Colin McGinn

Publicado: 2 octubre 2010 en Ciencia y religión
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Son los argumentos de siempre pero está bien recordarlos.

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comentarios
  1. yack dice:

    ¿Puede ser ateo un ser espiritual?

    Si por espiritual entendemos una persona que se emociona con las florecillas silvestres y llora con los culebrones, la respuesta es sí.

    Si espiritual significa que cree en seres impalpables que gobiernan nuestras vidas o en energías positivas que irradian los seres guays, la respuesta también es sí, aunque sea más improbable.

    Yo resumo el asunto así: Para ser una persona racional, en un sentido profundo, ser ateo es una condición necesaria, pero no suficiente.

  2. Hola Jack:

    A mí también me pareció esa cuestión la más interesante. A mí, al igual que a McGinn, muchos creyentes me dicen cosas como “tú te lo pierdes” haciendo referencia a que un ateo es una especie de tullido espiritual, alguien incapaz de vivir una parcela de la realidad.

    Yo les suelo decir: la mayoría de la gente que conozco no llega a diferencia que yo, al éxtasis místico, cuando contempla el Partenón, la biblioteca de Éfeso o el descendimiento de Van der Weyden; al igual que otros muchos otros gozan, a diferencia que yo, con un golazo de Messi o lanzándose en paracaídas. Si a tener vida espiritual entendemos por maravillarse ante la belleza, sentir lo extraño que es existir en este colosal universo o amar a tus semejantes, desde luego, los ateos la tenemos.

  3. Masgüel dice:

    Este tema me interesa especialmente porque muestra hasta qué punto las creencias de una persona pueden relacionarse o independizarse de su actitud ante la vida. El sentimiento religioso es una actitud que consiste en re-ligar con lo sagrado. Dependiendo de las creencias que uno tenga, lo sagrado difiere. Lo que vincula ese tipo de experiencia es un particular sentimiento de deleite. Como se trata de una forma de reencantar la experiencia cotidiana, hay creencias que dificultan esa actitud. Cuando un sistema de creencias desprecia el cuerpo y la experiencia sensorial, se hace imposible una relación amorosa con los fenómenos. También hay una forma de materialismo que, a pesar de su rechazo a considerar espíritus descarnados y trasmundos, ha heredado acríticamente ese menosprecio. Cuando alguien afirma que el mundo no es más que materia, ese “no es más que” resulta tan valorativo como descriptivo.

    Claro está, no toda visión inmanentista del mundo comparte esa valoración. Al contrario, mística, ética y estética pueden llegar a ser actitudes indistinguibles. Y es una actitud que se puede cultivar. Cuanto más tiempo pasa uno prestando atención y bucando deleite a toda circunstancia o situación, más fácil resulta.

    P.D. He visto las dos series documentales de las que forma parte el vídeo y me han parecido de una simpleza pasmosa. Como a Francisco Varela, la visión del mundo de la que hacen gala los entrevistados (esa forma hablar de la materia o de la verdad como si fuesen obviedades) me parece una camisa de fuerza tan incómoda como la teológica.

  4. Masgüel:

    Cuando alguien suele referirse a que “sólo somos materia” (y mira que yo no soy materialista) automáticamente se le acusa de reduccionista. Es cierto que, en determinados contextos, esta afirmación puede expresar pesimismo existencial, insatisfacción ante la vida: polvo somos y en polvo nos convertiremos. Yo, desde la parte en la que puedo compartir esta afirmación, la veo más como una apertura que como una reducción. Si somos sólo materia… ¡somos la hostia de ricos en complejidad, misterio y grandeza! Muchísimo mejor que ser una res cogitans. A mí es que la materia (o lo que quiera que sea eso de lo que estamos compuestos) me parece algo muy digno.

    PD: Normal que te parezcan simples ya que eres hippie 😀

  5. Masgüel dice:

    Me pareció especialmente interesante cuando en la entrevista a Dawkins este reconoce su CREENCIA en la selección natural como principio explicativo. En la entrevista, ante la pregunta por el origen de la novedad biológica sobre la que actúa la selección natural, Dawkins se niega a aceptar como explicación, cuando no somos capaces de identificar el mecanismo que produce esa novedad, la existencia de un diseñador. Tiene razón al afirmar que sustituir un “no lo sé” por un diseñador inteligente no supone una explicación satisfactoria. Lo que no parece advertir es de que él hace lo mismo al recurrir al dogma neodarwinista del gradualismo y la mutación aleatoria.

    Jesús Zamora escribía en su blog:

    “el darwinismo tiene la obligación epistemológica de identificar los PROCESOS PRECISOS que llevan de un genoma a otro, de una especie a otra. Afirmar que es “por selección natural” sólo quiere decir lo que NO es: no ha evolucionado INTENCIONALMENTE (como en la ingeniería genética), sino aprovechando mutaciones aleatorias (como en la selección artificial), pero esto deja sin responder una parte sustancial de la pregunta del millón: “¿CÓMO se han transformado unas especies en otras?”. Laughlin acierta al criticar que la idea de “selección natural” se tome como un principio que lo explica todo.”

    Y yo precisaría que cuando dice “sino aprovechando mutaciones aleatorias” ya está suponiendo demasiado. Eso está por ver. Margulis, por ejemplo, lo discute abiertamente.

    P.D. No soy hippie. No comparto su parafernalia, ludismo, gustos musicales ni hábitos higiénicos. Yo me afeito la cabeza cada tres o cuatro semanas 😉

  6. Masgüel:

    Yo diría que Darwin dice NO INTENCIONALMENTE (sin ingeniero inteligente) y, si aceptamos el azar, NO FINALÍSTICAMENTE (sin ninguna meta puesta a priori). Es ya decir mucho. No obstante, con la investigación genética posterior sí que sabemos cómo se transforman las especies: fallos de réplica en el ADN o entrecruzamiento cromosómico. Darwin explica el mecanismo que hace que se mantengan unas variaciones y otras no pero no sabía explicar la causa de la variación. Ahora sí la sabemos a grosso modo (no entiendo por qué Jesús dice que sólo sabemos lo que no es).

    Lo que yo sí criticaría de la selección natural es cuando se convierte en psicología evolutiva de modo que todo lo que ocurre en la mente parece ser que tiene que explicarse como una adaptación al medio… NO, algo puede ser o bien una adaptación, o bien un efecto colateral o epifenómeno de una adaptación, o bien, simplemente, algo que sobrevivió porque no era malo para el sujeto o que fue una adaptación en otro tiempo pero que ya no lo es (un vestigio). Así, la explicación evolucionista es mucho más débil de lo que pudiera parecer a la hora de intentar comprender el funcionamiento de la mente.

    A Margulis yo le diría: Vale, no todo es selección natural, pero en el mundo de los metazoos, CASI TODO sí lo es.

    P.D: Aunque en apariencia no lo seas, lo eres en espíritu: esa defensa de la libertad, de la creatividad, esa lucha contra toda dogma o autoridad… No hay duda 😉

  7. Masgüel dice:

    Lo que Margulis critica no es la selección natural sino los fallos en la réplica del ADN como fuente de la novedad evolutiva sobre la que actúa la selección natural. Eso es algo que el neodarwinismo postula. No ha sido demostrado.

    Otro punto que toca tanto Weinberg, como Dawkins y Turner es que la ciencia se limita a describir regularidades fenoménicas. La existencia misma de la naturaleza y sus regularidades permance como un misterio irresoluble para la ciencia tal como hoy la concebimos. Dawkins llega a reconocer que la actitud religiosa (que no teológica) ante ese misterio es algo que podemos compartir ateos y creyentes y que la ciencia no solo no niega sino que alienta.

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