Sauron2

La cita más conocida del filósofo irlandés George Berkeley es “ser es ser percibido”. Máxima que explicita la tesis fundamental del empirismo radical que ha caracterizado, desde entonces, el pensamiento de las Islas Británicas. Lo que existe, lo único en lo que puedes tener confianza, es lo que ven tus ojos. Cualquier otro contenido mental que no provenga directamente de los órganos de los sentidos está bajo sospecha, es susceptible de ser una fabulación, un goyesco monstruo de la razón.

“Ser es ser percibido”, buena guía para tu vida que, seguramente, te llevará por caminos más seguros que los probables espejismos del entendimiento. Empero, si la admitimos radicalmente, es decir, filosóficamente, trae problemas que se ven “a simple vista” pues, ¿qué ocurre con la realidad cuando yo no la percibo? ¿qué ocurre con la existencia cuando cierro los ojos? ¿O qué ocurre con los lugares que nadie ha visto jamás? ¿Con un simple parpadeo el mundo desaparece? Berkeley pensó una ingeniosa solución. Una de las características que suelen atribuirse a la divinidad es la onminsciencia: Dios está en todas partes, Dios puede verlo todo. ¡Eureka! Si ser es ser percibido, el mundo que yo no percibo sigue existiendo cuando cierro los ojos porque Dios es el ojo que todo lo ve, la percepción absoluta. Dios es el ojo de Sauron (ignoro si Tolkien habría leído a Berkeley) como no podía ser de otro modo para un empirista radical (curioso que hoy en día “radical” se utilice como insulto, cuando la etimología de la palabra nos dice que “radical” es aquel que va a la raíz de un asunto…). Pero Berkeley fue más allá en su radicalidad: no hay forma de saber si las imágenes en mi mente que se forman cuando yo percibo un objeto (impresiones) tienen existencia real fuera de mi mente. Yo solo sé que existen las impresiones que hay en mi cabeza y la infinita cantidad de impresiones que hay en la mente de Dios. Y si las ideas o impresiones son, por definición, inmateriales, espirituales… ¿existe un mundo material fuera mi mente? No, solo existen mis ideas y las de Dios, siendo el mundo, por así decirlo, una parte de la mente de Dios. Como luego dirá Schopenhauer, Berkeley es el padre del idealismo.

Otra visión más famosa es la de Newton. Para que su física tuviese sentido necesitaba dos referentes absolutos, dos coordenadas en las que situar todos los fenómenos: el espacio y el tiempo.   Son dos substancias inmateriales, inmóviles, inmutables (hasta que llegó la física relativista), homogéneas (no hay diferencia alguna entre los distintos puntos del espacio o del tiempo) e infinitas, es decir, se parecen a como los escolásticos definían a Dios, pero tienen una diferencia: son extensas (pueden medirse y, el espacio, a parte, tiene “tridimensionalidad”). Newton afirmó que eran la forma en que Dios percibía el mundo, eran los Sensorium Dei. Nosotros, seres limitados e imperfectos solo podemos percibir a la vez un grupo de objetos en el tiempo presente. Dios, en su infinita omnisciencia y omnipresencia, percibe todos los objetos del mundo al “ver mediante el espacio mismo” y, de modo más espectacular aún, los percibe desde la eternidad, es decir, su sentido temporal no se limita a ver todo el presente del Universo, sino a ver todos los instantes del tiempo a la vez (presente, pasado y futuro). Es difícil imaginar cómo sería percibir el tiempo de esa manera al igual que nos es imposible visualizar una forma geométrica de once dimensiones pero Dios es Dios y como tal puede hacerlo.

Leibniz, buen guardián del cristianismo, advirtió que entender así los sentidos de Dios era afirmar que hay algo de Dios que es medible en el mundo o que es una parte del mundo, y si pensamos que Dios es trascendente al mundo, eso es, absolutamente diferente a él tal y como defiende el catolicismo, caemos en una contradicción. Newton se acercaba peligrosamente a la herejía. ¿Cómo entender entonces el espacio y el tiempo? No hacerlos algo distinto a los objetos y al movimiento. Para Leibniz si quitáramos todos los objetos del espacio, no habría espacio o si no existiera el movimiento no habría tiempo. Sorprendemente, Leibniz actúo de un modo más empirista que un científico como Newton. Si no podemos ver el espacio y el tiempo, ambos no existen como contenedores absolutos y solo son en el sentido en el que forman parte de lo que sí podemos observar. El Universo no tiene un contenedor absoluto en el que está “flotando” sino que el Universo solo es sus contenidos. Además Leibniz nos saca de la radicalidad empirista que llevaba quizá a más extravagancias de las que pretendía sacarnos. Respondiendo al empirismo sostuvo algo que ahora nos parece fruto del más sencillo sentido común: todo lo que hay en mi entendimiento procede de los sentidos menos el mismo entendimiento. No todo son impresiones e ideas, no todo es percepción pura, sino que hay un entendimiento que organiza y da forma a esas ideas como luego, magistralmente, desarrollaría la filosofía de Kant. Leibniz saca de la naturaleza el ojo de Sauron cual Frodo Bolsón en las Montañas del Destino.

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comentarios
  1. Hola Santiago, me ha gustado la entrada. Una metáfora muy bien elegida.

    Se me ocurren dos cosas.

    Berkeley dice esse est percipi aut percipere. Y de esa variante va la conocida película de Samuel Beckett Film.

    Hay otro sentido en el que ser es ser percibido sigue siendo verdad. En la película Detachment de Tony Kaye uno de los profesores llega a creer que no existe porque ni los alumnos ni su familia se dignan a mirarlo.

    ¿Qué ocurrirá cuando tengamos que impartir Valores Morales? ¿Seremos invisibles para el resto de compañeros y los alumnos? ¿Dejaremos también de existir? 🙂

    Saludos.
    Eugenio.

  2. sirnewton3813 dice:

    Supongo que Berkeley tuvo que ser un pensador original en su tiempo.

    La cuestión es, ¿cómo uno puede demostrarse que existe una realidad externa a el mismo, si todo inicio y fin de demostración empieza y acaba en uno mismo?.

    Ya sea mediante el razonamiento, la percepción, etc, todo forma parte del que observa, ¿como puede saber el que observa, que aquello que observa, es una realidad independiente y externa a
    el?

    Conclusión, no se puede demostrar que exista una realidad externa (lo cual no quiere decir que no exista).

  3. Eugenio:

    Magnífica secuencia: la burguesía que se escandaliza al percibir al individuo, éste que no soporta verse en el espejo y solo puede ver una caricatura de sí mismo que luego tampoco llega a soportar… pero tampoco le vale el vacío nihilista que queda en la pared sin retrato… cierra la ventana porque no le vale tampoco la contemplación de la naturaleza… El mito de Sísifo con el gato y el perro que vuelven a entrar… la mirada del otro (el infierno son los otros) que no deja verse a uno mismo… después contempla su historia (sus fotos) y tampoco puede con ella; y al fin, se encuentra solo consigo mismo… ¿superhombre?

    También cabría una lectura en clave husserliana: volver a las cosas mismas, despojar al fenómeno de todo lenguaje, de todo añadido (de toda filosofía, historia, prejuicio…) para llegar a la cosa misma, en este caso al individuo puro. Es la búsqueda de ese punto cero del que partir propio de la filosofía moderna.

    Y, en fin, con respecto a lo maltrecha que va a quedar la filosofía con la LOMCE pues… sí, el departamento de filosofía quedará como algo marginal, secundario, con muy pocos miembros, con poca voz y voto… por decirlo así: perderemos existencia y seremos menos percibidos. 😦

  4. Sirnewton:

    No hay forma de saberlo con certeza, pero eso no quiere decir que no sea razonable creerlo. Aquí hay que razonar pensando en lo ridículo del opuesto: que todo el universo sea una representación mental mía y que las demás personas sean solo imágenes producto de mi mente… Parece mucho más aceptable pensar que existe un mundo fuera de mí que seguirá existiendo cuando yo no esté aunque quizá no lo perciba o comprenda demasiado bien y que las otras personas también tienen mente más o menos similar a la mía.

  5. alejandrovu dice:

    Santiago:

    Justamente es razonable suponer (aunque no podamos demostrar, ¿o podemos?) que existe una realidad (¿un algo?) que es independiente de nosotros. Lo que me incomoda es que parece que tenemos un pie puesto en esa realidad y otro dentro de nosotros mismos.

    PD: ¿Qué será del superhombre? ¿Se quedará mirando a si mismo? ¿Pasará a la acción?

  6. Hola. Buena entrada y un fascinante tema. El solipsismo tampoco está mal, y de hecho va en la misma línea (http://es.wikipedia.org/wiki/Solipsismo). Enhorabuena por tu blog.

  7. sirnewton3813 dice:

    alejandrovu:

    “Justamente es razonable suponer (aunque no podamos demostrar, ¿o podemos?) ”

    Pues, demuéstralo!!!

  8. alejandrovu dice:

    Si la luna es de queso entonces existe una realidad externa.

  9. Yack dice:

    Sabemos con seguridad que existe una consciencia que percibe algo que llamamos realidad. Y más allá de esta frontera de seguridad, todo son conjeturas indemostrables.

    Pero el propio pensamiento y su capacidad para interpretar la realidad forma parte de la realidad misma, es decir que carece de fiabilidad. Para dar un paso más allá de la idea “soy consciente de un espectáculo llamado realidad” hay que suponer que nuestro pensamiento funciona, pero esa creencia pertenece a esa cosa que llamamos realidad y que está del lado de las conjeturas indemostrables.

    En un sueño podemos hacer cálculos y razonamientos absurdos que son confirmados por la realidad onírica, lo que demuestra que ni siquiera la capacidad de hacer predicciones demuestra nada que pueda pasar a este lado de la frontera de la fiabilidad incuestionable.

    A lo más que podemos aspirar es a saltar con los ojos cerrados (o abiertos) al otro lado de la muralla de fiabilidad y asumir (o creer) que todo es lo que parece, como solemos hacer (conscientemente) durante los sueños lúcidos o (inconscientemente) durante los sueños no lúcidos.

    Saludos.

  10. sirnewton3813 dice:

    No, no, “si la luna es de queso entonces esta mañana he desayunado pan bimbo con una porción de luna”

    Que percibas la luna, no es demostración de que está fuera de ti, pues en principio lo que te llega no es la “luna” (en si misma), si no que se te hace consciente una representación ante ti,(la luna).

    Que alguien pueda decirte que cuando tu no estás la luna sigue estando en el mismo sitio, tampoco no es demostración,(por lo mimo de antes).

    Cualquier experimento que realices(por lo mismo de antes).

    Y que tu razonamiento(que utiliza representaciones, del tipo que sea) llegue a la conclusión de que existe una “luna” fuera de ti, tampoco es una demostración, ya que tu razonamiento no utiliza la luna,externo,satélite, etc(en si mismo), si no que se basa en un juego de orden lógico con elementos mentales, que nada tiene que ver con la “luna”.

    Cuando señalas la luna, lo único que puedes decir es que la luna, tu dedo, tu mirada están en el mismo plano que de lo que estás siendo consciente en ese momento, ver la luna.

    Saludos.

  11. alejandrovu dice:

    sirnewton3813:

    Sólo fue una broma.

  12. sirnewton3813 dice:

    tan trascendental te ha parecido que me he puesto?

    Perdona, no te quería abrumar.

  13. alejandrovu dice:

    Pensé que entenderías la broma xD ¿O de verdad crees que esa podría haber sido una respuesta seria? Ja, ja, ja. 😛

  14. sirnewton3813 dice:

    Lo único que he entendido es que no lo has podido demostrar!!!

    No se de que tema me estás hablando, de si es broma o chorrada, o no se que…

    Saludos.

  15. alejandrovu dice:

    Como el comentario figura pendiente de moderación, veré si puedo postearlo por partes:

    1. Nunca pretendí demostrar la existencia de una realidad externa. En el comentario sólo dejaba abierta la pregunta, reconociendo que en estos temas soy menos que un aficionado. De hecho estoy en un problema: Apuesto por la existencia de una realidad independiente de nosotros, pero al mismo tiempo no tengo como demostrarlo y me parece estamos con un pie en la realidad y con otro en nosotros mismos.

    (sigue abajo)

  16. alejandrovu dice:

    2. Con repescto a la broma, supongo que conoces algo al respecto:
    https:// es.wikipedia.org/wiki/ Paradojas_de_la_implicaci%C3%B3n_material

    Es como el chiste de Bertrand Russell:
    https:// es.wikipedia.org/wiki/ 2_%2B_2_%3D_5

    Como dijo Joker, si uno tiene que explicar la broma ya no es divertida. Al responder con eso intentaba mostrar que no tenía mejor respuesta que una (al parecer malísima 🙂 ) broma. ¿En verdad creíste que iba a sacar de la manga una demostración de que existe una realidad externa?
    Si la tuviera no estaría despierto a las 06:22 tomando café. Estaría corriendo a buscar mi lugar en la historia de la filosofía y de la ciencia… 🙂

    nota: los enlaces están puestos así para ver sí se puede saltar la moderación.

  17. alejandrovu dice:

    Saludos y chorradas (no soy español, espero que el uso esté correcto).

    PD: Lamento que se pierdan los canales no verbales en estos mensajes. Quizá mi forma de escribir no resulte de lo más formal, pero no hay ningún ánimo de mi parte por faltarte el respeto.

    PPD: Santiago, mis disuclpas por haber jodido con tantos comentarios pendientes de moderación… Que vergüenza… 😀

  18. sirnewton3813 dice:

    Santiago:

    Asumo también mi parte de culpa.

    Saludos.

  19. alejandrovu dice:

    sirnewton3813:

    1. Naaa, la culpa es mía, yo fui el &/%$%&/& que posteó muchas veces. xD

    2. Ahora una pregunta ¿qué nos trae menos problemas? ¿suponer la existencia de una realidad externa o no hacerlo? (hago notar que la pregunta está abierta)

    Saludos y lunas de queso. xD

  20. Alejandro:

    No te preocupes, pero tendrías que haber tenido la paciencia de que yo aceptara el comentario 😉

    Yo creo que trae menos problemas pensar que existe una realidad externa que que no. Repito el razonamiento: porque no podamos tener una certeza absoluta sobre algo no es razón para aceptar la verdad de su contrario. Yo creo que existen otras mentes diferentes a la mía a pesar de no saberlo al 100% y creo que cuando te duelen las muelas, te duelen más o menos como a mí. Al igual parece razonable pensar que cuando yo muera el universo seguirá estando allí porque para pensar lo contrario tendríamos que defender que algún “genio maligno” se las ingenió para engañarme haciendo una gran farsa… Lo cual parece poco razonable.

  21. alejandrovu dice:

    Santiago:

    1. No volverá a ocurrir. 😉

    2. ¿Hay algún argumento lógico que nos ayude en este tema o serían como las pruebas de la existencia de Dios de Santo Tomás de Aquino?

    3. No tiene que ver con el tema, pero estoy leyendo “Representación y realidad” de Hilary Putnam. Al final me animé a leer algo de filosofía.

    Saludos.

  22. Yack dice:

    Santiago, todos los que se dedican a crear contenidos multimedia no son “genios malignos”, sino que se limitan a proporcionarte lo que tú deseas.

    Supón que tu vida es sólo un producto de consumo de realidad virtual inmersiva y que tú tomaste la decisión de vivir tu vida como ahora decides comprar por itunes un mp3 o una película y visionarla en la oscuridad de tu salón.

    Eso sí tendría sentido y no habría que echar mano de genios malignos. Eso, además explicaría fácilmente la conciencia como la interface donde tu auténtico yo se conecta con el producto multimedia que compraste en un Itunes del mundo real-real. También explicaría que, aunque existen otros seres como tú, no tienen que pertenecer a este mundo virtual o tal vez se esconden detrás de avatares que tu identificas como tus semejantes, como en los juegos en red.

    Si le explicaras a un cruzado de la Edad Media como te diviertes en el siglo XXI, se le saldrían los ojos de las orbitas y pensaría que has perdido la razón o que te ha poseido algún demonio desquiciado. La explicación de la realidad virtual inmersiva no deja de ser una posibilidad a tener en cuenta y más aún cuando resuelve problemas que a mí, al menos, me parecen insolubles.

    En mi opinión, para explicar la conciencia se necesita una dimensión adicional y esta podría encontrarse en la realidad real, de forma similar a cómo se necesitan una o más dimensiones adicionales para que una película pueda ser procesada adecuadamente por el observador. El observador siempre tiene que habitar en una realidad con más dimensiones que el contenido.

    Pero solo podremos confirmar todo esto, de ser cierto, cuando se acabe el juego y reaparezcamos delante de una máquina recreativa con un parpadeante rótulo de GAME OVER.

    Saludos.

  23. Yack:

    Bueno, si yo hubiera pagado a un programador para que creara una simulación en la que vivir… ¡Debí de pagarle bien poco! ¡No sé como no se me ocurrió que me hiciera actor famoso o futbolista de élite!

    El caso en que estas propuestas, aunque siempre sugerentes e interesantes para pensar (a mí me encantan), no me parecen creíbles. ¿De verdad pensamos que, aunque pudiese existir tal posibilidad, vivimos de veras en una simulación computerizada hecha en el futuro? Yo no lo creo y me parece más razonable pensar que vivo en un mundo real, “sólido”, tangible e independiente de mi mente cuyo sentido último ignoro. Creo que es saludable apostar por el sentido común y mantener un cierto realismo con respecto al mundo.

  24. alejandrovu dice:

    Yack: ¿Y la Tesis de Church-Turing?

  25. Yack dice:

    Santiago, estas posibilidades que he planteado sólo hay que considerarlas en el terreno especulativo y cuando se abre un debate donde se cuestiona si la realidad es real. Decir que sí, que sin duda la realidad es real porque todo el mundo lo cree así, es una postura tan fácil de defender como aburrida, puesto que es la creencia más universal que existe.

    Contestando a tu objeción, considera por qué los videojuegos no te dejan ganar al primer intento y te complican la vida hasta provocarte estrés y frustración. Para que la vida tenga sentido tienes que estar en el punto medio entre la cumbre y el arroyo (justo donde tú estás) porque la vida es una fluctuación continua entre lo que deseas y lo que temes. Si estás en la cumbre, sólo puedes bajar hacia abajo y eso lo sabe todo programador de videojuegos que se precie.

    Alejandro, todas las tesis, incluida esta, forman parte de las creencias indemostrables entretejidas en el cañamazo de la realidad-espectáculo. Por tanto, dejan de ser relevantes si cuestionas la naturaleza de la realidad.

    Saludos.

  26. alejandrovu dice:

    Yack: Si la capacidad de cómputo de una máquina depende del universo en el que se encuentra y está no puede correr una simulación del universo que la contiene ¿Los simulados podrían conjeturar cómo podría ser el universo donde se corre la simulación?

  27. Yack dice:

    En realidad los simulados no pueden conjeturar nada que no esté programado, así que sus conjeturas, incluida esta, no tienen validez general, más allá de la utilidad para el consumo interno.

    Sería como si Dios otorgara consciencia a los autómatas de una representación programada. Ellos harían y pensarían lo que su diseñador ha decidido que hagan y piensen, aunque por un capricho de su creador, pueden estar diseñados para creer que pueden pensar y actuar libremente y llegar a conclusiones relevantes.

    Las preguntas que planteas sólo son relevantes si admitimos que el universo es como parece que es y si fuese así no tendría sentido considerar que es una simulación, pues una simulación implica la existencia de un ser con intencionalidad y un plan para simular algo que no es real por sí mismo.

    Saludos.

  28. alejandrovu dice:

    Yack: ¿Entoces como nos planteamos la posibilidad de ser una simulación?

  29. Yack dice:

    Eso habría que preguntárselo al programador.

    ¿No has oído nunca en algunas películas frases del tipo : ¡Esto no ocurre ni en una película!?

    Es un viejo truco para darle credibilidad a las situaciones irreales.

    Saludos.

  30. alejandrovu dice:

    Ja, ja, ja, Deus Ex Machina… 😛

    Lo que sí me pregunto es: asumiendo que nuestra realidad es “real”, si existe suficiente poder computacional para poder simularla: ¿Regresión infinita o un juego con un número limitado de muñecas rusas?

    Saludos.

  31. Alejandro:

    Ya hablamos de la posibilidad de ser una simulación en el famoso argumento de Bostrom:

    https://vonneumannmachine.wordpress.com/2010/12/14/el-argumento-de-la-simulacion-de-nick-bostrom/

    Y yo creo que para plantear ese problema no creo que sea tanto un asunto de fuerza bruta o capacidad de cómputo, la cual parece crecer a una velocidad pasmosa (si nos fiamos de la ley de Moore) y no tener límites a tener en consideración (hay átomos de sobra para la computación cuántica). Los problemas van más en la línea de si podemos pasar toda nuestra realidad a un lenguaje informático o dicho de un modo más fundamental: si toda la realidad es computable, lo cual es muy discutible desde Gödel, Turing o Church.

  32. alejandrovu dice:

    A eso quería hacer alusión cuando me referí a la tesis de Church-Turing. Quizá el poder de cómputo (entendido como lo que es posible de ser computado en términos físicos) esté limitado por las características de nuestro universo.

    Saludos.

    PD: Creo que me falta menos con el libro de Putnam. (estoy tratando de hacer mis deberes pendientes.

    PPD: No pensé que volvería a maravillarme por un tema después de los 30. 😉

  33. Yack dice:

    Santiago, si admitimos que estamos viviendo en una simulación, cualquier pensamiento será también parte de la simulación y por lo tanto no es fiable ni se puede tomar en serio. Es como cuando sueñas que has descubierto la teoría unificada y estás convencido que te darán el premio Nobel de física. En una simulación, como en un sueño, sólo cuentan las emociones, pero no su consistencia real.

    Todas nuestras elucubraciones sólo podrían ser relevantes si todo es como parece que es.

    Saludos.

  34. blanca flores dice:

    SAURON tiene muchos poderes es una imagen de energía maligna, que corrompe a lo que este cerca y domina los sentimientos , pero no posee cuerpo alguno ya que necesita recuperar su alma atrapada en el anillo,los otros fragmentos de su poder . también tenía muchos otros poderes: el poder de cambiar su forma a la que quisiera También podía manejar los espíritus menores e invocarlos y también podía llamar espíritus malignos y meterlos dentro de criaturas. Sauron fue uno de los primeros espíritus en entrar en Arda y uno de los que ostentaba mayor poder. Sauron en su mayor cantidad de poder era capaz de modificar la realidad y la naturaleza las Montañas de la Sombra y Ceniza y el mismo . En El Señor de los Anillos temían a Sauron, tanto, que casi no lo nombraba por su nombre y temía que él pudiera desvelar su presencia. Desde que es corrompido, Sauron se convierte en el más temido de los servidores

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