El laboratorio como un sistema de creación de hechos

Publicado: 8 julio 2014 en Filosofía de la ciencia, Sociología
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La historia de la Filosofía de la Ciencia va a llenarse, a partir de los años 70 del pasado siglo, de una pléyade de estudios sobre el quehacer rutinario de los científicos. Con su cuaderno de campo en mano, sociólogos y antropólogos, se plantaban dentro de los laboratorios y anotaban hasta el más mínimo detalle de la vida de los investigadores. El planteamiento era bueno: si queremos saber qué es la ciencia, no solo hay que estudiar las teorías (que es lo único que se había debatido hasta entonces), sino cómo se generan. Parece que si solo estudiamos los resultados, nos estamos quedando sin una parte, quizá importante, de la historia. Estudiemos entonces el origen, la génesis de la ciencia en directo: el laboratorio en acción. Pero además, hagámoslo al estilo Malinowski, cual antropólogo del XIX, pisando las playas vírgenes de Papúa y acechando desde las sombras a los nativos. Había que entender al científico como a un salvaje haciendo extraños rituales. Solo tomando esa distancia, haciendo extraño lo cotidiano, podemos eliminar todos nuestros sesgos y prejuicios. A veces, nos ocurre que hemos pasado mil veces por una calle cercana a nuestra casa y no hemos notado nada peculiar. De repente, un visitante extranjero pasa por allí la primera vez y cae en la cuenta de un hermoso relieve encima del dintel de un portal. ¿Cómo es que no lo vimos si pasamos mil veces por ahí? Porque la costumbre, la familiaridad, el hábito nos ciega. Por eso, para ver más, hay que comportarse como un extranjero en nuestra propia ciudad. Para saber cómo funciona la ciencia hay que ser un extraterrestre, un absoluto ignorante de la labor que en un laboratorio se realiza. Así que cuanto menos sepa nuestro antropólogo de ciencia, mejor.

Los resultados fueron, en muchas ocasiones bastante interesantes, pero el problema estuvo en que ciertas tesis se radicalizaron. Como el antropólogo suele entender todo suceso social como fruto de la cultura que estudia, se entendieron conceptos como realidad, racionalidad, verdad, etc. estrictamente como construcciones culturales o sociales. Por ejemplo, Harry Collins, uno de los máximos representantes del EPOR (Empirical Programme of Relativism), afirmaba que a la hora de explicar cualquier aspecto de la ciencia había que evitar las explicaciones de tipo TRASP (que apelaran a la verdad (Truth), racionalidad (RAtionality), éxito (Success) o progreso (Progress)). Los conceptos fundamentales para diferenciar que una teoría falsa de otra verdadera se terminan por entender en términos de construcción social, y entender algo como construcción social es decir que ese algo está sujeto a las particularidades de una sociedad y de un momento histórico, es decir, es relativizar lo que se pretende explicar. Nuestras teorías científicas más contrastadas empíricamente no serían más que pormenores históricos que hubieran sido bien diferentes si se hubieran dado en otra cultura o momento diferentes.

Bruno Latour y Steve Woolgar llegaban a afirmar que el laboratorio científico era un sistema social de construcción de hechos. Pensemos bien en esta afirmación: los científicos, a la hora de elaborar sus teorías acerca de la realidad, lo que realmente hacen es crear, construir, inventar esa realidad. El laboratorio es un generador ontológico de mundos. La luna existe como un satélite que gira alrededor de la Tierra solo porque unos astrónomos construyeron socialmente este hecho. Pero la radicalidad de sus postulados no queda aquí. Leamos el siguiente texto:

El resultado de la construcción de un hecho es que aparece como no construido por nadie; el resultado de la persuasión retórica, en el campo agnóstico en el que los participantes están convencidos de estar, es que los participantes están convencidos de que no han sido convencidos; el resultado de la materialización es que la gente puede jurar que las consideraciones materiales son sólo componentes menores de los ‘procesos de pensamiento’; el resultado de las inversiones en credibilidad es que los participantes pueden afirmar que la economía y las creencias no tienen relación alguna con la solidez de la ciencia; en cuanto a las circunstancias, simplemente desaparecen de los protocolos finales, siendo preferible dejarlas para un análisis político que tenerlas en cuenta a la hora de valorar el duro y sólido mundo de los hechos.

Latour y Woolgar, Laboratory Life. Citado por Javier Echeverría en Filosofía de la Ciencia.

La idea, por su violencia, me parece genial: el laboratorio es un lugar donde, no solo se inventan hechos, sino que se borra cualquier rastro de su creación, se persuade a sus artífices de que lo que han creado no ha sido creado sino tan solo descubierto. La ciencia sería algo así como una gran maquinaría de lavado de cerebros para hacer creer a sus protagonistas que están descubriendo la auténtica realidad cuando, en el fondo, solo serían algo así como unos poetas ontológicos.

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comentarios
  1. pharmakoi dice:

    La luna existe como un satélite que gira alrededor de la Tierra solo porque unos astrónomos construyeron socialmente este hecho.

    Me ha gustado el artículo, pero este ejemplo me parece un poco exagerado, aunque igual es cuestión de significados. Yo creo que Latour más bien diría que “la luna existe y es un satélite” es una construcción social, “la luna” no existe para nosotros hasta que no tenemos conocimiento de ella. Y para eso tenemos que construir su existencia socialmente, mediante el lenguaje, la actividiad científica y política, etc.

    Se trata de un ejemplo exagerado en mi opinión porque se refiere a algo que actualmente no podemos modificar ni construir o deconstruir mediante nuestra actividad (el que la luna exista y sea un satélite). Pero el hecho de que “la luna existe y es un satélite”, es una construcción social mediada por el lenguaje, la imagen que capta el telescopio, los modelos físicos que explican este movimiento, el interés o no de ciertas instituciones en descubrir y, en cierto modo, inventar este hecho, etc.

    En su estudio sobre Pasteur, lo que dice es que los científicos tienden extensas redes a través de las que circulan los hechos científicos, redes materiales u ontológicas. Y de esta forma construyen socialmente nuevos hechos científicos, que antes no existían. Antes de que se inventasen los microbios, lo que existía (como construcción social) era un campo infectado, un conjunto de medidas estadísticas, etc. Mediante las tecnologías de laboratorio se desplazan esos intereses hacia otros objetos (objetos lingüísticos también) y otros actores, y aparecen por primera vez los microbios, que ahora pueden ser controlados usando las vacunas que Pasteur distribuía gratuitamente y siguiendo unas pocas condiciones (higiene, conservación de la vacuna, etc).Se difumina la dicotomía dentro/fuera y las granjas se empiezan a parecer más a un laboratorio, de ahí que Latour diga cosas como que “incluso al universalidad de la ciencia es una construcción social”, porque son esas extensas redes, esos nuevos mundos ontológicos, lo que llamamos hechos científicos.

    Aún así yo creo que Latour dice que las cosas no existen, son construcciones sociales. Pero en una perspectiva sartreana, yo creo que viene a ser lo mismo decir que existen y que son construcciones sociales.

  2. yack dice:

    Este es un buen ejemplo del pensamiento mágico de izquierdas en acción: Las cosas han de ser como nosotros queremos que sean y si la ciencia se empeña en cuestionarlas, eliminemos a la ciencia, ya sea físicamente mediante purgas o filosóficamente, si es que los tiempos no son favorables al uso del, mucho más efectivo, método de las purgas.

    Saludos.

  3. pharmakoi dice:

    😦 se me ha borrado la primera parte de la rspuesta aunque lo que iba a decir es esto:
    Para comprender este enfoque pienso que hay que concebir los entes o los hechos científicos como entidades estadísticas. Por eso es habitual en estos autores usar la metáfora de la trayectoria al describir los procesos de construcción social. Lo que Mandelbrot llamaba estructuras fractales vaya (establecimiento de invraianzas).

    Sobre pensamiento mágico te confundes completamente, de hecho hay un escrito en el que Latour lo niega explícitamente, más bien se interesan por estos procesos y promocionan la ciencia, que negarla o purgarla. En cambio sí hay un pensamiento muy extendido de estigmatización de estos autores que recuerda bastante a una purga.

    Otra cosa es que haya filósofos a los que les guste hacer uno u otro tipo de filosofía o sociólogos que prefieran usar metodologías cualitativas más cercanas a la antropología cultural. Además Latour recibió el premio Holberg de ciencias sociales, por muy hereje que pueda parecerte.

  4. pharmakoi dice:

    Atractor era la palabra adecuada, sobre lo de las trayectorias, aunque supongo que serás de lo que piensa que si un filósofo usa estos conceptos de modo metafórico o impreciso es una herejía y debería estar penado…

  5. Yack:

    ¿En todo ves política? Precisamente, Latour también ve política en todo.

  6. Pharmakoi:

    En primer lugar, pedirte disculpas. Te veo muy activo en el blog (¿estás de vacaciones? 🙂 ) y no te estoy respondiendo como debiera. No es porque no quiera, todo lo contrario, es porque no tengo tiempo. Pero tú no te cortes, escribe que me consta que los lectores leen tus comentarios.

    Y en segundo: el ejemplo no es exagerado y te argumento. Tú dices que Latour pensaría que primero está la luna, un objeto real del mundo que podemos observar y luego está nuestro conocimiento de ella. Dices que para Latour lo que es una construcción social es nuestro conocimiento de la luna, no la luna en cuanto a obtejo real ontológicamente existente. Nain, nain, nain.

    Para Latour y demás constructivistas no existe tal objeto real previo que podemos observar. Esa misma observación, esa misma descripción del objeto como algo real es ya una construcción social. Es decir, no hay nada previo a la construcción social, no existen “hechos puros” que podemos observar. No hay “objetos reales” ya que el mero denominarlos como objetos reales es un “acto construido socialmente”.

  7. yack dice:

    No exactamente Santiago. Aquí veo estupidez y sectarismo irracional. Se le puede llamar política o filosofía pero negar el valor de la ciencia describiéndola como un fenómeno psicológico o social demuestra cual es el auténtico valor y finalidad de la filosofía: prestar apariencia respetable a cualquier tipo de creencia o fantasía.

    He mencionado el término “pensamiento de izquierdas” porque no conozco a nadie que no siendo de izquierdas, sostenga tales teorías demenciales.

    Lo que no quiere decir que todos los que se consideran de izquierdas (como creo que es tu caso) hayan de comulgar con estas gigantescas ruedas de molino.

    Lo que me gustaría saber es la razón de la extraña aversión que la gente de izquierdas (en general) profesa hacia la ciencia y su no menos comprensible apego a la filosofía. Aunque solo sea una conjetura, supongo que se debe a que les incomoda que la ciencia ponga fronteras a sus fantasías y creencias irracionales y ven en la filosofía una herramienta útil para acomodar la realidad a sus expectativas. El ejemplo típico es el materialismo dialéctico, que sirve para explicar y justificar cualquier monstruosidad lógica o moral. Y hasta hace predicciones retrospectivas.

    Pharmakoi, no pienso que haya que purgar a los filósofos ni entrar en si las barbaridades que dicen son o no metafóricas. Me conformo con no tomármelos en serio, salvo que sean rigurosos, coherentes y respetuosos con los conocimientos científicos.

    Saludos.

  8. Yack:

    Es que creo que deberías juzgar las cosas con independencia del prisma político. Bruno Latour es un gran intelectual con independencia que se esté de acuerdo o no con sus ideas. Yo hace mucho tiempo que aprendí a valorar las ideas no por lo que me agraden al oido o lo bien que encajen con mis propias posturas, sino por muchos otros factores. Si solo lees a los de tu cuerda, siempre pensarás igual, es decir, no pensarás.

    Y, por cierto, hay tantos filósofos de izquierdas como de derechas, no te confundas en eso. Creo que es bastante ideológico pensar en la derecha como la defensora de la ciencia y a la izquierda como la única responsable del desvario irracional.

  9. pharmakoi dice:

    De nada Santiago, gracias a tí (Se podría decir que sí, estoy de vacaciones. Aunque no me importaría no estarlo 😦 ). Estoy de acuerdo con tu contestación; cuando dije que era un hecho que no se podía construir ni deconstruir, luego lo pensé, que el hecho tal y como lo conocemos podría ser muy distinto. y que estos autores intentan evitar hablar en términos de verdad o referencia. Más bien ponen de manifiesto el aspecto performativo de toda actividad humana, incluido el quehacer científico.

    Yo no pienso que sean anticientíficos, a mi leer este tipo de descripciones me ayudó a entender mejor como funciona la ciencia y a no olvidarme de que se trata de un fenómeno social como todo lo que hacemos los seres humanos. Kuhn decía que los ibros de texo científicos, estaban hechos de tal forma que se mostraba solo el producto acabado, fuera de contexto, es más o menos lo que dicen estos autores. Pero además, como ya he comentado, Latour valora la ciencia como una actividad con una capacidad enorme de influencia, por eso la compara con la política pero dice que al mismo tiempo no es política, o es un nuevo tipo de política.

  10. pharmakoi dice:

    Algunos ejemplos de pensamiento mágico de izquierdas…
    Albert Einstein se suele decir que en su juventud era incluso comunista.
    Noam Chomsky: considerado el intelectual más influyente del momento (por número de citaciones); desarrolló una teoría en lingüística que ha tenido aplicaciones empíricas en diversas áreas, como la informática o la psicolingüística.(no hace falta mencionar sus opciones políticas).
    Perelman: no se nada sobre él, excepto que rechazó un premio de 1 millón de euros, muy de derchas no parece.
    No se, habrá para todos los gustos, pero yo diría que los científicos más “brillantes” suelen ser, como mínimo, de izquierda moderada. (en el círculo de Viena eran de derechas?? ).

    Sobre lo de Latour, lo explicas mejor tú Santi, aunque igual me identifico yo más con ellos, no lo sé. Pero caigo en matizar “según como lo conocemos”, cosa que introduce la idea de que existe antes de uqe lo conozcamos (de que el concocer es una apariencia o un engaño que no captura la esencia). Aunque con conocer, quiero decir co-nocer, es decir, construir socialmente. Pero tiendo a penar que por ahí habrá unas partículas o cuerdas danzantes a pesar de que el hecho no exista en un sentido esencialista o inmanentista.

  11. yack dice:

    Santiago, yo sólo siento admiración por la gente, intelectual o no, que se preocupa sinceramente por decir o escribir verdades demostrables y respaldadas por la ciencia, que es la única instancia que se toma en serio la verdad.

    No siento ninguna admiración por individuos que se saben de memoria todo el pensamiento acumulado por la humanidad, con nombres y fechas y lo usan para tejer primorosas madejas de mentiras donde atrapar a los incautos que se dejan impresionar por las formas antes que por los contenidos.

    Y tienes razón en que solo leo o escucho a los de mi cuerda, pero es que antes de tomar partido he pasado mucho tiempo decidiendo a que cuerda me adscribiría, más que nada para no perderme en el infierno de la falsedades y de las mentiras interesadas, del que muy pocos logran escapar, y casi siempre chamuscados.

    Tampoco me preocupa que un pensador sea de izquierdas o de derechas, siempre que no diga disparates. Pero según tengo comprobado, casi siempre, los mayores sistemas de falsedades entretejidas provienen de la izquierda, por las razones ya apuntadas anteriormente. En general la derecha apuesta por la ciencia y la izquierda por la filosofía, la derecha por la verdad objetiva, y la izquierda por la verdad adaptable.

    Saludos.

  12. pharmakoi dice:

    Es decir, que los artistas, filósofos, escritores y el 99,9% de la gente normal se dedican a mentir constantemente, pero los científicos tienen una especie de conexión divina que hace que su mensaje sea puro e incuestionable. No usarás el nombre de Dios en vano, no hablarás de ciencia si no eres un científico reconocido.

    Si en la izquierda acaban muchos chamuscados es porque para ellos la verdad no es lo que dicen los poderosos o el pensamieno establecido, su único interés no es satisfacer las necesidades del que les paga. Y sino que se lo digan a Galileo (por lo de que acaban chamuscados, digo).

    Las verdades pueden ser objetivas y adaptables, Por ejemplo el DSM 23 podría añadir una categoría denominada megalomanía territorial que incluyese ciertos rasgos de personalidad y medidas biológicas, las que definen a los defensores la propiedad privada y la meritoracia. Un cluster de síntomas y signos podría ser fácilmente objetivado con la definición adecuada. Y no se les chamuscría, bastaría con hacerles ver que su comportamiento es dañino para una parte importante de la sociedad, afectando indirectamente a su salud y esperanza de vida.

    Quizá el partido conservador de turno, trataría de patologizar otras características de personalidad, como la apertura, la irresponsabilidad o la creatividad. Eso sí, lo que ellos dicen es objetivo y es una verdad como un puño.

  13. pharmakoi dice:

    Decía Bunge que la historia es una de las ciencias más exactas o más empíricas, algo así. Yo no estoy del todo de acuerdo, aunque se puede considerar como una metodología ex post facto bastante similar a la econometría por ejemplo (si se aplican medidas para estudiar los datos).

  14. pharmakoi dice:

    Esto es lo que decía Bunge (que a mí tampoco me cae excesivamente bien de todas formas)

    La historia es mucho más científica que la cosmología. El buen historiador busca y da evidencia de prueba, a diferencia de los cosmólogos fantasistas, como Hawking. La historia es la más científica de las ciencias sociales.

    Yo no estoy del todo de acuerdo, sobre todo con la última frase. Primero por la validez de las fuentes, que en historia es mucho más dudable. Y segundo porque la historia no es experimental, aunque puede servir para generar hipótesis y predecir eventos en función de hechos objetivos (objetivables).

  15. Pharmakoi:

    Lo he dicho muchas veces: es una ficción el hecho de que las ciencias naturales, en general, sean más rigurosas que las humanidades. Y de aquí, sacar que las humanidades no tienen ningún sentido, son absurdas, es un disparate total.

    Un lingüísta que está analizando un poema: cuenta su métrica, busca sus recursos estilísticos, analiza la sintaxis, etc. ¿qué está haciendo de “no riguroso”? ¿Qué está haciendo para que su labor sea considerada como charlatanería? Un historiador, un sociólogo, un psicólogo, un economista… ¿qué hacen para decir que su trabajo no vale?

    Y luego tenemos un astrofísico que sin evidencia alguna inventa sistemas matemáticos que le cuadren con sus hipótesis, especula salvajemente con agujeros de gusano que permitan viajes en el tiempo, busca extraterrestres con el SETI, habla de universos paralelos, con once dimensiones… Y esto sí es conocimiento riguroso y sólido.

    Y es que no entiendo esa manía heredada del Círculo de Viena de tener que demarcar. Yo veo genial lo que hace el astrofísico: cuando no tienes datos tienes que especular, tienes que probar hipótesis aunque parezcan descabelladas. No pasa nada.

    La demarción entre ciencia y pseudociencia no debería residir en “cuanto más te parezcas a la física más ciencia eres”, sino en ser racional en la tarea a realizar: analiza con cuidado, contrasta hipótesis, estudia muchas fuentes, argumenta con coherencia, etc. Si no lo haces no es que no seas ciencia, es que tu trabajo es una mierda.

  16. Yack:

    Es que la ciencia (entendida como las ciencias duras: física, química…) NO es la única instancia que se toma en serio la verdad. Piensa en la infinidad de disciplinas académicas que existen… ¿todas charlatanería?

    Y eso de decir que a la izquierda le gusta la filosofía porque se adapta a sus intereses… Mira, yo me dedico a la filosofía y te aseguro que la filosofía no es algo que puedas moldear a tu gusto para que diga lo que tú quieres oir. Es más, si es por ponernos a manipular, puedes hacer lo mismo con la ciencia. Los datos se pueden manejar tan interesadamente como las palabras.

    Y eso de que la derecha es la que defiende la ciencia… Te recuero que las religiones han sido históricamente, y son en la actualidad, defendidas fundamentalmente por la derecha política… No sé tú, pero yo veo a las religiones bastante lejanas de la ciencia.

    No Yack, hay buenos intelectuales a la izquierda y a la derecha, y hay charlatanes en todas las direcciones. Ahora mismo estoy leyendo “El optimista racional” de Matt Ridley, un intelectual que podríamos situar, a rasgos generales, a la derecha. Es un excelente libro que te recomiendo si aún no lo has leido. Pero, por ejemplo, también te recomiendo leer a Eric Hobsbawn, un historiador marxista de la vieja escuela, pero, probablemente, el mejor historiador del siglo XX que existe.

  17. yack dice:

    Santiago, no dudo que todas las organizaciones pretenden manejar verdades, pero sólo la ciencia ha desarrollado un método objetivo para determinar qué es o no es verdad. Esa es la diferencia.

    Otra cosa es que se hable de la ciencia culinaria, de la ciencia de la publicidad o de la ciencia económica, pero ciencia de verdad, solo existe en los ámbitos y en la medida en la que se puede aplicar y se aplica una validación objetiva.

    Esto no significa que todo lo que no sea ciencia sea necesariamente falso, pero al no haber un vigilante implacable, la mentira crece por doquier auspiciada por los intereses personales de los dirigentes (religión, por ejemplo).

    En cuanto a las religiones, tienes cierta parte de razón. Y te explico mi punto de vista: Creo que hay tres tipos de posicionamiento frente a la religión:

    1 El que ha tenido una mala experiencia con el cura del pueblo y se ha vuelto antirreligioso.

    2 El que no puede renunciar al confort emocional que supone creer que cuando se muera irá al cielo y será eternamente feliz. Hay científicos (los menos) en este grupo.

    3 El que necesita saber, objetivamente, si la promesa de la salvación es una estafa o no.
    La derecha es religiosa en su mayor parte (excluyendo buena parte de los científicos) por la segunda razón.

    La izquierda es mayoritariamente antirreligiosa por la primera, es decir, porque alguien al que venera le ha metido en la cabeza que la religión es una estructura de poder perversa y contraria a su ideología de izquierdas. Pero la gente de izquierdas antirreligiosa no lo es porque duda de las pruebas que aporta la Biblia, sino por razón de ser la iglesia una estructura que un pope ha tachado de reaccionaria.

    Así que yo diría que la izquierda no es antirreligiosa porque dude del dogma, sino porque sus dirigentes intelectuales han metido en el paquete ideológico que le han vendido el desprecio a la religión, sin entrar en si es o no cierta la salvación de las almas, que es justamente lo importante, lo único importante para el pobre mortal.

    Y para terminar, lo de relacionar el pensamiento anticientífico con la izquierda solo ha sido una forma de expresar que, siempre que leo algo tan irracional como lo que tú has utilizado de cabecera de esta entrada, hay siempre un pensador de izquierdas. Porque solo en el pensamiento intelectual de izquierdas, pueden sobrevivir tales atrocidades en pleno siglo xxi.

    Y en eso creo que estamos de acuerdo.

    Saludos.

  18. Alejandro P. dice:

    Yack, casi siempre estoy de acuerdo en tus comentarios, pero en estos últimos discrepo.
    Sí que es cierto que hay un sector de la izquierda que tiene una inexplicable tendencia al pensamiento esotérico y todo lo new age, pero no atribuiría a toda la izquierda dicha tendencia.
    De igual modo, no me parece que la derecha esté libre de pensamientos irracionales, como te ha recordado Santiago con el caso de la religión. Y por poner un ejemplo reciente, ahora que el PP ha aprobado la comercialización de los productos homeopáticos, no he visto a la gente de derechas movilizarse contra el despropósito.
    Dices: “La izquierda es mayoritariamente antirreligiosa por la primera, es decir, porque alguien al que venera le ha metido en la cabeza que la religión es una estructura de poder perversa y contraria a su ideología de izquierdas. Pero la gente de izquierdas antirreligiosa no lo es porque duda de las pruebas que aporta la Biblia, sino por razón de ser la iglesia una estructura que un pope ha tachado de reaccionaria.”
    Soy de izquierdas y no veo ninguna prueba de la existencia de Dios ni en la Biblia ni en ningún lado. Y conozco a mucha más gente de izquierdas que piensa como yo. Creo que nuevamente simplificas demasiado.
    También dices que la ciencia es la única que se toma en serio la verdad. Tampoco coincido. No creo que la Arqueología, por ejemplo, no esté preocupada por conocer la verdad, aunque no sea una ciencia.
    En cuanto a lo de Latour, estoy de acuerdo. Lo que dice no me parece algo genial; para mí es una chorrada, pero queda muy de intelectual decir que toda realidad se construye socialmente (o científicamente).
    Un saludo.

  19. yack dice:

    Alejandro, si no estás de acuerdo tal vez se deba a que no me he sabido explicar bien. Cuando hablo del pensamiento filosófico de la izquierda estoy refiriéndome a una tendencia estadística, lo que no impide que haya mucha gente rigurosa en la izquierda y muchos descerebrados en la derecha.

    Tampoco me refería a la derecha o izquierda sociológica que sale con pancartas a vociferar consignas políticas, sino al pensamiento filosófico de izquierdas que, en mi opinión, resulta, en general, más incoherente con la ciencia y con el sentido común que el de derechas, si excluimos el sambenito religioso, que en mi opinión está vinculado a la derecha por accidente histórico.

    La explicación que he dado sobre la religión se refiere al sesgo antirreligioso en la izquierda pero supongo que los objetores racionales al dogma religioso se reparten equitativamente entre izquierda y derecha, aunque no lo haya mencionado en mi anterior comentario.

    Cuando digo que la ciencia es la única que se toma en serio la verdad, tendría que haber añadido que es la única que puede permitírselo y para conseguirlo ha tenido que descartar de su campo de actuación todo aquello que no pueda comprobarse objetivamente. La arqueología, la geología, la historia, la economía, etc., tratan de aplicar el método científico hasta donde es posible, pero en los espacios donde no puede llegar un sistema de validación objetivo, crece la mala hierba de las mentiras interesadas o de los errores bienintencionados.

    Lo que hace a la ciencia diferente y superior al resto de procedimientos para la búsqueda de la verdad es que se basa en un sistema infalible de validación. En la medida en que una disciplina puede incorporar el método científico y los nuevos sistemas de exploración objetiva se vuelve más útil y consistente, como sería el caso de la psicología con el uso de la neuroimagen.

    Saludos.

  20. pharmakoi dice:

    La idea, por su violencia, me parece genial: el laboratorio es un lugar donde, no solo se inventan hechos, sino que se borra cualquier rastro de su creación, se persuade a sus artífices de que lo que han creado no ha sido creado sino tan solo descubierto. La ciencia sería algo así como una gran maquinaría de lavado de cerebros para hacer creer a sus protagonistas que están descubriendo la auténtica realidad cuando, en el fondo, solo serían algo así como unos poetas ontológicos.

    Con esto tampoco estoy muy de acuerdo. Primero, no creo que Latour sea especialmente violento (le he leído decir que no le gusta el rollo competitivo), quizá conceptualmente si se malinterpreta lo que dice puede resultar violento. Y sobre lo del lavado de cerebros, lo que dice es que los científicos son los que mejor conocen lo que hacen. El lavado de cerebros estaría en la forma en que se nos explica la ciencia a los legos.

    Aún así, a mi me gustaba más antes de que le dieran el premio :-P, y tampoco lo he leído mucho. Lo que me parece a veces es que no se le entiende porque es un sociólogo/antrpólogo metido a filósofo de la ciencia, pero si piensas más en términos de análisis de redes sociales no veo tan raro lo que dice.

    En mi opinión viene a decir algo así como: la experimentación consiste en transformar la realidad, en modificar la relación de actores (entendida como distribución espacio-temporal de los actores humanos y no humanos implicados en el proceso) estableciendo nuevas correlaciones entre ellos. “Extender las favorables condiciones de laboratorio” significa eso, crear los escenarios, la relación de variables que hemos estudiado en el laboratorio. Disponer los estímulos o las variables independientes de tal modo que podamos reproducir las cadenas causales estudiadas en el laboratorio.

    Y crear toda una red de prensa y técnicas de medida, que permitan mostrar la nueva relación como algo acabado y estático que ha existido siempre. Todo ese proceso es lo que llama traducción: El sociólogo de la ciencia (al menos los del EPOR) se preocupa por estudiar a nivel micro(y macro)social el desarrollo del quehacer científico.

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