La paradoja de la metarrepresentación

Publicado: 20 octubre 2011 en Filosofía de la mente
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El hombre tiene una capacidad poco común en el mundo animal: es capaz no sólo de representarse mentalmente el mundo exterior, sino que también puede representarse a sí mismo representándose el mundo exterior. No sólo tiene conciencia de lo que le pasa sino que también puede pensarse a sí mismo como algo que tiene conciencia de lo que pasa. A eso lo llamamos de modo algo impreciso capacidad de reflexión o, de modo más preciso, autoconsciencia o metarrepresentación. Es muy probable que compartamos con gran parte del reino animal la capacidad de ser conscientes de lo que nos rodea, pero lo que es más raro es encontrar animales con autoconsciencia. Estoy casi seguro de que mi canario Pichulo es consciente de las cosas que ve o de que tiene hambre o sueño, pero dudo mucho de que en su diminuto cerebro de reptil volador se represente a sí mismo comiendo o durmiendo.

Esta útil capacidad ha sido vital en la evolución humana. Es de suma utilidad para planificar una cacería visualizar mentalmente a cada uno de los cazadores situados estratégicamente para cazar al mamut. Pero no sólo eso: la autoconsciencia ha posibilitado prácticamente el surgimiento de toda ciencia o cultura. ¿Qué es sino la filosofía que la disciplina que, por excelencia, se centra en pensar al hombre pensando? ¿O qué es el arte sino representar seres humanos en sus diversas facetas?

Sin embargo, tan portentoso talento ha traído consigo multitud de interrogantes y problemas teóricos. Uno de ellos es lo que denominamos la paradoja de la metarrepresentación. Podemos representarnos a nosotros mismos en cualquier situación, pero también podemos representarnos a nosotros mismos representándonos en cualquier situación y así sucesivamente. Podemos, una y otra vez, volver a pensar que pensamos que pensamos que pensamos y así hasta el infinito. Y aquí surge la paradoja: ¿cuál de esos homúnculos que se representan en esta cadena infinita soy realmente yo? El último, pensaríamos de primeras, el hermano mayor de todos los demás hermanitos metarrepresentacionales, el que imagina a todos los demás imaginándose. Sí, pero si ya hemos dicho que podemos hacer una cadena infinita de representaciones no hay un hermano mayor ya que toda cadena infinita se define por no tener un último elemento.

La solución reside en establecer la diferenciación que el genial Aristóteles ya hizo hace unos cuantos años: diferenciar el infinito en potencia del infinito en acto. La idea de infinito es sumamente extraña (que se lo digan al pobre Cantor) pues, si miramos a nuestro alrededor, no hay nada real que tenga tal propiedad. En la naturaleza no hay nada en número infinito (exceptuando quizá la naturaleza entera, con lo cual muchas cosas existirían en número infinito. Pero esto es sólo una hipótesis que, para el caso no tiene relevancia, así que la omitiremos). Todo, por muy grande que sea su número, es finito. Incluso hay algunos que se aventuran a decirnos la cifra de átomos que tiene el universo (entre 10^77 y 10^80). Por lo tanto, no existe nada infinito en acto, no hay nada real que contenga tan egregio número de elementos. Sólo podemos hablar entonces del infinito en potencia como una abstracción, una entelequia sólo imaginable matemáticamente. Los números naturales son infinitos pero nadie puede escribir todos esos números en ninguna cantidad, infinita también, de hojas de papel.

Apliquemos esto a nuestra paradoja. Es cierto que podemos imaginar una infinita cantidad de metarrepresentaciones como abstracción, pero, en acto, no podemos hacerlo. Puedo imaginarme a mí mismo imaginándome un cierto número de veces, muchas si tengo la suficiente retención y memoria, pero es evidente que no puedo hacerlo hasta el infinito. Nuestra primera respuesta vuelve a ser aceptable: el último de los homúnculos, por elevada que sea su posición en la cadena, seré yo. Otra cosa es la naturaleza de ese yo, pero eso ya es otra cuestión.

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comentarios
  1. ¿Por qué no decir que somos todos? Todos somos realmente yo. Yo soy yo cuanto tengo hambre y cuando me imagino teniendo hambre y cuando filosofo sobre eso.

  2. Masgüel dice:

    “Yo” es el personaje que creamos al narrar en primera persona del singular. Podemos imaginarnos en primera o en tercera persona (mirando desde nuestros ojos o viéndo nuestro cuerpo en cualquier situación, como si fuera el de otro). En el sueño se da a menudo esta transición de personaje. Ves a alguien encendiendo una fogata y al momento siguiente eres tú quien tiene el pedernal en las manos.

    “¿cuál de esos homúnculos que se representan en esta cadena infinita soy realmente yo?”

    Ninguno. Quien dice “yo” no imagina un homúnculo, sino el mapa cognitivo de su cuerpo. Todos los homúnculos son terceras personas.

  3. José Luis:

    Habitualmente se define el yo por su unicidad. Yo tengo conciencia de seguir siendo yo desde que nací hasta el día de hoy. Cuando alguien tiene varios yoes decimos que es esquizofrénico. Por lo tanto, siempre buscamos un sujeto, un único actor y no muchos.

    Masgüel:

    ““Yo” es el personaje que creamos al narrar en primera persona del singular. Podemos imaginarnos en primera o en tercera persona (mirando desde nuestros ojos o viéndo nuestro cuerpo en cualquier situación, como si fuera el de otro). En el sueño se da a menudo esta transición de personaje. Ves a alguien encendiendo una fogata y al momento siguiente eres tú quien tiene el pedernal en las manos.”

    Podemos imaginarnos en primera o en tercera persona, pero siempre que realizamos el acto de imaginar lo hacemos en primera: Yo (1ª persona) me imagino viendo a través de mis ojos (1ª persona) o viéndome como otro en un sueño (3ª persona), pero siempre, el que actúa lo hace en primera persona.

    “Ninguno. Quien dice “yo” no imagina un homúnculo, sino el mapa cognitivo de su cuerpo. Todos los homúnculos son terceras personas.”

    Todos los homúnculos son terceras personas menos el último, que es primera. He utilizado el término homúnculo de modo poético, no afirmando que cada vez que pensamos en nosotros mismos imaginamos a un enano sentando en una cabina de piloto dentro de mi cerebro.

    ¿Crees que el yo es una ficción narrativa o piensas que tiene alguna realidad?

  4. Masgüel dice:

    “¿Crees que el yo es una ficción narrativa o piensas que tiene alguna realidad?”

    Creo que es completamente real, como ficción narrativa. 🙂

  5. “Habitualmente se define el yo por su unicidad.”

    No te digo que no. Pero la costumbre no hace ley. En derecho tal vez sí, pero no en ciencia. En cualquier caso, no veo qué tiene de no unitario el que yo sea las tres cosas que he dicho. En cualquier caso, también, no sé por qué no podemos ser conscientes de procesos mentales desarrollados cada uno en su momento evolutivo si tener que admitir esas dobles personalidades de película, que no de mundo real.

  6. José Luis:

    Creo que no nos estamos entendiendo (y creo que es culpa mía). Claro que mi yo es el mismo cuando pienso que tengo hambre y cuando estoy comiendo. Lo que no es mi yo es aquel que está en mi imagen mental cuando yo me imagino comiendo. Ese yo sólo es una imagen, siendo mi auténtico yo aquel que imagina, no lo imaginado. La paradoja reside es que si puedo hacer una cadena infinita de imágenes mentales en las que me imagino que me imagino que me imagino, etc., etc., haciendo cosas, todos mis yoes hasta el infinito y más allá serán sólo imágenes.

    Masgüel:

    Fíjate que aquí voy a estar algo de acuerdo contigo (lo cual me preocupa 😉 ). No estoy seguro de qué es el yo. El ser humano tiende a crear cualquier tipo de narración que de coherencia a la realidad por muy caótica que pueda ser realmente. ¿No será mi yo tan sólo una sensación de coherencia que dé a mi biografía una cohesión de la que realmente carece? ¿O no será tan solo una herramienta literaria de mi memoria para crear el relato unitario de mi vida? ¿Un individuo con su memoria dañada tendría un yo?

    Pero por otro lado, cuando siento dolor, ese dolor lo siento claramente yo y ningna otra persona del universo. Y el dolor es muy real, independientemente de cómo lo interprete o de la narración que haga para explicarlo.

  7. Masgüel dice:

    “cuando siento dolor, ese dolor lo siento claramente yo”

    El animal que no usa símbolos no distingue entre sujeto y objeto. Cuando siente dolor, no lo concibe como “su” dolor. No lo concibe de ninguna manera. Cuando siente dolor, el dolor lo es todo, pero no sabe lo que es, ni se lo pregunta. Por eso el dolor del animal es absoluto.

    No se puede entender el ser humano sin considerar su capacidad para inventar ficciones, porque son un factor causal de su conducta y para la transformación del medio. Una persona es una ficción, pero la ficción es real, un factor causal en la naturaleza.

  8. Es que hay que diferenciar el dolor de lo que yo pienso acerca del dolor. Cuando lo siento, el dolor también es absoluto como en el animal. Otra cosa posterior es cuando yo pienso que el dolor me lo manda Zeus o es fruto de una infección en mi muela.

    Confundes siempre la interpretación con el hecho.

  9. Nico dice:

    Es cierto que solamente el hombre es capaz no sólo de representarse mentalmente el mundo exterior, sino que también puede representarse a sí mismo representándose el mundo exterior?

    Es la verdad???
    como sabemos que los otros seres del mundo animal no pueden ?

    que yo sepa hay humanos que hablan muchos idiomas, chino, ingles, frances, aleman y tienen muchas filosofias.
    sin embargo todavia no conozco a ningun ser humano que se pueda comunicar en los idiomas de los demas seres del reino animal, osea ningun humano habla en el idioma de los perros de las abejas, de las hormigas, de las plantas y menos conocemos sus filosofias.

    Hay gente que sigue pensando que somos distintos y superiores a los demas seres del reino animal??
    Hay seres humanos que porque escribieron libros que supuestamente son importantes para la historia de la filosofia la enfocaron desde el punto de vista humano.
    sin embargo no toman en cuenta a los demas seres como iguales que tambien tienen sus filosofias y formas de representarse, la unica diferencia que los demas seres del reino animal trabajan en funcion del bien del planeta.
    Los grandes pensadores humanos solo lo hicieron como alimento del ego para sentirse superiores y no para ayudar al planeta

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