Potlatch y reciprocidad bosquimana

Publicado: 15 julio 2015 en Antropología, Filosofía política
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Me cuesta mucho digerir ciertas ideas políticas. Leemos la prensa o escuchamos a nuestros locuaces representantes y parece que la única lógica para construir la realidad es el binomio liberalismo-socialismo. Parece que todo sigue la simpleza de privatizar y bajar impuestos o defender lo público y subirlos. Nada hay mucho más allá de ese debate.

Creo que la gente con dos dedos de frente deberían aceptar que el sistema capitalista unido a avances democráticos y en derechos humanos, nos ha llevado a un sistema que, si bien tiene gravísimos defectos, es el mejor conocido hasta la fecha. El hecho de que un ciudadano de clase media pueda abrir el grifo de su casa y que salga agua caliente de modo casi ilimitado es algo inaudito en la historia de la humanidad. En Europa llevamos setenta años sin ninguna guerra importante en nuestro territorio (exceptuando Yugoslavia, Chechenia y Ucrania, pero han sido conflictos periféricos), hemos erradicado la pobreza extrema, curado infinidad de enfermedades, alargando la esperanza de vida a más de ochenta años, y conseguido un número de derechos y libertades sin parangón en la historia de la humanidad.

Pero, a nivel global, nuestro sistema tiene dos grandes problemas citados hasta la exasperación:

1. La enorme desigualdad que genera. A los liberales la desigualdad no les parece un problema debido a que la encajan dentro de un modelo meritocrático: el que gana más es el que tiene más talento o trabaja más. Sin embargo, este modelo no es real. La enorme diferencia entre pobres y ricos no expresa equitativamente la diferencia de talento y trabajo entre unos y otros. La distribución de la riqueza suele ser bastante injusta.

2. Un modelo productivo insostenible. Recomiendo a todo el mundo leer El optimista racional de Matt Ridley, en donde se nos exponen todas las ventajas y logros de nuestro sistema económico. Sin embargo, este libro cojea en el aspecto medioambiental. Parece innegable que un sistema basado en el aumento constante de la producción es ambientalmente insostenible, y ya cada vez son menos los negacionistas del cambio climático.

¿Soluciones? Muy difíciles. Aquí hoy, simplemente pretendo mostrar formas de redistribución de la riqueza y modelos ecológicos más igualitarios y sostenibles. Si quieres aprender formas alternativas a tu estilo de vida lo mejor es recurrir a la Antropología Cultural. Cuando comencé a leer algunos textos clásicos era más joven y más imbécil (yo soy una de esas rara avis que no quiere la juventud eterna. Cuanto más viejo te haces, si envejeces bien, vas siendo algo menos imbécil), entendía a las culturas tribales como “primitivas”, subdesarrolladas y, a la postre, miserables. Tenía en mi mente el esquema colonialista de los antropólogos del XIX. Ahora mi perspectiva es como he dicho, algo menos imbécil: de primitivas, subdesarrolladas y miserables no tienen nada de nada. Son, sencillamente, diferentes caminos que ha seguido la evolución cultural. Un masai, un bosquimano o un yanomamo no tienen ni un pelo más tonto que yo y sus estilos de vida son, en muchos aspectos, mejores que el mío. A la hora de juzgar culturas tenemos que conocerlas bien y no solo medirlas en función de su avance científico o tecnológico. Evidentemente la cultura occidental está años luz de culturas que viven casi en el paleolítico, pero la tecnología no es el único indicador de avance humano.

Vamos a analizar brevemente las dos formas de distribución de la riqueza expuestas por Marvin Harris en su libro Vacas, cerdos, guerras y brujas, concretamente en el capítulo titulado Potlatch (Recomiendo encarecidamente la lectura de este libro. Lo mejor que he leído este verano):

Los bosquimanos practican una distribución de los recursos bastante igualitaria basada en la reciprocidad. La reciprocidad consiste en ofrecer tu ayuda, servicios o productos a otros sin esperar nada a cambio. No es igual a la mera generosidad. Si un bosquimano estuviese constantemente pidiendo favores a sus congéneres sin prestar nunca ninguno, pronto acabaría siendo tachado de gorrón y se le dejaría de prestar ayuda. La reciprocidad se parece al tipo de relación que los occidentales tenemos con nuestros familiares. A un hermano se le hace un favor sin esperar una inmediata recompensa pero, igualmente, el abuso de los favores terminaría por ser sancionado. Aparte de esta servicialidad, a los bosquimanos les resulta repugnante que alguien se jacte de sus logros o virtudes. El ideal del cazador bosquimano es aquel que caza bien pero pasa totalmente desapercibido. Socialmente, se premia muchísimo la humildad.

bosquimanos Kung noreste del desierto del Kalahari

Marvin Harris cuenta la anécdota de la experiencia del profesor Richard Lee en su convivencia con los bosquimanos en el desierto del Kalahari. Cuando Lee comprobó lo serviciales que eran quiso ofrecerles un regalo. Así que se fue a una aldea cercana con su jeep y compró el buey más grande que pudo encontrar para que los bosquimanos lo sacrificaran en Navidad. Cuando Lee les habló de la suculenta compra que había hecho, ellos le dijeron que conocían ese buey y que era muy malo: solo pellejo y huesos. Lee quedó muy sorprendido porque todos los miembros de la tribu parecían tener esa misma actitud despreciativa. Cuando llegó la Navidad sacrificaron el buey y, naturalmente, tenía una gran capa de jugosa grasa que todos saborearon con gran placer. Entonces Lee les pidió explicación de por qué lo habían criticado. Los bosquimanos le dijeron que claro que sabían que el buey era magnífico, pero que cuando un joven sacrificaba mucha carne llegaba a creerse un hombre importante o un jefe y comenzará a ver a los demás como sirvientes o inferiores. Los bosquimanos no pueden permitir al que se jacta porque piensan que su orgullo pronto le llevará a matar a alguien. Marvin Harris, desde su materialismo cultural, explica esta actitud recurriendo a su relación de producción con el medio. Los bosquimanos son cazadores-recolectores que viven en un entorno de relativa escasez. Si permitieran la existencia de grandes y orgullosos cazadores que, para incrementar su prestigio, compitieran por cazar más, pronto sobrexplotarían los recursos (por ejemplo ahuyentando las presas que periódicamente pasan por sus territorios) y terminarían por perjudicar a toda la tribu.

La reciprocidad es para los bosquimanos la mejor forma de adaptarse a un determinado ecosistema que, colateralmente, trae consigo una forma de vida generosa, pacífica e igualitaria que, además, permite una relación sostenible con el medio. Por aportar otro dato, los cazadores bosquimanos trabajan solamente de diez a quince horas semanales… ¿quién dijo que una de las promesas del capitalismo es que trabajaríamos menos? Esta forma de vida tiene que hacernos reflexionar sobre nuestra excesiva sobreproducción. Habría que plantearse si, realmente, lo que queremos es producir más y qué precio queremos pagar por ello. Si lo pensamos bien, gran parte de los objetos y servicios que obtenemos con nuestros salarios son superfluos e innecesarios, a cambio de sufrir un fuerte estrés laboral.

Los kwakiutl son los habitantes aborígenes de Vancouver. Su organización política está formada por diferentes jefes tribales establecidos en competencia a lo largo de su territorio. Lo realmente sorprendente de su forma de vida es el modo en que tienen de redistribuir sus recursos: el llamado potlatch. Los jefes kwaikiutl se sienten constantemente inseguros de su estatus, y la forma que tienen de consolidarlo es realizando periódicamente una pantagruélica celebración. En ella invitan a los demás jefes en competencia y les ofrecen una enorme cantidad de comida y regalos. El objetivo es mostrar que uno es tan poderoso que puede permitirse regalar y derrochar hasta el extremo. Es normal que en un potlatch los invitados salgan de la fiesta a vomitar para poder seguir comiendo. En algunos casos que rozan el paroxismo, el anfitrión no solo regalaba sino que llegaba a destruir comida y regalos, acabando incluso por incendiar su propia casa. Los invitados tienen que quedar tan avergonzados que redoblen sus esfuerzos para superar el derroche del potlatch al que acaban que ser invitados en el próximo que realicen ellos.  Los primeros antropólogos que estudiaban este fenómeno lo solían atribuir a la insaciable ansia de poder y prestigio del ser humano, pero Marvin Harris lo explica mejor desde su materialismo: el potlatch es un mecanismo competitivo que asegura  la producción y redistribución de riqueza en sociedades que no tienen una sólida clase dirigente. La necesidad de realizar un impresionante festín moviliza toda la fuerza productiva de una comunidad evitando que ésta baje a niveles en los que no podría resistir guerras o malas cosechas. También actúa compensando las fluctuaciones de productividad entre aldeas que ocupan diferentes territorios. Por ejemplo, los habitantes de tierras costeras compensarán malos años de pesca, disfrutando de los festines otorgados por jefes que viven en zonas con una producción más afortunada y viceversa. Y, por último, también distribuye la riqueza de un modo bastante equitativo. En cada potlatch, cada invitado que ha participado en la organización recibe premios dependiendo de su aportación a la celebración, de modo que cada uno recibe en función de lo que ha producido. Pero incluso hay para los pobres: alguien desfavorecido solo tiene que vitorear al jefe, diciéndole lo grande y generoso que es, para recibir premio. En condiciones de bonanza, no hay pobreza extrema entre los kwakiutl.

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Resulta entonces poco menos que sorprendente que un sistema basado en el ego de sus jefes redistribuya los recursos con semejante eficiencia. Nuestro actual sistema capitalista tiene el problema de que, aunque igualmente está basado en el ansia de poder y riquezas de sus miembros, produce una desigualdad muchísimo mayor.

Con estos ejemplos antropológicos no estoy sugiriendo de ningún modo que tengamos que cambiar nuestro sistema por el bosquimano o el kwaliutl. Hacerlo sería de una ingenuidad terriblemente estúpida (tantas veces vista en la izquierda política). Ni tampoco quiero mistificar a estos pueblos. Tienen tantos problemas como cualquier otra sociedad y viven en condiciones que distan mucho de ser idílicas. Únicamente quiero mostrar que existen infinidad de formas diferentes de redistribuir la riqueza y que, muchas de ellas, tienen, al menos, la virtud de ser socialmente más justas y más equilibradas con el medioambiente que la nuestra. Creo que nuestros políticos suelen pecar de poca amplitud de miras a la hora de aportar soluciones a nuestros problemas porque parecen anclados en un pequeño número de propuestas tradicionales que se expresan en el simplista binomio liberalismo-socialismo. Si tuviésemos que catalogar el potlatch o la reciprocidad bosquimana, ¿las clasificaríamos como liberales o socialistas? Ninguna de las dos formas encaja bien, porque hay muchas maneras de hacer las cosas aparte del liberalismo o del socialismo.

comentarios
  1. Estimado Santiago:

    Creo que pocas veces he coincido contigo, pues bien, esta es una de ellas, o por lo menos en términos generales.

    Es cierto que la sociedad capitalista estimula todo aquello que los bosquimanos rechazan o al menos no fomentan. Sin embargo los que se dedican exclusivamente a la caza y recolección, hoy por hoy son los menos, y viven en comunidades más bien pequeñas, tal vez como clanes, eso hace una enorme diferencia, entre este tipo de comunidades y las urbanas de los países con mayor población (el problema aquí es la población).

    Recuerdo que en los años setenta se hicieron estudios en Estados Unidos para comparar la solidaridad entre los habitantes de pueblos pequeños y las grandes urbes, los resultados no pudieron ser más decidores. La ausencia de relaciones directas entre los habitantes de las grandes urbes facilita el egoísmo e indiferencia con las personas con las que no se tienen ningún tipo de vínculo. De hecho, en este contexto, la necesidad de pertenencia social se resuelve mediante la incorporación a algún tipo de agrupación de las que existen miles, ya sean políticas, religiosas, deportivas, ambientalistas, y en general de intereses comunes, como por ejemplo por los animales, por los juegos, por el ámbito académico, etc. Dentro de estas comunidades los miembros sí tienden a mostrar mayor grado de generosidad y solidaridadentre ellos (como en las mafias). No obstante, los principios de algunas de ellas tienden a ser contradictorios con las de otras, hasta el punto de llegar al conflicto abierto, como por ejemplo abortistas vs antiabortistas.

    La pertenencia a un grupo que literalmente comparte “territorio” con otros (el mismo entorno urbano) impide o dificulta que pueda darse una aceptación más o menos automática o incondicional del otro, si no se sabe previamente “quien es”.

    Nuevamente todo esto facilita la competencia, puesto que para competir no se necesita mucho o nada del otro. Me parece a mi que en estas circunstancias la esencia del capitalismo aflora de modo espontáneo y casi inevitable, competir, para empezar, por la pertenencia a un grupo al cual no todos tendrán acceso, no importa si es político, deportivo, intelectual, profesional, o de cualquier otro tipo. Ningún grupo (de los que sirven para obtener algo, y no solo los que reciben algo) está dispuesto a aceptar a todos por igual.

    Si todo esto es cierto, entonces estamos fritos. Cada día (cada segundo en realidad) hay al menos un ser humano nuevo, y nada indica que esto vaya a disminuir al punto de lograr igual cantidad de nacimientos que defunciones. En términos físicos el sistema tiende cada vez más y sostenidamente a un aumento del desequilibrio entre la disponibilidad de recursos naturales (en su estado natural) y el consumo de los mismos.

    Yo creo que todo lo relacionado con el conservacionismo es simplemente mitigación transitoria, no hay regresión posible, esto no significa no intentar mitigar aquello que se pueda, pero a la larga (y no tan larga) afectaremos todos los entornos incluso indirectamente aquellos que aún no estén habitados (calentamiento global, basura flotante o en el aire, smog, etc.).

    En mi modesta opinión, ya que no podemos dejar de intervenir en todo aquello que queremos (de hecho los intervenimos justamente porque los queremos), afectándolos incluso por razones “humanitarias y hasta ecológicas” (hay amores que matan y una sobrepoblación inmensa de perros y gatos), entonces lo que queda es tomarse en serio la exploración espacial para encontrar otros lugares en que podamos dar rienda suelta a nuestros ímpetus genéticos constructivos/destructivos.

    Saludos
    Sergio

  2. F. Joya dice:

    El principio de reciprocidad o altruismo recíproco rige las relaciones sociales en casi todas las sociedades que han existido. Tanto que parece que obedezca a una naturaleza instintiva en el hombre. En el reparto también se emplea tal principio, se reparte desigualmente cuando el mérito aportado por cada cual es desigual; con excepción de los grupos que defienden el socialismo, es decir, el reparto por igual aunque los méritos aportados sean distintos. Por esa razón siempre conduce al fracaso.

  3. Sergio:

    Una idea que tengo siempre es que en nuestra sociedad la solidaridad falla porque el sistema es absolutamente individualista y los mecanismos para fomentar la cooperación son, aparte de insuficientes, incoherentes con el modo de vida que se va a llevar. A un niño se le dice que estudie para tener un buen trabajo (él), que se compre una casa (él), que se case (él)… En sus estudios, las calificaciones son suyas y la responsabilidad del éxito o del fracaso es solo suya, no de ningún grupo o comunidad. Luego vivirá en un bloque de pisos en el que quizá ni conozca al que vive en la puerta de al lado, es decir, no pertenecerá a comunidad alguna. Luego, el estilo de vida hedonista y ocioso al que aspiramos se basa en el disfrute, en el placer personal: “Pásalo bien” (tú), “Disfruta de la vida” (tú), “Viaja” (tú)… Incluso cuando hablamos de actividades que deberían ser cooperativas como la práctica del deporte, se está derivando hacia el individualismo: “Supera tus límites” (tú), más cuando está volcado a la mejora estética de uno mismo. Los gimnasios son museos del narcisismo.

    Es ridículo como, a los profesores, las autoridades educativas nos dicen que fomentemos el trabajo en equipo… ¿para qué? ¿Solo con unos cuantos trabajos cooperativos vamos a luchar contra este atomismo individualista? Es absurdo que yo les enseñe a cooperar cuando toda la sociedad les está diciendo que compitan.

    La solución es muy difícil. No se me ocurre cómo se podrían construir proyectos vitales cooperativos o comunitarios en nuestro sistema, más allá del “club de senderismo”, “asociación de padres de alumnos” o “colegas con los que juego al padel”. Quizá en el ámbito de la política, ahora que se habla mucho de “plataformas ciudadanas” podríamos encontrar cierta comunidad, no lo sé.

    Saludos.

  4. Joya:

    Cierto igualitarismo no tiene necesariamente que fracasar. Los cazadores bosquimanos reparten la carne de modo absolutamente igualitario, repartiendo trozos iguales a todos con independencia de su aportación. Lo que he querido mostrar contando sus costumbres es que, dependiendo del ecosistema, un sistema igualitario puede funcionar.

    De hecho, incluso en sistemas comunistas el igualitarismo no era total. A los que trabajan más se les premiaba, aunque no de forma económica, sí en forma de reconocimiento social. Es paradigmático el caso de Stajanov, por lo visto un hombre trabajador como el solo. El régimen le dio la medalla del trabajo y lo subió al estatus de héroe nacional.

    Piensa, por ejemplo, en un partido de fútbol entre amigos. No hay ningún premio económico, pero todos correrán e intentarán jugar lo mejor posible por el único premio de la victoria y del reconocimiento por los demás de la calidad personal como jugador de cada uno.

  5. Yack dice:

    Si comparamos el nivel de los bosquimanos con el de los sociedades occidentales, podemos medir fácilmente cual es la eficiencia real de su sistema de reparto, que apenas les da para sobrevivir malamente en competencia con las fieras, los parásitos y los mosquitos.

    Si no te importa vivir 30 años de media, que se te mueran la mitad de los hijos, pasar hambre y sed crónica durante décadas, y confiar en que no te abran la cabeza mientras duermes, tal vez creas que no hayan merecido la pena los últimos 200.000 años de progreso que nos ha traído hasta aquí.

    Por otra parte, esta gente no son ecológicos por decisión propia, sino porque están atrapados en una incultura más propia de orangutanes que de seres civilizados. Y no hay nada más ecológico que un orangután.

    No es cierto que todas las culturas sean equivalentes. En la evolución cultural, unos están a ras de suelo y otros en la cúspide del Himalaya. Unos se comunican con el tam tam y otros con el 4G.

    Y el socialismo es la fórmula perfecta para detener el progreso que nos ha convertido en lo que somos, al pretender sustituir (a sangre y fuego) un modelo evolutivo exitoso por una ocurrencia meliflua de algunos descerebrados con infulas de salvamundos.

    Saludos.

  6. Yack:

    Ay, Yack, no cambias😉

    No, el nivel de eficiencia de los bosquimanos es muy alto dado su ecosistema. Es más, casi cualquier otra forma de producción y explotación de recursos perecería irreversiblemente en ese entorno. Son unos supervivientes natos. Y no, los bosquimanos vivían por lo general bastante bien (con una esperanza de vida bastante decente dado su ecosistema) hasta la llegada del hombre blanco. La colonización fue para ellos un total desastre. Curiosamente, esos que se comunican con 4G suelen ser bastante dados a exterminar a los pueblos a los que superan tecnológicamente. Los bosquimanos, en cambio, son bastante pacíficos y duermen sin temer que les abran la cabeza. Tu comparación con los orangutanes te ha quedado un poco fea…

    Esos que se comunican con 4G tuvieron, en el auge de su ciencia y su tecnología, dos guerras mundiales que, si les sumamos las masacres de los gulags soviéticos, dejaron unas cien millones de víctimas. Por si eso fuera poco, inmediatamente después estuvieron a punto de enzarzarse en una guerra nuclear que quizá hubiera supuesto la extinción de la especie humana. Como ves Yack, la tecnología no es el único indicador de avance humano.

    Con esto no estoy diciendo que yo quiera vivir como los bosquimanos. Es que creo que no has leído bien la entrada. En el segundo párrafo digo que la sociedad occidental de principios del XXI es la mejor que ha existido atendiendo a ciertos parámetros. El tema de mi artículo no iba de decir que unas culturas son mejores o peores que otras, iba de exponer diversas y originales formas de redistribuir la riqueza.

    ¿Cómo solucionarías tú el problema de la destrucción del medioambiente debido a nuestro modelo productivo?

  7. Yack dice:

    “Ay, Yack, no cambias ;” No, hasta que no encuentre motivo para hacerlo. Yo te voy a decir casi lo mismo a ti: “Ay Santiago, ¡no cambies!” Porque, dado que he renunciado a hacerte entrar en razón, al menos déjame divertirme imaginando que puedo hacerlo.

    El problema de los bosquimanos es que se han quedado atrapados “en su ecosistema” porque su cultura “socialista” los ha congelado en el tiempo. No son sabios filósofos que han decidido renunciar a las comodidades del progreso para vivir una vida en sintonía con Gaia, sino retazos perdidos de la sociedad paleolítica, con 200.000 años de retraso a sus espaldas.

    Y en cuanto a los del 4G, entre los que supongo que te encuentras, somos de lo mejorcito que ha existido nunca. Estos pueblos atrasados están siempre enzarzados en sangrientas guerras tribales, aunque al no haber desarrollado la escritura, nadie ha dejado testimonio de sus pequeñas y continuas masacres.

    Ya sabrás que se ha demostrado que la violencia disminuye al ritmo de la civilización, incluidas las dos guerras mundiales. Esta gente atrasada, a golpe de hachas de piedra o de machetes oxidados son más eficientes matando semejantes que nosotros con todo el armamento de destrucción masiva que hemos desarrollado.

    En cuanto a la pregunta final, es bastante fácil de contestar. Fíjate que nuestra población ha crecido exponencialmente durante mucho tiempo gracias a las nuevas tecnologías. Ese fenómeno ha generado impactos medioambientales que hasta entonces no se habían producido en el planeta por razones obvias.

    Tan pronto como el “hombre blanco” ha tomado conciencia de ese impacto, ha iniciado una política de contramedidas y de reducción de los efectos más nocivos, asumiendo el alto coste que conlleva.

    A medio y largo plazo, la nanotecnología, los nuevos modelos de producción de energía limpia y barata, la concienciación creciente de la sociedad, irán disminuyendo estos problemas hasta que en menos de un siglo dispondremos de un planeta tan limpio como el que había antes de que apareciera el hombre, sin renunciar por ello a ninguno de los beneficios del progreso.

    Y esto es algo que ya está ocurriendo, si se quiere ver. Piensa, por ejemplo, en cómo cambiará la atmósfera de las grandes ciudades cuando dentro de diez o quince años la mayoría de los coches sean eléctricos y cuando los edificios estén revestidos de un material fotosensible que capte la energía solar en todo su espectro.

    Y no hablemos de la fusión nuclear y otras tecnologías en fase de desarrollo.

    Lo que no me parece de recibo es que elogies culturas primitivas comparándolas con la nuestra recurriendo a razonamientos tan endebles como sesgados. No hay nada o muy poco aprovechable en las culturas primitivas y esas pocas cosas aprovechables son un efecto colateral y casual de su lamentable atraso.

    Y por último, los orangutanes son criaturas tan dignas como los hombres, según tu criterio igualitarista. Simplemente quise decir que su cultura, comparativamente, está más cerca de la de una banda de orangutanes que de la nuestra y eso explica su forma de vida.

    Siempre me he negado a comparar a un hombre, por muy primitivo que sea, con un animal, como sí harían otros afirmando que desde un pulgón a un homo sapiens, todos estamos al mismo nivel en la escala evolutiva.

    Existen clases, y nosotros, los occidentales estamos en la clase más alta, dentro de la especie más evolucionada. Y aunque lo de la especie no tiene arreglo, si lo tiene el problema del atraso cultural, y no precisamente alabándolo, sino ayudándoles a salir de su lamentable situación de retraso.

    Pero para eso hay que estar convencido de que existe una jerarquía en las diferentes culturas humanas y que lo mejor que podemos hacer por nuestros semejantes es ayudarles a progresar hasta nuestro nivel. Y eso es de lo que trato de convencerte, sin éxito alguno. Y pienso que el meme que lo impide podría llamarse “igualitarismo ontologico”.

    Saludos.

  8. F. Joya dice:

    O sea que, por lo que me dices, crees que en una sociedad igualitaria y sin gratificación para el que muestra más mérito todos cooperarán con todo su afán y todas sus fuerzas, como en un partido de fútbol. Tal vez no te sirvan las decenas de ejemplos que muestran todo lo contrario, que cuando todos son iguales el trabajo individual tiende a ser el del más vago y más inútil del grupo. Ahí tienes el ejemplo de la URSS, de Cuba, de China, de todos los países que instauraron regímenes igualitaristas. Quién va a creer que uno va a trabajar con ahínco y que va a poner sus ideas y capacidades al servicio de la comunidad para que otros se aprovechen sin aportar a ese uno beneficios? ¿En qué mundo estamos? ¿Qué naturaleza humana es esa? ¿En qué tierra de jauja creemos que estamos?
    Claro que si queremos igualitarismo, debemos regresar a la avanzada sociedad de los bosquimanos, porque sólo donde no hay posibilidad de acumular, puede tener éxito el igualitarismo

  9. Estimado Santiago:

    Le he estado dando vueltas al tema y me parece que hay dos perspectivas muy diferentes para abordarlo. La primera y más obvia es desde la propia individualidad, es decir desde la condición de persona pensante que tiene inquietudes y busca respuestas respecto de lo que percibe como problemas. Digamos que esta es la perspectiva natural para cada ser humano, tratar de entender el mundo a partir de lo que siente y piensa, y desde ahí proponer lo que le parezca más conveniente a sus intereses y al que cree son los de los demás, cualquiera que estos sean. Así las cosas las propuestas variarán tanto, como diferentes sean las formas de sentir y pensar de los individuos que promuevan las discusiones y los cambios, esto es absolutamente inevitable. Nadie piensa igual que el otro, no obstante que dadas ciertas circunstancias se pueden alcanzar ciertos consensos respecto de una variedad de cuestiones puntuales, que en todo caso, durarán básicamente lo mismo que los individuos que los acordaron (o hasta que se arrepientan). No existen consensos heredables pues toda nueva generación estará compuesta por individuos diferentes. Así que una muy buena, o más bien, funcional estructura social podrá ser cuestionada por las generaciones futuras, y de hecho así es.

    La segunda perspectiva, que es la que más me interesa desde el punto de vista “científico”, es la que tiene que ver con las conductas humanas como especie biológica. Desde este punto de vista, no se puede ignorar el tremendo éxito adaptativo de los seres humanos en general. Así que lo que nos preocupa como individuos particulares no necesariamente afecta en definitiva la capacidad de la especie para prosperar. Así visto, y si realmente pudiésemos alcanzar organizaciones sociales “ideales” donde la vida fuese más “próspera” para un mayor número de personas, desbordaríamos mucho más rápidamente la capacidad del planeta para contenernos.

    En buenas cuentas lo que estoy diciendo es que podemos abordar las problemáticas humanas desde nuestra condición de individuos particulares y en tal caso argumentar sobre cómo nos afectan las decisiones de otros y las consecuencias de nuestras propias decisiones, o bien, podemos analizar el problema desde “afuera” tal cual como observamos las colonias de hormigas.

    En esta segunda perspectiva debemos concluir que, si bien los seres humanos tienen la capacidad para presentar alternativamente conductas altruistas y egoístas (y no aleatoriamente, pues siempre hay una razón, ya sea que se entienda o no), esa alternancia conductual para enfrentar situaciones diferentes ha llevado al poblamiento exitoso del planeta. Obviamente en el plano social las conductas egoístas no son populares, pero también es obvio que esta es la opinión de quienes se ven afectados por ellas, no son pues enteramente objetivas, ya que los que se quejan podrían intentar hacer algo para enfrentar este tipo de conductas con una mayor creatividad y empeño. Una lucha en toda regla, y es que la vida se trata de eso, aunque muchos no quieran luchar y esta se les imponga por la fuerza. Los sobrevivientes, como en toda especie, no pueden esperar que otros les resuelvan los problemas. Eso en la naturaleza es simplemente una utopía.

    Resulta que a la larga la lucha de algunos contra ciertos egoísmos terminar por implantar otros nuevos, en un ciclo en que lo único que cambia son las formas en que se manifiestan, pero nunca jamas deja de haber al menos un poder dominante, que aprovecha para sí mismo las nuevas condiciones obtenidas.

    Estimado Santiago, así como los adolescentes siempre harán tonterías, los bebés llorarán, los viejos se quejarán de que ya nada es como antes, seguirán habiendo conductas altruistas y egoístas, es parte de la genética humana. Yo se que esto no es suficiente y que a más de alguien le parecerá cínico o hipócrita, sin embargo ello no me preocupa, pues también siempre existirán los que se quejen y cuestionen todo, eso también es parte de la misma naturaleza.

    ______________________

    Derivando radicalmente el tema: Me produce curiosidad que alguien que cree (o espera que sea posible) en la inteligencia artificial fuerte, no se cuenta que esto que llamamos inteligencia surge de un conjunto de contradicciones reales entre lo que se quiere y se busca, y lo que se puede llegar a obtener. Cualquier inteligencia que pretenda replicar la humana deberá de desarrollarse mediante un aprendizaje en el cual NECESARIAMENTE habrán cosas que gusten y otras que disgusten, en eso mismo consiste el aprender, en discriminar en función de lo que se quiere, y lo que se quiere es siempre motivo de satisfacción personal, aun cuando esa satisfacción provenga de hacer algo por el otro.

    Apreciaría mucho que le echaras un vistazo a mi teoría, incluso con el ánimo de hacerla pedazos, añicos, y luego hablásemos de inteligencia artificial (de la de verdad).

    Saludos
    Sergio

  10. Fernando, le he estado dando vueltas a tu última frase y me ha surgido la duda siguiente:

    En lugar de “porque sólo donde no hay posibilidad de acumular, puede tener éxito el igualitarismo” ¿no habría que decir?: ” solo donde hay igualitarismo no hay posibilidad de acumular”.

    Porque yo me he puesto por un momento en el lugar de un bosquimano al que se le ocurre la revolucionaria idea de inventar la agricultura o la ganadería, mediante la cual se puede sacar alimento de dónde no hay. Entonces, sigo pensando, ¿me conviene trabajar en el campo de sol a sol o proteger con mi vida los rebaños ante el ataque de las fieras para repartir los frutos de mi trabajo y mi talento con el resto de la tribu?

    Y aquí diría aquello de ¡Que inventen ellos! que según creo recordar lo dijo uno que aunque no era bosquimano, le andaba cerca en lo que a planteamientos filosóficos.se refiere.

    Saludos.

  11. F. Joya dice:

    Yack, en cuanto se produjo la revolución urbana y la consiguiente especialización gremial, se tuvieron que producir excedentes agrícolas para alimentar

  12. F. Joya dice:

    Se me ha cortado la comunicación. Te decía, Yack, que para alimentar a los trabajadores de los diferentes gremios se hizo preciso acumular, y entró a tener valor el mérito de cada cual y la ley de la oferta y la demanda, con lo cual aparecieron las diferencias de estatus y riqueza que antes solo se producían entre los jefes guerreros. Claro, donde existe el igualitarismo no hay posibilidad de acumular, porque nadie trabajará más que lo imprescindible para la subsistencia, pues no querrá que con su trabajo disfruten los demás. Así que, estoy de acuerdo contigo, ¡que inventen ellos! sería la respuesta del bosquimano. Saludos

  13. Joya:

    No te he dicho que en una sociedad igualitaria y sin gratificación todos trabajarían con todo su afán. Te he dicho que hay más formas de gratificación aparte de la económica. En un partido de fútbol la gratificación es simbólica: un trofeo o el mero disfrute de la victoria y, aún así, los jugadores trabajan para ella. Fíjate que no suele haber nadie que diga “que corran ellos”. Los jugadores que se quedan en el banquillo y disfrutan cómodamente sentados no quieren seguir en esa situación, quieren salir a jugar.

    El liberalismo económico funciona en ciertos ecosistemas y en ciertas sociedades con unas circunstancias muy concretas. En Europa, la moral protestante, las mejoras tecnológicas, la ruptura con el antiguo régimen medieval, el auge de la burguesía y muchos otros factores posibilitaron este tipo de economía.

    En la Guerra Fría, la Unión Soviética no pudo competir económicamente con el bloque occidental no únicamente por su igualitarismo (que no era pleno). Su estructura política era muy compleja y bastante ineficiente, por lo que la toma de decisiones llegaba, habitualmente, tarde y mal. Por no hablar de que su forma totalitaria y la negación sistemática de los derechos humanos no favorecieron mucho su funcionamiento.

    Pero esto no quiere decir que diversas formas de igualitarismo no puedan funcionar dependiendo del contexto. Es un dogma decir igualitarismo no y liberalismo sí, con independencia de todo lo demás, cuando hay muchísimas formas de igualitarismo y de liberalismo, con miles de matices y grados.

    Esto no quiere decir que yo esté defendiendo el comunismo ni nada por el estilo. Parece que en todo que hablas de igualitarismo, ya enarbolas la bandera de Izquierda Unida.

  14. Yack:

    El “socialismo” de los bosquimanos, si es que tiene sentido llamarlo así, no les ha congelado en el tiempo, les ha permitido sobrevivir. La causa de su estancamiento tecnológico no tiene nada que ver con su forma de administrar los recursos. En la gran parte de la historia de la humanidad se ha vivido con modelos económicos no igualitarios que tampoco han favorecido el avance tecnológico ni científico. La Grecia Clásica, Roma, Egipto, la Edad Media, etc. no eran modelos igualitarios y no supusieron grandes avances tecnológicos en comparación con ciertas etapas de la Edad Moderna.

    Con respecto a la violencia, sí que es cierto que gran parte de las culturas “primitivas” hay un índice mayor de violencia que en las nuestras, pero solo si hablamos a nivel general. Los yanomamo, por ejemplo, son la cultura más feroz que existe y están siempre enredados en guerras y asesinatos varios, mientras que los bosquimanos, repito, son bastante pacíficos. Y, por cierto, los yanomamo son así con un sistema no igualitario de repartición de la riqueza. Y es el que el modo de administración de los recursos no tiene por qué ser una causa directa del desarrollo o atraso tecnológico. Si relees mi entrada, los kwaikutl, con un sistema altamente competitivo, también están teconológicamente estancados.

    Con respecto a las soluciones a los problemas medioambientales. Eres terriblemente optimista, algo que no concuerda para nada con el de la mayoría de los científicos dedicados al tema que he leído. Los acuerdos de Kyoto o los objetivos del milenio están siendo un fracaso. Muchos países se niegan a reducir sus emisiones de CO2, el uso de las energías alternativas es todavía algo minoritario, al igual que los coches eléctricos… El Amazonas, al igual que todas las reservas madereras del planeta, se están esquilmando a un ritmo infinitamente superior al de la repoblación… Caladeros de peces agotados, especies extinguiéndose a cada rato… nivel del mar subiendo… Las medidas para parar todo están siendo poco más que simbólicas… ¿estás seguro que solucionaremos esto de un modo tan sencillo? Porque de momento no lo estamos haciendo.

    No estoy elogiando especialmente a las culturas primitivas, solo que no las insulto, comparándolas con orangutanes. Desde luego, decir que una cultura no tiene absolutamente nada de aprovechable me parece asombroso. Te invito, de verdad, a que leas antropología cultural. Te sorprenderás muchísimo y seguro que cambiarás tu perspectiva. Y de nuevo, te vuelvo a decir que tú único punto de juicio es el avance tecnológico cuando hay miles de facetas más en la vida de un ser humano que tienen valor y que pueden juzgarse y medirse.

    Y es que Yack, siempre ves en mis escritos el diablo malvado de la izquierda. Hablo de Lamarck, izquierda, ahora hablo de los bosquimanos, izquierda también. Precisamente lo que intento defender es que hay que terminar con las ideologías, la de derechas y la de izquierdas, con los planteamientos simplistas y netamente ingenuos, de interpretar una realidad bastante más compleja que todo eso. Por eso hablar de igualitarismo bosquimano no es defender al PSOE o a Podemos, como hablar de la competencia kwaikutl no es defender al PP. Ni analizar culturas tribales y ver qué podemos sacar de ellas tampoco creo que sea de izquierdas ni alabar los grandes logros de nuestra civilización de derechas.

  15. Yack dice:

    Santiago, debe haber más de un millón de razones, entremezcladas e influyéndose mutuamente, para que los bosquímanos estén donde están.

    Pero yo estoy especulando sobre si esa fórmula socialista, precursora milenaria del marxismo, haya contribuido a que hayan sobrevivido (como tú propones) o a que estén como están.

    Y aunque no nos vamos a poner de acuerdo sobre ese punto, habida cuenta de que no lo conseguimos sobre hechos que tienen lugar aquí y ahora, de lo que se trata es de opinar, a ser posible, con argumentos, aun sabiendo que no vamos a cambiar las creencias de nuestro interlocutor, pero es algo que nos divierte, como el sexo, aunque sólo sirva para buscarnos problemas. Pero quien manda, manda y me estoy refiriendo a los genes.

    Respecto a los coches eléctricos, es cierto que ahora son minoritarios, pero lo que yo he dicho es algo muy diferente; que dentro de diez años, el problema de la polución ciudadana habrá acabado.

    Fíjate que, simplemente reduciendo el consumo de gasolina a la mitad, eliminando el plomo de la gasolina, optimizando la combustión y los carburantes y añadiendo catalizadores al tubo de escape (y todo eso ya ha ocurrido) se ha reducido considerablemente la contaminación.

    Con las nuevas calderas de condensación, que el ayuntamiento estaba subvencionando, se reduce a 0 la segunda causa de emisión de gases nocivos. ¿Sigues pensando que vamos de mal en peor?

    En la Edad media, los ríos eran auténticos vertederos de basura. Actualmente, el agua de los ríos que abandona una ciudad moderna está igual de limpia que cuando entró en ella, gracias a las depuradoras y a la nueva legislación.

    Hay que mirar el futuro con un poco de perspectiva, y aunque no sea perfecto, sí resulta indudable que mejoramos continuamente, aunque las mentalidades de izquierdas no lo quieran ver así, por principio. JA,JA,ja, (no he podido resistirme)

    Y no he comparado las culturas primitivas con orangutanes, sino con la cultura de los orangutanes (que también la tienen), en el sentido de que están más cercanas a la de los simios que a las más desarrolladas del homo sapiens que es la especie a la que pertenecen los bosquimanos. Y lo he hecho sin otro motivo que el de poner de manifiesto la dramática magnitud del atraso y no para insultar a nadie.

    Pero dicho esto, me reitero en lo mismo: ¡Sigue así y no cambies!

    Saludos.

  16. Yack:

    Macho, no me has respondido a casi nada de las soluciones contra la destrucción del medio ambiente. En serio, lee algo al respecto. Es un acuerdo prácticamente total entre la comunidad científica el hecho de la destrucción sistemática de nuestro entorno debido a nuestro modelo productivo y, es un hecho prácticamente empírico que las soluciones están siendo lentas e insuficientes.

    Pronosticas que dentro de diez años el problema de la polución en las ciudades se habrá acabado… ¿en qué ciudades? ¿En Pekín, Nueva Delhi, Brasilia, México D.F. que, por cierto, son las más pobladas del mundo? ¿Y los residuos urbanos e industriales? ¿Y la deforestación? ¿Agotamiento de recursos? ¿Contaminación de los océanos?¿smog? ¿lluvia ácida? ¿Contaminación del suelo? ¿Extinción de especies? Es que con coches eléctricos y calderas de condensación… me da a mí que es bastante poco.

    Y dices que las aguas de nuestros ríos están limpias… ¡Pero en qué ciudad vives! No sé, si te paseas por Madrid te invito a que bebas un poco de agua del Manzanares… con una ambulancia cerca, eso sí.

    Estoy de acuerdo contigo en que las soluciones pasan por la tecnología, pero es que la ciencia y la tecnología no avanzan por arte de magia. Hacen falta políticas, legislaciones, financiación, instituciones que las favorezcan… y eso, a veces va bien y a veces no. En estos tiempos, por ejemplo, los recortes en investigación científica en España han sido bastante duros. Vamos a tardar muchos años en recuperar el ritmo en I+D que llevábamos hace unas décadas.

    Es decir, no todo va a mejor sin más. Hay cosas que van bien, otras regular y otras de culo. No podemos caer en el ingenuo optimismo de que en occidente las cosas mejoran por sí solas.

  17. Yack dice:

    Creo que hay tres cosas en la que estamos de acuerdo y una en la que no:

    – Gracias al progreso tecnológico hemos podido pasar de 1.000.000 de seres humanos viviendo al estilo bosquimano a 7.310.000.000 viviendo, mayoritariamente, con mucho mayor confort y tres o cuatro veces más expectativas de vida. Y los que no los han conseguido aun, son los que no disponen de tecnología.

    – El progreso, al movilizar grandes cantidades de energía fósil y al aplicarse a una población cada vez más numerosa, ha liberado al medio ambiente sustancias perjudiciales que nos afectan negativamente.

    – El progreso tecnológico mejora en calidad, en cuanto que a medida que evoluciona puede generar más servicios con menos consumo y menos contaminación (ordenadores, automóviles, industria, etc.).

    – En lo que creo que no estamos de acuerdo es en que tú crees que deberíamos modificar nuestro sistema productivo renunciando a parte de las ventajas que se obtienen con el progreso y mi opinión es que el avance tecnológico es capaz de reabsorber todos sus inconvenientes medioambientales a mayor ritmo del que se expande su capacidad para mejorar la vida de los seres humanos, de todos los seres humanos, incluidos los chinos.

    Y como ejemplo de que el avance tecnológico no conduce necesariamente a más contaminación y degradación, te pongo un caso cercano, como es Madrid. Existen (y puedes verlo en Internet) costosas instalaciones de control y mejora de la calidad del agua, que aun sin llegar a hacerla apta para el consumo humano, supera los estándares más exigentes para el mantenimiento de la fauna acuática y de todo lo que se le puede pedir al agua de un río.

    ¿Qué todavía hay mucho que hacer? Sin duda, pero el caso de Madrid, demuestra que la tecnología es capaz de reducir y revertir el impacto medioambiental aun manteniendo su rápido crecimiento en lo que respecta al servicio de los seres humanos.

    Y cuando los coches eléctricos se hagan una realidad masiva (en 10 o 15 años) todas las ciudades del mundo verán mejorar la calidad de su atmósfera espectacularmente.

    Es solo un ejemplo real y fácil de entender, pero esto se extiende a todos los ámbitos del progreso humano, porque esa posibilidad está en la esencia de la tecnologia, aunque estemos atravesando (y terminando) un periodo en el que el impacto medioambiental ha ido por delante de lo deseable.

    Saludos.

  18. El punto es si nuestra sociedad puede mantener éste ritmo frenético de consumo sin consecuencias colaterales. Durante cuanto tiempo “estos avances tecnológicos” pueden masificarse en la población para que halla una reducción significativa en nuestra huella ambiental. Esto años van a ser muy interesantes en nuestra historia. El ritmo con que suceden procesos tan complejos como el clima parece no tener reversa; mientras tanto, el triunfalismo tecnológico y el pesimismo más obtuso campean de forma irrefrenable en nuestro pensamiento, y la humanidad se adhiere a uno u otro pensamiento como si ésto fuera una competencia de dialéctica.
    Más que cambiar tecnologías o modelos de producción es cambiar nuestro pensamiento, y ese factor es crítico.

  19. Noemí Maza dice:

    Antes de que aparezca el Gran Hombre, como cuenta M. Harris, estaban las sociedades igualitarias, en las que existía un o una sabio, pero al que / a la que nunca se le atendía demasiado: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2012/07/sociedades-igualitarias-el-qipi-que-se.html

  20. Maravilloso. Estamos comparando la sociedad del primer cuarto del siglo XXI con una sociedad anclada en la edad de piedra.
    No es que una sea mejor que otra, es que no se pueden comparar. Y usar esa imposible comparación en el diálogo (también imposible) socialismo vs liberalismo no conduce a nada.
    Pero como parece que hay un numeroso grupo interesado en sociedades pretéritas, me permito sugerir el estudio de la sociedad de la Grecia clásica.
    Estoy deseoso de conocer las opiniones acerca de un grupo humano que desarrolló el pensamiento filosófico hasta niveles no superados en milenios, que dependía para poder mantener ese nivel de pensamiento y discusión de una no muy numerosa, pero apreciable, cantidad de ilotas.
    Ah, por cierto, mi opinión sobre la solidaridad es que es una fábrica de vagos. Caridad si, solidaridad no, ¿con quien? ¿por qué? ¿para que?

  21. AFR dice:

    Hace algunos años, un amigo presentó en el Medialab-Prado de Madrid una charla sobre Bataiille y Potlatch P2P, que recomiendo encarecidamente. Vídeo aquí: http://medialab-prado.es/article/leeching_bataille_peer-to-peer_potlatch_and_the_acephalic_response

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