Vivir mil años

Publicado: 12 septiembre 2010 en Antropología, Evolución
Etiquetas:, ,

1. Me encanta como empieza la conferencia: ¿Alguien está a favor de la malaria? (Seguro que algún defensor de los derechos de los animales lo está…)

2. Efectivamente, la muerte no es un fenómeno mágico, místico, paso inevitable a otra vida mejor (o peor en mi caso). El envejecimiento es un conjunto de procesos físico-químicos y, como tales, abordables desde la física y la química. ¿Por qué no ha sido éste un tema central en la historia de la ciencia?

3. Hay algo que no me cuadra en esta idea de progreso tecnológico indefinido que plantea. Es una perspectiva excesivamente simplificadora. Sí que es cierto que la informática o la aeronáutica han avanzado a una velocidad vertiginosa y siguiendo secuencias regulares, pero eso no implica que todas las tecnologías sigan esa pauta. ¿No hay límites de algún tipo al constante avance? ¿No habrá cosas que realmente será imposible hacer sin más?

4. Es alucinante que el problema de la muerte, después de milenios de filosofía, arte, poesía y tragedia sea una cuestión de ingeniería.

5. Yo creo que merece bastante la pena dedicar fondos a la investigación en este tema. Desde una perspectiva ética… ¿No es el problema de todos los problemas?

6. Me parece muy creíble que de Grey tenga 158 años… pero su camiseta debe de tener aún más.

Ver En busca de la vida eterna y su secuela.  También Los invasores inmortales.

Anuncios
comentarios
  1. ekivoco dice:

    El proceso de envejecimiento celular no es “abordable” directamente desde la física o la química puras, sino desde la bioquímica y la biología celular, que son campos de la ciencia mucho más jóvenes y que se están beneficiando de los más recientes avances tecnológicos para empezar a progresar. Estudiar el proceso de envejecimiento sencillamente no estaba al alcance de Newton o Lavoisier.

  2. Hola Ekivoco:

    Gracias por la precisión. Simplemente me refería, de modo muy tosco, a que la muerte es algo abordable científicamente, como cualquier otra cosa, y no un fenómeno insondable al que sólo podemos siquiera acercarnos a través de la religión.

    Un saludo.

  3. yack dice:

    Santiago, como bien dices, la muerte ha sido el caballo de batalla de la filosofía, el arte, la poesía, la religión, etc. precisamente porque hasta ahora, no se ha podido abordar desde la ingeniería, que es la única forma de combatirla realmente.

    El auténtico problema es que, ahora que, por primera vez, tenemos posibilidades reales de acabar con el envejecimiento (su causa principal), hemos desarrollado tantas defensas mentales, que éstas nos impiden ver a la muerte (envejecimiento y enfermedad) como lo que en realidad es: el mayor y más grave problema que el hombre tiene planteado como individuo y como especie.

    Para combatirlo (mentalmente) hemos fabricado la religión, buena parte de la filosofía y el convencimiento de que la inmortalidad es una fuente de problemas, cuando no algo decididamente indeseable.

    Aubrey es uno de los pioneros en luchar abiertamente contra esta telaraña mental que hemos fabricado para no ver el intolerable rostro de la muerte, pero que al mismo tiempo nos impide defendernos de ella, ahora que podemos.

    Saludos.

  4. Masgüel dice:

    Conviene no confundir longevidad e inmortalidad. Aunque consigamos vencer el envejecimiento, retrasar la muerte solo estira los plazos. Vivir cien o mil años cambia muchas cosas, pero la muerte seguirá siendo lo que otorga significado a una vida finita, a lo que hacemos con ella.

    Más allá del problema demográfico, que de Grey salta a la torera, a mí me preocupa el impacto cultural de una población aterrada por la posibilidad de sufrir un accidente y que cancela el proceso de relevo generacional. La vida de un hombre solo tiene sentido dentro de su horizonte histórico. Todos somos lo suficientemente elásticos como para adaptarnos a nuevas circunstancias, pero los cambios no obedecen nuestro sistema de valores. Por eso son auténticos cambios, e inevitablemente, rebasado cierto punto, el entorno cultural se vuelve incomprensible y repugnante. Por eso en estos tiempo de creciente aceleración histórica los ancianos se sienten tan a menudo fuera de lugar y, si no nos esforzamos en ponernos al día, lo mismo nos pasará a nosotros. Un hombre que no envejece solo podría sobrevivir y mantener cierta cordura con una entrenada capacidad para olvidar. Además tendría que asumir que la identidad personal es un relato que ha de reescribir periódicamente (no me refiero a fingir, sino a remodelar la personalidad para un nuevo contexto histórico). El cerebro no funciona así. La plasticidad neuronal de la infancia es irrecuperable. No creo que sea posible y tampoco me parece deseable. Una cultura sin envejecimiento solo sería posible si se impiden nuevos nacimientos. No lo digo solo por el problema de densidad de población sino porque tal cultura solo sería viable si todos fueramos mentalmente igual de carcamales. Solo tendríamos que lidiar con los cambios que se acomoden a nuestros valores. Supondría castrar la infinita capacidad creativa del ser humano.

    Por otra parte, ¿qué prisa tenemos?. Yo también me fugaba con Logan y la Agutter a la superficie mientras el cuerpo aguante, que mi reloj vital está más rojo quel culo de un mandril y me toca carrusel pasao mañana.

  5. Masgüel:

    Es que si vivimos mil años, habrían de cambiar muchas cosas. Con respecto a las limitaciones biológicas para la asimilación cultural habría qué pensar en qué edad paramos el tiempo, es decir, en qué edad estaríamos viviendo tantos años (o si, por el contrario, todos los ciclos vitales se alargarían proporcionalmente). Si mantenemos un cerebro en buen funcionamiento durante mucho tiempo podremos asimilar varios cambios generacionales en nosotros mismos. Los ancianos no pueden debido a que su cerebro pierde capacidad de aprendizaje, pierde plasticidad y se vuelve lento y olvidadizo; pero con un cerebro siempre joven… además, quizá también mejorado (Pensemos que en el 2500 habrá tecnologías que así lo harán), no creo que el problema fuera tan grave.

    También podríamos pensar en si, a lo mejor, los mismos ciclos históricos se ralentizan. Si, a pesar de todo, el hombre sólo puede vivir felizmente en una época concreta, a lo mejor cada ciclo generacional ha de durar mil años. Quizá tampoco estaría mal un milenio de Renacimiento, estrujando al máximo las posibilidades de cada corriente cultural.

    Piensa en lo positivo… tener cien años para aprender a tocar el piano, contemplar el Partenón, escalar todas las montañas del mundo… ¡Nunca más ir con prisa!

    Pero en fin, todo esto es hacer castillos en el aire. Si nos cuesta predecir los próximos diez años con seres humanos normales y corrientes, ¿cómo predecir los próximos mil con superhombres? Lo único de lo que estoy seguro es que alargar tanto la vida produciría una revolución sin precedentes en la historia.

  6. Yack:

    Me gusta cuando de Grey hace la distinción entre unos niños jugando al fútbol y unos ancianos… Es irrefutable que la vejez es algo negativo. Se puede llevar bien, asumiéndola con tranquilidad, pero yo estoy dispuesto a discutir con cualquiera el hecho de que tener reuma, artrosis, Parkinson… y Alzheimer, para luego morir, tiene algo de bueno.

    Un saludo.

  7. yack dice:

    En efecto, si eres tetrapléjico puedes llevar una vida feliz (en teoría al menos), pero nadie quiere ser tetrapléjico.

    La vejez es el compendio de todas las enfermedades y de todos los aspectos más negativos de la existencia (dolor, impotencia, perdida de la identidad, pérdida de seres queridos, etc.) y si algo bueno tiene es la experiencia, pero ésta no se perdería si se acabara con el envejecimiento.

    No cabe duda de que algún día venceremos al proceso de envejecimiento porque es la aspiración y el deseo más fuerte de la humanidad (ahí está la religión para confirmarlo) y porque no existe ninguna imposibilidad técnica.

    Lo que Aubrey propone es que aceleremos el proceso porque hay muchas vidas en juego por cada año que nos demoremos.

    Supón que se declara una guerra o una epidemia mortal con un pronostico de victimas y daños similar al que provoca el envejecimiento. ¿Nos lo tomaríamos con tanta parsimonia como hacemos con la batalla contra el envejecimiento? ¿No dedicaríamos cien o mil veces más recursos hasta dar con la solución?

    El principal obstáculo para resolver el problema del envejecimiento es la creencia que hemos desarrollado sobre él. Entre unos y otros nos han convencido de que es inevitable y no son pocos los que lo han llegado a considerar como un proceso liberador, dignificante y que da sentido a la vida, aunque no consiguen explicar por qué.

    Santiago, me alegra conocer a una persona que comparte el punto de vista de Aubrey. Ya somos tres, como poco.

    Saludos.

  8. juanjo dice:

    Sobre los aspectos biológicos, debé estar interesante el siguiente libro : “La Inmortalidad, ¿Es Posible?. Pendientes de la Telomerasa”, anunciado en: http://www.equiposirius.com/principal/
    Es un librito que está escrito por tres participantes en las olimpiadas de biología ( de 2º Bach) dirigidas por su profesora.

    Saludos.

  9. Masgüel dice:

    “El principal obstáculo para resolver el problema del envejecimiento es la creencia que hemos desarrollado sobre él. Entre unos y otros nos han convencido de que es inevitable y no son pocos los que lo han llegado a considerar como un proceso liberador, dignificante y que da sentido a la vida, aunque no consiguen explicar por qué.”

    No es el envejecimiento sino la conciencia de nuestra mortalidad lo que carga de significado cada vivencia y los que lo afirman han gastado toneladas de papel y saliva para explicarlo. Claro está, para entenderlo hay molestarse en leer y escuchar.

  10. Masgüel, solo dos cosas:

    En primer lugar, no estoy nada seguro de esa cantinela de que “la muerte es la que da sentido a la vida”, me da la sensación de que es algo parecido a decir que las mujeres guapas nos parecen guapas porque hay feas, cosa que la ciencia ha demostrado que no es cierta, o como si me dices que para sentir placer, hay que sentir dolor antes, o viceversa, cuando la realidad es que si a un niño que nunca ha sentido sensaciones placenteras le das un martillazo en la mano, le dolerá igualmente que si las hubiera sentido. Es decir, estamos preparados biológicamente para dar el sentido que queramos a nuestra vida, sin necesidad ninguna de que la muerte nos marque ese sentido. Tal vez el ampliar el horizonte temporal de nuestra vida cambie el sentido de ésta (casi con seguridad lo haría) pero pensar que eso le quitaría el sentido por completo, sinceramente, no veo de donde sale. Como decía un cómico que escuché hace mucho tiempo, si los que dicen que vivir para siempre sería aburrido, para ellos la muerte qué es…¿divertida? El mismo confrontar esos dos conceptos de la manera que propones y que proponía el cómico da como resultado algo que chirría enormemente.

    En segundo lugar, me pregunto cuantos de los que piensan como tú cambiarán de opinión a medida que vayan envejeciendo. Me temo que es más fácil desarrollar un discurso así en la juventud que cuando se está inmerso en la vejez misma, con todos los inconvenientes que suele acarrear.

    En general, estoy de acuerdo con de Grey, y pienso que el aumento de la esperanza de vida, en realidad es algo imparable y que ya, afortunadamente, se está produciendo. Por supuesto que plantea muchos retos, pero en gran parte, esos retos se tendrán que afrontar igualmente, aún en el caso de que esa esperanza de vida no estuviera aumentado constantemente. ¿O acaso no habrá que afrontar pronto el problema del crecimiento demográfico, o el de la escasez de recursos que conlleva? Como dice de Grey…si lo que nos preocupa es la explosión demográfica, cualquier avance en la medicina (o en cualquier otra disciplina) que implique un aumento de la supervivencia debería verse como negativo. Y eso nos lleva nuevamente a una idea absurda y anti-intuitiva del progreso.

    En una Humanidad que ha superado sus retos sociales, económicos y tecnológicos, y que ha conseguido un nivel razonable de paz y prosperidad, no veo la razón por la cual aspirar a vivir más puede ser un problema, si no todo lo contrario. Aunque comprendo al que no quiera vivir 1.000 años en un mundo de desigualdad, precariedad y conflicto. Pero ese ya es otro tema.

  11. José Manuel dice:

    Me parece interesante la aportación de Aubrey de Gray sobre el envejecimiento y el alargamiento de la vida desde una visión científica de futuro.

    Irremediablemente traería algunas consecuencias (me centraré en las meras biológicas): en algún punto las personas se volverían estériles. Porque, ¿qué supone el sexo en la evolución? El sexo es el remedio contra la vejez individual. Las especies que no se reproducen de forma sexual, no envejecen o lo hacen muy lentamente.

    Tengo la sensación que lo importante, evolutivamente hablando, es la especie y la transmisión de genes a la siguiente generación. Así, la única resurrección, que podemos comprobar a diario, tangible, es la reproducción.-

    Saludos

  12. yack dice:

    José Manuel, estoy de acuerdo con lo que dices, pero ten en cuenta que estamos hablando de modificar drasticamente, mediante el conocimiento y la tecnología, el modelo estándar “natural” en la especie humana.

    No veo que la inmortalidad implique esterilidad, pero en cualquier caso, si te mueres también te vuelves estéril, así que no sería un inconveniente a tener en cuenta.

    Podría ser que el envejecimiento combinado con la renovación generacional, solo fuese una estrategia evolutiva para mantener un ritmo rápido de mejora adaptativa. Si el ser humano descubre un sistema alternativo y más eficaz para evolucionar (ingeniería genética), el envejecimiento y la muerte dejarían de tener sentido y eliminarlo sería lo lógico y deseable.

    Curiosamente, las técnicas que le permiten controlar su propia evolución le servirán para desactivar el mecanismo de muerte programada. Y tal vez el deseo de vivir eterna y confortablemente, sea el detonante de ese afán investigador que la humanidad ha desplegado en terrenos como la agricultura, alimentación, armamento, medicina, seguridad, etc.

    Saludos.

  13. Masgüel dice:

    Yack, sigues hablando de inmortalidad y eternidad cuando lo único a lo que podemos aspirar es a dejar de envejecer. Nada nos libra de sufrir un accidente (individual o colectivo) y con tiempo suficiente, ni hibernado en un hueco intergaláctico estaríamos a salvo. Vivir más o menos tiempo. Ese es el juego, pero de morir no nos libramos.

    Evitas la cuestión cultural como si fuese secundaria. El “deseo de vivir eterna y confortablemente” puede anular el cambio cultural. ¿Qué es más importante, vivir cómodamente o hacer que tu vida merezca la pena?.

    “Todos nos sen­tí­amos eb­ri­os de fe­li­ci­dad du­ran­te aqu­el­los pri­me­ros años, es­pe­ci­al­men­te los jóve­nes. Eran los pri­me­ros años del Redescubri­mi­en­to del Homb­re, cu­an­do la Inst­ru­men­ta­li­dad hur­ga­ba entre los teso­ros pa­ra re­const­ru­ir las vi­e­j­as cul­tu­ras, los vi­e­j­os idi­omas e inc­lu­so los vi­e­j­os prob­le­mas. La pe­sa­dil­la de la per­fec­ci­ón ha­bía llevado a nu­est­ros an­te­pa­sa­dos al bor­de del su­ici­dio. Aho­ra, ba­jo el liderazgo del Se­ñor Jes­to­cost y la Da­ma Ali­ce Mo­re, las an­ti­gu­as civilizaci­ones emer­gí­an del océ­ano del pa­sa­do co­mo gran­des ma­sas con­ti­nen­ta­les,
    Yo fui el pri­mer homb­re que pe­gó un sel­lo en una car­ta, des­pu­és de cator­ce mil años. Lle­vé a Vir­gi­nia a oír el pri­mer re­ci­tal de pi­ano. Los dos mi­ra­mos en la má­qu­ina óp­ti­ca có­mo se li­be­ra­ba el có­le­ra en Tasmania, y có­mo los tas­ma­nos ba­ila­ban en las cal­les, pu­es ya es­ta­ban lib­res de to­da pro­tec­ci­ón. Por to­das par­tes cun­día el en­tu­si­as­mo. Por todas par­tes homb­res y mu­j­eres tra­j­ina­ban con em­pe­ci­na­da vo­lun­tad pa­ra constru­ir un mun­do más im­per­fec­to.
    Yo mis­mo ent­ré en un hos­pi­tal y sa­lí con­ver­ti­do en fran­cés.”

    Alpha Ralpha Boulevard. – Cordwainer Smith –

  14. Antonio dice:

    Lo más notable de la charla es lo rápido que habla el ponente. Lo que dice es un ejercicio de predicción matemática sin más valor. En lo biológico es simple ciencia ficción. Más aún si hablamos de la escasez de recursos y del tercer mundo. No aborda ningún tema relevante. Pero al menos trata la muerte con ligereza y eso es positivo.
    Mejor son algunos de los comentarios que están más arriba.
    Indiscutiblemente, a día de hoy, la muerte es inevitable.
    Precisamente, lo relevante es ¿cuándo y cómo morir? ¿Antes de enfermar? ¿antes de envejecer demasiado? ¿cuanto más tarde mejor? Creo que se perdió una gran ocasión de debatir sinceramente el tema cuando el asunto del Hospital de Leganés
    Hay un asunto psicológico en vivir demasiado: el desencanto de la experiencia. Ninguna novela leída en los últimos cinco años me ha gustado tanto como las que leí con 25. Es admirable la gente que mantiene la ilusión con el paso del tiempo, pero la mayoría sufrimos el desencanto de la experiencia. ¿Y viviendo mil años?

  15. Masgüel:

    Lo importante es que nos den la opción de elegir. Ahora no la tenemos. El mismo de Grey dice que no tenemos derecho a elegir por las generaciones futuras. Estoy de acuerdo. Si en el futuro, con 110 o con 900 años compruebo que todo es insustancial, entonces me suicido y punto, pero, ¡dadme la opción de elegir!

    Además, tenéis la idea de que el aburrimiento y la desilusión se adueñarán rápidamente con el paso de los años. Quizá no. Yo creo que hay muchas cosas por hacer y que, habitualmente, la vida es muy corta. Además, piensa que de aquí a un milenio la tecnología podrá modificar nuestro cerebro para configurar las emociones. ¡Quizá podríamos vivir en estado de constante asombro o felicidad plena!

    Antiguamente, cuando la esperanza de vida rondaba los 30 años, muchos quizá dirían que vivir 80 haría la vida aburrida…

  16. Masgüel dice:

    Es que yo no estoy de acuerdo con Antonio respecto al desencanto de la experiencia. Ya peino canas y vivo cada día con más pasión que el anterior. Yo me apunto a los mil años. Por eso repito que no hay que confundir longevidad con inmortalidad. Y si mil años se hacen cortos, pon un millón. Pero la conciencia de que la vida, antes o después, se acaba, es lo que hace que cada día merezca la pena.

  17. Alejandro dice:

    Es alucinante que el problema de la muerte, después de milenios de filosofía, arte, poesía y tragedia sea una cuestión de ingeniería.

    La cuestión es si, ADEMÁS de una cuestión de ingeniería, es otra cosa. Por ejemplo, una putada. O sea, algo que requiere un acercamiento no meramente ingenieril, como por lo demás le pasa al amor, la amistad y otras tantas cosas explicables físico-químicamente.

    Por otra parte me interesa mucho, a modo de ficción útil, imaginar qué pasaría si de verdad pudiéramos vivir indefinidamente jóvenes. ¿Qué pasaría? ¿Nos acostumbraríamos a vivir eternamente? ¿O acabaríamos teniendo que decidir nosotros mismos nuestra propia muerte, consumando el último grado posible de responsabilidad moral?

  18. yack dice:

    Aunque esto es indemostrable, pienso que el desencanto crónico tiene más que ver con el estado de envejecimiento cerebral que con la experiencia. Cuando somos jóvenes, como los demás animales, tenemos más energía y más ilusión. No hay más que ver a un cachorro junto a un perro de nueve años. Y no creo que sea una cuestión de experiencia, sino de rendimiento cerebral.

    Como ya se ha dicho, no se trata de obligarte a ser inmortal, sino de darte la opción de serlo. Si te cansas de vivir, cosa muy improbable, te tomas una píldora y empiezas a envejecer, si es lo que te gusta.

    Respecto a cuando morir, la respuesta es fácil: cuando cada cual quiera. Pero de lo que se trata no es de permanecer indefinidamente moribundo y decrepito, sino de tener un cuerpo y una mente joven y sana y no tenerse que preocupar por los dolores y los achaques de la edad o de las enfermedades invalidantes.

    Es muy fácil de imaginar que se sentirá. Supón que tienes 25 años y que los cumpleaños no existen. ¿Te sentirías incomodo porque no se te caen los dientes, el pelo o se te arruga la piel? Yo creo que nadie hecha de menos las desgracias.

    Y creo que lo que dice Santiago es una buena observación. Si somos capaces de desactivar el envejecimiento, probablemente podamos optimizar la dinámica cerebral para disfrutar más de la vida. Al fin y al cabo, nuestra mente no está diseñada para ser feliz sino que la felicidad es el premio cuando acertamos. Si ya hemos hecho nuestros deberes como especie y hemos conseguido reemplazar a la selección natural por una evolución guiada por nuestros deseos, podemos concedernos el premio gordo y da por hecho que lo haremos.

    Saludos.

  19. Alejandro:

    “La cuestión es si, ADEMÁS de una cuestión de ingeniería, es otra cosa. Por ejemplo, una putada. O sea, algo que requiere un acercamiento no meramente ingenieril, como por lo demás le pasa al amor, la amistad y otras tantas cosas explicables físico-químicamente.”

    No. Das la vuelta a la tortilla para situar a la ciencia en la visión reduccionista que siempre os gusta dar de ella. La muerte NUNCA había sido una cuestión de ingeniería, mientras que SIEMPRE había sido otra cosa. Poder luchar verdaderamente contra el envejecimiento y no sólo reflexionar sobre él es una NOVEDAD histórica. Dejemos por fin de hablar y hablar y dejemos a los ingenieros que nos salven la vida. O como diría Marx, hemos estado miles de años reflexionando sobre la muerte, ya es hora de cambiarla.

    Saludos.

  20. José Manuel dice:

    Y es que el peligro del hombre (dado su enorme cerebro) está en el aburrimiento. Ya sea por enfermedad, ya sea por taedium vitae, ya sea por… Pero todo depende de la química neuronal. Ahí están los fármacos para corroborarlo (a mí, la aspirina, cuando surge efecto, me renueva la satisfacción de vivir). Qué cosas tiene los neurotransmisores. Todo esto viene a cuento en que le doy la razón a Santiago cuando dice que “la tecnología podrá modificar nuestro cerebro para configurar las emociones”. De hecho, ya llevamos tiempo haciéndolo en pequeña escala.

    Con alegría por vivir, me apunto hasta que el cuerpo aguante.

    Saludos a todos

  21. Mejor que de Grey, Santi Rodríguez sabe lo que es la inmortalidad…

  22. Alejandro dice:

    …que siempre os gusta dar de ella

    ¿”Os”? Supongo que ese plural es una cortesía, no una etiqueta…

    Me parece bien todo lo que dices. Y me parece, cómo no, estupendo que la muerte sea analizada como una cuestión de ingeniería. Sólo que no me parece tan nuevo (al fin y al cabo, la medicina ha sido desde el comienzo un intento por “manipular” la muerte, atrasarla, o hacerla más llevadera) y, por otra parte, soy escéptico en relación a la posibilidad de que nadie nos salve de la muerte (y mientras no lo hagan, tengo derecho a ese escepticismo). En todo caso, todas las cosas que explica la ciencia son susceptibles de un análisis distinto. Yo puedo, por ejemplo, interpretar la religión como un error en la aplicación de la categoría de la causalidad por parte de una mente aún primitiva, pero también puedo tratar de interpretar qué función cumple en el orden simbólico de una persona que la profesa. Es la vieja diferencia hermenéutica, y fenomenológica, entre explicar y comprender, que a mí me sigue pareciendo útil.

  23. yack dice:

    Coincido al 100% con Cambiosocialya en su análisis.

    Es difícil encontrar a personas que no le vean una inmensa cantidad de inconvenientes a la inmortalidad, aunque al primer síntoma van al médico angustiados. Es un curioso fenómeno psicológico y social en que nos lleva a sentir pudor a admitir que tenemos miedo a la muerte “natural” y “digna” que sobreviene con la vejez.

    Quizás se deba a la gota malaya a las que se nos ha estado sometiendo durante toda nuestra vida desde los púlpitos, convenciéndonos de que la muerte es sólo la puerta al paraíso o el infierno. Es lógico que para no contrariar al portero de paraíso y no tentar a la suerte, hagamos alarde de no querer burlar ese doloroso trance, sobre todo considerando que no hay ninguna posibilidad de escapar al juicio del portero ¿Así querías hacer trampa? ¡Pues ve preparándote listillo!

    Por otro lado, es comprensible que esa actitud de mansa aceptación, no exenta de beatifica esperanza, repetida durante siglos, filtrada en toda la literatura, la filosofia y las artes e instilada a los infantes en su más tierna infancia, haya calado en nuestras mentes hasta el punto de haber generado una especie de excrescencia neuronal que gestiona todo este tema (el instinto religioso le llaman), a un nivel que escapa incluso al control del sentido común más básico (a esa malfunción cerebral se le llama fe y se la tiene por una gran virtud).

    Y tal como dice Alejandro, desde que el hombre tomó conciencia de la inevitabilidad de la muerte, empezó a trabajar para evitarla, ya fuera con técnicas curativas, ya fuera inventando teorías sobre la vida después de la muerte.

    Lo que ha cambiado en el siglo xxi es el grado de madurez de nuestra tecnología, que, por primera vez en la historia, hace viable el abordaje del control del proceso de envejecimiento. De todas maneras la investigación básica sobre el envejecimiento es quizá la inversión más rentable en términos económicos (una población cada vez más vieja y rica dispuesta a comprar tiempo a cualquier precio) y un boleto para todos en el tren de la inmortalidad. ¿Llegaremos a tiempo de cogerlo?

    Creo que el éxito de este proyecto sólo depende de que la gente tome conciencia de que el envejecimiento no tiene nada, absolutamente nada de deseable, y que por primera vez puede detenerse si se invierten suficientes recursos en ello. Pero ahí está esa excrescencia religiosa, que se inventó para aliviar la angustia ante la muerte, bloqueando los esfuerzos por escapar del matadero, ahora que sí podemos.

    Saludos.

  24. Como bien dice Masgüel, no se debe confundir longevidad con inmortalidad. Son dos cosas distintas. Y como bien dice Santiago, el progreso tecnológico tiene (como todo) límites, y hay cosas que, simplemente, no se pueden hacer. Evidentemente, dado que el futuro no está escrito, uno puede fantasear y elucubrar todo lo que quiera con respecto a lo que podría ocurrir dentro de cien, doscientos o mil años, y si se las compone para hacerlo con cierta gracia hasta cabe la posibilidad de que lo tomen en serio. Pero, por Dios: ¿Alguien (que no sea Punset, claro) se puede tomar en serio al tal de Gray? Me resisto a creerlo.

    http://antoniolopezpelaez.com

  25. Masgüel dice:

    Yack, sigues mezclando churras con merinas. Yo soy ateo y creo que mi sino es la fosa, pero he aprendido que el miedo a la muerte es el germen de todas las neurosis. ¿Vivir muchos y con salud?. Bienvenido sea. ¿Vivir acobardado por el miedo a morir o a pensar siquiera en la propia mortalidad?. No, gracias.

    ¿Has visto “Little big man” de Arthur Penn?. Hay que aprender a ser capaz de, llegado el momento (que puede ser cualquiera), levantar la cabeza, sonreir y afirmar sin miedo: “Hoy es un buen día para morir”.

  26. yack dice:

    Tienes mucha razón Antonio en que no hay que confundir longevidad con inmortalidad. Cuando alguien habla de eterna juventud o inmortalidad, se sobrentiende que si al afortunado le pasa por encima un mercancías dejará de ser eternamente joven o que cuando el Sol se convierta en una gigante roja, también se volatilizará (si sigue en la Tierra) por mucho elixir que tome.

    Pero no creo que nadie confunda ambos términos en el contexto en que estamos hablando, salvo como una estrategia dialéctica para entrar en discusiones irrelevantes y de desgaste. Solamente habría confusión en contextos religiosos o películas de vampiros.

    Por otro lado lo de los límites del progreso tecnológico se pueden aplicar a cualquier avance. Si dios hubiera querido que voláramos, nos hubiera dado alas, luego jamás volaremos. Argumento impecable, salvo porque no se ha cumplido.

    No podemos renunciar a las ventajas de la tecnología alegando que la tecnología tiene limites, sin poder explicar cuales son esos límites y con la experiencia de que estamos sobrepasando continuamente esos límites.

    Se ha comprobado que ciertos genes y estructuras celulares están implicados en el ritmo de envejecimiento y que pueden tunearse. ¿Podemos estar seguros de que no podremos entender y controlar el envejecimiento? Yo no lo estoy y es mejor equivocarse por optimista que por pesimista.

    De todos los argumentos contra la eterna juventud, el peor de todos es el de que “no puede ser y además es imposible”. Y eso porque es una profecía capaz de autocumplirse.
    Afortunadamente siempre ha habido gente como Gray que no cree en este tipo de profecías, y yo me pongo de su lado, porque el proyecto es viable y nos beneficia a todos.

    Saludos.

  27. jordi dice:

    Solo os puedo decir que no es nada agradable vivir 1233 años.
    Aunque mi cuerpo aguanta ,mi mente está llena de compasión.
    Los meses son dias.
    Los años ni son.
    Solo deseo con anhelo , llegar a la redención

  28. hola dice:

    Creo que somos demasiado optimistas. Preparense para trabajar o vivir a dos velas durante 1000 años. Nadie piensa que eso va a traer nuevos problemas que habrá que solucionar. La muerte es parte de la vida, sin la primera la segunda pierde sentido. Si esto ocurre la enfermedad del siglo XXI será el suicidio y la autodestrucción cuando la existencia deje de tener sentido y más de uno no soporte una vida vacía. Creo que se llegaría a establecer legalmente la eutanasia para cuando uno no quiera seguir.

    Por otro lado la gente tendría menos hijos y no habría familias. Estas son fundamentales para el ser humano, son lo seres queridos los que dan sentido al vivir. Creo que esta gente se deja muchas cosas en el tintero que en el futuro darán sorpresas desagradables.

  29. Hola:

    Un nick muy económico, saludo y nombre a la vez. Es que lo que hay que pensar es que, si vivimos 1000 años, todo nuestro estilo de vida y la sociedad que nos rodean cambiarían. Piensa, además, las tecnologías que, a la vez que vivimos, se irían desarrollando: si yo fuera a vivir 1000 años en el 2300 tendría tan solo 320 años (sería un adolescente). ¿Qué tecnologías habrá en el 2300? ¿Antidepresivos de veinteava generación? ¿Paraísos de realidad virtual? Nos es imposible predecir, desde los parámetro actuales, cómo sería la vida con esa longevidad.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s