Lo que debe ser un profesor de secundaria

Publicado: 16 noviembre 2010 en Educación
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1. Los profesores de secundaria habrían de ser especialistas vocacionales en educación y no especialistas en determinadas materias que no tienen otra posibilidad laboral que ejercer de profesor. Para esto era muy insuficiente el CAP y es muy insuficiente el nuevo máster. O se constituye el grado de profesor de secundaria (al igual que el actual magisterio) o, como mínimo, se estipula como especialidad de segundo ciclo en cualquier grado (de dos años al menos).

2. El profesor ha de ser un funcionario público. Sus intereses han de ser la transmisión de una cierta herencia cultural independientemente de los intereses económicos del momento dado. No comparto que todo deba estar regido por la economía, más aún cuando los fines de la economía no son el bien común, la justicia o la defensa de los derechos fundamentales. La educación no puede reducirse a las expectativas laborales de las caprichosas leyes de oferta y demanda. Y es que, ¿qué tiene que ver educar a una persona con el funcionamiento de la bolsa? Siempre he pensado que esta conclusión era fruto del sentido común y me da vergüenza cuando escucho su contrario en determinados foros.

3. Habría que reforzar la formación constante del profesorado. A día de hoy sólo te piden unos miserables créditos para los trienios y los sexenios, que se consiguen en absurdos cursos on-line que no llevan más de veinte minutos de trabajo frente al ordenador. Nunca he entendido cómo un profesional puede hacer su trabajo lo mejor posible sin estar a la última en “cómo hacer tu trabajo lo mejor posible”. Verbigratia, nuestros profesores lo hacen mal ya que desde que consiguen la plaza no tienen obligación alguna de saber nada más tanto de su especialidad universitaria como de pedagogía. Siempre me ha parecido lamentable, además, que un instituto no sea un centro de producción e intercambio de conocimiento, dejando esa tarea exclusivamente a la Universidad. Así, tenemos profesores a los que no les gusta estudiar, que no han vuelto a leer un libro desde que dejaron la facultad… ¿Exigimos al alumnado que valore el conocimiento por sí mismo cuando nosotros no lo hacemos?

4. El sueldo del profesorado, así como su prestigio social, ha de elevarse (y no bajarse, tendencia que continúa hoy en alza. Me pareció gracioso escuchar una entrevista al ministro Gabilondo en donde decía lo mismo que yo días después de que nos bajara el sueldo). A cambio:

a) Las oposiciones deberían aumentar su dificultad. El grado de conocimientos y cualificación profesional para obtener una plaza deberían ser más altos. A los temarios de especialidad habituales deberían sumarse el conocimiento del marco legal (que antes estaba y no sé a cuento de qué se quitó) y un potente anexo psico-pedagógico. ¿Alguien sabe por qué antes se hacía el sorteo de los temas para el examen con dos bolas y ahora lo hacen con cinco?. ¿No favorece eso a que apruebe aquel que sólo se estudie unos pocos temas confiando en su suerte en detrimento del pobre que sí que ha preparado la oposición con seriedad? El mundo al revés.

b) La fiscalización de su trabajo debería ser real y no politizada ni centrada en aspectos burocráticos. Hoy en día, el profesor teme más que falte una coma en su programación que no subsanar serias deficiencias didácticas en su quehacer diario.

c) En consecuencia, debería existir un abanico mayor de sanciones administrativas en caso de negligencia. Actualmente no se hace absolutamente nada o, por lo menos, yo jamás he visto que a algún compañero le haya pasado nada por hacer pésimamente su trabajo (o, sin eufemismos, por no hacerlo). La inspección tiene hoy en día un papel anecdótico, sin más papel que el de asustar de vez en cuando… ¿Quién teme al lobo feroz?

d) Igual, deberían existir incentivos o formas de promoción interna que premiaran el buen hacer del docente. Es curioso que aquel que se mata a trabajar recibe los mismos premios y castigos que el vago incompetente. Es triste que tengamos que confiar la calidad de la enseñanza a cuatro héroes, que sin premio alguno, trabajan por todos los demás.

4. No creo que la solución al problema del mal comportamiento del alumnado en las aulas se solucione fundamentalmente con dotar al profesor de una autoridad policial, ya que es algo mucho más complejo y profundo que sólo podrá ser solucionado a largo plazo mediante cambios culturales y sociales. Como medidas a corto plazo que podrían solucionar sólo parcialmente la grave situación hablaríamos en dos líneas:

a) Dotar al profesor de herramientas conductuales de solución de conflictos en el aula. Del mismo modo, el centro ha de contar con un sistema coherente y con sentido de medidas sancionadoras que funcione con eficacia. Hay centros en los que ni siquiera puedes echar al alumno de clase o en los que no hay aulas de convivencia.

b) Que existan medidas para tratar los casos extremos diferentes a la mera “cambiar al alumno de centro”. Las competencias del departamento de orientación deberían ser mayores (además de existir más de un orientador por centro. Su número debería determinarse en función del número de alumnos y de su problemática, y no únicamente el inflexible “uno por centro”) y la colaboración de los institutos con la fiscalía de menores, trabajadores sociales, psicólogos clínicos  y con las fuerzas de orden público también debería reforzarse, creándose planes de acción conjunta.

5. Para fomentar el prestigio social del profesor no basta con subirle el sueldo y su cualificación profesional, también hace falta que pueda hacer bien su trabajo. Para ello han de facilitarle las cosas: principalmente bajar la ratio de las clases, horarios y espacios flexibles, cooperación interdepartamental, menos horas lectivas… En otras palabras: romper la estructura institucional de un centro de secundaria y duplicar el presupuesto en educación. El cambio del profesorado ha de venir, a la larga, acompañado de un cambio sistémico.

 

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comentarios
  1. Hugo dice:

    ¿Dónde hay que firmar? 😛

  2. yack dice:

    El problema de la enseñanza es que estamos intentando curar un cáncer terminal con aspirinas y cataplasmas. Aquí veo yo dos problemas que requieren soluciones diferentes.

    Uno es la falta de autoridad efectiva, que se soluciona con una legislación adecuada que permita encapsular a los alumnos en diferentes niveles de confort según sea su comportamiento.

    El segundo es de competencia en la transmisión de conocimientos y habilidades útiles, que se soluciona liberalizando la educación, eliminando el funcionariado y estableciendo por parte del estado central unos contenidos racionales y unas revalidas que bloqueen el paso de los alumnos incompetentes. Y todo lo demás sólo son ocurrencias.

    Con esta estructura el sistema se autoorganizaría y se revertiría la degradación. El problema es que quien tiene que poner esto en marcha ni sabe, ni quiere, ni puede.

    Saludos.

  3. Rosa dice:

    CHAPEAU!!!!

    Lo más coherente que he leído sobre educación en mucho tiempo.

    Un abrazo

  4. Hugo:

    Es curioso que casi todo el mundo estemos de acuerdo y la realidad sea completamente opuesta… Cosas de la democracia liberal.

    Yack:

    De acuerdo contigo en que queremos curar un cáncer con cataplasmas. El problema de trasfondo es mucho más grave. Y también en que una legislación más sensata en tema de menores ayudaría bastante. Mira este gracioso vídeo del juez Calatayud en donde se habla del asunto:

    Pero no estoy de acuerdo en que la solución esté en la liberalización de la educación. De hecho no tenemos noticias claras de que la educación privada tenga mejores frutos que la pública. Yo creo bastante en la figura del funcionario público, aunque abogo por su regeneración, mucho más que en la del trabajador privado. La razón fundamental es que el trabajador público trabaja para el bien de toda la sociedad, es decir, su objetivo es el bien común, aunque en tantas tristes ocasiones no lo sea. Pero el trabajador privado nunca tiene el bien común como objetivo sino sólo el bien de aquel para el que trabaja (que además no suele ser él mismo). El trabajador privado suele estar jodido, explotado por su patrón (aunque esto suene a vieja propaganda marxista, no por ello no deja de ser cierto), así que trasladar este “jodimiento” al sector público no veo en qué solucionaría la situación. Que la precariedad laboral entre en las aulas no será, sin duda, la respuesta adecuada.

    Rosa:

    Gracias por el enlace. Un besote, piensa en Fuerteventura.

    Un saludo.

  5. yack dice:

    Con el marxismo hemos dado, Sancho, que diría D. Quijote.

    El error conceptual está en pensar que el funcionario trabaja para el bien común, mientras que el empleado trabaja para el malvado capitalista que sólo aspira a extraer el jugo de los indefensos obreros.

    La realidad es más simple. Todos los seres humanos se mueven por el egoísmo personal, como debe ser, ha sido, es y será siempre. Pensemos en el IPhone. Es una maravilla. Todo en él está pensado y primorosamente ajustado para hacernos felices, para que tengamos una experiencia casi mística al usarlo. ¿Es que los trabajadores de Apple son benefactores de la humanidad? ¿Es Apple una ONG?

    Lo que ocurre es que el modelo de libre empresa y de mercado libre es capaz de gestionar automática y óptimamente el egoísmo personal para alcanzar el bien general de la comunidad que no es sino otra forma de egoísmo superior y más eficaz.

    El mensaje es obvio: Hijo mío, si quieres ser feliz, tener dinero, prestigio, respeto, etc. haz que tus semejantes sean felices porque, si no lo consigues, vas a ir al paro, serás pobre y todos te miraran con desconfianza y desprecio.

    Es un mecanismo tan simple, como eficaz. Solo es cuestión de confiar en él, porque es el que nos ha traído hasta aquí, a pesar del gran tropezón del marxismo y su modelo desquiciado de la realidad.

    Lo que yo propongo es dejar a la iniciativa privada la gestión de la enseñanza, permitiendo que los padres elijan el colegio en base a la “experiencia de usuario”, como ocurre con el cine, los teléfonos móviles y todo aquello que funciona. Adicionalmente, el Estado central establece unos check points de control de calidad (revalidas) cada dos o tres años de estudios. Si el colegio juega sucio, aprobando a todos para atraer alumnos, en la reválida se estrella y los padres, escaldados, eligen al colegio que consiga mejores resultados objetivos con mejor experiencia de usuario.

    La financiación de la enseñanza se haría entregando una cantidad a los padres para que pagaran una enseñanza estándar, dejando que ellos eligieran el colegio. El mercado (la combinación del egoísmo de los usuarios y profesionales del sector) presionaría inevitablemente hacia la excelencia, establecida por el Estado en los check points. Si eres un profesor incompetente, o te regeneras o acabarás inexorablemente en la calle; si eres bueno, ganarás más y tendrás asegurado el trabajo y el respeto de tus semejantes.

    Pero todavía tenemos el modelo marxista dando vueltas en la cabeza y no creemos en el mercado porque alguien nos dijo que se basa en el egoísmo (y eso era cierto) y que eso era malo, pero que muy malo (pero eso era falso).

    Saludos

  6. Jack:

    “El mensaje es obvio: Hijo mío, si quieres ser feliz, tener dinero, prestigio, respeto, etc. haz que tus semejantes sean felices porque, si no lo consigues, vas a ir al paro, serás pobre y todos te miraran con desconfianza y desprecio.”

    Con Adam Smith hemos topado, amigo Sancho. Tengo bastante claro que los bancos se mueven exclusivamente para hacerme feliz, no tengo duda alguna de ello. El señor Botín, Amancio Ortega o el Pocero se desviven por mi felicidad. Por eso hay cuatro millones de parados, porque hay mucha gente trabajando para hacernos felices. Por eso el tercer mundo se retuerce en la más pura pobreza, porque todos velamos por la felicidad. Por eso en el mundo un pequeño porcentaje de la población atesora más del noventa por ciento de la riqueza.

    El Iphone no está pensado para hacerme feliz. De hecho, la mayoría de sus piezas tienen una duración programada para romperse un poquito más tarde que lo que dice la garantía. ¿No te has preguntado nunca por qué los móviles se escacharran tan pronto? ¿La tecnología no da para móviles que duren toda la vida? Eso es lo que se llama obsolescencia programada. Lo mismo pasa con la ropa, que se queda vieja y anticuada en tan sólo un año y hay que reponerla. Además, antes de lanzar el Iphone al mercado, te han manipulado con una gran campaña publicitaria para hacerte ver que tener un Iphone es lo más, de lo más, lo más guay que alguien puede tener y que tu felicidad consiste, precisamente, en tenerlo. El Iphone está pensado EXCLUSIVAMENTE para venderse, independientemente si eso me hace feliz o me hace caer en una profunda depresión. ¿O es que la Phillip Morris vende cigarros de felicidad?

    No obstante, con esto no quiero decir que el capitalismo sea lo peor. Sólo defiendo que hay sectores en la realidad (sanidad y enseñanza, por mencionar los más discutidos) en los que creo que no debería meterse la economía.

    En un sistema de enseñanza privado, esa excelencia podría comprarse, que es lo que pasa hoy en día en muchos colegios privados. ¿Cómo voy yo a suspender al hijo del que nos paga la ampliación de la biblioteca? ¿No te has fijado en las titulaciones que tienen los hijos de las personas pudientes? ¿Es que son más listos que los pobres?

    El funcionario no es un angelito (aunque hay que pujar porque así fuera) ya que recibe un salario por realizar un bien común: egoísmo y generosidad coinciden en la esfera de lo público. Es en el mundo de lo privado en donde no: sólo egoísmo que, casualmente, puede coincidir con el bien común.

    Un saludo.

  7. No entiendo muy bien el punto primero, de hecho no lo justificas en absoluto. Quizá quien se especializa en materias que no tienen otra salida que la docencia, es porque tienen ‘vocación’ por la docencia. Por otra parte, un grado de profesor de secundario no sería sino una especialidad en materias que no tienen ninguna otra salida sino la docencia, con lo que nos quedamos igual. ¿Qué nos garantiza que escogerán ese grado los profesores ‘vocacionales’? En cualquier caso no creo que exista algo así como la ‘vocación de ser profesor de secundaria’. Creo que puede existir la vocación de ser profesor de matemáticas, de lengua o de filosofía, pero no de ‘secundaria’. De hecho si existe algo así como la vocación he de confesar que yo siempre me sentí ‘llamado’ a ser profesor de filosofía, pero no me atraía en absoluto ser profesor de física y química. Sinceramente, creo que la propuesta número 1 de tu lista está completamente vacía de contenido, es demagógica y además podría ser perjudicial, en caso de llevarse a cabo, pues supondría una importante merma en los conocimientos de los profesores, que son su verdadera ‘sustancia’. Dejemos la vocación para los seminaristas.

  8. Hugo dice:

    Yack:

    Con el marxismo hemos dado, Sancho, que diría D. Quijote… Todos los seres humanos se mueven por el egoísmo personal, como debe ser, ha sido, es y será siempre.

    Y yo digo: con el ‘egoísmo moral’ hemos topado 😛

  9. Hola Felipe:

    En efecto, no lo justifico. Lo hago ahora. Es cierto que, igualmente, podríamos tener profesores que hagan el nuevo “Grado en enseñanza secundaria” sin vocación alguna pero no sería lo más normal. ¿Para qué hacer ese grado si no te gusta ser profesor?. Sin embargo sí que es muy habitual tener a gente que les gusta mucho la física, las matemáticas o la historia pero que odian enseñar. Es decir, si tenemos dos casos:

    a) Odio enseñar pero estudio el grado de enseñante de secundaria
    b) Odio enseñar pero me gusta la física, las matemáticas o la filosofía y, por lo tanto, estudio el grado de física, matemáticas o filosofía.

    Es mucho más probable el caso b que el a.

    Es cierto que quizá no exista la vocación de “ser profesor EXCLUSIVO de secundaria” sino, como bien dices, más bien “ser profesor de matemáticas”. Esto estaría previsto en el grado, en el cual uno se especializaría en el conocimiento que quiere impartir. Aquí se dividiría muy bien entre futuros investigadores (aquellos que estudian el grado clásico) y los futuros enseñadores, cuyos conocimientos de especialidad, lógicamente, no habrían de ser inicialmente tan altos. A cambio, los conocimientos de pedagogía serían muy superiores a los inexistentes actualmente. Yo es que creo que sobra saber física (aunque realmente nunca sobra) y falta más saber “cómo enseñar física”.

    La vocación no es algo sólo de seminaristas. Supongo que tendrás un montón de compañeros en tu instituto poco motivados, asqueados de su trabajo,siempre quejándose de lo malos que son los críos, en otras palabras, gente a la que no le gusta dar clase y que, por lo tanto, no serán grandes profesores. Que te guste tu trabajo es muy, muy importante para realizarlo bien.

    Y no, mi propuesta puede ser peor o mejor, pero no es demagógica. Yo no sirvo a ningún amo ni pretendo engañar a nadie, amigo.

  10. yack dice:

    Santiago, tienes razón en que el IPhone ha sido diseñado para que sea fácil de vender, pero supongo que eso se consigue porque hace feliz al usuario ¿o hay alguna otra razón para comprar un IPhone?

    Es como si me dices que el diseño de la mujeres no está pensado para hacer felices a los hombres sino para empujarlos a cumplir con su misión de reproductores y mantenedores de su insaciable prole. ¿Es que hay alguna diferencia?

    Tampoco sabía yo que los Iphones se derriten a los dos segundos de transcurrido el plazo de garantía. Por otro lado, si fabricasen teléfonos móviles para que durasen 20 años, costarían 10 veces más y al cabo de dos años te daría vergüenza sacarlos en público y a los 20 años los podrías vender al museo de historia natural, departamento de fósiles. No es que se vuelvan obsoletos, sino que el rápido avance tecnológico los devalúa en relación a los nuevos. Nadie te obliga a cambiar de teléfono, pero si te ofrecen uno nuevo, con muchas más prestaciones y a costo 0, ¿quién se resiste?

    La cuestión es que el fabricante en un mercado libre sólo tiene una opción para no arruinarse y esa es vender lo que el usuario desea porque si no lo hace, lo hará otro por él y se llevará al cliente. En la extinta URSS todo el mundo trabajaba para el bien común, bajo la inspiración de Marx y Lenin. El resultado fue que las cámaras réflex (Zenit, creo recordar) parecían fabricadas en la Edad media sobre un yunque. ¡hasta olían mal! Y no voy a entrar en otros efectos perversos, mucho más dramáticos, de la aplicación de la teoría marxista del bien común.

    Por otro lado Adam Smith se limitó a observar, anotar y explicar lo que había descubierto, como en física hizo Newton. Marx se atrevió a inventar un nuevo orden social y económico a partir de una observación superficial de la realidad, pero lo peor fue cuando se aplicó. Sin duda la ocurrencia más dañina de la historia de la humanidad.

    También los bancos hacen todo lo posible por ofrecer buenos servicios al más bajo coste posible, porque si no lo hacen pierden a los clientes. Pero los bancos necesitan cubrir los gastos (sus empleados también comen) y devolverle algo a sus accionistas (que también comen). Si crees que ganan mucho, sólo tienes que comprar acciones y beneficiarte de sus exorbitantes ganancias.

    En cuanto al hambre en el mundo, es algo crónico para todas las especies, incluida la nuestra. Suerte tenemos de haber escapado a esa situación en los países avanzados gracias a la tecnología y al mercado. Naturalmente, cuando hablaba de hacer feliz a los demás, me refería a los de tu comunidad, que son los que te pueden devolver el favor, o a cualquiera que esté conectado económicamente contigo, aunque viva en los antípodas.

    Philips Morris también vende cigarrillos para hacer felices a sus usuarios. Otra cosa es que estos estén dispuestos a cambiar unos años de salud por tragar humo, pero eso es problema de los fumadores que demandan el producto. Y el fumar no lo inventaron las tabacaleras. Ellas sólo se limitaron a hacer felices a los consumidores y de paso también a sus accionistas.

    Bueno, creo que estarás de acuerdo conmigo en que desde que nacemos hasta que morimos intentamos por todos los medios ser felices. La contribución de ese modelo económico-social que se llama “capitalismo” es que para ser feliz hay que hacer felices a los demás. ¿Hay algo más glorioso y admirable que sacar metano de la caca de los cerdos? Si, lo hay: sacar generosidad, confort y progreso generalizado del egoísmo y la mezquindad genética de los individuos humanos.

    Y cuando la economía no se mete en un sector, se dispara el gasto y cae la eficacia porque los errores y el abuso no tienen contrapartida ni castigo. Y como ejemplo, tenemos la selección natural. ¿Qué ocurriría si desapareciera la selección natural para una especie? La acumulación de errores acabaría aniquilándola.

    Saludos.

  11. Jack:

    “Es como si me dices que el diseño de la mujeres no está pensado para hacer felices a los hombres sino para empujarlos a cumplir con su misión de reproductores y mantenedores de su insaciable prole. ¿Es que hay alguna diferencia?”

    Sí, una muy importante: no es lo mismo poner la felicidad al principio que al final. Los de Iphone nos dicen cómo debemos ser felices (teniendo un Iphone), que no es lo mismo que hacer cosas para que seamos felices.

    “Tampoco sabía yo que los Iphones se derriten a los dos segundos de transcurrido el plazo de garantía”

    No se derriten, pero la duración de su batería mermará considerablemente, y su lacado externo tendrá una apariencia de muy viejo. Como bien dices, dará vergüenza sacarlo en público (no a los 20, a los 2 años aprox.). No es una cuestión de tecnología, es una cuestión de mercado: si las cosas duran poco hay que comprar nuevas constantemente. No hay mejor estrategia económica que fabricar cosas efímeras.

    “La cuestión es que el fabricante en un mercado libre sólo tiene una opción para no arruinarse y esa es vender lo que el usuario desea porque si no lo hace, lo hará otro por él y se llevará al cliente.”

    Insisto en que hay otra mejor: hacer que el usuario desee lo que yo quiero venderle, hacerle pensar que la felicidad consiste en comprar cosas.

    “En la extinta URSS todo el mundo trabajaba para el bien común, bajo la inspiración de Marx y Lenin. El resultado fue que las cámaras réflex (Zenit, creo recordar) parecían fabricadas en la Edad media sobre un yunque. ¡hasta olían mal! Y no voy a entrar en otros efectos perversos, mucho más dramáticos, de la aplicación de la teoría marxista del bien común.”

    En la extinta URSS no todo el mundo trabajaba por el bien común. Crear Gulags en donde se exterminaba masivamente a la disidencia no me parece un ejemplo de velar por los intereses de la comunidad. Hay que diferenciar bastante lo que dice Marx o lo que han dicho muchos autores socialistas o, en general, de izquierda, de lo que se hizo en la Unión Soviética o en la China de Mao.

    “Por otro lado Adam Smith se limitó a observar, anotar y explicar lo que había descubierto, como en física hizo Newton. Marx se atrevió a inventar un nuevo orden social y económico a partir de una observación superficial de la realidad, pero lo peor fue cuando se aplicó. Sin duda la ocurrencia más dañina de la historia de la humanidad.”

    No comparto muchas de las tesis de Marx pero, desde luego, no me atrevería a decir que sus análisis son superficiales. Y de nuevo decirte que lo que se hizo en Rusia poco tenía que ver con lo que decía Marx.

    “También los bancos hacen todo lo posible por ofrecer buenos servicios al más bajo coste posible, porque si no lo hacen pierden a los clientes. Pero los bancos necesitan cubrir los gastos (sus empleados también comen) y devolverle algo a sus accionistas (que también comen). Si crees que ganan mucho, sólo tienes que comprar acciones y beneficiarte de sus exorbitantes ganancias.”

    Claro, por ejemplo, las comisiones que te cobran por mantenimiento de cuenta (¿hay que darle de comer o una capa de pintura a mi cuenta de tal modo que cueste algo mantenerla?), gastos de apertura o cancelación (Hay que ver lo que cuesta dar a una tecla del ordenador), la mierda de interés por cualquier cuenta (3% TAE a lo sumo), los absurdos seguros que quieren venderte cada vez que te acercas a la sucursal (las aseguradoras también suelen ser empresas que buscan, sin duda, tu felicidad)… Y, en fin, los bancos han sido los principales culpables de la crisis en la que estamos metidos y por la que me han bajado el sueldo.

    “En cuanto al hambre en el mundo, es algo crónico para todas las especies, incluida la nuestra. Suerte tenemos de haber escapado a esa situación en los países avanzados gracias a la tecnología y al mercado. Naturalmente, cuando hablaba de hacer feliz a los demás, me refería a los de tu comunidad, que son los que te pueden devolver el favor, o a cualquiera que esté conectado económicamente contigo, aunque viva en los antípodas.”

    Bueno, tu capitalismo ya no vela por el bien común, sino sólo por el de tu contacto. Mi funcionario público sí que vela por el bien de todos aunque sea menos eficaz.

    “Philips Morris también vende cigarrillos para hacer felices a sus usuarios. Otra cosa es que estos estén dispuestos a cambiar unos años de salud por tragar humo, pero eso es problema de los fumadores que demandan el producto. Y el fumar no lo inventaron las tabacaleras. Ellas sólo se limitaron a hacer felices a los consumidores y de paso también a sus accionistas.”

    Una forma muy curiosa de hacer felices a los usuarios de cigarrillos añadiendo más productos adictivos a éstos (a la vez que más nocivos para su salud). Venga, no creo que por justificar el capitalismo apruebes lo que hacen las tabacaleras.

    “Bueno, creo que estarás de acuerdo conmigo en que desde que nacemos hasta que morimos intentamos por todos los medios ser felices. La contribución de ese modelo económico-social que se llama “capitalismo” es que para ser feliz hay que hacer felices a los demás. ¿Hay algo más glorioso y admirable que sacar metano de la caca de los cerdos? Si, lo hay: sacar generosidad, confort y progreso generalizado del egoísmo y la mezquindad genética de los individuos humanos.”

    Insisto: querer sacarte el dinero a toda costa no es lo mismo que quererte hacer feliz. Y, en fin, la mayoría de la gente no sé si vive demasiado feliz: diez horas diarias de trabajo precario por sueldos bajos, menos de un mes al año de vacaciones, familias desestructuradas, estrés, depresiones… Creo que, si bien vivimos mejor que en la Edad Media, estamos lejos del mejor de los mundos posibles. Creo que hay cosas más bonitas que hacer que el egoísmo, accidentalmente, tenga buenas consecuencias: hacer que la generosidad tenga buenas consecuencias.

  12. Hugo dice:

    Felipe:

    Dejemos la vocación para los seminaristas.

    ¡Serenus me dijo lo mismo! Hum, creo que ambos os equivocáis de medio a medio.

    Yack:

    En cuanto al hambre en el mundo, es algo crónico para todas las especies, incluida la nuestra.

    Supongo que sólo es una frase desafortunada, porque ese tipo de darwinismo social es inaceptable.

  13. yack dice:

    Hugo, esto que he dicho puede ser cierto o falso pero no desafortunado. Si ahora introducimos el concepto de desafortunado no vamos a poder hablar. Mejor dejar esa palabreja para los políticos.

    Hasta donde yo sé, fue la revolución industrial la que liberó la energía fósil y libró a buena parte de nuestra especie del hambre crónica. El capitalismo es sólo el mejor sistema organizativo que existe, sin competencia alguna, que no penaliza ni persigue la generosidad y el altruismo. Sólo lo deja a la iniciativa privada, que es la que quiere y debe acabar con el hambre en el mundo. Consideramos al capitalismo como un monstruo de diez cabezas malvado y cruel, sin caer en la cuenta que es el que nos mantiene vivos y nos concede la libertad que tenemos.

    Si queremos ser buenos, adelante, rasquémonos el bolsillo y hagamos donaciones a ONGs en lugar de dejarle el encargo al monstruo sin corazón, para luego despotricar contra él

    Saludos.

  14. Hugo dice:

    Hugo, esto que he dicho puede ser cierto o falso pero no desafortunado.

    Disculpa. Entendí ‘crónico’ de mala manera.

    Consideramos al capitalismo como un monstruo de diez cabezas malvado y cruel, sin caer en la cuenta que es el que nos mantiene vivos y nos concede la libertad que tenemos.

    Yo nunca lo he considerado ‘como un monstruo de diez cabezas malvado y cruel’. Lo que critico es que lo consideremos como un Dios de barba blanca bueno y omnipotente.

    Si queremos ser buenos, adelante, rasquémonos el bolsillo y hagamos donaciones a ONGs en lugar de dejarle el encargo al monstruo sin corazón, para luego despotricar contra él

    Las donaciones no son más que parches.

  15. yack dice:

    Santiago, en temas de política y de religión es mejor no discutir porque cada cual se dedica a defender su territorio ideológico con uñas y dientes, sin considerar siquiera los argumentos del interlocutor. Así que no voy a insistir, sobre todo porque el tema era la educación y nos hemos metido en el cenagal de la ética.

    Hugo, no estoy diciendo que tú lo consideres. Sólo era una alusión “poética” a una forma de pensar muy generalizada. Si algo hizo bien el marxismo fue galvanizar la mente de un buen número de personas con la idea de que ellos son los buenos y los capitalistas son los malos.

    Y en lo de las donaciones te doy toda la razón. Yo creo más en la solución egoísta que consiste en poner fábricas de bajo coste laboral en los países menos desarrollados (en la nomenclatura marxista esto se llama explotación infame), obtener productos más baratos y como consecuencia (no buscada, pero real), elevar el nivel de vida de esos países. Es mucho más efectivo y duradero el egoísmo que la generosidad a la hora de sacar a un país de la pobreza, como ha quedado sobradamente demostrado.

    Yo veo al capitalismo como una especie de máquina de vapor que se alimenta del egoísmo humano y devuelve kilowatios para que hagamos con ellos lo que queramos. Incluso hasta podemos emplearlos en ayudar a nuestros semejantes más infortunados, si es eso lo que queremos.

    Saludos.

  16. Hugo dice:

    Es mucho más efectivo y duradero el egoísmo que la generosidad a la hora de sacar a un país de la pobreza, como ha quedado sobradamente demostrado.

    ¡Sobradamente demostrado! 😛

    Un saludo.

  17. yack dice:

    Hugo, con esa frase, que calificas sin comentar, me refería a lo que se expone en este vídeo.

    Saludos.

    http://video.google.com/videoplay?docid=5633239795464137680#docid=4455150481097997498

  18. Hugo dice:

    Lo conozco. Dice la verdad, pero a medias. No dice, por ejemplo, que sacar a un país de la pobreza no es incompatible con ofrecerle un trato justo. En él se dice:

    Si el movimiento antiglobalización hubiera existido cuando la industrialización de Taiwan, habrían protestado contra las fábricas y nos habrían dicho que empleábamos mano de obra barata. Sin duda habrían organizado un boicot, y tal vez hubieran decidido no comprar productos hechos en Taiwan. Si muchos de ustedes hubiesen decidido lo mismo, Taiwan seguiría sumido en la pobreza.

    Todo cierto menos la conclusión. Probablemente si muchos de nosotros hubiésemos decidido lo mismo, las empresas no harían lo que les viene en gana y Taiwan habría salido incluso más beneficiada. El documental plantea una ‘falsa dicotomía’: o lo tomas o lo dejas. Yo digo que hay vida más allá de esas dos opciones.

    Capitalismo sí. Culto a ‘la mano invisible’ no.

    Un saludo.

  19. yack dice:

    A mí lo del “trato justo” me suena a evangélico. Cuando quieres comprar un donuts o un televisor vas al sitio donde lo ofrecen más barato, sin preocuparte de la situación económica del propietario de la tienda ni de la razón por lo que lo tiene a tan buen precio. Todos somos capitalistas inmisericordes, aunque nos salva la pobreza. Para ser realmente malo, no basta con ser un oportunista, hay que ser muy rico, llevar un sombrero de copa y fumar puros habanos.

    La “mano invisible” no es un invento de nadie sino simplemente un descubrimiento de cómo el egoísmo, por sí mismo, genera riqueza y cómo cuando se intenta cortar (marxismo) o dirigir (socialismo) esa mano invisible desde la bondad y el altruismo financiado con dinero de otros, sólo se consigue el efecto contrario al que se pretende. El socialismo es a la física como intentar vencer la fuerza de la gravedad tirándose de los pelos.

    El socialismo consiste en admitir la evidencia de la necesidad del mercado, pero no renunciar a la tentación de meter las manazas para sustituir a la sutil y omnipresente mano invisible. Por eso el socialismo es tanto peor cuanto mayor es la manaza y tanto mejor cuanto menor.

    Pero siempre, como les ocurre a los sindicatos, se atribuyen los éxitos de la mano invisible que es perversa por naturaleza, razonando (y eso cuela) que una manaza bien intencionada siempre será mejor que otra que representa al egoísmo y que además es invisible.

    Personalmente soy partidario de meter de vez en cuando la manaza, pero haciéndolo siempre con extrema prudencia, en casos extremos y sabiendo lo que se hace. Y por supuesto retirarla tan pronto ha surtido su efecto puntual. Por ejemplo, el ejército y la seguridad ciudadana deben ser dirigidos por la manaza, pero poco más. En educación y en salud la manaza debe establecer los objetivos y la mano invisible la manera de alcanzarlos.

    Saludos.

  20. Jack:

    “Santiago, en temas de política y de religión es mejor no discutir porque cada cual se dedica a defender su territorio ideológico con uñas y dientes, sin considerar siquiera los argumentos del interlocutor. Así que no voy a insistir, sobre todo porque el tema era la educación y nos hemos metido en el cenagal de la ética.”

    ¡Qué va! ¡Pero si es lo más divertido!

    Te vas a un extremo. Te quejas de que se tache al capitalismo de malvado sin ninguna justificación, al que constantemente alabas como maravilloso, viendo al socialismo como algo penoso del mismo modo.

    Una cosa que dice Norberg en el vídeo y que es pésimo, es considerar ese momento de explotación salvaje previa a que la competencia entre empresas acabe por subir los salarios y mejorar las condiciones del obrero, sea un paso necesario. Esas tesis me recuerdan a cuando decimos que las guerras, el hambre, o la enfermedad van emparejadas a la condición humana, y que por ello están bien o hay que aceptarlas. ¡Y una leche! El documental es bastante, bastante parcial, y muy simplista en el análisis.A mí eso de que el secreto de Nike es que sabe como hacer felices a sus empleados… uffff. Y la comparación entre Taiwan y Kenya… ¿No hay más factores para explicar la diferencia? Geografía, cultura, costumbres, corrupción gubernamental… No creo que Kenya sea un ejemplo de socialdemocracia, no.

    El capitalismo puede producir bienestar, pero el control estatal debe estar allí para evitar los abusos del que puede abusar (que es el dueño del capital y no el empleado vietnamita), garantizar derechos sociales, sueldos dignos, pago por desempleo, etc. Que yo sepa,las grandes conquistas en derechos humanos no son ideas de Nike, desde luego. Más bien vienen desde ese socialismo ingenuo que no debe tocar nada, según dices.

    Suecia, el país de Norberg, tiene unos servicios sociales ejemplares, paradigma de socialdemocracia. Allí pagan casi el 50% del salario en impuestos, su sanidad y educación son públicas, y su nivel de desarrollo anda, creo, bastante bien.

    Temas como la educación o la sanidad no tienen por qué tener que ver con el mercado. ¿Qué diríamos si nos dijeran que nuestro derecho al voto está determinado por nuestra renta? ¿O la relación con nuestra pareja? A lo mejor si aplicásemos las leyes del mercado a nuestras relaciones sociales, la mano invisible haría que todos fuéramos felices… ¡venga ya!

    Un saludo.

  21. Hugo dice:

    Yack:

    A mí lo del “trato justo” me suena a evangélico.

    Y no eres el único, desde luego. Covey T. Oliver decía, ya en los años 60, que “hablar de precios justos en la actualidad es un concepto medieval. Estamos en plena época de la libre comercialización…” 🙂

    Ha sido un placer. Hasta otra.

  22. yack dice:

    Celebro que te divierta, Santiago. Pero esto de ponerle adjetivos morales a los conceptos económicos no es aconsejable. Por ejemplo “salario digno”. ¿Quién tasa qué es digno y quien paga el coste de la dignidad que establece el tasador moral?
    Si fuera tan simple, ZP triplicaría el salario de todos los españoles, prohibiría a los empresarios despedir a los trabajadores, bajaría los precios y regalaría una vivienda digna a cada indigente. Si no lo hace no es porque no quiera, es porque es me-ta-fi-si-ca-men-te imposible, por aquello de la puñetera mano invisible, que es como la fuerza de la gravedad en física.

    Por qué crees que los salarios dignos están en los países industrializados y no en los preindustriales. ¿Por qué no va a esos remotos lugares dejados de la mano del Altísimo, una comisión sindical o un comando socialista para poner las cosas en su sitio?
    El bienestar es una consecuencia de la riqueza y la riqueza es una consecuencia de la comprensión profunda de la realidad (ciencia y tecnología) y el capitalismo es la forma de máxima eficacia en que funciona el conglomerado que llamamos sociedad avanzada. ¿Hay algún país avanzado tecnológicamente que no tenga salarios dignos? ¿Hay algún país atrasado que tenga salarios dignos?

    Los sindicatos sólo nos convencen de que con el sabotaje y la extorsión nos consiguen prebendas y beneficios sociales, pero sólo consiguen frenar el progreso y ahuyentar a los inversionistas. Es la puñetera mano invisible la que consigue los salarios dignos, a pesar de la torpe e incompetente manaza del bien común que se lo está permanentemente impidiendo.

    Por otro lado, la economía libre de mercado no significa que cada cual haga lo que le venga en gana como tú pareces creer. La sociedad, a través de su gobierno, establece unas reglas (leyes) y dentro de esas leyes funciona la mano invisible. Se pueden saltar las reglas, pero eso no es libre marcado sino delincuencia y acaba con el delincuente en la cárcel si es que el gobierno funciona.

    Por ejemplo, las leyes establecen que no se puede añadir cocaína al tomate frito y los fabricantes de tomate frito, aunque tal vez les gustaría hacerlo, renuncian a ello porque en este caso la mano invisible los agarraría del cuello y los llevaría a la cárcel.

    Uno de los argumentos más empleados contra el capitalismo y el libre mercado es confundirlo (deliberadamente y a sabiendas, quiero creer) con la anarquía y la ley de la selva. Nada más lejos de la realidad. El libre mercado es disciplinado y se adapta a lo que le echen. A lo único que no se adapta es a los iluminados que están intentando jugar a ser dios, cuando sólo son pobres diablos.

    Pero todo esto es cuestión de fe. O se cree o no se cree en el mercado libre. Otra cosa es que tanto los que creen como los que no creen, si pueden saltarle la espinosa alambrada del bien común, lo hacen sin dudarlo para venirse a los países capitalistas donde reina el egoísmo y la explotación.

    Hugo, lo mismo digo.

    Saludos.

  23. Pedro López dice:

    Es completamente absurdo exigir un grado de profesor de secundaria. Para ser profesor de una determinada materia tienes que tener una licenciatura o un grado en dicha materia. Un grado genérico para todos los profesores no tendría sentido. Lo primero es acreditar los conocimientos necesarios y lo segundo estar preparado para enseñar (CAP o máster). ¿Que el máster actual no es suficiente? Pues se hacen las modificaciones necesarias para que lo sea, pero para mí el sistema actual es el correcto.

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