Cargando hechos en el microscopio

Publicado: 22 julio 2014 en Filosofía de la ciencia, Teoría del conocimiento
Etiquetas:, , , , , ,

Algas-Micro-400x-500x375

Observo unas algas mediante un sencillo microscopio óptico. Allí están, las veo perfectamente, no tengo la menor duda. Estoy ante la observación de un hecho natural, algo que la mayoría de nosotros consideraríamos como contemplar la realidad objetiva, el mundo tal y como es. Pero es más, el hecho objetivo sirve como arbitro supremo para discriminar la veracidad de cualquier disputa. Es el lugar último al que recurrir para ver quién tiene la razón. No vamos a ninguna autoridad, a ningún libro sagrado ni a ningún sabio, vamos a los hechos y ellos nos muestran la verdad. ¿Es así de sencillo?

Con total contundencia, no. Para analizar la situación de un modo más completo, tenemos que girar nuestra mirada y, en vez de centrarla en el objeto, situarla en el instrumento de observación: el microscopio. En nuestro ejemplo, observábamos las algas mediante un microscopio óptico. Este instrumento funciona con un foco de luz que suele estar debajo de la muestra a observar, y una o varias lentes (si el microscopio fuera compuesto). La luz atraviesa el objeto (que tiene que ser parcialmente trasparente), y pasa por las lentes hasta llegar al ocular donde el ojo del observador ve la imagen. Estos artefactos suelen estar dotados de más elementos: un condensador que concentra la luz sobre el objeto, un diafragma que regula la cantidad de luz o un ocular que suele ampliar la imagen que viene de la lente principal. Además, según la calidad del instrumento, tendrá dispositivos para corregir las aberraciones cromáticas y geométricas que distorsionan la imagen. Es decir, para la construcción del instrumento de observación se requieren teorías científicas previas a la observación (en este caso toda una compleja teoría sobre el comportamiento de la luz) y bastante ingeniería (conocimientos prácticos sobre la fabricación y el uso del aparato). Entonces, cuando nos enfrentamos a un hecho natural, no lo captamos de un modo puro, tal y como se nos presenta en la realidad, sino que “ponemos” en la realidad toda una gran cantidad de teoría y de práctica cuando realizamos la observación. Algunos autores han llegado a decir que un microscopio es “una teoría en movimiento” y, en consecuencia, muchos otros han dicho que “los hechos están cargados teóricamente”.

Es por eso que Karl Popper, desde su falsacionismo, postuló que el método fundamental de la ciencia no era el inductivo, tal y como pensaban los intelectuales del Círculo de Viena, sino el hipotético-deductivo. Para que la ciencia funcionase inductivamente, deberían existir “hechos puros” que, al repetirse, fueran englobados dentro de una ley científica. Por ejemplo, cuando observamos una y otra vez que los objetos se atraen en función de su masa, englobamos toda una colección de hechos dentro de la ley de gravitación universal. Para Popper eso no ocurre así, ya que antes de coleccionar esos hechos, vamos a la realidad con una teoría y la ponemos a prueba en ella. Es decir, la teoría es siempre previa a los hechos. Nunca “vamos de vacío” a la realidad y ésta nos habla, sino que lo que nos habla es la misma teoría con la que vamos anteriormente a la realidad. En el ejemplo de la gravedad, conceptos como “masa”, “fuerza de atracción”, “aceleración”, etc. se “ponen” en la realidad para ver que nos dice ésta de ellos.

El filósofo canadiense Ian Hacking va a dar un giro más al asunto, insistiendo sobre todo, en el carácter práctico de la experimentación. Cuando observamos por el microscopio no solo tenemos una teoría previa, sino una gran cantidad de acción: primero, para fabricar el aparato y, segundo, para usarlo competentemente. Hacking incide en que la observación está cargada de práctica competente. La filosofía de la ciencia se había centrado demasiado en las controversias de la ciencia teórica, minusvalorado la ciencia experimental. Hay científicos que son grandes teóricos pero malos experimentadores y viceversa, pero parece que solo se valora la elaboración teórica cuando la experimental es igual o más importante si cabe. Los científicos son practitionners, un tipo especial de artesanos que “construyen preguntas” para “fabricar respuestas”. Los hechos están cargados de práctica, y esta práctica es previa a cualquier enunciación teórica.

Pero es mas, Hacking defiende la irreductibilidad de los hechos a enunciados puramente observacionales. Cuando utilizamos el lenguaje para describir un hecho, perdemos mucha información, precisamente, la información que expresa la práctica realizada para la observación. Por ejemplo, si al observar algas mediante el microscopio enunciamos “Las algas son verdes”, estamos omitiendo todo el trabajo práctico necesario para saber que las algas son verdes. Es exactamente igual que cuando montamos en bicicleta: tenemos un excelente conocimiento acerca de como montar, pero este conocimiento técnico es difícilmente transcribible a enunciados puramente lingüísticos. Prueben si no a intentar enseñar a un niño a montar solamente mediante un manual de instrucciones.  Es el famoso problema de los ingenieros de IA para trasladar el conocimiento de un experto a un computador. Gran parte del conocimiento del especialista no es puramente teórico ni está basado en reglas fijas.

Y aún más. Para demostrar sus tesis Hacking hace un pormenorizado estudio de la historia de los microscopios, de la cual vamos a sacar varias tesis bastante significativas:

1. Las revoluciones científicas se dan más en el ámbito técnico que en el teórico. El descubrimiento de un nuevo aparato de observación supone una revolución técnico-conceptual, casi siempre, mucho más importante que un avance puramente teórico. Pensemos, por poner un ejemplo de nuestra propia cosecha, en la convulsión que ha supuesto para todas las ciencias la invención del ordenador.

2. El método de la ciencia no es el inductivo, pero tampoco el hipotético-deductivo de Popper. Según Hacking, los científicos rara vez utilizan los instrumentos para verificar hipótesis, sino para crear nuevos hechos. Cuando se inventa un nuevo tipo de microscopio lo que se pretende conseguir es observar algo que antes no se podía observar, es decir, conseguir desvelar un nuevo campo de observación, una nueva categoría de hechos científicos. La ciencia es un sistema para crear y transformar la realidad, no para contemplarla y entenderla.

3. A pesar de lo que pudiera parecer visto lo visto, Hacking no es un constructivista radical del estilo de Latour, Collins o Woolgar. No cree que la ciencia es una construcción socio-cultural independiente de la realidad y, por lo tanto, equivalente al mito o a la religión. Y es que, en un contexto bastante poco propicio, saca un argumento en defensa del realismo y la objetividad: a pesar de utilizar instrumentos de muy diferentes características tecnológicas (microscopio por fluorescencias, de contraste de fase, acústico, de rayos X, ect.) los resultados de la observación siguen los mismos patrones al visualizar el mismo objeto. No hay contradicción alguna entre lo que observamos desde un simple microscopio óptico y uno electrónico de barrido, a pesar de ser máquinas técnicamente muy diferentes y basarse en principios teóricos heterogéneos. Las representaciones resultantes son artificialmente construidas pero coinciden. Además, esta coincidencia es previa a cualquier enunciación teórica. De nuevo, al igual que en Círculo de Viena, tenemos “hechos puros” previos a la teoría que salvaguardan la objetividad y el realismo de la ciencia. Aunque más que hechos, serían representaciones artificiales fruto de hábiles prácticas.

Ian Hacking

Anuncios
comentarios
  1. Jose dice:

    Es frustrante tener que reconocer ciertas cosas a pesar que uno no las defienda. La ciencia real, aunque no se preocupa de estas cosas, en la práctica deja harto espacio para el relativismo.

    Acá tú lo expones muy bien, el objeto con que se experimenta (microscopio en este caso) es un intermediario que distorsiona (aún más) la realidad a la que accedemos (en el sentido de que vemos solo lo que nos permite ver esa tecnología).

    Peor aún me fue leyendo “El gran diseño” de Hawking, donde hablaba de la “realidad dependiente del modelo”. Otro clavo a mi ingenuo ataúd neopositivista =(

  2. yack dice:

    Básicamente, filosofar es complicar lo sencillo y cuestionar lo evidente, por el simple placer de demostrar la propia superioridad intelectual. Aunque esto solo funciona con un auditorio de filósofos amigos.

    Yo, quizás porque no entiendo de filosofía, lo veo todo más simple: Un microscopio es sólo un sistema para agrandar las cosas, de la misma forma que un telescopio es un artilugio para acercarlas.

    No hace falta saber óptica ni cómo está construido un microscopio o un telescopio para entender que lo que se está viendo es lo mismo de siempre, pero más grande, con más detalle.

    Si observamos una chinche y comprobamos que su forma coincide con la que recibimos a través del ojo desnudo, no hay que recurrir a ninguna teoría metafísica para deducir que los pequeños detalles que ahora son claramente visibles, forman parte de la realidad con el mismo estatus de lo que vemos a simple vista.

    Los filósofos del Vaticano se negaban a mirar por el telescopio de Galileo no fuera a ser que sus intrincados e incomprensibles mecanismos internos desfigurasen la realidad y les mostrase alguna versión herética del universo que no encajara con la verdad indiscutible que recogía sus infalibles textos filosóficos.

    Pero la mente humana es capaz, con un poco de práctica, de identificar y corregir el posible efecto distorsionador de un instrumento (desenfoque, aberración geométrica o cromática, etc.).

    Resulta evidente que si miras un árbol lejano a través de un telescopio y compruebas que sigue siendo el mismo árbol de siempre, pero con más detalle, puedes estar seguro de que si diriges el telescopio hacia el cielo, tendrá el mismo efecto: mostrarte la realidad con más detalle, sin poner ni quitar nada, salvo quizás un pelo de la pestaña del anterior observador, que se elimina frotando el ocular.

    Si compruebas que cuando una estrella se acerca a los bordes del campo de observación aparece una distorsión óptica en forma de coma, enseguida entiendes que es un problema del instrumento y no de la estrella.

    Y sin consultar a nadie, puedes eliminar mentalmente esa aberración en tanto consigues corregirla técnicamente.

    Saludos.

  3. José:

    El positivismo o neopositivismo lleva desde mediados del siglo pasado en crisis absoluta. Sin embargo, es muy comun ver a positivistas por doquier defender que la ciencia tiene la verdad absoluta, siendo todo lo demás estupidez y oscuridad. Enhorabuena si has conseguido quitarte esas vendas.

    Pero, ¡ojo!, de aqui a decir que en ciencia todo vale o que la ciencia es una gran mentira, un cuento, un mito o una ficción va un trecho. La ciencia es lo mejor que tenemos y es maravillosa y, con total evidencia, incomparable con el mito, con la superstición o con cualquier pseudociencia.

  4. Yack:

    La filosofía no hace difícil lo fácil por el mero hecho de hacerlo; la filosofía te hace tomar consciencia de que lo que parece fácil puede no serlo tanto; te hace salir de bastante ingenuidad.

    Un intstrumento de observación requiere reflexión, y mucha. Si te niegas a esa reflexión, sencilla y llanamente, te la estarás perdiendo.

    Si es que Yack, necesitas un poquito más de filosofía en tu vida 😉

  5. yack dice:

    Popper es uno de los pocos filósofos que se dejan leer sin sentir el impulso de estampar el libro en la pared para verlo caer al suelo descuajaringado. Y aún así dice cosas como esta:

    “Es decir, la teoría es siempre previa a los hechos. Nunca “vamos de vacío” a la realidad y ésta nos habla, sino que lo que nos habla es la misma teoría con la que vamos anteriormente a la realidad.”.

    Según Popper, si tu tienes la teoría de que si aflojas las piernas te das un talegazo en el suelo, no es porque los hechos te lo hayan demostrado un millar de veces sino porque has elaborado una teoría arbitraria que has de probar una y otra vez aflojando las piernas.

    Creo que hasta un niño de siete años vería que esto es un planteamiento retorcido, que no aporta nada y que contradice el sentido común. Antes de elaborar una teoría, la mente ha recopilado una serie de hechos y observaciones relacionados. A continuación elabora un modelo que dé cuenta de todos esos fenómenos y lo somete (deliberada o inconscientemente) a validación haciendo predicciones que deberían cumplirse si la teoría fuese correcta. Pero esto lo hacen hasta los grillos porque forma parte del funcionamiento básico de eso que llamamos inteligencia.

    Ahora bien, un filósofo no puede permanecen impasible ante algo tan obvio. Para ganarse el jornal tiene que plantear alguna interpretación alternativa, sin importar que sea absurda o inútil. Pero su auténtico trabajo comienza cuando se entrega a la tarea de defenderla y apoyarla contra viento y marea hasta el mismo día en que su vida o su mente se extingan.

    Y en cuento a las reflexiones, sólo añadiré que deben emplearse para solucionar problemas reales (como la aberración cromática de un telescopio) y no para inventar problemas ficticios para marear a los pobres mortales.

    Santiago, con la filosofía que atesora este blog tengo más que cubierta mi ración de filosofía. :).

    Saludos.

  6. Jose dice:

    Yo ando en una especie de “neopositivismo resignado”: no será cierto, pero es lo mejor que tenemos así que sigo abogando porque las otras áreas traten de “cientificarse” de algún modo xD

    Yack, creo que el trasfondo de Popper va en que los “hechos” los buscas activamente. Millones de personas vieron caer manzanas, pero solo tenemos un Newton que pensó en la gravedad. Porque él ya tenía ciertas ideas en su cabeza que le permitieron ver “hechos” con otros ojos y poder así experimentar

  7. yack dice:

    Jose, no sé cual es el trasfondo de Popper y por eso me atengo a lo que dice, planteado en términos absolutos con la clara intención de proclamar algo nuevo, revolucionario y muy profundo que deje a las mentes vulgares en suspenso. Pura filosofía.

    Lo de la famosa manzana, probablemente nunca ocurrió pero en todo caso, Newton tenía una mente extraordinaria capaz de generar modelos de la realidad mucho más eficientes y complejos que el resto de sus contemporáneos, a partir de los mismos datos.

    Probablemente Newton había recopilado multitud de datos, tanto empíricos como obtenidos de sus lecturas y comentarios con otros colegas. En un momento determinado, mientras intentaba dar solución a los múltiples problemas que la comunidad científica barajaba, su mente consiguió atar algunos cabos sueltos y concibió la teoría definitiva sobre la gravitación.

    Después, cuando se comprobó que su teoría no hacía predicciones exactas en todos los casos, tergiversó los hechos, hizo suposiciones arriesgadas, amenazó y presionó a algunos personajes para que hicieran coincidir los datos empíricos con su teoría. Y lo demás es historia.

    Lo único cierto es que la mente humana está diseñada para capturar datos, organizarlos y generar modelos de la realidad que le permitan hacer predicciones sobre acontecimientos que nunca han ocurrido o que nunca ha presenciado. Y eso, con ser un prodigio evolutivo, no requiere ninguna interpretación filosófica al estilo popperiano, sino una explicación de tipo evolutivo, neurológico, fisiológico, biológico, informacional, estructural, etc. etc.

    Esta ocurrencia de Popper da pábulo a otros filósofos para decir cosas como esta: “La ciencia es un sistema para ¿CREAR? y transformar la realidad, no para contemplarla y entenderla.” que a su vez sustenta de alguna forma a los filósofos que afirman que un microscopio no se diferencia del pene disecado de un antílope que maneja el hechicero de la tribu para ahuyentar a los malos espíritus.

    Se empieza por una ocurrencia inofensiva e innecesaria y se acaba negando el conocimiento.

    La ciencia no crea ni transforma la realidad. Simplemente la observa con mayor profundidad y extensión e idea métodos para cambiar el devenir natural de esa realidad a fin de acomodarlo a las necesidades y deseos del ser humano. Pero esa es la misma conducta (aunque con menor eficiencia) que siguen todos los seres vivos desde que nacen hasta que mueren.

    La ciencia solo es un método, el más potente que ha existido, para llevar a cabo el programa genético de supervivencia, con la peculiaridad de que solo puede ponerlo en práctica el hombre civilizado. Siempre que no sea un filosofo, claro.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s