¿Dónde está la conciencia?

Publicado: 24 noviembre 2010 en Filosofía de la mente, Neurociencias
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A pesar de que la pregunta misma podría encerrar un claro error categorial (ubicar espacialmente algo que no tiene por qué tener extensión), razón por lo que muchos antimetafísicos han querido quitar la conciencia del medio, sí que parece haber un legítimo acuerdo a la hora de buscar los procesos neuro-químicos que, como mínimo, van emparejados a la conciencia.

Una de las zonas favoritas por los neurólogos es lo que se llama la formación reticular. Está situada en el tronco del encéfalo y sabemos que está relacionada con un montón de funciones: tono muscular, dolor, control hormonal, presión sanguínea, etc. Pero lo más interesante es que regula los ciclos circadianos y, en consecuencia, los ciclos de sueño y de vigilia. ¿Cuál es el único momento del día en que nuestra consciencia está apagada? La fase de sueño profundo. Por lo tanto, la formación reticular ha de encargarse de apagar y encender la consciencia, es decir, de hacerla emerger. La idea viene reforzada por el hecho de que si dañamos esta región, el sujeto cae inconsciente, entra en coma.

Otro dato interesante sería advertir que la formación reticular está situada en una de las partes más antiguas del cerebro. El tronco encefálico está presente en gran parte del reino animal (en el cerebro reptiliano de McLean), por lo que la consciencia no sería un privilegio de los seres humanos, sino que se extendería hasta los reptiles. Mi canario Pichulo, como sospechaba, sería tan consciente como yo y como un Tiranosaurio. La hipótesis encajaría con el sentido común, ya que parece que excluir a todos menos al hombre de la consciencia es un absurdo fruto de prejuicios antropocéntricos. La consciencia no sería un privilegio del avanzado neocortex sino algo muy básico y primitivo en el mundo de la vida.

No obstante, como todo en la vida, la cosa se complica. Leamos que nos dice Gerald Edelman:

Sin embargo, si bien el funcionamiento de este sistema es un prerrequisito para que se produzca la conciencia, se suele suponer que el papel desempeñado por este sistema es indirecto y que el sistema no genera conciencia por sí mismo, sino que sus peculiaridades características anatómicas y fisiológicas hacen del sistema reticular de activación un candidato natural para asegurar que las poblaciones distribuidas de neuronas del sistema talamocortical se disparen de una forma que sea compatible con la experiencia consciente.

Y es que no es lo mismo ser el interruptor que la central eléctrica, y parece que la formación reticular sólo es el interruptor que activa y coordina una gran cantidad de neuronas distribuidas por todo el encéfalo. Parece que la idea de que la consciencia está asociada a una única sección del cerebro (que viene de largo, desde la glándula pineal de Descartes) no es adecuada. La consciencia está relacionada con diversas regiones que, además, se asocian de modo complejo con muchas otras cada vez que realizamos cualquier actividad cognitiva. Sujetos en estado de coma o profundamente anestesiados muestran una gran depresión en la actividad neuronal en grandes regiones de la corteza y del tálamo.  Otros experimentos (por ejemplo, con pacientes con rivalidad binocular) muestran esa misma dispersión con la añadida complejidad de que ésta cambia en función del sujeto. La consciencia no sólo está en diversos lugares sino que además está en diferentes según el individuo. ¡Edelman y yo albergamos la consciencia en sitios diferentes! ¡Y Pichulo podría no tener consciencia!

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comentarios
  1. Antonio dice:

    Ahí es na. La conciencia ni mas ni menos. Y encima mezclas la justificadísima preocupación por Pichulo.
    El primer problema de la conciencia es el terminológico. Se entienden varias cosas por conciencia. Apelando a los finos bisturis que se usan en tu blog, creo que se puede avanzar. La acepción más sencilla es “darse cuenta de algo”. También es mantener en la mente o traer a la mente algo. Pasando a los contenidos, uno de ellos es yo mismo. La autoconciencia, conciencia de mí mismo o conciencia del yo. Esto puede incluir la identidad y el cuerpo (mi brazo). Más vale dejarlo y referirse a la primera acepción: darse cuenta.
    Esto plantea de nuevo problemas ya que darse cuenta puede referirse a contenidos simbólicos (abstractos, humanos) o no.
    Hay también una dimensión temporal. Los contenidos están en mi mente, pero los hago conscientes en un momento dado.
    Respecto de la localización, parece que es la actividad síncrona de distintas áreas la que se identifica como conciencia. Y ahí media el sistema reticular, activando o desactivando este acoplamiento.
    Es interesante que solo unos pocos contenidos pueden estar simultaneamente en la conciencia. Por mejor decir, solo uno (aunque puede ser complejo)
    En relación a Pichulo. Si conciencia es darse cuenta, tener en la mente un elemento para tomar una decisión, entonces, de alguna manera Pichulo es consciente.
    Un saludo.

  2. Hola Antonio:

    Efectivamente, uno de los grandes problemas con el que nos encontramos al intentar definir conceptos es que, muchas veces, se refieren a muchas cosas o a cosas muy diferentes. Lo mismo que con la conciencia creo que nos pasa con el concepto de vida. Muchas veces no sabemos bien lo que queremos decir.

    Así, recordar algo es muy diferente de sentir dolor, que también será muy diferente que soñar, que será muy diferente de percibir directamente el tacto de mi teclado. Y ya, si hablamos de lo simbólico… muchos más problemas.

    A mí lo que me fascina de la consciencia, entre otras cosas, es de la cantidad de cosas de las que uno puede ser consciente: una gama casi infinita de colores, formas, sonidos, que podemos perfectamente diferenciar, separar unos de otros. La riqueza de estímulos es asombrosa, y más asombroso es como la selección natural iría premiando a los individuos que, cada vez, son capaces de ser conscientes de más y más matices de la realidad.

    Con respecto a Pichulo, yo creo que es plenamente consciente, es decir, tiene qualia. Su “sentir dolor” seguramente que no es muy diferente del mío. Lo que pongo muy en duda es que sea consciente de sí mismo, de que es una entidad individual diferente del mundo.

    Un saludo.

  3. Antonio dice:

    Difícil extraer una cereza y no arrastrar otras.
    “Sentir dolor”. Jugando un partido me hago una herida. Siento dolor y se hace consciente. Ataca el equipo contrario y el dolor deja de ser consciente. Voy al vestuario y vuelve a ser consciente.
    La conciencia es una pequeña parte de la actividad mental, la mayoría de la cual es inconsciente. Los estímulos (internos y externos) compiten por alcanzar la conciencia y solo cuando superan un umbral y ganan a los otros, son conscientes.
    Hay una teoría sugerente de dónde se localiza y cómo funciona. Es el Global Workspace de Baars. La conciencia maneja situaciones novedosas, es de limitada capacidad, es un proceso en serie y puede invocar múltiples procesos inconscientes que están disponibles.
    Escribí un post de una investigación experimental. http://sinapsis-aom.blogspot.com/2010/02/la-conciencia-investigacion.html que resumo. Un estímulo visual (incluso tan corto como 30ms) activa zonas visuales del cerebro. Al cabo de 300 milisegundos puede pasar a ser consciente o no. Si no alcanza la conciencia decae. Si se hace consciente, se retroalimenta, y se expande a otras zonas (frontal->planificación y parietal->identificación e integración sensorial).

    Cambiando de registro, otra cosa fascinante de la conciencia es lo cerca que está. Todo el tiempo somos conscientes, es una experiencia inmediata. Y sin embargo tenemos enormes dificultades para explicarla.

    Y volviendo a Pichulo, totalmente de acuerdo. No creo que tenga conciencia del yo. Aunque como no tienen un lenguaje que les permita comunicar su experiencia, nos va a costar saberlo. Por cierto que hay animales (principalmente monos) que se reconocen en el espejo. O para ser más preciso, relacionan esa imagen con este cuerpo.

    Un saludo

  4. José Manuel dice:

    El ”radar” que busca información y contrarresta lo sentido con lo almacenado en la memoria, es la conciencia del ”yo”. Por cierto, algunas urracas son capaces de reconocerse en el espejo, además de algunos chimpancés, elefantes y delfines.

    Saludos

  5. Antonio:

    Creo que el tema del inconsciente no ha sido lo suficientemente tratado debido a que olía demasiado a psicoanálisis. Pero es así, la mayor parte de nuestras acciones tienen un mayoritario componente inconsciente.La conciencia es sólo la punta del iceberg, una especie de “linterna” que sólo puede apuntar torpemente a un lugar a la vez cuando en el organismo pasan millones de cosas.

    Conocía la teoría de Baars a través de Susan Blackmore. Es muy interesante esa metáfora del teatro, y quizá muy adecuada.

    Es muy curioso el hecho de que la conciencia “esté tan cerca”, es decir, sea lo más cerca que algo puede estar de nosotros mismos y, a pesar de su cercanía, sea el misterio de los misterios. La paradoja de autorreferencia no se hace esperar: ¿cómo contemplarme a mí mismo sin saber que estoy siendo contemplado? ¿Cómo no variar el objeto de la investigación al investigarlo si sujeto y objeto son la misma cosa? Pues encontrando ingeniosas formas de estudiar la conciencia en tercera persona, que es lo que ahora comienzan a hacer los neurólogos, único camino que yo veo para llegar a algo.

    José Manuel:

    Sí, muchos animales se reconocen en el espejo, pero nunca he pensado que eso sea demasiado importante. De acuerdo, se reconocen a sí mismos y, de un modo quizá muy primitivo, saben que son diferentes del mundo. Sin embargo, de aquí a entender lo que significa ser un individuo en toda su profundidad hay una distancia demasiado grande. Hay que diferenciar autoconciencia de autorreflexión. Animales tienen la primera, pero dudo mucho que tengan la segunda.

    Saludos.

  6. Antonio dice:

    He encontrado esta charla de John Searle en un congreso organizado por IBM. Es larga y en inglés, pero muy interesante y divertida. Ojo, se baja un fichero AVI pesado.
    http://www.almaden.ibm.com/institute/resources/2006/Disk7.avi

  7. Santiago:
    En efecto, la consciencia puede ser descrita desde la intencionalidad sujeto objeto con relativo exito pero puede confirmarse o no mediante la neurofisiología en una segunda instancia. En mi parecer las descripciones previas leídas arriba son aproximaciones que tienen un cierto grado de validez permisible por el lenguaje y su valor significativo a cada uno de los hablantes. El lenguaje empírico es una herramienta de precisión, un lente de alta resolución, los terminos de definiión del objeto estudiado son proposiciones de la materialidad y el objeto puede de este modo empezar a manipularse como un objeto mas.
    Aqui se aparece un nueva conjetura para reflexionar, la palabra que se vuelve cosa, que puede representar al ser humano, y que ha sido denunciada por la fenomenología. Hoy en dia los neurofisiologos no se descuidan y advierten de estos riesgos en el tratamiento de la consciencia, y puede leerse una frase que revela una ascepcia mental necesaria para evitar volver sobre lo andado, dicen que hay que evitar el reduccionismo biológico.
    Finalmente, Chispa, un hamster que tiene noción de su corporalidad instintiva, que gradúa sus hábitos de sueño y vigilia según los dictados de su estómago y responde al nombre que le ha dado el cura, pasa a la historia de estas páginas, para preguntar si la consciencia de la intencionalidad, puede comprenderse mejor desde el punto de vista de la experiencia significativa que nos dejan nuestras creencias paradigmáticas, y que el entiende representan para nosotros el pan de cada dia. (LO HA DICHO CON CIERTA IRONÍA)

  8. HEY:
    Disculpen la ortografía.

  9. La hipótesis encajaría con el sentido común, ya que parece que excluir a todos menos al hombre de la consciencia es un absurdo fruto de prejuicios antropocéntricos.

    Cuidado con los escrúpulos anti-antropocentristas: a priori, decir que el hombre es el único ser con consciencia no es más antropocéntrico que decir que el hombre es el único animal con pulgar oponible.

    En todo caso, completamente de acuerdo con que la conciencia no está ubicada en un único lugar: hablamos de ello aquí hace tiempo, y creo recordar que estábamos de acuerdo con la idea de que la conciencia va ligada al organismo como un todo, lo que explica las dificultades para reproducirla en el ámbito de la IA. Al final volvemos al gran Spinoza: la mente como la idea del cuerpo.

  10. Alejandro:

    A mí es que no me gustan demasiado las frases cuyo predicado es “es el único” y cuyo sujeto es “el hombre”, porque suelen venir de jerarquizaciones ontológicas, es decir, de introducir valoraciones en la observación natural. Así vienen las escaleras: mineral, vegetal, animal, humano, divino, que creo que representan bastante poco a la hora de entender el universo. El hombre tiene características únicas, al igual que la ballena y el tigre, y otras que comparte con el resto de los seres. No sé porque unas van a ser mucho más importantes que las otras.Nunca he entendido por qué lo específico y lo esencial han de ir necesariamente unidos. De siempre ha existido el prejuicio de que lo que más nos define es lo que más nos hace diferentes. ¿Por qué? Yo puedo tener un lunar en la espalda con una forma extraña que nadie en el mundo posee… ¿eso es lo que más me define como ser?

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