Mi trabajo

Publicado: 21 septiembre 2011 en Educación
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El año pasado daba diecinueve horas lectivas. Además, de forma voluntaria (gratuita) coordinaba la revista del instituto, organicé junto con mis compañeros de departamento un torneo de ajedrez en el centro y di varias clases, fuera de mi horario, para los alumnos que tenían problemas con la siempre peliaguda lógica. También hice un blog, una wiki y unos foros digitales de debate para mis alumnos que actualizaba asiduamente. Durante los últimos años he organizado una media de dos excursiones anuales, algunas de ellas de larga duración (el año pasado estuvimos en un precioso pueblo de los Pirineos durante siete días). Por si alguien no cae en la cuenta, cuando uno va de excursión con los alumnos, no trabaja ocho horas al día, sino, pongamos unas dieciséis, ya que, aparte de estar todo el día cuidando críos,  por las noches no se suele dormir mucho vigilando que no la líen en los hoteles. Igualmente, durante estos últimos años he participado y coordinado de modo absolutamente voluntario (gratuito) varios proyectos de innovación e investigación educativa. También coordiné y participé en dos seminarios sobre pedagogía, hice varios cursos y concursé con mis alumnos en el concurso Cortes Jóvenes 2010 (que ganó una de nuestras alumnas y que fue a las Cortes de Toledo de excursión como premio). Con el dinero que sacábamos de todos estos proyectos equipamos perfectamente nuestra aula materia de filosofía: pusimos un cañón, compramos un ordenador, una impresora, una bola del mundo, un sillón de oficina, una videocámara, una estantería llena de libros, posters… hasta una estatua de la Venus de Milo. Valga decir de nuevo, de modo absolutamente voluntario (gratuito).

En todas mis asignaturas utilizo nuevas tecnologías. Utilizo constantemente presentaciones en Power Point, fragmentos de películas, vídeos de Youtube, documentales… que preparo minuciosamente en casa y que voy ampliando y renovando cada año. Soy algo perfeccionista (qué le voy a hacer) y me gusta que mis clases queden muy coherentes y cuadraditas, por lo que las preparo a conciencia antes de darlas. Cada año, los grupos son diferentes, por lo que tengo que ajustar todo lo preparado en años anteriores a los ritmos y necesidades de cada nuevo grupo. Eso me lleva bastante tiempo. Además, estoy sacándome el máster en filosofía para hacer el doctorado, con la intención de mejorar mis conocimientos, lo cual repercutirá, sin duda, en la calidad de mis clases (el cual tengo que descuidar más de lo que querría debido al tiempo que dedico a todo lo anterior. Incluso este blog, en el que me encanta escribir, queda sin actualizar más de lo que mis lectores seguramente desearían). Valga decir, todo esto de modo absolutamente voluntario (gratuito).

A pesar de lo dicho gran parte de la opinión pública piensa que soy un vago y ve muy bien que me suban a veinte las horas lectivas. Es curioso porque cualquier que tenga la más mínima noción de lo que es la enseñanza sabría que lo que debería ocurrir para mejorar la calidad de los aprendizajes sería lo contrario: que me bajaran dichas horas. Este país no deja de sorprenderme.

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comentarios
  1. Por si te sirve de algo, esta opinión pública que soy yo no piensa que seas un vago. Ni tú ni la generalidad de los profesores de instituto, a los que admiro. Yo no sé cómo lo hacen. Participo en el AMPA del colegio de mis hijas (incluye el bachillerato, en el que está la mayor) y, aún habiendo cada año varios problemas que tratamos con la dirección, la vagancia o el poco trabajo de los profesores nunca ha sido uno de ellos.

    Personalmente, siempre que puedo les hago llegar el agradecimiento por su trabajo y la confianza que tengo en dejar a mis hijas con ellos (p.e., en esas excursiones tan trabajosas).

    Ánimo.

  2. Vanessa dice:

    Todo muy lindo, Santiago, pero queda muy feo que digas todo lo que haces por vocación o gratis en ese tono de enojo, tan poco filosófico. Tomarse las cosas con filosofía es tomarselas con calma, a traves del análisis. Hacé honor a tu profesión.
    Pareciera que haces alarde, no queda, aunque sea tu pagina, no?,
    Tené las horas que quieras. Los suscriptores adherimos.

  3. José Luis dice:

    Felicidades, pocos profesionales de la docencia tienen este espiritu de cooperación ante el proximo, son personas que verdaderamente dejan huella en la sociedad, son aquellos que con verdadera gratitud seran recordados como lo que fueron o intetentaron ser
    Aquellos que dejan una enseñanza son los que se recuerdan siempre, por eso no olvidamos a nuestros padres o aquellos maestros que dejaron huella en nuestro cerebro, en horabuena, continua por el verdadero camino de la felicidad

  4. Hola José Luis (Ferreira):

    Muchas gracias. La historia viene porque escucho constantemente a amigos o leo algunas noticias en las que la gente de la privada, con condiciones labores malas, se alegra porque las condiciones laborales del profesorado se empeoren. Es lo lamentable de las crisis. Al final, acabamos peleándonos entre los pobres. Lo que debiera suceder no es que las condiciones del funcionariado empeoren, sino que mejoren las de la privada (contratos como Dios manda, que se paguen las horas extra, que no se pague en B, etc. ). Somos tan idiotas que si estamos mal, nos alegramos del mal del que está algo mejor, sin tener una amplitud de miras algo mayor.

    Vanessa:

    Sí, perdona si el post parece algo arrogante. No pretendía presumir de que soy un gran trabajador sino que la gente vea que, en general, el trabajo de profesor es bastante laborioso y, muchas veces, bastante ingrato y desagradecido, además de que en estos tiempos está siendo atacado desde ciertos sectores de la clase política y de la opinión pública española.

    Pero tienes razón, las cosas hay que tomarlas con más filosofía. Acepto el consejo 😉

  5. José Luis (II):

    Muchísimas gracias. Lo triste es que no todo el mundo tiene esa visión.

    Un cordial saludo.

  6. Alvaro A. dice:

    Sobre la ‘opinión pública’ solo diré que recordemos el cariz que suele tener en castellano el adjetivo ‘público’ aplicado a un sustantivo femenino… Te creo lo bastante inteligente como para darle el valor que realmente tiene, al menos en este caso.

    Todas estas cosas que haces en tu trabajo son las que marcan realmente la diferencia y te dan mucho valor añadido profesional. Pocos son los profesores con tanta dedicación y muy poca la gente que entiende el esfuerzo que todo eso supone. Felicidades.

    No puedo evitar pensar en lo injusto de un sistema que le da la misma estabilidad, retribución, beneficios o reconocimiento a alguien que se esfuerza como tú y a aquel que hace lo mínimo imprescindible. Una asignatura pendiente de la administración pública.

  7. JL Salgado dice:

    ¡Ay! Ahí, hay que dar las gracias. Eres -y permíteme que te tutee- un vago. Pronto, no nos acusarán de pereza, nos van a criminalizar, como hicieron con Allende y el Dr. Montes, como harán con Juanra Lucas, la Pastor en TVE y cualquiera que consideren como hostil. Ya hemos visto los 8 años de Rajoy en la oposición, que los adversarios son enemigos y luego, a nivel personal, les desean suerte. Se lo debían haber deseado cuando eran responsables, no después. Y ya hemos visto como censuran a Evo Morales o a Chaves, o a los familiares del accidente del metro de Valencia, a algunas víctimas del terrorismo, a los dependientes, y un larguísimo etc.
    Prepárense. preparémonos.

  8. Esta tarde acabo de oir un comentario de alguien que se escandalizaba de que en este país hubiera 4 millones de funcionarios. La derecha española, amén de otras tropelías, es experta en el uso del malmeter aprovechando cierta predisposición a la envidia.
    En el caso del comentario antedicho, me ha parecido oportuno recordar que entre los funcionarios se cuentan entre otros, profesionales médicos, sanitarios, profesores, bomberos… que son los encargados de suministrarnos unos servicios públicos y gratuitos en buena parte de los casos y que su eliminación nos dejaría sin trabajo, sin sanidad y sin educación. Pero hay quien sabe aprovechar el prejuicio cognitivo que identifica el valor con el precio, y termina concluyendo que lo que nada cuesta, nada vale.
    No han quedado en el tintero policías, militares y guardias civiles, pero parece que estos funcionarios se consideran imprescindibles, quizá para compensar los efectos colaterales de la ausencia de justicia y de la prestación de los antedichos servicios básicos.

  9. Álvaro:

    El grave problema es que la opinión pública es la que determina los votos y, a fortiori, las decisiones políticas. Si la opinión pública estima que no pasa nada porque se empeoren las condiciones del profesorado o del funcionariado en general, a la postre se empeorarán.

    Estoy de acuerdo contigo en que, al menos en educación, tanto la gente que trabaja más como la que menos, es tratada por igual. Esto es un problema, ya que causa falta de incentivos y motivaciones. Deberían existir modos de promoción interna o incentivos económicos que premiaran el buen trabajo, al igual que sanciones para lo contrario. Sin embargo, a día de hoy, me conformo con que no demonicen mi profesión o que, al menos, no vean como que empeorándola van a solucionar problemas políticos o económicos.

    Creo que la solución más inteligente está en re-gestionar las administraciones tras un profundo análisis de su funcionamiento y una buena reflexión de lo que queremos de ellas, no en dar tijeretazos aprovechando políticamente el momento.

    Salgado:

    Nos esperan tiempos difíciles. Una de las diferencias fundamentales que veo entre PP y PSOE es que al PSOE, aunque se merezcan que no les votemos ni borrachos, les cuesta algo más recortar a los funcionarios que al PP (parece que tienen que pedir perdón por decepcionar a sus votantes), mientras que la derecha española no parece ni despeinarse al hacerlo.

    Camino:

    Efectivamente, has dado dos buenas ideas:

    1. Es muy populista aprovecharse de la envidia que las condiciones laborales del funcionariado causan a los de la privada. En malos tiempos a la gente le encanta que rueden las cabezas de la los que están mejor, independientemente de su culpa o de la función que realizan.

    2. Suele confundirse, como bien dices, valor con precio. Estamos muy mal acostumbrados a no tener que pagar directamente por nuestra educación o nuestra sanidad, y por eso no las valoramos. Hay que tener muy presente lo que cambiarían las cosas si tuviésemos que pagar. ¿Alguien prefiere el sistema médico norteamericano al español?

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