¿Es más guapa Monica Bellucci que una drosophila?

Publicado: 29 julio 2012 en Antropología, Ética y moral, Evolución
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Hace unos meses escribí una entrada que creo que no fue del todo bien entendida a juzgar por los comentarios de mis contertulios quizá por que yo no explicase lo suficiente la profundidad y el alcance de su mensaje. Por eso voy a extenderme algo más en la idea fundamental: no existe una naturaleza humana dada de una vez por todas y no hay atadura moral que nos ligue a defender la actualmente existente.

Las bases de la idea son bien sencillas y comúnmente aceptadas: somos un resultado de la evolución. Nuestras características como especie son el fruto de una baraja de cartas que se expresa en nuestro código genético y, según sabemos ahora, los complejos mecanismos que facilitan o inhiben la expresión génica. Nuestra actual naturaleza emerge como consecuencia de una complicada interactuación entre mutaciones, crossing-overs, selección natural, transmisión horizontal de genes, simbiogénesis, etc. (esto se aceptará según lo darwinianamente ortodoxo que uno sea). Eso somos, pero, y esto es lo importante, no debemos nada a eso que somos. Lo entenderemos a dos niveles:

1. Estamos seguros de que hay genes relacionados con la violencia, el egoísmo, la envidia, etc. No están ahí porque un Dios así lo designase ni por ninguna razón en especial más que porque la evolución y sus contingencias así lo dispuso. En este sentido, cuando hablamos de que, mediante los próximos adelantos de la ingeniería genética, podremos erradicar esas características de nuestro fenotipo, no deberíamos aterrorizarnos. Siguiendo el mito de Frankenstein y demás ideas románticas, pensamos que un ser incapaz de sentir violencia o envidia ya no sería un humano. Sería un “bicho raro”, algo “artificial”, un “monstruo de laboratorio” ante el que habría que sentir miedo. Curioso. No sentimos miedo ante un humano malvado por el mero hecho de que sus genes han sido barajados por la amoral selección evolutiva, pero sí tenemos miedo de un “no-humano” bondadoso por el mero hecho de que hemos sido nosotros los que hemos controlado tal selección. Y es que por el hecho de que el homo sapiens haya permanecido estable los últimos 30.000 años no debe hacernos creer que el ser humano deba ser únicamente esa estabilidad. Si ahora la selección natural premiara un gen que nos hiciera más egoístas… ¿deberíamos aceptar eso como un rasgo más de la naturaleza humana y tachar de inhumanos a los que no lo tuvieran?

2. Que nuestra natuaraleza humana sea fruto de la selección biológica nos debe hacer replantearnos gran cantidad de cuestiones filosóficas. En mi entrada anterior sobre el tema quería hacer ver que algo como que mi mujer se vaya con otro es algo triste porque mis genes así lo han dictado y no porque sea algo universalmente malo en el sentido platónico. Hay millones de especies animales en las que ese mismo hecho no produce sentimiendo alguno en los machos. Lo explica muy bien Daniel Dennett en esta Ted Talk (es la gran inversión que hace Darwin):

Nos gusta el chocolate no porque el chocolate sea intrínsecamente bueno, no porque participe de ninguna idea de bien ni porque la “chocolateidad” sea esencialmente buena, nos gusta el chocolate porque contiene azúcar y la selección natural nos hizo preferir el azúcar porque es muy energético. Así, no hay nada bueno, ni bello en sí mismo. Miremos estas imágenes:

 En la imagen superior tenemos a la voluptuosa actriz italiana Monica Bellucci (con la que espero que el número de visitas a mi blog se duplique), mientras que la inferior tenemos a una hembra de la popular mosca drosophila. Ambas están desnudas pero parece muy clara la diferencia de sensaciones que nos produce contemplar a cada una de ellas (si bien no estoy seguro que la mosca sea la equivalente en drosophila a nuestra Monica Bellucci). ¿Es más bella Monica que la mosca? ¿Tiene Mónica Bellucci una universal y esencial belleza intrínseca que la hace más hermosa que la mosca? No, sólo tiene unos rasgos que hacen que una serie de detectores propios de los homo sapiens machos se activen y provoquen una serie de sensaciones y sentimientos. Para una drospohila macho, Monica Bellucci no despertaría interés alguno a no ser que estuviera embadurnada en uva fermentada (uno de sus principales alimentos). Quizá incluso la percibiera como un ser enorme y repugnante.

Este razonamiento es extensible a todo lo relacionado con nuestra vida. Para la drosophila no hay ninguna sensación de tristeza cuando uno de sus machos copula con otra hembra. Así, todas las cosas que nos producen tristeza no son porque sean fenómenos tristes en sí mismos, sino porque así lo dictan nuestros genes. Por eso no habría que tener ningún miedo a modificarlos, más que las consabidas precauciones sobre tener claro que estamos jugando con personas y sobre los posibles malos usos que pueden verse muy rápidamente. Tengo muy claro que un ser humano libre, no sólo de enfermedades, sino de miedos y sufrimiento, además de más inteligente, trabajador, constante y generoso sería mejor que el ser humano actual.

Pero es que este cambio ya está sucediendo desde hace mucho. Hace no demasiado tiempo la esperanza de vida humana rondaba los cincuenta años en Occidente. Ahora, ronda los ochenta. Casi hemos multiplicado por dos nuestra longevidad. Los amantes de la naturaleza humana moralmente intocable y dada para siempre podrían decir que un ser humano tan longevo es una abominación, algo antinatural. No, no hay nada antinatural en eso. Hemos mejorado, hemos modificado nuestra vida para mejor cambiándonos a nosotros mismos. Bienvenido sea el transhumanismo.

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comentarios
  1. Raúl dice:

    Sinceramente, no creo que la manipulación genética fuera necesaria para modificar nuestros genes y hacernos mejores personas, la educación se bastaría para ello sin tener que recurrir a la tecnología, siempre que aquélla fuera redefinida en todas sus formas. Alabas la biotecnología como si ésta fuera una panacea, pero obvias profundamente los riesgos que conlleva su práctica, empezando por el hecho de que ésta siempre estaría al servicio de los poderes fácticos, y siguiendo por el más que probable uso de técnicas sofisticadas de eugenesia, por ejemplo. Yo no quiero ni imaginármelo, pero “el mundo feliz” de Huxley no queda demasiado lejos.

    Por otra parte, cuando pones el ejemplo de el logro de haber alargado la esperanza de vida lo reduces a una cuestión de cantidad, pero no mencionas la calidad, porque ¿de qué sirve vivir más años si no se mejora la calidad de vida? ¿Vivir más años a cambio de una vida de sumisión y alienación, de pérdida de libertades, de distorsión de los valores? Por último no sé de donde sacas que alguien diga que querer vivir más años sea una abominación o algo antinatural, siempre y cuando ésta sea con calidad no veo qué tiene eso de negativo, pero aún así no entiendo tampoco que esto tenga algo que ver con el hecho de que exista o no una naturaleza humana.

    Efectivamente es más que probable que eso que llaman transhumanismo sea el futuro más próximo, pero recibirlo con los brazos abiertos sin hacer un examen exhaustivo y crítico de las consecuencias que pueda acarrear me parece un flagrante error. Yo digo: ojo con el transhumanismo.

    Un saludo.

  2. Raúl:

    “Sinceramente, no creo que la manipulación genética fuera necesaria para modificar nuestros genes y hacernos mejores personas, la educación se bastaría para ello sin tener que recurrir a la tecnología, siempre que aquélla fuera redefinida en todas sus formas.”

    Llevamos toda nuestra historia intentando construir mundos mejores sólo en base a la educación y seguimos teniendo un mundo bastante lamentable. ¿Y si no lo hemos conseguido porque nuestra naturaleza nos hace egoístas, insolidarios, etc.? ¿No nos dice la historia que sólo con la educación no es suficiente?

    Y aunque no fuera así: ¿por qué no usar la genética para mejorarnos? ¿Qué hay de malo en ello?

    “Alabas la biotecnología como si ésta fuera una panacea, pero obvias profundamente los riesgos que conlleva su práctica, empezando por el hecho de que ésta siempre estaría al servicio de los poderes fácticos, y siguiendo por el más que probable uso de técnicas sofisticadas de eugenesia, por ejemplo. Yo no quiero ni imaginármelo, pero “el mundo feliz” de Huxley no queda demasiado lejos.”

    En primer lugar, todo avance científico conlleva riesgos, puede utilizarse para hacer las mal. Las computadoras guían los misiles que en estos momentos caen en Siria. ¿Prohibimos entonces los avances en informática? Evidentemente, habría que tener mucho cuidado en quién y cómo se usa la ingeniería genética, pero eso no es razón suficiente para no seguir investigando y usando tal tecnología.

    Y en segundo, caes en un círculo vicioso. Si la ciencia siempre va a estar en poder de oscuros poderes fácticos nunca podremos crear un mundo mejor, ni con la educación ni con la genética ni con nada.

    “Por otra parte, cuando pones el ejemplo de el logro de haber alargado la esperanza de vida lo reduces a una cuestión de cantidad, pero no mencionas la calidad, porque ¿de qué sirve vivir más años si no se mejora la calidad de vida? ¿Vivir más años a cambio de una vida de sumisión y alienación, de pérdida de libertades, de distorsión de los valores?”

    Es que yo no he dicho en ningún lado que se tenga que dar la exclusión que mencionas. Una vida de sumisión y alienación es horrible, se vivan 10, 20 o 2000 años. ¿Dónde he dicho yo que no se deba mejorar la calidad de vida? Precisamente, con seres humanos más generosos mejorados genéticamente, seguramente que mejoraríamos esa calidad.

    “Por último no sé de donde sacas que alguien diga que querer vivir más años sea una abominación o algo antinatural, siempre y cuando ésta sea con calidad no veo qué tiene eso de negativo, pero aún así no entiendo tampoco que esto tenga algo que ver con el hecho de que exista o no una naturaleza humana.”

    Si pensamos que existe una naturaleza humana dada, ésta nos dictará los años que hemos de vivir. En la naturaleza de la drosophila está el no vivir más de 21 días. Si creáramos una nueva drosophila que pudiera vivir 50 años, estaríamos modificando su naturaleza. Seguro que entonces muchas otras drosophilas escribirían “Un mundo feliz drosophilo” en donde criticarían que esa nueva mosca no es natural y que estaría alienada y sumisa a los poderes fácticos.

    “Efectivamente es más que probable que eso que llaman transhumanismo sea el futuro más próximo, pero recibirlo con los brazos abiertos sin hacer un examen exhaustivo y crítico de las consecuencias que pueda acarrear me parece un flagrante error. Yo digo: ojo con el transhumanismo.”

    Yo no digo que no haya que hacer un examen exhaustivo y crítico de sus consecuencias. Sólo digo que no entiendo por qué no nos da miedo que nuestra naturaleza cambie hacia no se sabe dónde según las caprichosas leyes de la evolución mientras que sí nos da miedo ser nosotros los que podamos controlar dicho cambio.

    Un saludo.

  3. Ana di Zacco dice:

    Me encantó. Sólo un apunte en cuanto a la esperanza de vida, pues las estadísticas (teñidas de guerras y pestes) engañan: Epiménides de Creta alcanzó los 150 años. Giorgias llegó a 108. Demócrito a los 109. Zenón a los 100. Pitágoras tb fué centenario. El romano Catón llegó casi a los 100. La esposa de Cicerón a los 103. Y así etcétera 🙂

  4. Ana:

    Las estadísticas muestran un promedio: media aritmética entre el número de personas y los años de duración de sus vidas. No engañan. Y, ¿en serio que Epiménides vivió 150 años? ¿Dieta Dukan a la griega? 😀

  5. Saludos dice:

    Eso de que hace unos 500 años la gente vivia 50 años no es verdad, es como decir, yo tengo 2 vacas y mi vecino ninguna y en promedio tenemos una cada uno.
    Mucha muerte antes de los 4 primeros años pero contabilizado como nacido baja muuucho el promedio de vida, las cuentas háganlas ustedes con un 10% (ó 20%) de niños muertos antes del 4to cumpleaños y gente que alcanzando los 20 de seguro llegaban a los 70 u 80 como hoy.

  6. Saludos:

    Vamos a ver. La estadística es sólo estadística y así hay que entenderla. Cuando decimos que el promedio de natalidad está en 1,5 no decimos que las parejas tienen un niño y luego la cabeza, el torso y los brazos de otro.

    Pero lo que sí es cierto es que gran parte de la gente de hace 500 años no superaba los cincuenta años. Seguro que las causas, aparte de la elevada mortalidad infantil que mencionas, eran la pobreza, la falta de higiene, pestes, guerras, etc. Lo que se consiguió es corregir los factores que contribuían a esa mortalidad: medicamentos, mejora de la higiene y alimentación, etc. Esto provocó un gran cambio en la sociedad: la mayoría de la gente ahora no moría tan pronto, lo cual trajo consigo un cambio en la percepción del propio hombre y de su naturaleza, aparte de todos los cambios en la estructura social que eso conllevó: no creo que fuera buena inversión un plan de pensiones en el sigo IX.

  7. Hugo dice:

    Hola, Santiago. Te cito:

    “Llevamos toda nuestra historia intentando construir mundos mejores sólo en base a la educación y seguimos teniendo un mundo bastante lamentable. ¿Y si no lo hemos conseguido porque nuestra naturaleza nos hace egoístas, insolidarios, etc.? ¿No nos dice la historia que sólo con la educación no es suficiente?”

    Creo que la historiografía también nos dice que la tecnología, cuanto mayor ha sido su poder, más daño nos ha hecho, y así será siempre a menos que la mentalidad de las personas y la estructura de las sociedades cambien radicalmente, cosa que no ha ocurrido aún, y desgraciadamente puede que no ocurra nunca, al menos no a nivel global ni prolongadamente. Tal como nos recuerda Nicolas Ridoux: “La capacidad destructiva de la tecnología progresa más deprisa que la de los humanos para utilizarla con sabiduría”. O citando al historiador Carlo Maria Cipolla, pienso que “lo que el hombre de nuestros días necesita desesperadamente es la clase de educación que le permita aprovechar sabiamente las técnicas que posee”, y no solamente, ni tan siquiera urgentemente, “más conocimientos técnicos”. Y eso también debe suceder, para mayor dificultad, en una sociedad radicalmente democrática, lo cual no es posible en una sociedad tan grande, burocratizada, jerarquizada y superpoblada como la nuestra, opino yo. Y termino con una cita de León Tolstói dentro de una cita de Aldous Huxley, como un sueño dentro de un sueño, je…:

    “«Si la sociedad está mal organizada (como lo está la nuestra), y un pequeño número de personas tiene poder para oprimir a la mayoría, cada victoria sobre la naturaleza contribuirá, inevitablemente, a acrecentar ese poder y esa opresión. Esto es lo que está sucediendo actualmente». Hace casi medio siglo que Tolstói escribió estas palabras, y lo que sucedía entonces ha continuado aconteciendo hasta ahora. La ciencia y la técnica han hecho notables progresos durante los años transcurridos y otro tanto ha ocurrido con la centralización del poder político y económico, con la oligarquía y el despotismo. Es innecesario agregar que la ciencia no es el único factor determinante que interviene en el proceso (…) Lo único que aquí pretendemos sostener es que el progreso de la ciencia es uno de los factores implicados en la progresiva declinación de la libertad y la progresiva centralización del poder que se ha producido durante el siglo XX.”

    Un saludo.

    PD. Si alguien desea las referencias bibliográficas, se las daré gustosamente.

  8. Hugo:

    No lo veo del todo así. En las monarquías absolutas del siglo XVIII el poder del monarca era absoluto y, redundantemente, totalmente centralizado en su figura. Creo que ahora, aunque nuestras democracias sean bastante precarias, el poder está menos centralizado. Creo que quién manda hoy es un complejo nudo de intereses económicos, políticos y financieros. No hay un rey del mundo, sino una compleja red de empresas, sindicatos, políticos, votantes, etc. pujando por hacer valer sus intereses. Creo que hoy, a pesar de que quizá no es el mejor momento para decir esto, la política es mejor que en otros tiempos.

    Del mismo modo tampoco creo que el progreso tecnológico vaya por encima de nuestro control sobre él. Tenemos bombas de hidrógeno que podrían arrasar por completo la superficie del planeta o virus creados en laboratorio cuya puesta en libertad supondría millones de muertes, y aún así, no las hemos utilizado. En general, creo que la mayoría del conocimiento científico se ha utilizado para hacer el bien. No tienes más que mirar a tu alrededor y verás que tu cuarto está lleno de avances científicos que te hacen la vida más sencilla. No tengo demasiado miedo de que tiranos construyan ejércitos de clones ni qué las máquinas nos dominen porque, sinceramente, no creo que eso vaya a ocurrir.

    Y desde luego no creo que la ciencia sea la responsable del declinar de nuestra libertad. Yo, un ciudadano medio de un país desarrollado, puedo viajar a China (en un avión), puedo comer cosas deliciosas (gracias a hornos, frigoríficos, sartenes…), beber agua potable en cualquier momento, ducharme con agua caliente, calentarme del frío y protegerme del calor, caminar por mi ciudad sin miedo a que me ataque un animal salvaje, puedo ver en la oscuridad (luz eléctrica), escuchar música y ver obras de arte que antes estarían vetadas para mí. Podría estar horas escribiéndote las ventajas que ha dado la ciencia a mi vida pero, para terminar, sólo te diré que gracias a ella puedo estar rebatiendo aquí tus argumentos.

  9. Por cierto, es curioso que el día que pongo la foto de una tía en bolas en el blog tengo el record de visitas diarias del año (699) 😀

  10. Hugo dice:

    Seguimos viéndolo cada uno al revés de como lo ve el otro, je… pero eso es lo de menos. Siempre es un placer leer tus posts y tus comentarios, Santiago. Mientras tanto, y a no ser que esta noche un sueño me transforme repentinamente, mañana me levantaré pensando, como hoy, que el precio que pago y hago pagar a otros por tener una vida “más sencilla” me parece demasiado alto. De eso trata, precisamente, el pequeño ensayo en el que estoy trabajando. En mi contra diré que nada me gustaría más que volver a ver las cosas como las veía antes. Entonces, el presente me parecía relativamente mejor que el pasado, y quizá el futuro mejor que el presente. Si bien no idealizo el pasado ni quiero que vivamos exactamente como lo hacen los cazadores-recolectores o los Anabaptistas, ahora lo veo más bien al revés. En el mejor de los casos, el presente no ha superado al pasado, y en el peor, el presente es peor que el pasado. La interpretación que hago de los datos y estadísticas que he recogido no me deja otra opción, a no ser, claro, que cambie de interpretación, cosa que me encantaría, pero hoy por hoy mi marco de referencia no es ese. En cierto modo, estoy maldito, je… Como ya dije en otro comentario (vuelvo a decirlo porque no me quedaría tranquilo si me lo callase, ya que en casa nadie quiere oír hablar más del tema), en números tanto relativos como absolutos, nunca como hasta ahora hemos estado tan gordos, hemos contaminado y muerto tanto por ello, hemos abusado tanto de las drogas, nos hemos deprimido tanto, nos hemos suicidado tanto, hemos oprimido y comido tantos animales, hemos extinguido tantas especies, hemos tenido tanta gente “parada”, hemos trabajado tantas horas diarias, hemos sido tan desiguales y tan numerosos, hemos tenido tantos incendios, hemos disfrutado tan poco con la naturaleza, hemos cambiado tanto el clima, hemos tenido guerras tan mortíferas, hemos migrado tanto y tan rápido, hemos tenido tanta gente en la cárcel, hemos causado el hambre de tanta gente, hemos extraído tanto y hemos delegado tanto nuestras vidas. Si me dijeran que para borrar todo lo anterior tengo que renunciar (al menos por un tiempo hasta que sepamos moderarnos individual y colectivamente) al pack nevera-coche-laboratorio, lo haría. Pero claro, qué fácil es decirlo 😀

    Otro saludo.

    PD. En efecto, si no es por Monica Bellucci, yo no estaría aquí 😛

  11. Hugo:

    Es magnífico que discrepemos. El mundo y este blog sería muy aburrido si así no ocurriera.

    Estoy parcialmente de acuerdo en algunas cosas pero no en la óptica global. Te respondo punto por punto.

    1. No sólo es una vida “más sencilla” lo que hemos conseguido. Si, por ejemplo, definimos nuestra libertad como el campo de las posibilidades que podemos hacer, es decir, si soy más libre cuántas más cosas puedo hacer, el progreso científico me ha hecho más libre. Ahora puedo hacer una infinidad de cosas más que si hubiera sido un agricultor del medioevo. Es más, seguramente que vivo mejor que un rey de aquella época. Si hubiera nacido en el siglo IX y hubiera sobrevivido al parto y a mis primeros años de vida, ahora me faltarían varios dientes, tendría el aspecto de un anciano al llevar una vida de trabajo tan dura, no sabría leer ni escribir, seguramente que varios de mis hermanos y hermanas habrían muerto ya y un año de malas cosechas, una pandemia o una guerra pondrían poner fin a mi vida en cualquier momento.

    2. Es cierto que el precio que hemos pagado por esta enorme mejora es, a veces, alto. Sobretodo me refiero a la destrucción del medioambiente. Pero, precisamente, la solución, lo que llamamos desarrollo sostenible, pasa por más ciencia. La nueva arquitectura ecológica, la producción biodegradable, el cambio en el modelo productivo lineal, etc. son ideas que necesitan de más ciencia para llevarse a cabo. La ciencia no es el problema, es la solución.

    3. Es cierto que también han aparecido nuevos problemas: obesidad, estrés, depresión, cáncer, etc. Pero piensa como la ciencia combatió la peste, la tuberculosis, el SIDA… Ahora tenemos laboratorios en donde un montón de gente altamente cualificada trabaja a diario para conseguir curarnos: muchos tipos de cáncer ya casi no son mortales, surgen todos los días nuevas dietas y remedios para combatir la obesidad, hay mil terapias contra el estrés y la depresión. Esto nunca había sucedido. Si en el siglo IX estabas hecho polvo sólo te quedaba ir a la Iglesia a rezar.

    4. Nuestra situación laboral, sin ser desde luego una maravilla, es infinitamente mejor que en otras épocas. Subsidios, vacaciones pagadas (¿Sabes que jamás existieron las vacaciones pagadas hasta el siglo XX?), horarios regulados (no es cierto que trabajemos más que en otras épocas. Piensa en las fábricas de Manchester en el siglo XIX), cobrar el PARO y demás derechos laborales. Pero esto no tiene nada que ver con la ciencia sino con la política, la cual, vuelvo a insistir, es mucho mejor que en otros tiempos a pesar de su crisis actual. Un ejemplo: si antes un rey medieval bajaba el sueldo a sus funcionarios y decía “que se jodan” no pasaba absolutamente nada. Ahora se monta la de Dios. Es más, fíjate en la diferencia, tampoco pasaba nada si el rey ejecutaba en la plaza pública a unos cuantos infelices.

    5. Con respecto a las guerras, jamás había ocurrido que en Europa tuviésemos más de sesenta años sin una guerra importante (exceptuando la de los Balcanes). En Occidente somos mucho más pacíficos que antes. Como afirma Pinker, la violencia se ha reducido exponencialmente.

    6. No sé cómo no valoras más cosas del presente tales como la sanidad pública universal, sistemas educativos gratuitos para todo el mundo (ya no hay analfabetismo en Occidente), universidades por todos lados, bibliotecas, cines, carreteras, restaurantes, teatros, museos, un poder adquisitivo muchísimo más alto que en el pasado (a pesar de estar decreciendo)… Yo me compré hace unos años un buen telescopio. Eso nunca habría ocurrido en otra época.

    7. Somos casi 7.000 millones de personas. Es normal que esto acarré nuevos problemas.Son los nuevos retos del siglo XXI ante los que se me ocurre más ciencia, más sentido común, más generosidad e ideales nobles.

  12. Hugo dice:

    Te has currado la respuesta. Te lo agradezco. Ahora yo, a ver si estoy a la altura:

    1. Más que la cantidad de cosas que puedo hacer, yo hablaría de la cantidad de cosas importantes que puedo hacer de manera autónoma. En ese sentido, para conseguir agua, comida, cuidados médicos, casa y amigos, dependemos mucho más que antes de las estructuras e instituciones de la sociedad. Comparado, por ejemplo, con las tribus de cazadores-recolectores, mucho más libres en ese sentido.

    2. Evidentemente si piensas que la ciencia no es parte del problema, ahí también vamos a discrepar. Ya sé que citar no es argumentar, pero te voy a dejar otra cita, je… esta vez de David Noble: “La expectativa de una salvación última a través de la tecnología, sea cual sea el coste humano y social, se ha convertido en una ortodoxia tácita, reforzada por un entusiasmo por la novedad inducido por el mercado y autorizado por el anhelo milenarista de un nuevo comienzo”. Yo, para ir concretando, soy partidario de dejar de huir hacia adelante, entre otras cosas porque estoy relativamente convencido de que esa huida tiene toda la pinta de llevarnos de nuevo al colapso, y a mí, que valoro la tranquilidad, no me gustan ni los altibajos, ni las crisis económicas ni el auge y la decadencia de los grandes imperios 😉

    3. La ciencia y el aumento de la complejidad seguirán causando nuevos problemas, y sostengo que cada vez más grandes, según estamos viendo.

    4. Según los antropólogos Allen Johnson y Timothy Earle, “el trabajo diario aumenta enormemente, desde una media de un poco menos de seis horas por adulto entre los cazadores-recolectores y alrededor de seis horas y tres cuartos entre los horticultores, hasta nueve horas entre los agricultores intensivos y algo menos entre los urbanitas industrializados.”

    5. Si solo nos remontamos 60 años atrás y solo nos fijamos en “Occidente”, es cierto que el panorama ha mejorado. Pero yo hablo de remontarnos hasta que aparecimos como especie, o cuando menos unos milenios atrás. En ese sentido, el empeoramiento de la guerra, a nivel de muertos, es un hecho: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_por_n%C3%BAmero_de_muertos

    6. Valoro la Sanidad Pública y otros muchos adelantos, pero como he dicho antes, el precio puede ser demasiado alto. Por otro lado, el sistema educativo actual podría ser peor que no tenerlo: http://www.viruseditorial.net/pdf/El%20enigma%20de%20la%20docilidad.pdf

    7. Nos hemos convertido, biológicamente hablando, en una plaga. Y que yo sepa, hasta ahora ninguna especie en fase de plaga ha sido capaz de decrecer su población voluntariamente. Puede que la nuestra lo consiga y no sigamos sufriendo las consecuencias típicas de la superpoblación, pero con la prudencia en una mano y la historiografía humana en la otra, me temo lo peor.

    8. Un saludo, je…

  13. Hugo:

    Perdona la tardanza, he tenido que coger un tren.

    1. Pero no jodas. Los cazadores-recolectores no tienen el acceso a inmensos hospitales dotados de sofisticadísimos aparatos y centenas de personal sanitario a su servicio. Precisamente, las instituciones se han creado para ofrecer servicios mucho más potentes que si no existieran. No sé en qué residirá la libertad de un cazador-recolector a la hora de elegir su tratamiento: ¿acudir al chamán a que le haga un conjuro o ir por su cuenta a buscar hierbas curativas? Del mismo modo, no sé que opciones tiene un cazador-recolector ante un ataque de apendicitis.

    2. No creas que soy un defensor ingenuo de la ciencia tal como un hincha de fútbol lo es de su equipo. La ciencia tiene límites y es nada más que lo que es. Pero avanzar científicamente no es huir hacia delante, es progresar, mejorar. Y es que además, no nos queda otra. Si no queremos volver a la tribu, como veo que tú tampoco quieres, sólo nos quedará intentar mejorar lo que tenemos. No obstante, estaría bien aprender de ellos. Edgar Morin dice que de todas las culturas podemos aprender cosas. Es cierto. Seguro que las relaciones de los masaai con su medioambiente son más equilibradas que las nuestras. Aprendamos de ellos, pero sin renunciar a nuestros logros y a nuestra identidad. Hagamos una agricultura más ecológica, reforestemos, reciclemos, protejamos especies… Yo creo que puede hacerse.

    3. El avance de la ciencia traerá problemas quizá más grandes, pero también soluciones más poderosas. No creo que el avance de la ciencia vaya ligado necesariamente a un aumento de su descontrol porque la ciencia significa esencialmente control, predicción. Mira, el HTC no significó el fin del mundo como muchos decían.

    4. Puede ser que trabajemos más pero eso tiene solución. El avance de la ciencia no implica aumento del trabajo. Una legislación laboral mucho más humana podría solucionar muchas cosas. Es que creo que metes todo en un mismo pack: capitalismo salvaje y ciencia, cuando no son lo mismo.

    5. Sí, pero, de momento, parece que hemos aprendido del error. Desde la Segunda Guerra Mundial no se han dado guerras importantes en Europa y los movimientos pacifistas tienen mucha más importancia que antes (acuérdate de la movilización ciudadana con la guerra de Irak).

    6. Algo duro el señor García Olivo… Yo trabajo en un centro de enseñanza y allí, que yo sepa, no enseñamos a neofascitas. Es cierto que nuestros sistemas educativos no son perfectos pero yo creo que enseño a mis alumnos a que tengan sentido crítico y sean autónomos.

    7. Ninguna especie en fase de plaga tenía conciencia moral ni valores éticos. Vamos Hugo, tanto pesimismo no conduce a ningún sitio. Hay que trabajar por hacer que las cosas sean mejores y pensando así seguro que no evitamos que la plaga acabe por ser realmente una plaga.

    8. Ánimo macho, nadie mejor que tú para mejorar las cosas. 🙂

  14. Hugo dice:

    No te disculpes. Si apenas has tardado 😉

    1. Si el asunto de la libertad lo reduces a la efectividad de la medicina, no cabe duda de que tienes razón. En general, la medicina es mucho mejor ahora que antes.

    2. “Yo creo que puede hacerse”. Yo no creo que pueda hacerse sin renunciar al Estado, a la propiedad y al dinero.

    7. De nada le sirvieron los valores éticos a las civilizaciones que sucumbieron con anterioridad. Ojalá nuestra civilización sea diferente, a pesar de ser la más compleja y destructiva de todas, pero ¿por qué suponer de antemano que le irá bien si todas las que le han precedido han caído por su propio peso? Soy optimista respecto a muchas cosas, pero no respecto a esa. Si cinco balsas han intentado navegar por los rápidos de un peligroso río y las cinco han fracasado, creo que lo más prudente es suponer, aunque al final no ocurra, que la nuestra también fracasará. Demasiado grandes para no caer. Hay muchas cosas que están en nuestras manos, y esas debemos hacerlas, pero evitar el colapso de las naciones no me parece que esté entre esas cosas. Reformar el sistema sin salirse de él es, en el mejor de los casos, como ponerse a pintar un coche en marcha que no tiene frenos. Un uso ineficiente de nuestro tiempo. En mi ensayo tengo reservada una parte en la que se proponga un plan de acción lo más realista posible, buscando siempre el mayor bien. “Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Dame el coraje para cambiar las cosas que puedo cambiar. Y dame la sabiduría para distinguir lo uno de lo otro”, Oetinger dixit.

    Un saludo y buenas noches.

    PD. Gracias por los ánimos, Santiago. De momento, mi activismo lo estoy volcando en el libro. Espero acertar tanto en el problema como en la solución. Y espero convencer a alguien, al menos a mí mismo, que no es poco 😛

  15. Yack dice:

    Buena entrada, con la que estoy bastante de acuerdo en todos o en casi todos los puntos. Yo añadiría que nuestra especie representa un nuevo nivel en el proceso evolutivo estándar, equivalente en importancia al hito que representó la formación de los primeros seres pluricelulares.

    A partir de ahora podremos asumir el curso y el control de la evolución y dirigirla hacia donde queramos y a un ritmo millones de veces más rápido. Incluso podemos abandonar el modelo bioquímico estándar y liberar a la Vida y a sus dos manifestaciones más notables, la inteligencia y la conciencia, de la rémora que supone el soporte tradicional, sujeto al deterioro progresivo, a la muerte y a una evolución rematadamente parsimoniosa.

    No hay que olvidar aquí que los grandes pensadores de turno dijeron, cuando se inventó la locomotora, que a 30 km por hora se derretiría el cerebro de los viajeros y, sin embargo, nos arriesgamos a dudar de sus baticinios infalibles, y aquí estamos.

    La Vida sólo es una amalgama de materia, energía e información. Surgió en el sustrato de la Tierra primigenia y se las tuvo que componer con sólo los materiales disponibles y una gran dosis de paciencia, para alcanzar el nivel de diseño actual. Ahora, por primera vez, y empleando como instrumento a nuestra especie, está en condiciones de rediseñarse desde cero.

    Y otra cosa mas: el principal inconveniente de la tecnología es que evita que la gente se muera prematuramente y de ahí la superpoblación. Claro que si pudiésemos ajustar la tecnología para que sólo se muriesen los demás, en la proporción adecuada -piensan los luditas- sería fantástico porque se reduciría el tráfico, las colas de espera y la polución y seríamos mucho más libres y felices (los que quedáramos vivos, claro).

    Y Monica está de rechupete. Nada que ver con la mosca esa.

    Saludos.

  16. Hugo:

    Es que creo que tienes una concepción muy mala de lo que es el Estado y sus instituciones. Yo trabajo en una, un instituto, y te puedo asegurar que no es una terrible máquina de opresión y adoctrinamiento al servicio de oscuros poderes estatales. Enseñamos matemáticas, lengua, historia,etc. y, por lo general, los niños aprenden y salen mejores que como entraron. Además, los valores que allí trabajamos son la tolerancia, la democracia, la defensa de los derechos humanos, el sentido crítico, etc. Doy clases de ética y filosofía y dentro de mis humildes posibilidades y dentro de que el sistema educativo es algo precario y no funciona del todo bien, creo que lo que hago es algo muy bueno para la sociedad.

    Si no hubiera Estado, quizá una institución así sería imposible. ¿Cómo haríamos algo así desde una anarquía o desde otros modelos?

  17. Hola Yack:

    Pues, completamente de acuerdo. Yo siempre pienso que me gustaría ver a todos aquellos que critican con fuerza los avances de la ciencia volver a las cavernas. Les invito a que si tienen un palo cardíaco no acudan a un lugar tan fascista y totalitario como un centro médico.

    Un saludo.

  18. Raúl dice:

    Santiago:

    “Llevamos toda nuestra historia intentando construir mundos mejores sólo en base a la educación y seguimos teniendo un mundo bastante lamentable. ¿Y si no lo hemos conseguido porque nuestra naturaleza nos hace egoístas, insolidarios, etc.? ¿No nos dice la historia que sólo con la educación no es suficiente?”

    En efecto, pero eso es porque la educación ha sido una forma de adoctrinamiento durante toda la historia de la civilización, por eso dije lo de que es necesaria una redefinición de la educación. Si así fuera, las cosas empezarían a cambiar, y estoy seguro de que no necesitaríamos la ciencia. Por cierto que acabas de afirmar que nuestra naturaleza nos hace egoístas e insolidarios. Tampoco estoy de acuerdo, creo más bien que es el sistema social el que provoca estos antivalores. El ser humano no es egoísta por naturaleza, y tampoco bueno. Todo depende del ambiente en el que crezca.

    “En primer lugar, todo avance científico conlleva riesgos, puede utilizarse para hacer las mal. Las computadoras guían los misiles que en estos momentos caen en Siria. ¿Prohibimos entonces los avances en informática? Evidentemente, habría que tener mucho cuidado en quién y cómo se usa la ingeniería genética, pero eso no es razón suficiente para no seguir investigando y usando tal tecnología”.
    “Y en segundo, caes en un círculo vicioso. Si la ciencia siempre va a estar en poder de oscuros poderes fácticos nunca podremos crear un mundo mejor, ni con la educación ni con la genética ni con nada”.

    Yo no he hablado de oscuros poderes fácticos, sino de los poderes en general. Por otro lado, solo he explicado parte de la historia, no defiendo que esos poderes controlen la ciencia y la tecnología. Pero por desgracia es así, y probablemente sea así mucho tiempo. Esto hace que la tecnología y la ciencia hoy por hoy sean excluyentes y no neutrales.

    “Es que yo no he dicho en ningún lado que se tenga que dar la exclusión que mencionas. Una vida de sumisión y alienación es horrible, se vivan 10, 20 o 2000 años. ¿Dónde he dicho yo que no se deba mejorar la calidad de vida? Precisamente, con seres humanos más generosos mejorados genéticamente, seguramente que mejoraríamos esa calidad.”

    Precisamente es lo que decía, no lo has dicho, y eso es lo que yo criticaba. Es decir, la ciencia de la medicina presume muchas veces del logro de haber alargado la vida, pero nunca menciona a qué precio lo ha hecho.

    “Si pensamos que existe una naturaleza humana dada, ésta nos dictará los años que hemos de vivir. En la naturaleza de la drosophila está el no vivir más de 21 días. Si creáramos una nueva drosophila que pudiera vivir 50 años, estaríamos modificando su naturaleza. Seguro que entonces muchas otras drosophilas escribirían “Un mundo feliz drosophilo” en donde criticarían que esa nueva mosca no es natural y que estaría alienada y sumisa a los poderes fácticos.”

    Yo insisto, no creo que haya una naturaleza humana predeterminada al cien por cien, y es más bien el ambiente el que la moldea casi en su totalidad. En cuanto a la segunda parte no entiendo muy bien a dónde quieres llegar con lo de alargar la vida de la mosca.

    “Yo no digo que no haya que hacer un examen exhaustivo y crítico de sus consecuencias. Sólo digo que no entiendo por qué no nos da miedo que nuestra naturaleza cambie hacia no se sabe dónde según las caprichosas leyes de la evolución mientras que sí nos da miedo ser nosotros los que podamos controlar dicho cambio.”

    Tal y como le dabas la bienvenida al transhumanismo, me daba la impresión que estás haciendo una clara apología del mismo. Nuestra naturaleza puede cambiar en el sentido que nos propongamos, y somos nosotros mismos los que como dices debemos controlar las leyes de la evolución, pero recurrir a la ciencia y la ayuda tecnológica es siempre el camino fácil. Hemos creado un mundo tan dependiente de las máquinas que recurrir a ellas para todos los problemas que se nos plantean nos vuelve personas cada vez más vacías y superficiales y nos aleja cada vez más del mundo natural.

    Un saludo.

  19. yack dice:

    Más que decir que el hombre es egoísta e insolidario, yo diría que es necesario que el hombre sea egoista y a veces insolidario con todo aquello que no le interesa o conviene. Los leones matan a los cachorros de otros machos y lo hacen de la forma más natural y ecológica que se puede imaginar. ¿Es eso ser solidario? ¿Es ético el proceder de algunas aves poniendo los huevos en el nido de otras y desentendiéndose de sus retoños? La Naturaleza sólo conoce una ética: la efectividad. Y nosotros somos parte de la Naturaleza.

    El motor de la evolución ha sido el egoísmo salvaje y depredador que presiona a todas las especies hacia una mejora continuada, si no quieren sucumbir. Si los individuos fuésemos buenos, generosos, nos repartiésemos todo, y no pensáramos más que en el bien ajeno, desapareceríamos como especie de puro tontos. El egoismo y la agresividad gratuita de los demás nos agudiza el ingenio, nos hace madurar y elimina (o eliminaba) a los más torpes antes de que transmitieran los genes a sus descendientes.

    Ninguna característica humana generalizada es negativa para la especie, si sabemos interpretarla en clave de proyecto interespecifico y a la luz de la teoría evolutiva que afirma que nada en la configuración estándar de los seres vivos puede ser inútil o perjudicial para la especie.

    Nos gustaría que todos fueran generosos y complacientes con nosotros por puro egoísmo, y confundimos lo que nos conviene a nosotros como individuos con lo que le conviene a la especie como diseño sometido a la presión del entorno.

    Gracias a la presión brutal y continuada hemos llegado hasta aquí y gracias a haber llegado hasta aquí, podemos permitirnos el lujo de ser generosos con los débiles y sostener teorías sobre la bondad intrínseca del ser humano, cuando la solidaridad y la generosidad sólo son un compromiso inestable entre el egoísmo a corto plazo y el egoísmo a largo plazo gestionado por una inteligencia que puede ver el futuro y los beneficios de una conducta tan antinatural como la generosidad y el altruismo.

    Y sí, somos malísimos al nacer y gracias a la educación nos volvemos mejores como consecuencia de interiorizar la infraestructura de premios y castigos automáticos que la sociedad ha creado para obligarnos a ser colaborativos. Y es que al serlo mejoramos nuestras expectativas como individuos, dado que somos miembros de una especie social que comparte su mejor activo: el conocimiento, de donde ha surgido la tecnología que es la clave de nuestro bienestar actual y la que nos permite ser generosos. ¿Alguna vez un ser humano ha apadrinado a otro que no conoce y que está al otro lado del planeta? Esto es un lujo que sólo los miembros de los países tecnológicamente desarrollados pueden permitirse.

    Es cierto que poseemos circuitos cerebrales preparados para el altruismo y la generosidad, pero sólo se activan selectivamente cuando conviene y afectando únicamente a los miembros de nuestro grupo, al tiempo que odiamos a muerte al grupo rival.

    Saludos,.

  20. Masgüel dice:

    Yo, en cuanto se pueda, me hago negro. Pero negro, negro. Como esos centroafricanos que de tan negros, tienen un brillo azulado. Y no por lo que estais pensando, que de eso ya voy servido. 🙂

    Y el dolor. Un mínimo grado de dolor, el que te permite evitar lesiones, siempre viene bien. ¿Pero para qué queremos más dolor que eso?.

  21. Masgüel:

    ¿Por qué entonces negro?

  22. Masgüel dice:

    Por variar.

  23. Raúl dice:

    “Yo siempre pienso que me gustaría ver a todos aquellos que critican con fuerza los avances de la ciencia volver a las cavernas. Les invito a que si tienen un palo cardíaco no acudan a un lugar tan fascista y totalitario como un centro médico.”

    Ante comentarios como éste demuestras tu falta de conocimiento sobre la explicación primitivista.

    En primer lugar, para criticar una parte de la civilización como pueda ser la ciencia o la tecnología, no es necesario volver a las cavernas. Por otro lado, el primitivismo explica un estado natural de la vida salvaje, generalmente comparándolo con la vida civilizada. No busca una vuelta a las cavernas, porque eso no es posible -y para muchos tampoco deseable-. Supongo que sabrás que actualmente existen sociedades primitivas que son la huella viviente de las del pasado, y que en absoluto tienen la necesidad de los hospitales más avanzados porque carecen de las miles de enfermedades que padecemos nosotros, y que han sido creadas por la civilización misma. Y sí, posiblemente se morirán antes, pero seguro que al menos serán más libres que nosotros. Sobre esto hay muchos estudios de antropólogos muy diferentes de lo que nos han querido hacer ver sobre los grupos primitivos, y no es necesaria la ciencia para estudiarlos, solo hace falta ir allí y comprobarlo por uno mismo. Te invito a que los leas.

    La sociedad actual está repleta de mitos y dogmas como la idea del progreso científico-tecnológico, y desmontarlos es el mayor de los retos.

  24. yack dice:

    “En primer lugar, para criticar una parte de la civilización como pueda ser la ciencia o la tecnología, no es necesario volver a las cavernas” En esto te doy la razón. Para criticar la ciencia y la tecnología hay que ser miembro de una sociedad avanzada y creer que el confort en que siempre has vivido es “natural” y que los atascos de tráfico, las facturas y los horarios justifican la condena de esa civilización.

    Pero si eliminas la tecnología, las moscas toman a tus ojos por su patio de recreo, los piojos y las chinches recuperan su territorio natural, los virus, bacterias, insectos y demás depredadores te tratan de tú a tú. Y la libertad consiste en seguir a rajatabla los rituales y dictámenes demenciales y peligrosos que se le ocurren al chaman de turno o en decidir si prefieres cazar o ser cazado.

    La vida primitiva sólo es divertida cuando no conoces otra con la que comparar. Y hasta dónde yo sé, las migraciones se producen desde los pueblos atrasados a los avanzados tecnológicamente y no a la inversa.

    Todos deseamos mejorar nuestra civilización, pero avanzando más y no retrocediendo.

    Saludos.

  25. Raúl:

    1. ¿Todas las enfermedades que sufre el ser humano occidental han sido creadas por la misma civilización occidental? ¿Los pueblos primitivos no tienen enfermedades? Es cierto que cosas como el cáncer, el estrés, problemas cardiovasculares, obesidad o muertes en las carreteras parecen exclusivos de nuestra civilización. Pero, en fin, que la malaria, el dengue, el tifus, la tuberculosis, el escorbuto, la peste, la mayoría de las infecciones… por no hablar de los problemas sanitarios derivados de la malnutrición causada por la dependencia de factores climáticos incontrolables… se hayan erradicado en su totalidad, me hace pensar que sanitariamente prefiero vivir en Occidente.

    2. Si la alternativa no es volver a las cavernas, ¿cuál es? ¿Qué elementos de la ciencia y la tecnología son rescatables y cuáles no?

    3. El progreso científico y tecnológico no es un dogma es un hecho. ¿O te parece un mito que el Curiosity esté ahora mismo rodando por Marte? El mito estaría en pensar que, por sí misma, la ciencia va a salvarnos de todos los males. Es evidente que la ciencia ha de estar guiada hacia fines éticos y que tiene múltiples límites. Pero por lo demás, el aumento del conocimiento y el desarrollo de la tecnología serán, en lo esencial, positivos.

    4. No sé a qué te refieres cuando dices que la ciencia ha alargado la vida pagando por ello un precio muy alto. Es que el hecho de alargar la vida y el hecho de tener una buena calidad de vida son dos asuntos muy diferentes. Alargar la vida es en sí mismo algo bueno y tarea exclusiva de la ciencia por lo que no se ha pagado precio alguno (mejoras de la higiene, adelantos médicos, seguridad social… ¿que han costado?). Luego que esa vida sea maravillosa es tarea de la ética y la política. Si nuestros políticos obedecen los dictados de los bancos y nos hacen trabajar veinte horas diarias… ¿qué tiene que ver la ciencia con eso?

    5. Y es que si vemos los grandes logros de la ciencia en los últimos tiempos no se dónde está eso de servir al poder. El HTC en el que se descubrió el Boson de Higgs es un aparato costosísimo y nada rentable (por lo que estuvo parado mucho tiempo). Y el descubrimiento del Boson no tiene unas aplicaciones militares, económicas o políticas nada claras. ¿Por qué la malvada maquinaria estatal permitiría entonces algo así? O, por ejemplo, te repito lo del Curiosity. ¿Para qué quieren los malévolos poderes tener un robotito haciendo fotos a pedruscos rojos en Marte?

    6. Yo trabajo en un centro de enseñanza y no he visto nada de ese adoctrinamiento del que hablas. Ya se lo contaba a Hugo. Allí enseñamos matemáticas, inglés, latín… y en lo referente a valores les hablamos de la defensa de la democracia, de los derechos humanos, incluso de la lucha contra el deterioro medioambiental. Buscamos alumnos críticos con el sistema y con el poder, no dóciles borregos que digan sí a todo. No entiendo dónde está aquí el adoctrinamiento fascistoide.

    7. El hombre es insolidario y egoista porque está en sus genes tal posibilidad. No estoy diciendo que la cultura o la educación no tenga nada que ver con su futuro comportamiento. Pero piensa en que diseñamos un ser humano que a pesar de la educación que reciba sea incapaz de ser insolidario y egoista. A eso me refiero con mejorar el ser humano.

  26. En una parte te doy la razón: los que resaltan del S XX por sus desastres, como las guerras, habría que recordarles lo que fue del pueblo cartaginés por ejemplo; las cruzadas; la peste negra; la guerra de los treinta años; la colonización de América, etc.

    Pero lo contradictorio es que con los grandes avánces en ciencias naturales y en tecnología, en cuestión sociales los avances han sido más bien pobres. Ya vemos lo que está pasando en España y ya me doy con un canto en los dientes por vivir en una democracia formal, con unas leyes mínimas y un nivel de vida aceptable. Pero si vemos como esta la gente en Somalia, en Siria, en Bangladesh.

    Por otra parte estoy a favor de la ciencia, incluídos los transgénicos (lo de las nucleares de fusión tengo mis dudas), eso si, aceptando que las multinacionales pueden producirlos de forma interesada y no en función de los intereses de las poblaciones de muchos paises en vías de desarrollo. Por ejemplo, el arroz transgénico con vitamina D: ¿No sería más fácil cultivar unas cuantas zanahorias para complementar la dieta?. Eso si aplicados al ser humano …. habría que ser más cautos, las distopías que nos describe la literatura del S XX siempre son susceptibles de volverse reales.

    Saludos de un colega. Soy profesor de Ciencias Naturales.

  27. wachovsky dice:

    Ateniéndonos puramente a las formas geométricas no puedo decidirlo diría una cinta-alfabeto de cómputo de Turing machine, con ese severo trastorno por falta de algoritmia del libre albedrío del que padece desde que el cosmos ramificado cuántico cosmos es. Supongo que la drosophila diría el que la creó BioLogos sumo hacedor. y nosotros los humanos tenemos una elección sesgada por nuestros prejuicios y disonancias cognitivas de género (hominini tribu y género Homo y subespecie sapiens sapiens).

  28. jander dice:

    En efecto, entré por la Belluci. Madre de mía, ¿me vas a decir que no existe una belleza intrínseca de alguna manera y que no existe ninguna clase de universal? ¡Mírala por Dios! Y por otra parte el sentido estético dudo que sea algo únicamente debido a la mera selección natural. Lo sabremos cuando conozcamos a otros seres inteligentes de otros planetas o hagamos superdelfines o superchimpances que puedan decirnos: pues sí, aunque no pueda reproducirme con ella, es más bella la Belluci que la puta mosca. O una cascada en una selva virgen a un pozo lleno de mierda.
    Y si hay una naturaleza humana innata que no perderemos aunque algún día (espero que pronto) nos manipulemos genéticamente. Ver al respecto “La naturaleza humana” de Jesús Mosterín, Espasa 2006 . Un saludo

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