La inversión darwinista: los caballos detrás del auriga

Publicado: 25 julio 2010 en Ciencia y religión, Evolución
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Dos ideas de raigambre platónica dominaban el panorama naturalista predarwinista: de lo más imperfecto es imposible que surja lo más perfecto y no es posible diseño sin inteligencia. Así, la scala naturae que gobernaba la visión del cosmos situaba en su cumbre a Dios, ente perfecto e inteligencia máxima por antonomasia, seguido en escala descendente por seres cada vez menos perfectos e inteligentes: ángeles, hombres, animales, vegetales, materia y, al final, la nada. Los entes medían su excelencia en función de su participación con Dios, de cuya excelencia se participaba en mayor o menor medida.

La revolución darwiniana romperá con ambas ideas. La selección natural es un simple mecanismo algorítmico (automático, no inteligente, no libre, “tonto”) mediante el que Darwin demuestra que es posible generar diseño sin inteligencia. Darwin dice: Dadme una serie de entidades y mucho tiempo y yo os daré diseño. Nacen más individuos de los que pueden sobrevivir, y de entre ellos, los que, casualmente, tienen ventajas evolutivas, y no hay mejor ventaja evolutiva que un mecanismo que funcione precisamente para ser ventaja evolutiva (es decir, un diseño), sobreviven. Por acumulación de diseños, encontramos la gran complejidad de los ecosistemas terrestres. Un mecanismo idiota produce diseños de una complejidad todavía no comprensible en muchos casos. No nos hace falta una mente, entendida como tal, para diseñarlo todo, sólo hace falta mucho tiempo y selección.

Hay que tener cuidado en como entendemos el concepto de perfección. La única forma de hacerlo dentro del contexto biológico es como eficiencia (adecuación de objetivos a resultados) ya que si la entendemos como complejidad (tal como lo pensó Lamarck) caemos en el riesgo de que ambas pueden ser contradictorias (no hay nada tan eficiente como una bacteria ni nada tan poco complejo en comparación con un mamífero). Aplicando la idea de acumulación de diseños mediante selección natural, es una evidencia la mejora de la eficiencia de los diseños a lo largo de la historia biológica, es decir, un aumento de la perfección a partir de lo menos perfecto.

Este proceso ha dado lugar a la aparición de la mente humana (que nunca fue su final ni su conclusión. La evolución no es unidireccional ni ha terminado aún, es más, nunca termina estando siempre en un “en medio”. La scala naturae debería dejar algún hueco encima del hombre pues éste seguirá evolucionando), que no es cumbre del diseño en muchos de sus aspectos a pesar de sí serlo en lo que se refiere a complejidad (entendida ésta de modo tosco como número de componentes e interrelaciones). La inversión de la revolución darwiniana, la peligrosa idea de Darwin, consiste en poner la inteligencia al final del proceso, no al principio. La mente es un resultado de la selección natural, no su causa. Cuando todos pensaban que un carro es tirado por caballos, Darwin nos dice que hay que poner los caballos detrás del auriga. Es una tesis compleja de asimilar y entender en todas sus consecuencias.

Y es que, ¿no resulta flagrantemente antropomórfico situar una inteligencia, por mucho que se enfatice que no es la humana y se la diferencie de ella, como la causa de todo lo que existe? La mera analogía del reloj de Paley no parece suficiente. En el presente estado del conocimiento biológico, ¿sigue siendo válida la comparación entre un reloj y un ser vivo? Pero es que la idea parece más básica. El mismo concepto de creación cósmica es absolutamente desconocido por la experiencia. Realmente, lo que nosotros conocemos son modificaciones de estados anteriores y nunca creaciones ex nihilo. Así, el encontrarnos con un reloj sólo podría llevarnos a pensar en un diseñador humano, nunca en una inteligencia divina que crea a partir de la nada.

No tenemos ni la más remota idea de qué “algo” pudo haber antes de que se generara el universo y la vida. Darwin no destruye la posibilidad de Dios, pero sí hace innecesaria la idea de Dios ingeniero, de inteligencia creadora. Uno de los argumentos más fuertes del teísmo, la idea de la ordenación teleológica del Cosmos como prueba de un Supremo Hacedor, salta en pedazos.

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comentarios
  1. Tay dice:

    Supongo que lo conoces, pero en el caso de que se hayan alineado todos los planetas y no hayas coincidido con dicho vídeo te lo recomiendo… es una charla TED de Dan Dennett llamada “dulce, sexy, adorable y gracioso”.

    El utiliza un ejemplo que me encanta, el de que no nos gustan las tartas de chocolate porque saben bien, sino que saben bien porque nos gustan.

    Muy buena entrada

  2. Hola Tay:

    Me tienes cazado. En estos calurosos tiempos veraniegos ando leyendo “La peligrosa idea de Darwin” de Dennett, obra que recomiendo por lo fácil de leer y porque te lleva a pensar en las profundas consecuencias de la revolución darwinista. Mi entrada no es más que digresiones de las palabras de Dennett.

    Y es que el planteamiento de Darwin también constituye una crítica al platonismo en esa línea: no existen las esencias de las especies, no existe la especie “perro” en sí, al igual que no existe la bondad en sí como entidad independiente. Las cosas no son buenas y por eso las aprobamos, sino porque las aprobamos son buenas. Esta es una idea que es compleja de asumir en nuestra cotidianidad.

    Un saludo.

  3. irichc dice:

    “la idea de la ordenación teleológica del Cosmos como prueba de un Supremo Hacedor, salta en pedazos.”

    Siempre tan entusiasta. Siento echar jarros de agua fría:

    http://fvoluntaria.blogspot.com/2008/10/el-mejor-de-los-mundos-pesar-de-todo.html

    El argumento teleológico no queda destruido, porque la selección natural de Darwin ya parte de algo ordenado, a saber, la naturaleza. Por otro lado, que las especies no preexistan a todo orden y sean la consecuencia de algo más simple nada prueba contra Platón, que en el Timeo hace surgir todas las cosas de la combinación de los cuatro elementos -tierra, fuego, agua y aire-, si bien regidas por una inteligencia ordenadora o demiurgo.

    Pero aun este principio tuyo de la creación de lo perfecto por lo imperfecto me parece objetable. Si lo vivo es más perfecto que lo no vivo, y la vida no puede surgir por agregación, pues no hay entes semivivos (como no los hay semigraves o semiextensos), entonces lo muerto es una excrecencia de lo vivo y no a la inversa.

  4. irichc dice:

    “Y es que el planteamiento de Darwin también constituye una crítica al platonismo en esa línea: no existen las esencias de las especies, no existe la especie “perro” en sí, al igual que no existe la bondad en sí como entidad independiente.”

    Una crítica que ya está en el platónicro Aristóteles y recoge vía estoicos el platónico San Agustín en sus archiconocidas “rationes seminales”. Así pues, una gran novedad darwiniana, revolucionaria en toda regla. Y los ateos sacando tajada, como de costumbre.

  5. Héctor M. dice:

    Totalmente de acuerdo con Irich: la selección natural presupone un orden o “diseño” previo por lo que no tiene aplicabilidad en cosmología.

    Tú mismo lo dices, la selección natural es un algoritmo, esto es, una serie de reglas que consiguen unos determinados resultados. Imagínate que al principio fuera el caos y de puro Azar (¿y qué es el Azar?) salieran unas leyes naturales pues bien, incluso así no se habría explicado por qué entre las diferentes confiruaciones realizables del Caos estaba una estable y legalista, es decir, el azar vale para explicar un incremento de complejidad o si se quiere, el por qué de una carámbolística tirada de dados pero no explica el por qué del espacio muestral (que es el que jsutifica que en el dado puedan salir 6, 5, 4, 3, 2 y 1)

    En resumen: La selección, el algoritmo de la selección, es aplicable allí donde hay un sustrato reglado previo desde donde germinar algo complejo luego de regarlo mesuradamente con un poco de azar.

    p.d: Me encantó, por su sinteticidad, esta frase:
    Dadme una serie de entidades y mucho tiempo y yo os daré diseño.

  6. “Para diseñarlo todo sólo hace falta tiempo y selección”, dice D. Santiago. Siguiendo su argumentación, yo lo dejaría reducido a tiempo nada más. La selección, conforme a lo que él propone, parece ser una mera consecuencia automática del paso del tiempo. Luego es el tiempo, y sólo el tiempo, lo que diseña, crea y engendra. Una idea sombría donde las haya. Y, como casi todas las ideas sombrías, con serios visos de ser, si no cierta, al menos verosímil.

    http://antoniolopezpelaez.com

  7. Irichc:

    Ay, los biólogos me felicitan y los teólogos me critican. Me siento bien 🙂

    El orden de la naturaleza (entendido como un conjunto de regularidades descriptibles o no en leyes) es sólo una parte del proceso, la otra lo dirige el azar. Si aceptamos la posibilidad del azar (cosa, lógicamente, discutible, pero Darwin lo acepta) entonces no hay diseñador que sepa el final del proceso. Por decirlo con una metáfora, Dios pudo poner las cartas, pero las que salen en cada jugada no, y los diseños son combinaciones de cartas. Ergo, Dios no es el diseñador, como mucho es el que pone las reglas del juego.

    “Una crítica que ya está en el platónicro Aristóteles y recoge vía estoicos el platónico San Agustín en sus archiconocidas “rationes seminales”. Así pues, una gran novedad darwiniana, revolucionaria en toda regla. Y los ateos sacando tajada, como de costumbre”

    Si nos ponemos quisquillosos y con un poco de habilidad todo lo pensable está ya en el poema de Parménides, luego cualquier pensamiento jamás será revolucionario. La crítica está, sobre todo, en el devastador Ockham (al que no quieres citar aún a sabiendas) pero el realismo continuaba con buena salud en el ámbito de la biología. Y es que Aristóteles sigue siendo tan realista como Platón y, San Agustín ídem. La idea de selección natural es lo plenamente novedoso (con Wallace como co-autor) y el hecho de que Darwin fuera una revolución no es algo malinterpretado por los ateos maliciosos, es un hecho histórico, independientemente de la brillantez o no de su pensamiento.

    “Pero aun este principio tuyo de la creación de lo perfecto por lo imperfecto me parece objetable. Si lo vivo es más perfecto que lo no vivo, y la vida no puede surgir por agregación, pues no hay entes semivivos (como no los hay semigraves o semiextensos), entonces lo muerto es una excrecencia de lo vivo y no a la inversa.”

    Es que hay que leer manuales de biología que lleguen más allá del siglo XIX. Sí hay animales semivivos. Tenemos el caso de los virus, un ser que consiste en una cápsula en la que hay ADN. No crece, no envejece (no muere de viejo), ni siquiera se mueve y para reproducirse necesita ser parásito. ¿Está vivo o no? Sin embargo, si a ese virus le AGREGAS mitocondrías, ribosomas, aparatos de Golgi, y demás maquinaria celular, acabas por generar algo que diríamos que sí está vivo en toda regla. De hecho, se hacen cosas muy parecidas en laboratorio.

    La vida no es un hálito ni un principio interno de movimiento ni una esencia que se tiene o no se tiene. La vida consiste en una de compleja red de múltiples procesos termo-químicos entre moléculas, no existiendo una “molécula viva” o un “impulso que haga que algo viva”.

    Héctor:

    Estoy de acuerdo con que el darwinismo no elimina la idea de Dios, sólo la de que sea nuestro diseñador. Dios pudo generar un universo con estas leyes y en el que, para la evolución de lo viviente, rigiera la selección natural. Pero una vez que aceptamos que en la selección natural opera el azar (no un poco como dices. El azar o es o no es) y que los diseños surgen gracias a ese azar, Dios no pudo dirigir la evolución hacia ningún diseño concreto.

    Antonio:

    Jackes Monod, uno de los grandes defensores de esa visión, ha sido muchas veces tildado de lúgubre. Esta visión quita mucho sentido a nuestra existencia en cuanto a seres específicamente creados por un Dios. Según Darwin somos frutos del azar, frutos del tiempo, pero no de una planificación elaborada.

    Un saludo.

  8. irichc dice:

    Santiago,

    “Ergo, Dios no es el diseñador, como mucho es el que pone las reglas del juego. ”

    ¿Y no están contenidos en las reglas todos sus casos futuros?

    “el hecho de que Darwin fuera una revolución no es algo malinterpretado por los ateos maliciosos, es un hecho histórico, independientemente de la brillantez o no de su pensamiento.”

    Una revolución en biología, que no en filosofía o en teología. El origen animal del hombre está en la interpretación del Génesis de Abravanel, que es prácticamente canónica tanto para judíos como para cristianos. Y, sin ir más lejos, así se lee en el Eclesiastés (3:19):

    “Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.”

    Y en los Salmos (49:12):

    “Mas el hombre, en su vanagloria, no permanecerá; es como las bestias que perecen.”

    Luego, la supuesta destrucción darwiniana de la antropología bíblica, máxime dado el claro simbolismo del relato sobre los primeros padres, es más falsa que un duro sevillano.

    “Sí hay animales semivivos. Tenemos el caso de los virus, un ser que consiste en una cápsula en la que hay ADN. No crece, no envejece (no muere de viejo), ni siquiera se mueve y para reproducirse necesita ser parásito. ¿Está vivo o no?”

    Admito que me has hecho reír. Si están semivivos, ¿cómo defines la vida? ¿Como una suma de propiedades dispares? Entonces éstas nada pueden separadamente. Es como si dijeras que un soltero es un semicasado, o fantasías por el estilo.

    “La vida consiste en una de compleja red de múltiples procesos termo-químicos entre moléculas, no existiendo una “molécula viva” o un “impulso que haga que algo viva”.”

    Te lo plantearé muy claramente. Si las moléculas individuales no están vivas, pero lo está la suma de las mismas, la vida no es más que un constructo verbal y una apariencia fenoménica, no una cualidad a la que podamos oponer una “no vida”, como de hecho hacemos. Del mismo modo, un rebaño sólo es una entidad verbal, careciendo de realidad propia más allá de quien lo percibe y nombra. Esto al menos es lo que pensaba nuestro amigo Ockham, que tan importante y moderno era hace un par de hilos.

  9. Irichc:

    “¿Y no están contenidos en las reglas todos sus casos futuros?”

    Sí (aunque aquí también cabría discusión: ¿no sería posible una novedad radical no contenida?) pero lo que está contenido son los casos posibles, no cuáles de ellos van a darse.

    “Una revolución en biología, que no en filosofía o en teología.”

    De primeras, es triste que las revoluciones en biología no tengan que tener, para ti, consecuencias ni en filosofía ni en teología. Y de segundas, es que también lo ha sido (o lo está siendo) en filosofía. No creo que deba explicarte las consecuencias de la visión darwinista para hablar de la moral, la mente, el conocimiento, etc. Claro, que ciertas filosofías y teologías tardan en enterarse de algo.

    “El origen animal del hombre está en la interpretación del Génesis de Abravanel, que es prácticamente canónica tanto para judíos como para cristianos.”

    ¿Pero hay que interpretar la Biblia en sentido alegórico o hay que buscar verdades científicas en ella?

    “Luego, la supuesta destrucción darwiniana de la antropología bíblica, máxime dado el claro simbolismo del relato sobre los primeros padres, es más falsa que un duro sevillano.”

    Según Darwin el hombre es fruto de un proceso aleatorio, luego pudo no existir y no ser el centro de la Creación de su Universo. O dicho de otro modo: el hombre no tiene una naturaleza dada a priori.

    “Admito que me has hecho reír. Si están semivivos, ¿cómo defines la vida? ¿Como una suma de propiedades dispares? Entonces éstas nada pueden separadamente. Es como si dijeras que un soltero es un semicasado, o fantasías por el estilo.”

    Es que hay más lógica aparte de la bivalente. Aunque claro, habría que irnos al siglo XX y tendría que explicarte muchas cosas.

    “Te lo plantearé muy claramente. Si las moléculas individuales no están vivas, pero lo está la suma de las mismas, la vida no es más que un constructo verbal y una apariencia fenoménica, no una cualidad a la que podamos oponer una “no vida”, como de hecho hacemos. Del mismo modo, un rebaño sólo es una entidad verbal, careciendo de realidad propia más allá de quien lo percibe y nombra. Esto al menos es lo que pensaba nuestro amigo Ockham, que tan importante y moderno era hace un par de hilos.”

    Plas, plas, plas. Bravo, por fin parece que te has enterado. Efectiviwonder, Darwin da una visión nominalista de las especies (de aquí que hablamos de ruptura con el esencialismo). La vida no es como un interruptor, no es un o sí o no, es un conjunto de muchas cosas. El que nos parezca así es que nosotros percibimos una parte pequeña de la vida (los organismos, digamos, “grandes” o a escala humana), organismos muy estructurados que pierden fácilmente las propiedades que consideramos tradicionalmente como vitales. Si nos vamos al mundo microscópico (que es la inmensa mayoría del mundo vivo) las fronteras de lo vivo se vuelven más difusas.

  10. Masgüel dice:

    “Luego es el tiempo, y sólo el tiempo, lo que diseña, crea y engendra. Una idea sombría donde las haya.”

    ¿Por qué sombría?. Si le otorgamos ese papel constructivo y observamos que la flecha del tiempo muestra una tendencia hacia mayores niveles de complejidad, el futuro será incluso más interesante que el presente. Aunque “ya resulta suficientemente difícil no perderse en el barrio chino”, a mí me parece una noticia estupenda.

  11. yack dice:

    Dos observaciones:

    La complejidad es imprescindible para soportar diseños más avanzados. El pensamiento, por ejemplo, requiere de una masa crítica de complejidad (materia + organización) que no puede darse en una bacteria ni en un pequeño mamífero.

    Por otro lado, no estoy seguro de que el hombre (u otra especie equivalente) pueda seguir evolucionando indefinidamente en términos biológicos. A partir del diseño humano, surge inevitablemente otro modelo evolutivo basado en el diseño “inteligente” que hace obsoleto e inviable la evolución biológica. Con diseño inteligente me refiero al que se elabora en un escenario virtual (el cerebro humano o un simulador informático), y después se materializa en el mundo real, prescindiendo de replicadores, ADN, proteínas, etc..

    La cuestión que no tengo clara es si el propio modelo biológico (que Darwiin define como producto del azar puro) forma parte de un proceso de diseño anterior, cuyo origen se nos escapa.

    Por ejemplo, podríamos imaginar un universo caótico en el que, por el simple paso del tiempo, se hubiese ensamblado una estructura inteligente y esta hubiese diseñado (al estilo de un ingeniero humano) uno o más universos capaces de desarrollar vida e inteligencia, de la misma forma que ciertos primates (nosotros) somos capaces de fabricar ordenadores en los que habitan criaturas virtuales cada vez más complejas y puede que algún día hasta conscientes. En tal caso podría repetirse el proceso bajo una nueva capa de complejidad subsumida.

    Esta opción explicaría ciertas incongruencias que la ciencia no acaba de descifrar (como los concernientes a la generación espontanea) aunque no aportaría soluciones prácticas, en tanto no tuviésemos acceso al nivel de complejidad superior, si es que el diseñador jefe tuvo el detalle de dejar abierta alguna puerta secreta al estilo del monolito lunar de 2001 o un mensaje de copyright codificado en el ADN.

    Saludos.

  12. Hugo dice:

    “De primeras, es triste que las revoluciones en biología no tengan que tener, para ti, consecuencias ni en filosofía ni en biología. Y de segundas, es que también lo ha sido (o lo está siendo) en filosofía.”

    Ni que lo digas. Mismamente, Darwin decía… “man in his arrogance thinks himself a great work worthy the interposition of a deity. More humble and I think truer to consider him created from animals.”

  13. irichc dice:

    Santiago,

    “De primeras, es triste que las revoluciones en biología no tengan que tener, para ti, consecuencias ni en filosofía ni en teología.”

    Triste como la vida misma. Porque, dime, ¿cuál es el gran filósofo darwinista? ¿Herbert Spencer? ¿Dennett? Quizá una revolución tan profunda que dura ya siglo y medio merecía algo más espectacular. Sinceramente, creo que tienen más peso los filósofos antidarwinistas -que no anti evolución- como Bergson, Lotze, Flammarion o Brentano, que cualquiera de los mediocres divulgadores de la teoría de la selección natural. Y si bien importantes figuras como Marx o Nietzsche se consideraron deudoras de Darwin, la disparidad de las conclusiones de ambos filósofos nos obliga a relativizar esta influencia y a dejarla en mera inspiración. Al cabo, se puede ser darwinista sin ser en absoluto marxista o nietzscheano.

    De la teoría de Darwin permanece el cuerpo -las pruebas científicas, las hipótesis explicativas verificadas-, pero el espíritu y los lemas con los que se propagó su doctrina al comienzo de la andadura han quedado en buena medida sujetos a revisión y a una reformulación llena de matices y salvedades, sin hablar de las dificultades que ponen en riesgo al edificio en su conjunto. De ahí la necesidad de nuevos apologistas por los que Darwin -es decir, el materialismo- devenga un campeón antiplatónico, un audaz anticristo y otros títulos nobiliarios póstumos que al naturalista inglés seguidor de Adam Smith le habrían resultado de lo más divertidos.

    “No creo que deba explicarte las consecuencias de la visión darwinista para hablar de la moral, la mente, el conocimiento, etc. Claro, que ciertas filosofías y teologías tardan en enterarse de algo.”

    Por la evolución hoy se lo intenta comprender todo. Es como la medicina universal de los curanderos, que se vende cara y no es más que agua corriente en una botella de cristales tintados. El darwinismo nada nos dice sobre la moral, porque ésta parte de la libertad de obrar, factor ausente en toda la obra de Darwin. Aunque se nos muestren mil inclinaciones innatas, éstas formarán parte de la esfera no racional del hombre. Los ensayos de explicación que da el darwinista sobre afectos como la vergüenza no son más que ridículas tentativas reduccionistas que ignoran los vínculos ideales del hombre o la distinción entre acciones y pasiones.

    “¿Pero hay que interpretar la Biblia en sentido alegórico o hay que buscar verdades científicas en ella?”

    La Biblia no es un tratado de ciencia, pero es veraz en su caracterización del hombre. La antropología cristiana, que señala una diferencia radical entre el hombre y los animales, por la que aquéllos conocen a Dios al tiempo que pueden desobedecerle, es más descriptiva y de mayor alcance que cualquier burda analogía entre el hombre y el chimpancé.

    “Según Darwin el hombre es fruto de un proceso aleatorio, luego pudo no existir y no ser el centro de la Creación de su Universo. O dicho de otro modo: el hombre no tiene una naturaleza dada a priori.”

    ¿Aleatorio? ¿No creía Sagan que el universo podía estar lleno de vida inteligente semejante a la humana? Si es así, no es tan casual que hayamos llegado a la existencia. Si, por el contrario, somos únicos, habrá que plantearse el carácter providencial de esta condición.

    “Es que hay más lógica aparte de la bivalente. Aunque claro, habría que irnos al siglo XX y tendría que explicarte muchas cosas.”

    Como refutación, esta frase tuya me resulta algo magra. Idea tantas lógicas como gustes, que la realidad se empeñará en ser dual: o existente o no existente, o grave o no grave, o extensa o no extensa, o viva o no viva.

    “Darwin da una visión nominalista de las especies (de aquí que hablamos de ruptura con el esencialismo).”

    No es una adoración fetichista por el nombre la que ha propiciado el fijismo substancial incluso en pensadores que, como Leibniz o Bonnet, propiciaban una evolución del cuerpo y los órganos exteriores, sino la crencia filosófica en el alma, la cual dista mucho de estar superada.

    “La vida no es como un interruptor, no es un o sí o no, es un conjunto de muchas cosas.”

    ¿Puede ser parte esencial de la vida algo no vivo? ¿Puede la suma de lo no vivo dar vida en términos reales y no puramente nominales?

    “El que nos parezca así es que nosotros percibimos una parte pequeña de la vida (los organismos, digamos, “grandes” o a escala humana), organismos muy estructurados que pierden fácilmente las propiedades que consideramos tradicionalmente como vitales.”

    No hablo de la definición tradicional o biológica de vida, sino de su definición filosófica, opuesta a lo inerte.

  14. Irichc:

    El darwinismo constituye la fundación de la biología como ciencia. Si recuerdas viejas entradas, estabas de acuerdo conmigo en no diferenciar teorías científicas de teorías filosóficas. Si partimos de ello, el darwinismo ha tenido un alcance impresionante, dominando todo el siglo XX. Y como toda teoría, será una mezcla de datos científicos y presupuestos metafísicos. Pues bien, entonces, la metafísica que le acompaña, ha tenido una influencia grandísima, con independencia de que los filósofos se hayan querido enterar o no. Por cierto, ¿Theilard se llamaba?

    “La antropología cristiana, que señala una diferencia radical entre el hombre y los animales, por la que aquéllos conocen a Dios al tiempo que pueden desobedecerle, es más descriptiva y de mayor alcance que cualquier burda analogía entre el hombre y el chimpancé.”

    Es triste como la vida misma que reduzcas el darwinismo a la decimonónica caricatura entre el hombre y el chimpancé. Algo más se puede sacar al asunto, ¿no crees?

    “¿Aleatorio? ¿No creía Sagan que el universo podía estar lleno de vida inteligente semejante a la humana? Si es así, no es tan casual que hayamos llegado a la existencia. Si, por el contrario, somos únicos, habrá que plantearse el carácter providencial de esta condición.”

    Vamos a ver. Es muy probable que exista vida en otros planetas, más desde hace unos años que se descubrieron a los extremófilos. Si tenemos millones de millones de planetas, es muy fácil que se den las condiciones para la vida en alguno. Lo que es más improbable es que exista vida inteligente (entendiendo inteligente como algo con una estructura cognitiva similar a la nuestra). La evolución tiene sus caminos y es difícil escoger el nuestro de nuevo.

    “Como refutación, esta frase tuya me resulta algo magra. Idea tantas lógicas como gustes, que la realidad se empeñará en ser dual: o existente o no existente, o grave o no grave, o extensa o no extensa, o viva o no viva.”

    En conceptos como abierto o cerrado, francés o inglés, la lógica bivalente va bien. Pero en conceptos como seco o mojado, la cosa cambia. ¿Dirías que es verdad decir que estás seco después de salir de la piscina aún cuando tienes una gota de agua en el tobillo? De todos modos la cosa no va por ahí.

    “¿Puede ser parte esencial de la vida algo no vivo? ¿Puede la suma de lo no vivo dar vida en términos reales y no puramente nominales?”

    Es que lo que consideramos como vida no es algo adecuado para referirnos a lo que realmente pasa. La vida no es tener un principio de movimiento intrínseco como pensaba Aristóteles (hoy sabemos muy bien por qué se mueven los seres vivos, el misterio está en otro lado. Además, hay seres vivos que no se mueven por sí solos). Habitualmente, las definiciones que los científicos dan a la vida son plurales: química del carbono, metabolismo, autoorganización, complejidad, replicación, información… Hay un montón de características que cumplen unos seres y otros no. Cuando un hombre está en estado de muerte cerebral pero el resto de su cuerpo sigue vivo porque máquinas lo sustentan… ¿está vivo? ¿Y qué pasa cuando alguien muere? Realmente, en su cuerpo siguen vivas muchas cosas. De hecho, fructificarán muchas especies de seres a partir de su cuerpo… ¿qué es lo que ha muerto? Una serie de funciones. En términos aristotélicos, cambia la forma y la materia sigue.

    ¿Qué es la vida? Creo que ni la pregunta es adecuada.

  15. yack dice:

    Para mí lo vivo es cualquier agrupación de átomos (o lo que sea) organizada para llevar a cabo un proyecto concreto, que no ha sido “fabricada” por otro ser teleonomico (un pájaro, un hombre, una máquina). Evidentemente, reproducirse no es “fabricar”.

    En realidad, de buena gana quitaría la segunda parte y clasificaría a los seres en teleonomicos y no teleonomicos. Pronto se fabricarán seres vivos artificialmente y un poco más tarde se fabricaran seres teleonomicos tan complejos o más que los seres vivos, a partir de componentes no biologicos.

    Así que la barrera entre seres teleonomicos vivos y seres teleonomicos no vivos, sólo es una convención para adaptarse a la limitada perspectiva actual.

    Saludos.

  16. juan cavalleri dice:

    Buenas tardes.-
    Luego de tiempo que no me comunicaba con este muro,me reintegro y veo temas como siempre
    de importancia y “sacudidores del pensar”
    Por el momento esto es todo y este apartado SOBRE EL GENIAL DARWIN ME ENCANTO.-

  17. Marco Antonio Hernández Muñoz dice:

    Agradezco y admiro los comentarios de todos, sigo aprendiendo. Aunque debo confesar mi apoyo al autor del escritor de la Inversión darwinista. Pienso que a los biólogos nos deberían enseñar abogacía, porque muchos carecemos de los elementos para construir una buena y sólida defensa de nuestros argumentos. Sabemos con qué se puede defender la evolución, el problema es cómo. De ahí la importancia del análisis de juicios y el uso de la Lógica. Todo eso que saben los abogados! Me alienta saber que “LA VERDAD SE SOSTIENE SOLA, MIENTRAS QUE LA MENTIRA NECESITA APUNTALARSE”. No hay nada mejor que los hechos y la convicción de que la materia y la energía tienen su particular dinámica y ésta es la que ha dado por resultado todo lo que conocemos, sin magias ni Dios o dioses estorbosos. Arriba la Ciencia!

  18. wachovsky dice:

    “Sí (aunque aquí también cabría discusión: ¿no sería posible una novedad radical no contenida?) pero lo que está contenido son los casos posibles, no cuáles de ellos van a darse.”

    Un cálculo de los cuantos entrelazables y superpuestos (sin decoherencias) hasta donde lo entendemos es de los posibles y de los que van a darse -y de los que dándose no tendrán chance luego y a la guillotina de la extinción. Claro que esa cuantic machine u oracle Turing-machine todavía no la vamos a tener por un buen tiempo. La eternidad en un bucle cerrado de tipo-tiempo nos inspiró Gödel y se lo obsequió a su amigo Einstein que había teorizado muchas veces el Universo estacionario de Hoyle que Hawking acertadamente destruyó (la radiación de fondo comprobada de la gran expansión).

    Otra cosa es para qué y PARA QUE DE VERDAD el Hudson Institute inició la teoría del diseño inteligente y eso de calar la controversia contra los de la síntesis moderna evolutiva ¿para combatir al Mal del clan Rothschild? ¿para devolvernos valores arcaicos cristianos perdidos en u mundo entropicamente convulso? No tengo la respuesta, me ciño a Aristóteles para entender Telos y de allí aún no podemos avanzar mucho a pesar de los 24 siglos transcurridos, es todo un análogo en filosofía del problema de la geometría euclidiana de 25 siglos también pero ya superada en el XIX por Gauss-Lobachevsky-Riemann-Klein-Lie-Poincare-Noether.

  19. wachovsky dice:

    y uno no está a la altura de los del septeto (lamentablemente)

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