Leibniz y el cáncer de Christopher Hitchens

Publicado: 23 septiembre 2010 en Ciencia y religión
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Christopher Hitchens es uno de los intelectuales pertenecientes al núcleo duro del ateísmo anglosajón de los últimos años, junto a otros jinetes del apocalipsis como Dawkins, Harris, Dennett… A pesar de que no estoy de acuerdo con algunas de sus posiciones he de reconocer su valía y su labor en cuanto a ateo militante luchando contra las falsas creencias.

Este año supimos la desgraciada noticia de que Hitchens se esta tratando de un cáncer de esófago, además de un cáncer de los muy malos, que casi con total seguridad, no superará. Algunos Hijos de la Gran Puta sentenciaron que Dios lo había castigado por su herejía apelando al mejor espíritu del Supremo Hacedor del Antiguo Testamento. Esta Suprema Idiotez, sin embargo, no alberga contradicción con la doctrina cristiana y su peculiar visión de la Providencia divina, y nos conecta con uno de los principales problemas de la teología: el del mal en el mundo.

¿Cómo un Dios infinitamente bueno puede mandar un cáncer a Chistopher Hitchens? La cuestión es peliaguda pero el filósofo alemán Gottfried Leibniz dio una ingeniosa respuesta con su teoría de los mundos posibles:

Un mundo es “posible” si no contradice las leyes de la lógica. Hay un número infinito de mundos posibles y consideró que sería mejor uno que tuviera el mayor exceso del bien sobre el mal. Él podría haber creado un mundo que no contuviera mal, pero ése no hubiera sido tan bueno como el mundo actual. Eso es porque algunos grandes bienes están lógicamente ligados con ciertos males. Para tomar un ejemplo trivial, un trago de agua fresca cuando uno está sediento en un día de calor, puede darnos tal placer que uno puede pensar que la sed previa, aunque molesta, valía la pena de sufrirla, porque sin ella el goce subsiguiente no podía haber sido tan grande. Para la teología, no son ejemplos como éste los importantes, sino la relación del pecado con el libre albedrío. el libre albedrío es , gran bien, pero era lógicamente imposible para Dios el conceder el libro albedrío y al mismo tiempo decretar que no hubiera pecado. Dios decidió, por lo tanto hacer al hombre libre, aunque previó que Adán se comería la manzana, y aunque el pecado traería consigo inevitablemente el castigo. El mundo que resultó, aunque contiene mal, tiene un exceso más grande de bien sobre el mal que cualquier otro mundo posible; éste es, por consiguiente, el mejor de todos los mundos posibles y el mal que contiene no proporciona ningún argumento contra la bondad de Dios.

Bertrand Russell en su Historia de la Filosofía

Líneas más adelante, el propio Russell, ridiculiza el argumento heredando la misma deliciosa ironía del Cándido deVoltaire:

Este argumento satisfizo evidentemente a la reina de Prusia. Sus siervos continuaron soportando el mal, mientras ella continuó disfrutando del bien, y era confortante el que un gran filósofo le asegurara que eso era justo y lícito

Y es que, este argumento, está lleno de graves problemas:

1. ¿Hay un número infinito de mundos posibles? Quiza las posibilidades son finitas. Pensemos, por ejemplo, que si existe un número finito de átomos, las combinaciones entre ellos para formar mundos, siendo altísimas, serán necesariamente finitas. ¿Cómo podemos saber eso?

2.La tesis “Un mundo es posible si no contradice las leyes de la lógica” contiene un posible error categorial. La contradicción es aplicable solamente a inferencias tal que un razonamiento como “Hoy llueve y hoy no llueve” es contradictorio. Entonces, ¿cómo aplicar el adjetivo contraditorio a algo que no sea una argumentación, algo como el Universo? ¿Puede haber un filete de ternera contradictorio?

3. Me repatean muchísmo las afirmaciones del tipo de que sólo hay bien porque existe el mal. Me recuerda a Hegel cuando decía que las botas del general en su avance, a veces, pisan alguna bella florecilla; afirmación que bien pudo justificar las millones de bajas del ejército prusiano en la Primera Guerra Mundial por avanzar unos pocos metros de terreno en Verdún o en el Somme. Entonces no busquemos construir un mundo sin sufrimiento, ya que este sufrimiento será necesario para que el mundo sea bueno. Un mundo con hambre, guerras y plagas será mejor, a fin de cuentas, que un mundo que no las tenga… Además si bien encontramos males que traen consigo bienes venideros, ¿no hay males que no traen consigo bien alguno? ¿Qué hay de bueno en el cáncer de Hitchens?

4. No veo la conexión lógica entre los bienes y los males. En el ejemplo del agua hay claridad, pero… ¿qué trae de bueno un terremoto que mata a miles de personas? A lo mejor, cuando ocurre, en otras partes del mundo pasan cosas buenas que equilibran la balanza. A lo mejor cuando alguien se cae y se parte una pierna a otro le toca la lotería. Podría ser, pero esto nos llevaría a establecer causalidades mágicas, es decir, nos llevaría a afirmar que la rotura de una pierna causa que toque la lotería, lo cual no lleva más que a vivir en un mundo de fantasía (el mundo en el que viven los que creen que Dios puede mandarte un cáncer).

5. Que producir en mí el bien que me hace beber agua después de estar sediento en un día caluroso haga necesario a un Dios omnipotente tener que necesitar el día caluroso y la sed, dice muy poco a favor de su omnipotencia. ¿No podría producir Dios en mí una sensación exactamente igual de buena que la que causa el agua después de estar sediento en un día caluroso, sin sed ni calor? Dios parece tener menos poder que las sustancias psicotrópicas…

6. La idea de que la libertad del hombre es un bien tan grande que justifica la existencia de los males que el mismo hombre comete está muy bien pero, ¿no podría Dios haber rebajado la peligrosidad del mismo hombre? ¿No podría haber creado un mundo en el que el hombre, lo más malo que pudiera hacer con su libertad fuera insultar al vecino? No sé, creo que tenemos un sistema nervioso muy sensible al dolor… ¿no podría Dios haberle bajado algunos decibelios?

7. Este argumento puede ser igual de verdadero a su inversa como nos cuenta de nuevo Russell:

Un maniqueo podría replicarle que éste es el peor de los mundos posibles, en el que las cosas buenas que existen sólo sirven para realizar los males. El mundo -podría decir- fue creado por un demiurgo malvado, que permitió el libre albedrío, que es bueno, para estar seguro del pecado, que es malo, y cuyo mal supera al bien del libre albedrío. El demiurgo -podía continuar- creó algunos hombres virtuosos, con el fin de que pudieran ser castigados por los malos, pues el castigo del virtuoso es un mal tan grande que hace al mundo peor que si no existiera ningún hombre bueno.

No amigos, no hay ningún Dios que haya querido castigar a Hitchens por sus maldades, ni su cáncer va a traer a alguien bien alguno. Tener un cáncer es una tragedia que, por ningún bien venidero, es preferible a no tenerlo. La enfermedad se debe a un conjunto de causas biológicas que nuestros médicos  tratan de combatir cada día (estos sí que son los que verdaderamente intentan que el mundo sea más bueno que malo).  Y quien diga que a Hitchens o a su familia, ésto los va a unir más o los va a hacer más fuertes, o cosas por el estilo, no estará diciendo más que estupideces. El cáncer sólo los va hacer sufrir muchísimo y punto. A mí me encantaría más que a nadie que no fuera así pero, salgamos ya de nuestro infantilismo, no lo es. Lo más que podemos hacer es mandarles ánimos y desearles que el trance sea lo menos doloroso posible.

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comentarios
  1. irichc dice:

    El mal metafísico en el mundo queda justificado por el bien mayor a que da lugar. Esto no es un acto de fe, sino una consecuencia de la vinculación universal de las cosas, es decir, del principio de causalidad. En virtud del mismo no hay mal del que con el tiempo no se sigan infinidad de bienes, juzgándose como un bien el hecho de existir. La inversa, sin embargo, no es válida en la misma medida, ya que la naturaleza tiende a conservarse a sí y a sus individuos, mientras que si de un bien se siguieran muchos males, el universo acabaría por devorarse a sí mismo. El maniqueísmo, pues, es ontológicamente falso, y Russell hace muy bien designándolo aliado filosófico del ateísmo.

    Por lo demás, si Hitchens lucha contra las falsas creencias, ¿cuáles son las verdaderas?

  2. Carlos González Corral dice:

    Quizás no se trate de creencias, irich, sino mas bien de lo que se pueda comprobar mediante el método científico. Las religiones ofrecen respuestas basadas en la fe y apuntaladas por el miedo a lo desconocido. Lo que mas desconocemos es que pasa con la conciencia cuando el cuerpo muere. Estoy casi seguro de que desaparece, la muerte del cuerpo es la muerte del individuo en su totalidad. Eso me hace querer ser mejor, querer aprovechar la vida y que mis semejantes vivan lo mas pacícica y armoniosamente posible.

  3. Hector M dice:

    Está bien expuesto el tema pero creo que fallaste en lo ortodoxo de su planteo, es decir, y por concretar la crítica: creo que aquí fallan dos cosas.

    Una: el mezclar problemas paralelos por abusar -típico error de la escolástica y de hecho el debate éste está heredado en sus términos de la escolástica- de la polisemia de la palabra, en este caso: “mal” porque, para mi, no tiene sentido equiparar el mal que provoca un tsunami al mal que provoca un violador. Uno es problema moral y otro, no.

    Segunda cosa que falla: ¿Qué debemos aceptar como explicación de algo, ya no de la existencia del mal en general? Déjame autocitarme, please, a este propósito:

    Imagina a un hombre con un ojo morado caminando por la calle. Imagina que se encuentra con un amigo. Imagina que, luego los rituales fácticos de rigor, es preguntado por su moratón.

    El hombre responde que fue con un cenicero. Pero el amigo no consigue explicarse cómo sucedió aquello por lo que prosigue en sus indagaciones preguntando cómo fue que con un cenicero se hiciera tal cosa.

    El hombre responde que el cenicero le hizo este moratón porque su mujer se lo tiró. Pero el amigo no consigue explicarse cómo sucedió aquello por lo que prosigue en sus indagaciones preguntando cómo fue que su esposa le hiciera tal cosa.

    El hombre responderá entonces que se cabreó porque llegó demasiado tarde de una noche de juerga. Pero el amigo no consigue explicarse cómo sucedió aquello por lo que prosigue en sus indagaciones preguntando cómo fue que su esposa siempre tan calmada se pusiera aún así de tal guisa.

    El hombre responderá entonces que desde que está embarazada tiene desequilibrios hormonales. Pero el amigo no consigue explicarse cómo sucedió aquello por lo que prosigue en sus indagaciones preguntando cómo fue que una persona aún embarazada puede tener tales desequilibrios hormonales.

    Dejemos de imaginar esta improbable escena pues la conjunción de la seca parquedad del hombre con la viscosa curiosidad del amigo seguramente acabará por dar lugar a una conversación que se alargue ad infinitum.

    Lo interesante sería averiguar si se pueden referir los hechos de un modo tal que a no dudar se deba considerar objetivamente una explicación y terminar de veras este diálogo.

    Lo que Humberto Maturana comenta al respecto es que no, que el criterio de validación de una explicación, lo que consideramos como una explicación válida de una experiencia, es algo que subjetivamente consideramos como tal.

    Y la prueba de ello, de que es “explicable” el mal para algunos es que, como explicaba un expreso como Viktor Frankl, en los campos de concentración nazi hubo una cantidad enorme de gente que creía en dios, que lo creían de su parte y de hecho, eso era lo que los salvaba.

  4. Restwar dice:

    Ateos de mierda¡¡¡Viva la Iglesia Catolica!!!

  5. Antipensador dice:

    Acabo de enterarme de que Hitchens tiene un cáncer. Me he quedado impactado, la verdad sea dicha. También soy admirador de Hitchens. Es cierto que el cáncer de esófago tiene muy mal pronóstico, pero así y todo aún existe una probabilidad de que pueda recuperarse.

    Sólo discrepo de una cosa del post: me parece discutible que Hitchens forme parte del “núcleo duro” de los Brights. Yo siempre lo he visto como un “Bright” un tanto heterodoxo (y por eso me gusta): es el único de los “cuatro jinetes” que considera inapropiado el término “Bright”, el más “literario” de los cuatro (él es de “letras” y los otros tres son de “ciencias”), y es el único de los cuatro que aprecia el marxismo (muy heterodoxo, por supuesto) y el psicoanálisis.Además, es un escritor extraordinario. Sería una gran pérdida.

    Un cordial saludo.

  6. irichc dice:

    No comparto la admiración hacia Hitchens. Este señor que tanto se prodiga sobre Dios y la Biblia no sabe más de teología que cualquiera de los aquí presentes y es, siendo amables, un mero periodista ganado para la causa de la irreligión, un argumentador sin conocimientos y un sofista en el sentido más bajo del término. Esto, sin embargo, podría tolerarse en atención a la ingente cantidad de religiosos de todos los credos que, con una formación incluso menor, se han ganado un nombre y una respetabilidad por excitar en su auditorio determinadas pasiones mediante discursos incendiarios. También el ateo tiene derecho al púlpito, en la medida en que no lleve la calumnia demasiado lejos. Pero lo que más me mueve a desprecio es que, pese a haber mostrado su opinión contraria al aborto, sea Hitchens para sostener negro sobre blanco que “la religión mata” y no sea para rubricar idéntico aserto sobre el ateísmo, con mucha más razón toda vez que son ateos en su inmensa mayoría quienes promueven, autorizan o disculpan este crimen. Ahí queda su valentía, ahí su rectitud, ahí su coherencia.

  7. José Manuel dice:

    Qué tendrá que ver la religión (creencia infundada), el psicoanálisis (pseudociencia y mala literatura) y la enfermedad (realidad para todos).

  8. Antipensador dice:

    José Manuel:

    Creo que me he explicado perfectamente. Como psicoanalista, no puede sino agradarme que Hitchens haya expresado en varias ocasiones su admiración por la obra de Freud. Por ello he mencionado el psicoanálisis. Por supuesto, debo decir que, además del psicoanálisis, tengo formación científica, y no veo ninguna incompatibilidad entre una cosa y otra.

    En segundo lugar, es totalmente absurdo calificar al psicoanálisis de “pseudociencia”. De hecho, sólo los más sectarios o los positivistas más radicales lo hacen, y si su concepto de lo que es una “pseudociencia” se aplicara a rajatabla, no sólo habría que considerar “pseudociencia” al psicoanálisis sino también a un gran número de disciplinas académicas consolidadas y altamente especulativas, como las ciencias cognitivas, la antropología estructural, la teoría de la información aplicada a la biología, la psicología evolutiva, la teoría del gen egoísta de Dawkins, etc…

    Por otra parte, buena parte de la filosofía académica actual –la llamada Filosofía Continental, que es la mitad de la disciplina– sigue teniendo al psicoanálisis como uno de sus pilares: ¿consideramos pseudocientíficos a los autores de la Escuela de Frankfurt, a Derrida, a Michel Onfray, a André Comte-Sponville, a Jürgen Habermas, a Peter Sloterdijk, etc, filósofos que emplean abundantes conceptos psicoanalíticos?

    El psicoanálisis es una escuela de psicología no científica, pero no por ello es una “pseudociencia”. El psicoanálisis es una filosofía hermenéutica y una techné. Además, ¿desde qué filosofía de la ciencia entiende José Manuel que el psicoanálisis es una “pseudociencia”? ¿Y cómo define exactamente la “pseudociencia”? Pretender comparar el psicoanálisis con la ufología o la parapsicología es totalmente absurdo, para empezar porque el psicoanálisis rechaza por completo la existencia de fenómenos paranoramales, de espíritus y de fenómenos psíquicos sin sustrato neurológico. El psicoanálisis es materialista. Como mucho, José Manuel podrá decir que el psicoanálisis es altamente especulativo y que no tiene suficiente contrastación empírico-experimental: pero lo mismo puede decirse de la psicología evolutiva y de buena parte de la ciencia cognitiva, por ejemplo.

    Por otro lado, lo de “mala literatura” es una opinión subjetiva. Varios psicoanalistas se cuentan entre los mejores escritores del siglo XX, empezando por Freud.

    Respecto a la enfermedad de Hitchens, únicamente he manifestado mi pesar por la misma y mi deseo de que Hitchens se recupere. Nada más.

  9. Irichc:

    ¿Has oído hablar del segundo principio de la termodinámica? (ah, perdón, que tú sólo sabes de teología). Si el orden es mejor que el desorden, la naturaleza tiene una irreversible tendencia hacia el desorden… De aquí a unos cuantos millones de años el mejor de los mundos posibles se encontrará en un estado de muerte térmica… ¡se habrá devorado a sí mismo! Estos maniqueos, hay que ver.

    “Por lo demás, si Hitchens lucha contra las falsas creencias, ¿cuáles son las verdaderas?”

    Que Pekín es la capital de China, que soy más joven que mi madre y algunas cosas que dice el humanismo secular.

    “No comparto la admiración hacia Hitchens”

    Cada día eres más predecible.

    Héctor:

    Entonces tu explicación sobre la posibilidad de parar la cadena de explicaciones es también subjetiva y, por lo tanto yo, subjetivamente, la rechazo. Ay, ay, estos constructivistas cómo son… 😀

    Antipensador:

    He situado a Hitchens en el “núcleo duro” del ateísmo ya que pretendía juzgar al Papa por crímenes contra la humanidad aprovechando su vista a Inglaterra… No veo eso de ser muy moderado que digamos.

    Respecto al psicoanálisis yo también soy un gran admirador de Freud y considero su teoría como un paso crucial en la historia de la psicología. Sin embargo, a pesar de que yo no diría que es un pseudociencia, sí que creo que hoy es, a grandes rasgos, indefendible. No creo en la efectividad de las terapias psicoanalíticas como tampoco creo que exista algo como la energía psíquica o que los traumas infantiles de origen sexual sean la principal causa de las patologías o que el complejo de Electra o Edipo existan y tengan algo que ver con problemas psíquicos. No obstante, ya te digo, la deuda de la psicología y de otras disciplinas con el psicoanálisis es indudable.

    Un saludo.

  10. irichc dice:

    Santiago,

    ¿Tú has oído hablar de la flecha del tiempo y del Big Bang? No te recomiendo emplear un argumento que puedo usar en tu contra.

    Además, el mejor de los mundos, tendente a maximizar la entropía, puede ser cada vez peor por la simple razón de que no es posible tenerlo todo. Ser el mejor universo dentro de los universos buenos -es decir, los ordenados- no significa ser perfecto, ni ser la substancia infinita y omnipotente que vanamente imaginaba Spinoza.

    La cuestión tampoco plantea problemas teológicos. Dios no necesita esperar millones de años para recrear el universo en el proceso al que los cristianos se refieren como RESURRECCIÓN y JUICIO, por lo que el hecho de que aquél se degrade durante cierto lapso resultaría insensible e irrelevante para nuestra especie.

  11. irichc dice:

    “Que Pekín es la capital de China, que soy más joven que mi madre y algunas cosas que dice el humanismo secular.”

    Esto no son creencias, hombre. Son certezas de todo hijo de vecino. Mi pregunta no iba en broma, pues la verdad o falsedad de una proposición no depende de si es creída con devoción o, por el contrario, nos provoca risa. Por tanto, combatir las falsas creencias es una perífrasis para decir que se combate la falsedad. La creencia de por sí no tiene nada de malo, salvo que sea completamente ciega y resultado del entusiasmo.

  12. Antipensador dice:

    Ihrich:

    Que Pekín es la capital de China, que soy más joven que mi madre y algunas cosas que dice el humanismo secular.”Esto no son creencias, hombre. Son certezas de todo hijo de vecino.

    Son certezas y también son creencias: es decir, son creencias ciertas. No toda creencia es una creencia religiosa. Si yo digo una oración, por ejemplo, “mi gato está en la alfombra”, hay 4 ó 5 cosas que pueden identificarse a través de ella: la oración “p”, la proposición de que p, la afirmación de que p y la creencia de que p. Se trata de diferentes categorías, que siempre están presentes cuando se dice algo: la oración es un trozo de lenguaje, la proposición es lo que significa, la afirmación es lo que se hace con ella, y la creencia es un estado mental que la oración expresa.

    Santiago:

    Por supuesto, en ese sentido Hitchens es del “núcleo duro” de los Brights. Yo me refería a que Hitchens era más “blando” en el sentido de que no se apoya tanto en las ciencias “duras” como los otros.

    Respecto al psicoanálisis, discrepo, claro está. Considero que sí es defendible en la actualidad, no tanto como ciencia sino como hermenéutica filosófica y como praxeología técnica. Estoy de acuerdo con Michel Onfray, el autor del Tratado de Ateología, quien reivindica el psicoanálisis como pensamiento filosófico-práctico en la línea de la antigua mayéutica socrática. El psicoanálisis no busca explicar, predecir ni controlar la conducta (lo que hace la neurociencia cognitiva o la “psicología en tercera persona”), sino comprender al sujeto, ponerse en su lugar, bajo su pellejo, “empatizar” con él. El énfasis y la perspectiva son distintos de los de una aproximación científica, pero igualmente válidos. Por supuesto, sé que para la mentalidad positivista esto es inaceptable, desde el momento en que no acepta que, junto a la racionalidad científico-tecnológica, exista además una racionalidad hermenéutica, que tiene que ver más con el propósito y la finalidad. Un saludo.

  13. Irichc:

    La flecha del tiempo es precisamente una metáfora para referirse al segundo principio de la termodinámica…

    ¿Y que tienen el Big Bang o la irreversibilidad estadística del tiempo a favor de que en el mundo haya más bien que mal de forma que Dios sólo pudo crear este mundo?

    Del principio de causalidad o del de razón suficiente, por sí mismos, no se infiere mal ni bien alguno. Aunque aceptemos que es mejor existir que no hacerlo y que, por tanto, ya que la naturaleza se obstina en no dejar de existir, aquí ya hay bondad, podremos responder que lo existente puede ser mayoritariamente malo y que su continuidad no es más que una multiplicación de males. Si yo fuera ese malvado demiurgo del que habla Russell me interesaría que todo estuviera interconectado y que durara lo más posible para que el mal pudiera extenderse aún más.

    “Mi pregunta no iba en broma”

    La respuesta tampoco, intentaba referirme a que la verdad se encuentra en el sentido común y en el humanismo secular… ¿Te parecen certezas de todo hijo de vecino las cosas que dicen los humanistas seculares?

  14. José Manuel dice:

    Antipensador:

    En el terreno personal no entro; si tiene conocimientos científicos y ejerce como psicoanalista, es en problema suyo y de sus clientes y pacientes (?). Allá cada cual con sus cada cuales.

    Ahora bien, el psicoanálisis es considerado una pseudociencia por la psicología cognitiva y evolucionista, la biología molecular, la neurobiología y la psiquiatría actual. No hablemos ni siquiera de filósofos de la ciencia como Popper y M. Bunge.

    Dejemos a M. A. Sabadell (periodista y científico y uno de los azotes de la pseudociencia a nivel nacional que nos informe).

    “A principios de los años 70 una periodista austriaca conseguía localizar y entrevistar a Sergei Pankejeff, el Hombre-Lobo. No, no estoy hablando de alguien que se convertía en lobo las noches de luna llena, sino uno de los pacientes más famosos de Sigmund Freud.

    Este hombre fue tratado por Freud durante varios años. En sus escritos lo bautizó como el Hombre-Lobo por un peculiar sueño que había tenido su paciente: a través de la ventana de su habitación veía lobos blancos sentados en las ramas de un nogal. Freud analizó el sueño y llegó a la conclusión de que escondía una escabrosa experiencia vivida cuando Pankejeff tenía año y medio.

    Según su interpretación, durante una cálida tarde de verano, a la hora de la siesta, el niño había asistido, como voyeur, a un coito por detrás de sus padres que repitieron tres veces. Por supuesto, Pankejeff no podía recordar conscientemente el incidente, pero Freud lo explicaba como una memoria reprimida –sorprende la capacidad de recordar detalles de nuestro inconsciente…–. Al final del tratamiento el padre del psicoanálisis declaró haberlo curado y así se ha mantenido desde entonces.

    Pero detrás de este éxito se esconde una historia, si no escabrosa, sí más oscura. Pankejeff no fue la resonante victoria que tanto se había publicitado. En realidad no sólo Freud perdió la partida sino que también la perdieron sus sucesores, que le trataron de manera gratuita durante muchos años. Además, la Fundación Sigmund Freud le asignó un sueldo a cambio de no abandonar Viena y vivir en el anonimato. Había que ocultar que el Hombre-Lobo seguía enfermo. Como suele ocurrir a todo ser humano, sus problemas se solucionaron cuando le enterraron.

    mas Este no es el único de los problemas del psicoanálisis. Poco a poco se ha ido demostrando que la totalidad de los casos clínicos más famosos de Freud y sobre los que fundamentó su teoría psicoanalítica los relató de forma distorsionada y, a veces, coló algunas mentiras.

    A la vista de esto no resulta tan sorprendente entender el que es, sin duda, el mayor fracaso de toda la historia del psicoanálisis: Woody Allen”.

    Y qué decir de Alan Sokal y Jean Bricmont sobre Jacques Lacan.

    De todas formas, la gran pregunta es dónde se ubica en el cerebro el “yo, el ello y el superyo”. Qué cosas.

    Pero quizás el padre del psicoanálisis elaboró su teoría en Suiza con su cuñada.

    Vide: http://www.elpais.com/articulo/agenda/relaciones/peligrosas/Sigmund/Freud/cunada/elpepugen/20061226elpepiage_1/Tes

    Saludos

  15. Antipensador dice:

    En el terreno personal no entro; si tiene conocimientos científicos y ejerce como psicoanalista, es en problema suyo y de sus clientes y pacientes (?). Allá cada cual con sus cada cuales.

    Pues menos mal que “no entra en el terreno personal”. Por otra parte, ya que evidentemente sí ha entrado en el terreno personal –y de forma un tanto agresiva–, le diré que estoy habilitado como psicoanalista pero no ejerzo cobligatoriamente formación científica, y una titulación universitaria de médico o de psicólogo.

    Ahora bien, el psicoanálisis es considerado una pseudociencia por la psicología cognitiva y evolucionista, la biología molecular, la neurobiología y la psiquiatría actual. No hablemos ni siquiera de filósofos de la ciencia como Popper y M. Bunge.

    Esta afirmación es una generalización excesiva y, como tal, falsa. Conozco algo casi todos esos campos de los que usted me habla –la biología molecular menos–, y podría citarle a un montón de prestigiosos expertos actuales en esos campos que no consideran en absoluto al psicoanálisis como una pseudociencia, y que incluso lo reputan como válido en muchos aspectos. No le voy a aburrir citando un montón de nombres, pero si me los requiere se los citaré en mi próximo post. Y agárrese, porque la lista es de aúpa e incluye a grandes personalidades científicas.

    Por otro lado, no puedo evitar sonreír cuando menciona a Popper y Bunge, dos autores con cada vez menos predicamento en la filosofía de la ciencia. Popper llegó a a poner en duda la cientificidad de la teoría de la evolución de Darwin por los mismos motivos que el psicoanálisis: porque supuestamente, según Popper, la teoría de Darwin no era “falsable”. Respecto a Bunge, me parece que usted no le ha leído lo suficiente, porque Bunge incluye en la categoría de “pseudociencia” no sólo al psicoanálisis, sino también a la psicología evolucionista, la psicología cognitiva, la teoría del gen egoísta de Dawkins, la teoría de los algoritmos evolutivos de Daniel Dennett, la antropología cognitiva, etc., etc. Léase Filosofía de la Psicología y Biofilosofía y verá que no miento.

    El artículo que ha pegado usted es un caso anecdótico que no demuestra nada. Tanto más porque el propio Freud admitió que el Hombre de los Lobos había sido uno de sus mayores fracasos. Todo lo que cuenta ese artículo que ha pegado es una copia exacta de la propia autocrítica de Freud.

    Y qué decir de Alan Sokal y Jean Bricmont sobre Jacques Lacan.

    Pues que malinterpretaron a Lacan (lo que no es difícil dada la oscuridad de éste, por otro aldo). Bruce Fink escribió un libro de contrarréplica al de Sokal y de Bricmont, titulado Lacan to the letter: cuando Lacan utiliza conceptos matemáticos, lo hace de forma metafórica y no literal, y jamás afirma que sus conceptos tengan una fundamentación matemática. Sokal y Bricmont confunden su desagrado por el estilo de escritura oscuro y alusivo-elusivo-ilusivo de Lacan con su desagrado por el pensamiento de Lacan. Pero una cosa es el estilo literario y otra el contenido: Sokal y Bricmont no quieren distinguir entre uno y otro aspecto.

    De todas formas, la gran pregunta es dónde se ubica en el cerebro el “yo, el ello y el superyo”. Qué cosas

    Ésta es una pregunta un poco ingenua: es como preguntar dónde se ubica en el cerebro la memoria. La memoria no se localiza en un único lugar físico, sino que está localizada en diferentes regiones. Uno de mis profesores de facultad, catedrático de neurobiología, afirmaba –siguiendo al psicólogo cognitivo M.H. Erdelyi– que el Ello, el Yo y el Superyó se localizan en diversas regiones específicas, concretamente: el Ello en el sistema límbico (amígdala, hipocampo, núcleo septal, hipotálamo), el Yo en los lóbulos del neocórtex (el psicoanálisis no es la única escuela que defiende esto), y el Superyó en el lóbulo frontal, donde la información del sistema límbico (impulsos, emociones) y la información del neocórtex (percepción del mundo exterior) se reúnen. De todos modos, el Superego es una internalización de valores y normas sociales y culturales.

    Por otra parte, no sé si usted conocerá el mecanismo de la retropropagación o backpropagration, un modelo de red neuronal que es un desarrollo directo de varias hipótesis de Freud: por ejemplo, hay un elemento que controla y supervisa de modo adecuado el comportamiento global de una red neural, un elemento que juzga los logros de la red y su nivel de aprendizaje en la realización de tareas. Esto no es algo puramente abstracto, sino una aplicación práctica de una serie de ideas de Freud al ámbito de la IA: Werbos y Parker se basaron directamente en Freud para elaborar su modelo de red neuronal.

    Pero quizás el padre del psicoanálisis elaboró su teoría en Suiza con su cuñada.

    No le veo la gracia a este tópico chiste edípico.

    Salud (y república?).

  16. Antipensador dice:

    CORRECCIÓN: En el primer párrafo, que ha quedado mutilado, quería decir esto:

    “Pues menos mal que “no entra en el terreno personal”. Por otra parte, ya que evidentemente sí ha entrado en el terreno personal –y de forma un tanto agresiva–, le diré que estoy habilitado como psicoanalista pero no ejerzo. Por otro lado, todo psicoanalista debe tener obligatoriamente formación científica, y una titulación universitaria de médico o de psicólogo.”

  17. Hector M dice:

    Santiago dice:
    Entonces tu explicación sobre la posibilidad de parar la cadena de explicaciones es también subjetiva y, por lo tanto yo, subjetivamente, la rechazo. Ay, ay, estos constructivistas cómo son…

    Como decía en el post citado: No faltará el lector que, en un ingenioso ejercicio de esgrima dialéctica, rechace desde su subjetivo parecer mi explicación de la explicación. Espero que entienda también que lo que le explico no es mi idea de una explicación sino que sin más le niego naturaleza impositiva a cualquiera de las suyas. ¿Me explico?

  18. Héctor:

    Es que, precisamente, no te explicas. Dices que lo que no explicas es tu idea de una explicación, sólo niegas la naturaleza impositiva de, nada más y nada menos, cualquier otra explicación…

    ¿No ves que renglones antes habías explicado explicación, tal como Maturana afirma, como decisión subjetiva? Aunque lo hagas de modo negativo estás definiendo lo que es una explicación, por lo que “el ingenioso ejercicio de esgrima dialéctica” sigue siendo totalmente válido… ¿Cómo no va a serlo?

    Si no fuera válido tendría guasa: tengo un truco para invalidar “el carácter impositivo” de cualquier explicación menos de la mía, que además no tendrá “carácter impositivo” alguno aunque elimine de modo “no impositivo” cualquier explicación posible (menos la mía).

  19. José Manuel dice:

    Antipensador:

    Podría rebatirle muchas cosas de las que ha dicho en el último comentario. Sólo para que no se sienta ofendido -que en ningún caso era mi intención, sólo apuntaba un poco de ironía compartida- le diré que el “yo” no se encuentra en ningún lugar concreto del cerebro, sino que es una interacción de los núcleos intralaminares (tálamo) con el córtex. Del ello, superyó y el inconsciente freudiano, nada de nada. Procesos inconscientes como la respiración y el aprendizaje, por ejemplo, sí; pero no en la manera que lo concebía Freud ni mucho menos. El inconsciente, en este sentido, simplemente es automatización de procesos seleccionados por la evolución.

    Podríamos definir el proceso del pensamiento (la ilusión del yo) de esta manera: la actividad bioeléctrica y química sobrepasa las escalas neurona y circuito neural y alcanza la complejidad en red (un bucle reflexivo tálamo-cortical-cortical); es entonces cuando se produce la transducción de la codificación físico-química a la codificación psíquica de la experiencia subjetiva y el acto de pensar.

    Respecto a la memoria, no hay un único lugar donde se guarden los recuerdos. Probablemente estén repartidos por toda la corteza cerebral, la parte más externa del cerebro. Realmente no se sabe aún con seguridad. Hay una región, sin embargo, que parece ser la responsable de la memoria a corto plazo, el hipocampo, al lado de las emociones, tan importantes para la supervivencia.

  20. Hector M dice:

    Santiago,

    yo no defino negativamente una explicación sino que sigo que para que alguien acepte una explicación de algo antes debe haber marcado (implícita o explícitamente) lo que constituiría una explicación de algo. Esto no ss de definir la explicación, sino explicar cuándo surge ésta, a saber: cuando una proposición cumple las restricciones que un oyente exigía y esto y sólo esto viene a decir Maturana, vamos, a mostrar cuándo aparecerá una explicación, no cómo será

    En el ejemplo que doy, yo no niego que haya o deje de haber explicaciones sino que ésta sólo aparecerá para el interlocutor cuando lo considere oportuno.

    Te propongo un reto: señálame dónde doy una explicación de lo que es explicación y verás cómo me malentendiste.

  21. Masgüel dice:

    Héctor defiende, con Maturarana (y conmigo), que una explicación depende de una decisión previa respecto a lo que constituye tal explicación (en cada caso, de las reglas del juego de lenguaje que practiquemos). Santiago no acepta que una Explicación dependa de una decisión sino (supongo), que ha de fundamentarse en la constatación de determinados hechos objetivos. Para Héctor, para Maturana y para mí, ese es el criterio de decisión de un determinado juego de lenguaje y no tiene caracter impositivo salvo que se acepten de antemano las reglas de ese determinado juego.

    Yo (y supongo que también Héctor y Maturana) aceptarían que hacer de la explicación una decisión es una decisión y no puede constituir una Verdad respecto a lo que es una explicación sino una visión del mundo entre todas las demás. Por eso “el truco para invalidar el carácter impositivo de cualquier explicación” depende a su vez de una decisión previa. No pretende ser Verdadero, sino que se limita a proponer una nueva forma de jugar. Por eso el argumento que afirma que el relativismo se autorrefuta está mal construido.

    Santiago dice que el “ingenioso ejercicio de esgrima dialéctica, que rechace desde su subjetivo parecer la explicación de la explicación” como decisión es válido. En mi opinión es contradictorio porque no solo no contradice la explicación de la explicación como decisón, sino que de hecho la acepta (aunque en tono sarcástico).

  22. Antipensador dice:

    José Manuel:

    Podría rebatirle muchas cosas de las que ha dicho en el último comentario

    Pues hágalo. De lo contrario, su frase es un mero flatus voci. Claro que, para un positivista metafísico como usted, la mera potencialidad debe ser ya una facticidad. Pero yo no sólo podría rebatir lo que ha escrito en su pequeño párrafo de neurología-ficción, sino que de hecho voy a rebatirlo.

    Sólo para que no se sienta ofendido

    No, no me siento en absoluto “ofendido”. No confunda la refutación más o menos vehemente con el sentimiento de ofensa.

    el “yo” no se encuentra en ningún lugar concreto del cerebro, sino que es una interacción de los núcleos intralaminares (tálamo) con el córtex.

    Que el “yo” no está en ningún lugar concreto del cerebro es algo que ya le dije antes, cuando usted preguntó dónde se localizaban el ello, el yo y el superyó. Entonces señalé que son funciones que no se locaiizan en ningún sitio específico, pero que evidentemente no podrían existir sin un correlato neurológico, que, a grosso modo, podría corresponder al sistema límbico, al neocórtex y al lóbulo frontal. Por supuesto, esto era una sobresimplificación: el asunto es mucho más complejo. Y, para empezar, es más complejo de lo que usted plantea, al considerar de una forma un tanto burda que el “yo” –o la ilusión del yo– se reduce a una interacción de los núcleos intralaminares del tálamo con el córtex. Para empezar, en Freud el “yo” tiene dos significados: por un lado, es el sujeto autoconsciente como un todo, lo que en efecto sería una “ilusión del usuario”; por otro lado, el término “yo” designa el aparato mental con funciones mediadoras y reguladoras vis-à-vis el ello, el superyó y la realidad exterior. El “yo” sería un nombre para el conjunto de funciones de la percepción, la atención y la memoria. De hecho, en realidad la traducción del original “das Ich” como “ego” o “yo” es equívoca, porque para Freud (y en esto se adelantó a su tiempo) no se trata de una agencia única y centralizada sino de un conjunto de procesos, muchos de los cuales son inconscientes y “estúpidos”, es decir, ciegos y automáticos; ese “yo” no tiene nada que ver con el “yo” consciente y personal que nosotros empleamos cuando decimos “yo he ido de vacaciones a Almería”.

    Recientemente, en efecto, se ha propuesto la teoría de que el sistema tálamo-reticular es responsable de las propiedades esenciales de la experiencia consciente, dado su control de los módulos corticales. Según diversos autores, para que la conciencia emerja, diferentes grupos de neuronas del sistema tálamo-cortical deben estar implicados en los bucles de reentrada que se diferencian unos de otros con el tiempo. El fenómeno de reentrada es el mecanismo específico que aseguraría la integración de la “información” en el sistema tálamo-cortical. Estos grupos de neuronas experimentan varias selecciones durante el desarrollo como resultado de experiencias que, a través de diversas reentradas, crean nuevas sinapsis y participan en la plasticidad neuronal. Bueno, no quiero extenderme mucho aquí: sólo quiero añadir que la cuestión del “yo” es más compleja que una interacción entre los núcleos intralaminares del tálamo y el necórtex, aunque el “yo” no pueda existir sin dicha interacción: porque, entre otras cosas, el “yo” tiene un carácter eminentemente social. Por eso Lacan puede afirmar que el “yo” -en el sentido del sujeto consciente- es un conjunto de relaciones sociales, y no un homúnculo o un espíritu encerrado en el cráneo.

    Del ello, superyó y el inconsciente freudiano, nada de nada.

    El Ello son las pulsiones e instintos, y el Superyó los valores ideológicos y las normas morales internalizados o asumidos por el sujeto. ¿Está usted diciendo que esto no existe? La etología humana –vea los estudios de Eibll-Eibesfeldt o de Desmond Morris– señala la existencia de pulsiones e instintos en el ser humano, y desde luego las normas morales, la ideología, las presiones sociales y culturales, son algo que existe y que los sujetos humanos tienen que aprender y asumir para integrarse. Otra cosa es el inconsciente psicodinámico, mucho más problemático, sobre todo si se lo considera como un “lugar”, como un “espacio” o como una “entidad psíquica”. El inconsciente psicodinámico no es nada de eso: en Lacan es lingüístico, y como tal es fundamentalmente de naturaleza social o cultural: sería el conjunto de estructuras simbólicas de la sociedad y la cultura que determinan el comportamiento del sujeto independientemente de que éste sea consciente o no de ellas, es decir, de que pueda formularlas verbalmente. No hay aquí nada extraño ni metafísico, ningún espíritu, ningún homúnculo o entidad psíquica encerrada dentro del cráneo: se trata de una visión culturalista y ambientalista.

    Procesos inconscientes como la respiración y el aprendizaje, por ejemplo, sí; pero no en la manera que lo concebía Freud ni mucho menos. El inconsciente, en este sentido, simplemente es automatización de procesos seleccionados por la evolución.

    Muchos neurocientíficos cognitivos no estarían de acuerdo con esto. Ellos han acuñado precisamente el concepto de “inconsciente cognitivo” para dar cuenta de muchos otros fenómenos aparte de la automatización de procesos, tales como: la memoria implícita (priming), la percepción implícita (percepción subliminal, visión ciega de pacientes con lesiones en el córtex estriado y el lóbulo occipital, hemianopsia con olvido visual, prosopagnosia), pensamiento y lenguaje implícitos (experimentos que demuestran que hay contenidos mentales que no son ni perceptos ni recuerdos episódicos, pero que afectan a la ejecución de tareas y de los que los sujetos no tienen conciencia), aprendizaje implícito (sujetos que memorizan cadenas de letras sin significado elaboradas según una gramática artificial, son capaces de producir nuevas cadenas de acuerdo con esa gramática, pero son incapaces de describir ninguna regla de la gramática) e incluso emoción implícita.

    Podríamos definir el proceso del pensamiento (la ilusión del yo) de esta manera: la actividad bioeléctrica y química sobrepasa las escalas neurona y circuito neural y alcanza la complejidad en red (un bucle reflexivo tálamo-cortical-cortical); es entonces cuando se produce la transducción de la codificación físico-química a la codificación psíquica de la experiencia subjetiva y el acto de pensar.

    Bueno, esta descripción podría parecer profunda o compleja a un lego en la materia, pero en realidad es bastante superficial y problemática (y algo confusa). Todo lo que viene a decir es que el “pensamiento” (del que, por otra parte, tampoco da una descripción fenomenológica exacta, y parece identificarlo con la “psique”, el “fantasma en la máquina”) surge cuando la energía física electromagnética del mundo exterior se convierte en lo “psíquico” (un salto mortal que no se sabe bien cómo se produce, y para el que se ha acuñado el término de “transducción”). A esta visión dualista y cartesiana que distingue entre el ámbito de lo físico (electromagnético) y el ámbito psíquico (“codificación psíquica”), se le superpone un reduccionismo fisicalista y vulgar de lo psíquico a la actividad bioeléctrica y química de las neuronas, eso sí, sin olvidarse de añadir que dicha actividad sobrepasa la escala de la neurona y del circuito neuronal para elevarse a la categoría de la red neuronal del bucle interactivo del sistema tálamo-cortical, el cual, no se sabe cómo, no sólo produce por sí solo el pensamiento y el “yo” (o su ilusión) sino que es el pensamiento y el “yo”. Por si fuera poco, la descripción está trufada de términos computacionales como “codificación”, que dan a entender que el cerebro funciona de algún modo como una computadora digital, lo que no es el caso. En suma, una mezcla confusa y problemática de ciencia auténtica y de conceptos harto problemáticos y no bien definidos.

    El psicoanálisis está interesado en las cualidades específicas de la experiencia subjetiva, es decir, los qualia. Evidentemente, los qualia también interesan a la neurociencia, ya que necesariamente los qualia tienen como correlato neurológico las actividades de grupos de neuronas que, a través de procesos de reentrada, forman una red extremadamente compleja que es la base o el sustrato para la experiencia subjetiva. Y esto último es esencial, y en lo que discrepo de usted: la red neuronal del sistema tálamo-cortical es el sustrato necesario para que exista la experiencia subjetiva, pero no es esa experiencia subjetiva: puede explicar las condiciones neurofisiológicas necesarias para la existencia de los qualia, pero éstos adquieren una serie de propiedades emergentes que no pueden explicarse en términos de la actividad neuronal, porque son propiedades de otro tipo: concretamente, de tipo lingüístico-simbólico. Éste es el terreno del psicoanálisis.

  23. Masgüel dice:

    Ese es el terreno del psicoanálisis, sin duda, y es el terreno en el que la construcción teórica del psicoanálisis lacaniano se estrella.

    “El inconsciente psicodinámico no es nada de eso: en Lacan es lingüístico, y como tal es fundamentalmente de naturaleza social o cultural: sería el conjunto de estructuras simbólicas de la sociedad y la cultura que determinan el comportamiento del sujeto independientemente de que éste sea consciente o no de ellas, es decir, de que pueda formularlas verbalmente. No hay aquí nada extraño ni metafísico, ningún espíritu, ningún homúnculo o entidad psíquica encerrada dentro del cráneo: se trata de una visión culturalista y ambientalista.”

    Comparto la “visión culturalista y ambientalista”, no la estructuralista.

  24. Antipensador dice:

    Ese es el terreno del psicoanálisis, sin duda, y es el terreno en el que la construcción teórica del psicoanálisis lacaniano se estrella.

    Pero al estrellarse impacta sobre lo Real, que es lo extralingüístico, la Materia.

    Comparto la “visión culturalista y ambientalista”, no la estructuralista.

    Y rechaza cualquier forma de materialismo y de realismo ontológico, ¿no es así? Usted propone un constructivismo idealista. Yo, en cambio, un constructivismo materialista. Pero la crítica de Santiago al constructivismo idealista de Maturana et al. es válida en términos generales: tanta subjetividad, tanta “decisión”, tanto “juego del lenguaje” postmodernista, no es más que una reactualización no demasiado imaginativa de la vieja doctrina del idealismo subjetivo de Berkeley, pero más inconsistente. Al menos Berkeley tenía a Dios como forma de asegurar la coherencia y la previsibilidad de las percepciones, y como garante del orden de las ideas, del que ustedes carecen.

  25. Masgüel dice:

    ¿La disolución de la dicotomía realidad/ficción es una forma de idealismo o de realismo?. Pues ni lo uno ni lo otro. “Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!.”

  26. Héctor:

    “Te propongo un reto: señálame dónde doy una explicación de lo que es explicación y verás cómo me malentendiste.”

    No defines explicación, pero sí validación de una explicación (en lo cual va implícito lo que significa explicación):

    “Lo que Humberto Maturana comenta al respecto es que no, que el criterio de validación de una explicación, lo que consideramos como una explicación válida de una experiencia, es algo que subjetivamente consideramos como tal.”

    Dicho de otra manera: el criterio de validación de una explicación es una DECISIÓN SUBJETIVA. Si aceptas eso, es imposible salir del círculo vicioso.

    Masgüel:

    Problemas de aceptar que la validez de una proposición esté en una decisión subjetiva de aceptar unas normas: No habría entonces ningún criterio universal para validar ninguna proposición. Yo podría decidir que pegarte un tiro es un acto de bondad y ningún juez podría decirme que lo que he hecho está malo. Fue mi decisión.

    “Santiago dice que el “ingenioso ejercicio de esgrima dialéctica, que rechace desde su subjetivo parecer la explicación de la explicación” como decisión es válido. En mi opinión es contradictorio porque no solo no contradice la explicación de la explicación como decisón, sino que de hecho la acepta (aunque en tono sarcástico).”

    No es contradictorio y es plenamente válido (de hecho es más viejo que Matusalén). Es una forma de reducción al absurdo. Si aceptas que una teoría puede ser validada sin más por una decisión, yo puedo decidir no aceptar tal teoría por decisión (lo cual volvería contradictoria la teoría de la decisión, no su objeción)… es más, cualquiera podría aceptar o no una teoría por cualquier criterio: que no le gusta, que le cae mal quien la defiende… ¡Podríamos negar que morimos porque nos da miedo!

  27. Masgüel dice:

    Santiago, no admitir criterios universales para validar las proposiciones no significa negarse a admitir criterios culturales para ese mismo propósito. De lo que se trata al admitir o negar un criterio (para lo que sea) es de si compartimos o no compartimos ese criterio. Es otro de los argumentos mal construidos contra el relativismo. El relativista no acepta que cualquier juego se puede jugar con cualquier regla. Lo que niega es que las reglas se puedan aplicar fuera del juego al que pertenecen.

  28. Hector M dice:

    Masguel,

    Gracias por el capotazo que sí, lo firmo y lo firmo con comas incluido porque yo también lo veo como una cuestión de juegos de lenguaje (a diferencia de Maturana, que debiera haber leído más a Wittgenstein….)

    Santiago dijo,

    No defines explicación, pero sí validación de una explicación (en lo cual va implícito lo que significa explicación):

    Insisto: no. Justo digo que la validación la propone el oyente que acepta la explicación, es decir, una “explicación de algo” será aceptado como tal si previamente negociamos cuál es el criterio de validación para la “explicación de ese algo”.

    Es un poco como los niños que empiezan “y por qué no-se-qué” y siguen a ese juego ad infinitum pero porque no tienen un criterio de validación.

    Dicho de otra manera: el criterio de validación de una explicación es una DECISIÓN SUBJETIVA. Si aceptas eso, es imposible salir del círculo vicioso.

    ¿Cuál es el círculo vicioso? En todo caso sería una paradoja autorecursiva, tipo la del mentiroso pero NO es el caso ya que yo no niego nada. Creo que aplicas una plantilla prejuiciosa a mis divagaciones.

    Yo podría decidir que pegarte un tiro es un acto de bondad y ningún juez podría decirme que lo que he hecho está malo. Fue mi decisión.

    Siempre digo que el problema que teneis los filósofos anglosajones (frente a los continentales) es que tendéis a simplifcar las cosas a la mínima y a llegar entonces a buscar metáforas demasiado costumbristas.
    Vamos-a-vé, ¿existe una ley universal que diga que tal acto o tal otro es “bondadoso”? Voy más lejos, ¿y que si existiera? Yo no digo que no hay criterio universal para decidir si un acto es bondadoso o no -o si un objeto es rojo o no. Si se define bien el concepto “bondad” o el “rojo” y se dispone de una algoritmo para encontrarlo, no habrá problema para convenir (siempre que dispongamos del mismo input cognitivo, esto es, neurobiología) que aquí o allí hubo bondad o rojez.

    Lo que yo digo es que para convenir que un fenómeno queda explicado, hay que previamente haber negociado cuándo podría haber quedado explicado, es decir, no niego que pudiera haber un algoritmo para detectarle a un acto o detectarle un objeto si es bondadoso o rojo. Lo que niego es que no hay algoritmo que detecte si una proposición descriptiva de un fenómeno es explicativa de ese fenómeno o no. Te propongo, insisto, que me des un ejemplo. Mismamente, cuál es la explicación de la gravedad y antes que te pongas alla Sagan recuerda el caso de Newton: ¿acaso con su teoría no quedaron cosas por explica ( v.gr: de dónde salían las “fuerzas” (recordemos hypotesis non fingo), etc.)?

    Y sin embargo, por qué considerar que la gravedad la explicó Newton (habida cuenta, además, que -desde Einstein- sabemos que estaba equivocado?) Te respondo: porque en ciencia (o juego de lenguaje de la ciencia) se acepta como explicación de un fenómeno la descripción verbal de un mecanismo que sea capaz de producir los mismos efectos del fenómeno que se intenta explicar. Pero, en puridad, NEwton -como el mismo admitió- no explicó la gravedad de forma taxativa e incuestionable: no dejó el asunto zanjado y lo que entonces yo digo es que la zanja la ponemos nosotros. (por cuestiones instrumentales o por lo que sea, aquí entra la filosofía de la ciencia y yo firmando la primera opción)

    Si aceptas que una teoría puede ser validada sin más por una decisión, yo puedo decidir no aceptar tal teoría por decisión (lo cual volvería contradictoria la teoría de la decisión, no su objeción)

    Estás mezclando el tocino con la velocidad. YO no digo que a una teoría la valide cualquier cosa (ni al hecho de que exista rojez o bondad). Yo sólo digo que: para aceptar como explicación válida de un fenómeno a una explicación a secas, antes habrá habido que negociar el criterio de validez y vuelvo a Newton: si se aceptó como válida su explicación y a pesar de que era errónea (Einstein dixit) o incompleta (de dónde salían las fuerzas, hypotesis non fingo), fue a razón de que satisfacía el criterio de validación as usual de una teoría científica. Pero yo no hablo, insisto, de que la validación -en general- sea negociable sino que, in-sis-to, la validación de una explicación como explicación válida (y no explicación incompleta) de algo es lo negociable

    Quiero decir, el que alguien afirme que ” tal y tal proposición explica y dejan zanjado el por qué de determinado fenómeno” es una proposición normativa que nada tiene que ver con la ciencia (juego de lenguaje descriptivo) y que tiene que tener su demostración de verdad en la filosofía (y yo lo que corrijo que ni en filosofía siquiera, que eso se negocia)

  29. Hector M dice:

    DE hecho y como sabemos desde Hume, el propio criterio de validación se negocia porque ya sabemos que el conocimiento venido de una inducción no es muy confiable o al menos al nivel de un conocimiento logrado mediante deducción pero, en fin, yo no discuto eso.

  30. José Manuel dice:

    Antipensador:

    Primero dijo, amparándose en su profesor de neurobiología y éste en otro: […] “el Yo (está) en los lóbulos del neocórtex (el psicoanálisis no es la única escuela que defiende esto)”. Ahora dice: “Que el “yo” no está en ningún lugar concreto del cerebro es algo que ya le dije antes”. La contradicción y la retórica es evidente. Se refería a la memoria en el anterior comentario.

    “Bueno, esta descripción podría parecer profunda o compleja a un lego en la materia, pero en realidad es bastante superficial y problemática (y algo confusa). Todo lo que viene a decir es que el “pensamiento” (del que, por otra parte, tampoco da una descripción fenomenológica exacta, y parece identificarlo con la “psique”, el “fantasma en la máquina”) surge cuando la energía física electromagnética del mundo exterior se convierte en lo “psíquico” (un salto mortal que no se sabe bien cómo se produce, y para el que se ha acuñado el término de “transducción […]”); comenta refiriéndose a mi párrafo: “Podríamos definir el proceso del pensamiento (la ilusión del yo) de esta manera: la actividad bioeléctrica y química sobrepasa las escalas neurona y circuito neural y alcanza la complejidad en red (un bucle reflexivo tálamo-cortical-cortical); es entonces cuando se produce la transducción de la codificación físico-química a la codificación psíquica de la experiencia subjetiva y el acto de pensar”.

    Claro que es más complejo que lo que yo he resumido en pocas palabras, pero esencialmente parece cierto. Y no, no hay nada mágico como sí postula el psicoanálisis con la retahíla del ” el ello, el yo y el superyó”. Las ventanas del cerebro son los sentidos. Así de sencillo.

    ¿Evidencias? Algunas. No hay ciencia-ficción. Vide: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Estimulacion/cerebral/comer/hablar/peinarse/conciencia/minima/elpepisoc/20070803elpepisoc_6/Tes

    Por lo demás, seguimos esperando ese artículo científico en revista revisada por pares (peer review) donde se presenten pruebas que apoyen la hipótesis del psicoanálisis.

    Autores, título, revista, volumen, año y abstract.

    Postdata: Me suena raro que un presunto esteticista use la locución “a grosso modo” en vez de “grosso modo”. Cosas.

  31. Antipensador dice:

    Primero dijo, amparándose en su profesor de neurobiología y éste en otro: […] “el Yo (está) en los lóbulos del neocórtex (el psicoanálisis no es la única escuela que defiende esto)”. Ahora dice: “Que el “yo” no está en ningún lugar concreto del cerebro es algo que ya le dije antes”. La contradicción y la retórica es evidente. Se refería a la memoria en el anterior comentario.

    Yo no me he amparado en nadie. ¿Acaso citar a alguien implica necesariamente que se está de acuerdo con él? Eso es exactamente lo que decía mi profesor de neurobiología y también M.H. Erdelyi, hace ya unos cuantos años. Por eso los cité, no porque comparta su opinión, sino para mostrar: primero, que la neurociencia sigue estando relativamente poco avanzada en comparación con otras ciencias (algunos dicen que la neurociencia aún se encuentra en un estadio pre-científico); segundo, que en absoluto el rechazo del psicoanálisis es tan unánime como usted quiere hacer ver; y tercero, que es posible postular un sustrato o una base neural para los constructos freudianos –los cuales en realidad son muy próximos a los constructos de la moderna ciencia cognitiva–, aun cuando en rigor no podamos hablar de una localización concreta en una región específica.

    Claro que es más complejo que lo que yo he resumido en pocas palabras, pero esencialmente parece cierto. Y no, no hay nada mágico como sí postula el psicoanálisis con la retahíla del ” el ello, el yo y el superyó”. Las ventanas del cerebro son los sentidos. Así de sencillo.

    Y dale. El “Ello”, el “Yo” y el “Superyo” son en realidad descripciones fenomenológicas. Negar que existan es tanto como negar que existan los instintos, la percepción y la socialización en los seres humanos.

    ¿Evidencias? Algunas. No hay ciencia-ficción. Vide:

    ¿Y me cita como “evidencia científica” un artículo de El País? Por favor, seamos serios.

    Por lo demás, seguimos esperando ese artículo científico en revista revisada por pares (peer review) donde se presenten pruebas que apoyen la hipótesis del psicoanálisis.

    Autores, título, revista, volumen, año y abstract.

    Aquí va una pequeña lista de lo que me pide (hay mucho más, pero no quiero aburrir):

    -Kandel, Eric: Psychoanalysis, Psychiatry and the New Biology of Mind, American Psychiatric Publishing, Washington D.C., 2005.

    -F. Leichsenring, S. Rabung y E. Leibing (2004): «The efficacy of short-term psychodynamic psychotherapy in specific psychiatric disorders. A meta-analysis», Archives of General Psychiatry, 61, 1208-1216;

    -F. Leichsenring (2005): «Are psychodynamic and psychoanalytic therapies effective?: A review of empirical data», International Journal of Psychoanalysis, 86, 3, 841-868.

    -Mancia, Mauro: Psychoanalysis and neuroscience, Springer-Verlag, Milán, 2006.

    Postdata: Me suena raro que un presunto esteticista use la locución “a grosso modo” en vez de “grosso modo”. Cosas.

    Este argumento final irrelevante es una digresión que usted emplea para distraer de la endeblez de su postura. Cierto, “a grosso modo” es una adaptación de la expresión latina “grosso modo” al flujo normal del español. La mayoría de los académicos de la lengua consideran “a grosso modo” como un solecismo, pero sepa que hay algunos que sí justifican o al menos disculpan tal expresión, que sería indudablemente incorrecta si habláramos en latín, pero que no es tan obviamente incorrecta si es utilizada como un latinismo dentro de una frase en español. Ahora bien, ¿hemos venido aquí a hablar de gramática?

  32. Antipensador dice:

    P.D: Me parece excesivo que me pida que escriba aquí el “abstract” de los artículos. No tengo ni tiempo ni ganas. Busque usted los artículos en las revistas (disponibles en muchas universidades españolas) y léalos.

  33. Héctor y Masgüel:

    Es MUY DIFERENTE decir que hay una especie de “pacto tácito” a la hora de entender lo que es la validación de una explicación, a decir que ese pacto es fruto de una DECISIÓN SUBJETIVA. Una de las intepretaciones de Kuhn más salvajes va en esta línea.

    Si yo estoy haciendo un experimento y, con mi colega de laboratorio, considero que el resultado para que sea un éxito es que la variable dependiente dé 3,5; esta consideración está muy lejos de ser una decisión subjetiva, más bien se parecerá más a una necesidad lógica (aunque no lo sea), ya que, en el experimento, yo y mi colega tenemos muy poca capacidad de decidir libremente.Existe lo que Reichenbach llamaba contexto de justificación, y desde luego, no es fruto de la subjetividad de nadie.

    Otra cosa es que este contexto de justificación esté mediado culturalmente. A fortiori, si aún no se han inventado las matemáticas modernas o sí mi forma de trabajar la realidad es buscar esencias al estilo aristotélico, no cabrá hablar ni siquiera de experimento. Estamos de acuerdo.

    Sin embargo, entender las relaciones entre hasta que punto algo es cultural o “natural” (entiéndase en este contexto) es uno de los grandes problemas de la filosofía de la ciencia y llevaría tiempo discutirlo. Yo, por poner un ejemplo al simplón estilo anglosajón, diré que el teorema de Pitágoras se descubrió en un momento concreto mediado históricamente pero, ¿podría históricamente dar otro resultado? ¿No es una verdad transhistórica?

  34. Masgüel dice:

    Yo procuro no usar dicotomías como objetivo/subjetivo o real/aparente porque niego la posibilidad de hablar de mundo sin sujeto. Del mismo modo evito la dicotomía racional/irracional y prefiero hablar de correcto/incorrecto una vez que nos ponemos de acuerdo respecto a las premisas o reglas de juego. Claro está, la aceptación de esas reglas a menudo no depende de una decisión explícita. Casi siempre heredamos o aprendemos reglas de forma tácita, acrítica, sin plantearnos la posibilidad de problematizarlas.

    “el teorema de Pitágoras se descubrió en un momento concreto mediado históricamente pero, ¿podría históricamente dar otro resultado? ¿No es una verdad transhistórica?”

    El teorema de Pitágoras no se descubre, se inventa. El mundo es un constructo simbólico (no menos que el sujeto) y carece de formas geométricas regulares hasta que alguien las inventa. Una vez nos hemos puesto de acuerdo respecto a sus postulados (y eso es algo que ocurre en un momento concreto de la historia de una cultura), cualquier desarrollo posterior de la geometría ha de entenderse como la jugada del juego. Puede ser correcta o incorrecta, pero no verdadera.

  35. Hector M dice:

    Santiago,

    Vuelvo a reincidir que el criterio de validación de un juicio en general no es lo que juzgo subjetivo. Podríamos aceptar que el decir que mi PC es rojo es algo objetivo.

    Lo que yo juzgo subjetivo en concreto es el considerar que una “explicación a secas”, es decir, una proposición descriptiva de un fenómeno constituye objetivamente “la” explicación de ese fenómeno. A eso, y sólo a eso digo que no. Y te remito a los ejemplos: ¿era la explicación de la gravedad dada por Newton “la explicación de la gravedad” o más bien un tipo de explicación útil por su efectividad predictiva (i.e: instrumentalismo)?

  36. Masgüel:

    ¿Estás del todo seguro que le teorema de Pitágoras se inventa sin más como si fuera un poema? ¿No te resulta curioso que las matemáticas, esa gran invención, funcionen tan extrañamente bien a la hora de describir la realidad? Mira que muchísimos matemáticos son platónicos.

    El mundo NO es un constructo simbólico, lo que es un constructo simbólico son nuestras teorías sobre él. Esta es la confusión con la que acaba siempre el constructivismo.

    Sí que es cierto que hay unas reglas implícitas pero, ¿son esas reglas cualquier regla posible? Piensa en un experimento, el protocolo que sigue el científico para realizarlo, sus presupuestos… ¿cuáles son? ¿Son meros prejuicios infundados, absolutamente arbitrarios u obedecen a algo?

    Héctor:

    Es que el instrumentalismo tiene el problema de explicar por qué hay explicaciones que tienen mayor efectividad predictiva que otras. La pregunta sería: ¿qué es lo que tiene esta teoría para acertar más que la otra?

    Yo no considero subjetivo decir que una explicación a secas constituye la explicación a ese fenómeno. Es posible que la explicación de Newton sobre la gravedad no sea la última pero constituye una tentativa, una aproximación cada vez mejor hacia una “teoría final”. De algún modo, cada nueva explicación “estrecha el cerco” más sobre el fenómeno a explicar.

  37. Hector M dice:

    Santiago dijo;
    ¿qué es lo que tiene esta teoría para acertar más que la otra?

    Aunque esté de acuerdo con lo que dice Masgüel, eludo seguir su argumentario por demasiado maximalista. Demasiado pesado para manejarlo: para lo que estamos discutiendo no hace falta llegar a tanto y por eso tampoco creo que haya que responder a esa pregunta que me haces, Santiago (aunque un koan breve: ¿puede uno volar tirándose de los pelos? ¿y ver sin usar sus ojos?).

    Creo basta anotar cómo la explicación newtoniana de la gravedad se erigió en “la explicación de la gravedad” al cumplir unos requisitos del todo pragmáticos y en absoluto verdaderos. Si existiese una fórmula para identificar una explicación, ¿cómo habernos equivocado durante 3 siglos? No será más bien que aquella explicación cumplió nuestros requisitos y punto.

    Pero pensemos en la economía -un caso más fácil-: si yo quiero explicar por qué al abaratar el despido rebajaré el paro seguramente sacaré de la manga un modelo económico -tal y como hacen los economistas neoclásicos- que parta de supuestos como el homo economicus que NO son fieles a la realidad (no siempre queremos maximizar el beneficio) pero que, nos dicen los economistas, explica bastante bien el funcionamiento de la economía. Y yo pregunto: ¿por qué lo “explica” tan bien? Pues porque los economistas consideran que una “explicación de un fenómeno económico” será considerada tal siemplemente cuando genere predictibilidad, y es que ¿se te ocurre otra “explicación” para el porqué de usar el homo economicus?

  38. Masgüel dice:

    Santiago, las matemáticas funcionan tan bien al describir “la realidad” porque previamente hemos eliminado de los fenómenos considerados (siempre extremadamente simples), todos aquellos elementos que estorban a la descripición matemática. Y no hablo solo de los aspectos no cuantificables, sino también toda clase de fricciones, deformaciones, turbulencias y otros “monstruos” no lineales. Porque cuando, desde hace apenas unas décadas, los matemáticos desarrollaron herramientas matemáticas para describir “monstruos”, los científicos se llevaron la desagradable sorpresa de que abordar fenómenos mínimamente complejos implica renunciar a predecir sus estados futuros.

    Como decía Prigogine, tenemos que transitar de la ciencia como geometría a la ciencia como narración. Imaginar modelos para explicar cómo el mundo llegó a ser como es y asumir que nuestra capacidad para predecir sus estados futuros está limitada a regularidades fenoménicas muy simples y previamente disecadas (lo que no impide que, como también decía Prigogine, nos sean extremadamente útiles para determinados propósitos).

  39. yack dice:

    ¿Cómo un Dios infinitamente bueno puede mandar un cáncer a Chistopher Hitchens?
    Aquí habría que decir simplemente: “esa no es una pregunta correcta”.

    ¿Por qué los gnomos permiten que se tiren bolsas de plástico en el campo?, es otra pregunta del mismo tipo.

    La pregunta, en su enunciado da por cierto un hecho falso y de ahí que todas las respuestas posibles son igualmente descabelladas y una total pérdida de tiempo.

    Al margen de esto, mi opinión sobre Freud es que es un “salido” y que el psicoanálisis y todo lo que salió de la mente calenturienta de Freud y sus partidarios es tan falso como la homeopatía, aunque no tan inocuo. Y tengo que reconocer que durante un tiempo leí su obra en la falsa creencia de que aquello representaba un modelo válido de la mente humana.

    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.

    Saludos.

  40. Masgüel dice:

    “¿Cómo un Dios infinitamente bueno puede mandar un cáncer a Chistopher Hitchens?
    Aquí habría que decir simplemente: “esa no es una pregunta correcta”.”

    – Esa no es una pregunta correcta. Yo no le encendía los cigarrillos – dijo Dios mientras insuflaba vida a una figurita de arcilla con seis patas y dos cabezas en Epsilon Eridani G.

  41. Antipensador dice:

    Al margen de esto, mi opinión sobre Freud es que es un “salido” y que el psicoanálisis y todo lo que salió de la mente calenturienta de Freud y sus partidarios es tan falso como la homeopatía, aunque no tan inocuo. Y tengo que reconocer que durante un tiempo leí su obra en la falsa creencia de que aquello representaba un modelo válido de la mente humana.

    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.

    Otro anónimo diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza, sin el más mínimo fundamento ni racionalidad. Comparar al psicoanálisis con la homeopatía demuestra un total desconocimiento no sólo del psicoanálisis, sino de cómo funciona de hecho la ciencia. La homeopatía no es sólo falsa, sino que además es totalmente incompatible con el corpus establecido del fundamentalmente erróneo –lo que hasta ahora nadie ha podido demostrar, más allá de declaraciones estrechamente positivistas y puramente ideológicas–, o aunque no fuera contrastable empíricamente (y esta crítica sí tiene parte de razón), así y todo el psicoanálisis no sería incompatible con ningún conocimiento de ninguna disciplina científica: las proposiciones del psicoanálisis no violan ninguna ley de la física, de la biología ni de la neurobiología o la fisiología humana (al contrario que la homeopatía). Por otro lado, decir que el psicoanálisis es más peligroso que la homeopatía es una solemne majadería que no merecería ni contestación siquiera, no sólo por la inmensa influencia que el psicoanálisis ha tenido y sigue teniendo en la psicología y las ciencias sociales (incluidas las que no son de orientación psicoanalítica), sino porque muchos psiquiatras y psicólogos titulados siguen siendo al día de hoy psicoanalistas, y porque la efectividad de la terapia psicodinámica es la misma que la de las terapias psicológicas alternativas (como la cognitiva-conductual y la psicofarmacológica).

    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.

    El anónimo “yack” es ahora un relativista. Le da igual que una proposición sobre psicología sea formulada por alguien que “le suene como un autor válido”, por ejemplo, un gran neurocientífico como Eric Kandel o Antonio Damasio (quienes siguen considerando útil al psicoanálisis), que por cualquier lego que pase por la calle y lance una exclamación tabernaria del estilo de “A los psicoanalistas los colgaba yo por los c…”. Este mediocre relativismo extremo sí es realmente peligroso: de hecho, es una de las lacras de nuestra era. Lamentable.

  42. Antipensador dice:

    Al margen de esto, mi opinión sobre Freud es que es un “salido” y que el psicoanálisis y todo lo que salió de la mente calenturienta de Freud y sus partidarios es tan falso como la homeopatía, aunque no tan inocuo. Y tengo que reconocer que durante un tiempo leí su obra en la falsa creencia de que aquello representaba un modelo válido de la mente humana.

    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.

    Otro anónimo diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza, sin el más mínimo fundamento ni racionalidad. Dejando a un lado el patético chistecito adolescente sobre la “salidez” de Freud, comparar al psicoanálisis con la homeopatía demuestra un total desconocimiento no sólo del psicoanálisis, sino de cómo funciona de hecho la ciencia. La homeopatía no es sólo falsa, sino que además es totalmente incompatible con el corpus establecido del conocimiento médico. En cambio, el psicoanálisis, aunque fuera fundamentalmente erróneo –lo que hasta ahora nadie ha podido demostrar, más allá de declaraciones estrechamente positivistas y puramente ideológicas–, o aunque no fuera contrastable empíricamente (esta crítica sí tiene parte de razón), así y todo el psicoanálisis no sería incompatible con ningún conocimiento de ninguna disciplina científica: las proposiciones del psicoanálisis no violan ninguna ley de la física, de la biología ni de la neurobiología o la fisiología humana (al contrario que la homeopatía). Por otro lado, decir que el psicoanálisis es más peligroso que la homeopatía es una solemne majadería que no merecería ni contestación siquiera, no sólo por la inmensa influencia que el psicoanálisis ha tenido y sigue teniendo en la psicología y las ciencias sociales (incluidas las que no son de orientación psicoanalítica), sino porque muchos psiquiatras y psicólogos titulados siguen siendo al día de hoy psicoanalistas, y porque la efectividad de la terapia psicodinámica es la misma que la de las terapias psicológicas alternativas (como la cognitiva-conductual y la psicofarmacológica).

    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.

    El anónimo “yack” es ahora un relativista. Le da igual que una proposición sobre psicología sea formulada por alguien que “le suene como un autor válido”, por ejemplo, un gran neurocientífico como Eric Kandel o Antonio Damasio (quienes siguen considerando útil al psicoanálisis), que por cualquier lego que pase por la calle y lance una exclamación tabernaria del estilo de “A los psicoanalistas los colgaba yo por los c…”. Este mediocre relativismo extremo sí es realmente peligroso: de hecho, es una de las lacras de nuestra era. Lamentable.

  43. Masgüel dice:

    “la efectividad de la terapia psicodinámica es la misma que la de las terapias psicológicas alternativas (como la cognitiva-conductual y la psicofarmacológica).”

    La efectividad de una terapia psicológica, tanto a corto como a largo plazo, es algo muy dificil de determinar, más allá de lo que informe el paciente. Un buen amigo y confidente, un propósito en la vida, un hobby absorvente, una sesión con enteógenos en un entorno ritual bien llevado, una relación amorosa… pueden tener efectos terapéuticos tan eficaces como cualquier terapia profesional. Porque, pese a lo que pretenden algunos, la biografía de una persona no es compartimentable. La salud mental es un relato.

    P.D. A favor del materialismo y para que Antipensador no siga pensando que soy “inmune a los argumentos del contrario”, después de tragarte un comprimido de oxicodona puedes babear de placer aunque te estén cortando una oreja.

  44. yack dice:

    Debatir las propias ideas o creencias en un foro, como este, puede ser instructivo y hasta divertido. El único problema es que te encuentras con gente que no distingue entre debatir ideas y ofender (o intentar ofender) a los demás.

    A veces he reflexionado sobre estas personas y he llegado a tres posibles explicaciones: o no han llegado a entender la diferencia, o les gusta ofender a los demás o ambas cosas.

    Lo que yo hago con estas personas, tan pronto las identifico, es ignorarlas pero esta vez, por razones humanitarias, voy a hacer una excepción en la esperanza de poderles ayudar a que resuelvan su problema.

    A continuación incluyo un ejemplo en el que he puesto entre <> las partes de un discurso que a mi entender pretenden ser ofensivas. Nótese que no ha habido interacción previa que pudiera justificar esta actitud.

    <>. La homeopatía no es sólo falsa, sino que además es totalmente incompatible con el corpus establecido del conocimiento médico. En cambio, el psicoanálisis, aunque fuera fundamentalmente erróneo –lo que hasta ahora nadie ha podido demostrar, más allá de declaraciones estrechamente positivistas y puramente ideológicas–, o aunque no fuera contrastable empíricamente (esta crítica sí tiene parte de razón), así y todo el psicoanálisis no sería incompatible con ningún conocimiento de ninguna disciplina científica: las proposiciones del psicoanálisis no violan ninguna ley de la física, de la biología ni de la neurobiología o la fisiología humana (al contrario que la homeopatía). <>, no sólo por la inmensa influencia que el psicoanálisis ha tenido y sigue teniendo en la psicología y las ciencias sociales (incluidas las que no son de orientación psicoanalítica), sino porque muchos psiquiatras y psicólogos titulados siguen siendo al día de hoy psicoanalistas, y porque la efectividad de la terapia psicodinámica es la misma que la de las terapias psicológicas alternativas (como la cognitiva-conductual y la psicofarmacológica).
    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.
    <>, por ejemplo, un gran neurocientífico como Eric Kandel o Antonio Damasio (quienes siguen considerando útil al psicoanálisis), que por cualquier lego que pase por la calle y lance una exclamación tabernaria del estilo de “A los psicoanalistas los colgaba yo por los c…”. <>.

    Saludos.

  45. yack dice:

    Debatir las propias ideas o creencias en un foro, como este, es instructivo y hasta divertido. El único problema es que te encuentras con gente que no distingue entre debatir ideas y ofender (o intentar ofender) a los demás. A veces he reflexionado sobre estas personas y he llegado a tres posibles explicaciones: o no han llegado a entender la diferencia, o les gusta ofender a los demás o ambas cosas.

    Lo que yo hago con estas personas, tan pronto las identifico, es ignorarlas pero esta vez, por razones humanitarias, voy a hacer una excepción en la esperanza de poderles ayudar a que resuelvan su problema.

    A continuación incluyo un ejemplo en el que he puesto entre WW WW las partes de un discurso que a mi entender pretenden ser ofensivas. Nótese que no ha habido interacción previa que pudiera justificarlo.

    WWOtro anónimo diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza, sin el más mínimo fundamento ni racionalidad. Dejando a un lado el patético chistecito adolescente sobre la “salidez” de Freud, comparar al psicoanálisis con la homeopatía demuestra un total desconocimiento no sólo del psicoanálisis, sino de cómo funciona de hecho la cienciaWW. La homeopatía no es sólo falsa, sino que además es totalmente incompatible con el corpus establecido del conocimiento médico. En cambio, el psicoanálisis, aunque fuera fundamentalmente erróneo –lo que hasta ahora nadie ha podido demostrar, más allá de declaraciones estrechamente positivistas y puramente ideológicas–, o aunque no fuera contrastable empíricamente (esta crítica sí tiene parte de razón), así y todo el psicoanálisis no sería incompatible con ningún conocimiento de ninguna disciplina científica: las proposiciones del psicoanálisis no violan ninguna ley de la física, de la biología ni de la neurobiología o la fisiología humana (al contrario que la homeopatía). WWPor otro lado, decir que el psicoanálisis es más peligroso que la homeopatía es una solemne majadería que no merecería ni contestación siquieraWW, no sólo por la inmensa influencia que el psicoanálisis ha tenido y sigue teniendo en la psicología y las ciencias sociales (incluidas las que no son de orientación psicoanalítica), sino porque muchos psiquiatras y psicólogos titulados siguen siendo al día de hoy psicoanalistas, y porque la efectividad de la terapia psicodinámica es la misma que la de las terapias psicológicas alternativas (como la cognitiva-conductual y la psicofarmacológica).
    Tal vez se debiera a que en aquella lejana época, yo participaba de la creencia generalizada de que todo lo que está impreso en offset y escrito por un autor “que te suena” es válido y digno de consideración. Y esa si que es una creencia realmente peligrosa.
    WWEl anónimo “yack” es ahora un relativista. Le da igual que una proposición sobre psicología sea formulada por alguien que “le suene como un autor válido”>WW, por ejemplo, un gran neurocientífico como Eric Kandel o Antonio Damasio (quienes siguen considerando útil al psicoanálisis), que por cualquier lego que pase por la calle y lance una exclamación tabernaria del estilo de “A los psicoanalistas los colgaba yo por los c…”. WWEste mediocre relativismo extremo sí es realmente peligroso: de hecho, es una de las lacras de nuestra era. LamentableWW.

    PD. Utilice en el anterior post un delimitador que tiene efectos deletereos en HTML.

    Saludos.

  46. José Manuel dice:

    Es falso que Freud hiciera autocritica sobre el Hombres de los lobos y otros pacientes. Es falso que Eric Kandel y A. Damasio sigan el psiconálisis. Es falso que el psicoanálisis haya pasado un “peer review”. Es falso que el psicoanálisis se estudie en las universidades españolas a no ser como una mera referencia en la historia de la psicología; es decir, como se estudia la alquimia en la química. Para qué seguir.

    Datos comprobables: Entrevista en Redes

    Eric Kandel: [… ] ¡Sin duda! Cuando empecé en el campo de la neurobiología, me interesaba el psicoanálisis. Había ido a la escuela de medicina porque quería ser psicoanalista. Pero en el último año de facultad teníamos un período de libre elección de 6 meses en el que podíamos hacer lo que quisiéramos, y pensé que un psicoanalista tenía que tener nociones del cerebro. El mejor especialista de Nueva York estaba aquí en Columbia: Harry Grundfest. Así que fui a verle, y me aceptó durante 6 meses. Recuerdo que me preguntó: «¿en qué te gustaría trabajar?» Y yo le dije: «me gustaría saber en qué parte del cerebro están ubicados el ego, el ello y el superego». Eduard Punset: Vaya… Eric Kandel: Me miró como si estuviera loco, y respondió: «no tenemos ningún motivo para creer que existen esas estructuras. […]

    En El Psicoanálisis ¡vaya timo!, los autores, Carlos Santamaría y Ascensión Ferrero, psicólogos ambos, nos muestran de forma concisa y elocuente por qué el psicoanálisis no es una ciencia, por qué el psicoanálisis no es eficaz como terapia psicológica y qué peligros puede conllevar el someterse a una terapia de corte psicoanalítico (aparte de la anorexia que sufriría nuestra cartera).
    En breves palabras, la primera parte del libro muestra que el psicoanálisis no es ciencia porque no ha puesto a prueba la mayoría de sus afirmaciones, bien porque simplemente no lo ha hecho, bien porque no se pueden poner a prueba. Además es un cuerpo de conocimiento que tiende a confirmarse aunque sea refutado, lo que tiene mucho que ver con la tendencia a la confirmación que tenemos todos los humanos y que no es un defecto, pero que puede ser muy grave si se aplica al conocimiento científico, donde deben dejarse a un lado esas tendencias.
    A continuación, los autores muestran la falta de eficacia del psicoanálisis como terapia y ello basado en que muchos de los conceptos que emplea el psicoanálisis se ha demostrado que no son válidos (complejo de Edipo, represión, la interpretación de los sueños o incluso el mismo concepto de inconsciente). Y nos cuentan algún caso en el que la obcecación de Freud en diagnosticar histerias a diestro y siniestro le llevó a diagnosticar neurosis histérica debida a un embarazo psicológico a su paciente Dora, cuando en realidad de lo que padecía la buena mujer era de apendicitis y asma. En este mismo capítulo, y esto es importante, lo autores señalan cómo los psicoanalistas hoy día tratan de apropiarse de cualquier descubrimiento psicológico con la frase “Eso ya lo decía Freud”, cuando en realidad en muchas ocasiones esos descubrimientos o bien no tienen absolutamente nada que ver con lo propuesto por el psicoanálisis o incluso refutan el psicoanálisis.
    En el último capítulo, los autores muestran cómo la terapia psicoanalítica puede ser negativa para aquellas personas que se someten a ella , pues el psicoanalista puede inducir la creación de falsas memorias en el paciente, incluso sobre abusos sexuales durante su niñez. Los estudios de Elisabeth Loftus sobre falsas memorias son muy clarificadores, y los autores los explican con detalle. También en este capítulo los autores comentan de la influencia del psicoanálisis en las ciencias sociales (historia, sociología o crítica artística) y cómo esta influencia seguramente ha frenado el desarrollo de algunas de estas disciplinas. A este respecto aporto un ejemplo que me parece muy interesante. En el libro Tratado de ateología, Michel Onfray critica duramente la falta de racionalidad de la religión cristiana, pero luego no se corta un pelo a la hora de aplicar el psicoanálisis para explicar la personalidad de Pablo de Tarso. Una incongruencia flagrante.

    Por tanto, un libro muy recomendable para aquellos que tengan algunas dudas acerca del psicoanálisis y su posible eficacia terapéutica, así como su base científica. Sólo una pega al libro, que es una constante en la colección, y es la ausencia de una sección de referencias, donde se citen los artículos que se mencionan durante el texto. Creo que un libro de este tipo debería incluir las referencias.

    Para terminar, trascribo una frase de las conclusiones del libro: “Como la astrología, el psicoanálisis nos dice cosas relevantes sobre nosotros mismos apelando a ideas presuntamente científicas que estarían detrás de sus afirmaciones. Además tales ideas no son comprobables por quien las lee. Tan fuera del alcance de nosotros está comprobar nuestros complejos ocultos como la influencia de Marte en nuestra superación”.

    Vide: http://www.casadellibro.com/libro-el-psicoanalisis-vaya-timo/2900001251001

    Saludos

  47. Masgüel dice:

    La serie documental “The century of the self” de Adam Curtis cuenta, entre otras cosas, varios fracasos terapéuticos de Anna Freud, pacientes que trató y terminaron suicidándose, así como su participación en la expulsión de Wilhelm Reich de la Sociedad Psicoanalítica de Viena por defender una postura diametralmente opuesta a la suya respecto a la represión de la sexualidad.

    Personalmente siempre me han interesado mucho los sueños, los recuerdo bastante bien y he aprendido a tener sueños lúcidos casi a diario. A mí tampoco me convence la interpretación de los sueños que pretende el psicoanálisis. Sin embargo me parece una literatura muy sugerente, especialmente la obra de Jung. Quizá la aportación más importante del psicoanálisis a la cultura occidental ha sido abundar en la deconstrucción del sujeto trascendental y del teatro cartesiano de la representación. No sin mérito suele incluirse a Freud en el triunvirato de la filosofía de la sospecha. Coincide con Nietzsche en hacer del cuerpo el auténtico sujeto y de la conciencia una función subordinada a sus necesidades.

    P.D. Yo nunca me pondría en manos de un psicoanalista. Pero no porque crea que me pueda perjudicar, sino por el mismo motivo que un ateo no se mete en el confesionario de una iglesia.

  48. yack dice:

    Estoy de acuerdo con lo que dice José Manuel. El psicoanalisis freudiano para lo único que sirve es para que los psicoanalistas vivan de estafar (consciente o inconscientemente) a sus incautos pacientes.

    Pero no se trata sólo de una terapia inocua, como la homeopatía, sino que te inserta en la cabeza una serie de creencias tan falsas como peligrosas, en relación con tus padres, familiares, amigos y contigo mismo. Te sumerge en la oceánica basura emanada de la fértil imaginación de Freud y te disuade de que eso es todo lo que hay y que tienes que aprender a nadar en esa basura por el resto de tus días para curarte de la enfermedad que te han inducido tus infames padres o la sociedad si nunca conociste a tus padres.

    Por eso califico a las teorías falsas de inocuas, como la homeopatía y peligrosas como el psicoanálisis freudiano, la santería, la magia negra, la religión según qué casos, etc.

    No obstante, hasta las falsedades inocuas que aspiran al perdón en aras del benéfico efecto placebo, tienen el doble inconveniente de que te vacían el bolsillo y de que reducen o bloquean la posibilidad de que busques otras soluciones reales, que también disfrutan del efecto placebo. Es el inconveniente de las teorías falsas y la razón por la que existe la ciencia, la única alternativa para avanzar en la buena dirección y no caer en los pozos sin fondo de la mentira y el error.

    Saludos.

  49. Héctor:

    La pregunta sobre qué tiene que tener una teoría para acertar más que otra no es en absoluto banal ni encierra ningún ad infinitum ni autocontradicción alguna. Precisamente, creo que es clave.

    Solemos pensar que una teoría tiene un gran poder predictivo pero eso no quiere decir que sea verdadera… ¿cómo decidir entonces que una teoría es verdadera? NO EXISTE OTRA FORMA (esta es la dura crítica del positivismo a la metafísica). Podría darse el caso de que, como en el ejemplo del homo aeconómicus (que dicho sea de paso, es muy discutible, pero por mor de la argumentación nos vale), una teoría falsa haga unas predicciones verdaderas. Miserables de nosotros, triste condición humana, no podríamos saber nunca que esa teoría es falsa, pero, siendo lo más racionales posibles, a falta de otra, nos deberíamos adherir a ella.

    Sin embargo, se ha EXAGERADO la posibilidad de teorías falsas con alto poder predictivo. En verdad, es muy difícil tener alto poder predictivo. En verdad, no hay tantas interpretaciones posibles de un fenómeno que nos permitan predecir su comportamiento futuro. Por tanto, si hay algo a lo que, a día de hoy, podamos tildar de verdadero (en el sentido más precario del término) es a las teorías con alto poder predictivo. Ese será nuestro acuerdo tácito sobre la validez de una teoría, no cualquier otra cosa. Ergo, no hay relativismo alguno en los criterios de validez de una explicación.

    Masgüel:

    Madre mía, la torta que tienes con Prigogine. Hay sistemas caóticos para los que no vale la matemática lineal, pero también hay sistemas no caóticos, también hay fenómenos de muchos tipos que funcionan bastante bien con la física de toda la vida… Parece que desde Mandelbrot todo es un fractal… ¡Cuánto daño ha hecho la teoría del caos! Yo es que miro por la ventana y nada más que veo impredecibles atractores y cuando tengo que calcular el agua que cabe en mi bañera tengo que utilizar las ecuaciones de Navier-Stokes… ¡Vamos a tranquilizarnos un poco!

  50. Masgüel dice:

    Si yo estoy muy tranquilo. Pero es que efectivamente todo lo que veo por la ventana son sistemas caóticos y cuando usamos la “físca de toda la vida” lo que hacemos es simplificar los fenómenos hasta reducirlos a casos límite. Se trata de un uso instrumental de la matemática lineal que nos resulta muy útil, aunque apenas más sofisticada que el ojo del buen cubero, pero su pretendida relación privilegiada con la realidad no se sostiene.

  51. Hector M dice:

    Santiago dijo:

    La pregunta sobre qué tiene que tener una teoría para acertar más que otra no es en absoluto banal ni encierra ningún ad infinitum ni autocontradicción alguna

    Yo no he dicho eso sino que no creo que haga falta explicar para esta discusión por qué una teoría acierta más que la otra y es que además no sabemos por qué dado que si de hecho lo supiéramos: ¡no tendríamos necesidad de testar empíricamente las teorías! ¿Por qué la einsteiniana es mejor que la newtoniana? SImplente porque con nuestro hardware neurobiológico el sofwtare einsteniano nos permite un mejor acoplamiento (pero porque lo vemos, no porque lo sepamos a priori) con el entorno. No hay más y el que crea saber más, miente.

    Solemos pensar que una teoría tiene un gran poder predictivo pero eso no quiere decir que sea verdadera… ¿cómo decidir entonces que una teoría es verdadera? NO EXISTE OTRA FORMA

    Estaría de acuerdo si entendieras que la “verda” no es El concepto de verdad no debe tomarse como un sustantivo con su esencia a definir, sino como un adjetivo que denota una cualidad en determinada proposición o hipótesis. Esta cualidad diferencial es el grado de predictibilidad que dicha hipótesis posee, entendida ésta como la capacidad de ser útil para el avance del conocimiento o bien útil como base de pronósticos técnicos y al hacer pivotar el concepto de “Verdad” sobre conceptos tan discutidos y discutibles como el de “utilidad” o “predicción” provocas que la “Verdad” deje de ser un etéreo concepto trascendental y pase a ser un concepto cuyo contenido dependerá de las intenciones de sus halladores.

    Ese será nuestro acuerdo tácito sobre la validez de una teoría, no cualquier otra cosa. Ergo, no hay relativismo alguno en los criterios de validez de una explicación.

    Dos errores. Uno: Que sea subjetivo no significa que “todo vale” Entre un rojo bermellón y otro carmesí podremos discutir ad infinitum porque es algo subjetivo el tema de los colores pero no al punto de que alguien me trate de convencer de que estamos delante de un naranaja.

    Dos: Yo no estoy discutiendo los criterios de validez de una explicación, sino si una “explicación” de un fenómeno puede catalogarse objetivamente como “la” explicación. Otro ejemplo: Yo puedo decir que una matanza de alumnos en un instituto sucedió porque el alumno asesino era un marginado y con eso firmo una explicación pero, ¿un ataque de soledad explica completamente una matanza?

    Es como un libro, pongamos Guerra y Paz, si yo digo que trata sobre Rusia (conclusión de Woody Allen tras un cursillo de lectura rápida) puedo explicar algo de lo que va el libro pero no lo he explicado tooodo. Ahora bien, ¿puedo perpetrar una explicación del libro que una vez leída sea considerada incuestionablemente como “la” explicación del libro? No, y por dos razones, a saber: 1) porque cada uno considerará de forma diferente y subjetiva lo que hay que explicar sobre el libro (sin perjuicio de que, por muy subjetiva que sea, alguien diga que hay OVNIS en el libro) y 2) porque existen hechos narrativos que no pueden ser traducidos a palabras. Traducir es negociar como nos recuerda Eco.

    Y la ciencia es igual, ¡ojo!, cuando traduzco un fenómeno gravitatorio a una estructura fisico-matemática, no hago sino traducir parcialmente un fenómeno más rico y si acepto la traducción es, como nos recuerda Eco, por un ejercicio de pragmática negociación (En este caso, con la comunidad científica que pretende una mayor predictibilidad o ir a la Luna, etc.)

    Con el problema del mal es lo mismo: Lo esencial no es traducible a pababras pero de algún modo es cognoscible una explicación del mismo modo que entendemos Guerra y Paz y nos emocionamos y disfrutamos del libro pero lo explicamos malamente y vuelvo al ejemplo de los presos de los campos de concentración porque, si tu argumento fuera falsable así como el de todos aquellos que niegan sentido a la conjunción de Dios y Mal, entonces tendría que superar la prueba del algodón de que en los campos de concentración había creyentes (y según Viktor Frankl, eran la mayoría) capaces de ejecutar esa -supuestamente contradictoria- combinación

  52. Hector M dice:

    Por cierto, Santiago, le dices a Masguel:
    Parece que desde Mandelbrot todo es un fractal…

    E igual la culpa la tiene el propio Mandelbrot:

    Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, los litorales no son circulares, y los ladridos no son suaves, lo mismo que los relámpagos no viajan en línea recta.

    Estoy con Masguel: toda esa matemática típicamente usada hasta bien entrado el s.XX, no era más que burdas simplificaciones y, vaya, nosotros creyendo que veíamos el empíreo platónico

  53. yack dice:

    Me gustaría conocer una teoría que fuese falsa y predictiva a un tiempo. Claro que predictiva significa que haga mejores predicciones que otras teorías rivales.
    Ahí tenemos, por ejemplo, al materialismo dialéctico o al psicoanálisis que permite hacer todo tipo de predicciones retrospectivas.
    Lo q

  54. yack dice:

    Me gustaría conocer una teoría que fuese falsa y predictiva a un tiempo. Claro que predictiva significa que haga mejores predicciones que todas las otras teorías rivales.

    Ahí tenemos, por ejemplo, al materialismo dialéctico o al psicoanálisis que permite hacer todo tipo de predicciones retrospectivas. Mucha gente no ve la diferencia entre predicciones orientadas al futuro o al pasado.

    Lo que ocurre en estos casos es que el operador hace trampas tomando las mejores predicciones de otras teorías (o los hechos ya ocurridos) y ajusta su propia herramienta predictiva para que coincida con lo que el quiere. Es como hacer un programa para quinielas que acierte los partidos que ya se han jugado, introduciendo los resultados como base de datos para optimizar los algoritmos predictivos. Es muy fácil y algunos programadores incautos han creído que habían dado con la piedra filosofal, hasta que han intentado predecir los resultados de los partidos por jugar.

    Las predicciones auténticas son profecías, es decir, afirmaciones sobre el futuro inverosímiles para el resto de los sistemas predictivos. Y encima, se cumplen puntualmente una y otra vez, sin fallar.

    A las teorías que cumplen ese requisito se les llama modelos correctos de la realidad y no creo que haya ninguna excepción porque si la hubiera, habría que empezar desde cero. Si aparece un nuevo modelo aún más exacto o que abarca un ámbito más amplio, se dice que este modelo es más verdadero que el anterior y así sucesivamente.

    Naturalmente estamos hablando de predicciones en campos del conocimiento o la experiencia objetivamente evaluables como la física o la química. Todo esto no vale para la critica cinematográfica, la moda o las relaciones sociales en ámbitos donde no sea posible plantear experimentos o mediciones significativas y fiables.

    Saludos.

  55. Masgüel dice:

    “Si aparece un nuevo modelo aún más exacto o que abarca un ámbito más amplio, se dice que este modelo es más verdadero que el anterior y así sucesivamente.”

    ¿Los epiciclos de Ptolomeo el marco espaciotemporal absoluto de Newton son verdaderos pero menos verdaderos que la teoría de la relatividad?. ¿En qué sentido es verdadero un modelo que es sustituido por otro con mayor capacidad predictiva y que describe un mundo completamente distinto?.

  56. yack dice:

    Tu lo has dicho Masgüel. Eso que llamamos realidad sólo es un flujo de impulsos que entra en nuestra conciencia así que, al final, todas las creencias y teorías, hasta las más sólidas y epidérmicas son sólo regiones de nuestro universo mental en las que las predicciones se cumplen.

    Y la solidez de esas creencias (teorías, modelos, convicciones, experiencias, etc.) sólo dependen de su capacidad predictiva. No hay otro criterio y no puede haberlo.

    Al final, aunque empleemos máquinas de observación de exactitud ilimitada, todo queda reducido en último lugar a impulsos que fluyen en nuestra conciencia y sólo podemos asignarles niveles de fiabilidad, en la medida que coinciden o no con nuestras predicciones iniciales. Los milagros no son otra cosa que violaciones de nuestras predicciones más fiables, y por eso no existen o al menos esa es una de las premisas sobre las que se sustenta la ciencia.

    En resumen: No existe nada verdadero en términos absolutos. Sólo existen creencias más verdaderas que otras, que estamos continuamente reevaluando en función de la consistencia de las predicciones que hacen segundo a segundo. Pero a efectos prácticos, aceptamos que tal o cual cosa es verdadera si rebasa cierto límite de fiabilidad en su capacidad predictiva como, por ejemplo, la creencia de que si alargamos la mano chocaremos con el tablero de la mesa. Pero hasta esa es una conjetura, aunque de la máxima fiabilidad a la que tenemos acceso.

    No hemos evolucionado para conocer la verdad suprema, sino para sobrevivir y para eso, sólo hace falta ser capaz de hacer predicciones. Lo que ocurre es que las predicciones más fiables las percibimos como objetos sólidos, de la misma forma que interpretamos los fotones que golpean nuestra retina como una manzana real. Pero eso sólo es el efecto que se genera cuando interacciona con nuestra conciencia una interfaz perfeccionada durante miles de millones de años.

    Saludos.

  57. Masgüel dice:

    “Pero a efectos prácticos, aceptamos que tal o cual cosa es verdadera si rebasa cierto límite de fiabilidad en su capacidad predictiva”

    Pues si admitimos ese criterio pragmático y para evitar confusiones ontológicas, dejemos de hablar de verdades o realidades, limitémonos a hablar de creencias o ficciones útiles y asunto resuelto.

  58. yack dice:

    Si, lo que pasa es que existe un vocabulario ya inventado que nos sirve para entendernos y sería agotador e inútil inventarse otro. Además, para ahorrar esfuerzo existen palabras que designan umbrales. Si alguien mide más de 2 metros se le llama gigante o enano si mide menos de 1,5 (más o menos). Pues por la misma razón se llama verdad o mentira cuando una teoría supera los estándares comúnmente admitidos. La ontologia sería un intento absurdo de encontrar fronteras matemáticas donde sólo existen transiciones continuas.

    Saludos.

  59. Hector M dice:

    Masguel dijo:
    dejemos de hablar de verdades o realidades, limitémonos a hablar de creencias o ficciones útiles y asunto resuelto.

    Bien dicho, porque se empieza hablando de verdades útiles y se acaba en ilusiones “espaciales” del tipo “ciertas teorías se acercan más a la verdad que otras” y, claro, de ahí a las confusiones del tipo “por qué unas teorías se acercan más a la verdad que otras” (que el gran WittiII señaló) solo hay un paso.

    ¡Ay! La lengua, la lengua, cuántas confusiones nos trae…

  60. Héctor, Masgüel:

    El tema da mucho para hablar y esto es un blog. Para responder requeriría mucho espacio y no quiero aburriros a vosotros y a los demás lectores habituales (además es que, a pesar de que me encanta discutir y discutir, no tengo tiempo). Voy a hacer una serie de entradas dedicadas a algunas cuestiones de teoría del conocimiento y filosofía de la mente relacionadas en donde se ve mi postura sobre estos temas.

    Sólo un par de cosas:

    Héctor, ¿dónde has leído que yo entiendo la verdad como una búsqueda de alguna esencia de la naturaleza? ¿Me has visto pinta de esencialista captando por abstracción las substancias segundas de los fenómenos? Haces muñecos de paja conmigo. El defender la validez de un tipo de explicaciones sobre la naturaleza está muy lejos de eso (¿no era yo un anglosajón?). No obstante creo, de nuevo, que se ha exagerado la crítica la expresión “tener una relación privilegiada con la naturaleza”.

    Y otra. Gracias por el enlace a la wikipedia de Mandelbrot. Si no llega a ser por él hubiera pensado que era la sexta Spice Girl. Si lees el resto del breve pero interesante librito de donde se suele sacar tan famosa cita entenderás lo que es un fractal. Un objeto fractal es una entidad geométrica tal que su patrón de crecimiento consiste en efectuar réplicas de sí mismo o que su misma estructura global se repite en sus partes a diferentes escalas. Visto así, las nubes son objetos fractales, incluso la orografía de un terreno (el famoso ejemplo de la costa de Bretaña que pone el propio Mandelbrot) tiene estructura fractal, hasta mi sistema cardiovascular de arbóreas arterias es un fractal. Pero mi canario NO es un objeto fractal, y mi abuela, mi coche, mi apartamento, mi ordenador y mi calcetín derecho NO SON OBJETOS FRACTALES. Lo mismo digo para los sistemas caóticos, a ver si ahora cuando juego a la petanca, un pequeñísimo cambio en las condiciones iniciales va a hacer imposible cualquier predicción futura.

    La idea es que los filósofos, sobretodo, tienden a fliparla y a coger los ejemplos más radicalizados y las interpretaciones más extremas de cualquier acontecimiento científico. Yo desde que, a partir de Heisenberg, el sujeto cambia lo observado, cada vez que como lentejas procuro no mirarlas fijamente no vaya a ser que se transformen en habichuelas.

  61. Masgüel dice:

    Precisamente en la naturaleza no hay fractales porque son objetos geométricos regulares. Lo que hay son estructuras parecidas a los fractales, generalmente porque su proceso de desarrollo asemeja a la iteracción que da forma a los fractales. Los atractores caóticos son formas mucho más complejas que los fractales.

  62. Masgüel dice:

    “Iteración”, perdón.

    “La idea es que los filósofos, sobretodo, tienden a fliparla y a coger los ejemplos más radicalizados y las interpretaciones más extremas de cualquier acontecimiento científico. Yo desde que, a partir de Heisenberg, el sujeto cambia lo observado, cada vez que como lentejas procuro no mirarlas fijamente no vaya a ser que se transformen en habichuelas.”

    La viga en el ojo ajeno. Esa forma de tratar a los filósofos de la ciencia como si fuesen analfabetos respecto a las teorías científicas es construir iguamente hombres de paja. Las lentejas no son fenómenos microfísicos.

  63. Masgüel dice:

    Por cierto que los atractores caóticos tampoco son formas naturales sino representaciones gráficas en un espacio de fases de la dinámica de procesos caóticos.

  64. Masgüel:

    Efectivamente, las cosas no son fractales, son cosas. Así el mundo no es una construcción mía, es el mundo. Otra cosa es cómo lo conozco y como construyo mi conocimiento sobre él.

    No estoy llamando ignorantes a los filósofos de la ciencia (yo soy uno de ellos), sólo denuncio una tendencia muy generalizada de buscar la interpretación más extrema y extrapolarla luego a cualquier lado. Tú te mueves SIEMPRE en esa visión, nunca perdonas una. Haces caso a Prigogine y no a otros, siempre selecciones al más guay. Yo ni siquiera niego que muchas de esas interpretaciones sean legítimas y muy interesantes, sólo denuncio esa tendencia y llamo a la prudencia.

    Y gracias por explicarme que una lenteja no es un fenómeno microfísico y que un atractor es un dibujo. La verdad es que tenía miedo de que el atractor de Lorenz viviera debajo de mi cama, aunque mejor ese que no el fractal de Mandelbrot (ese sí que es un monstruo).

  65. Alejandro dice:

    El conjunto de Mandelbrot es bastante dócil, bueno después de que lo domesticaron. Entonces… ¿Dos verdades como en el Budismo? (lamento no contribuir al debate)

  66. Hola Alejandro:

    Perdona mi abandono pero, sí, hago muchas cosas a lo largo del día. ¿No serás tú otro de los que disfrutaron leyendo el Tao de la Física y está ahora a todas horas relacionando muones y taquinoes con el Brahman y los cuatros brazos de Shiva?

    Un saludete:

    PD: Si quieres cosas de filosofía de la mente te recomiendo el libro de Susan Blackmore “Conversaciones sobre la conciencia” (son entrevistas sobre temas candentes a autores como Penrose, Dennett, Searle, Chalmers, los Churchland, etc.). Sobre IA desde una perspectiva filosófica hay poco publicado en castellano (están los libros de Copeland o de Graubard). Supongo que ya conocerás a Minsky o a Kurzweil, los supergurus.

  67. Antipensador dice:

    Yack:

    No seas tan susceptible, hombre. En ningún momento tuve la intención de ofenderte, sobre todo porque no eres más que un anónimo –y es muy difícil ofender a un anónimo. No confundas el intento de ofender con la vehemencia. Para bien o para mal, soy una persona vehemente. Sin embargo, como comprenderás, si yo digo que soy psicoanalista y a continuación tú sueltas sin más que los psicoanalistas son unos estafadores peligrosos, pues no sería muy desacertado pensar que me estás insultando y al mismo tiempo estás intentando ofenderme. Así que no (te) mientas: sí hubo interacción antes de mi respuesta. No te preocupes, no me ofendiste, pero diste pie a que te respondiera con vehemencia (aunque sin insultarte).

    Si quisiera ofenderte, diría no sólo que eres híper-susceptible, sino además un hipócrita que exige de los demás una educación versallesaca y un respeto inmaculado, mientras al mismo tiempo no deja de insultar. Pero no te lo diré porque es posible que fuese injusto contigo. Sólo te diría que que, en vez de copiar cuatro veces mi mensaje y escribir “absorvente” con “v”, te aplicaras tus propias medicinas (y no me refiero a la oxicodona ni al risperdal) para ser un poco más cortés.

  68. […] graves problemas de riñón que lo llevaron a la tumba con tan sólo veintiséis años. Dios tiene muy mala leche con los ateos. Crucemos los […]

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