Principio de individuación

Publicado: 10 abril 2012 en Ciencias de la computación, Filosofía de la mente, Filosofía general
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A pesar de lo pésimo ayudante para organizar orgías que es mi robot doméstico DOMOT 9000 he decidido darle una segunda oportunidad. Quizá ello se deba a mi buen humor ya que he conseguido ligarme a una chica muy atractiva: Berta. Es una rubia de ojos azules, metro ochenta, 90-60-90… ¡No quepo de júbilo por tal logro! Sólo tiene un desagradable defecto: tiene una hermana gemela, Rita, a la que odio profundamente. Son gemelas idénticas y siempre visten exactamente igual, su personalidad es igualmente muy parecida además de que, curiosamente, su biografía es similar: ambas tienen un doctorado en física y ambas compaginan sus trabajos de modelo con el de investigadoras para el CSIC. A pesar de ello, amo a Berta pero odio a Rita… ¡Soy así de raro!

Entonces doy instrucciones a DOMOT 9000: cuando ambas vengan a casa, dale a Berta un ramo de flores e invita gentilmente a Rita a salir por la puerta. Para que identifique quién es quién introduzco las características de cada una en la base de datos de DOMOT pero… aquí está el gran problema… ¡Ambas tienen exactamente las mismas características! Ambas son rubias, de metro ochenta y van vestidas igual… ¿Qué instrucción le doy a DOMOT para que sepa diferenciarlas? (Vale, sé que hay una muy fácil: que les pregunte el nombre, pero supongamos que ese no es el caso). Por muchas características que introduzca en el robot… si ambas son absolutamente idénticas no hay dato alguno que sirva para que DOMOT pueda resolver la tarea asignada. Al final, la máquina se bloqueó, empezó a echar humo y chispas que terminaron por incendiar el ramo de flores. Asustadas, Berta y Rita huyeron de mi casa. Definitivamente, ¡DOMOT 9000 quiere arruinar mi vida sentimental!

Esta estupidez sirve para ilustrar un viejo problema filosófico. Cuando tenemos dos objetos absolutamente idénticos entre sí, a pesar de que todas sus características son las mismas, somos capaces de decir que ambos son dos objetos diferentes, sabemos que son dos objetos y no sólo uno y el mismo. ¿En qué nos basamos para hacer tal aseveración? No hay ninguna propiedad que los distinga por lo que nada observable puede servirnos para ello (lo cual valdría para criticar el empirismo o el materialismo: los objetos parecen no ser sólo un grupo de impresiones o un conjunto de átomos)… ¿qué entonces?

Una solución clásica ha sido la ubicación espacio-temporal. Efectivamente, dos objetos no pueden estar en el mismo tiempo y en el mismo lugar a la vez. Bastaría con que a DOMOT le instalará un GPS que detectará en todo momento dónde está cada gemela para que siempre las diferenciara. Esto está muy bien pero pensemos que sólo vale para los objetos que tienen una ubicación espacio-temporal clara. Pero, ¿qué pasa con las entidades que no tienen tal cualidad? ¿En qué lugar del espacio-tiempo está el teorema de Pitágoras, un índice bursatil, el número cinco, la democracia, los derechos humanos, la justicia, la verdad o mi soledad? Si tenemos dos oraciones idénticas, por ejemplo, “Me gusta cuando callas porque estás como ausente” y “Me gusta cuando callas porque estás como ausente”… ¿Cómo hacer que DOMOT las identifique como dos oraciones diferentes?

Y aportemos otro giro interesante. Del shock del flamígero incidente ambas hermanas contraen una amnesia retrógada total e irreversible. Ahora no sólo DOMOT sino que ni yo ni nadie podrá jamás saber quién de las dos era quién, ¡ni siquiera ellas mismas! ¡Nadie sabría nunca más quién era Berta y quién Rita! Y yo moriré desdichado sin saber  a la mujer que amaba.

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comentarios
  1. jesuszamorabonilla dice:

    ¿Por qué no le cortas una oreja a Rita, y así las distingues?

  2. Alejandro Vukasovic dice:

    Espero con ansias leer el comentario de Masgüel. 🙂

  3. Jesús:

    Ja, ja. ¿Tú también vienes con recortes?

    Alejandro:

    Sí, sí, vendrá con el revolver cargado, sin duda 😉

  4. Masgüel dice:

    Pues entraba por aquí solo a leer la nueva entrada, pero dado que Alejandro manifiesta una injustificada espectativa hacia mis comentarios, escribo para defraudarle lo antes posible y no hacerle sufrir sin necesidad. No se me ocurre nada que epatante que añadir. Dejo el tema a los que saben:

  5. Domot 9001 dice:

    Unas cuantas observaciones:

    -Si estas enamorado de Berta y odias a Rita es porque al menos existe una diferencia entre ambas. Realmente pienso que dos objetos idénticos son el mismo, o equivalentemente, que si tengo dos objetos diferentes debe existir al menos una diferencia entre ellos. Otra cosa es que no seamos capaces de distinguirlos. Admitiendo que existe tal diferencia, yo creo que podrías programar a DOMOT 9000 para que la encuentre.

    – Gracias a que la masa deforma el espacio, podemos ver un mismo objeto en dos sitios diferentes. Obviamente este fenómeno solo lo apreciamos a nivel macroscópico; es decir ver por el telescopio dos puntos lumínicos alejados uno de otro que representan a la misma estrella. Ergo la ubicación espacio-temporal no resuelve el problema en general.

    – Con respecto a la solución espacio-temporal con objetos que no tienen clara su ubicación espacio temporal ….. las frases que pones como ejemplo son diferentes tanto en cuanto sus caracteres ocupan una ubicación diferente en el texto; ya tienes ahi la identificación. En el caso de los teoremas, los números, etc puedes seguir el mismo criterio espacial para distinguirlos.

    – En el caso de los conceptos ocurre más bien lo contrario de lo que expones, es decir, el problema no es diferenciarlos sino más bien identificarlos como “lo mismo”. Por ejemplo, cómo hacer que un ordenador sepa que dos formulaciones distintas del teorema de Pitágoras realmente representan al mismo teorema o cuándo afirmar que dos objetos distintos pertenecen a una misma clase de objetos (como por ejemplo a la familia de los jarrones). En el caso de las frases el problema sería hacer que una máquina se de cuenta de que:

    Me gusta cuando callas porque estás como ausente

    y

    Disfruto cuando no hablas debido a que no noto tu presencia

    tienen una semántica idéntica (aunque no tengan la misma connotación). Este es uno de los problemas que se trata de resolver actualmente en la inteligencia artificial.

    Un saludo y felicidades por el blog (que nunca esta de más decir este tipo de cosas)

  6. Alejandro Vukasovic dice:

    ¿Si dependemos de la ubicación espacio-temporal, dónde nos deja la mecánica cuántica?

  7. Masgüel:

    Jajaja. No te ofendas. No creo que Alejandro pretenda nada avieso, sólo habrá constatado nuestras constantes disputas. Y, aunque no lo quieras, tus comentarios siempre son epatantes… !He tenido que mirar la palabra en la RAE¡

    Domot 9001:

    Guau, ¿ya han sacado la nueva versión del robot? Voy ahora mismo a comprarte 😉

    Te contesto guión por guión:

    – En el caso de objetos físicos a escala humana no hay problema. Todos los objetos tienen alguna diferencia aunque sea mínima. Pero, ¿qué pasa con los objetos a escala cuántica? ¿Cómo diferenciar a un electrón de otro electrón?

    – Totalmente de acuerdo. Y no sólo el mismo objeto en diferentes lados, sino en diferentes estados cual gato de Schrödinger.

    – Sí. Si las frases están escritas tienen diferente ubicación pero pensemos, por ejemplo, en una historia que corre de boca en boca, un rumor, algo que todo el mundo sabe y comenta y que pasa de generación en generación durante siglos.¿Dónde está? O, como pongo en el texto, el teorema de Pitágoras. Cada vez que alguien lo usa para resolver un problema lo ubicamos, pero mientras tanto… Además, ¿existiría sin que existiera la humanidad? ¿Habría una relación entre los lados de un triángulo rectángulo si Pitágoras no se hubiese dado cuenta de ello?

    – Igualmente de acuerdo. Las máquinas tienen un serio problema con la semántica. De hecho hay autores que defienden que las máquinas sólo pueden tener sintaxis como Searle.

    Y muchas gracias por lo del blog, sabes que estás siempre invitado a comentar o a descalificar a cualquier contertulio. 😉

    Alejandro:

    Así es. En la cuántica ya no se me ocurre criterio alguno para diferenciar nada… pero no sólo para eso, sino para enterarse de algo. Mi médico me tiene prohibido por receta que lea nada de ese submundo maquiavélico. Objetos en muchos estados y sitios a la vez, “acción fantasmal a distancia”, gatos muertos y vivos, vacíos que no están vacíos, partículas que se sienten observadas, tantas dimensiones como teorías… ¡uuuuuffffff!

  8. Alejandro Vukasovic dice:

    Masgüel:

    Me gusta leer los comentarios aquí. 😉 Y los debates entre Santiago y tú me resultan interesantes.

    Santiago:

    Recuerdo un modelo en que existía un sólo electrón que rebotaba en el tiempo… Aunque ahora estudio Astronomía, sigo maravillándome y horrorizándome a partes iguales. En este nivel, nosotros los pobres mortales debemos seguir en piloto automático… Espero que la mentalidad del futuro lidie con esto con mayor elegancia que nosotros.

  9. Lo siento, no termino de ver el problema. Se trata de dos casos de un mismo ejemplar?. Dos ejemplares de un mismo libro? El caso de las gemelas propuesto, creo que es el típico caso de experimento mental que tanto abunda en filosofía. (Ejemplo, Mary, la neuróloga ciega). Me resulta más interesante la versión que plantea Masgüel del problema en la Inteligencia Artificial y la atribución de significado.
    Enhorabuena y gracias por tu blog

  10. Hola José Luis:

    La idea es poner en tela de juicio los criterios que tenemos para distinguir dos objetos exactamente iguales, ya que al hacerlo no utilizamos ni sus propiedades, ni lo que podemos observar de ellos. La cuestión es: Si tienes dos libros exactamente iguales, átomo a átomo, ¿cómo sabes que no son uno y el mismo?

    Y gracias por lo del blog. Gusta leer estas cosas. 😉

  11. José Manuel dice:

    No. La cuestión principal no es que cómo sepamos difereciar dos mónadas aparentemente indivisibles y de naturaleza desemejante, sino cómo se oponen (se contradicen) ellas mismas. ¿Es ese el principio de individualización?

  12. Gracias Santiago por contestar al comentario.
    Creo que efectivamente, como establecen las leyes de identidad de los indiscernibles y de indiscernibilidad de los idénticos, si dos objetos comparten todas sus propiedades son idénticos. Pero “creer que ‘a’ es Berta no es una propiedad de Berta, sino del sujeto que tiene esa creencia.
    No hay forma, a partir de las descripciones que se tenemos de Berta y de Rita de individuarlas mediante sus propiedades, así que habría que recurrir para su individualización a las relaciones que tienen con su entorno, y si ya responden de idéntica manera, entonces……. sólo tendríamos que comprar un único regalo el día de su cumpleaños.
    Es posible que estemos ante uno de esos experimentos mentales tipo Mary la neuróloga ciega que exceden lo que se debe pedir a un experimento mental. Una cosa es tratar con sartenes de molibdeno y otra pensar que existen dos personas iguales hasta en sus experiencias individuales.
    Otra opción es desarrollar lógicas sin un relator de identidad
    Gracias de nuevo

  13. Ananías de Camplintela dice:

    El problema que se plantea aquí hace mucho que fue resuelto de manera genial, irrefutable y magistralmete magníifica por Pierre Menard, autor del Quijote, parte de cuyas andanzas (las de Pierre Menard) fueron recogidas por Jorge Luis Borges en su vasta y fundamental obra literaria y filosófica.

  14. Ananías:

    ¿Resuelto de manera genial, irrefutable y magistralmente magnífica? En todos los años que llevo dedicándome a la filosofía he encontrado argumentos geniales, incluso magistralmente magníficos, pero irrefutables… nunca.

  15. Ananías de Camplintela dice:

    Maquinista:

    Tu problema planteado, que no argumento, es diferenciar entre dos oraciones gramaticales absolutamente idénticas. La irrefutabilidad de la solución que a tal problema encontró Pierre Menard la aplicó no sólo a una simple oración sino a los capítulos trigésimo octavo , noveno y a un fragmento del capítulo veintidós del Quijote, aunque hubiera podido hacerlo con el Quijote entero. Te recomiendo la lectura de esos capítulos en Menard – (hábilmete recogidos y referenciados por Jorge Luis Borges) – y en Miguel de Cervantes. Tal vez entonces puedas vislumbrar, o incluso percibir nítidamente, la irrefutabilidad de sus diferencias, y mediante tal procedimiento distinguir entre las frases idénticas que se te antojen. Unas diferencias tan irrefutables como las que puedes encontrar entre el Dr. Jekill y Mr. Hide. Ahora bien, hay que salir de la Burbuja. Nunca digas nunca jamás.Never say never again.

  16. Ananías:

    ¿Salir de la burbuja? Agradezco tus recomendaciones bibliográficas, pero permíteme que siga dudando de su irrefutabilidad. Aún sin haberlas leído me permito cuestionar su certeza. Genios de la talla de Tomás de Aquino o Leibniz, además de, prácticamente, todos los grandes filósofos de la historia, se han aproximado al problema de la identidad de los indiscernibles sin encontrar una solución clara. De hecho, otros muchos filósofos han definido este tipo de problemas como problemas irresolubles por definición. ¿Menard, Borges o, incluso, Cervantes han encontrado la solución definitiva? Extraño que en la facultad nadie me hablara de ello o que no haya encontrado referencias de ello en las historias de la filosofía clásicas que suelo manejar.

  17. Ananías de Camplintela dice:

    Maquinista:

    Precisamente es el entorno de la facultad y su posterior desarrollo profesional a lo que yo llamo burbuja. Ahí no encontrarás esas referencias. Debes salir de los estrechos caminos que te han marcado los “grandes genios” de la filosofía clásica. No desecharlos u olvidarlos, entíéndeme, sino ampliar horizontes,compaginarlos, divisar nuevos enfoques que como en Borges y otros muchos genios no tratables desde la ortodoxia clásica de la filosofía, te ayudarán a dejar de dar vueltas a una noria detrás de una zanahoria. Pero te advierto que esto sólo es posible con las características de una mente infantil, es decir, abierta y dispuesta a percibir esos enfoques. Tal vez el condicionamiento académico clásico y ortodoxo de los grandes genios, te impida acceder a las sutilezas de Pierre Menard. No pasa nada. Pero no deja de ser sumamente curioso que digas cosas como que desde la ignorancia no se puede ni negar ni afirmar nada y a renglón seguido añadas que te permites poner en duda, aún sin haber leído, aquello de lo que se habla.

  18. Ananías:

    Precisamente, por ser grandes genios es porque no me han marcado “caminos estrechos”. Creo que la característica fundamental de un pensamiento genial es que abre la mente más que la cierra. Es más, no sólo la abre, la conmociona, la hace saltar por los aires. Entender la historia de la filosofía como un adoctrinamiento que lleva a “dar vueltas a una noria detrás de una zanahoria” es no entenderla en absoluto.

    Además, ¿Borges no estaría dentro, no tanto de la historia de la filosofía pero sí de la literatura, como un clásico más? ¿No es ceñirse a sus ideas, a fin de cuentas, seguir con la ortodoxia? Que Borges te parezca algo así como un disidente es extraño viendo las ventas de sus libros en cualquier quiosco.

  19. Jose Luis dice:

    Basta con haber estudiado algo de filosofía para saber que no existe eso que Ananías llama “la ortodoxia clásica de la filosofia”.

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