidades para que ganen los buenos?

    No sé, quizá esté acostumbrado a otro tipo de cine. Os dejo la lista de pelis que he visto y mi opinión sobre ellas:

    http://www.imdb.com/mymovies/list?votehistory

  25. Adolfo:

    Tienes razón pero… ¿en dónde has visto las tetas grandes? La protagonista nativa no tiene apenas 🙂

    La manía de explicar todo lo que va a pasar antes de que pase tan propia de Hollywood es porque la película está dirigida a todos los públicos, lo cual quiere decir que el ciudadano medio norteamericano verá la pelí y, por lo tanto, hay que explicársela, que si no parecerá cine europeo de intelectuales y demás antiamericanos.

    A mí me pareció algo pésimo cuando la doctora (Sigourney Weaver) muere e intentan salvarla sin éxito transmutando su mente en un cuerpo nativo en la ceremonia del árbol. Esa escena no tiene más sentido narrativo que no nos parezca demasiado forzado para un happy end cuando transmuten al final al protagonista… Y eso es una muestra de poca habilidad narrativa de los guionistas (que además consiguen que tal transmutación final sea muy predecible). Además, hubiera sido muy bonito que la doctora volviera a aparecer para comunicar sus recuerdos a través del árbol sagrado o algo así, de modo que quedara más patente que se vence a la muerte a través de esta conexión con la naturaleza. No así que la doctora, personaje importante, muere sin más.

  26. irichc dice:

    “¿Cómo que no hay intervención? Hay una creación…”

    Por intervención entiendo interferir en las causas segundas exclusivamente.

    “Hoy sabemos gran parte de la historia geológica de la tierra está desierta de vida y que, en un momento x en el caldo primitivo, surgen las primeras moléculas orgánicas.”

    No hay experimento que haya podido reproducir esta hipótesis de forma plausible. Este “surgir” será meramente poético hasta que no expliquéis de dónde surge y cómo, demostrándolo empíricamente.

    “En ese momento x habría una intervención divina según tu Génesis.”

    No en ése, en el de la Creación general de todas las cosas.

    “Además, creo que está muy claro en el mismo Génesis, que Dios crea a los seres humanos muy diferentes a los animales. Crea al hombre a su imagen y semejanza y a los animales para ser dominados por él.”

    Diferentes no significa opuestos, sino superiores. Esta diferencia es tanto de grado (mayor inteligencia, conciencia, etc.) como de naturaleza (sentido moral, vergüenza).

    “En el Génesis no se detecta ni el más mínimo parentesco. Tienes que remitirte a otros textos rebuscados para rastrear algo de animalidad y decir lo de siempre: sí, si nosotros ya lo sabíamos antes que Darwin.”

    Y muchos otros antes que Darwin. Pero no pretendo convencerte de lo que el Génesis “dice”, pues dista mucho de ser un texto claro y sus interpretaciones son necesariamente alambicadas. Me conformo con que aceptes que no se opone a la idea de evolución y de parentesco entre especies.

    “El texto que remites de Leibniz sólo habla de una gradación de perfecciones, no habla de evolución entre ellas, no dice que unas cambien, sólo que se parecen mucho. Eso es fijismo puro y duro. Te repito que esa es la famosa scala naturae, bastante inmóvil.”

    Ya que mencionas la “scala naturae”, supongo que conocerás a Charles Bonnet, de cuyas tesis acabo de dar sucinta cuenta en mi blog. Pues bien, en sus obras el término evolución aparece con frecuencia, y ésta se tiene siempre por un hecho probado. Son los cuerpos los que evolucionan, no los gérmenes de los que aquéllos son el desarrollo. Aplicar a la escuela de Bonnet el calificativo de “fijista” es una falacia.

    “Es lo triste de un pensador como Leibniz: observando la naturaleza se ve la similitud pero es inaceptable por motivos religiosos.”

    ¿Dónde dice Leibniz que la similitud del hombre con otros animales sea inaceptable? Es ésta una afirmación que cuadra más a Descartes, que negaba que hubiera en ellos un principio unitario y una inteligencia genuina. Bayle, con todo, escribe en el Rorarius:

    “Es fácil aplicar esto al alma de las bestias. Admiten que siente los cuerpos, que los distingue, que desea algunos, que aborrece otros. Es suficiente; se trata, por tanto, de una substancia que piensa, capaz del pensamiento en general; puede, por consiguiente, recibir toda clase de pensamientos, puede razonar, puede conocer el bien honesto, los universales, los axiomas de la metafísica, las reglas de la moral, etc. Pues, tal como del hecho de que la cera puede recibir la figura de un sello se sigue manifiestamente que es susceptible de recibir la figura de cualquier sello, hay que decir asimismo que si el alma es capaz de un pensamiento, es capaz de cualquiera.”

    A lo que Leibniz no objeta más que, bien mirado, ello no depende de la “cera” del organismo físico, sino de la entelequia que supone el alma, en armonía preestablecida con el cuerpo. Y que, por tanto, sí puede decirse con propiedad que somos autómatas en lo corporal, sin que ello implique dar la razón a Descartes o a Spinoza, quien radicalizó las tesis de éste.

    “En tiempos de Darwin se aceptaba cierta evolución (se conocía la selección artificial de especies domésticas) pero era un dogma en biología que las especies sólo se pueden cambiar hasta cierto punto (sólo se aceptaba un cierto grado de anagénesis).”

    Si son los gérmenes los ejes de la evolución, y éstos nos resultan conocidos en parte como para poder afirmar en qué sentido afectan a la constitución de los cuerpos, tiene sentido no aceptar en ellos más que una plasticidad limitada. Pues, de hecho, la transición de una especie a otra bien podría ser como la sucesión de imágenes de una película, que simula movimiento donde realmente no lo hay. Más intrigante que el cambio es el origen, y sobre tal respecto es conocido este pasaje de Darwin:

    “Debo sentar la premisa de que no me ocupo del origen de las facultades mentales, de igual modo que tampoco lo hago del origen de la vida misma. Nos interesa sólo la diversidad de los instintos y de las demás facultades mentales de los animales de una misma clase.”

    Darwin muestra a las claras, pues, que no se opone al preformacionismo, ainque tampoco lo avale.

    “El evolucionismo de Lamarck había sido duramente criticado por Cuvier, por lo que a mediados del Siglo XIX toda la comunidad científica era fijista.”

    Cuvier se equivocaba, pero resulta interesante su concepción teleológica de las funciones de los organismos, a la que Brentano hizo referencia en sus polémicas contra el materialismo darwinista:

    http://fvoluntaria.blogspot.com/2008/10/el-mejor-de-los-mundos-pesar-de-todo.html

    “El mérito de Darwin, más que decir algo sumamente novedoso, fue el exponer de un modo muy convincente un aluvión de pruebas desde diversas disciplinas a favor de la evolución y proponer la selección natural como mecanismo evolutivo (que aunque te parezca muy obvio no lo era en absoluto para toda la comunidad científica del siglo XIX, e incluso no lo es para la del XXI: hay mucha discusión sobre su importancia contra otros posibles “motores” como la simbiogénesis, la deriva génica, etc.).”

    No, la selección natural no me parece obvia en absoluto, en el sentido de que no creo que explique tanto como le atribuye el darwinismo.

    “Las especies existen ¿O te parece que lo único de diferencia a un grupo de mamuts de una colonia de cucarachas es el nombre? ¡Qué modo más burdo de utilizar el nominalismo!”.

    No has entendido mi argumento. La posibilidad de cruce entre macho y hembra nos indica que estamos hablando de la misma especie, pero no nos dice nada sobre la especie. Es como si me hicieran saber que el animal escondido en esta caja tiene la misma forma que el que se oculta en aquella. ¿Qué sé “a priori” de ambos animales? Nada relevante, nada concreto, nada empírico. Todo lo que pueda descubrir de común en ellos observándolos se fundará, pues, en un prejuicio.

    La regla de la interfecundación, simulándose “a priori”, es en realidad “a posteriori”, hecha en base a la asociación entre semejanza y origen. Sin embargo, existen los monstruos: las mutaciones en las que la evolución se sustenta. Luego, si no sabemos qué es una especie, ¿cómo afirmar que evolucionan?

    “antes de que exista evolución, o, como mínimo a la vez, hay ya unas leyes físicas que regulan todo.”

    Y dadas esas leyes, donde concedes que se contiene la regulación de todo, ¿por qué excluyes el diseño?

    “Allí habría que buscar ese orden pre-existente o co-existente que posibilitaría todo lo demás. (…) Un ladrillo de lego es muy simple en sí, pero tiene un increíble abanico de posibilidades (lo cual lo haría muy complejo).”

    No es sólo el orden lo que hay que explicar, sino la noción misma de organismo, que exige que muchas partes se subordinen a una singularidad, al menos en la vida compleja en la que pueden distinguirse individuos. Si todo en la naturaleza fuera continuo, la individualidad resultaría incomprensible, o sería sólo una individualidad aparente, como cree el panteísmo.

    “Y la existencia de ese orden no tiene problema con la existencia de fenómenos aleatorios (que serían los que rompen la teleología evolutiva u ortogénesis hacia unas especies dadas)”.

    Antes has dicho que hay reglas que lo regulan TODO. ¿Con qué derecho hablas ahora de fenómenos aleatorios?

  27. irichc dice:

    Por cierto que las primeras comparaciones anatómicas entre el hombre y el orangután se dan ya en Edward Tyson, lo que hace que Bonnet coloque al orangután en segundo lugar en su Scala naturae, justo después del hombre y antes que el resto de simios. Tampoco niega Bonnet el parentesco entre especies, al contemplar, en la hipótesis de la diseminación de los gérmenes, el que éstos entren en otros cuerpos organizados, por mínimos que sean. La teoría de Darwin vendría a cubrir las lagunas de esta explicación, sin sustituirla forzosamente.

  28. Ignacio dice:

    Vengo por recomendación de Irich.

    El buen salvaje te pega dos tiros y te echa a la olla: no tiene conciencia de haber hecho el mal, no por ello es bueno.

    No hay culturas mejores y poeres: es más simple: cultura hay, o no hay. No hay más opciones.

    La estética de Avatar es buena: es la de Roger Dean, entre otras, autor de las portadas de los discos de Yes.

  29. Adolfo dice:

    La prota tiene pocas tetas, cierto es, pero eso se arregla con la conductora del helicóptero que se vuelve buena. Casualmente es el ser con mayores pechos en todo el planeta:

    http://www.imdb.com/media/rm799903232/tt0499549

    Otro par de fotos de Michelle Rodrigue<:

    http://www.imdb.com/media/rm4236282624/nm0735442

  30. […] Avatar y el mito del buen salvaje vonneumannmachine.wordpress.com/2009/12/22/el-mito-del-buen-…  por ElCuraMerino hace pocos segundos […]

  31. yack dice:

    Existe una realidad y existe una mente humana diseñada por la evolución para encontrar soluciones adaptativas a los problemas de la supervivencia.

    La mente humana, para afrontar tal desafío, emplea estrategias tales como establecer categorías, fronteras, límites, teorías, axiomas, leyes, etc. que cambian continuamente para adaptarse a los surcos estadísticos que las nuevas observaciones van poniendo al descubierto.

    Ahora bien, no hay que intentar remodelar la realidad para que encaje en esos moldes subjetivos que nos hemos fabricado para simplificar y afrontar la ingente tarea que tenemos por delante. La teoría moderna de la evolución es el modelo explicativo de la estructura y génesis de los seres vivos más eficiente, en muchos grados de magnitud, que se ha encontrado al día de la fecha. Cuestionarla en base a que no encaja en moldes lógicos ideados por pensadores totalmente obsoletos es perder el tiempo.

    Nos guste o no, lo único a lo que podemos aspirar es a construir hipótesis y modelos cada vez más precisos en su capacidad predictiva. Y la bondad de un modelo o teoría se basa exclusivamente en su capacidad para hacer predicciones precisas y útiles o, como mínimo, a ofrecer la explicación más completa y simple de la realidad observada. Y todo lo demás son enredos filosóficos, sustentados en la opinión de que la mente humana posee la capacidad de encontrar una verdad superior a la que nos inspira la observación inteligente y sistemática de la realidad.

    Saludos.

  32. Irich:

    Tenemos los estudios de Oparin y el experimento de Miller y Urey:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Miller_y_Urey

    Y también el experimento de Fox:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Sidney_W._Fox

    Si bien reconozco que no nos dan una solución completa y definitiva, aunque es lo mejor que tenemos.

    En el Génesis se dice: “Dijo Dios: “Bullan las aguas en un hervidero de seres vivientes y vuelen aves sobre la tierra bajo la bóveda celeste. Y creó Dios a los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpentean y bullen en las aguas, según su especie, y todas las aves aladas según su especie […] Produzca la tierra seres vivientes según su especie: ganados, reptiles y animales salvajes según su especie. Y así fue. Hizo Dios a los animales salvajes según su especie, los ganados, según su especie, y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que estaba bien”.

    Si no rizamos el rizo y no nos salimos de la literalidad del texto, NO HAY EVOLUCIÓN ALGUNA. El texto indica que todo se creo de una vez (en seis etapas) y además, y esto es curioso, Dios crea los ganados “ya como ganados”, es decir, los animales domésticos (cuando todos sabemos que son fruto del hombre) o primero a los cetáceos antes que a otros seres vivos, o a las aves antes que a los reptiles.

    El Génesis es un texto escrito hace milenios, en el cual no hay que buscar verdad científica ni filosófica alguna. Las gentes que los escribieron sabían muy poco de biología y ellos pensaban que las cosas eran así. Yo es que ni como creyente buscaría algo de evolucionismo en este texto porque, aunque lo hubiera, sería por suerte. Quedaban muchos siglos para que algo como la evolución de las especies pudiera exponerse de modo científicamente serio.

    Con respecto a la noción de especie, reconociendo su problematicidad, creo que juegas con las palabras. Lo habitual para diferenciar especies era apelar a la mera observación con CRITERIOS MORFOLÓGICOS (un tigre es muy diferente a un cocodrilo). Lo cual ya nos vale para diferenciar perfectamente gran parte del mundo vivo. Sin embargo, hay veces en que dos especies son muy, muy parecidas. Entonces recurrimos a la interfecundidad. Hoy en día se recurre al ADN, huella casi absoluta. Es decir, sabemos diferenciar las especies, sólo tenemos problemas en ciertos casos fronterizos. En este sentido sí que podemos hablar sustantivamente de las características de las diferentes especies.

    El performacionismo de Bonnet está dentro del debate previo (y necesario) a la aparición del evolucionismo en su sentido clásico. Es un caso limítrofe entre la evolución y el fijismo, entre lo que el registro fósil iba poco a poco mostrando y lo que la Biblia afirmaba. Bonnet intentó buscar un apaño. Precursores más o menos fijistas del evolucionismo los hay a montones, lógicamente. Muchísimas aportaciones de Linneo y Cuvier (fijista y creacionista por antonomasia) le sirvieron a Darwin para defender la evolución. Los grabados de Tyson son muy bonitos. Tengo uno de ellos como poster en mi estudio (si bien no conozco su obra).

    Darwin en “el Origen del hombre” se lanza a explicar las facultades superiores del hombre (la moral, el lenguaje, etc.).

    Yo creo que el orden y la aleatoriedad no son opuestos. La aleatoriedad es una forma de ordenación. Si yo tiro una moneda al aire y puede salir cara o cruz, creo que estoy ordenando la realidad. Sólo puede salir cara o cruz, no más. El caos sería una especie de “aleatoriedad suprema”: que yo tirara la moneda y pudiera aparecer un dragón. En este sentido creo que la evolución podría seguir caminos aleatorios pero no caóticos. Y aquí cabría una ordenación que no un diseño: diseño es “hecho para”, mientras que orden es simplemente “hecho según”.

  33. Ignacio:

    Está bien, que el salvaje no tenga ciertas nociones morales no implica que sea bueno. Para mí la inocencia no es bondad.

    Pero sí que hay culturas mejores que otras: a mí la mía (Occidente siglo XXI) me parece mejor que la medieval e incluso que la Renacentista, y me atrevería hasta con la Grecia Clásica. Yo soy de los que defiendo que nuestra cultura actual es la mejor hasta la fecha.

    Adolfo:

    Sí, está bien la Ana Lucía de Perdidos. Me dio coraje en la peli que muriera. Yo la cambiaría por cualquiera de los científicos amigos del prota. Donde existan dos buenas razones que se quite el método científico 😉

    Yack:

    Sí, yo no veo tanta discusión o problemas con la teoría evolutiva. Creo que explica mejor que ninguna nuestra naturaleza biológica, pero no explica todo porque tampoco lo pretende: es sólo un modelo para explicar el origen y el cambio biológico. Y creo que hay que entenderla como un trasfondo, es decir, para explicar nuestras facultades mentales ya está la psicología cognitiva o la filosofía de la mente, las cuales no sólo utilizan la selección natural como ingrediente explicativo para todo, simplemente, no lo contradicen y lo completan.

    Y sí, es que Irich debe llevar años sin leer a un autor que esté vivo y no sé si se ha enterado que, en ciencia, las teorías refutadas por experimentos no se suelen tener muy en cuenta. No obstante, reconozco que pueden ser interesantes para comprender mejor la génesis de la teoría evolutiva.

  34. irichc dice:

    “Si no rizamos el rizo y no nos salimos de la literalidad del texto, NO HAY EVOLUCIÓN ALGUNA.”

    La vio Abravanel y la vio San Agustín, quienes no creo que previesen la teoría de Darwin. E insisto en que el Génesis no debe interpretarse a la letra, salvo que uno desee fracasar.

    “Las gentes que los escribieron sabían muy poco de biología y ellos pensaban que las cosas eran así.”

    No obstante es un texto inspirado. Pero, en fin, no seré yo quien defienda la cientificidad de la Biblia, que no hizo más que recoger las concepciones de su tiempo, sin pretender ilustrarnos en este sentido. La utilicé como ejemplo -más a sus intérpretes que al texto mismo- de que las concepciones evolucionistas no son algo que debamos temer desde el cristianismo.

    “en ciencia, las teorías refutadas por experimentos no se suelen tener muy en cuenta.”

    Déjame dudar que el preformacionismo haya sido refutado.

  35. Irich:

    ¡¡¡¿¿¿QUÉ NO ESTÁ REFUTADO EL PREFORMACIONISMO???!!!

    Claro, ni la teoría del flogisto,ni el diluvio universal, ni las esferas de éter aristotélicas… Este es el desdén relativista del que te hablaba. Os cargáis siglos de laboriosa investigación experimental sin ningún problema.

    ¿No has visto alguna vez alguna imagen o vídeo del desarrollo embriológico? ¿Has visto la estructura del espermatozoide? ¿Ves el homúnculo por algún lado?

  36. irichc dice:

    Yo no he hablado de homúnculos. Pienso en mónadas, que serían la forma (Είδος) de esa preformación o, si se quiere, preanimación del ser. Bonnet era ovista, no homunculista (la palabra “homúnculo” no aparece en ninguna de sus obras, hasta donde yo sé). Desconozco si fue completamente refractario a las teorías de doble simiente que acabaron imponiéndose, pero es irrelevante a los efectos de mi argumentación. La evolución en Darwin no se ocupa de los gérmenes, sino de los seres ya maduros, observables en alguna medida, que operan en el teatro del mundo y se reproducen en él.

    Lo que sí que está completamente refutada es la generación espontánea. Y eso deja en mal lugar a la abiogénesis.

  37. Manu dice:

    Bueno, por fin he visto AVATAR, en 3D.

    Pionera e impresionante. Incluso me atrevería a decir que parece más real que la propia realidad. (Al menos yo no tengo esa percepción exagerada de profundidad al natural).

    En cuanto al guión…, pues eso, una versión futurista de “Pocahontas”, con todo lo comercial y fantasioso de cualquier superproducción hollywoodiense. Personalmente, hubiera preferido una versión en 3D de “La guerra de las galaxias”, pero bueno…

    En cuanto al diálogo de besugos que estas manteniendo con el abogado del señor…, ni lo he leido ni pienso hacerlo, pero pierdes el tiempo Santiago, sólo tienes que ojear sus blogs.

    Pasad buen cambio de año.

    Un abrazo.

  38. irichc dice:

    Así es, por sus blogs los conoceréis. Yo me acabo de pasar por el tuyo y, bueno, en fin…

  39. yack dice:

    También yo acabo de ver la película y me ha parecido un autentico hito en la historia evolutiva del cine. El mensaje o moraleja es la típica del buen salvaje y de la civilización occidental depredadora y sin corazón, pero eso es anecdótico y se disculpa en cuanto que sirve para implicarte emocionalmente en la trama y hacerte tomar partido a favor de los alienígenas.
    Lo que más me ha impresionado es la verosimilitud de las imágenes de un planeta extraño y sobre todo los avatares, que te acaban convenciendo de que son reales y tan humanos o más que los propios humanos. Tan así es que los personajes humanos pierden su interés y prefieres que se reencarnen en sus avatares para verlos en su esplendorosa versión alienígena.
    En fin, un lujo de película que nos desvela fotograma a fotograma la belleza de una realidad inédita habitada por seres inteligentes y sensibles que superan en belleza y elegancia a la raza humana.
    Saludos.

  40. Hola a todos, y antes de nada, feliz año 2010… madre mía… ¿2010 no suena a superfuturo? ¿No deberíamos ir ya todos en naves espaciales?

    Manu:

    Coincido: más real que lo real mismo. Una percepción guiada en la película a captar lo que hay que captar puede ser más realista, más comprensiva, más profunda que nuestra visión ordinaria del día a día en nuestro mundo: más distraída, menos intensa…

    Yack:

    Yo salí trastornado del cine. Nunca había visto esos colores, esa vivacidad… Esos insectos que parecen autogiros o esas plantas conoides que se hacen pequeñas al tocarlas… ¡Yo quiero medir dos metros y ser azul!

    Irich:

    Mi recomendación para este año nuevo no es que dejes de buscar lo que sea que busques en Leibniz, Bonnet o San Francisco de Asís, pero sí que lo completes con las visiones contemporáneas. Los científicos suelen ser (la mayoría de las veces) gente muy inteligente que abandona planteamientos antiguos por razones sólidas. Yo creo que sólo tenemos una vida y como no tenemos todo la eternidad para leerlo todo, hay que ser selectivos. Por eso en cuestiones de ciencia es mejor ir a lo último (que es lo último no por ser una novedad superguay o la última moda, sino porque se asienta en una toda una historia pasada de refutaciones, verificaciones, etc.). Mi consejo (si me permites la impertinencia) es que acompañes esas lecturas con otras más actualizadas.

    Yo te recomendaría la Filosofía de la biología de Sober o de Ruse como buenas introducciones al evolucionismo (si es que necesitas una introducción).

    Un saludo.

  41. yack dice:

    Comparto esta última reflexión tuya, Santiago. Si bien en literatura y arte no siempre es mejor lo último, en la adquisición de un modelo de la realidad más rico y objetivo, es esencial comprobar la fecha del escrito. Y eso es tan evidente como que todos los tratados de astronomía anteriores a Kepler se basaban en soluciones de orbitas circulares y por tanto estaban equivocados, aunque resultasen aproximados.

    Ya pasó el tiempo de argumentar una teoría basándose en lo que dijeron determinados “pensadores”. Ahora la última palabra la tienen los científicos y los técnicos capaces de validar o refutar mil años de pensamiento con un simple experimento que hasta ese momento era técnicamente irrealizable.

    En algún lugar leí que el rápido avance de la tecnología y la ciencia es lo que hace que el más joven de una generación sea más sabio que el más viejo de la anterior. Obviamente es una exageración pero refleja bien la idea.

    Conozco a mucha gente que sigue creyendo que todo lo que está escrito y amparado por un autor que le suena de algo (Platón Aristóteles, Santo Tomás, Freud, Marx, etc.), es válido, porque nadie les ha dicho que las ideas, como la mortadela, tiene fecha de caducidad en un mundo que se está redescubriendo y reinventando continuamente.

    Otro hábito muy extendido es conectar retrospectivamente los últimos descubrimientos con ocurrencias confusas y fragmentarias que se emitieron hace siglos, convirtiendo la analogía casual en anticipación genial y en un descredito, por comparación, de los científicos actuales en relación a los “grandes pensadores clásicos”. Así, y según ellos, mientras que los científicos actuales recurren a complejas máquinas para descubrir la verdad, los pensadores antiguos, gracias a su inteligencia sobrehumana, llegaron a la misma solución siglos antes.

    Solo las afirmaciones precisas, bien fundamentadas e improbables que se ven confirmadas en el futuro son dignas de respeto y admiración.
    Saludos.

  42. irichc dice:

    “Ya pasó el tiempo de argumentar una teoría basándose en lo que dijeron determinados “pensadores”.”

    ¿Acaso en ciencia no es importante lo que se dijo hasta el momento? ¿No parten las pruebas y teorías actuales de las anteriores?

    “Ahora la última palabra la tienen los científicos y los técnicos capaces de validar o refutar mil años de pensamiento con un simple experimento que hasta ese momento era técnicamente irrealizable.”

    “Ahora” no. Este proceder lleva aplicándose desde el siglo XVII. Descartes, Pascal y Leibniz fueron hombres de ciencia que ponían en relación los descubrimientos con las especulaciones sistemáticas.

    “En algún lugar leí que el rápido avance de la tecnología y la ciencia es lo que hace que el más joven de una generación sea más sabio que el más viejo de la anterior.”

    El positivismo no aspira a la sabiduría, sino al conocimiento exhaustivo de los fenómenos. La sociedad positivista es la de la especialización y el relativismo, que es todo lo contrario a aquello por lo que el sabio se distingue, a saber, la fusión de disciplinas y los enunciados universales. Hoy sólo los charlatanes cumplen este papel, aquellos que experimentan sensaciones místicas con la mecánica cuántica y fabulan con los resultados de la neurociencia. Se ha dejado languidecer a la metafísica por el tonto prejuicio kantiano de que más allá de la física no hay suelo firme para el pensamiento racional.

    “Obviamente es una exageración pero refleja bien la idea.”

    Una idea falsa. El conocimiento también puede detenerse, retroceder, dividirse en polos irreconciliables o avanzar por caminos equivocados.

    “Conozco a mucha gente que sigue creyendo que todo lo que está escrito y amparado por un autor que le suena de algo (Platón Aristóteles, Santo Tomás, Freud, Marx, etc.), es válido, porque nadie les ha dicho que las ideas, como la mortadela, tiene fecha de caducidad en un mundo que se está redescubriendo y reinventando continuamente.”

    El mundo no se redescubre: se reacuñan las ideas y, con ellas, aquél parece distinto. Pocas veces tenemos experiencias realmente nuevas, insólitas e inesperadas.

    “Otro hábito muy extendido es conectar retrospectivamente los últimos descubrimientos con ocurrencias confusas y fragmentarias que se emitieron hace siglos, convirtiendo la analogía casual en anticipación genial y en un descredito, por comparación, de los científicos actuales en relación a los “grandes pensadores clásicos”.”

    ¿Por qué “ocurrencias” y no hipótesis faltas de demostración empírica?

    “Así, y según ellos, mientras que los científicos actuales recurren a complejas máquinas para descubrir la verdad, los pensadores antiguos, gracias a su inteligencia sobrehumana, llegaron a la misma solución siglos antes.”

    ¿Conoces una máquina más compleja que el cerebro del hombre?

    “Solo las afirmaciones precisas, bien fundamentadas e improbables que se ven confirmadas en el futuro son dignas de respeto y admiración.”

    No veo lo de “improbables”. ¿Era “a priori” más probable el heliocentrismo que el geocentrismo? ¿Es más probable el atomismo que la monadología? ¿Es más probable que el universo sea eterno que el hecho de que sea contingente? ¿que éste no se expanda en lugar de que se expanda? ¿que sea infinito en vez de finito, etc. etc.?

  43. yack dice:

    Eres un claro ejemplo de que el cerebro se puede emplear tanto para buscar la verdad como para resistirse a ella.

    Al final, cualquier debate se reduce a una batalla entre el talento, la habilidad oratoria, los conocimientos y la experiencia de los contendientes.

    Puede que tú dispongas de todo eso a raudales, pero no por ello tienes razón y tus argumentos están claramente sesgados por la intencionalidad de negar las evidencias obvias.

    En ciencia no es importante lo que se dijo hasta el momento si no es coherente con lo último que se ha dicho. La solidez de un modelo científico no viene del prestigio de las personalidades que la plantearon, sino que el prestigio de esas personalidades va a depender retrospectivamente de la última validación o refutación obtenida por el más desconocido de los técnicos o becarios de un laboratorio.

    Ahora es cuando únicamente el avance de la ciencia es tan rápido que se produce la paradoja de que una generación posee un modelo del mundo claramente superior al de la precedente.

    Tal vez se ha dejado languidecer a la metafísica por la misma razón que a la parapsicología y a la religión, es decir, porque trata sobre contenidos erróneos o inexistentes más allá del empeño de los que viven a costa de ellas.

    El conocimiento sólo puede avanzar hacia la verdad. Otra cosa es que no lo haga en línea recta, pero estarás de acuerdo en que cada vez avanza con más rapidez y rectitud hacia la verdad sin, por ejemplo, perderse durante siglos en teologías vacías de contenido o demenciales cosmogonías basadas en leyendas e interpretaciones mágicas.

    A mí me parece que el tema de la naturaleza de los seres vivos, por poner un ejemplo, se ha redescubierto bastantes veces desde que se consideraba que el ser vivo es el que está dotado de un espíritu vital. Y no digamos la estructura de la materia. ¿Debemos consultar la divertidisima física de Aristóteles (una auténtica antologia del disparate) para seguir avanzando?

    Una ocurrencia es una afirmación sin fundamento sólido. Una intuición genial es encontrar una respuesta correcta sin tener todos los datos, pero conciliando la información disponible según unos criterios que a posteriori se demostraron correctos.
    Democrito no tenía ningún dato, ni aportó ninguna explicación correcta de por qué la materia es indivisible (si es que lo es) y solo tenía dos opciones del 50% donde elegir y equivocarse.

    No conozco ninguna máquina más compleja que el cerebro humano, ni tampoco una que falle más. La ciencia es el mecanismo que ha permitido reducir drásticamente los fallos de nuestra mente gracias al método científico, es decir, validar las ocurrencias contra la realidad a través de un método preciso que ha cambiado el mundo en muy poco tiempo.

    Cuando digo “improbables” quiero decir que afirmar que el Sol saldrá por el horizonte todos los días, aunque sea cierto, no supone ningún mérito. Afirmar que la luz se desviará al acercarse al Sol, cuando lo dijo Einstein, sí fue meritorio porque según los conocimientos de aquella época era altamente improbable que ocurriera y, sin embargo, acertó. En resumen, para que una profecía sea meritoria, debe ser extremadamente improbable y tampoco vale seleccionar entre un millón de ocurrencias confusas las que por casualidad acertaron retrospectivamente.

    Saludos.

  44. irichc dice:

    Yack, entiendo lo que quisiste decir, que es esencialmente cierto, salvo en tu valoración de la metafísica, aunque discutir esto nos llevaría demasiado lejos. Sólo he querido matizar la gran importancia que pareces darle al presente, como si la inteligencia y la cultura hubieran nacido ayer, y poner en tela de juicio esa teología laica que es el progresismo gnoseológico, para el cual el hombre más sabio es siempre el hombre del futuro. La historia no es un juego interminable de matriuskas donde se dé un crecimiento constante y armónico de nuestras certezas. Avanzamos por encrucijadas. El siglo XX expugnó algunos grandes bastiones de la física considerados seguros, lo que bastaría para no tener por perro muerto a nada que no sea un fraude manifiesto.

    Saludos.

  45. yack dice:

    Irich, estoy convencido de que has dedicado mucho tiempo a estudiar el pensamiento humano y lo conoces bastante mejor que yo pero hay algo que me gustaría hacerte llegar.

    Estoy de acuerdo en que la capacidad de pensar individual es la misma ahora que hace 20.000 años pero la capacidad de acercarse a la verdad ha cambiado drásticamente en los últimos dos siglos y ello gracias al perfeccionamiento del método científico.

    Por primera vez en la historia disponemos de un mecanismo (la ciencia) capaz de decirnos si estamos o no equivocados y eso porque hemos aprendido a interrogar a la realidad, que es la única instancia que por definición no puede equivocarse, porque es la verdad misma.

    Cierto que aún cometemos fallos al interrogar al Gran Sancionador Infalible (GSI) y también al interpretar sus respuestas, pero cada vez lo hacemos mejor y los resultados son más y más impresionantes. Y sabemos con seguridad que a cada paso nos acercamos a la verdad porque, por ejemplo, hemos construido máquinas como los superordenadores o el colisionador de hadrones y estos prodigios, y otros muchos miles como el humilde teléfono móvil, no podrían haberse descubierto/inventado antes del siglo xx aunque se hubieran reunido todos los sabios que hubo en el mundo, en asamblea permanente durante un millón de años, discutiendo entre ellos, como hacían los filósofos clásicos.

    No hay otra forma de progresar que validando las ocurrencias contra la realidad a través del experimento y sobre lo ya validado seguir construyendo.

    Si nos interesa la verdad, cualquiera que esta sea, hay que concentrar nuestra atención e interés en lo último de lo último (hablamos de ciencia respetable), sencillamente porque al hacerlo así estamos consultando al Oráculo Más Sabio (OMS) que haya existido nunca, y que a cada día que pasa se hace más sabio. Ese oráculo no es otro, no puede ser otro, que la cultura científica humana de la cual nosotros sólo somos humildes usuarios y rara vez geniales proveedores.

    Y cuanto más atrás en el tiempo hagas la consulta, más errores y menos excelencia encontrarás en las respuestas. Así que consultar el pasado es como quererte enterar de la actualidad ojeando periódicos atrasados.

    Sólo el historiador o estudioso del pensamiento puede estar legítimamente interesado en el pasado. Es insostenible pretender que la excelencia del conocimiento humano no está sujeta a la flecha del tiempo (en especial en los últimos dos siglos) y que todo este conocimiento es cuestionable, en igual grado, a través del tiempo.

    Pero supongo que todo esto ya lo sabes, sólo que te divierte defender, utilizando la fuerza bruta de tus conocimientos y capacidad dialéctica, lo que es insostenible por sentido común.

    Saludos.

  46. irichc dice:

    Creo que si para algo sirve la filosofía es para cuestionar la solidez y universalidad del sentido común. Llamas a la realidad “la verdad misma”, y esto para mí es grave herejía. La verdad es un concepto definible o no es nada. Ahora bien, la realidad empíricamente considerada, al depender de la pura observación según el positivismo, no se obtiene por derivación de ningún principio lógico superior que la comprenda. Ése es el motivo por el que no se la puede definir, sino, a lo sumo, describir. La palabra “realidad” es un término tan vacío como “ozingobru” si no se refiere a esta o aquella realidad contemplada. Por ello no puede emplearse como fundamento de ningún sistema, ya que ella misma, dada su inconsistencia ontológica, requiere de él.

    Somos capaces de abstraer las características generales de los objetos para aplicarlas a una pluralidad de ellos. Ahora bien, como no hay muchas realidades, sólo una, no es pensable siquiera una definición de realidad que pueda extrapolarse a varias. “Perro” viene a ser un vocablo apto a los efectos de una definición a priori; “realidad” no. No hay nada común con carácter necesario en dos situaciones reales distintas, pues las variables tiempo y espacio también son relativas a los estados de cosas, y nadie, salvo tal vez un metafísico, puede pretender que las leyes de la naturaleza sean algo más que una abstracción de nuestra mente.

    Los duros materialistas han esgrimido ese espantajo, la realidad fenoménica, frente a cualquier conceptualización que escapase de ella. Sin embargo, a pesar de existir en cuanto tal (“real” y “existente” son sinónimos), la realidad carece de significación propia. No puede oponerse a “lo irreal”, porque no hay impedimento absoluto para que lo que hoy no existe sí exista mañana. Ergo, no hay “realidad” ni “irrealidad” a priori, sólo convenciones descriptivas.

    Por este motivo, exigir que una proposición verdadera se ajuste, para serlo, a un estado de hecho constituye lo que viene conociéndose como teoría escolástica de la “adaequatio”, la cual rechazo con los argumentos que siguen:

    a) Es insuficiente, puesto que una teoría tal no podría dar razón de dos fenómenos aparentemente contradictorios.

    b) Es dogmática, ya que anticipa como verdadera aquella realidad a la que el enunciado debe amoldarse. Esto es, presupone la verdad como previa la “adaequatio” y, por consiguiente, como condición de la “adaequatio” misma.

    c) Es reduccionista, dado que limita lo verdadero a lo real-efectivo, negando la virtualidad de lo posible, esto es, aquello cuyo contrario no entraña contradicción.

    Saludos.

  47. yack dice:

    Tu último post, Irich, es un perfecto ejemplo de cómo la filosofía anacrónica puede complicar hasta el infinito el concepto más simple, directo e intuitivo (realidad).

    Te diré lo que yo creo que es la realidad: Por un lado está la conciencia, que puede considerarse como el observador puro, el homúnculo descerebrado que habita detrás de todo, repantingado en la última butaca del cine y absorto por completo en la contemplación acrítica de la película que se está proyectando.

    Después está todo lo demás, el pensamiento, la imaginación, las certezas, las dudas, los errores, las teorías, los sentimientos, los juicios, en fin, todo lo demás.

    Pues todo ese plasma heterogéneo (que puede reducirse finalmente a configuraciones sinápticas), es lo que yo (y todos) llamamos realidad.

    Y todo lo demás son enredos filosóficos, un laberinto inextricable y espantosamente feo donde uno puede perder una vida entera abriendo y cerrando puertas que no conducen a ninguna parte.

    Aunque hay gente que se siente muy cómoda en ese laberinto (los filósofos atemporales que veneran a Platón y/o Aristóteles), convencidos de que finalmente encontrarán una puerta de salida hacia la gran verdad o que, tal vez, ese laberinto es todo lo que hay.

    Lo siento, pero a mí sólo me interesa lo que hay fuera del laberinto, y de ninguna de las maneras deseo perderme en el asfixiante pensamiento embalsamado que nos legaron los Grandes Filósofos del Pasado (GFP).

    Adicionalmente, está la acepción de “realidad objetiva” que significa “lo que quiera que haya ahí afuera que no depende de nuestros deseos ni de nuestros errores y que muestra las mismas propiedades ante cualquier sistema de observación objetivo”. ¿Y qué es objetivo?

    Bueno, si todos los seres humanos y todas las cámaras fotográficas ven la misma manzana sobre una mesa, asumimos que la existencia de la manzana es objetiva porque la hipótesis alternativa de que todos los sistemas de observación se hayan puesto de acuerdo para generar una imagen falsa es considerablemente menos probable.

    Y, nos guste o no, eso es todo lo que hay: probabilidades, y hay mucho que hacer a partir de ahí, aunque sólo sea divertirse haciendo aquello para lo que fuimos diseñados por la evolución: profundizar en la comprensión de la realidad para mantenernos vivos y concientes el mayor tiempo posible.

    Saludos.

  48. Sam dice:

    Amigos, he disfrutado lo indecible su controversia. Como individuo sin una cultura tan avanzada como la de vosotros los reverencio como cabezas de playa. Sospecho que las reflexiones del amigo Irichc no se difunden mucho al nivel del feligrés de a pie pues la avalancha hacia la sala de ateos no dejaría espacio ni para sentarse en el suelo. A ese nivel, al que pertenezco, no llegan ni mucho menos cuestionamientos como los que se ventilan aquí, como que es una masa ignorante necesaria. Triste ¿verdad? Por otro lado, no lo espantéis mucho, su postura me parece un buen ejemplo de evolución en el terreno de la teología en lo referente al repliegue estratégico de Dios a las lagunas de desconocimiento que aun tenemos. Parece ser que todo es cuestión de tiempo, largo, pero en fin, tiempo, mientras es bastante cómodo sentarse en las dos sillas no sea que Dios ande por ahí, que si no está no se pierde mucho.

  49. esteban dice:

    la pelicual es exelente en cuanto al mensaje de la pelicual ..los humanos son malos la tendencia a ser egoistas .de querer mas y mas..y de destruccion …
    HAY QUE RESPETAR A LAS CULTURAS!POR QUE NOSOTROS PROVENIMOS DE ELLA!!sin envargo James Cameron avarca el tema de la naturaleza!!!Y como apesar de tener “la tierra toda destruida” no respetan el planeta pandora!y esa es la maldad del hombre!,,,
    EN cuanto a los navis me encanta como tratan como aman su planeta vegetacion ..animales etc… como lo respetan!es algo maravilloso!tendriamos que aprender a hacer asi!por suerte lo vamos a pagar y cuando esto este hermoso planeta que es un regalo..se destrulla !lo lamentaran por ignorantes.
    En la pelicula me da mucha bronca como los malos los blancos!destruyen !!todo el hermoso planeta pandora y no les importa nada!
    por otro lado no te olvides que son navis no humanos y ellos se respetan unos a los otros!..no como los humanos.diria que tmb es un mensaje!!TODOS NOSOTROS RAZA CUAL FUERA TENDRIAMOS QUE TRATARNOS AYUDARNOS Y QUERERNOS COMO HERMANOS!EN CUANTO AL JUSTO progreso?..la tecnologia es buena!pero siertas cosas estan mal!las culturas no se tiene que olvidar !y tendrias que reservarce mucho mas la naturaleza ..los avorigenes!nosotros vivimos de la tierra!dependemos de ella!eso no les queda claro!y se sigue comentiendo el mismo error!espeor que vos tmb entiendas!y entiendan que tan importante!es respetar nuestro planeta!SI no se respeta!las consecuencias suceden!
    la pelica la mejor que vi.la mejor tecnologia.la naturaleza el planeta pandora un sueño…la vegetacion animales exelente!…las maquinas de los humanos los robots !es genial …..el mensaje es el mismo de muchas otras peliculas y???cual hay!esta bien!por que el mensaje es bueno!y no solo es una pelicua tiene un mensaje profundo!y eso vale mucho mas!y hay que seguir insistiendo con le tema!y seguir asta que se comprenda!. esteban.fontana@hotmail.com

  50. […] La Máquina de Von Neumann: El mito del buen salvaje. […]

  51. […] todos sus libros en lo que Santiago Sánchez-Migallón Jiménez, citando a Steven Pinker, llama “el mito del buen salvaje.  Una visión antropológica muy aceptada hoy en día está inspirada en la célebre tesis de […]

  52. […] todos sus libros en lo que Santiago Sánchez-Migallón Jiménez, citando a Steven Pinker, llama “el mito del buen salvaje.  Una visión antropológica muy aceptada hoy en día está inspirada en la célebre tesis de […]

  53. Pienso que la película tiene varias lecturas.
    Yo no he visto el mito del buen salvaje por ningún lado. Los navis son un pueblo guerrero y no parecen feministas.
    Tampoco la sociedad tecnológica está deshumanizada ni demonizada. Crean escuelas, y están dispuestos a negociar, construyen costosísimos avatares y desarrollan un proyecto científico diseñado para facilitar esa negociación. Pero a pesar de eso no consiguen entenderse. El entendimiento surge de la interacción.
    Me quedo con lo que dice la doctora justo antes del conflicto armado, donde se enfrentan dos formas de ver o valorar el ecosistema global:
    “La verdadera riqueza de este planeta no es el mineral, la verdadera riqueza de este planeta es la vida, ese ecosistema global, y los indígenas lo saben”
    Este conocimiento de los indígenas, esta sabiduría, surge también de la interacción con el medio en el que viven y del que dependen vitalmente.
    Incluso, el ecosistema global aprende a tomar partido con la incorporación de la mente de la doctora a la cultura colectiva.
    La sociedad tecnológica está representada por tres estamentos bien diferenciados: ciencia, comercio y ejercito. La sociedad indígena por el místico, cazador-recolector y guerrero. Usa sociedad se interrelaciona con las máquinas y otra con el resto de seres vivos. La sociedad tecnológica no es autosuficente, mientras que la sociedad biológica sí lo es.
    En definitiva, hemos visionado la misma película, pero hemos visto cosas muy diferentes.

  54. Hola camino:

    Sí, parece que hemos visto cosas muy diferentes, y eso es muy bueno. ¡Qué triste sería la realidad si en ella sólo cupiera mi visión!

    Un saludo y bienvenido al blog.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s