Sobre demos y kratos (III): elección libre

Publicado: 20 julio 2011 en Filosofía política
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En clase de Ética, mis compañeros de departamento y yo tenemos apadrinado a un niño desde una ONG. Todos los años pedimos a nuestros alumnos la colaboración voluntaria de un euro para tal causa. Ante todo, queremos respetar la libertad del alumno de dar o no dar el dinero, teniendo por claro que coaccionar para que se done es éticamente reprobable. El alumno es libre de hacer lo que quiera sin premio ni castigo.

Sin embargo, ocurre una cosa que hace dudar bastante de la sagrada idea de “elección libre”. Tenemos demostrado que la cantidad de dinero que el profesor consigue recaudar es directamente proporcional al esfuerzo discursivo que hace en clase a favor de que se done. Se puede convencer al alumno para que sea generoso. ¿Es eso coaccionarlo? Podríamos decir que no, ya que seguimos sin obligarle directamente, pero, ¿qué entendemos por obligar? Parece que sólo obligamos a alguien a hacer algo cuando lo amenazamos con un castigo, pero… ¿no se puede obligar a alguien a hacer algo cuando le introducimos ideas en la cabeza? ¿Convencer no es una forma de obligar? Cuando una persona tiene un nivel cultural muy inferior al tuyo de modo que no tiene armas dialécticas para contrarrestar tus afirmaciones, no tiene desarrollado un criterio capaz de juzgar lo que dices… ¿no está siendo, en cierto modo, obligada a pensar de una determinada manera? ¿No es eso lo que entendemos por adoctrinar?

De acuerdo, aceptamos lo dicho. Entonces, mis compañeros y yo, huyendo de adoctrinar a nadie, no hacemos discurso ni a favor ni en contra de donar el dinero. ¿Mejora la situación? Pensemos de dónde saca el alumno las razones para tomar su decisión. El discente no elije en base a una libertad intrínseca, a una espontaneidad mágica o a un “elán vital” creativo, sino que siempre se basa en algún tipo de razón, en algún tipo de causa. ¿Cuál suele ser? Pensemos que, sin el discurso persuasivo del profesor, razones como “Si lo hace mi amigo yo también lo hago”, “Mi madre me dijo  que el dinero nunca llega” o “Mira, tengo justamente un euro en el bolsillo” pueden causar la decisión. Y la clave es: ¿Por qué que el alumno obre según esas razones es mejor que el alumno obre “obligado” por el discurso persuasivo del profesor? ¿Por qué que el alumno obre según razones que nosotros desconocemos es obrar libremente mientras que obrar persuadidos por las razones que nosotros les damos es obrar “coaccionados” cuando, seguramente, las razones que les damos están más fundamentadas? Aquí surge un dilema ético para mí: ¿Debo hacer más esfuerzo persuasivo y así conseguir más dinero para nuestro apadrinado, o debo respetar la libertad de mi alumnado aún cuando sospeche que basará su decisión en razones arbitrarias?

Este ejemplo se puede aplicar igual a los sistemas democráticos. Pensamos que lo que es sagrado en ellos es la libre elección del votante, aún cuando sabemos que muchas veces no es racional ni justa ni siquiera si garantiza lo mejor para el país. El votante no elige libremente en el sentido mágico que hemos mencionado, sino que siempre elige según unas razones. ¿De dónde las saca? De cualquier lado. La democracia es el único sistema que deja que la toma de decisiones pueda estar respaldada por una razón estúpida.  La democracia respeta la elección por la elección, independientemente de lo fundada que esté, cuando parece más certero pensar que lo que hace respetable a una decisión son, precisamente, las razones que la fundan.

El político se ve entonces ante el mismo dilema ético que yo con mis alumnos: ¿debo persuadir a mis votantes o debo dejarles que elijan según su criterio propio? Desgraciadamente, el político no suele guiarse por criterios éticos.  Obra, según solemos entender, ideológicamente, es decir, defendiendo contra viento y marea las acciones de su partido o ideología. Y ese modus operandi, opuesto por definición a la verdad fundamentada racionalmente, es el que genera las razones que fundamentan la “decisión libre” de los votantes.  

Veáse:

Sobre demos y kratos

Sobre demos y kratos (II): antisistema

Votantes

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comentarios
  1. Alejandro Vukasovic dice:

    Estoy inscrito para votar en mi país (Chile), pero aquí tenemos una democracia formal; dos bloques que se turnaran hasta que el universo muera… Muchas alternativas ¿eh?
    Sin ánimo de ofender, a veces siento que la masa votante se comportara como ganado, que va tras quien tire más pasto… Concuerdo que la toma de decisiones de una gran mayoría (en este contexto) no es lo racional que debería. Y me llama la atención lo mucho que se le hace publicidad como la mejor forma de gobierno. Que quede claro que no me agradan los gobiernos totalitarios, pero me da la impresión de que es más fácil que los grupos de poder tengan a la población contenta con el circo que provee una democracia.

    (todavía sueño con que las decisiones de los votantes fueran un pelín más racionales)

  2. Masgüel dice:

    “parece más certero pensar que lo que hace respetable a una decisión son, precisamente, las razones que la fundan.”

    “Certero” no es un criterio democrático. Tus razones pueden ser disparates para tu vecino. En democracia lo respetable es la decisión de tu vecino, no sus razones.

    Y respecto al adoctrinamiento, es fácil. Si tu alumno es mayor de edad y puede salir líbremente de clase cuando el profesor intenta persuadirle, no hay adoctrinamiento. Si el ciudadano puede apagar el televisor o dejar de leer el periódico, la única fuente de manipulación comercial y política que en mi opinión habría que eliminar es la invasión publicitaria del espacio público.

  3. Alejandro:

    La democracia es la mejor forma de gobierno que conocemos… ¡Así que imagina lo malas que serán las otras formas!

    Masgüel:

    En clase, cuando hacemos un debate muchos alumnos van y dicen un disparate. Cuando tú les dices que lo que dicen es un disparate, muchas veces se escudan en que “esa es su opinión y que debes respetarla”. Siguiendo esa máxima yo no tengo otra que aceptar las gilipolleces que diga cada cual. Si un alumno me dijera que 2+2=5 yo tendría que aceptarlo porque “esa es su opinión” o porque “en su casa las matemáticas son así”. La democracia tiene el defecto que deja libre paso, y a veces altas cuotas de poder, a la gilipollez.

    Y no, con el adoctrinamiento no es tan fácil. El alumno o el ciudadano, no tiene defensas para saber cuándo se le está manipulando de modo que no sabría cuándo salir de clase, apagar la tele o dejar de leer el periódico. Hace falta un largo aprendizaje para saber cuándo te están intentando convencer de algo (de hecho, quizá siempre te están intentando convencer de algo).

    Cuando yo en clase digo que “Aristóteles nació en Estagira” quizá nadie ve en esta frase un intento de adoctrinamiento. Parece algo neutro y sin ninguna intención oculta. Pero pensemos más profundamente. Cuando digo “Aristóteles nació en Estagira” estoy diciendo que Aristóteles era alguien importante, pues merece la pena hablar de su biografía. Al hacerlo importante lo estoy proponiendo como una autoridad. Seguramente que lo que dice es importante y hay que hacerle caso. Así, las ideas de Aristóteles pasan al cerebro de los alumnos con más peso que las de otros. Además hay que pensar lo que no digo. Dedico medio trimestre a Aristóteles, tiempo que no dedico a otros pensadores. Mis alumnos no saben nada de Foucault, Malebranche o Alcuino de York porque estos autores no están en el plan de estudios.

    En el caso, más claro de la política, Karl Marx y Habermas está en el plan de estudios de Historia de Filosofía de segundo de bachillerato, pero Adam Smith, David Ricardo o Robert Nozick u otros teóricos del liberalismo no están (el único es Locke). Según este plan de estudios, es más normal que los alumnos salgan más de izquierdas que de derechas. ¿Estoy entonces adoctrinando?

  4. Masgüel dice:

    “En clase, cuando hacemos un debate muchos alumnos van y dicen un disparate. Cuando tú les dices que lo que dicen es un disparate, muchas veces se escudan en que “esa es su opinión y que debes respetarla”. Siguiendo esa máxima yo no tengo otra que aceptar las gilipolleces que diga cada cual.”

    Si en lugar de una clase es un sistema de decisión democrática, efectivamente, tienes que aceptar las gilipolleces que decida cada cual.

    Y respecto a la manipulación encubierta, lo importante, como digo, es que el ciudadano tenga libertad para cerrar el canal de comunicación (recuerda las pantallas de televisor que no se podían apagar en “1984” de Orwell). Si un ciudadano es adulto para tener responsabilidad penal, también lo debe ser para decidir por sí mismo y cuidarse de los manejos en los que otros quieran involucrarle. Pretender que no lo es supone infantilizar al ciudadano.

    El adoctrinamiento de menores de edad en la educación obligatoria es evidente.

  5. “Y respecto a la manipulación encubierta, lo importante, como digo, es que el ciudadano tenga libertad para cerrar el canal de comunicación (recuerda las pantallas de televisor que no se podían apagar en “1984″ de Orwell). Si un ciudadano es adulto para tener responsabilidad penal, también lo debe ser para decidir por sí mismo y cuidarse de los manejos en los que otros quieran involucrarle. Pretender que no lo es supone infantilizar al ciudadano.”

    Es que cuidarse de los manejos en los que otros quieran involucrarle no es una cuestión de mayoría o minoría de edad, es una cuestión de educación. Un hombre de sesenta años es tan frágil a la manipulación como un niño de seis si no ha recibido una serie de habilidades y conocimientos. Por eso un buen sistema educativo es necesario para que exista democracia.

    Pero mi post iba más allá de eso. La idea es que no existe tal elección libre maravillosa, fundamento último de la democracia. Así, éste sistema se basa en último término en una mistificación, en sacralizar algo que tiene poco de sagrado.

  6. Masgüel dice:

    “La idea es que no existe tal elección libre maravillosa, fundamento último de la democracia. Así, éste sistema se basa en último término en una mistificación”

    No solo este. Todos los “fundamentos últimos” son inventados. La cuestión es si nuestros inventos nos resultan más o menos útiles para nuestros propósitos y en cada contexto concreto.

    Entre quien respeta mis decisiones porque cree que soy o debo ser libre y quien no las respeta porque piensa que la libertad es un invento que lleva a resultados irracionales, me quedo con el primero. La libertad es un invento que compensa las espuertas de gilipolleces que trae por añadidura la explosión de creatividad individual.

    Y el vejete analfabeto será presa fácil, pero la única forma de defender la autonomía política por la que merece el voto es suponérsela, como el valor al soldao. Delibes retrata muy bien ese caso en “El disputado voto del señor Cayo”.

  7. “No solo este. Todos los “fundamentos últimos” son inventados. La cuestión es si nuestros inventos nos resultan más o menos útiles para nuestros propósitos y en cada contexto concreto.”

    Sí, más o menos, o con todos los matices que se quiera, así es. La democracia es una chapuza que, casi por suerte, funciona mejor que otras chapuzas.

    “Entre quien respeta mis decisiones porque cree que soy o debo ser libre y quien no las respeta porque piensa que la libertad es un invento que lleva a resultados irracionales, me quedo con el primero.”

    Yo prefiero al que respeta mis decisiones porque mis decisiones son acertadas, están bien razonadas, o son fruto de la reflexión y del estudio.

    “Y el vejete analfabeto será presa fácil, pero la única forma de defender la autonomía política por la que merece el voto es suponérsela, como el valor al soldao. Delibes retrata muy bien ese caso en “El disputado voto del señor Cayo”.”

    No: la mejor forma de defender la autonomía política no es suponerla, es coger al vejete y enseñarle. Acepto cierta suposición en último término, pero no acepto tanta. No he leído esa obra de Delibes, ¿está bien?

  8. Masgüel dice:

    “Yo prefiero al que respeta mis decisiones porque mis decisiones son acertadas, están bien razonadas, o son fruto de la reflexión y del estudio.”

    ¿Y si ese que tan bien sabe qué decisiones son acertadas y bien razonadas te niega el voto porque piensa que las tuyas no lo son?. Ten en cuenta que estamos hablando de toma de decisiones políticas, no de subir un armario por las escaleras.

    “la mejor forma de defender la autonomía política no es suponerla, es coger al vejete y enseñarle”

    ¿Y si el vejete te contesta que saber leer nunca le ha servido para nada y que al que le hace falta aprender cuatro cosas es a tí?. ¿Qué hacemos?. ¿Lo internamos en el colegio por su bien?. Cuidadín con el despotismo ilustrado.

    “No he leído esa obra de Delibes, ¿está bien?”

    Güenisma, como todas las de Delibes. La peli también es muy chula. Rabal hace un papelazo.

  9. “¿Y si ese que tan bien sabe qué decisiones son acertadas y bien razonadas te niega el voto porque piensa que las tuyas no lo son?. Ten en cuenta que estamos hablando de toma de decisiones políticas, no de subir un armario por las escaleras.”

    Creo que aunque pudiéramos no estar de acuerdo en una idea, podríamos estar de acuerdo en que es una idea pensada y reflexionada. Yo puedo no estar de acuerdo con el pensamiento de Delibes, pero puedo reconocer su valor. Eso es lo que hay que respetar.

    “¿Y si el vejete te contesta que saber leer nunca le ha servido para nada y que al que le hace falta aprender cuatro cosas es a tí?. ¿Qué hacemos?. ¿Lo internamos en el colegio por su bien?. Cuidadín con el despotismo ilustrado.”

    ¿Y si el vejete me dice que le encanta matar niños y comérselos para desayunar? Recuerda que la educación, al menos primaria, es obligatoria en Occidente. Al igual que el vejete está obligado a conocer y cumplir las leyes, no está mal que esté obligado a tener bien afinado su sentido crítico.

  10. miquel dice:

    –El ciudadano A vota al partido X porque en su casa le han adoctrinado para que piense que si gana este partido político la sociedad funcionará mejor y tendrá más posibilidades de encontrar un buen trabajo
    –El ciudadano B vota al partido X porque uno de los candidatos le ha asegurado que le proporcionaran un trabajo bien remunerado si gana su partido.
    –El ciudadano C vota al partido X porque uno de los candidatos le da 100 euros si lo hace, y su cerebro ha previsto que vale la pena depositar su voto a ese partido
    –El ciudadano D vota la partido X porque le han amenazado con castigos físicos si hace lo contrario.
    ¿Quién ha votado libremente?. El último caso sería claramente un voto coaccionado. Pero, ¿ no han votado todos por una causa u otra? La mayoría vota por variantes del primer caso, pero nunca libremente, porque la libertad es una pura ilusión cerebral

  11. Miquel:

    Yo no lo hubiera dicho mejor. Esa es la moraleja: el mejor sistema político conocido hasta la fecha está basado en una ilusión cerebral. Inquietante.

    Un saludo.

  12. Masgüel dice:

    “Inquietante.”

    Apenas. Las ilusiones cerebrales también son un invento contemporáneo.

  13. ¿Las ilusiones también son ilusiones? Masgüel… ¡Bienvenido a Matrix! 😉

  14. Masgüel dice:

    No me refiero a la hipótesis del universo simulación, sino a la interpretación psicologista de lo mental y del cerebro como el órgano responsable de los procesos psicológicos. Son dos relatos muy recientes.

  15. “Invenciones”, “Relatos”… ¿”cuentos chinos” a fin de cuentas? Yo prefiero entender la actual ciencia cognitiva como un fecundo programa de investigación.

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