Mi hija tiene un chip extraterrestre en el cerebro

Publicado: 20 noviembre 2013 en Filosofía de la ciencia
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extraterrestre

Tenemos una serie de hechos que requieren explicación: mi hija tiene fiebre, le duele la cabeza y la garganta y tiene tos seca. Lanzamos dos hipótesis:

Hipótesis A: ha cogido el virus de la gripe.

Hipótesis B: unos extraterrestres le han introducido un chip en el cerebro que le está causando estos síntomas con el fin de estudiar a la especie humana para la posterior invasión.

¿Cómo sabemos qué hipótesis es la correcta? Realizando la clásica prueba de verificación. Llevamos a la niña al médico que le hace un análisis de secreciones respiratorias en donde detecta proteínas víricas y un elevado número de anticuerpos. Parece claro, la niña tiene la gripe. ¿Con ello falsamos la hipótesis B? No del todo. Podemos recurrir a una hipótesis ad hoc:

Hipótesis ad hoc 1 para defender la hipótesis B: es que no solo mi hija tiene el chip, sino mucha más gente. Y el chip no solo provoca los síntomas de la gripe sino que controla la mente de su huésped. Los médicos fueron controlados y falsearon las pruebas para engañarnos y que no se descubrieran sus planes de conquistar la Tierra.

Vaya por Dios con los marcianos. Bien, hagamos más pruebas. Cojamos a la niña y que yo mismo (que sé con seguridad que no tengo el chip en el cerebro) le haga toda prueba posible para detectar el chip. Hacemos todo tipo de scanners cerebrales imaginables: electroencefalogramas, radiografías, tomografías por emisión de positrones, etc. y no descubrimos ni rastro del chip. ¿Hemos refutado ya la hipótesis B? No.

Hipótesis ad hoc 2 para defender la hipótesis B: la tecnología extraterrestre es muy avanzada, por lo que el chip está especialmente diseñado para evadir nuestros rudos sistemas de detección. Es posible que su tamaño sea tan solo de unas micras por lo que no hay forma de localizarlo.

Aquí además, nuestro obstinado defensor de la conspiración extraterrestre ha tomado una nueva estrategia más eficaz: ha hecho que su tesis no sea falsable: si no hay forma de encontrar el chip no podemos ni falsar ni verificar nada, por lo que su tesis se convierte en indestructible. No hay forma ya de atacarla.

De lo que estamos hablando es de la famosa tesis Duhem-Quine, también llamada holismo confirmacional. A grosso modo dice que no es posible refutar afirmaciones aisladas porque éstas siempre se apoyan en hipótesis auxiliares. Siempre que una de las afirmaciones de una teoría sea refutada, con un poco de imaginación podemos modificar una de esas hipótesis auxiliares de forma que la teoría, en su conjunto, no resulte falsada. A parte del calado que el holismo tiene para la filosofía de la ciencia en general, con ella podemos explicar, como hemos querido mostrar en el ejemplo, la resistencia que teoría disparatadas, tales como las conspiranoicas o las supersticiones en general, suelen ofrecer ante la crítica racional (aunque esto es aplicable a cualquier teoría). Es solo cuestión de ingenio para ir evadiendo cualquier intento de verificación hasta, llegado el caso, hacer que la teoría no pueda ser falsada.

La estrategia para conseguir que cualquier estupidez sea inverificable consiste, simplemente, en “sacarla del mundo”. Si solo podemos hacer experimentos sobre objetos físicos, sobre el mundo natural, para impedir cualquier verificación experimental lo único que hay que hacer es crear otro mundo en el que no quepa experimento alguno: el sobrenatural. Pongamos un ejemplo clásico: tenemos un familiar gravemente enfermo. No tenemos ni idea de que le puede pasar así que, como somos muy religiosos, nos ponemos a rezar para que la providencia divina nos ayude. En ese momento aparece un médico que, tras examinar al paciente, encuentra la cura. ¿Qué ha causado la recuperación del enfermo? Podemos, simplemente, apelar a la causa natural: la actuación del médico. Pero también podemos apelar a la sobrenatural: Dios curó al enfermo a través de los cuidados del médico. ¿Cuál es la causa correcta? Podríamos, sin más problemas, quedarnos con la natural, pero de lo que se trata es de refutar la sobrenatural. ¿Cómo hacerlo? Realicemos la prueba. Cojamos a otro enfermo y no le demos tratamiento médico alguno. Solo recemos. Entonces el paciente muere. ¿Hemos refutado la intervención divina? No, podemos apelar al misterio: los caminos del Señor son inescrutables y, esta vez, ha preferido llevarse al enfermo con Él. ¿Cómo refutar esta hipótesis auxiliar? Imposible, no hay forma de conocer los planes divinos, están “fuera del mundo natural”.

La alternativa saludable consiste en usar un poquito la Navaja de Ockham como directriz espistemológica: no multiplicar los entes sin necesidad. Si ya tenemos la causa natural como válida, ¿por qué generar una segunda? Si ya tenemos al médico, ¿para que apelar a Dios? En este caso el asunto parece fácil. El problema está en que no siempre es así y para desmontar pseudoteorías hay que terminar por ser más ingenioso que sus creadores.

 

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comentarios
  1. alejandrovu dice:

    Me ha recordado esto: http://en.wikipedia.org/wiki/Galaxy_rotation_problem
    Apuesto a que EXISTE la materia oscura y que existe evidencia experimental a su favor, pero alguien podría decir que no es nada más que una hipótesis ad hoc como la de los extreterrestres-que-ponen-nanochips-en-nuestros-cerebros (cosa con la que no estoy de acuerdo). ¿Qué responder a eso? Está claro que puede exister evidencia o no a su favor, pero en su estado inicial ¿cómo podemos distinguirla de una hipótesis ad hoc como la que describiste en el artículo? Está claro que en un estado posterior se recurren a cajas dentro de cajas para enfrentar la falta de evidencia; lo que me incomoda es no poder encontrar un argumento para diferenciarlas. (¿coherencia interna? es más razonable suponer que falta materia a que extraterrestres implatan chips que dan fiebre, pero también era razonable suponer que existía un espacio y tiempo absolutos, que la gravedad era una fuerza “por derecho propio”… Creo que “la he liado parda” xD Quizá debería centrarme en mis estudios y olvidarme un tiempo de la filosofía. 😛 )

    Saludos.

  2. Masgüel dice:

    “Un físico toma la mecánica newtoniana y su ley de gravitación (N), las condiciones iniciales aceptadas (I), y calcula con su ayuda la trayectoria de un pequeño planeta recientemente descubierto (P). Pero el planeta se desvía de la trayectoria calculada. ¿Considera nuestro físico newtoniano que la teoría de Newton hace imposible tal desviación y por tanto, que – una vez establecida – refuta la teoría N?. No; sugiere que debe haber un planeta hasta ahora desconocido (P’ ) que perturba la trayectoria de P. Calcula la masa, la órbita, etc, desde ese planeta hipotético y luego le pide a un astrónomo experimental que compruebe su hipótesis. El planeta P’ es tan pequeño que posiblemente ni los mayores telescopios disponibles lo pueden observar y el astrónomo experimental solicita una beca de investagación para construir uno mayor. A los tres años está listo el nuevo telescopio. Si se descubriera el planeta desconocido P’, el hecho sería saludado como una victoria de la ciencia newtoniana. Pero no es así. ¿Abandona nuestro científico la teoría de Newton y su idea del planeta perturbador?. No; sugiere que una nube de polvo cósmico nos lo oculta. Calcula la situación y las propiedades de esa nube y pide una beca de investigación para enviar un satélite que compruebe sus cáculos. Si los instrumentos del satélite (que posiblemente son nuevos y se basan en una teoría poco comprobada) registraran la existencia de la hipotética nube, el resultado sería saludado como una sobresaliente victoria de la ciencia newtoniana. Pero no se encuentra la nube. ¿Abandona nuestro científico la teoría newtoniana, junto con la idea del planeta perturbador y la idea de la nube que lo oculta?. No. Sugiere que en esa región del universo hay un campo magnético que perturba los instrumentos del satélite. Se envía un nuevo satélite. Si se encontrara el campo magnético, los newtonianos celebrarían una victoria sensacional. Pero no es así. ¿Se considera esto una refutación de la teoría newtoniana?. No. O se propone otra ingeniosa hipótesis auxiliar… o se entierra.”

    “Pruebas y rufutaciones” – Imre Lakatos.

  3. Yack dice:

    Santiago, a estas alturas ya hace tiempo que la ciencia tiene la respuesta a esta vieja cuestión filosófica. La navaja de Ockham es una buena táctica para no perderse en árboles de posibilidades absurdas, pero no garantiza nada por sí sola.

    El único sistema válido para considerar que una hipótesis es mejor que el resto de las rivales es que sea capaz de hacer predicciones insólitas (que se cumplan) o más exactas que el resto de hipótesis alternativas.

    Y una hipótesis es tan buena como las predicciones que puede hacer. En el ejemplo que planteas, la hipótesis del origen extraterrestre de la enfermedad no aporta ni una sola predicción que no pueda hacer la teoría estándar (la mejor hasta ahora) basada en los virus.

    Y por muchas hipótesis auxiliares ad hoc que le añadas, sigue sin ser capaz de realizar ni una sola predicción nueva o más exacta. Y en tal caso, ¿para qué tenerla en cuenta si, además, es mucho más enrevesada y difícil de manejar? Y llegados a este punto, sí habría que aplicarle sin contemplaciones la navaja de Ockham y enviarla a la papelera de reciclaje.

    Saludos.

  4. Masguel:

    Así es y el problema es muy interesante y bastante peliagudo. Pero creo que se lo ha radicalizado demasiado. De las ideas de Kuhn y Lakatos, llegamos al extremo de Laudan o Feyerabend: “En ciencia todo vale”.

    La respuesta que suelo pensar es que la ciencia es más amplia y compleja de modo que esa crítica es aplicable a ciertas parcelas de ella, pero no a todas. No es lo mismo hablar de teoría de supercuerdas, donde parece que caben hipótesis de lo más variopinto y descabellado que hablar de ingeniería industrial. Cuando un motor no funciona suele saberse de inmediato qué falla y cómo solucionarlo. Cómo diríamos siguiendo otra conversación, hay campos de la ciencia y la tecnología en el que hay muchas “restricciones pragmáticas” de modo que el campo de las hipótesis ad hoc está muy restringido. El problema está en los campos en los que suele saberse todavía poco y el “espacio hipotético” es amplio, por lo que allí no habría manera de elegir entre hipótesis y, por tanto, no hay experimento que valga. Allí habría que guiarse por elementos extra-experimentales como la adecuación con el conocimiento previo o la elegancia matemática, o el precario “sentido común”, “la intuición” o “el sano juicio” del científico.

  5. alejandrovu dice:

    Masguel:

    Justamente estaba leyendo “Pruebas y Refutaciones” hace un tiempo, pero reconozco que no lo terminé de leer. Tirón de orejas para mi.

    Santiago:

    Quizá mi formación de ingeniero me juega en contra al tratar estos temas, me sacan de mi zona de competencia, me dejan sintiendo que no sé nada y, sin embargo, algo me atrae de ellos. No he tirado (ni pienso hacerlo), mis libros de física, pero reconozco que es un tema (como bien dices), cuando menos peliagudo. Al igual que tú, creo que la respuesta puede venir en limitar los grados de libertad para las hipótesis ad hoc a través de un proceso iterativo, pero ¿Cómo distinguir dos hipótesis antes de las iteraciones? ¿De verdad estamos obligados a probar TODAS las hipótesis en igualdad de condiciones? ¿Podemos desechar algunas? ¿Bajo qué criterio?

    Saludos.

  6. Yack:

    Estoy de acuerdo contigo en que la predicción es el criterio último y eficaz donde los hubiere para determinar la validez de una teoría. El problema es que podemos tener hipótesis con valor predictivo y que son falsas. Un ejemplo tonto pero claro: el nivel del mar está subiendo a una tasa de 1,8 mm. al año debido a que el Dios Posidón está furioso porque estamos contaminando el planeta. Esta hipótesis se cumple. Además, la contaminación tiene relación proporcional al ascenso del nivel del mar, por lo que la hipótesis de Posidón funciona bien.

    Otro ejemplo que puse en el blog hace tiempo es el siguiente: supongamos que tenemos una baraja con cuatro cartas: uno, dos, tres y cuatro de corazones. Ponemos las cuatro cartas boca abajo y vamos levantando una tras otra. Lanzamos la hipótesis, un tanto tonta y falsa, de que el valor de la carta nunca coincide con su posición, es decir que al levantar la primera carta nunca encontraremos el uno de corazones, al levantar la segunda el dos, la tercera el tres y la cuarta el cuatro.

    Levantamos la primera y sale el dos: nuestra hipótesis se cumple. ¡Genial!
    Levantamos la segunda y sale el tres: nuestra hipótesis se cumple. ¡Super!
    Levantamos la tercera y sale el uno: seguimos bien. ¡Maravilloso! Pero, pero… ¡Ahora, por eliminación, sabemos que al levantar la cuarta habrá un cuatro!¡Nooooo!

    ¿Qué ha pasado? Extrañamente, cuánta más evidencia teníamos a favor (una carta, dos y tres…) ¡Más nos acercábamos al fatídico final de que nuestra hipótesis fuese falsada!

    Llevemos el tema más lejos. Supongamos que nuestra baraja tiene infinitas cartas con infinitos números en sus reversos… Las probabilidades de no encontrar la carta en su posición son infinitesimales por lo que… ¿cuántas cartas habría que levantar para descubrir que nuestra hipótesis es falsa? ¿Cuántas probabilidades habría de que al levantar la primera carta, entre infinitas cartas, que justo allí esté el uno? Nula. ¿Y al levantar la segunda que esté el dos? Nula… Sería tremendamente improbable falsar mi hipótesis. Podría levantar millones de cartas y el valor predictivo de mi hipótesis no saldría dañado, es más, a cada carta levantada se incrementaría la evidencia experimental a favor de una hipótesis que sabemos que es falsa.

    Como este ejemplo hay muchos de problemas con la predicción. ¡Todo es más complicado de lo que parece!

  7. Alejandro:

    No la has liado parda, es que las cosas son así. Ese es el problema con todo lo que creemos que existe pero aún no está verificado. Hace poco pasaba lo mismo con el bosón de Higgs. La existencia de ese bosón podría ser solo una hipótesis ad hoc para explicar por qué la materia tiene masa con la misma razón que el chip marciano. Y si no se hubiera encontrado siempre se podría decir que no hemos buscado bien o que hay otras razones que impiden encontrarlo…

    Y no, no dejes la filosofía que mola un huevo 🙂

  8. Juan dice:

    El autoengaño es un mecanismo de defensa ya que no puedes dudar sobre en qué está basadas tus decisiones, tu vision de la vida, tu ser… no creo que a la física le toque refutar este tipo de cosas…

  9. Juan:

    Es que el autoengaño es otro tema. Aquí lo que proponemos es la situación en la que todos los implicados quieren ser honestos. Estamos intentando mostrar que, aunque uno quiera con toda la sinceridad del mundo quitarse de encima hipótesis absurdas, aún siendo todo lo racional posible, en muchos casos es difícil.

  10. Yack dice:

    Santiago, he dicho que para tomarse en serio una teoría, tiene que hacer mejores predicciones que la teoría estándar y la teoría del cálculo de probabilidades resuelve el problema de las cartas y otros muchos problemas con la misma eficacia, como poco. Y si una teoría resuelve muchos casos diferentes manteniendo el mismo nivel de aciertos sectoriales que otra de ámbito más restringido, hay que decantarse por la que aporta soluciones más generales.

    Y yo no diría que hay que descartar una teoría porque a veces falla, mientras sea la que menos falla. No se trata de dar con la teoría perfecta, sino de dar con la más útil. El conocimiento, al final, sólo es capacidad para cambiar el mundo según nuestros intereses y deseos.

    Saludos.

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