Panpsiquismo

Publicado: 1 julio 2010 en Filosofía de la mente
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El “problema duro” de la filosofía de la mente es una gran incógnita: ¿Cómo “produce” el cerebro conciencia? Sabemos, cada vez con más precisión, qué parte del cerebro “se enciende” correlativamente a cuando pensamos, sentimos, imaginamos, etc. Sin embargo, no sabemos qué “propiedades” tienen esas complejas redes neuronales para causar conciencia. ¿Qué puede tener un conjunto de moléculas y procesos electro-químicos para producir nuestra subjetividad? Los neurólogos confían en que cuando sepamos más, esta incógnita acabará por aclararse, mientras que otros afirman que, por mucho que sepamos del funcionamiento físico del cerebro, jamás sabremos nada de esa supuesta causación porque quizá, realmente, no la haya. Éstos, habitualmente dualistas, sustentan esta idea en que, si en el cerebro ocurren fenómenos físicos similares, ¿por qué unos crean consciencia y otros no? Ciertamente, si todo son neuronas lanzando descargas eléctricas que desembocan en procesos químicos, ¿por qué unas neuronas han de crear consciencia y otras no? Nadie tiene una respuesta convincente. Incluso algunos niegan la existencia de tal consciencia, achacando a que creemos poseerla debido a un mal uso del lenguaje, a haber heredado el vicio cartesiano de creer que tenemos un cogito cuando verdaderamente no lo tenemos.

Una respuesta curiosa y algo desconcertante es la del panpsiquismo. En su versión contemporánea diría que todas las estructuras neurales de una determinada complejidad (y cualquier emulación no biológica de las mismas) generan consciencia. Si a esto le añadimos la idea de que la consciencia puede darse gradualmente, cualquier artefacto lo suficientemente complejo podría tener algo de consciencia. ¿Mi tostador podría tener una microconsciencia? El problema está en que nunca lo sabré (o de momento dado el estado actual de la ciencia) ya que no habría modo de comprobar si el tostador tiene estados internos más que comunicándome con él y, que yo sepa, los tostadores no hablan (Y ni aunque lo hicieran: es lo que llamamos solipsismo).  Por regla general, cualquier teoría sobre la consciencia tiene el problema de no ser falsable.

Pero apliquemos esta teoría a nuestro cerebro. Si toda estructura  neural lo suficientemente compleja crea consciencia, nuestro cerebro no sólo crearía una, sino que crearía muchas. Cada circuito de neuronas autónomo tendría una conciencia propia ¡Muchos seres conscientes habitarían en mi cerebro! Sigamos imaginando. Una de las facultades que caracterizan mi consciencia es la atención. Puedo centralizar mi consciencia en un fenómeno, dejando otros desatendidos. Por ejemplo, puedo focalizar mi mente en el tacto de las teclas del ordenador, olvidando por completo el tacto del calcetín dentro de mi zapato. ¿No podría ser que mi facultad de atención no fuera más que un apropiarse temporalmente de cada una de las múltiples conciencias que habitan en mi cerebro? Es decir, existen muchas consciencias pero yo sólo puedo “estar” en una de ellas a la vez (no soy omnisciente en mi cuerpo). Mientras yo no “estoy” cada una de ellas sigue siendo consciente, sólo que yo no me doy cuenta de ello (ya que “estaría” en otra consciencia). Mi atención sería una usurpadora de consciencias autónomas y mi “yo” no sería más que aquello que pasa de una consciencia a otra, el punto de mira. Reconozco que el planteamiento es fantasioso, pero soluciona la pregunta de por qué unas estructuras neuronales crean conciencia y otras no, y es una forma de explicar nuestra facultad de atención.

Desde mi punto de vista, una determinada estructura muy compleja puede crear conciencia, no debido a su complejidad (ya que la complejidad por si sola no puede causar nada. La complejidad sería sólo una condición de posibilidad) sino por causas que aún ignoramos, es decir, que no tenemos ni idea de qué tipo de estructura estamos hablando. Sin embargo, dudo mucho que seres inertes la posean, lo que incluye tanto a una piedra como un supercomputador (pienso que podrán generar consciencia, pero aún no lo han conseguido. Deep Blue es tan inconsciente como mi tostador). Sólo determinados tipos de seres vivos muy evolucionados la poseen (creo que gran parte de ellos, aunque reconozco que únicamente  puedo justificarlo por analogía con lo humano: cuanto más parecido, más consciencia). Desgraciadamente (o afortunadamente), la mayor parte de lo que existe sigue siendo inconsciente. No tengamos miedo de tirar  a la basura nuestro tostador, no se quejará.

 

 

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comentarios
  1. killgetdead dice:

    “Todo son adivinanzas, y la clave de una adivinanza es otra adivinanza” Emerson

  2. tay dice:

    A mi, personalmente, me encanta el panpsiquismo, al menos en su versión light.

    Casi que podemos dar por demostrada la existencia de los “muchos seres conscientes” en el cerebro, el cerebro dividido sería un ejemplo de ello. Hay que fastidiarlo un poco para dividir la consciencia, pero con un picahielo, al más puro estilo W.Freeman, se puede hacer el experimento 😀

    Saludos

  3. yack dice:

    Podríamos definir a la conciencia como un sistema de multirreferencias cruzadas en el espacio y en el tiempo que relacionan a una única entidad (el yo) con determinados recuerdos y expectativas futuras. Gracias a la conciencia del yo, la acción del individuo puede orientarse hacia la autodefensa y a la mejora de sus expectativas personales, que no son otras cosa que las que establece el programa darwinista que lo ha configurado.

    Un robot sofisticado podría ser consciente de sí mismo, de su historia, de su futuro, de su posición, de sus vulnerabilidades, de sus capacidades y de su destino (cortar árboles, por ejemplo). Y eso no sólo sería bueno, sino imprescindible para ser un buen robot que justificara el precio que ha costado construirlo.

    Lo sorprendente de nuestra conciencia es que, además de todo eso, aporta un plus misterioso y casi esotérico.

    Resulta que tú te “sientes” a ti mismo y al mundo exterior.

    De hecho, ese tipo de consciencia esotérica es la que le da sentido a todo porque ¿quien querría vivir sin ella?

    Además de no mostrar el más mínimo resquicio de explicación racional, posee la imposible propiedad de la inutilidad. ¿para qué sirve? ¿Que proceso darwinista ha desarrollado un portento así a pesar de que no sirve para nada? Ya se, ya se, podría argumentarse que “deberá servir para algo cuando está ahí” pero, aun así, sigue sin convencerme.

    Y sin embargo, todo cobra sentido a través de ella. Hasta podría decirse que el universo sólo existe en la medida que es observado por la conciencia humana ¿para qué si no existiría?

    Pero esto último no sería ciencia porque la ciencia parte del supuesto de que el universo estaba ahí antes de que nuestra conciencia apareciese.

    Aunque eso lo sabe gracias a que existe la conciencia y a que ésta nos cuenta que antes de ella existía un universo y que incluso después de ella seguirá existiendo. Aunque eso sí, nunca lo podremos comprobar directamente, nunca dejará de ser una conjetura axiomática de la ciencia.

    Saludos.

  4. Kill:

    Bonita cita. Muy representativa de lo que habitualmente representa el avance de la ciencia: cada nueva respuesta abre mil preguntas nuevas.

    Bio:

    Bueno, tanto como demostrado no me atrevería, aunque los experimentos de corte del cuerpo calloso vaya en esa dirección. No dejo de preguntarme dónde quedaré yo si me cortaran el cerebro en dos. ¿Sería del de la izquierda o el de la derecha? ¿Algún voluntario para realizar el experimento?

    Yack:

    Yo no diría que la consciencia sea algo inútil. Si observas que el cerebro es el larguísimo desarrollo de un sistema perceptivo, la consciencia tiene que ver con darnos cuenta de lo que nos sucede. Parece como la supersofisticación evolutiva de la percepción del entorno.

    Un saludo.

  5. tay dice:

    Santiago

    Es cierto, demostrado demostrado no esta, porque hay alternativas, como por ejemplo argumentar que el hemisferio derecho es inconsciente.

    “No dejo de preguntarme dónde quedaré yo si me cortaran el cerebro en dos”

    En el mismo lugar que queda el yo de la medusa al convertirse en pólipo y dividirse en cientos de pequeñas medusas.

    😀 Es una pregunta genial la que te haces, en mi opinión tu “yo” quedará en el mismo lugar en el que está tu “yo” de ayer o el de cuando escribiste esto, en la ficción, o la ilusión si lo prefieres.

    Un saludo

  6. Severian dice:

    Me parece que lo que falta es una buena definición operativa de “consciencia” ¿que tengo que observar en una cierta entidad para determinar que es consciente? ¿Que pasos y en qué orden tengo que realizar para saber si tu tostador tiene una fracción de conciencia? Hasta que tal definción operativa no exista, la discusión no es estrictamente una discusión científica, sino tal vez filosófica. La única definición operativa que yo conozco es el test de turing, que sin embargo deja varias dudas:

    -¿cualquier entidad que pase el test de turing es consciente? (¿cuanto le falta a Google para pasarlo? contesta casi cualquier pregunta sobre el mundo objetivo mejor que casi cualquier persona)

    -¿cualquier entidad que no pase el test de Turing no lo es? (personas como Hellen Keller demuestran que la consiciencia y su capacidad de expresión son cosas diferentes, existen seres que son a la vez consicentes e incapaces de manifestarlo)

  7. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El “problema duro” de la filosofía de la mente es una gran incógnita: ¿Cómo “produce” el cerebro conciencia? Sabemos, cada vez con más precisión, qué parte del cerebro “se enciende” correlativamente a cuand……

  8. Masgüel dice:

    Habría que empezar diferenciando entre ser consciente y ser consciente de ser consciente. Empecemos por lo último. Solo quien es consciente de ser consciente distingue entre sujeto y mundo, gracias al pensamiento simbólico. Severian, el caso de Hellen Keller no “demuestra que la conciencia y su capacidad de expresión son cosas diferentes”. La niña manejaba un léxico de hasta sesenta símbolos gestuales antes de ser tratada. Los niños ferinos que no han experimentado la comunicación simbólica a los cinco o seis años, permanecen afásicos el resto de su vida.

    Desde un punto de vista emergentista y biologicista la conciencia no me parece tan dificil de entender. Quizá el mayor obstáculo consiste en darse cuenta de que la conciencia no es “interior”. Los contenidos de conciencia no están dentro de la cabeza (salvo que te duela la cabeza). Imaginamos la conciencia como un polo intencional situado detrás de los ojos. Con los ojos cerca del cerebro ahorramos nervio óptico, pero si tuviésemos los ojos en las nalgas y las orejas por pistoleras, tenderíamos a imaginar que la conciencia reside en el culo (la nariz convendría dejarla donde está). Eso nos pasa a nosotros, que hablamos de la conciencia como si fuese una cosa y nos empeñamos en localizarla.

    Santiago, estoy de acuerdo. Supongo que desde tu perspectiva, la conciencia, tal como la experimentamos, se explica como una propiedad funcional de un sistema complejo muy concreto, no de cualquier sistema complejo. Entendemos la complejidad de un sistema por la complejidad de las relaciones que establece con su medio, pero es posible que para otros sistemas complejos, tales relaciones sean tan disímiles de la conciencia humana como un huevo de una castaña.

    Pero no olvido el meollo del asunto. Es mediante el pensamiento simbólico que somos conscientes de ser conscientes. La novela que nos sitúa como sujetos materiales formados por procesos materiales es todo un bestseller, pero olvida que tanto sujetos como procesos materiales son siempre construcciones simbólicas.

  9. Severian:

    El test de Turing me parece un gran punto de partida para pensar pero fallido como planteamiento. Pensemos en nuestras actuales máquinas de ajedrez. Pasarían el test en lo que a ajedrez se refiere, pero todos estaríamos de acuerdo en que no son conscientes de lo que hacen. Serían, en términos de Chalmers, zombis funcionales: harían lo mismo que nosotros pero sin consciencia.

    En el caso del lenguaje la cosa se complica porque es algo mucho más complejo que el ajedrez. No sólo requiere el uso de una sintaxis (que el ordenador podría aprender muy bien) sino de una semántica, siendo ésta algo mucho más complejo: haría falta que la máquina “comprendiera” el contexto de cada frase, su significado en el marco global de la conversación, para lo cual tendría que tener una cultura que coincidiera con la del interlocutor, y eso implicaría tener una biografía propia dentro de una comunidad lingüística… Es decir, para que una máquina pasara el test de Turing habría de ser algo ya muy cercano a lo que es un ser humano.

    También, como muy bien dices, el test de Turing se centra en el lenguaje, relacionando esencialmente lenguaje y consciencia cuando quizá no tienen por qué estar relacionados. Cuando miro cualquier objeto y me hago plenamente consciente, por ejemplo, de su color, no sé qué tiene que ver el lenguaje aquí.

    Masgüel:

    Está claro que hay que diferenciar consciencia de metaconsciencia, representación de metarrepresentación. Creo que mi canario es consciente del mundo pero dudo mucho que se represente a sí mismo como algo distinto al mundo. Seguramente que para la autoconsciencia el lenguaje tenga mucho que ver ya que las palabras son representaciones y eso es precisamente lo que necesitamos para ser conscientes de nosotros mismos.

    Creo que en este tema manejamos muchos vicios lingüísticos. Como bien dices está la idea de dentro/fuera, la de tratar la conciencia como si fuera una cosa (eso creo que es una herencia del materialismo decimonónico: pensar que todo lo que existe son cosas) o pensar con sesgos dualistas. Para estudiar la conciencia, a veces, hace mucha más falta desaprender prejuicios adquiridos que conocer más el cerebro.

    Un saludo.

  10. El tema de la consciencia como epiconsciencia, resultado de una holística de las capacidades humanas se planteó cuando la IBM pretendia en el 2005 crear una replica del cerebro. Es la consciencia resultado de una interacción molecular o de una experiencia de onda, el continuum? Al parecer la dos experiencias son válidas, de algún modo son complementarias El cerebro crea una replica del entorno en una dinamica de espacio tiempo convergente con las leyes de la tierra, pero igual puede experimentar dimensiones subjetivas propias de cada individuo, estadios alterados de consciencia. En detalle cada una de las experiencias mencionadas tendría que explicarse en la integración de cada una de las funciones del tejido neural y de los terminales sinápticos.

    Por otra parte,las modificaciones que se puedan lograr en forma exógena o endógena, han puesto de nuevo en la palestra a la conciencia, se habla de esta como la mayor fuerza de construccion y cambio de la realidad que existe sobre el universo conocido. La filosofía existencial parece llamada nuevamente a confrontar desde la actitud del cambio como la unidad potencial del ser unico que puede converger sobre la materia y el cosmos.

    Confrontar en el sentido de alcanzar un sentido que defina el camino o el metodo para ser util desde la consciencia.

    Si el ser util implica valorar el ser trascendente del alter, de lo que no es la consciencia, ya se pudo probar con suficiencia que la intersubjetividad filosofica existencial es un designio de la evolución biologica, la consciencia es espejo del mundo vivencial que le rodea.

    Para que la consciencia adopte los patrones o los modelos de la consciencia de un objeto y la experimente como tal al igual que un rostro, tendríamos que describir estados o condiciones semejantes que no permitan crear empatía con los objetos.

    Por lo tanto, a menos que se quiera elaborar una balanza organica de la sumatoria de los estados fisicos que alteran la consciencia, alteridad al ruido, la frecuencia de la luz, la tonalidad de los colores, y todo lo que altera nuestros sentidos para nuestra complacencia, asunto que parece una ecología energética en una formula física, los seres humanos seguiremos considerando la materia como un origen excentrico y como una ontología centrada en el objeto, hasta que la cuantica establezca su función como coadyuvante de los estados de consciencia.

  11. Joe dice:

    Muy bueno!!

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