La nube de Wheeler

Publicado: 23 mayo 2010 en Evolución
Etiquetas:, , , , , , ,

“Un día Wheeler se vio involuntariamente mezclado en una variante del juego de las veinte preguntas. Como se recordará, en la versión convencional los jugadores acuerdan una palabra y el sujeto intenta adivinarla preguntando veinte cuestiones. Sólo se permiten como respuestas sí o no. En la variante, Wheeler comenzó preguntando las cuestiones usuales: ¿Es grande? ¿Está vivo?, etc. Al principio las respuestas surgían con celeridad, pero conforme el juego avanzaba las respuestas se fueron haciendo más lentas y duditativas. En un momento dado, él tentó la suerte: “¿Es una nube?” La respuesta no se hizo esperar: “¡Sí!”. Entonces alguien rompió a reír. Los jugadores revelaron a Wheeler que no habían elegido ninguna palabra de antemano. En lugar de eso, decidieron contestar sus preguntas al azar, sometidos tan sólo a la condición de respetar las respuestas precedentes. Sin embargo, se había llegado a una respuesta. Esta respuesta, obviamente contingente, no estaba determinada de antemano, pero no era arbitraria: su naturaleza fue decidida en parte por las preguntas que Wheeler escogió y en parte por puro azar. Del mismo modo, la realidad expuesta en una medida cuántica es decidida en parte por las preguntas que el experimentador plantea a la naturaleza (por ejemplo, si pregunta por una posición o por un momento) y en parte por el azar (o sea, la naturaleza incierta de los valores obtenidos para esas magnitudes)”

Leído en La mente de Dios de Paul Davies

El eminente astrofísico Fred Hoyle afirmaba que la probabilidad de que grandes moléculas como las de ADN o las proteínas se generaran por azar, era similar a la de que un huracán pasara por un desguace en el que hubiera desarmado completamente un Boeing 747 y ensamblara todas sus piezas hasta dejarlo perfectamente construido. Vista así, y  si además nos fijamos en la enorme complejidad de los seres vivos (con muchísimas más piezas que un Boeing), la probabilidad de que la vida surja por azar es casi nula.

Richard Dawkins respondió elocuentemente a Hoyle con el famoso argumento de la cerradura. Hoyle tendría razón si toda la biosfera se hubiera creado de una sola vez y de un desorden primordial tuviéramos, en un segundo, los seres vivos “terminados”. Pero es que los seres vivos evolucionan, y dentro de esa evolución no todos los ensamblajes de piezas tienen la misma probabilidad. Supongamos que tenemos una cerradura que se abre con una combinación dada de letras, por ejemplo “DAWKINS”. La probabilidad de que, de primeras, la abramos es muy baja: 7 elevado a 28 (¡Por eso las cajas fuertes son seguras!). Sin embargo, la evolución de los seres vivos no funciona así. Supongamos que para la primera letra, una D, tenemos 1/28 posibilidades. Es difícil conseguir una D pero no imposible. Supongamos que tenemos suerte y sale. Ahora necesitamos una A, pero introducimos la selección natural. Pensemos que una vez que tenemos la D, esta letra no se puede ensamblar con todas las demás letras con las misma probabilidad (la selección natural premiará unas combinaciones de letras y no otras). Supongamos que la D sólo puede ensamblarse con la A, con la P y con la S. Todas las demás combinaciones de seres vivos morirían en la lucha por la vida. Entonces no es tan improbable formar DA. Así sucesivamente podemos ver como conseguir “DAWKINS” en la cerradura no es tan raro (un ladrón con algo de paciencia nos robaría sin problemas), más cuando contamos con millones de años de ensayos para conseguirlo (la historia de la vida en la Tierra).

Pero la falacia de Hoyle se hace más evidente cuando aceptamos que la evolución es ateleológica, es decir, llega a resultados que no están prefijados de antemano. Si lanzamos una pelota de golf en un campo, podemos sorprendernos de la improbabilidad estadística de que nuestra pelota caiga exactamente en donde ha caído. Si nuestro campo de golf tiene unas quinientas hectáreas, es un gran milagro que nuestra pelota haya caído en una extensión precisa de unos pocos centímetros pudiendo haber caído en cualquier otro lugar. La falacia de esta afirmación consiste en pensar restrospectivamente. El único “milagro” aquí es que la pelota tenía que caer en algún punto del campo y así ha sucedido, mientras que lo realmente milagroso hubiera sido apostar a que la pelota va a caer exactamente en ese punto antes del lanzamiento y que así sucediera (cosa que no se puede hacer si aceptamos la ateleología de la evolución). Hoyle ve la pelota ya lanzada y se maravilla ante que, precisamente, haya caído en un lugar concreto.

El texto de Davies que traemos al principio es otro buen ejemplo de desarrollo ateleológico parecido a la cerradura de Dawkins. Por un lado, el azar de las preguntas de Wheeler se mezcla con la necesidad de  las respuestas de los demás jugadores, dando lugar a un resultado absolutamente impredecible. Si aceptamos la posibilidad de lo aleatorio, Hoyle no tiene razón, podemos explicar la “improbabilidad” de los seres vivos. Sin embargo, aquí reside el problema: la posibilidad de lo aleatorio.

Y es realmente curioso que la teoría de la evolución darwiniana se sostenga en ello. La teoría más poderosa para explicar el cambio evolutivo se basa en aceptar la existencia del azar, la existencia de eventos incausados, sin razón alguna que los explique, que violan el principio de razón suficiente, “sucesos mágicos”, inexplicables e indefinibles por definición. Aceptar el azar consiste en introducir lo irracional en la naturaleza… ¡y nuestras mejores teorías lo hacen cada vez más!

Véase El azar como esencia del hombre y Lo aleatorio y lo complejo

Anuncios
comentarios
  1. yack dice:

    El problema del Boeing ejemplariza bien el problema de cómo han podido surgir los seres vivos contra todo pronóstico.

    Creo que se puede analizar desde dos niveles:

    – El científico, que a través de la teoría de la selección natural nos da un buen modelo explicativo y hasta predictivo, que es todo lo que se le puede pedir a un modelo científico.

    – El metafísico que no se conforma con una explicación útil sino que quiere llegar al final del ovillo.

    Yo plantearía el problema metafísico en estos términos: Si el universo fuera laplaciano, es decir, que fuera totalmente previsible conociendo un estado y las leyes que gobiernan su evolución temporal, ¿podría haber surgido la vida en él espontáneamente?

    Si la vida ha surgido en un universo determinista de tipo Laplaciano, y cada partícula está ahora en el lugar previsto, ¿qué sentido tiene la selección natural? Si no interfiere con el programa determinista, modificando de alguna manera la evolución del universo, ¿qué papel ha jugado en el surgimiento y evolución de la vida?

    Saludos.

  2. Otro buen símil para entender esto es el juego “Código secreto”, en donde se trata de adivinar un número (o unos colores en unas posiciones) proponiendo números y recibiendo respuestas del tipo “un muerto y dos heridos” (un dígito acertado en su posición y otros dos fuera de su posición). Un número de 4 dígitos -una posibilidad entre 10.000- puede acertarse fácilmente en menos de 10 preguntas en cuanto se le coge el truquillo.

    Las distintas propuestas son mutaciones de las anteriores.
    Las mutaciones que se mantienen son las que sobreviven mejor en el ambiente de las respuestas (las que tienden a dar respuestas con más muertos y heridos).

    Aquí hice un argumento más completo sobre esto de adivinar combinaciones y el ADN:

    http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2009/03/la-teoria-de-la-evolucion-la-historia_27.html

  3. Jack:

    Aquí radica el gran problema. En un universo laplaciano la vida habría surgido necesariamente, así como el hombre o cualquier otra especie en particular. El creacionismo tendría un aire renovado y podría postular la llegada del hombre como fin de la evolución de nuevo. El principio antrópico resucitaría cual Jesucristo al tercer día.

    Hola José Luis:

    Lo que más bonito me parece al pensar en las cadenas de ADN es lo que comentas en una de tus retahílas: el que sea un registro de la historia de la vida. Genes que tuvieron su función hace millones de años pero que ya no la tienen, genes que quedaron rotos por un error en su réplica pero que siguieron viajando de generación en generación o genes fósiles que acabaron por ser reutilizados… ¡Es un mundo fascinante!

    Un saludo

  4. Masgüel dice:

    La anécdota de la nube de Wheeler resulta sugerente para pensar la naturaleza en su conjunto, no solo los fenómenos microfísicos. En un proceso evolutivo, la condición de respetar las respuestas precedentes otorga un papel constructivo al tiempo. Si no somos reduccionistas epistemológicos, aceptaremos que en el ámbito de los seres vivos emergen regularidades que no existían antes de la aparición de las propias formas biológicas. El ADN de mis células es químicamente idéntico al de las células de un guisante, pero mi número de cromosomas, su longitud y sobre todo el orden de sus nucleótidos, son distintos. Lo importante es que ese orden es información biológicamente relevante. Y el genético es solo el nivel más básico. Desde la célula hasta el ecosistema, hay muchos niveles distintos de autoorganización compleja y ninguno es reductible a los anteriores, aunque no podrían existir sin ellos. A lo que voy es que las regularidades que observamos en la naturaleza emergen a partir del juego de las formas precedentes y el azar. Esta forma de considerar las regularidades de los fenómenos naturales, nos aleja de la idea de leyes naturales eternas y nos acerca mucho más a la idea de hábito. La naturaleza desarrolla hábitos.

    Jacques Monod, escribía en “El azar y la necesidad”: “La piedra angular del método científico es el postulado de la objetividad de la Naturaleza. Es decir, la negativa sistemática de considerar capaz de conducir a un conocimiento ‘verdadero’ toda interpretación de los fenómenos dada en términos de cusas finales, es decir de ‘proyecto’. Se puede datar exactamente el descubrimiento de este principio. La formulación, por Galileo y Descartes, del principio de inercia, no fundaba sólo la mecánica, sino la epistemología de la ciencia moderna, aboliendo la física y la cosmología de Aristóteles.

    Postulado puro, por siempre indemostrable, porque evidentemente es
    imposible imaginar una experiencia que pudiera probar la no existencia de un proyecto, de un fin perseguido, en cualquier parte de la naturaleza.

    La objetividad, sin embargo, nos obliga a reconocer el carácter teleonómico de los seres vivos, a admitir que en sus estructuras y performances realizan y prosiguen un proyecto. Hay pues allí, al menos en apariencia, una contradicción epistemológica profunda.”

    Y que lo digas, Jacques. Evidentemente, la prueba de la existencia de un proyecto corre a cargo de que quien defiende su existencia, pero el mecanicismo se ha calcificado como una ortodoxia metafísica y parece que sus presupuestos ya no puedan ser legítimamente discutidos. La libre elaboración teórica no tiene por qué aceptar el postulado de que la natuleza es objetiva y no proyectiva. Yo tampoco creo que el futuro esté escrito. Ya todo es meramente probable, pero la aparición en la escena teórica de las estructuras disipativas nos obliga a problematizar el significado de la negentropía. La naturaleza ensaya formas autoorganizadas crecientemente complejas. Es un proceso creativo y cuando menos, teleonómico. Parece orientado a gastar energía en producir orden. El principio de inercia como fundamento metafísico de un universo mecánico, muerto, parece que no encaja con algunos de los desarrollos científicos de las últimas décadas.

  5. Masgüel (así me gusta, que se castellanicen los nombres 🙂 ):

    Comparto plenamente la primera parte de tu entrada. La naturaleza son infinidad de procesos dinámicos que se explican más o menos bien desde un emergentismo sistémico como el que describes. Me gusta mucho la expresión que utilizas (te la robaré): “la naturaleza crea hábitos”

    No obstante, la idea de teleonomía o de universo proyectivo es más problemática. En los seres vivos sí que hay funciones, si que hay un “esto es para lo otro”, por lo que Monod habla de ello con comodidad… pero en el universo en su conjunto… no lo veo tan claro. Precisamente, es por eso que la vida nos parece algo tan extraño, porque va en contra de lo habitual en el universo. ¿Dónde puede verse proyecto en el hecho de que Marte gire alrededor del sol? ¿Dónde hay autopoiesis en las reacciones termoquímicas de freír un huevo?

  6. Masgüel dice:

    Prigogine decía que la tendencia de los sistemas físicos alejados del equilibrio termodinámico a producir espontáneamente patrones de orden es una propiedad universal de la naturaleza. No se da exclusivamente en los sistemas biológicos. Evidentemente se trata de una opción metafísica, pero elimina esa extrañeza que al mecanicismo le produce la vida. Los seres vivos dejarían de ser un improbable accidente fisicoquímico para convertirse en la manifestación más palmaria de esa tendencia. Una forma será tan compleja como las relaciones que establezca con su entorno para mantener su patrón organizativo. Por eso los animales son mucho más complejos que las lunas de Marte. Por si quieres escucharlo, te dejo el video de la entrevista:

    http://www.megaupload.com/?d=VJPP2UE2

  7. Masgüel dice:

    Por cierto, lo los hábitos, si no recuerdo mal, se lo leí a Rupert Sheldrake, uno de tantos herejes para la ortodoxia mecanicista (incluso yo reconozco que a veces hay que echarle de comer aparte).

  8. yack dice:

    Me gustaría saber vuestra opinión sobre si la vida podría aparecer en un universo determinista. Cuando digo determinista quiero decir que partiendo de mismo estado inicial se repita punto por punto en su desarrollo.

    En cuanto a lo que comentáis sobre el proyecto, creo que la naturaleza funciona en alguna medida como si tuviese un proyecto, y si asumimos que nosotros tenemos proyectos, y dado que somos parte de la naturaleza, hemos de admitir que “proyecto” es un concepto implícito en la naturaleza.

    Como ejemplo, el hecho de que existen muchos tipos de ojos, que han evolucionado con independencia, para converger en una función común, induce a pensar que la naturaleza tiene el proyecto de dotar a los seres vivos de una herramienta para ver. Los radiotelescopios y el Hubble no serían otra cosa que la recreación artificial de esos subproyectos persistentes.

    Y partiendo de que existe ese proyecto-ojo, podemos imaginar que una simple mancha fotosensible, con el tiempo desarrollará un sistema más eficiente para captar información detallada externa. Podemos predecir la evolución de esa mancha, porque utilizamos la idea de que la evolución muestra especial predilección por ese proyecto.

    Una cosa es tratar de explicar la naturaleza mediante “Dios lo quiere así” que es una forma perfecta para no avanzar, y otra cosa es negar la existencia de proyectos, que nos ayudan, una vez identificados, a entender a los seres vivos. No creo que haya habido nunca una idea tan útil para comprender a los seres vivos que la de que obedecen al proyecto de sobrevivir a toda costa. Y todos los subproyectos vinculados a él, también ayudan a comprender las sutilezas de esos mecanismos más específicos, como el de obtener información visual del entorno.

    Si algo identifica a la vida es que se mueve y evoluciona en base a proyectos.

    Saludos.

  9. Masgüel dice:

    Sabemos que unos pocos genes forman el patrón estructural básico de los organismos. Los famosos genes HOX. Alterando un mismo gen consigues una mosca sin ojos y un elefante sin ojos. Yack, sospecho que interpretamos la proyectividad de la naturaleza de forma diferente. Yo no creo que el ojo sea un patrón formal inscrito como proyecto en la natuleza, como si estuviese programado. Precisamente porque yo no tengo fe en un universo laplaciano, creo que todas las formas autoorganizadas, ojo incluido, son genuinas emergencias, auténticas novedades. El universo parece orientado a producir formas crecientemente complejas, pero avanza a tientas, ensaya posibilides. Ese es el papel de la selección natural. Decía Pere Alberch (alumno y seguidor de Stephen Jay Gould), que la selección natural decide quién gana, pero las constricciones del desarrollo embrionario deciden quién juega.

    Aunque no sea el caso del ojo, la evolución paralela de formas corporales, por ejemplo entre los predadores mamíferos y marsupiales, desde luego hace pensar en proyectos en el sentido que tú le das, de camino preestablecido. Desde luego el tema tiene miga.

  10. Yack:

    No comprendo bien tu pregunta. En un universo determinista la vida surgiría siempre y cuando estuviese prefijado en las condiciones iniciales. Algún tipo de “germen de la vida” habría de estar desde el principio.

    En un universo con unas condiciones físicas dadas y con unas constricciones genéticas y ontogénicas igualmente marcadas, parece fácil que ciertas estrategias evolutivas triunfaran aunque se llegara a ellas por lugares diferentes. No obstante… ¡¡¡tengamos cuidado con hablar de proyectos!!! Ningún darwinista te va a aceptar que el ojo era un proyecto prefijado en ningún lado y, con más dificultad aún, podría aceptarse que nuestros instrumentos artificiales de medida son una continuidad de la evolución biológica… si no aceptamos el universo laplaciano, claro está.

    Masgüel:

    Gracias por la entrevista a Prigogine. Voy a verla ahora mismo. No obstante, a priori, que el universo genere orden de modo espontáneo viola el segundo principio de la termodinámica, ¿no? Yo creo que lo que se puede inferir de las teorías de Prigogine es que los sistemas caóticos generan, de modo impredecible al menos hasta ahora, patrones ordenados. De aquí a decir que la naturaleza tiende al orden va un trecho (ya que, además, no toda la naturaleza es un sistema caótico).

  11. También sería posible hablar de un universo determinista no planificado. Sería como el juego de la vida de Conway. Tenemos una serie de reglas iniciales las cuales nos sirven para predecir absolutamente el sistema pero en ellas no había ningún proyecto intencional, ninguna idea de llegar a un fin dado. Simplemente estaban allí porque, o bien no podían ser otras distintas o bien porque son las que hay casualmente en nuestro universo.

    Y es que predicción no tiene por qué significar lo mismo que proyecto. Así podríamos casar la ateleología darwinista con un universo determinista.

  12. Masgüel dice:

    Pero Santiago, ese es precisamente el universo de Laplace, muerto y desencantado salvo por la inmutable legalidad matemática que lo gobierna desde el principio como el mandato insoslayable de un Dios ausente. A mí me parece mucho más interesante el “universo en construcción” de Prigogine, donde la novedad, la creatividad y la libertad son posibles. No te he querido poner deberes pero, ¿seguro que has visto la entrevista?. Es que me extraña que después de verla sigas queriendo bailar con la más fea.

  13. No es que me guste bailar con la más fea, es que me gusta ser prudente. Dado el estado del arte de la física contemporánea, salen teorías, a cada cual más descabellada, constantemente. Hace poco salía la teoría de que el universo es matemáticas de Max Tegmarck, también teníamos el universo hecho de bits borrosos de Kosko, universos múltiples y paralelos a cascoporro, dimensiones… mínimo once, gatos que están vivos y muertos a la vez, electrones que “saben” que los observan…

    Creo que todas estas cosas hay que mirarlas con lupa debido a que a los científicos, igual que a cualquier persona, les seducen ciertas ideas rompedoras y el star system de la ciencia te hace salir a la palestra por mantener ideas seductoras o polémicas (como ha pasado estos días con Venter).

  14. yack dice:

    Santiago, lo que peguntaba es si creéis que en un universo determinista no amañado, puede surgir vida espontáneamente o que si, por el contrario, pensáis que es necesaria alguna dosis de aleatoriedad ontológica para que los sistemas organizados y altamente improbables como los boeings 707 tengan alguna opción de existir.

    Y no estoy diciendo que exista un proyecto escrito en ninguna parte, sino que la vida evoluciona bajo directrices que tienen sentido consideradas como un avance hacia objetivos futuros predecibles y utilizar el término “proyecto” no debe considerarse blasfemo. Todo lo más como una forma de describir algo sorprendente que se parece mucho a lo que significa ese término en el lenguaje coloquial. En todo caso: ¿Existen proyectos en el ámbito humano pero no en la naturaleza? No acabo de verlo a menos que consideremos que el hombre no forma parte de la naturaleza.

    Monod habla de teleonomia en los seres vivos para describir su propiedad más peculiar: que están diseñados para llevar a cabo un proyecto y los seres artificiales no son otra cosa que la prolongación no biológica de esos proyectos, como las distintas versiones de los órganos de la visión y de la inteligencia que han proliferado con la tecnología. Y es perfectamente posible que algún día la evolución de lugar a seres artificiales no biológicos, pero vivos y hasta podría ser que la evolución darwinista fuera sustituida por otra basada en la capacidad de ver el futuro y cambiarlo antes de que llegue a forjarse, ahorrando así energía y tiempo.

    Si algún día somos capaces de rediseñarnos a nosotros mismos, incluso más allá del modelo ADN, según nuestros deseos, estariamos ejecutando el proyecto general de la vida o un proyecto estrictamente humano, una ocurrencia sin sentido ni significado alguno?

    Tal vez un planteamiento interesante para estudiar la vida sería preguntarse: ¿Hacia dónde va? No es demasiado difícil imaginar en que acabarán los seres vivos en este planeta y a partir de esa conjetura, intentar una reinterpretación que tenga en cuenta toda su trayectoria pasada y previsiblemente futura.

    Y estoy de acuerdo con Santiago en el sentido de que no hay que cerrar las puertas a la especulación sobre posibilidades que no están aceptadas por la ciencia. Grandes científicos especulan con ideas que parecen de ciencia ficción. Otra cosa es que la ciencia oficial marque claramente su territorio, es decir, lo que está demostrado y lo que está por demostrar.

    Pero lo más interesante de estos foros es que se pueden explorar posibilidades no demostradas sin peligro a caer en herejías científicas y ser condenados a la hoguera.

    Saludos.

  15. Masgüel dice:

    Jack dijo: “creéis que en un universo determinista no amañado, puede surgir vida espontáneamente o que si, por el contrario, pensáis que es necesaria alguna dosis de aleatoriedad ontológica para que los sistemas organizados y altamente improbables como los boeings 707 tengan alguna opción de existir.”

    Para empezar, en un universo determinista nada surge espontáneamente, todo está atado por las cadenas de la causalidad. Un determinismo mecanicista sin causas finales explica la vida y el hombre capaz de hacerse tal pregunta mediante el principio antrópico. Es decir, que lo único azaroso o espontáneo es que el universo tenga desde el principio las características necesarias para que desarrolle necesariamente vida y seres humanos en el planeta Tierra y que yo esté escribiendo esto precisamente ahora y no dando un paseo. Ya es una forma caprichosa de repartir determinaciones.

    Respecto a la aleatoriedad ontológica yo para empezar dejaría entre paréntesis el adjetivo. Si jubilamos al noúmeno kantiano, nuestro mundo es el mundo (en plural también vale). Hablar de fenómenos que se presentan de forma aleatoria y de fenómenos realmente aleatorios, para mí, es lo mismo. Y sí, la alternativa al determinismo es afirmar que lo aleatorio, lo espontáneo, lo nuevo, se da. En definitiva, creo que la naturaleza es proyectiva, pero no en el sentido de programa de desarrollo mecánico completamente determinado desde sus condiciones iniciales (ya sería casualidad que las partículas de nube de gas que formó el sistema solar estuvieran ordenadas de tal forma que su mera interacción mecánica diera lugar con los eones a chirimollas y aeroplanos). La teleonomía de la naturaleza se manifiesta en que no cesa de producir patrones ordenados de tal forma que su perduran en el tiempo mediante un constante intercambio energético con su entorno. De nuevo desde un intento de superación del kantismo, afirmar que tales patrones ordenados emergen de forma espontánea y afirmar se trata de un misterio mu gordo, es lo mismo. Por cierto que desde este punto de vista, esa pregunta que haces: ¿Hacia dónde va la vida?, solo se puede responder en términos muy generales teniendo en cuenta la forma en que ha evolucionado hasta ahora, es decir, mayor complejidad, mayor diversidad, mayores niveles de conciencia. Pero como planteo un universo no determinista respondería que es imposible predecir la forma en que esas tendencias van a concretarse.

    P.D. De todas formas yo cada vez estoy menos seguro de mis propias opiniones.

  16. yack dice:

    Con “aleatoriedad ontológica” quería decir que si el universo se reseteara a sus condiciones iniciales, ¿volvería a ocurrir lo mismo o no? En el primer caso estaríamos en un universo determinista, en el segundo no, al margen de lo que creyeran sus habitantes.

    A mí no me cuadra, a nivel de intuición, que un universo determinista pueda dar lugar a algo que no estuviera implícito, subsumido, en sus condiciones iniciales.

    Sería como ver una película de personajes sintéticos y pensar que la última escena o fotograma hubiera emergido espontáneamente como resultado de la trama. A estas alturas sabemos que cada pixel ha sido colocado en su sitio según un proyecto inicial, aunque una parte esencial del proyecto sea el de convencernos de que todo ocurre espontáneamente.

    En cuanto a la PD, me pasa lo mismo, pero estamos diseñados para opinar. Y ejecutar el programa que regula nuestro comportamiento es y debe ser divertido porque, de otra forma, ¿quién ejecutaría ese maldito proyecto?

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s