Cómo diferenciar un Día Bueno de un Día Negro

Publicado: 28 marzo 2010 en Filosofía de la mente
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Habla el chico con síndrome de Asperger protagonista de El curioso incidente de un perro a medianoche:

“En el autobús de camino al colegio a la mañana siguiente vi pasar 4 coches rojos seguidos, lo que significaba que era un Día Bueno, así que decidí no estar triste por lo de Wellington.

El señor Jeavons, el psicólogo del colegio, me preguntó una vez por qué 4 coches rojos seguidos hacían que fuese un Día Bueno, y 3 coches rojos seguido un Día Bastante Bueno, y por qué 4 coches amarillos seguidos hacían que fuese un Día Negro, que es un día en que no hablo con nadie y me siento a leer libros solo y no almuerzo y No Corro Riesgos. Dijo que yo era una persona muy lógica, y que le sorprendía que pensara de esa manera, porque no era muy lógica.

Le dije que me gustaba que las cosas siguieran un orden preciso. Y una manera de que las cosas siguieran un orden preciso era siendo lógico. En especial si esas cosas eran números o un razonamiento. Pero había otras formas de poner las cosas en un orden preciso. Y por eso yo tenía Días Buenos y Días Negros. Le dije que hay personas que trabajan en una oficina y que al salir de casa por la mañana ven que brilla el sol y eso hace que se sientan contentas, o ven que llueve y eso hace que se sientan tristes, pero la única diferencia es el clima, y si trabajan en una oficina el clima no tiene nada que ver con que tengan un buen día o un mal día”

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comentarios
  1. Hector M dice:

    Y sin embargo, en los oscuros países nordicos hay más depresiones y suicidios porque el sol vitamina.

    ¿Moraleja? Efectivamente la felicidad no es reducible a la lógica y sin embargo, tiene su lógica

  2. Juan Andrés dice:

    Ingeniosa forma de recordarnos que la mayoría de nuestras acciones son irracionales, como en su momento dijeran Pascal y Wittgenstein. A propósito del último, hace rato vengo sospechando que él tenía el síndrome de Asperger (con erre, no co ene).

  3. Un poco más delante continúa:

    “Al día siguiente vi pasar 4 coches amarillos seguidos de camino al colegio, lo que lo convertía en un Día Negro […]. Al día siguiente, también vi 4 coches amarillos seguidos de camino al colegio, lo que lo convirtió también en un Día Negro […]. Pero al tercer día mantuve los ojos cerrados todo el camino al colegio hasta que bajamos del autocar porque después de haber tenido 2 Días Negros seguidos me permito hacer eso”

    Dios aprieta pero no ahoga 🙂

  4. Rosa dice:

    Yo viví un año en el norte de Francia donde en invierno se hacía de noche a las 15.30 de la tarde y la tasa de suicidios era mucho mayor que en España, en la universidad teníamos atención psicológica gratuíta para evitar depresiones… los que más notabamos la ausencia de sol y luz eramos los españoles, te notabas irascible, raro, irritable…

    Yo cómo el protagonista del libro, hoy por si acaso cerraré los ojos para no ver coches amarillos. Él que no se consuela es porque no quiere.

  5. Rosa dice:

    Cerraré los ojos camino del colegio para. Aunque puedo ser atropellada, que hay mucho loco suelto.

    Si es que él que no se conforma es porque no quiere… 🙂

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