En las actuales ciencias cognitivas, el concepto de información se ha postulado como central para comprender el funcionamiento de la mente. Muchos afirman rotundamente que la mente es un sistema universal de símbolos, es decir, una máquina que transmite, manipula, modifica información. Tal tesis quedó avalada por el descubrimiento fundacional de las neurociencias: la neurona, una célula cuya primordial misión parece ser la de transmitir información. Además, parece hacerlo de modo relativamente simple, mediante un sistema sumatorio de pesos que hace que una neurona se dispare o no en función de los estímulos recibidos por otras neuronas (la grandísima aportación de Hebb). Además, debido a la plasticidad cerebral, las asambleas de neuronas pueden aprender. En los modelos matemáticos que tenemos de ellas el aprendizaje es arduo y costoso, pero, a la postre eficaz. Podemos entrenar estas agrupaciones de células simples para que hagan un montón de cosas y, a pesar de la dura crítica de Papert y Minsky que dejó está vía de investigación paralizada durante años, hoy ha renacido con fuerza consiguiendo algunos notables resultados.

La idea parece muy buena. Los pioneros de la Inteligencia Artificial pensaban que la mente era algo así como el software de nuestro cerebro, de modo que lo que había que encontrar era ese programa maestro que emulara perfectamente a la mente humana. Pero, pensándolo bien, el cerebro no parece tener un programa que funcione a modo del Prolog o del Lisp (aunque muchos así lo siguen defendiendo: es el popular mentalés). Parecía más lógico empezar por debajo: en vez de construir el software, hagamos el hardware y veremos lo que pasa. Así, basándose en estudios del sistema nervioso, se construían modelos matemáticos y se comprobaba que podían hacer. Es el clásico programa conexionista.

Los modelos de redes neuronales siguen avanzando y, de momento, son lo más parecido que tenemos a cómo los cien mil millones de neuronas que contiene nuestro cerebro, pueden hacer que tengamos vida mental. En este vídeo vemos un pequeño ejemplo de un robot diseñado por Pentti Haikonen a partir de su famosa arquitectura.

El robot detecta la dirección de la fuente de sonido y se acerca a ella. Todo lo hace sin ningún tipo de programa (nada de if, for, case, class, main…) ni realizando ningún cálculo. Simplemente sigue los patrones de una red de neuronas: puro cableado que muestra una notable similitud con lo que parecen ver los neurólogos al cartografiar nuestro cerebro. Es posible que, realmente, nuestro sentido auditivo pueda funcionar así. Es un gran logro y una magnífica vía de investigación que, sin duda, dará un montón de frutos.

Sin embargo (mi famoso sin embargo con el que empiezo el 90% de mis argumentaciones) hay un problema muy grande. Para ciertos procesos mentales el modelo de Haikonen parece muy apropiado, pero sólo para ciertos procesos mentales. ¿Cuáles? A saber, los inconscientes. Porque un sistema basado únicamente en el concepto de información no puede dar constancia de nuestros estados mentales conscientes. Razonemos:

1. He leído mucho acerca del concepto de información, incluso libros dedicados en exclusiva a ese concepto, y no he encontrado una definición satisfactoria. En muchos casos he encontrado una definición matemática (I=1/logp), la cual relaciona la información que disponemos de un suceso con su probabilidad. Está muy bien, y da para pensar un montón, pero no nos dice realmente qué es la información. Un ejemplo muy ilustrativo al respecto es el siguiente: supongamos que tenemos varios medios para codificar una información: una cinta de cassette, un disco de vinilo y un CD. En ambos está guardada la misma canción. Los tres medios están compuestos de materiales diferentes: la cinta de cassette es de plástico unida a diferentes materiales magnéticos que graban la información de forma mecánica y analógica; el disco de vinilo graba la información en surcos en su superficie; y el CD está hecho de policarbonato y aluminio grabando la información de modo digital. Tres materiales diferentes que, maravillosamente, nos dan el mismo resultado: escuchar la misma canción. ¿Qué es lo que tienen en común estos tres objetos hechos de materiales diferentes y estructurados de distinta forma? La información que guardan. Vale pero, ¿qué es exactamente eso que los tres guardan por igual? Vergonzoso silencio.

2. La información sólo tiene sentido en la medida que informa a algo o a alguien. La información es simbólica, refiere a algo, da como resultado algo que no es ella misma, tiene necesariamente una función dentro de un todo más grande. Por ejemplo, en un termostato que activa la calefacción cuando la temperatura baja a 10ºC, cuando el termómetro llega a tal temperatura informa a la caldera para que se active. Su único sentido es activar la caldera. Sin calefacción, el termómetro del termostato sólo es una barra de mercurio que se contrae o se dilata, un objeto sin sentido informativo alguno. Dicho de otro modo: la información no es nada, no es un “objeto” de la naturaleza si no existe un sujeto que la utilice. La naturaleza, sin seres vivos o máquinas que traten la información, está desinformada, no contiene información alguna, porque la información no es una propiedad objetiva, sino subjetiva.

3. Entonces, y aquí viene lo importante, la mente no puede ser sólo flujo de información, ya que esa información tiene sentido sólo si informa a algo o a alguien.   En la máquina de Haikonen, la información que pasa por los cables tiene sentido en la medida en que activa los motores del robot. La información sólo es información cuando causa cosas. A fortiori, el cerebro sí que puede contener flujos de información, pero eso no es lo esencial en ella: lo esencial es que produce pensamientos, emociones, recuerdos, etc. La información puede activar cierto estado mental, pero no puede ser ese estado mental. Al igual que en el robot de Haikonen, la información causa que el robot se mueva, pero el movimiento no es información.

4. Conclusión: que el cerebro contenga un montón de información y que esa información fluya a raudales por sus fibras nerviosas no nos dice nada de la naturaleza de los estados mentales. O, como mucho, sólo nos dice una pequeña parte de la historia. Si entendemos el proceso en términos de entrada y salida, un input (información) como ver al ministro de educación, estimula mis neuronas y hace que la información fluya por ellas para producir un output (resultado que no es información) como puede ser un ataque de pánico (estado mental). La información informa a “alguna parte de mi cerebro” para que ésta produzca, de una manera totalmente desconocida a día de hoy por la ciencia, un estado mental (que ya no es información, sólo es una sensación consciente).

5. Estudiar la mente en términos de la teoría de la información puede dar grandes resultados y, a mi juicio, ha sido uno de los grandes descubrimientos del siglo XX, pero no puede ser toda la historia. Lo importante es saber cómo esa información produce estados mentales. Debe existir algún tipo de mecanismo o proceso físico o biológico desconocido aún que produzca sensaciones, que haga que yo tenga miedo o que piense en mi abuela. Y eso no puede ser un conjunto de neuronas que únicamente se transmitan información unas a otras porque la información no es nada si no hace algo. Descubrir qué es ese algo debe ser la línea fundamental de investigación si queremos saber de una vez por todas cómo funciona la mente.

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comentarios
  1. ekivocado dice:

    Una entrada muy interesante, permíteme apuntar una sutileza que nos puede llevar un poco más lejos. En el ejemplo del punto 1 podrías concluir que lo que tienen en común el CD y la cinta magnética es que ambos almacenan una representación, mediante sistemas de codificación distintos, de la misma señal sonora, esto es, de una secuencia compleja de frecuencias de sonido (simplemente un fenómeno físico bien definido). Pero hasta aquí el concepto de “información” no es necesario (p.ej., en un CD puedes grabar ruido). Lo que almacenan esos soportes en realidad no es información, sino DATOS.

    Ya que has hecho referencia al software, los entendidos en informática distinguen claramente entre datos e información (p.ej., Google vive de extraer información de una inmensa cantidad de datos proporcionados por las acciones de sus usuarios). La famosa Teoría de la Información de Shannon probablemente debería llamarse Teoría de los Datos, ya que de lo que realmente trata es de su codificación y transmisión. Los datos están íntimamente ligados a la información, pero son cosas distintas. No sé si alguien ha establecido una distinción formal (si alguien la conoce sería muy interesante que la aportara), pero puedo intentar una primera aproximación: un dato es una representación simbólica, una codificación, de un fenómeno natural, mientras que la información es la inferencia de una potencial cadena de causas y efectos ligada a ese dato, a partir de un conocimiento previo de posibles relaciones causales entre los fenómenos físicos. El caso del robot es muy claro: éste recoge datos de su entorno mediante sus sensores, y su red neuronal, que almacena una relación estadística entre los posibles datos de entrada y las acciones de respuesta, los convierte en verdadera información útil para su propósito. Como muy bien apuntabas, para que se genere información a partir de datos es imprescindible la existencia de “la máquina” que convierta aquéllos en ésta.

    Perdón por el tocho, pero me he entusiasmado con el tema, a ver qué opinas.

  2. Alvaro A. dice:

    Santiago. Gracias por el vídeo de Haikonen, es impresionante.
    Pienso, sin embargo, que la sola información puede llegar a explicar la naturaleza de los estados mentales.
    Por un lado tenemos información almacenada, estática, o mejor, de un instánte determinado, que serían los pesos sinápticos de las neuronas modificados por el “entrenamiento”. El surco del disco.

    Por otro lado tenemos la conciencia, que enlaza estímulos externos con recuerdos y procesos químicos, hormonales principalmente. Esta ráfaga electroquímica, que llamamos conciencia, alteraría a su vez, necesariamente esos pesos sinápticos hasta el siguiente “estado almacenado”. Este sería el sistema “aguja, modulador, altavoz”.

    No creo que la mente tenga el típico diseño computacional “estado 1 + input = output + estado 2”. Pienso que en el cerebro hay más bien un único estado continuamente modificado por las incesantes entradas y salidas. En lugar de estados discretos. Lo veo más como una bicicleta que está en pie mientras se pedalea, pero cuando te paras se cae. Es decir, sin interacción no hay información.

    Tu red neuronal ha asociado la imágen del Ministro de Educación a tus recuerdos sobre el trabajo. Éstos están asociados a tu representación mental de tu situación laboral, que a su vez están asociados a la representación de la incertidumbre y el miedo. La conciencia se manifiesta entonces como la suma de una representación mental de un posible futuro (que siempre es una mezcla de imágenes que en algún momento entraron por tus sentdos, tu instituto, tu casa, tus compañeros, tu banco…) y de una serie de descargas hormonales.

    Experimentos como el de Haikonen nos ponen en el camino correcto porque nos llevan a los orígenes. ¿En qué momento un organismo tuvo una célula capaz de cambiar su química al acercarse a una fuente de calor y a su vez modificar la química de otra célula vecina que se pudo contraer provocando un desplazamiento que casualmente alejó al organismo de la fuente de calor, y de esta manera alargó su vida y transmitió genéticamente el mecanismo a sus descendientes? (O algo de ese estilo.)

  3. Ekivocado (mejor te tendrías que poner “Acertado”)

    Sí, la distinción entre “datos” e “información” es muy pertinente. Un dato es algo que simplemente es percibido, captado o almacenado, sin, a priori, más interés. El dato se convierte en información cuando se integra dentro de una red causal de procesos. Y esto es una de las cosas que quería dejar muy clara: algo no es información de por sí. No hay “objetos” en la naturaleza que contengan información o, dicho de modo más técnico, la información no existe ontológicamente como una propiedad del objeto. “Un objeto” (un dato) se convierte en información cuando un sujeto (que puede ser otro objeto) lo utiliza para algo.

    Y no te preocupes por escribir mucho, escribe todo lo que quieras y más, siempre, claro está, que sigas diciendo cosas igual de interesantes.

    Álvaro:

    “Esta ráfaga electroquímica, que llamamos conciencia, alteraría a su vez, necesariamente esos pesos sinápticos hasta el siguiente “estado almacenado””

    Es que el problema es que no creo que la ráfaga electroquímica (un axón lanzando un pulso eléctrico y estimulando vesículas sinápticas para que expulsen compuestos químicos) sea la conciencia. Ser consciente de algo, por ejemplo de que 2+2=4, consiste en sentirlo, en darme cuenta de ello. Y, de momento, no tenemos ni idea de cómo sucede eso. La neurona lanza electricidad y los neurotransmisores químicos hacen procesos químicos… Pero cuando pienso que 2+2=4… ¿cómo esas moléculas hacen que yo tenga en mi mente la representación mental de tal suma? Mirando el cerebro con potentes scanners podemos ver qué parte del cerebro se activa. Vemos muchas neuronas con intensa actividad electroquímica, mayor flujo sanguíneo pero…

    “No creo que la mente tenga el típico diseño computacional “estado 1 + input = output + estado 2″. Pienso que en el cerebro hay más bien un único estado continuamente modificado por las incesantes entradas y salidas. En lugar de estados discretos. Lo veo más como una bicicleta que está en pie mientras se pedalea, pero cuando te paras se cae. Es decir, sin interacción no hay información.”

    Sí, vale. Hay muchas teorías que nos dicen que la conciencia es un flujo continuo, como la corriente de agua de un río que se va modificando en función de los inputs que va recibiendo y de los outputs que produce. Pero por otro lado hay otras que nos dicen que la conciencia es un scanner discreto que, a gran velocidad, va haciendo “barridos” como la pantalla de un antiguo televisor… Lo hace tan rápido que tenemos la impresión falsa de que la realidad es continua.

    “Experimentos como el de Haikonen nos ponen en el camino correcto porque nos llevan a los orígenes. ¿En qué momento un organismo tuvo una célula capaz de cambiar su química al acercarse a una fuente de calor y a su vez modificar la química de otra célula vecina que se pudo contraer provocando un desplazamiento que casualmente alejó al organismo de la fuente de calor, y de esta manera alargó su vida y transmitió genéticamente el mecanismo a sus descendientes? (O algo de ese estilo.)”

    Totalmente de acuerdo. Pero el problema es que aún estamos en el principio. El robot de Haikonen nos sirve para explicar procesos muy primitivos. Tendremos que seguir investigando en esa línea para llegar a procesos más complejos. A mí lo que me gustaría, utópico de mí, es ver un robot sintiendo dolor. Sería el descubrimiento de la historia: un robot que dice “¡Ay!” porque realmente tiene una sensación de dolor (y no un modelo matemático de la conducta de alguien que tiene dolor). De momento sólo podemos construir máquinas que, por ejemplo, ante un sonido o color determinados, huyan y emitan por su altavoz “¡Ay!”. Estas máquinas pueden ser competentes “actores teatrales” de lo que es el dolor, pero no lo sienten realmente.

  4. Yack dice:

    Interesante entrada y bien planteada, aunque me temo que no vamos a dar con la solución.

    Ahí va mi intento:

    La realidad se compone de materia determinista y agentes teleológicos.

    La materia determinista se limita a evolucionar a través del tiempo por la simple aplicación de las leyes de la física. Los agentes teleonómicos son estructuras que poseen un “proyecto” y tratan de modificar la evolución de la realidad para que se adapte a su proyecto.

    Para cambiar la realidad, los agentes teleonómicos imaginan cómo será esa realidad en el futuro y buscan la manera de cambiar la cadena de sucesos futuros para que finalmente converjan hacia el escenario deseado.

    Pero para interceptar y redirigir la evolución necesitan información. Para un agente teleológico, la información es todo dato que le ayuda o le puede ayudar en su intento de modificar el futuro de acuerdo con su proyecto. Un dato es cualquier cosa susceptible de convertirse en información.

    Los ATs disponen de un mecanismo (la mente humana es el ejemplo más obvio) que les permite visualizar el futuro probable, compararlo con el futuro deseado e idear acciones que acercan el futuro probable al futuro deseado.

    La parte difícil es explicar cómo un AT, que está formado de piezas sujetas a las leyes de la realidad, pueden adquirir la independencia y libertad necesaria para cambiarla según su plan.

    Sería como decir que uno de los engranajes de un mecanismo de relojería tiene sus propios planes sobre qué debería hacer el reloj.

    Saludos.

  5. Alvaro A. dice:

    Santiago:
    Siempre tengo la sensación, al pensar en este tema, que los árboles no nos dejan ver el bosque. Quiero decir, que esto sucede porque intentamos explicar un mecanismo utilizando el mecanismo mismo.
    Estamos convencidos de que la conciencia tiene que ser algo más, un nivel superior, de una naturaleza quizás diferente a los simples estados mentales.
    Pero ¿y si esto no es más que una ilusión? Puede que se comience por almacenar una representación mental de un estímulo externo (recuerdo). En un siguiente paso se incluye entre esas representaciones mentales una que corresponda con nosotros mismos (reconocimiento). Y en un paso más allá se puedan proyectar esas representaciones mentales en el tiempo (previsión).
    Quizás juntando estos elementos, que no son simples pero al menos se pueden aislar, sea suficiente para obtener la conciencia. Siempre teniendo en cuenta que estamos analizando un sistema complejo y tendemos a compararlo con un ordenador, que no es un sistema complejo.

    Yack:
    Tu modelo encaja si eliminas la exigencia de que ese AT tenga independencia y libertad. Si por el contrario ese mecanismo es automático y determinista, y su ‘dirección’ viene definida por su propia naturaleza, todo encajaría. Dicho de otro modo: si permite sobrevivir se replica y si no desaparece, sin libertad y sin intencionalidad, el viejo Darwin.

  6. Yack dice:

    Santiago, he querido decir que “nos parece” que los ATs tienen autonomía y libertad, aunque sabemos que forman parte de la realidad y por tanto deben seguir las mismas pautas que la materia determinista. Después de todo, nosotros también somos ATs y nuestro razonamiento forma parte del problema que pretendemos resolver.

    La dificultad que yo veo está en compatibilizar el determinismo, que sin duda afecta a los ATs, con su capacidad para manejar información y modificar el futuro según sus planes.

    Nuestra intuición nos dice que un AT debe poseer un estatus de libertad que no tiene la materia determinista y que le permite, en alguna medida, zafarse del programa maestro que suponen las leyes físicas.

    Darwin da una explicación sobre cómo surgieron esos AT’s a partir de la materia determinista, pero no explica como coexiste el determinismo y la libertad en los ATs.

    Para simplificar, supongamos que estamos en un universo determinista, es decir, un universo en el que se repetirían los mismos sucesos cada vez que se reiniciara. Por ejemplo, un universo virtual generado por un ordenador, dónde sí podrían existir ATs, como sería el caso de jugadores virtuales de ajedrez o soldados que defienden un enclave.

    Volviendo a nuestro universo real, si consideramos en el instante T, anterior al nacimiento de la vida, las posiciones actuales de los átomos que formarán una bacteria en el instante futuro T’, bastaría con calcular en T las posiciones de esos átomos aplicando las leyes físicas (omitiendo las de la biología, evolución, o cualquier otra de alto nivel) para establecer la configuración exacta que adoptará la bacteria en el instante T’.

    Entonces, ¿en qué se diferenciaría un AT de una roca abandonada a su suerte? Si todo ocurre necesariamente, ¿para qué necesitamos cerebro, conciencia o información? ¿Por qué existen los ATs?

    Estas preguntas, aunque no tienen interés científico, al menos para mí, pueden resultar inquietantes desde el nivel filosófico.

    Saludos.

  7. yack dice:

    Donde dije “Santiago” quise decir “Alvaro”. Saludos.

  8. Alvaro A. dice:

    Yack: Mi impresión es que la diferencia está en la complejidad. Un AT está tan abandonado a su suerte como una roca. La diferencia está en que su “funcionamiento” y su interacción con el entorno es varios grados de magnitud más compleja. Intuyo que en esa complejidad reside la apariencia de autonomía y libertad.

    Entiendo que filosóficamente, esta visión te pueda plantear inquietud. Así ha sido históricamente y así seguirá siendo.

  9. Álvaro:

    Cuando digo que la información no es todo, no estoy diciendo que haya que apelar a un espíritu, alma o impulso vital mágico para explicar la mente. No voy en la línea de “debe ser algo más” propia de las religiones. Sólo remito a que el modelo computacional o informacional de la mente está muy bien pero es insuficiente.

    Y es que no puede ni siquiera explicar el “simple estado mental”. De hecho, todas las máquinas, computadoras y robots que disponemos en la actualidad no tienen estados mentales en absoluto. Cuando decimos que un robot se representa, por ejemplo, el espacio que le rodea, realmente no se lo representa. Por sus circuitos corren pulsos eléctricos que, combinados de cierta manera, hacen que se comporte “como si” tuviera una mente que se representa tal espacio. Pero en él no hay nada parecido a un estado mental, a una representación en donde él visualice su alrededor.

    Hay autores que dicen que la conciencia es una ilusión (Dennett o Ryle) pero me cuesta mucho darles la razón. ¿Cómo va a ser una ilusión sentir dolor? Seria posible que la espina que me he clavado fuera falsa, no existiera y yo estuviera encerrado en Matrix, pero el dolor no puede ser una ilusión.

    Yack:

    Todo de acuerdo menos con lo de la libertad, la cual sí que me parece una ilusión.

    Saludos.

  10. Yack dice:

    Creo que existe una diferencia esencial entre un AT y una piedra y al hablar de información ya estamos asumiendo esta diferencia. La información es la brújula que le permite al AT navegar hacia un destino especifico en el océano determinista en el que flotan a la deriva el resto de seres inertes. Si hay determinismo no se necesita brújula, y menos aun conciencia.

    Alvaro, atribuirlo a la complejidad no ayuda mucho porque la complejidad es sólo una de las formas en que visualizamos la gestión de la información por parte de los ATs.

    Podemos imaginar una máquina tan compleja como queramos que se retuerce sobre sí misma sin ningún propósito ni objetivo, y no la consideraríamos un AT.

    Además existe una diferencia objetiva que hay que explicar: Un AT puede revertir en materia inerte (morir) pero no a la inversa, si no es con la intermediación de un AT que catalice la operación (alimentación, reproducción, tecnología, etc.).

    En cuanto a lo que afirma Dennet, estoy de acuerdo contigo, Santiago. Yo más bien creo que sería más razonable afirmar que sabemos con seguridad que existe la conciencia (al menos la nuestra) y que todo lo demás (la realidad y los demás ATs) sólo son suposiciones indemostrables.

    De hecho, a nivel filosófico, sería más racional cuestionarse nuestros juicios sobre la realidad que la existencia de la conciencia. Por un lado tenemos percepción directa de la conciencia y, según creemos saber, nuestros juicios sólo son procesos deterministas regidos por el programa maestro del universo (las leyes de la física).

    Se supone que la racionalidad se basa en la capacidad de elegir entre diferentes alternativas con la ayuda de un artefacto (la mente) que gestiona e interpreta la información disponible para actualizar el rumbo hacia el objetivo final (sobrevivir o reproducirse, por ejemplo).

    Si encontramos inconsistencias tan severas como la existencia de la conciencia (ya expresé mi opinión en otro post sobre la conciencia) y de seres como los ATs que, siendo deterministas pueden al mismo tiempo perseguir objetivos propios, cabe pensar si la realidad es sólo una simulación creada para nuestra conciencia.

    Hasta en las mejores películas o videojuegos, si uno se fija bien, aparecen inconsistencias severas (¿cómo se las arregla el de la cámara para estar siempre en el mejor sitio para captar la acción?) que sólo percibimos cuando maduramos y tal vez nuestra realidad las tiene y estemos cuestionándolas aquí y ahora. Estas inconsistencias serían el único tipo de argumento que podría apoyar la hipótesis de que vivimos en una simulación, posibilidad ésta que algunos científicos se toman en serio.

    Saludos.

  11. Alvaro A. dice:

    Santiago:

    Ya sé que no te refieres a un espíritu, me he expresado mal. Lo que quiero decir es que si en el código genético solo hay información, y en el desarrollo de los organismos no interviene más que ese código genético y la energía externa necesaria para el desarrollo, el resultado (el organismo en su integridad) debe ser posible explicarlo en terminos de información.
    Por supuesto que los modelos actuales aún están muy lejos, en términos de complejidad de acercarse a la realidad.

    Yack:
    “Podemos imaginar una máquina tan compleja como queramos que se retuerce sobre sí misma sin ningún propósito ni objetivo, y no la consideraríamos un AT.”

    Sin embargo podemos imaginar una máquina que es capaz de autorepararse, buscar su propia energía y construir una réplica de si misma buscando las piezas necesarias para finalmente copiar su propia “ROM” en la de la réplica (tecnológicamente y con el tiempo suficiente es imaginable).
    Me podrás decir que en ese caso el AT no es la máquina, sino el ingeniero que la construyó por vez primera. Sin embargo tal razonamiento sería aplicable a todo organismo, cuyo AT se podría buscar en el código genético de la/s célula/s que lo originaron.
    De esta forma transformaríamos el problema en la búsqueda del origen de esa cadena de ATs, que creo que es una cuestión diferente a la planteada por Santiago.
    De lo que se trata es de intentar explicar el funcionamiento de un organismo existente, sin recurrir a su origen.
    Sigo sin encontrar un argumento que me convenza de que una decisión humana es de diferente naturaleza que una decisión computacional solo que con un número enormemente mayor de variables.

    Saludos.

  12. yack dice:

    Mi opinión es que un robot es un AT en la medida que tiene sus propios objetivos, utiliza información y puede llevarlos a término navegando contracorriente (la complejidad es sólo un atributo que suele estar asociado a los performance de los ATs).

    El hecho de que haya sido fabricado por el AT más AT que existe (el hombre) no cambia lo esencial. Nosotros también hemos sido fabricados por el proceso de la selección natural que es, hasta donde sabemos, el único mecanismo que genera ATs sin ser un AT. Da ahí que los creacionistas intenten vincular este mecanismo con el gran Hacedor.

    Pero podemos imaginar que la paradoja de la existencia de ATs compatibles con un mundo determinista requiere una explicación diferente. Tal vez exista en alguna parte un super AT que diseña esta realidad y la experimenta a través de la conciencia, como nosotros diseñamos un videojuego (realidad) y lo experimentamos con la ayuda de unas gafas de realidad virtual (conciencia).

    Y no estoy hablando de un señor con luengas barbas y un triangulo flotando sobre su cabeza que premia a los buenos y castiga a los malos, como pretenden los creacionistas. Para los seres virtuales de un mundo artificial el equivalente sería el programador que habita en otro plano inaccesible de la realidad.

    Saludos.

  13. Yack:

    ¿No te estarás volviendo teísta a estas alturas?

  14. Yack dice:

    Depende de lo que entendamos por teísta.

    Si consideramos que un programador puede ser dios para los comecocos, no descarto que nosotros seamos comecocos para otro nivel de realidad donde habitan nuestros dioses.

    Y si descubrimos inconsistencias severas en este nivel de realidad, podemos plantearnos esa posibilidad con cierta verosimilitud.

    Tal vez nosotros seamos los avatares de los propios dioses y nuestra conciencia la interface divina-humana que conecta a los dioses con la realidad virtual que han creado. Creo recordar una entrada en este blog que hablaba de la posibilidad de simulaciones anidadas a gran escala.

    Sólo hay una manera de comprobar si estamos en una simulación: volarse la tapa de los sesos y ver que ocurre. Pero casualmente tenemos un mecanismo de seguridad que nos impide hacerlo.

    Saludos.

  15. Alejandro Vukasovic dice:

    Experimento interesante (y dirá mucho sobre mi opinión sobre esta entrada):

    Disponemos de dos CD. Uno contiene 74 minutos de una preciosa sinfonía y el otro unos espléndidos 74 minutos de ruido blanco (Ah… viva el noise xD). Dispondemos de idénticas cubetas con la misma cantidad de ácido en cada una. Ahora ¿Cuál cubeta registra el mayor aumento de temperatura al dejar caer cada CD en un cubeta diferente?

    (Sí. Es una variación del resorte comprimido que se arroja al ácido. Sí. Hubiera sido más piromaníaco quemar una obra completa del autor de nuestra preferencia y luego quemar una versión con la letras revueltas. Sí. Es una malísima broma)

    Ekivokado me quitó las palabras de la boca… Los CDs no guardan información per se, pero ¿qué diantres es información? Como puedo ir tan suelto de cuerpo y decirte “Santiago, los CD son medios de almacenamiento; sistemas físicos de los que usamos ciertos estados que mapeamos con… bla, bla… Y no sólo eso, también necesitamos de un sistema de lectura apropiado, de lo contrario, sólo obtendríamos un galimatías… ”

    ¿Es posible concebir la información sin la necesidad de informantes e informados? ¿Estamos haciendo las preguntas adecuadas?

  16. yack dice:

    Alejandro, a tu última pregunta yo contestaría que no puede existir información sin informados, pero sí sin informantes.

    Este diálogo es información entre informantes e informados, pero la salida del sol por el horizonte es información en la que no hay informante aunque si informados. En una Tierra prebiotica no habría información al no existir seres que puedan ser informados.

    A veces se cuantifica la información en términos de energía, pero esto se debe a que se requiere una interacción energética para que la información fluya y se manifieste. Sin embargo la energía no es información necesariamente ni la equivalencia entre energía e información es siempre la misma, salvo en sistemas estandarizados diseñados para el intercambio de información como un CD o una memoria electrónica.

    Saludos.

  17. María José Blanco Rebollo dice:

    Pues yo contestaría que la información existe independiente de los informados y de los informantes. Es decir,los datos registrados en un CD tienen existencia propia una vez allí depositados tanto si existen informados como si no. Tal y como tratáis aquí el concepto de informante se le supone una voluntad de informar que no tiene por qué ser necesaria. Algo existe y existe se lo mire o no, quiera ello ser mirado o no. La información sólo son datos a los que les asigna un valor semántico, relevante dentro de un contexto determinado.

  18. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack:

    ¿Consideras entonces a la información como una propiedad emergente de alguna clase?

  19. Yack dice:

    La información es un concepto que existe desde el momento en que aparecen seres vivos que son capaces de utilizar ciertas interacciones energéticas para cambiar el futuro de acuerdo con un plan preestablecido en el pasado. El hombre es el único que ha llegado a identificar conscientemente el concepto de información y desde ese conocimiento es capaz de identificar a los seres que pueden generarla deliberadamente y convertir en información las interacciones energéticas con el medio.

    Pero la aceptación de que existe la información implica (en mi opinión) una de estas dos posibilidades:

    – La información puede cambiar el curso determinista del universo, pero sólo a partir de la emergencia de seres vivos y sus derivados. Es decir, que los seres vivos, a pesar de estar formados por átomos y sometidos a las leyes físicas, poseen una especie de patente de corso para cambiar el rumbo determinista del universo, reescribiendo su historia.

    – Que en realidad los seres vivos no cambian nada, sino que están embebidos en ese determinismo universal. En tal caso, todos nuestros razonamientos, teorías y explicaciones, estarían definidas con exactitud desde el comienzo mismo de eso que llamamos Realidad. Y eso implicaría una programación minuciosa del universo, incluidas estas palabras, que se despliega cronón a cronón siguiendo un código ya escrito. Una versión más simple, económica y verosímil, sería la de que la Realidad sólo es una simulación y que el Universo no existe, más allá de la representación en nuestra conciencia. Un ejemplo que ilustra esta idea serían los sueños y las realidades virtuales inmersivas como las que se plantean en películas como Matrix o Desafío total.

    Saludos.

  20. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack… ¿Qué entiendes por un cronón?

  21. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack:

    ¿Te adhieres al a idea de que un universo discreto implica un universo computable?

  22. Yack dice:

    En mi opinión el universo tiene una configuración en el instante T y otra diferente en el instante T+1. El cronón sería el tiempo de Planck, tan pequeño que no habría cambios dentro de él. Algo parecido a los fotogramas de una película, que siendo estáticos, recrean la percepción de movimiento en la conciencia del observador. Cada fotograma duraría un cronón.

    Hasta donde sabe la ciencia, el paso de la configuración en T a la configuración en T+1 se realiza por la simple aplicación de un algoritmo (las leyes de la física) y en ese sentido puede considerarse que el universo es una computadora y que la realidad es computable.

    Ahora bien, nuestra mente, nuestra conciencia y nuestra inteligencia, al estar compuestas de átomos, forman parte de ese universo y se rigen (hasta donde sabemos) por las mismas reglas.

    Entonces, si estamos resolviendo un problema en el instante T y en T+n tenemos una solución, resulta obvio que la solución ya estaba implícita en el instante T y sólo era cuestión de que se produjesen n computaciones en el Universo para llegar a la configuración T+n.

    En T+n sólo existe la impresión de que nosotros hemos resuelto el problema, cuando únicamente somos espectadores pasivos del devenir determinista del universo. ¿Y para que la conciencia? ¿Sólo para darnos el gusto de creernos libres e inteligentes?

    Para que nosotros fuésemos agentes inteligentes genuinos deberíamos podernos independizar del programa maestro que gobierna al universo y ser capaces de elegir entre varias alternativas. Por ejemplo, si recordamos lo que ocurre si un vehículo colisiona con un ser humano, podemos recrear el futuro y ver cómo somos atropellados. Nuestro programa individual de supervivencia nos haría saltar (o no) y con ello cambiaríamos el futuro. Y eso es lo que se supone que hacen los ATs.

    Sin embargo, ¿cómo se compatibiliza el hecho de que el programa maestro del universo determina nuestra configuración futura, y al mismo tiempo nuestro programa de supervivencia parece ser capaz de elegir entre varias alternativas? En un sistema determinista, como una película que se proyecta en la pantalla, no caben las elecciones porque cada fotograma lleva necesariamente al siguiente, aunque al observador le pueda parecer que los protagonistas tienen libertad para elegir su destino.

    Sea lo que sea el programa individual de los ATs, debe formar parte del programa principal y eso nos lleva a un callejón sin salida, al menos desde la visión de la ciencia y de la propia intuición.

    Una forma de resolverlo es suponer que, en realidad, el programa maestro es el del AT y que el programa del universo sólo es un subprograma supeditado a él. Es lo que ocurre en los sueños, generados por nuestra mente en los que el universo sólo es un aditamento, un escenario en el que se desarrolla la acción principal, que es la que tiene que ver con nosotros mismos.

    La conciencia no es, en tal caso, un accidente casual en el universo, sino que el universo es sólo un escenario dispuesto para que la conciencia experimente vivencias. Tampoco es necesario recrear un universo inmenso, sino únicamente un universo que nos parezca inmenso, como ocurre en los sueños.

    La explicación completa que incluyera al programador maestro, al programa y a nuestra conciencia, estaría a otro nivel, y dado que nuestro pensamiento es determinista y está programado, sólo llegaremos a saber lo que el programa maestro quiera que sepamos, aunque siempre nos proporcionará la sensación de que somos nosotros los que generamos el pensamiento libremente y podemos dirigirlo en cualquier dirección.

    Y eso nos llevaría al tema del libre albedrío o del solipsismo o de la conciencia.

    Saludos.

  23. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack:

    ¿De casualidad leíste “A new kind of science” de Stephen Wolfram? Eso podría explicar muuuchas cosas (no del universo, pero sí de tu postura)

    El tiempo de Planck y un cronón son ambas unidades discretas de tiempo, pero tienen significados distintos. Todavía no entiendo que tiene que ver un cronón con la conciencia ¿sabes? Quiero decir, bien la conciencia podría ser discreta, pero… ¿Un cronón? ¿No es eso un poco rebuscado? ¿Después va a entrar a jugar la fuerza débil, el gravitón y e bosón de Higgs?

    ¿Las leyes de la física como algoritmos? Pues mira tú… Yo pensaba que eran de naturaleza descriptiva… Que ignorante de mi. ¿Cómo llegamos a la conclusión de que las leyes de la física son algoritmos? Y reitero: SON.

  24. yack dice:

    Alejandro, en contestación a tu primera pregunta: NO, y si aseguras (y yo me lo creo) que coincido en muuuuuuuuuchas cosas con alguien cuya existencia desconocía, alguien que publica libros y que tú, que sabes tanto, has leído, me das una gran alegría.

    En cuanto a tu segunda afirmación te remito a la Wikipedia: El tiempo de Planck o cronón (término acuñado en 1926 por Robert Lévi) es una unidad de tiempo, considerada como el intervalo temporal más pequeño que puede ser medido1

    Respecto a la tercera cuestión, te remito a lo que escribí a propósito de la conciencia en este mismo Blog y que no voy a repetir aquí. Lo de la fuerza débil, el gravitón, etc. no lo he dicho yo, sino tú, con el fin evidente de disponer de suficiente material para desacreditarme, así que no voy a comentarlo.

    Respecto a la última cuestión, más bien se asemeja a una ironía que a una pregunta, comentario o argumento. Mi respuesta es, en este caso, una pregunta directa: ¿a qué viene esta ironía?

    Y una última aclaración:

    A mi entender, un algoritmo es un procedimiento tras cuya aplicación, una situación A se transforma en otra B de forma automática y determinista. En el contexto en el que estábamos hablado, el término algoritmo me parece acertado, aunque si recurrimos al diccionario de la Real Academia, tal vez no encontremos la acepción “leyes de la física”.

    Pero esto ya deberías saberlo tú puesto que eres muy inteligente y la inteligencia (según dicen) se caracteriza porque no es algorítmica, sino que puede interpretar la información en función del contexto. La mala uva, en cambio, sí es algorítmica y de ahí que no tenga como objetivo entender o interpretar al interlocutor, sino la mucho más modesta intención de desacreditarlo.

    Saludos.

  25. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack:

    1.- Pues creo que deberías leerlo. Se puede estar en desacuerdo con algunos puntos del libro, pero te recomiendo su lectura. Es probable que resulte de tu agrado. Utilizar autómatas para modelar situaciones físicas es una idea… De hecho la idea de concebir al universo como una máquina de estados finitos es realmente seductora (ya sabes, podemos modelar una máquina expendedora, un adversario en un videojuego, etc), pero no sé si ha términado de seducir a los físicos de profesión… Me pregunto si no será una “distorsión profesional” de nosotros los informáticos… xD xD xD.

    2.- Me refería a este post (como tu bien has señalado):

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2012/01/16/teletransportacion/

    Es mi error por no haberme expresado claramente.Y mi crítica va por la parte de que se podría haber hablado de la discontinuidad de la conciencia sin tener que apelar al concepto de tiempo discreto; mejor utilizar una unidad mínima de tiempo para la evoulción del sistema. Lo que nos lleva a:

    3.- El tiempo de Planck es una cuantificación del tiempo mismo; mientras que un cronón es la cuantificación de la evolución de un sistema en su línea de mundo.

    ( http://en.wikipedia.org/wiki/Chronon ) xD

    4.- A pesar de la utilidad de modelar usando autómatas, sigo prefiriendo a las “leyes de la física”. Quizá sólo sea una preferencia personal, pero me parece que nos llevan a concepciones distintas ¿qué piensas de eso? ¿Qué es más problemático? ¿Concebir que la materia es de una determinada manera?¿O pensar en términos computacionales?

  26. Yack dice:

    Maria José, cuando le damos un nombre a algo es para que nos sirva para manejarlo más cómodamente y para eso tiene que poseer carácter restrictivo.

    ¿Una estrella en el firmamento es o no es información? Si decimos que es información, en todos los casos, haya o no haya quien la vea, debemos admitir que todo es información y en tal caso el concepto pierde su utilidad.

    Ahora bien, si decimos que una estrella en el firmamento es información sólo si un ser vivo puede captar una pequeña porción de su energía y utilizarla para llevar a cabo su proyecto, estamos dando contenido a un término (información) en sí mismo vacío.

    Entonces, si alguien me preguntara si un CD contiene información, yo diría que contiene información, sólo en el caso de que pudiera ser utilizada para cambiar el futuro.

    Por otro lado, un CD puede contener muchos tipos de información, pero en general se da por supuesto que contiene (o no) un determinado tipo de información (música, imágenes, texto). Podría contener un patrón aleatorio, pero imaginemos que un artista lo emplea para componer una obra “abstracta”, la vende, y con el dinero y la fama que consigue mejora su estatus social y eso le facilita además reproducirse en condiciones óptimas. En tal caso, algo que técnicamente podría considerarse como ausencia de información, se ha convertido en información.

    Pero tampoco hay que complicarse demasiado forzando los límites: Información es todo aquello que puede modificar el futuro al ser procesado por un ser vivo o un AT. Sin embargo, cuando estamos en informática, por ejemplo, se pueden dar definiciones menos filosóficas, pero más precisas y útiles dentro de ese campo especifico, pero que no nos dice nada, o casi nada, en el terreno filosófico.

    Saludos.

  27. Alejandro Vukasovic dice:

    Yack:

    No has respondido todavía. xD

  28. Yack dice:

    Creí que había contestado a todo, pero si te refieres a la última pregunta, te daré una respuesta explicita.

    Tenemos el estado A del universo en el instante T. En el instante T+1 tenemos el estado B.
    La primera pregunta que se hizo el hombre al bajar de los árboles fue: ¿Qué criterio sigue el universo para pasar de A a B? Y la mejor respuesta que encontramos fue: las leyes de la física.

    Si podemos hacer predicciones es porque entre cada dos instantes consecutivos se aplica siempre el mismo algoritmo, y obviamente ese algoritmo es el representado por las leyes físicas, que se puede materializar en fórmulas y funciones, que no son otra cosa que algoritmos en formato matemático.

    ¿Se te ocurre algún otro criterio, algorítmico o no, para transitar desde el estado A al estado B, que no sean las leyes de la física, conocidas o por conocer?

    De todas maneras estamos hablando en un contexto: la región del universo que habitamos y la discusión sobre qué es la información y sus implicaciones filosóficas.

    Saludos.

  29. yack dice:

    Alejandro, cuando escribí la última respuesta no había aparecido en mi pantalla tu mensaje de las 14:01 así que paso a contestarlo:

    Tomo nota del libro y procuraré leerlo en esta o en otra vida.

    Respecto a la informática, pienso que ha sido una bendición del cielo porque permite abordar problemas, como la inteligencia, la física, la genética y prácticamente cualquier cosa, desde una perspectiva tan nueva como esclarecedora.

    Por primera vez podemos seguir la pista de la información y experimentar con ella sin limitación ni costo significativo, lo que nos ha llevado, entre otras cosas, a cuestionarnos si la materia es algo diferente a la información.

    Sabemos que todas nuestras creencias sólo son patrones energéticos o más exactamente información. La creencia de que existe un mundo real, sólido y que está fuera de nuestra conciencia es una pura conjetura indemostrable.

    Aplicando la navaja de Occam cabría preguntarse si es razonable asegurar que existe el gigantesco universo real, cuando sólo estamos seguros de que existe una económica simulación a la que accede nuestra conciencia.

    Otra cosa es que los físicos se sientan más cómodos trabajando con un modelo basado en la existencia de un mundo real, al que pueden acceder como observadores objetivos, porque ese planteamiento ha funcionado muy bien hasta ahora. Pero aquí estamos en el terreno filosófico, preguntándonos cuestiones que a los físicos no tienen por qué interesarles.

    Es como si a un jugador de ajedrez le preguntas si le interesa de qué están hechos los materiales del tablero o si conoce la historia del ajedrez. Él está absorto en ganar la partida y se mueve en el nivel operacional más eficiente: el de conocer las leyes de su pequeño universo y hacer conjeturas a partir de las posiciones actuales de las piezas, para coronar su proyecto: dar mate al contrario.

    No obstante, los físicos pueden (y lo hacen) cuestionarse si la realidad que perciben es una simulación o si considerándola como una simulación (lo sea o no), puede aportarles información extra.

    Respecto al tema de la conciencia, ya dije que la evidencia incuestionable de la discontinuidad de la conciencia se deriva del hecho de que no tiene acceso al pasado ni al futuro. Lo de introducir el concepto de cronón se debió a la deriva que tomó el debate y con el único fin de darle más claridad y consistencia a la descripción.

    En cuanto a la última cuestión, estoy convencido de que las simulaciones cada vez más sofisticadas nos llevarán a descubrimientos y a soluciones prácticas inalcanzables desde el modelo basado en la realidad.

    Creo que pronto se podrá modelizar la mente humana, los organismos vivos y hasta el propio universo (ya se simulan colisiones de galaxias entre otros muchos procesos).

    Y tal vez cuando se consiga una modelización de cierto nivel, que además posee la ventaja de estar bajo nuestro control (una realidad hecha a medida de nuestros deseos que nos convierte en dioses), migremos nuestra conciencia a esa nueva realidad. O tal vez eso ya ha ocurrido.

    Saludos.

  30. Ananías de Camplintela dice:

    Un ejemplo muy ilustrativo al respecto de las cualidades de la información es el siguiente: supongamos que tenemos varios medios para codificar una información: una cinta de cassette, un disco de vinilo y un CD. En ambos está guardada la misma canción. Los tres medios…
    Y ahora supongamos que el indeterminado ambos (adj., o pron.) se refiere a uno y a otro de dos, o a los dos. ¿Qué hace ahí un tercer elemento? Descuajaringararlo todo. Como en toda extraña pareja.
    Empecemos de nuevo.Supongamos que tenemos varios medios para codificar una información: una cinta de cassette, un disco de vinilo y un CD. En todos ellos está guardada la misma canción.
    Sigamos. Es decir. La información, independientemente de lo que sea, puede ser incluso falsa. Lo cual incluso viene a complicarlo todo un poco más. Sucede algo y existe alguien que lo percibe. Eso es información. ¿De qué hablábamos? ¡Ah sí! Un mismo suceso puede desencadenar efectos incluso diametralmente opuestos dependiendo de quien lo perciba. Eso se debe , indudablemente, a la “plasticidad cerebral”. Es posible que ahí esté todo el intríngulis de la cuestión.

  31. Tay dice:

    Interesantísima entrada, como siempre, si me permites el peloteo 🙂

    Aunque no me ha dado tiempo a leer todos los comentarios (me disculpo primero), aporto mi granito de arena con la esperanza de que no se haya dicho ya algo parecido.
    A cuento del primer comentario, muy acertado (irónicamente de “Ekivocado”), en mi opinión la diferencia “datos” “información” es relativamente simple:

    Dato es el 1 o el 0, el “activado” o el “reposo” del potencial de acción, en cambio “información” es el dato en el contexto al que pertenece.
    Normalmente hablamos de bits como de unos y ceros, yo trato de no verlos así, un bit es un uno o un cero en un contexto de dos posibilidades. 1 pudiendo haber sido 0, o 0 pudiendo haber sido 1.
    Así sí hay información, y en el nivel más sencillo posible.

    Dicho esto, me voy a cenar algo!
    Saludos!

  32. alejandrovu dice:

    Yack: ¿Y un modelo de universo basado en un autómata finito estocástico?

  33. yack dice:

    Alejandro, en mi opinión el concepto “estocástico” es de tipo operacional, es decir, incluye una componente no predecible para el observador, lo cual no significa que la realidad no sea esencialmente determinista.

    Consideremos que vivimos en una realidad aislada (universo) compuesta por N elementos distribuidos de una determinada manera: La configuración del universo en este instante.

    Nuestra conjetura indemostrable es que existe el tiempo y que en el futuro esa configuración cambiará de manera predecible. Pero esa creencia se basa exclusivamente en la configuración actual de nuestra memoria.

    Así que lo único que podemos afirmar es que existe una conciencia y un “paisaje” estático que esa conciencia puede visualizar. Podemos suponer que eso es todo lo que hay, ha habido y habrá, y sería la teoría más económica y al mismo tiempo plenamente compatible con las percepciones de la conciencia.

    Estaríamos ante un universo formado por una conciencia que percibe una realidad estática que incluye, entre otras suposiciones indemostrables, la teoría del tiempo.

    Pero hagamos una concesión y supongamos que el tiempo existe realmente y que la realidad cambia, que existirá un futuro y que existió un pasado.

    Entonces, ¿Cómo pasa el universo del instante T al T+1?

    Podemos suponer que aplicando un algoritmo determinista que, en parte, está fuera de nuestro conocimiento, entre otras razones porque nuestro razonamiento también sería determinista y por tanto carente de discernimiento.

    Podemos suponer que aplicando un algoritmo determinista con cierta dosis de aleatoriedad. Un caso difícil de imaginar porque siempre nos quedará la duda, como observadores atrapados tras el telón infranqueable de la conciencia, de si es esencial u operacional.

    Las simulaciones por ordenador parecen apuntar a que ese componente aleatorio no aporta nada nuevo y si muchas preguntas.

    Podemos suponer que aplicando un procedimiento aleatorio, es decir, que no existe algoritmo alguno, que no existen las leyes de la física.

    Esta última posibilidad nos llevaría a dos hipótesis alternativas:

    – Por pura casualidad, los componentes del universo han llegado a una configuración en la que el fenómeno conciencia emerge y ahora estamos en ese instante, aunque en el siguiente volveremos a la inconsciencia durante un tiempo astronómico.

    – La conciencia es un fenómeno permanente en el tiempo y se limita a percibir las diferentes configuraciones del universo como un caleidoscopio. La impresión de que la realidad es coherente y existen leyes que entrelazan el pasado, el presente y el futuro puede ser simplemente una facultad imaginativa de la conciencia y no una propiedad del universo.

    Saludos.

  34. alejandrovu dice:

    Otra vez… No sale…

  35. alejandrovu dice:

    Yack:

    1.- Los algoritmos no son superpoderosos. Hay cosas que no pueden resolverse con algoritmos. Es aburrido citarlo por enésima vez (ya parece cliché), pero me refiero al problema de la parada. ¿Qué sucedería si el universo no fuera computable?

    2.- En la opinión de mi profesor de Astronomía el triunfo de la visión mecánica fue el descubrimiento de Urano y la invención de la locomotora (supongo que se entiende ¿no?), pero se llevó una sorpresa al comienzo del siglo XX (historia ya conocida por todos… ).

    Saludos.

  36. alejandrovu dice:

    Fe de erratas: ¿Urano? En qué pensaba… Quise decir Neptuno… Que la verguenza caiga sobre mi. 😄

  37. Raúl dice:

    Hola, gracias por el post.
    Si me permitís un comentario acerca de la arquitectura de Haikonen, sería interesante decir que en su enfoque también cubre los aspectos fenomenológicos. Aunque no estaba tan claro en sus anteriores trabajos, en su nuevo libro (http://www.conscious-robots.com/en/publications/books/consciousness-and-robot-sentience.html.html) comienza abordando el tema de la fenomenología y los qualia.

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