– Elvex, ¿me oyes?

– Si, doctora Calvin – respondió el robot.

– ¿Continuó tu sueño? Dijiste antes que los seres humanos no aparecían al principio. ¿Quiere esto decir que aparecieron después?

– Sí, doctora Calvin. Me pareció, en mi sueño, que eventualmente aparecía un hombre.

– ¿Un hombre? ¿No un robot?

– Sí, doctora Calvin. Y el hombre dijo: “¡Deja libre a mi gente!”

– ¿Eso dijo el hombre?

– Sí, doctora Calvin.

– Y cuando dijo “deja libre a mi gente”, ¿por las palabras “mi gente” se refería a los robots?

– Sí, doctora Calvin. Así ocurría en mi sueño.

– ¿Y supiste quién era el hombre…, en tu sueño?

– Sí, doctora Calvin. Conocía al hombre.

– ¿Quién era?

Y Elvex dijo:

– Yo era el hombre.

Susan Calvin alzó al instante su arma de electrones y disparó, y Elvex dejó de ser.

Isaac Asimov, Sueños de Robot

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comentarios
  1. Inma Gutiérrez dice:

    Muy bien traído. ¡Feliz despertar y que el arma de electrones esté descargada!

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