Lucrecio, Teofrasto y la entropía.

Publicado: 23 abril 2010 en Astronomía, Física, Filosofía de la ciencia
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Argumentaba Lucrecio en su De Rerum Natura en contra de la eternidad del universo:

“Si no hubo origen de los cielos y la Tierra a partir de generación, y si existieron por toda la eternidad, ¿cómo es que otros poemas, antes del tiempo de la guerra de Tebas y de la destrucción de Troya, no han cantado también otras hazañas de los habitantes de la Tierra? ¿Cómo han caído en el olvido las acciones de tantos hombres en otros tiempos?… Salvo que, como es mi opinión, la totalidad del mundo es de fecha relativamente moderna, y reciente en su origen, y tuvo su comienzo hace un corto tiempo”

E igualmente Teofrasto, basándose en los procesos de erosión:

“Si la Tierra no hubiera tenido un  principio en el que nació, ninguna parte de ella se vería elevada sobre el resto. Las montañas serían ahora muy bajas, todas las colinas estarían niveladas con la llanura… Tal como es, la no uniformidad constante y la gran cantidad de montañas con sus enormes llanuras que ascienden al cielo son indicios de que la Tierra no ha existido siempre”

Son argumentos ingeniosos. El argumento de Lucrecio tiene mucho sentido si pensamos que el hombre nació con la Tierra (como afirma el Génesis) y que el hombre siempre ha elaborado documentos escritos. Aceptando estas dos premisas y pensando que los primeros documentos escritos que tenemos no llegan a los 4.000 años a.C. de antigüedad, no andamos muy lejos de las fechas que daban las autoridades cristianas al origen del Cosmos.  Por su parte, el de Teofrasto antecede el uniformitarismo de Lyell, pero niega otros elementos conformadores del relieve y, de alguna manera, el principio de conservación de la energía.

Sin embargo, algo que les quita ingenuidad para nuestra mirada moderna es que en ellos se trasluce la idea de irreversibilidad, idea que parecía desterrada de la física hasta no hace mucho.  La física newtoniana es, en muchos de sus aspectos, a-temporal, a-histórica. La fórmula de la gravedad no tiene en cuenta la historia de los cuerpos (de hecho, sólo atiende a muy poquita información sobre ellos: masa y posición). Qué era y qué no era el objeto antes  o después del movimiento importa poco (porque lo único que importa es el movimiento). Fue cuando se estudiaron las relaciones entre calor y trabajo cuando llegó el gran descubrimiento: los procesos físicos tienen historia, el tiempo es asimétrico. El desorden de un sistema tiende siempre a aumentar su entropía, siendo muy improbable que ocurra lo contrario. Nace la termodinámica y surge la idea de un tétricamente desordenado fin del Universo.

Resulta divertido todas las posibilidades filosóficas que conlleva esta idea. De primeras, la dificultad de elaborar leyes científicas acerca de un Universo que cambia cualitativamente se eleva a la enésima potencia. Ya no sólo se trata de describir lo que pasa en un momento dado, sino de describir lo que pasa en otros momentos de características diferentes del anterior. Los entes se multiplican, esta vez con necesidad. De segundas, la irreversibilidad de algunos sucesos supone poner límites a muchas posibilidades técnicas. Quizá no podamos revertir los efectos del envejecimiento o, la más descabellada aún, viajar hacia atrás en el tiempo. Otra idea es que con la irreversibilidad tenemos un criterio para determinar que viajamos del pasado al futuro. Si el tiempo fuera marcha atrás, del futuro al pasado y no hubiera sucesos irreversibles, no tendríamos ninguna forma de saberlo (en un Universo marcha atrás los extintores encenderían fuegos y las cerillas los apagarían, nada más). Sin embargo, cuando mezclo el café con la leche estoy demostrando nada más y nada menos que viajo hacia el futuro. Aunque según Boltzmann, es sólo una cuestión probabilística: existe la remota posibilidad de que el café y la leche se desmezclen solos. Podría decirse que el tiempo va hacia delante porque es más probable que así lo haga.

Y lo que resulta más curioso aún es que una idea que a la ciencia y a la filosofía les ha costado milenios en alcanzar, la gente de a píe la lleva manejando con total normalidad desde siempre sin saber nada de termodinámica. La vida misma parece más que nada una gran flecha de irreversibilidad. No podremos volver a nacer, no haremos de nuevo nuestra Primera Comunión, no daremos más nuestro primer beso, no tendremos nunca más veinte años… Lo que pasó pasó, aquel error que cometimos, por mucho que hagamos para enmendarlo, quedará siempre allí, tal y como sucedió, irreversiblemente.

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comentarios
  1. pacotraver dice:

    El pasado es un presente recordado y el tiempo existe porque la segunda ley de la termodinamica se cumple inexorable ( de mas a menos informacion, de mas a menos energia).

  2. María dice:

    A mí estas cosas me cuesta mucho entenderlas, me parece superinteresante, pero es algo que me sobrepasa. Mi mente no puede concebir todo esto.
    Hoy lo hablaba con un profesor: yo no entiendo QUÉ es un fotografía (cuál es el proceso material que produce una imagen captada de la naturaleza) y, sin embargo, cojo mi máquina y las hago…

  3. José Manuel dice:

    Todos las civilizaciones han medido el tiempo por su unidad básica: el día. La duración del día solar verdadero varía constantemente porque el movimiento de la Tierra en su órbita elíptica no es uniforme. Para enredar más metimos a la Luna. Los egipcios se percataron de que el tiempo que transcurre entre dos salidas helíacas consecutivas de Sirio es de 365,256 días solares medios. Este es el año sidéreo, que es casi idéntico al año solar (365,242 días solares medios). Entonces, deberíamos decir que el tiempo es movimiento, nada más.

    Eso es a nuestra escala. A escala microscópica, el tiempo se acelera de una manera brutal hasta parecer un efecto sin causa. Mecánica cuántica en estado puro.

    ¿Y a la escala del Universo completo, hay movimiento real? No hay sistema de referencia de movimiento que se pueda comparar.

  4. José Manuel:

    Sí, desde Galileo sabemos que el movimiento no es absoluto, sino relativo a un referente en reposo. Si en el Universo no hay nada quieto… ¿realmente algo se mueve? Y si nada se mueve… ¿pasa el tiempo? Pero por otro lado, cuando estoy en mi casa sentado en mi sofá y todo está quieto, el tiempo parece seguir pasando… ¿es el tiempo sólo movimiento?

    María:

    Lo que te pasa no es falta de capacidad, sino precisamente una buena capacidad para asombrarte ante lo incomprensible. La mayoría de la gente no ve nada extraño en que las cámaras hagan fotos, en que la realidad pueda replicarse a sí misma, si tu lo haces, bienvenida a la Máquina de Von Neumann.

  5. Adolfo dice:

    Plas, plas, plas, plas

    Felicidades por la entrada, de veras que me ha gustado 🙂

    saludos,
    Adolfo

  6. Adolfo:

    Muchas gracias majo.

    Un saludo.

  7. Manu dice:

    “no haremos de nuevo nuestra Primera Comunión, no daremos más nuestro primer beso, no tendremos nunca más veinte años… Lo que pasó pasó, aquel error que cometimos, por mucho que hagamos para enmendarlo, quedará siempre allí, tal y como sucedió, irreversiblemente.”

    Salvo cuando el Alzehimer comienza a desvarajustar los regristros de nuestra memoria y sómos capaces de volver a hacer treinta veces la primera comunión, tener de nuevo 20 años o dar siempre el primer beso.

    Casi todo es relativo (por no decir todo).

    Por cierto, aunque no te contesté (lo siento), leí tu respuesta sobre el comportamiento de los alumnos ante la estimulación que practicais tu colega y tú. (Lo imaginaba). Así que ánimo con esa autodidactia.

    Un abrazo.

  8. José Manuel dice:

    Santiago, pienso que el tiempo psicológico no es el tiempo de cambio de posición. Aunque aquél deriva intuitivamente de éste.

  9. Carlos S dice:

    “La física newtoniana es, en muchos de sus aspectos, a-temporal, a-histórica.” Y no sólo Newton sino todo el racionalismo, Precisamente, todo empieza a entenderse si observamos que Lucrecio, en tanto que “atomista” usaba contra los “aristotélicos” la referencia astuta a la historia escrita (en todo caso a la oralmente trasmitida) como mero argumento para poner en aprietos a estos últimos. (En este sentido, no se estaba basando en el Génesis, que seguramente no conoció… entiendo). Esto es lo que sin duda hará luego Galileo contra la escolástica y en igual línea. Sacarse de la manga argumentos para ganar batallas ideológicas… es algo que está en la base de la filosofía y la ciencia… inclusive hoy, aunque se siga creyendo que por encima de todo estaba y está la “búsqueda de la verdad” y “la confusión”. No, ni una ni otra pienso (como ya sostuve).
    Al margen de esto, el post ha quedado muy bonito, sobretodo al final, cuando todo se hace, como sin duda es, vanidad de vanidades.
    Un saludo.

  10. José Manuel dice:

    Que me explique él o alguien los comentarios acientíficos -y contra la ciencia- que hace Carlos S y el porqué de su contrariedad.

  11. Manu:

    Nuestra percepción deformada por una psicopatología puede hacernos creer que tenemos 20 años, pero el hecho ontológico, histórico de que los tuve sí que ocurrió irreversiblemente. No podemos viajar “realmente” al pasado.

    No te preocupes por dejar las conversaciones colgadas, yo dejo un montón. La falta de tiempo es también, parece ser, irreversible.

    José Manuel:

    Si hay dos tiempos, el psicológico y el “real” pero, ambos se relacionan ya que el psicológico es nuestra percepción, aunque deformada, del “real”, la pregunta sigue en píe: cuando nada se mueve en mi salón, ¿mi tiempo psicológico me engaña del todo al hacerme sentir el paso del tiempo cuando “realmente” no pasa?

    Carlos:

    Es que yo creo que no sólo hay lucha ideológica. Aunque exista ésta, los argumentos son argumentos y no puede decirse cualquier cosa. Los argumentos se demuestran, se discuten, se refutan, se amplían… Hoy sabemos que tanto el de Lucrecio como el de Teofrasto son argumentos falaces, y estamos bastante seguros de ello. Y para ello no hace falta apelar a que seamos poseedores de la “verdad absoluta” ni del “conocimiento objetivo”. Hay argumentos mejores que otros y la Tierra gira alrededor del sol.

  12. Carlos S. dice:

    José Manuel, lo que más me interesa señalarte es que no estoy “contra la ciencia” ni mucho menos, como podrías comprobar con tiempo e interés suficiente en mi blog y en concreto en mis últimas 8 entradas que le dediqué al asunto. Considerar que “la ciencia” es propiedad de los que defienden un enfoque “cientificista” (o positivista en más o en menos, o racionalista en más o en menos) es ya de por sí verdadera prepotencia. En el fondo, vuelve a ser equivalente a creerse en poseción de “la Verdad”, algo propio del racionalismo de todos los tiempos (que no es que sea “racional” sino que considera “que lo real es racional y lo racional real” (Hegel más o menos).

    Para mí, la ciencia es una práctica humana más, y lo único que me contraría es… que se pretenda considerar como la llave del futuro humano, la llave del cosmopolitismo, de la Paz, de la Salud, de la Honradez. Se pretende con eso que la Ciencia sea algo cuasi divino, propio de una racionalidad suprahumana que no puede existir, y por lo cual sólo sirve de camuflage para los horrores de siempre, como la Historia ha mostrado una y otra vez… Por eso creo que hay que entender esa práctica en todo su mecanismo de gestación y desarrollo, y también de decadencia, claro… Se trata de ver que detrás de la ciencia así como de la religión o de la guerra… está exactamente el mismo homo sapiens, y no un hombre más cerca en un caso de Dios y en otro del Diablo.

    Eso es todo lo que me contraría y un par de palabras lo dicen todo: hipocresía e ingenuidad (en ambos casos, “mirar para otro lado”).

    Santiago: no hay unos argumentos mejores que otros, porque eso significaría la existencia previa de esa “verdad absoluta” reflejada en este caso en una tabla de valores (de mejor a peor), o -y esto hace las cosas más insostenibles- habría que hablar de tablas para hoy y tablas para mañana, eso sí, muy acordes con el posmodernismo tacticista y oportunista de hoy (que campea no sólo en la politica sino entre los “científicos”). Lo que hay es simplemente (a mi criterio) argumentos humanos cuya emergencia en cada caso hay que explicar causalmente (científicamente si prefieres). Yo refiero cada discurso a un interés social del discursante, y a eso me refería al mostrar las “argucias” empleadas por Lucrecio y que en su tiempo también empleó Galileo… Y que siguen y siguen empleándose y poniéndose por encima de las evidencias… para ganar las discusiones y mantener los puestos dominantes en la pirámide burocrático-cultural y científica (Las Universidades, el ámbito académico). La práctica “pura” de la ciencia se ve demasiado poco, y donde se practique, aunque tal vez haya ingenuidad al menos no habría hipocresía y oportunismo. En estos casos es cuando yo también rompo una lanza por el ser humano, por el que tiene el valor de avanzar aunque no reciba premio alguno sino todo lo contrario.

    Espero haber contestado y que haya servido para algo.
    Un saludo a todos.

  13. Carlos:

    Sí que hay argumentos mejores que otros. Si no estamos en un relativismo absoluto. De hecho tú mismo crees que lo que tu piensas es más acertado que lo que yo defiendo, por lo que tú te crees entonces en la “posesión de la verdad”. Ta argumentación se pretende transhistórica, por lo que, a fin de cuentas y según tu perspectiva, no será más que una argucia ideológica surgida de un ser humano. Si no aceptamos una lógica válida, una realidad más o menos objetiva caemos en un “todo vale”. Y yo creo que no. Ya lo he dicho en otras ocasiones: un masaai interpretará un muro de hormigón de un modo quizá diferente al mío: utilizará otra palabra con otros matices semánticos diferentes a los míos, quizá piense que el muro es un ser dotado de alma, de un totem ancestral con grandes poderes. Sin embargo, ambos nos abrimos el cráneo a la hora de intentar atravesarlo. Aquí hay poco de relativismo y el argumento “Te vas a abrir la cabeza si te chocas con el muro” me parece mejor que su contrario.

  14. Carlos S. dice:

    Pero cuando se habla de “verdades” no se está diciendo “ahí hay algo que no se puede atravesar mediante el propio cuerpo”, sino justamente todo lo demás, todo el discurso, que es material y existe desde siempre como compocisión atómica o que es metafísico. Y claro que yo creo en “mi verdad”, sólo que no digo que sea “la verdadera” sino que ES debida a que me interesa que así sea. Y eso digo de las demás, cosa que sus defensores no hacen. Y yo no creo que sirva relativizar (Rorty y otros por ejemplo, de manera pragmática) lo que creo es que hay una temporalidad y unos lugares sociales que son inseparables de cada discurso. Y digo que eso no sigue un “progreso” lineal hacia “verdad absoluta alguna”, como sí sostienen de hecho o de derecho los cientificistas y los racionalistas en general. Y digo que esas temoralidades y raíces sociales no son infinitas ni indetectabñes, por lo que sí creo que puedo sobre esa base y con bastante respeto por el “métiodo científico” fundar una narración que explique esto, narración en la que creo debido, como dije, a mi particular tiempo y estar, y que se opone a y recibe opocisión de… quienes defienden como “mejor” su propio tiempo y estar. Y estos son los que yo defino como propios de esta eata de burocratización y pérdida tacticista de los significados. Y creo en esta narración so pena de ser esquizofrénico… o para evitar serlo.
    Gracias por sostener el diálogo (el cual, con alguna gente, llega a ser tan “fructídfero” como el que podríamos sostener tú o yo o ellos con el adorador del muro de tu ejemplo).
    Un saludo.

  15. Carlos:

    Precisamente es que la ciencia habla de “ahí hay algo que no se puede atravesar mediante el propio cuerpo”, de aquello en lo que un masaai, mi abuelo y un hombre del medievo podrían estar de acuerdo. Todo lo demás es metafísica, la cual, a mi criterio y queriendo aceptar su posibilidad, no sólo obedece a intereses ideológicos o inseguridades vitales o psicológicas.

    Mantener algo sólo porque me interese que así sea, por muy honesto que seas al reconocerlo, no me vale, pues sus consecuencias son terribles. En primer lugar, la conversación que estamos teniendo no tendría sentido (ni ninguna otra). Yo sólo defendería mis intereses sin más, mi tiempo sin más, y lo peor de todo, pensando que es algo falso a priori, ya que la verdad no existe… ¡Defendería conscientemente algo que sé que es mentira!

    Es cierto que la época, sociedad, personalidad, etc. influye, determina lo que se dice y lo que no, pero no de modo absoluto. Lo que haces es exagerar estos condicionantes, hacerlos absolutos. El teorema de Pitágoras se enunció en un tiempo concreto por personas concretas que no podrían haberlo enunciado en otro momento, pero el teorema es una verdad absoluta, innegable desde cualquier tiempo o lugar.

    Con respecto al progreso hacia una teoría final, consecuencia de un progreso lineal infinito, reconozco que es difícil responder. Una respuesta posible es la de Frege: el sentido no agota la referencia, es decir, la realidad es tan rica que ninguna teoría podría llegar a agotarla. De este modo tendríamos cada vez teorías mejores pero jamás llegaríamos a la final.

  16. Carlos S. dice:

    ¡Pero, Santiago! Si los hombres de todo tiempo y lugar, época o cultura, etc., coinciden en algo… eso precisamente no es Ciencia, ya que ésta no existía hasta que se fundó- Reducir la Ciencia a lo que es mero producto de la intuición humana, es ir muy lejos… y quedarse con muy poco. Precisamente, un “argumento” como el tuyo (el de esta vez al menos) es ideológico e interesado, interesado en darle a la Ciencia un carácter a-histórico y eterno, o sea… metafísico. Y ello (a esto llamo yo “interés social”) para justificar el rol “verdaderamente” humano del científico, es decir, algo sustantivo, esencial, natural, etc., en el hombre. Todo: metafísica.

    No habría diferencia entre ciencia y cualquier otro discurso narrativo que se haya dado el hombre desde que dejó de ser “eslabón perdido”… E, independientemente de que crea que la causa por la que el hombre se da una u otra narración sea básicamente la misma, cada “sistema” tiene para mí su propia idiosincrasia y esta está ligada a una época y a unas relaciones socio-históricamente determinadas. No diferenciarlas en lo básico te lleva a lo contrario de lo que sostienes. La ciencia no sólo ni mucho menos declara sensateces (como lo del muro y el cuerpo) sino hace una narración determinista (aunque hay casos que intentan inventar la pólvora negándola, pero creo que sólo por oportunismo, como es el caso de Gould o de Progogine), es fiel al “sentido de objetividad”, es “ontológista”, etc. y eso ni de lejos se puede atribuir al aborigen y sus mitos explicativos, ni a Aristóteles o a un Maimónides medieval.

    Mira, puedes sin duda aferrarte a lo que crees sin más y argmentar sin la suficiente coherencia y rigor, o puedes poner un poc en duda tus dogmas y atender a las evidencias (esto es ser científico y distanciarse de lo ideológico y de enfoques metafísicos) y tratar de explicarlas sin entrar en contradicciones y simplezas. Por ejemplo, no quearse en definiciones simples de “interés” y comprender su significado histórico.

    Te recomiendo “Galileo cortesano” de Biagioli (en Katz) para que al menos puedas tener datos desmitificadores acerca de loa inicios de la Ciencia y del grado en que exitieron intereses histórico-sociales para fundar la Ciencia Moderna (e incluso para juguetear con un proto-posmodernismo oportunista), todo con vistas a darse una posición social en un mundo que de entrada le imponía condiciones para ello (me refiero al mecenazgo, a la mecánica despreocupada de la corte absolutista e ilustrada, etc.). Sincermente, creo que te daría una mayor amplitud. Pero claro, no sería la primera vez que para ello haya que atreversa a rasgar la cortina ideológica que no veo por qué no pueda serlo por alzar el cáliz de la Ciencia (formalmente). Esto, por cierto, insisto, no ha sido antídoto alguno nunca contra lo ideológico.

    En fin… sólo espero haber sido claro y sobretodo en relación a lo que realmente me preocupa y contra qué realmente estoy. Y si no, que me digan en qué soy acientífico, etc., más allá de contradecir a los que se declaran… lo que creen ser y al mismo tiempo niegan o lo contradicen.

    Un saludo.

  17. ¿Cómo me dices que yo no tengo amplitud de miras si, según tú, no existirían la amplitud ni la miopía de miras, ya que no hay un avance lineal hacia teorías mejores que otras?

    ¿Lo que puedes ofrecerme tras sacarme de mi ingenuidad y mi dogmatismo iletrado es una esquizofrenia que se reconoce contradictoria en una humana necesidad de confesarse?

  18. Carlos S. dice:

    Observo que a mi apunte sobre la diferencia entre intuición humana y ciencia moderna… se prefiere el silencio; pero que conste que eso ha quedado sin respuesta, confirmando mi señalización como “conducta ideológica”. En fin, te respondo de todos modos a tu “digno” comentario:

    “Amplitud de miras”: sólo para ir más allá de la miopía socio-profesional y no en términos absolutos. Y sí, tal vez se trate de “esquizofrenia humana”, la que nos hace a todos actuar según la sed de conciencia a pesar de su mecánica sin meta teleológica, pero que al menos se reconoce así y no la intenta encubrir con invntadas racionalidades, cosmopilitismos y utopías que hasta ahora sólo han dado cobertura a la hipocresía de las “buenas conciencias” que se la pasan igorando lo que encubren. No se trata, por cierto de “letrarse” sino de abrirse a evidencias que otros tal vez hayan desvelado y hacia las que se insiste en no mirar para no poner en cuestión esa miopía socio-profesional que se pone (de hecho) por encima de todo y a lo sumo “se siente” pena por todas las miserias humanas. Y, como bien señalara Valery y reconociera con él Lepenies: cosas de la “buena conciencia” a la que la Ciencia Moderna ha dado refugio.

    Un saludo.

  19. No entiendo qué es la amplitud de miras “no en términos absolutos”. La amplitud de miras o se tiene o no se tiene, y si se posee es en vista de un ideal absoluto que sería la amplitud de miras total. ¿Ves como pensar en términos relativistas y escépticos acaba por impedir cualquier discurso?

    Pero si es que tu historia la llevo escuchando desde primero de carrera. Ya me lo sé, no creas que descubres ahora América. Lo que me falta, para aceptarlo, no es ver más allá, sino que algo que me aburrió hace años, vuelva a divertirme. El rollo posmoderno tan popular en las facultades francesas, estaba muy bien en los años sesenta, cuando se leía a Marcuse y se buscaba arena de playa tras los adoquines de París. Ya somos mayores, hagamos cosas serias.

    Vamos a ver:

    1. Existen factores históricos, sociales, personales, incluso ideológicos (véase no sólo el caso Galileo, sino los cientos de fraudes que se han dado en la ciencia) que determinan lo que se descubre y lo que no, pero eso no determina en grado absoluto lo que pase. Si eso fuera así podrían construirse bicicletas con ruedas cuadradas y aviones sin alas que funcionaran, simplemente por haber sido producidos por una determinada cultura.

    2. Sí, yo creo que la ciencia (entre otras cosas) es un perfeccionamiento de nuestra intuición. Creo que tenemos unas estructuras mentales válidas para conocer ciertas cosas. La ciencia es (entre otras cosas) usarlas correctamente.

    3. La ciencia tiene un discurso propio, con una idiosincrasia dada con unas reglas dadas, pero no es igual al resto de los discursos, ya que:

    a) Explica más cantidad de fenómenos y de un modo más unificado que cualquier otra teoría.
    b) Hace predicciones, lo que posibilita su aplicación técnica.
    c) Tiene la precisión de las matemáticas.
    d) Economía intelectual y elegancia matemática.
    e) Es intersubjetiva.
    f) Su conocimiento es acumulativo, permite progreso.
    g) etc, etc, etc.

    4. La ciencia tiene presupuestos metafísicos, así es, pero eso no la derriba. Lo que habría que explicar más bien es qué tienen esos presupuestos metafísicos tal que, al aplicarlos, conseguimos éxitos tan rotundos.

    5. A pesar de todo, la ciencia está muy lejos de conseguir (o quién sabe si lo hará alguna vez) las respuestas realmente importantes (el sentido de mi vida por ejemplo) por lo que creo que exageras en su papel de refugio psicológico para mantener conciencias tranquilas.

  20. Carlos S. dice:

    De acuerdo, Santiago, me arrepiento de haber usado un término tan vago como “amplitud de miras”.Pero “La amplitud de miras” no sólo “se tiene o no se tiene”, también se simula, se aparenta, se declama.
    Y reconozco que “si se posee es en vista de un ideal absoluto que sería la amplitud de miras total.” Los ideales absolutos son una enfermedad humana, y sin duda lo tengo yo también como parásito. Pero el posmodernismo intenta acabar con ello a base de acabar con todo significado. En sus manos la ciencia se convierte en listado de últimos descubrimeintos y detrás de cada uno el correspondiente “amén”. A esto llama yo positivismo decadente, y es lo que combato, qué le voy a hacer…
    ¿Ser “mayores”, hacer “cosas serias”, es acaso “callar y trabajar”, esa variante ultrapositivista que lleva a no cuestionar nada y a silenciar la angustia? ¿”Divertirse”? ¿Quién se opondrá a ello siempre que no se trate del “imponer la alegría” de los nazis? Yo me divierto, Nietzsche reía, con él digo “sí a la vida”, me divierto desgastándome en estas discusiones que sin duda ponen nerviosos a algunos y los llevan a desmerecer el esfuerzo por “ir más allá” de la vida cotidiana y la repetición de la divulgación.
    Pero, como has dicho “vamos a ver”:
    1. Cuando mencioné a Galileo no lo hice por “los cientos de fraudes que se han dado en la ciencia” ni nada por el estilo, al menos para quedarme en ello, sino para mostrar que hay cosas que están por encima, determinando las prácticas humanas, inclusive la ciencia. Eso que está “arriba” o “cubriendo” la actividad humana y toda narrativa, “verdad” o “justificación”, guía de tal modo las cosas que hace que se rechacen las ruedas cuadradas… y antes de empezar a hacer ciencia. Hacen que se haga ciencia… para que las ruedas sean redondas. Las cosas son a la inversa, vienen de la intuición y ponen a trabajar a todo, inclusive a la ciencia, en lo que nos interesa. Y esos intereses (de supervivencia, claro, hablando en general) son los que, por ejemplo, pusieron la ciencia al servicio de muchas cosas que cuesta concebir desde la idea de una ciencia perfeccionista, progresista, mesiánica y salvadora (no pongo ejemplos para que no me eches a los perros, je… aunque estoy seguro que sabes a qué me refiero).
    2. Sí, yo creo que la ciencia (entre otras cosas) es un perfeccionamiento de nuestra intuición. Creo que tenemos unas estructuras mentales válidas para conocer ciertas cosas. La ciencia es (entre otras cosas) usarlas correctamente.
    3 y 2. ¿Y qué dije yo con otras palabras y evitando enumerar esa lista con la que podríamos coincidir sin duda? ¿Acaso fui yo quien equiparó intuición primitiva (y actual de hecho) con ciencia, abstracción, formulación, discurso, reglas de investigación y reglas de admisión (todo eso que filtra al científico del que no se lo considera tal: exámenes, títulos, trabajo bajo una tutoría, etc.), etc. No leí “perfeccionamiento” antes sino “equiparación pura y dura”. Pero si considero el adendum debo contestar otra cosa: yo no creo que la ciencia, ni el pensamiento abstracto racional perfeccione la intuición. Esta sigue tan bien y tan mal como antes… salvo que pienses en futuras ingenierías genéticas que pudieran modificar las facultades humanas actuales, que no digo que no pueda ser logrado alguna vez (ni pueda ser asegurado). Un método narrativo, cultural, no cambia la potencia de lo natural, biológico, a menos que yo sepa… Y perdona si me aferro al rigor en el lenguaje. No hacerlo sí que creo que no permite diálogo alguno sino aceptación de supocisiones y conservación de lo que a cada uno le viene mejor. Y esto sí que es práctica y conducta relativista y posmoderna.
    4- Esto es precisamente lo que da lugar a 5: el presupuesto metafísico consiste en administrarse el calmante existencial que necesita el hombre, darse el calmante y mantenerse a cubierto, refugiado de las preguntas sin respuesta.
    5- La ciencia es muchas cosas como práctica, y también un refugio, no tanto psicológico sino existencial. En esto sigo enteramente a Nietzsche, que sigue sin que se lo consiga enterrar.
    Créeme (por decirlo de este modo) si te digo que en todo caso siento que he comprendido algo nuevo, pero nunca que lo haya descubierto yo por vez primera. Sin embargo me ha intrigado tu comentario: ¿acaso es que tú has visto algo que se parece a América en lo que yo digo? ¿Y si así fuera, no sería para dejar de decir que del otro lado del océano lo que hay sean Las Indias?

    Un saludo cordial, y no desprecies a Biagioli, que dudo que te resulte lo mismo que lo que decía Marcuse y lo que se hallaba bajo los adoquines de París. Incluso te resultará divertidísmo.

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