Toros

Publicado: 6 septiembre 2010 en Ética y moral
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El axioma ético situado en la base del problema es el concepto de sufrimiento. Los antitaurinos defienden que un ideal ético loable es evitar el sufrimiento en todo momento y lugar, tanto para los seres humanos como para cualquier ser vivo capaz de sentirlo. ¿Qué interrogantes trae consigo esta postura?:

1. ¿Realmente los toros sienten sufrimiento? O, en el caso de que lo sufran: ¿es equiparable al sufrimiento humano de tal modo que su bienestar merezca una defensa similar o, en el caso más extremo, algún tipo de defensa? El sistema nervioso del toro tiene unas similitudes tales al nuestro que no cabe duda que la sensación de dolor será muy parecida. Otra cosa diferente es cómo nosotros percibimos, reflexionamos, vivimos el dolor. Es evidente que el toro no reflexiona acerca de su sufrimiento ni tiene ni idea de lo que podrá ser la condición taurina, pero eso no invalida que el dolor, cuando lo siente, es dolor tal y como el nuestro. Si aceptamos el ideal ético de evitar el sufrimiento, este ideal es extensible al resto de seres que puedan sufrirlo.

2. Pero, ¿no tendrá alguna restricción este ideal? ¿Es siempre preferible evitar el sufrimiento? La respuesta es negativa. Hay muchas ocasiones en las que parece razonable aceptar algo de sufrimiento en busca de un bien mayor. Yo voy al gimnasio, padeciendo las máquinas de tortura que allí funcionan, en pro de mejorar mi salud. Pero no sólo en pequeñeces como ésta se ve la bondad de la elección del sufrimiento, sino en casos mucho más dignos de alabanza: la gran cantidad de héroes históricos que han dado sus vidas por defender unas consignas de paz, justicia o libertad. En muchas ocasiones, parece muy lícito anteponer otros valores por encima de la propia vida. En este sentido podríamos argumentar que el sufrimiento del toro se justifica en pro de un bien superior, entendiendo la tortura en el ruedo como un mal asumible. Sin embargo, ¿cuál es el bien mayor en la tauromaquia? Sus fines se predican en torno al arte, el entretenimiento, la tradición y la actividad económica. Ninguno de ellos es lo suficientemente loable para justificar la tortura del animal (más cuando los bienes no recaen sobre el sujeto sufriente sino sobre otros).

3. Podría argumentarse que el toro de lidia consigue una vida más placentera (haciendo un cálculo de placeres a lo Epicuro) al ser especialmente criado para el toreo, que si se lo destinara para alimento, ya que las condiciones de vida en la industria cárnica son  aún peores. Los pocos minutos de sufrimiento merecen la pena después de años de libertad en las dehesas. Dado el estado actual de la vida de los bóvidos en Occidente, los que mejor viven son los toros bravos. De acuerdo, pero esto sigue sin justificar su sufrimiento. En el caso de que no nos quedara otra, de que fuera absolutamente imposible hacer otra cosa para garantizar el bienestar del toro que diez minutos de tortura y muerte, estaríamos de acuerdo, pero es que no es el caso, ya que no tenemos obligación alguna de torearlo.  Estamos ante una falacia tu quoque: que se maltrate a animales en otros contextos no implica que podamos maltratarlos en la lidia. No hay que elegir, podemos tratarlos bien siempre.

4. Sin embargo, aquí es donde vienen los problemas para los defensores de los animales. Si queremos llevar a sus máximas consecuencias la evitación del sufrimiento animal pronto aparecen paradojas. No se trata sólo de volvernos todos vegetarianos, sino de garantizar el bienestar de todos los animales. Aparentemente, lo que cualquier ecologista diría es que bastaría con dejarlos vivir en libertad en su hábitat natural. Empero, la naturaleza no parece un contexto en el que reine el bienestar y la convivencia pacífica (Gaia no es tan maja). Siguiendo nuestra máxima de evitar el sufrimiento  habría que proteger a los animales de los otros animales… ¿Qué hacemos con los carnívoros? ¿Qué hacemos con la fiereza del tigre, el instinto cazador del águila o la tela de la araña? ¿Qué hacemos con los parásitos, con los animales que viven del mal de otros? Domesticarlos, mermarlos, transformarlos en seres inofensivos.  Dicho resumidamente: para proteger la naturaleza deberíamos construir otra naturaleza nueva. El mundo se convertiría en un superzoológico del bienestar poblado por animales domesticados para “ser buenos” que dudo mucho que gustara a los veganos.

5. Lo que parece un ideal ético positivo llega a problemas al aplicarse en todas sus consecuencias. Los pro taurinos pueden utilizar este modo de reducción al absurdo para defender su arte (mucho mejor que un pésimo Fernando Savater, el cual les hace un flaco favor estando en su bando).

6. Lo cual no les da tampoco la razón. Cuando nos encontramos con dos argumentaciones falaces o autocontradictorias no hace falta descartar ambas, a falta de algo mejor podemos escoger la menos mala. En este caso, evitar la tortura de un animal parece un ideal ético superior a fines artísticos, tradicionales, lúdicos o económicos. Si he de posicionarme, a falta de más razones, lo hago al lado de los antitaurinos.

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comentarios
  1. gelo dice:

    Creo que los mejores argumentos anti-taurinos no residen en evitar el sufrimiento del toro y sí en evitar ensalzar la violencia para crear vínculos humanos artísticos o no.

    Otra cosa, Gaia no es tan maja, incluso es peor de lo que comentas. Pero la biofilia es, o puede ser, maja y motivar sentimientos de terror y maravilla ante la realidad de la naturaleza de la que formamos parte que pueden superar en interés a muchas series de televisión. 🙂

  2. María José (PEPA Roble) dice:

    Hola, Santiago:

    Teniendo en cuenta que el ideal ético de los antitaurinos es superior creo que deberíamos entonces hacer una escala para saber cuál de los animales torturados por el hombre, ya sea por necesidades fisiológicas o artísiticas, merece entrar primero en la clasificación para ser salvados. En este caso yo abogo sin dudar por el pollo.

    En tu post haces una referencia a las máquinas de tortura a las que se somete la gente en los gimnasios en pro de una mejor salud. No tengo yo tan claro que lo que motive a tal fin sea la necesidad de sanación como la necesidad de mejorar el aspecto físico de acuerdo con los cánones de belleza del momento. Lamento haber llevado mi comenterio hacia otros derroteros.

    Un saludo

  3. l1nc3 dice:

    Sinceramente, que se torture a un animal asi no me parece muy bien, sin embargo este año fui a ver en ciudad real con mis padres una especie de toros que no me acuerdo como se llamaban, en el que los mataban con banderillas desde el caballo, pero que yo vaya o no a ver un festejo taurino no va a cambiar que lo dejen de poner, por ejemplo en cataluña la gente iva a verlos, pero si aunque la gente piense, son los politicos los que deciden sobre cuestiones generales, lo que no me parece bien es que si se quitan los toros, porque fiestas como tirar un toro al agua en cataluña siguen, aunque no es de esperar que dentro de poco tiempo quiten los toros en gran parte de españa.

  4. Alejandro dice:

    Creo que la mejor defensa de los animales es la que se instala en el mismo ámbito en que se encuentran las leyes que protegen los bosques y las catedrales. Nos gustan y queremos conservarlos. Punto. No hace falta fundarlo sobre conceptos éticos de difícil aplicación en los animales ni recurrir a “derechos” que finalmente entran en contradicción con multitud de bienes para la especie humana (investigación médica, alimentación, etc.).

    En todo caso, mientras que los animalistas se empeñan en acentuar nuestra semejanza con los demás animales como un supuesto fundamento ético, el mejor argumento para mí en pro de los animales es, precisamente, el deseo de no parecernos a ellos, de no actuar como ellos.

  5. Antonio dice:

    Excelente post como todo el blog. Me alegro que si tuviste dudas sobre el blog las hayas despejado. Es un lujo leerte y a también a tus comentaristas.

    “Si he de posicionarme, a falta de más razones, lo hago al lado de los antitaurinos.”
    Has dado razones bastantes en ambos sentidos. Mi posición es ambivalente. Estoy a favor y en contra. Como tú.
    Me gusta ver los toros aunque no mucho.
    Sí creo que sufren.
    Es bastante bárbaro y macabro.
    Sí creo que viven bien.
    Sé que si no fuera negocio no habría toros.
    Me gusta la tradición taurina, los trajes, el ambiente…
    Me encantan las analogías taurinas en nuestra lengua: coger el toro por los cuernos, dar una larga cambiada, cambiar de tercio… y mil más.
    En fin, dudo.

  6. Hola Gelo:

    Sí, otra rama de argumentaciones iría en la línea de la legitimidad de la violencia como espectáculo o forma de arte. Sin embargo, creo que quedan subsumidas dentro del problema del sufrimiento porque detestamos la violencia en tanto que genera sufrimiento. ¿Qué habría de malo en una pelea en la que nadie sufriera daño alguno?

    Hola Pepa, bienvenida al blog:

    Sí, desde luego al pollo es de los pobres animales más maltratados.

    Y sí, la motivación principal de la inmensa mayoría de los asistentes a los gimnasios no es la salud sino la estética. Pero ese no es mi caso… eh… yo no lo necesito 🙂

    l1nc3:

    ¡Vaya nombre! Pues sí, dudo de que la ley vaya más allá de Cataluña y de las corridas, por lo menos a corto plazo. ¿Qué le vamos a hacer?

    Alejandro:

    Podría estar de acuerdo contigo en subrayar las exageraciones de los animalistas al sacralizar la naturaleza llegando a asediar al hombre en pro del animal. Sin embargo, me cuesta aceptar que torturar a un perro es algo moralmente similar a romper un objeto bonito.

  7. Hola Antonio:

    Muchas gracias y, efectivamente, ¡has leído mi pensamiento! Todas esas afirmaciones han pasado por mi mente alguna vez… Las corroboro todas.

    ¿No era Russell el que decía que era curioso como los fanáticos parecen estar seguros de todo mientras los hombres sabios dudan?

    Un saludo.

  8. yack dice:

    Santiago, casi me convence el argumento de que les estamos haciendo un favor a los toros dándoles una buena vida a cambio de unos minutos de martirio. Sin embargo, el hecho es que los cuidamos tanto con el único fin de que tengan un buen aspecto en el momento de torturarlos en público, porque hay quien paga por verlo y le gusta que el toro esté en su plenitud física, ya sea para que su degradación sea más espectacular, ya sea para que el torero se gane el jornal arriesgando su vida.

    Lo cierto es que no sé como se puede justificar el hecho de criar a un animal con el único fin de torturarlo en público, por muy artística que puede parecerles a algunos la tortura.

    Saludos.

  9. Hola Jack:

    Es muy interesante pensar en que gran parte de las especies existentes ya han sido modificadas por la presencia del hombre (ya sea indirecta como directamente mediante selección artificial). Estamos constantemente recreando la naturaleza… ¿Hacia qué dirección? En la mayoría de los casos hacia ninguna en concreto (lo cual puede ser inquietante. Deberíamos tener algún tipo de planificación evolutiva global), pero en otros hacia fines tan bonitos como “ser más apto para ser torturado” ya que hay un negocio en torno (lo cual sí que es inquietante).

    Debería haber una ley que regulara la manipulación de especies.

  10. yack dice:

    La ética sólo es un mecanismo, como el lenguaje, que se ha desarrollado para la convivencia intraespecífica de nuestra especie y que nos hemos empeñado en aplicar a otros ámbitos. Si nos ponemos quisquillosos, habría que prohibir los insecticidas y hasta los antisépticos.

    Yo me conformaría (y sería un éxito impensable) con la teoría ética intraespecifica que dice que sólo debemos causar daño a los animales, cuando esté justificado por un interés práctico. La tortura por la tortura no la considero práctica ni ética. Otra cosa sería torturarlos como único medio de extraer información útil, como a veces se hace con las cobayas y otros animales de laboratorio.

    En resumen, la ética interespecies debería consistir en no causar daño a las demás especies para montar espectáculos sangrientos y reducir al mínimo el que se les vaya a hacer por razón de un interés objetivo, como arrancarles la piel para hacer zapatos o abrigos de lujo.

    Santiago, nos guste o no, nuestro cerebro nos concede el privilegio de utilizar todos los recursos, incluidos los demás animales, como nos convenga. Cada día que pasa, la evolución de la biosfera está más supeditada a nuestros deseos y caprichos y eso es bueno, porque ha sido la Naturaleza la que ha puesto ese poder en nuestras manos. Y ya sabemos que la Naturaleza nunca se equivoca y si se equivoca, es igual, porque elimina el error y empieza de nuevo. Confiemos en no ser uno de sus experimentos fallidos.

    Saludos.

  11. EGCañamero dice:

    Unos gritan : ¡tradición!, otros gritan ¡tortura! ¿Por qué no gritar :¡coherencia! ?Grita en: http://elrinconliberal.es/?p=836

  12. Estáis en una parte del debate superada hace muchos años por el debate académico. Os recomiendo leer lo siguiente (incluido el argumento de superposición de especies y la respuesta a las críticas):

    La consideración moral de los animales no humanos (Oscar Horta)

    Simplemente sois especistas, no tenéis simpatía por quienes no pertenecen a vuestra misma especie, no hay más, pero el especismo, como pasó con el racismo irá siendo arrinconado.

    NO al maltrato animal.

    Saludos,
    David.

  13. Respuestas:

    Sí, soy especista, además de genocida. Cuando tomo antibióticos extermino voluntariamente a millones de seres vivos o cuando uso spray antiácaros me cargo a colonias enteras de metazoos. No tengo demasiada simpatía por las pulgas, los arácnidos y los reptiles. ¡Qué le voy a hacer!

    Un saludo.

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