Redundante consciencia

Publicado: 28 junio 2013 en Filosofía de la mente
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La consciencia es solo la punta del iceberg de una infinidad de procesos inconscientes. Cuando me pincho con una aguja, no soy consciente de todo el complejísimo dispositivo que mi sistema inmunitario monta para defenderme de una posible infección. No soy consciente de la actividad de las plaquetas o de los linfocitos. Tampoco soy consciente de la actividad de mis neurotransmisores llevando la información desde la herida hasta mi cerebro. Solo soy consciente de una cosa, de algo simple, poco complicado: el dolor. ¿Y qué es ese dolor? Lo interesante es que no se parece en nada a todos esos procesos inconscientes que supuestamente “representa”. El dolor no se parece a nada más que a otros dolores (esto es aplicable a cualquier sensación consciente: ¿a qué se parece el color mas que a otros colores o el sonido más que a otros sonidos?). El dolor aparece en nuestra consciencia, se hace desagradable y nos motiva con mucha fuerza a eliminar las causas que lo propician. Nuestro cuerpo parece informar de forma simplificada, con este particular “lenguaje del dolor”, a nuestro “Yo” de que algo va mal para que éste tome el mando y actúe en consecuencia.

Pero según los experimentos de Libet, Gazzaniga o Wegner, nuestro “Yo” no es el agente que decide nuestras acciones ya que éstas se eligen a nivel inconsciente. La consciencia es una central de noticias, una agencia de información en donde se le dice al “Yo” de lo que está pasando, siendo éste un mero espectador que no toma parte ninguna en las decisiones posteriores, aunque vive en la ilusión de que así lo hace. La cuestión se hace peliaguda: ¿Para qué informar a quién? Si nuestro “Yo” no toma partido en nada, ¿para qué perder el tiempo en informarle?

Sin título

Como vemos en el diagrama, para responder ante el pinchazo de una aguja necesitamos tres pasos: los procesos que detectan la aguja atravesando el dedo, el fenómeno consciente del dolor y la respuesta del organismo de apartar la mano. ¿Para qué estos tres pasos cuando solo harían falta dos? ¿Para qué sirve el paso consciente? ¿No sería mucho más económico que los procesos de detección del pinchazo se pusieran directamente en contacto con los procesos de reacción sin tener que perder el tiempo en “informar al yo” de lo que ocurre como sucede con fenómenos como los movimientos de los intestinos o el funcionamiento de los riñones o del páncreas?

Pero supongamos que estos experimentos no llevan razón (es cierto que no son plenamente concluyentes y que hay mucha discusión al respecto), supongamos que nuestro “Yo” sí que toma decisiones. Podría ser, tal como suele pensarse, que las sensaciones conscientes sean un poderoso sistema de incitación a la acción. El dolor que produce el pinchazo me mueve poderosamente a apartar la mano. Evitar el dolor y obtener placer parecen fuertes motivaciones para actuar. Sin embargo, pensemos en que tenemos un robot diseñado para atravesar una habitación evitando los obstáculos que por el camino pueda encontrarse. Nuestro robot tiene la capacidad de aprender mediante ensayo y error cuál es el mejor recorrido y le hemos instalado un contador que funciona restando puntos cada vez que choca con un obstáculo y sumando cada vez que recorre una distancia sin chocar con nada. El objetivo de la máquina es obtener el mayor número de puntos posibles. Podríamos entender entonces que cada vez que choca con algo y resta puntos “recibe dolor” y cuando avanza “recibe placer” buscando obtener la “mayor cantidad de placer posible”. Así, intento tras intento, nuestra máquina iría calculando cuál es el recorrido “más placentero” o “menos doloroso”. Al final, podría ser muy eficiente realizando su tarea con este sistema de premios y castigos. Sin embargo, nuestro robot no tendría consciencia de placer o dolor algunos, no sentiría realmente nada. ¿Para qué entonces la consciencia si podríamos conseguir el mismo resultado con un ser inconsciente?

Dos soluciones:

1. La consciencia no es una redundancia sino que tiene una finalidad evolutiva precisa. Los seres conscientes pueden hacer cosas que los inconscientes no pueden y por eso la evolución los seleccionó. Lo que ocurre es que aún no sabemos demasiado de su funcionamiento como para entender el por qué de su alta presencia en los seres vivos.

1.a. La consciencia tiene una finalidad evolutiva chapucera. La evolución podría haber encontrado caminos más eficaces para conseguir lo mismo pero no fue así y la consciencia, a pesar de sus defectos, daba ventajas adaptativas a sus poseedores.

2. La consciencia es un epifenómeno, un residuo o efecto colateral de otras adaptaciones que o bien es neutra en términos evolutivos o, aunque sea perjudicial o costosa, no es lo suficiente para que la evolución la haya extinguido. Por ejemplo, el ruido que hace el corazón al latir es una consecuencia sin finalidad evolutiva positiva (más bien negativa: un depredador con fino oído lo puede captar) de la auténtica función del corazón: transportar el flujo sanguíneo. Siguiendo la analogía, la consciencia sería algo así como”el ruido del cerebro”.

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comentarios
  1. Carlos Vega dice:

    3. La conciencia sirve como depurador, permite obtener una ventaja a largo plazo que el inconsciente no alcanza a ver por la inmediatez de su conclusión: “quitar la mano, rápido”. Es decir, agreguemos al robot la capacidad de decidir si un camino obtiene mas puntos al final sacrificando puntos (chocando) en el camino (por ejemplo, si los choques permiten remover obstáculos).

    Es por ello que nos ocasionamos dolor en el gimnasio, pero lo toleramos racionalizando que el dolor nos permitirá tener ese estomago de lavadero que necesitamos para el verano.

  2. Carlos:

    Claro pero, a nuestro nuevo robot, ¿para qué le haría falta sentir “realmente dolor”? El problema reside en que si podemos fabricar robots que hacen lo mismo que los seres conscientes pero sin ser realmente conscientes, ¿para qué sirve la consciencia?

  3. Carlos Vega dice:

    En el caso de nuestro robot se definió el dolor como la medida cualitativa del numero de puntos restados, entonces si es necesario para el “ser consciente” de este saber cuanto “dolor” sufre para evaluar si vale la pena el sacrificio que postulo en mi comentario.

    Demos un ejemplo mas familiar, por error tomas una taza de café caliente por el cuerpo y no por el asa, tu inconsciente la dejaría caer inmediatamente sobre tu costoso tapete árabe, pero tu consciente evalúa el daño y prefiere soportar el dolor hasta que vuelves a colocarla sobre la mesa, pero entiendo que esto es porque me baso en que el consciente si toma parte de la decision ultima sobre la acción.

    Aceptando la premisa de que “…nuestro “Yo” no es el agente que decide nuestras acciones ya que éstas se eligen a nivel inconsciente.” mi duda es hasta que punto nuestro inconsciente es capaz de tomar decisiones racionales que, según mi punto de vista, son achacables a nuestro cociente.

    Acepto que tal vez nuestra sensación de conciencia sea un producto residual de algún proceso evolutivo en el camino a perfeccionar nuestra respuesta ante los estímulos del medio, pero no puedo dejar de pensar que me siento incomodo con la idea que de realmente mi consiente, que es al fin de cuentas al que identifico como “yo”, no sea el causante ultimo de mis acciones.

  4. Carlos:

    Es que lo que quiero explicar con el ejemplo del robot es que con un sistema cuantitativo de premios y castigos, podemos hacer lo mismo que con nuestro sistema emocional consciente. Una máquina inconsciente podría hacer lo mismo que un ser consciente, podría filtrar la información y planificar a largo plazo.

    Nuestro inconsciente toma decisiones muy, muy racionales. Piensa, por ejemplo, en la digestión. Todo un complejísimo conjunto de procesos metabólicos ocurren sin que nadie sea consciente de ello. Incluso si fuésemos conscientes y lo pudiésemos dirigir, su complejidad haría que nuestra capacidad intelectual fuera muy insuficiente para hacerlo de manera eficaz. Y nadie osaría decir que la digestión no es un proceso plenamente racional.

    Y sí, a mí también me resulta incómodo que mi “yo” no sea el responsable de mis acciones. Lo bueno es que, aunque supiéramos que eso es cierto, no podemos vivir sin la ilusión de que somos dueños de nuestras acciones. Por mucho que yo crea que soy como un robot, no puedo vivir como un robot… ¡Tengo que elegir que hacer en el segundo siguiente! ¡Aunque sepa que es una pantomima!

  5. Carlos Vega dice:

    Mis dos neuronas disponibles no me dejaron ver el punto que querías ejemplificar… o como dicen los arboles (en este caso el robot) no me dejaron ver el bosque.

    Ahora entiendo y hago mía la duda, porque tenemos una capa extra en el modo en que respondemos con el medio, si por simplicidad pudiésemos conseguir lo mismo sin ese factor extra?

    Lo único es que mis ideas materialistas me empujan a pensar que no debemos irnos tan abajo en la escala de funciones que controla el inconsciente, creo que le podemos dar la responsabilidad de cosas como el control de los latidos del corazón, por ejemplo, pero en cosas como la digestión, según el ejemplo que das, el control es mas bien a un nivel mas bajo, biológico si me apuras a nombrarlo.

    Pero, mis conocimientos en el área son muy, pero muy legos, asi que no creo molestarme si por respuesta recibo una lista con libros en amazon para que me forme mas antes de defender este tipo de opiniones.

    Un saludo

  6. sirnewton3813 dice:

    Santiago mi enhorabuena para como eliges y tratas los tan interesantes temas que sacas.

    En mi opinión, pues eso, la consciencia seria el “ruido del cerebro”, pero hacia a nosotros mismos nos auto-parecería una “central de noticias”.
    Simplificando un epifenómeno.

  7. ¿Y de dónde sale la hipótesis de que se pierde tiempo en informarle al yo? Sería asumir que el hecho de informar al yo es algo físico que requiere tiempo y energía.

  8. Masgüel dice:

    Replay

    Santiago, si tienes un cuarto de hora, métete esta charla de Searle entre las orejas.

    “nadie osaría decir que la digestión no es un proceso plenamente racional.”

    Muchos osaríamos. Racionales son ciertos procesos que realizan, vete a saber cómo, los cerebros humanos. Ningún otro proceso natural es racional. Lo racional es un resultado de la evolución de nuestra especie, no su causa, ni la de la naturaleza en su conjunto. Aparte, yo prefiero hablar de lo razonable. Como la versosimilitud, no es un criterio lógico, sino pragmático.

  9. Yack dice:

    Podríamos considerar a la conciencia como una especie de gafas Google que observa y graba en formato lineal lo que ocurre, dentro y fuera de nuestra mente, durante el periodo consciente.

    Este registro puede ser consultado y reproducido una y otra vez por la misma conciencia, para recrear escenarios pasados (puse la mano en el fuego y me quemé), extraer información y reflexionar sobre ellos.

    Adicionalmente esos datos se acumularían en formato temático como conocimiento (no hay que tocar el fuego).

    El registro consciente serviría también como índice de doble dirección para acceder a determinados contenidos con los que estaría lincado: ¿qué ocurre cuando se toca el fuego? nos llevaría a la escena en la que ocurrió el accidente) y ¿por qué me quemé aquel día? nos llevaría a la región o estructura que almacena el conocimiento sobre las propiedades del fuego.

    Una prueba de esto es que cuando estamos haciendo trabajos rutinarios, la conciencia puede desconectar el registro, por carecer de valor al ser redundante, y pasar a registrar el flujo de fantasías que invaden nuestra mente. En tales casos podemos recordar mejor esas fantasías que lo que hemos estado haciendo mecánicamente y nos damos cuenta de que hemos dejado de ser conscientes de lo que ocurría en el mundo real.

    Sin embargo si acontece algo inesperado, la conciencia retoma automáticamente la grabación de la realidad y se desconecta de la fantasía. En todos los casos el registro se hace con tanta más resolución cuanto más relevante es el acontecimiento, o dicho de otro modo, cuando más intensa es la emoción que provoca.

    Pero el gran enigma sigue siendo cómo y para qué “sentimos” todo eso. Volvemos a la idea intuitiva de que hay “algo” o “alguien” (el yo) que observa todo esto desde otra dimensión.

    Saludos.

  10. villuela dice:

    A mí la duda que me surge ahora es cuantos animales sienten el dolor como los humanos y cuantos como robots.. Es decir, cuantos entienden el dolor y por lo tanto lo sufren de verdad como nosotros, o como sufrimos cundo nos deja la pareja; y cuantos sienten el dolor como un simple estímulo que les lleva a reaccionar.

    Dicho de otro modo, ¿cuantos animales son conscientes?

  11. KppadoR dice:

    Tenéis un lío tremendo. La consciencia es la que pone al dolor en la balanza, a un lado el dolor, al otro un objetivo, que pesa mas? porque no hay cosas sin dolor: en inglés se dice there s no gain without pain.

  12. Masgüel:

    A ver, con proceso racional me refería a un proceso reglado para la consecución de fines. En este amplio sentido del término todos los procesos biológicos son procesos racionales.

  13. Facundo:

    A no ser que tengamos algo que vaya más rápido que la velocidad de la luz cualquier transmisión de información requiere tiempo y, evidentemente, esfuerzo. Y sí, estamos presuponiendo que todas estas cosas son procesos físicos o biológicos, es decir, naturales y no sobrenaturales.

  14. Entonces, se asume que, además el intrincado proceso cerebral de generar una respuesta ante cierto estimulo, hay otro proceso físico paralelo que llamamos “informar al yo”… me parece demasiado aventurada esa hipótesis. Siempre fui muy dualista, me es imposible asociar la conciencia con un proceso físico ¿qué diferencia hay entre algo natural y algo sobrenatural? ¿tiene algún sentido denominar a algo “sobrenatural”?

    Cuando hablo de procesos físicos me refiero los que se pueden expresar en términos de la física (energía, momentos lineas, posición, temperatura, etc.). La discusión acá no es si la conciencia es natural o sobrenatural, sino si es algo distinto al estado físico del cerebro, es decir si estado mental y estado cerebral son la misma cosa.

  15. Masgüel dice:

    “La discusión acá no es si la conciencia es natural o sobrenatural, sino si es algo distinto al estado físico del cerebro, es decir si estado mental y estado cerebral son la misma cosa.”

    Si es que no me hacéis los deberes. La charla de Searle lo explica mu bien (aunque yo no comulgo con todo lo que dice). El asunto, la “cosa”, una persona, es un sistema natural con dos aspectos. Las estrellas fusionan elementos químicos, las algas son fotosintéticas y los animales con sistema nervioso son conscientes. En el universo hay de to y cada cosa tiene sus peculiaridades. Un cerebro y sus neuronas y su sopa química es el aspecto de ese sistema natural cuando abres un cráneo. Es el aspecto que tiene en tercera persona. Sabor a fresa es el aspecto que tiene ese mismo sistema para el que lo disfruta, ya sea porque se ha metido una en la boca o porque Penfield le está estimulando la corteza cerebral con un electrodo. Lo que le pasa al cerebro al nivel físicoquímico es la causa de lo siguiente que le pasa al cerebro a nivel físicoquímico. 4 es lo que le pasa en mi imaginación después de imaginar 2+2. Y, como dice Searle, lo que le pasa a mi brazo, que se mueve hacia arriba cuando me apetece levantarlo. Y no pueden ser sino niveles supervenientes de un mismo sistema. Lo mental no es epifenómeno. Es real e irreducible. Es el nivel en que se organiza la conducta animal. La naturaleza no produce robots hasta los producimos nosotros, que somos parte de la naturaleza. Si a la biosfera le salen bichos conscientes, y no robots, es porque hasta hace unas décadas no sabía programar. Porque la consciencia tampoco es un programa, sino la forma que hemos desarrollado los bichos que nos movemos de sitio para darnos cuenta de dónde nos metemos y reaccionar en consecuencia.

  16. Eso que dices no está siquiera cerca de ser una explicación, Masgüel. Que los estados mentales sean función del los estados físicos del cerebro no dice más que eso mismo: que los primeros son función de los últimos ¿qué diferencia habría si no existiese la conciencia, ese “espectador”? si las decisiones son el resultado de un intrincado mecanismo físico ¿dónde entra en juego la conciencia?

    “Lo mental es real”, qué aventurada afirmación, y qué poco dice. La conciencia, de ser algo, no es movimiento, ni gradientes de potencial eléctrico; es decir, no es una configuración física. O es otra cosa o no es nada en absoluto.

  17. sirnewton3813 dice:

    facundo, dices que:

    “Lo mental es real”, qué aventurada afirmación, y qué poco dice. La conciencia, de ser algo, no es movimiento, ni gradientes de potencial eléctrico; es decir, no es una configuración física. O es otra cosa o no es nada en absoluto.

    Lo mental, sí que es real, en tanto y en cuanto ocurre.
    Realidad y existencia van parejos, no se pueden dar el uno sin el otro, o si?
    Otra cosa es que tenga una realidad “diferente” a la realidad física, pero lo mental es bien real, sino fuera así, te sería imposible imaginar o ni siquiera pensar.

    Y sí, la consciencia va aparejada también al movimiento, o es que la consciencia es inmutable y absolutamente estática??, está claro que el simple hecho de ser consciente de lo que ves y al cabo de un momento ser consciente de que te duele la rodilla, eso, viene asociado por alguna clase de cambio, y el cambio es una clase de movimiento, y por tanto gasto energético y temporal.

  18. Masgüel dice:

    “Que los estados mentales sean función del los estados físicos del cerebro no dice más que eso mismo: que los primeros son función de los últimos”

    Yo no he dicho que los estados mentales son función de los estados físicos. He dicho que son niveles de organización supervenientes. Uno no puede ser causa o función del otro porque son un mismo proceso natural, no dos. No ocurre que en mi cerebro sucede tal y cual actividad electroquímica y como función de esa actividad imagino un dragón. Que imagine un dragón ES es esa actividad. Se organiza a nivel físicoquímico de la manera en que imagina dragones. Los estados mentales son el nivel de organización superior de un mismo proceso natural. Si a una persona nunca le dicen lo que, a groso modo, es un dragón (descripción que pertenece al nivel mental, lingüístico, de nuestra conducta consciente) su cerebro no podrá imaginar dragones, por muy sanas que estén sus neuronas.

    “¿qué diferencia habría si no existiese la conciencia, ese “espectador”?”

    Pues que no podría organizar conducta más compleja que la de una ameba. Durante el sueño profundo (sin sueños), nuestro sistema nervioso no es consciente. Continúa regulando la respiración, la circulación de la sangre, la digestión, pero no cabe esperar una respuesta adaptativa a cambios en el medio. El encefalograma muestra ambos hemisferios cerebrales sincronizados en ondas lentas. En cuanto a conducta compleja está en “Pause”. Para que un robot realice inconscientemente tareas similares a nuestra conducta consciente, ha de ser programado mediante un algoritmo que es producto de nuestra conducta simbólica consciente.

    “si las decisiones son el resultado de un intrincado mecanismo físico ¿dónde entra en juego la conciencia?”

    En primer lugar los procesos cerebrales no son mecanismos físicos. Va siendo hora de quitarnos de encima esa terminología decimonónica (al final volveré sobre esto). Una decisión no es el resultado de un proceso cerebral. Es ESE proceso cerebral que, repito, tiene un aspecto terciopersonal y otro subjetivo. Que el aspecto subjetivo sea accesible medio segundo después que el aspecto cerebral en una tomografía no es más que una interesante característica de ese proceso.

    ““Lo mental es real”, qué aventurada afirmación, y qué poco dice. La conciencia, de ser algo, no es movimiento, ni gradientes de potencial eléctrico; es decir, no es una configuración física. O es otra cosa o no es nada en absoluto.”

    Vamos con la ontología. Dices que lo mental o es una configuración física o es otra cosa o nada en absoluto. Pues empecemos señalando que una configuración física no es a lo que se reduce la realidad de un sistema natural, sino uno de sus aspectos, el que nos muestra cuando lo tratamos con los instrumentos conceptuales que nos brinda la física. Algunos sistemas naturales tienen otros aspectos. Una amapola tiene, además de aspecto físico, un aspecto biológico para el que la física no dispone de intrumentos conceptuales. Un animal con sistema nervioso, en particular un ser humano, además, tiene aspecto psicológico. Si los estados mentales no son reales, los gradientes de potencial eléctrico tampoco. Los aspectos de un sistema natural, incluído el físico, no son al sistema natural lo que el fenómeno al noúmeno, la apariencia a la realidad (en mi opinión aquí Searle se hace lío), pero cuando dice que el aspecto mental es real e irreducible acierta, porque la realidad (a pesar de su apuesta por el realismo metafísico), en mi opinión es el constructo que resulta de las maneras que hemos inventado para interpretar nuestra experiencia, por lo que todas ellas han de ser ontológicamente consideradas.

  19. Un sistema biológico podría reducirse a un sistema físico, la conciencia no; eso es lo que digo… Para hacerlo más simple (asumiendo como válido el modelo físico actual) un sistema físico es una determinada configuración de partículas subatómicas, luego los sistemas biológicos son sistemas físicos. Pero ¿luego la conciencia también lo es? ¿la conciencia es sólo una configuración de ese tipo? me cuesta pensar que eso tenga sentido. Creo que es más bien un bicho raro en el mundo. Obviamente, comparto que la conciencia existe ¿pero cuánto nos dice eso?

    Decir que la conciencia es una sólo una configuración física (como describí arriba) equivale a decir que no es nada más que otro nombre para el cerebro, una mera ilusión, un fantasma de alma.

    ““¿qué diferencia habría si no existiese la conciencia, ese “espectador”?”

    Pues que no podría organizar conducta más compleja que la de una ameba.”

    Mostrame alguna prueba de ello, aunque tiene mucha pinta de afirmación que no puede falsarse. La defensa sería decir que un sistema físico igual de complejo (teoría zombi, o algo así) sin espectador tendría conductas igualmente complejas.

  20. Disculpa por el desorden en la respuesta.

  21. Masgüel dice:

    “Un sistema biológico podría reducirse a un sistema físico”

    No estoy de acuerdo. Para no liarla con la epistemología, en lugar de aspectos diré propiedades de los sistemas y así no nos salimos del naturalismo. Un trípode tiene propiedades emergentes respecto a las propiedades de los tres palos que lo forman. Solo dispuestos de una determinada manera se tienen de pie y soportan peso. Las propiedades biológicas de un ser vivo son irreducibles a sus propiedades físicas. Si echas en una hormigonera todos los elementos químicos que componen el cuerpo de un perro en su cantidad correspondiente, lo que sale no ladra. Es la forma en que están organizados, su historia evolutiva, lo que posibilita que los átomos de un perro se comporten como un perro. Y podemos problematizar aún más el asunto si nos damos cuenta de que no podemos hablar de ladrillos últimos, de la cosa, la sustancia que se organiza. Un átomo también es una estructura. Una forma que organiza partes y con propiedades emergentes respecto a esas partes. Y esas partes, a estas alturas, se parecen mucho más a las entidades matemáticas que las bolas de billar del mecanicismo clásico. La conciencia no es un caso único de emergencia. La evolución de los animales, como todo lo que emerge y se diversifica lo hace a su manera, en este caso, organizándose en sistemas que además de aspectos o propiedades físicas y biológicas, tienen aspectos y propiedades subjetivas.

    “Decir que la conciencia es una sólo una configuración física (como describí arriba) equivale a decir que no es nada más que otro nombre para el cerebro, una mera ilusión, un fantasma de alma.”

    Es que, repito, la conciencia no es una configuración física. Es una configuración psicológica, superveniente respecto de una configuración biológica, superveniente respecto de una configuración física. Y la superveniencia es una relación bidireccional entre niveles de descripción. La forma en que se organiza la naturaleza es real, no una mera ilusión. Que un sistema se organice de una manera u otra tiene efectos causales. Por eso no es un epifenómeno.

    “Mostrame alguna prueba de ello, aunque tiene mucha pinta de afirmación que no puede falsarse.”

    A mí el falsacionismo me parece tan insostenible como el verificacionismo, pero por no liarla aún más, te recuerdo que la afirmación extraordinaria es la inversa. Es quien defiende que un sistema inconsciente puede desplegar conductas complejas (claro está, habría que precisar hastá qué punto), sin que medie la conducta consciente de un programador (ya comenté que un programa es una sucesión de símbolos y tales símbolos son conducta lingüística consciente del programador), quien debe aportar la prueba de su afirmación.

  22. sirnewton3813 dice:

    Masgüel:

    ” Que un sistema se organice de una manera u otra tiene efectos causales. Por eso no es un epifenómeno.”

    Que la consciencia tenga una causa, no invalida que pueda ser un epifenómeno.
    Por ejemplo el lenguaje no sería un epifenómeno de las cuerdas vocales??
    Si abrimos una garganta no encontraremos ningún sonido entre las cuerdas vocales, pero está claro que las cuerdas vocales son la causa directa del lenguaje aunque la semántica se la de el cerebro. En este caso el lenguaje sería un epifenómeno emergente.
    Yo considero que la consciencia, que tiene su origen en el cerebro o en cualquier organización compleja similar al cerebro, tiene que ser un epifenómeno(útil, en tanto y en cuanto la evolución no la ha abolido).
    Ahora bien, no creo que la consciencia sea un “epifenómeno emergente” de los procesos mentales, sino que son los mismos procesos mentales, la consciencia sería un epifenómeno a “secas” de los procesos mentales iniciales(es decir al principio todos inconscientes).
    Entiendo por epifenómeno aquel fenómeno que acompaña a un mecanismo más o menos complejo, es decir no es que el mecanismo complejo sea “causa directa” del fenómeno sino indirecta, indirecta de tal forma que parece que el fenómeno sea independiente a la causa, pero de ningún modo es “independiente” a la causa.
    Entiendo que en un principio los procesos mentales eran inconscientes en los seres vivos inferiores. A través de la evolución, esos mismo procesos se reorganizaron de tal forma que produjeron consciencia(es decir procesos mentales mejor organizados).
    El epifenómeno está en que su organización compleja se convirtió en bidireccional, es decir los propios procesos mentales eran capaces de ser consciente de otros procesos mentales, y eso hace parecer que la consciencia acompañe a los procesos mentales sin parecer que tenga causa directa.

  23. Masgüel dice:

    “- Que un sistema se organice de una manera u otra tiene efectos causales. Por eso no es un epifenómeno.
    – Que la consciencia tenga una causa, no invalida que pueda ser un epifenómeno.”

    Claro que la consciencia tiene causas (que pueden ser descritas en varios niveles de organización), pero eso no es lo que digo, sino que la consciencia es un factor causal. Que los animales sean conscientes produce efectos en su entorno. Un epifenómeno es un fenómeno sin poder causal.

  24. sirnewton3813 dice:

    ” Un epifenómeno es un fenómeno sin poder causal.”

    Si un epifenómeno es un fenómeno sin poder causal, entonces no existe ningún epifenómeno.

    Ya que cualquier cosa sea de la índole que sea, genera un efecto, al decir “sin poder causal”, está diciendo de que es posible que hayan fenómenos que no generen efectos, y eso no creo que sea posible.
    Puedes ponerme algún ejemplo de epifenómeno sin poder causal??

  25. Masgüel dice:

    “Puedes ponerme algún ejemplo de epifenómeno sin poder causal??”

    Yo no. Eso pídeselo a los fisicalistas.

  26. sirnewton3813 dice:

    Ok, de todas formas los fisicalistas tampoco podrían.

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