Prohibido escribir

Publicado: 6 marzo 2014 en Filosofía general, Humor
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Espiar

Cuando, no sin cierto delirio, un fulano decide dedicarse al arte de escribir tiene que enfrentarse a una difícil cuestión: si hay millones de libros escritos, ¿por qué debería contribuir a saturar aún más el mercado editorial? Existen Bernhard, Faulkner, Joyce, Jünger, Orwell, Kafka… ¿por qué alguien iba a perder el tiempo leyéndome a mí estando ellos? Hay suficientes clásicos para llenar cien vidas de lectura… ¿por qué alguien iba a ser lo suficientemente estúpido para elegirme a mí entre tantos genios? El aspirante a escritor tiene que aceptar que la única razón para que su obra se publique y tenga lectores es de índole consumista: los editores han de lanzar novedades, efímeros productos de mercado de usar y tirar, obras en las que el envoltorio es mucho más importante que el contenido. Por eso, y solo por eso, se publican miles y miles de páginas de basura. No importa si nuestro escritor nobel es bueno, pues su obra se perderá en esa gigantesca, informe e indiferenciada bola de papel.

Stanislaw Lem tiene bastante clara la solución:

Hay que organizar con urgencia el Humanity Salvation Found, el Fondo para la Salvación de la Humanidad, con un capital de dieciséis billones paridad oro, con una tasa de interés del 4% anual. El dinero del Fondo servirá para pagar a todos los creadores: inventores, científicos, técnicos, pintores, escritores, poetas, dramaturgos, filósofos y proyectistas, según las normas que siguen: quien no escribe nada, no proyecta, no pinta, no patenta ni propone nada, cobra una remuneración vitalicia de 36.000 dólares al año. Quien practica una de las actividades arriba mencionadas, recibe proporcionalmente menos.

[…] Gracias a este sistema, sólo cometerá un acto de creación un verdadero altruista, un asceta del espíritu que ama al prójimo y no a sí mismo, deteniéndose automáticamente la producción de basura que se vende ahora.

[…] No obstante, el egoísmo se manifiesta tanto en la avidez de pecunio cuanto en la de la fama; para quitarla de en medio, el Programa de Salvación instaurará el anonimato estricto de los creadores, […] Para el caso de una actividad creadora clandestina se establece un sistema de castigos y represiones, incluyendo demandas judiciales entabladas por un organismo especial de Control de Emergencia. Se instituye igualmente un cuerpo nuevo de policía, los llamados Patinantes (Patrullas de Investigación Anticreativas). De acuerdo con el código penal, aquel que clandestinamente escribiera, difundiera, sugiriera e incluso señalara disimuladamente al público cualquier fruto de la creación, deseando obtener gracias a este procedimiento lucro o renombre, sufrirá el castigo de la incomunicación, trabajos forzados y, si reincide, el de reclusión en una mazmorra con cama de piedra y azotes en cada aniversario de la comisión de su delito.

Stanislaw Lem en su relato Perycalypsis, dentro de Vacío Perfecto

Por un camino diferente a la ironía de Lem, la ruina del mercado editorial debido a la ciberpiratería es, casi, una buena noticia. Yo, a todos los autores cuyas obras se encuentran en la sección de librería del Eroski les pagaría gustosamente porque no hicieran nada. Que las editoriales se me adelanten para evitar su ruina es magnífico.

PD.: que conste que a mí me encantaría ser un patinante.

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comentarios
  1. kaldina dice:

    Pues eso depende de para qué escribes… Por ejemplo García Márquez vino a vivir de derechos de autor casi a los 50 años, otros que no publicaron un libro es su vida, como Kafka y otros cuya obra fue menospreciada, como John Kennedy Toole, quien terminó suicidándose por no poder publicar La conjura de los necios, que 11 años después de muerto el autor recibió el premio Pulitzer en el 81.
    Como verás la escritura es más de Pulsión, los que fueron grandes nunca pensaron que lo serían en esa magnitud, ¿O tu crees que Cervantes sabía que iba a escribir la obra más representativa de la lengua castellana?, hacer literatura es más el deseo compulsivo de contar y leer historias, nada más, deja que los premios, dinero y categorizaciones lleguen por añadidura.

  2. lucmedina dice:

    ¿Existe Faulckner? ¿Seguro?

  3. Lucmedina:

    Jajaja. Ok, corregido. Pero, ¿No conoces a Faulckner? Es muy bueno, te lo aseguro.

  4. Un mundo en el que sólo hubiera los libros que a ti te parecen buenos sería seguramente un infierno. Es más, probablemente, un mundo en el que sólo permitiéramos crear obras maestras sería un mundo sin ninguna obra, ni maestra ni aprendiza. Las grandes obras surgen “a hombros de gigantes”: es necesaria una pirámide de obras menores para que haya algunas más o menos aceptables más arriba, y unas pocas geniales en la cúspide.
    Dicho eso, comparto contigo las albricias por la llegada de la autoedición en internet, la piratería, y ese tipo de cosas.

  5. soyono dice:

    Muy bueno Stanislaw Lem, sin duda. Sólo he leído de él La Investigación, hace años, pero aún la recuerdo como gran novela.
    Yo me sumo y coincido con el autor del blog: todos los libros de las estanterías del Carref… sobran completamente. Qué curioso, unos piden que se destruyan sus propias y geniales obras y que no se editen (Kafka) y otros hacen lo que sea por publicar su basura no sólo prescindible sino nociva.

    Y “dudo” mucho que sobre los libros que yacen (inermes literariamente hablando) en las estanterías del Carref… se pueda construir nada. Lo que se construye sobre basura es basura.

    Otra cosa es que no todo hayan de ser obras maestras. Pero entre éstas y lo prescindible (por ser políticamente correcto) hay un largo trecho del que yo también deseo que se encarguen los Patinantes.

    Buena entrada y un blog muy interesante ¡

  6. Jesús:

    Evidentemente, yo tampoco quiero un mundo en el que solo se publiquen los libros que a mí me gustan. Solo pido unos “mínimos de calidad”. Como bien sabrás el mundo editorial está plagado de libros que ni siquiera están bien escritos, que adolecen de múltiples defectos de narración y estilo. Paradójicamente, suelen estar en las listas de best sellers, convirtiendo a sus autores en multimillonarios. A la vez, los adjetivos escritor y pobre se han dado juntos con demasiada asiduidad a lo largo de la historia de la literatura. Eso debería cambiar.

    Y también difiero contigo en esa estructura piramidal que dices que muestra el desarrollo de toda obra maestra. Creo que es demasiado simplista. Si creamos obras “a hombros de gigantes”, precisamente, hacen falta gigantes sobre los que subirnos, no enanos. Como he dicho en la entrada, hay clásicos para llenar cien vidas le lectura. Puedo alimentarme de algunas obras menores, pero lo suyo es que las obras mayores me quitarán mejor el hambre y harán más probable que yo produzca una nueva obra mayor. Hay mucha buena literatura para perder nuestro limitado tiempo en basura.

  7. Santiago

    Lo que digo es que la producción de obras “buenas”, como la de todo lo demás, sigue una ley de rendimientos decrecientes: no puedes decir en una mina, “carajo, no saquen tantas toneladas de ganga para obtener sólo unos pocos gramos de oro; saquen sólo el oro”, y además, las primeras 1000 Tm de mineral te darán tal vez 10 kgs de oro, pero cuando has sacado 100.000 Tm, las últimas 1.000 Tm sólo te dan 2 kgs de oro.
    En nuestro caso: tiene que haber toneladas y toneladas de gente escribiendo cosas, unas mejores, otras peores, muchas de ellas basura, para que salga de vez en cuando alguna obra maestra.
    Por otro lado, a ti no te hace daño que la gente lea porquerías, digo yo. Vive y deja vivir, ¿no?
    🙂

  8. soyono dice:

    No. La existencia de la literatura de Kafka o de Borges no depende ni ontológica, ni epistemológica, ni lógica, ni literariamente de la cantidad de basura que se pueda publicar.
    Otra cosa es que, no de cara a su escritura, sino a su salida al mercado, las editoriales no publicarían las obras buenas, salvo que obtengan beneficios del resto de basura que publican.
    Eso (que Sergio no menciona) es lo único que “justifica” la existencia de tanta basura. Y, como se ve, no es nada que tenga que ver con la literatura, sino (cómo no) con el mercado.

  9. Soyono:
    pretender que sólo es escriban obras buenísimas es como pretender que sólo haya jugadores de fútbol como Messi o Ronaldo. Para que haya UNOS POCOS que destaquen muchísimo, escribir (como cualquier otra cosa) tiene que ser una actividad relativamente COMÚN; y si quieres que haya MÁS que destaquen, pues tendrás que aumentar de modo geométrico el tamaño de la población “insulsa” de la que sobresalen los que destacan. Y eso pasa en todas las actividades que se te ocurra pensar (y en las que no).
    Es una cuestión totalmente independiente de la estructura del mercado literario, o de los sentimientos de superioridad que podamos experimentar ante la bazofia que llena algunas librerías.

  10. soyono dice:

    jesuszamorabonilla:
    sigo discrepando con usted. En mi opinión, la ratio importante NO es la del número de escritores, sino la del número de recién nacidos. Me explico: (las cifras son meramente a modo de ejemplo) de cada 100 recién nacidos, `pongamos, tendremos 1 nuevo Kafka y 10 autores de best-sellers basura.
    Dado que el nuevo Kafka NUNCA va a estar interesado en leer ninguno de los best-sellers, da igual el número de nuevos autores de best-sellers basura que nazcan, puesto que la obra del nuevo Kafka en nada se va a ver influída por aquéllos.
    Luego, insisto, la ratio que aquí estamos debatiendo NO es la del número de escritores-lectores, sino la del número de nuevos integrantes de nuestra especie.

  11. Soyono
    Siento que discrepes, porque eso te hará perseverar en el error. Lo que dices de Kafka sería igual de válido para un Messi o un Kasparov. Ya puede nacer alguien con los genes de Kasparov en el Méjico del siglo V a.C., que no jugará ni una sola vez al ajedrez (es más, con nacer hoy en España es casi lo mismo). Para que se desarrollen ciertas capacidades hace falta un ambiente, y el ambiente lo componen todos los millones de escritores y lectores “mantas”, que, lo creas o no, también contribuyen aunque sea proporcionando ejemplos a evitar.

  12. Alejandro P. dice:

    Santiago:
    El problema de la piratería y de la crisis editorial nos ha librado, como tú dices, de ver publicada mucha porquería, pero me temo que también es posible que se haya llevado por delante alguna buena obra o algún buen escritor en ciernes que se haya desanimado visto el panorama.

    Estoy totalmente de acuerdo en que muchos de los best-sellers son bazofia, y sería muy bueno que hubiera un “mínimo de calidad”, pero ¿quién decide qué obra cumple el mínimo y qué obra no? Para este tipo de decisiones me temo que no hay criterios objetivos, y lo que para un lector es un buen estilo literario y/o una buena trama, para otro es una bazofia.

  13. Yack dice:

    Este enjundioso problema que plantea Santiago se explica por la ley de la oferta y la demanda. Los libreros, igual que los fruteros o los propietarios de los bazares chinos, ponen en las estanterías lo que la gente compra y la gente compra lo que le viene en gana (a menos, claro está, que vivan en un país socialista y se vean obligados a comprar lo que la nomenclatura decida).

    Ahora bien, existe un grupo de seres superiores que se consideran capacitados para decidir qué es bueno y qué es malo, y cuando ven que las masas consumen lo que ellos consideran malo idean enrevesadas teorías de corte conspirativo para explicar y explicarse ese contradios, y preservar al mismo tiempo, sus confortables creencias inamovibles.

    Y a eso es a lo que se suele llamar filosofía: Buscar explicaciones de todo tipo para ajustar la realidad a las propias creencias, mientras que la ciencia sería lo contrario: ajustar las propias creencias a la realidad.

    Los que no pertenecen a esa élite de seres superiores, se conforman con buscar una explicación sencilla y que cualquiera pueda entender. Por ejemplo. los libreros sólo quieren ganar dinero y los compradores de libros (y de cualquier otra cosa) solo buscan la satisfacción de sus deseos.

    Y lo demás, es filosofía.

    Saludos.

  14. Podéis leer este interesante artículo (algo tópico pero esencialmente cierto):

    http://luisantoniodevillena.es/web/noticias/fin-de-la-alta-cultura/

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