Una decisión desastrosa

Publicado: 11 agosto 2012 en Antropología
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[…] las gentes de la isla polinesia de Pascua, se asentaban en una tierra que fue boscosa en otro tiempo, y entre cuyas arboledas se incluía el palmeral más grande del planeta. Los pascuenses, sin embargo, fueron talando de forma gradual aquellas masas verdes al fin de emplear su madera para hacer canoas, obtener leña, transportar estatuas, erigirlas y fabricar tallas, amén de para proteger el suelo de la erosión. Al final, acabaron con los bosques hasta el punto de extinguir todas las especies de árboles, y así fue como se quedaron sin embarcaciones, sin esculturas y sin material con que salvaguardar la capa superficial del terreno, y su sociedad se hundió en medio de una epidemia antropófaga que supuso la muerte del 90 por 100 de los isleños. La cuestión que más intrigaba a mis alumnos de la UCLA era una que yo no había tenido en cuenta: ¿cómo demonios puede ninguna sociedad tomar una decisión tan desastrosa, a ojos vista, como talar todos los árboles de los que depende? Mis estudiantes se preguntaban, por ejemplo, qué debían estar pensando los pascuenses en el momento de echar abajo la última palmera.

jared Diamond, ¿Por qué hay sociedades que toman decisiones desastrosas?

Sólo tres notas:

1. Los habitantes de la Isla de Pascua no tenían una economía capitalista, no habían tenido Ilustración ni sabían qué era el liberalismo ni el marxismo. Eran una cultura no occidental. Lo que mal llamaríamos un “pueblo primitivo”. Pues bien, parece que no mantuvieron una equilibrada relación con su ecosistema. Un buen ejemplo contra el mito del buen salvaje.

2. Seguramente que sus creencias religiosas tuvieron un peso muy grande a la hora de tomar la decisión. Hacía falta mucha madera para construir y transportar moáis. Un buen ejemplo de que obrar anteponiendo tales creencias al sentido común no suele dar buenos resultados.

3. Me pregunto en qué pensará Mariano Rajoy cuando esté talando la última palmera. Seguramente en qué habrá que esperar a ver lo que dicen en Bruselas o que no ha tenido más remedio y que eso, aunque sea desagradable, es gobernar con responsabilidad.

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comentarios
  1. yack dice:

    Este es un buen ejemplo de la falacia naturista. La única especie que ha movido un dedo por conservar o respetar el medio ambiente ha sido la humana, que paradójicamente es la única vilipendiada por destruir el medio ambiente. Y dentro de la especia humana, somos los habitantes de los pueblos más avanzados los únicos que se llevan el sambenito de tan malvada conducta, cuando la costumbre de incendiar la selva para obtener tierras cultivables es una costumbre preindustrial.

    Pero lo cierto es que para estar dispuesto a pagar un precio por conservar el medio ambiente, es condición necesaria el ser consciente de que nos conviene hacerlo para evitar problemas a largo plazo como los de la isla de Pascua. Y los únicos que han llegado a entender las interrelaciones medioambientales hemos sido los miembros de las culturas occidentales más avanzadas y de eso hace poco tiempo.

    Lo que ocurre es que, anteriormente a nuestro reciente conocimiento de esas interacciones, hemos desarrollado tecnologías de gran impacto ambiental, tanto por su naturaleza innovadora como por su magnitud para dar servicio a una población gigantesca.

    Probablemente los habitantes de Pascua no valoraron las implicaciones a largo plazo de talar los árboles y sí los beneficios a corto plazo dentro de un modelo exitoso basado en construir moais y ganarse la simpatía de los dioses y el respeto de sus enemigos. Conclusión: la ignorancia, a la larga, se suele pagar cara, y más aún si se vive en una isla.

    En España lo que ocurre es que los políticos y la legión de sus paniaguados están muy acostumbrados a la buena vida y no están dispuestos a renunciar a ella mientras razones de fuerza mayor (otro Franco, por ejemplo) les obligue a ello, como ya ocurrió en el 36.

    Saludos.

  2. Me encanta como empiezas: la especie humana es la única que se ha preocupado un mínimo por el medioambiente. Así es. Yo siempre pienso en la diferencia entre tener delante de ti a un hambriento león de la sabana o a un asesino con un cuchillo. Contra el león no hay nada que hacer, te comerá y punto; pero con el asesino puedes apelar a su ética, a su moralidad, a su compasión y quizá no te mate. La naturaleza es amoral, y por eso es temible. El tsunami que arrasó Asia no pensó demasiado en sus víctimas.

    Por eso creo que los ecologistas se equivocan en su sacralización exacerbada de la naturaleza y en su vuelta al estado natural. Así como en su visión conspiranoica de lo que representa la cultura occidental. ¡Ojo! Con esto no digo que su defensa de los ecosistemas no sea loable y que, por lo general, hacen una gran labor que aplaudo firmemente. Hay que proteger el medioambiente pero ésto no te exime de sostener ideas equivocadas.

  3. Yack dice:

    Sabias y profundas reflexiones las tuyas Santiago. Mientras no hablas de política te conduces como un auténtico sabio. La justicia, la paz, la ecología, el respeto al medio ambiente, a otros animales y a miembros de otras tribus son conceptos exclusivamente humanos y muy especialmente occidentales.

    La civilización occidental ha tenido tanto éxito que se puede permitir el lujo de que todo el mundo la critique, incluidos sus bien alimentados miembros. Veo bien la critica en cuanto una aspiración a la perfección, pero no como un proyecto de regreso a la barbarie idealizada, que es su única alternativa.

    Si dañamos el medio ambiente no es porque seamos malvados, sino como un efecto inevitable de nuestro progreso, pero también somos los únicos que hemos tomado conciencia del problema y hacemos grandes esfuerzos para corregirlo. Estoy convencido que en menos de un siglo habremos creado una tecnología limpia que nos proporcione todo tipo de servicios que ahora ni podemos imaginar, con impacto cero. La fusión del hidrógeno, la fotosíntesis artificial, la nanotecnologia, los nuevos materiales y algunas otras cosas que están por venir cambiarán el mundo en la dirección que todos queremos. Pero la forma de conseguirlo no es retroceder sino avanzar en el conocimiento.

    Nuestra especie representa la emergencia del fenómeno “bondad” en la inmisericorde naturaleza, y en lugar de felicitarse por ello, muchos “ideólogos” se dedican a ponernos a los pies de los caballos.

    Saludos.

  4. Ananías dice:

    Lo que es verdaderamente desastroso y extravagante es dar por cierta una especulación estrafalaria como la de que los habitantes de la isla de Pascua quemaron y esquilmaron los supuestos bosques de la misma. No existe ningún dato científico que corrobore esta especulación y por supuesto no hay absolutamente ninguna evidencia de que esto haya sido así. Dicho esto sólo cabe decir que es bastante significativo el hecho de que el “infantilismo cultural estadounidente” extienda sus tentáculos de manera tan promiscua y desvergonzada.
    No hace muchos años(en el 2000) un estudio de un equipo americano “demostraba” el uso de carreteras altamente sofisticadas que requerían una notable “complejidad de ingenieria” para el supuesto traslado de los moáis. Ahora un par de investigadores ingleses acaba de poner en evidencia la absurdez de semejantes conclusiones llevando a la práctica las mismas y obteniendo unos resultados absolutamente distintos a los referidos en el estudio.
    Es una virtud guardar silencio ante los fenómenos que no comprendemos si no tenemos algo serio y contundente que decir. La actitud del culturalmente promiscuo y desvergonzado Jared Diamond me recuerda a la de los niños contestones que van lanzando respuestas a boleo para explicar algo de lo que no tienen ni la más remota idea. No en vano él mismo se define como un especulador en la presentación e introducción a sus infantiloides libros en el contexto de la investigación cultural contemporánea.

  5. Ananías:

    Nada que decir. No conozco en profundidad la obra de Diamond y tampoco la historia de los Rapa Nui para poder evaluarla. Si a ti te parece este hombre un cantamañanas, bueno es que nos lo digas.

    A mí el planteamiento me parece interesante: ¿Por qué toman las civilizaciones decisiones desastrosas? Si, a cada momento, las toman los individuos, ¿por qué no las iban a tomar las civilizaciones como totalidades cuando parece que la locura colectiva es algo más común que la individual?

  6. FRANKO dice:

    De acuerdo. El planteamiento es interesante. Quizas son meras especulaciones de impacto para calmar la conciencia “civilizada” mientras llenamos el planeta de basura, con la esperanza de llegar algun dia a la luna o a marte para encontrar que se puede extraer a cualquier costo.
    La terra preta es ejemplo de que si se podriamos ser “salvajes”, perdon, “sElvajes”.
    Gracias por la publicacion.

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