Estoy tranquilamente en casa en un día lluvioso. Miro por la ventada deleitándome con el espectáculo de la lluvia, viendo pasar los agolpados automóviles y los apresurados transeuntes armados con paraguas. De repente, un terrible accidente: un coche choca contra una gasolinera provocando varias explosiones. Muchos cadáveres se esparcen inmóviles por la calle. Conmocionado, observo con más atención la escena y, para mi total incredulidad, los cuerpos inertes no son orgánicos… donde debería haber sangre y vísceras sólo hay fragmentos de sistemas electrónicos… Acabo de descubrir un terrible secreto: ¡todos los seres humanos que existen son robots! Pero… yo no soy un robot… ¡Quizá sea el único ser humano vivo del planeta!

Este cuentecillo, propio de película de ciencia-ficción de serie B, parece una improbable fantasía fruto de la mente no demasiado original de un guionista de Hollywood. Pero, ¿realmente podría pasar algo así? ¿Sería posible que toda la humanidad fuera un robot menos yo? ¿Sería posible que yo fuera el único ser humano dotado de conciencia y emociones, siendo todo lo demás una macabra mascarada? ¿Sería posible que yo viviera en una especie de Show de Truman futurista o, quién sabe, encerrado en Matrix?

Esta es la tesis que sostuvo en el siglo XVII el genial filósofo francés René Descartes. En busca de una idea irrefutable, certeza de las certezas, se propuso dudar de todo lo que no fuera indudable. Así, planteó la popular hipótesis del genio maligno: ¿Y si Dios fuera un genio malvado que ha hecho que todo lo que yo percibo y conozco de la realidad fuera falso? La única certeza que me quedaría entonces es la idea de que yo existo. Todo podría ser mentira pero de lo que no me cabe duda es de mi existencia: mis ideas pueden ser falsas pero no hay duda de que las tengo. Yo podría estar loco y en vez de estar tecleando esto en mi ordenador estar encerrado en un psiquiátrico fabulando que tecleo, pero estoy seguro de que, al menos, existe alguien que está loco.

El grave problema, que ni el propio Descartes pudo solucionar, reside en que la única certeza que tendría sería esa: sólo sé que yo existo. No puedo afirmar con seguridad que existe alguien más que yo. Por lo tanto, no puedo estar seguro de que el resto de los seres humanos no sean robots interpretando ser personas, seres desalmados sin emociones ni conciencia que sólo fingen tenerla. ¿Cómo podría salir de esa duda? ¿Cómo saber si estoy soñando o estoy despierto? A lo mejor ahora estoy dormido soñando que tecleo… ¿cómo despertar y ver la auténtica realidad? No se puede, y a esta imposibilidad se la denomina comúnmente en términos filosóficos como solipsismo. Otra forma de denominarlo, algo más reciente, es como el problema del escepticismo hacia las otras mentes: ¿Cómo sé que los demás tienen mente si yo sólo tengo acceso a la mía?

Una posible solución está en pensar que no nos hace tanta falta como a Descartes tener una certeza absoluta de algo. Yo creo que mañana va a salir el sol aunque no tenga una certeza incontestable de ello. El error de Descartes consiste en pensar, de algún modo, que porque algo sea irrefutable ya tiene que ser cierto. Hay dos razones muy sólidas para pensar que los otros individuos tienen mente:

1. Si pensamos que la causa de nuestra mente es poseer un sistema nervioso de unas características determinadas, si los otros seres humanos tienen un sistema nervioso similar al mío, como yo tengo conciencia no hay razones sólidas para pensar que los otros no la tienen.

2. Tener mente hace que tengas un determinado comportamiento. Si los otros seres humanos se comportan como yo, es decir, como si tuvieran mente, tampoco hay razones sólidas para pensar que no la tienen. Sería muy extraño pensar que se comportan como yo sin tenerla.

No podemos salir con absoluta certeza del solipsismo, pero hay razones para pensar que no somos la única conciencia del universo. Podemos estar tranquilos, no creo que la gente que pasea por la calle en un día lluvioso sea un robot diseñado por una mente maquiavélica para engañarme.

La visión opuesta al solipsimo es el panpsiquismo.

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comentarios
  1. Elder dice:

    Felicidades por el blog, tengo rato leyéndolo y siempre es grato aprender algo de filosofía para alguien como yo que conoce muy poco de estos temas.

  2. Moctezuma Mortera dice:

    En el meme “panpsiquismo” escribes: “Incluso algunos niegan la existencia de tal consciencia, achacando a que creemos poseerla debido a un mal uso del lenguaje, a haber heredado el vicio cartesiano de creer que tenemos un cogito cuando verdaderamente no lo tenemos.” ¿Puedes extenderte en los argumentos? Gracias.

  3. yack dice:

    Santiago este tema está muy relacionado con el anterior y tal vez podamos profundizar en ambos al mismo tiempo.

    El solipsismo es la teoría de más alto nivel que puede concebirse, y eso la convierte en invulnerable, pero también en indemostrable. Y como no es falsable, (que no es lo mismo que falsa) no puede formar parte de la ciencia, aunque sí de la buena filosofía.

    Saludos.

  4. Hola Elder:

    Muchas gracias. Entra a comentar siempre que quieras.

    Un cordial saludo.

    Moctezuma:

    He hecho varios posts sobre ese tema. Te mando algunos enlaces que hablan de “materialismo eliminativo” o “teoría de la identidad” que son dos formas de negar la realidad de la mente:

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2011/09/26/el-lenguaje-de-la-mente/

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2011/09/30/a-favor-de-la-identidad-o-sobre-dos-puertas-para-entrar-a-una-casa/

    Yack:

    No podemos falsar de ningún modo que los otros tengan conciencia, pero sin embargo todos pensamos que así es. Incluso la ciencia lo acepta a pesar de no poder demostrarlo. Psicólogos y neurólogos aceptan que sus pacientes tienen mente. Supongo que el asunto se resolverá cuando sepamos cómo el cerebro la genera.

  5. yack dice:

    La ciencia parte del supuesto de que las otras mentes existen, pero eso es algo que nunca se podrá demostrar. Sería como intentar demostrar que existen los personajes de un sueño. Podrías soñar que has demostrado su existencia o no existencia, pero entrarias en un bucle recursivo infinito.

    Sólo hay una manera de intentar falsar la hipotesis solipsista, pero no se la recomiendo a nadie.

    Saludos.

  6. Antonio dice:

    A mi se me vienen instantáneamente varias cosas a la cabeza, en cuanto a este tema.
    Por un lado, creo que es inevitable, cuando se empieza a pensar en estos temas, llegar a las conclusiones que mencionas. Sin embargo, lo mismo que Descartes llega a la conclusión de que no puede dudar de la existencia de su propio pensamiento, el razonamiento deja un resquicio para intuir que las consciencias de los demás, o al menos, los demás en si mismos no son algo totalmente inexistente. El truco, es pensar, como decía Ortega, que no hay una sola manera de existir. Según su razonamiento, el ser humano, la consciencia, lo que percibimos directamente a través de ella, existen, pero también existen los conceptos, por ejemplo si decimos “unicornio” todo el mundo que haya entrado en contacto con el concepto de unicornio, sabe a lo que nos estamos refiriendo. Por tanto, no es que los humanos existamos y el unicornio no, si no que el unicornio existe de una manera “distinta” de la que nosotros existimos. Supongo que en el fondo es una especie de platonismo explicado con otras palabras. Pero a lo que iba, permite al menos resolver en parte el problema de la existencia o inexistencia de los demás: al fin y al cabo, si mi consciencia los percibe es que están “ahí fuera”, de alguna manera, y de alguna manera existen, aunque no sea de la misma manera en que existe uno mismo. Por otro lado, veo como algo contradictorio y evolutivamente improbable que mi consciencia perciba cosas que no existen en absoluto (tendría sentido percibir la inexistencia de algo?)

    También es interesante el tema de cuanto duran los “pulsos de consciencia”. Se me vienen también a la cabeza varias ideas. Tengo entendido que los distintos seres vivos tienen una percepción distinta de los lapsos de tiempo. Equivaldría esto a decir que unos perciben más y otros menos o simplemente que perciben lo mismo a distinta velocidad? Más bien creo que lo segundo, a menos que haya seres que como dice yack, accedan de alguna manera a esos “tiempos muertos de procesamiento” del tiempo universal, mientras que otros accedan solo al “renderizado”, por usar el símil informático. Unos renderizan más rápido que otros, pero eso no implica que accedan al “código” o al “procesamiento” de la información. Desde el punto de vista de los que renderizan solo, esos seres sería una especie de “seres metafísicos”, por decirlo de alguna manera. Por otro lado, es interesante también la manera no lineal de la percepción del tiempo en los humanos. Yo estoy en la idea de que eso es una consecuencia de la manera que tiene el cerebro de procesar y acumular la información (acumula menos al principio de la vida, con lo cual parece que el tiempo pasa más lento, pero luego, al aumentar las conexiones neuronales y la cantidad de información, parece que pasa más rápido). El tema fue tratado en el blog de Pseudópodo;

    http://pseudopodo.wordpress.com/2009/03/05/el-tiempo-logaritmico/

    Por último, las reflexiones que hacéis (sobre todo el experimemto mental de unos seres con pulsos de conciencia de 1000 años) me han hecho recordar algo de lo que hablé en los comentarios del post anterior. El cerebro crea una historia coherente de nuestra consciencia y de lo que nos rodea…pero…supongamos que hay una discontinuidad, por ejemplo en forma de amnesia o imaginemos que un “salto en el tiempo” nos lleva desde nuestro yo de hoy a el de dentro de digamos, 10 años. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros encontrarían el cambio como “discontinuo”, cuando no obstante, todo indica que somos la misma persona que antes de la discontinuidad. ¿Dice algo eso sobre la naturaleza de la conciencia y el tiempo? Bueno…creo que me he desviado un poco del tema…jejeje

    Saludos.

  7. Alejandro Vukasovic dice:

    ¿Un reductio ad absurdum sería útil?

  8. yack dice:

    Antonio, creo que la idea del renderizado es una buena forma de representar el problema de la conciencia, que sólo visualiza el producto final.

    En cuanto al último experimento mental que planteas, yo diría que el sujeto descubriría que ha sufrido amnesia porque su memoria no le da una explicación razonada de lo que está viendo. Se ve más viejo en el espejo que la última imagen que recuerda de sí mismo y todo ha cambiado a su alrededor, empezando por el calendario.

    Esa discontinuidad en su memoria en relación con lo que observa es la prueba indirecta de que ha perdido la conciencia un tiempo demasiado largo para atribuirlo a un sueño o una pérdida de conocimiento. Si se tratara de un viaje en el tiempo, podría deducirlo si su aspecto no ha cambiado, pero sí el entorno. Si ambas cosas han cambiado en la misma proporción debe ser que ha despertado de un coma.

    A esto me refería cuando dije que las discontinuidades mayores de un cronon se rellenaban con deducciones basadas en el flujo continuo de la Realidad.

    Saludos.

  9. Ananías de Camplintela dice:

    La paradoja del solipsismo es puramente imaginaria. Un divertimento para matar los ratos de ocio. Es semejante a la idea del niño metido en el papel de Tarzán y otorgándote el papel de mono acompañante. Nada más cierto que semejante idealización.
    Sin embargo el solipsismo ha naufragado filosóficamente ante una buena fabada asturiana ,ante un exquisito cordero asado o ante una apetitosa caldereta manchega, pues se ha observado y comprobado que en semejantes situaciones uno – como sujeto per se – si se encabrita con la idea de que semejantes manjares sean irreales o productos de una ensoñación puede acabar muriendo por inanición y acaba siempre – sin más argumentos filosóficos que los impuestos por la existencia – por zamparse las viandas y seguir dudando -sabiamente -de si se los ha comido o no.

  10. yack dice:

    Ananias, nunca había oído hablar de la refutación gastronómica del solipsismo. Hasta el momento de leer tu post, yo creía que el solipsismo era una hipótesis indestructible. Está visto que no deja uno de aprender y nunca hay que decir, de este agua no beberé, ni esta cura no es mi padre.

    Saludos.

  11. Muy interesante tu post.

  12. Noodels dice:

    Ambas teorias son correctas. El solipsismo y su negación forman parte de un todo toroidal retroalimentado cuyas características dependerán del momento temporal basado en la posición espacial del momento en que sea debatida dicha observación metafísica.
    Hazme caso y piensa en lo que dijo Lennon en “Yo soy la morsa”;
    “Yo soy como él, así como tu eres él, y así todos nosotros estamos juntos”.

    Nood.

  13. David Hume dice:

    No,yo no recomendaría pensar en esa frase de Lennon.Más que nada,porque la escribió buscando un efecto sonoro,porque se dio cuenta de que al pronunciarla sonaba parecido a una sirena de policía (“I am HE as you are HE as you are ME and WE are all together) y no por lo que decían las palabras.Además, la traducción es “Yo soy él como tú eres él como tú eres yo y nosotros estamos todos juntos”.
    Desde mi punto de vista, que a los otros no se les pueda conocer no afirma que no existan, o sea, que el solipsismo no plantea que estemos solos fuera de nosotros mismos.Lo que sí plantea es que es imposible toda comunicación con el otro, ni siquiera toda afirmación segura de que exista.
    Es decir, que estamos solos dentro de nosotros mismos, que ciertamente no es lo mismo.
    Temo tener que refutar lo de que el argumento gastronómico niegue el solipsismo.El que se come la fabada asturiana, no prueba que la tal fabada sea una realidad existente diferente de sí mismo que puede conocerse, básicamente porque no la conoce, la ingiere, que no es lo mismo.¿O por tragarse una pastilla puede uno afirmar que conoce la existencia de sus componentes? Evidentemente la respuesta es no.
    El ejemplo que a mí me parece más claro del predominio del solipsismo es éste:Cuando yo digo a alguien “me duele una muela”, ese alguien intenta “recordar una sensación” que él experimentó cuando le dolió una de sus muelas, y así infiere impropiamente que ese “recuerdo de una sensación” puede identificarse con el sentido lingüístico de mi enunciado “me duele una muela” Pero así no está para nada conociendo la realidad a la que me refiero, sino solo “recordando” algo que él “sintió” en una de sus propias muelas. Nada que ver conmigo.No me entiende, y yo en realidad no me he comunicado, porque él no ha entendido lo que yo transmitía, sino que ha inferido algo diferente y ha dado por sentado que podía ser idéntico en su sentido.

  14. John dice:

    Y si mi mente, mi cuerpo y todo lo que veo no son mas que artimañas y mi pensamiento funciona independientemente a mi supuesto cerebro? Como saber cual es la realidad? Yo creo que Descartes profundizaba hasta ese punto y por eso yo si respeto su teoría…. Pero como saber que es cierta?

    Yo no lo se… Lo único que se es que yo existo.

  15. John:

    Sí, tú sólo puedes estar seguro que lo único que existes eres tú. Pero es que para vivir a mí no me hace falta que todo sean certezas absolutas. Yo creo que China existe y no pasa nada porque no tenga certeza absoluta de ello. Es que si nos quedamos en Descartes, hay que cerrar el chiringuito: como sólo estoy seguro de que existo y no sé nada más, ¿qué hago? ¿No hago ciencia, no intento descubrir más cosas? ¿Me quedo en ese escepticismo casi absoluto? Y es que porque de algo no tenga certeza absoluta, eso no quiere decir que no pueda aceptarlo. Descartes radicaliza el valor de la certeza.

    El planteamiento de Descartes es magnífico, pura genialidad, pero eso no quita que no esté hasta cierto punto punto equivocado. Mi respeto hacia Descartes sigue siendo muy grande.

  16. Santiago,

    Lo de que para vivir no hagan falta certezas absolutas está claro. Ahora, lo de creer que China existe (por seguir con tu ejemplo) entiendo que es arbitrario. Yo podré decir que en ciertos estados mentales que experimento aparece un elemento que es China; ahora bien, si China es algo más que un matiz de un estado mental, si es algo externo, es una posibilidad ante la cual no hace falta posicionarse —desde luego, puedes afirmar algo al respecto si quieres, pero en mi caso particular nada me impulsa a afirmar enunciados que no considere absolutamente ciertos. Los ejemplos que pones sobre hacer ciencia o descubrir más cosas no requieren la existencia de ningún mundo externo, son estados mentales particulares. La “acción de investigar sobre algo” es un estado mental, en el sentido de que es un contenido de tu experiencia consciente. Que sea “algo más” o “algo externo” es irrelevante a efectos prácticos (e irresoluble a efectos teóricos). Lo que quiero decir con todo esto es que no entiendo muy bien por qué el que sólo sepas con seguridad que existes tú (y tus estados mentales, claro, con todo su contenido, aunque siempre ligados a ti) tiene que ser un impedimento para hacer cosas: exactamente lo mismo que harías con elementos “externos” lo puedes hacer con estados mentales en los que esos elementos aparecen.

  17. Álvaro:

    El problema estaría en que si toda la realidad es tan solo un sueño, yo puedo actuar en ese sueño y puedo conocer las cosas que ocurren en ese sueño, pero habré de resignarme a que no sé la auténtica realidad, a que vivo atrapado en Matrix. Y muchos pensarán que qué sentido tiene llevar una vida que no es verdadera, que se guía por apariencias y espejismos, por estados mentales que no remiten a nada externo a ellos. El mismo Descartes intentó por todos los medios salir de ese solipsismo y poder garantizar que sabíamos algo más que que existimos.

  18. Santiago:

    La cosa es que el término “auténtica realidad” es un prejuicio, curiosamente derivado a partir de estados mentales en los que lo que se experimenta puede describirse con un modelo que supone la existencia de elementos más allá del sujeto (que no sean él ni sus experiencias mentales).

    No hay un problema intrínseco al hecho de no saber si hay algo “externo” al sujeto. El problema que pueda tener alguien con estas cuestiones, en el sentido de tener un sentimiento negativo, es ya cosa subjetiva de cada uno. Desde luego, la gente puede —y suele— pensar así, pero eso no cambia nada: más allá de nuestros estados mentales hay incertidumbre.

    Por supuesto, no digo que “haya que” buscar la incertidumbre —o la mayor certidumbre posible— ni nada por el estilo (aunque es algo a que personalmente me interesa bastante); cada uno que se mueva por sus propios intereses. Simplemente señalaba que afirmar la existencia más allá del sujeto es abitrario.

  19. Álvaro:

    Pero mira que pensar que todo lo que hay son estados mentales y que pensar que remiten a algo externo a ellos es algo arbitrario, supone poner en duda algo tan comúnmente aceptado como que existe un mundo real fuera de mí. Yo, aunque no pueda demostrarlo al 100% creo firmemente que existe tal mundo independiente y que cuando yo muera seguirá funcionando exactamente igual a como lo hace ahora. ¿Tú no compartes esta afirmación aunque sólo sea en grado de creencia?

  20. Santiago:

    No es que piense «que todo lo que hay son estados mentales», sino que es todo lo que puedo asegurar que hay. Puede que efectivamente haya un algo más allá (y a lo mejor hasta se puede llegar a afirmar o negar con seguridad, aunque por lo menos yo no he llegado a ese punto).

    El tema de “poner en duda algo tan comúnmente aceptado” no me dice mucho, porque la mayoría de las personas no reflexionan sobre estos temas en profundidad, ni tienen una mentalidad muy crítica, ni están dispuestas a echar por tierra principios que creían evidentes anteriormente, e incluso aunque tuvieran todas esas predisposiciones, no tienen por qué tener la capacidad (no ya “inteligencia” en el sentido usual, sino una capacidad específica para percibir ciertas sutilezas consustanciales a la actividad filosófica, una “inteligencia filosófica” si quieres, que no tiene por qué ir ligada a la convencional).

    Personalmente si no puedo demostrar algo al 100% no veo por qué tendría que creer firmemente en ello, al menos si estoy siendo racional (que en estas reflexiones, es el caso), ni siquiera veo la motivación: si estoy reflexionando sobre este tema con el único objetivo de encontrar algo así como “la verdad” (o simplemente las conclusiones que puedo sacar sobre las cosas usando la lógica, si quieres) ¿por qué iba a afirmarlo si no lo sé con certeza?. Yo ni creo que exista tal mundo independiente ni lo dejo de creer, sencillamente no me posiciono al respecto.

    Lo que te digo es tan elemental que se enunciaría con la tautología “experimento lo que experimento”, donde con “experimentar” no me refiero a percibir por los sentidos, sino que le doy el sentido más amplio posible: experimento que pienso, experimento que siento, experimento que tengo un cuerpo, experimento cosas distintas de ese cuerpo, experimento que interacciono con esas otras cosas, experimento que percibo información por los sentidos, experimento que veo personas, experimento que su comportamiento es parecido al mío, experimento que dicen que existen independientemente de mí… Todo eso son, por lo menos, cosas que yo experimento, porque si no las experimentase no podría tener constancia de ellas, claro. Cuando hablo de “estado mental” me refiero a ese “experimentar cosas”. Es decir, trivialmente todo cuanto experimento existe, al menos, en tanto que experiencia mía, de eso puedo estar seguro (pero es que estoy seguro básicamente porque es una tautología).

    Se puede explicar también diciendo que la forma en que tengo de experimentar el mundo es epistemológica, no ontológica, en el sentido de que yo simplemente experimento información diversa, pero saber si tengo una especie de “interacción ontológica directa” con otras entidades es imposible, digamos, por definición —o uso— de “saber”: si pudiera tener un vínculo estrictamente ontológico con otra entidad, si supiera que lo tengo entonces estaría experimentando que lo tengo y por tanto experimento una experiencia, y si no lo experimentase no podría saber si lo tengo o no.

    Hablar de algo más allá de lo experimentas —en el sentido amplio que te comento—, más allá de los estados mentales es, en primer lugar, hablar de entidades totalmente inaccesibles para nosotros —en caso de que existan. En segundo lugar, hablar de ese “mundo externo” es construir un modelo para hacer interpretaciones sobre tus experiencias, pero no es más que eso, un modelo que te has inventado con más o menos base, pero en ningún caso lo has “extraído directamente de una realidad externa” ni nada parecido. Ese modelo en particular viene evocado porque de tus experiencias (estados mentales) has extraído la noción de cosas “externas” a otras y se te ha ocurrido aplicar ese concepto al conjunto de la totalidad tus experiencias, y considerar si hay algo externo a ellas, pero ese tipo de generalización no tiene por qué llevar a una respuesta afirmativa, ni yo conozco (al menos por el momento) manera de decidir si lo hace o no.

  21. Parece pues que toda la argumentación lleva a una conclusión bien clara: la existencia de los demás es un “indecidible”: No hay manera de demostrar mediante el pensamiento o la experimentación si existen “autónomamente” en el “exterior”, o si son un invento de la única mente pensante: la “mía”.

  22. ismael dice:

    Intentaré ser concreto en mi idea la cual considero que tiene muchos factores para considerarla acertada. Al principio todo era uno y sigue siendo uno. una estratagema de ese uno inicial fue autoengañarse con la idea del otro. Pues bien todos somos uno y cuando me relaciono con otros me relaciono conmigo mismo. Lo que pasa es que hay una ley segun la cual no se pueden percibir esas vidas a la vez únicamente de una en una. Así el único q vive es el que percibe en el momento presente y ve al otro como una persona con la cual relacionarse pero a esa otra persona que eres tú mismo a lo mejor ya le ha tocadovivenciar o le tocará o nunca lo hará… Y lo mejor de todo es que no se puede asegurar con certeza esta teoría por lo q el autoengaño funciona. Ese uno inicial que soy yo mismo fue muy listo alp

  23. La realidad es una invención de la imaginación humana.La única realidad es el pensamiento. Dijo Buda : “Lo contrario de cada pensamiento,es igualmente cierto.” O sea,que tu elijes lo que quieres que sea verdad para ti.
    Esta en la Biblia ? No he dicho que dioses soys ?

  24. No existe un mundo material,fuera de la conciencia del hombre.Escribió Walt Witman : Toda la teoría del Universo esta orientada hacia un solo individuo,y ese individuo eres tu.En el Evangelio de S. Juan dice : He dicho que sois Dioses,y todos soys hijos del Altísimo…

  25. Tengo el poder de crear mi propia realidad.Las circunstancias,y todo lo que me rodea,no tienen mucha importancia.Lo que importa son mis pensamientos y sentimientos.

  26. Debes pensar,siempre en lo que deseas,para manifestarlo en tu realidad.

  27. Los pensamientos que prevalecen en Usted,aparecerán en su mundo tangible,como una realidad.Pasar del fracaso al éxito,es tan sencillo como apartar la atención del primero y fijarla en el segundo.

  28. MAKKKI dice:

    HAY ALGO QUE SE LLAMA CIENCIA Y BIOLOGÍA. El ego confunde las cosas con su juicio…la palabra mente no es más que el nombre que recibe el funcionamiento del cerebro. No conozco a nadie que haya llegado a este mundo sin un padre y una madre. Evolucionismo. Historia. Cultura. Lenguaje. Son conceptos que dejan muy ATRÁS el maldito solipsismo de Descartes, que nada más lejos de la realidad lo único que hace es alejar al ser humano de su completo desarrollo y plenitud. Me quedo mejor con ARISTÓTELES cuando dice que el ser humano es SOCIAL POR NATURALEZA…o incluso con la frase de mi abuela “el mundo está lleno de mundillos”. SALUDOS.

  29. MAKKKI dice:

    Para más inri…dejo aquí un link interesante sobre el libro “EL ERROR DE DESCARTES” y sí Santiago yo también me rayé mucho con el solipsismo porque tuve ansiedad y desrealización (un problemilla con el sistema nervioso que hace que no percibas bien la realidad) pero para mi no hay solipsismo cuando de verdad conoces el AMOR.

    http://books.google.cz/books/about/El_error_de_Descartes.html?id=_k70ZwEACAAJ&redir_esc=y

    ¿Cuál es el error de Descartes? Para Antonio Damasio, uno de los más prestigiosos investigadores en neurofisiología, el de separar el cuerpo de la mente, con su tesis de que pensar es igual a ser, cuando se trata justamente de lo contrario: en el principio fue el ser, posteriormente el pensar; somos, luego pensamos.Creer que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y del funcionamiento del organismo biológico es un error, porque el cerebro y el resto del cuerpo constituyen un organismo indisociable integrado por circuitos reguladores bioquímicos y neurales que se relacionan con el ambiente como un conjunto, y la actividad mental surge de esta interacción.Esta innovadora visión del hombre se desarrolla en un libro que es, a la vez, riguroso y accesible. Partiendo de casos reales y bien documentados, el autor nos lleva a comprender cómo se forman las imágenes que percibimos, cómo se depositan nuestros conocimientos, cómo opera la memoria, cómo actúan los mecanismos reguladores de nuestra vida, qué son las emociones y sentimientos y, en definitiva, nos proporciona los conocimientos esenciales sobre el funcionamiento del cerebro.

  30. Makkki:

    Yo alguna vez he sentido el mundo exterior como algo extraño, falso, irreal. Lo he interpretado como una especie de sentimiento místico sin más importancia. Sin embargo, no puedo comprender cómo debe ser ese sentimiento en el grado de trastorno psicológico. Debe ser algo realmente malo.

    Por lo demás, completamente de acuerdo con Damasio. Ya leí su libro hace tiempo. Es un clásico en estos temas. Y, esa es la idea: es imposible comprender la mente sin entenderla como un proceso corporal más.

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