Sobre demos y kratos (IV): servidumbre voluntaria

Publicado: 19 enero 2014 en Filosofía política

Este que os domina tanto no tiene más que dos ojos, no tiene más que dos manos, no tiene más que un cuerpo, y no tiene ni una cosa más de las que posee el último hombre de entre los infinitos que habitan en vuestras ciudades. Lo que tiene de más sobre todos vosotros son las prerrogativas que le habéis otorgado para que os destruya. ¿De dónde tomaría tantos ojos con los cuales os espía si vosotros no se los hubierais dado? ¿Cómo tiene tantas manos para golpear si no los toma de vosotros? Los pies con que holla vuestras ciudades, ¿de dónde los tiene si no es de vosotros? ¿Cómo tiene algún poder sobre vosotros, si no es por obra de vosotros mismos? ¿Cómo osaría perseguiros si no hubiera sido enseñado por vosotros? ¿Qué podría hacer si vosotros no fuerais encubridores del ladrón que os roba, cómplices del asesino que os mata y traidores a vosotros mismos? Sembráis vuestros frutos a fin de que él en vuestra presencia los devaste; amuebláis y ocupáis vuestras casas para proveer a sus expediciones de robo; criáis a vuestras hijas a fin de que tenga en qué saciar su lujuria; alimentáis a vuestros hijos a fin de que él los lleve consigo; para, en el mejor de los casos, conducirlos a la matanza en sus guerras, o convertirlos en administradores de sus codicias y ejecutores de sus venganzas; os despedazáis dolorosamente, a fin de que él pueda tratarse delicadamente en sus diversiones y revolcarse en sucios y villanos placeres; os debilitáis a fin de hacerlo más fuerte y rudo y teneros más cortos de la brida. ¡Hacéis tantas indignidades que las bestias mismas no aguantarían ni sufrirían! Pero podéis libraros si ensayáis no siquiera a libertaros, sino únicamente a querer ser libres. Estad resueltos a no servir más y seréis libres. No deseo que lo forcéis, ni le hagáis descender de su puesto; sino únicamente no sostenerlo más; y lo veréis como un gran coloso al que se ha quitado la base, y por su mismo peso se viene abajo y se rompe.

Étienne de la Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

Un texto precioso, sin duda. La tragedia llega cuando los gobernantes crean mecanismos para sostenerse al margen de sus ciudadanos, cuando reducen, rebajan o, directamente, eliminan los instrumentos democráticos que posibilitan su destitución y fomentan los que les permiten quedarse eternamente en la poltrona. Juzgue el lector cómo está España en este asunto.

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comentarios
  1. Yack dice:

    La demagogia es la promesa de lo que deseamos, cuando esa promesa resulta imposible de cumplir. Si eliminamos la autoridad aparecerían en su lugar un millón de tiranos compitiendo en crueldad.

    El problema de la autoridad es que siempre abusa de su posición, pero eso es un inconveniente insignificante si lo comparamos con las ventajas que aporta a la sociedad.

    El talón de aquiles de la democracia es la demagogia y la demagogia sólo es la explotación de la ignorancia. Y de ahí se sigue que la única forma de evitar los abusos de la autoridad es reducir la ignorancia del proletariado. Pero ¿quién le pone el cascabel al proletariado?

    ¿Nos va a sacar Wert, con la ayuda de la metafísica, del pelotón de los torpes? Va a ser que no.

    Saludos.

  2. albert dice:

    El texto es brillante. De hecho, su contenido define muy bien lo que ocurre en España.

    Por lo que creo que te equivocas radicalmente cuando das a entender que en España se da la tragedia de que “los gobernantes crean mecanismos para sostenerse al margen de sus ciudadanos, cuando reducen, rebajan o, directamente, eliminan los instrumentos democráticos que posibilitan su destitución y fomentan los que les permiten quedarse eternamente en la poltrona”.

    Si el pueblo español realmente quisiera ser gobernada por una nueva clase política sólo tendría que canviar su VOTO. Así de sencillo. Pero no lo hace. En los últimos treinta años PP y PPSOE (partidos indiscutiblemente corruptos) han acaparado la aplastante mayoría de los votos en España.

    España tiene los gobernantes que su pueblo quiere, nos guste o no. Nuestros políticos son el reflejo de nuestra sociedad. Son corruptos, por que la sociedad español es corrupta. Dejémonos de excusas y autoegaños. El pueblo español no es víctima de sus políticos. Son todo uno.

  3. Albert:

    Estoy completamente de acuerdo contigo en que España tiene los políticos que merece. No hay una dualidad, un abismo entre la clase política y el pueblo, ya que la una es el reflejo del otro. En un país donde uno hace todo lo posible por que le quiten una multa de tráfico aunque sea totalmente merecedor de ella, no nos extrañemos por tener políticos corruptos.

    Sin embargo, no hay contradicción con lo que yo he dicho. Una España corrupta con políticos corruptos, no contradice la idea de que éstos últimos, una vez en el poder, establezcan mecanismos que imposibiliten su marcha.

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