¿Estás vivo? Entonces reciclas

Publicado: 1 agosto 2016 en Evolución
Etiquetas:

El hecho de que el reciclaje puede incrementar la producción no es particularmente sorprendente, pero el efecto total en una red con muchos ciclos puede resultar muy fuerte. Un bosque tropical de régimen lluvioso puede ilustrar este punto. En este lugar el suelo es extremadamente pobre, debido a que los aguaceros tropicales lixivian el suelo, lo cual da por resultado que los nutrientes sean drenados hacia los ríos. Por esta razón la agricultura ordinaria, la cual no recicla los desechos, prospera escasamente cuando ocupa las áreas deforestadas de bosque. Por el contrario, el bosque virgen es rico tanto en especies como en número de individuos . Este estado de cosas depende casi enteramente de la capacidad del bosque para capturar y reciclar los recursos críticos. Por lo tanto, en el bosque tropical no funciona la versión simple de la cadena alimentaria, en la cual los recursos van pasando hacia arriba, hasta llegar a los depredadores de la parte superior de la cadena; por el contrario, ciclo tras ciclo atrapa los recursos, para que éstos sean utilizados una y otra vez antes de que finalmente vayan a parar al sistema fluvial. El sistema resultante de este proceso es tan rico , que un solo bosque tropical puede albergar más de 10.000 especies de insectos […] En este mismo bosque tropical […] es posible caminar medio kilómetro sin encontrar dos ejemplares de la misma especie de árbol.

John H. Holland. El orden oculto. De cómo la adaptación crea la complejidad

No me canso de repetir la idea de que la selección natural funciona como un aficionado al bricolaje que solo puede operar con lo que tiene a mano, por lo que la reutilización y el reciclaje son esenciales. En los bosques o selvas tropicales existe la mayor biodiversidad del mundo, paradójicamente cuando hay poca luz, ya que un alto dosel arbóreo lo cubre todo, y los suelos rojizos, muy pobres en nutrientes, se lateralizan rápidamente. Entre ese canopeo y el suelo se dan múltiples niveles (suelen mencionarse cuatro: dosel superior e inferior, sotobosque y suelo), en donde las especies y sus problemáticas vitales son muy diferentes. Entre los árboles hay una gran competencia por la luz, por lo que llegan a gran altura y no tienen ramas en gran parte de su tronco (con árboles emergentes superando el techo del bosque de vez en cuando). Algunas especies entran en un estado de latencia a la espera de algún hueco por el que entre luz. Cuando casualmente lo encuentran, se activan y comienzan un rápido crecimiento. Con total lógica biológica existen gran cantidad de plantas trepadoras, enredaderas o lianas que se aprovechan de los troncos para subir hacia la preciada claridad. Por el contrario, en el sotobosque, la mayoría de las especies vegetales crece al mismo nivel para no darse sombra y suele tener hojas muy anchas para aprovechar la escasa cantidad de luz que allí llega. En el suelo, no hay formación de humus, ya que las altas temperaturas y la humedad descomponen velozmente los restos orgánicos y los devuelven a niveles superiores. Muy poco se pierde hacia el suelo.

Nuestra vieja forma lineal de entender los niveles tróficos tal y como aprendimos en la escuela, queda aquí plenamente obsoleta. Hay una prácticamente inabarcable (y difícilmente simulable por computador) red de flujos de materia y energía que se mueven en todas direcciones. Con una biodiversidad tan amplia, las relaciones entre las distintas especies son riquísimas y la carrera de armamentos propia de la evolución por selección natural es especialmente notoria (siempre digo que si quieres entender qué es realmente la vida hay que irse al Amazonas. Yo en cuanto pueda voy). Quizá la estrategia evolutiva más predominante entre la fauna (o, al menos, más llamativa a nuestros ojos) es la mímesis o camuflaje (a mí me molan mucho los insectos palo o las pistas de aterrizaje para insectos de las orquídeas). Ya sabemos que copiar, esconderse o pasar desapercibido siempre es más rentable, al menos para conservar la salud, que dar la cara. Hay pocos mamíferos, ya que la gran cantidad de vegetación impide sus movimientos, si bien nuestros parientes primates están aquí bien representados. Y los que triunfan, sin duda alguna, son los insectos, la clase de animales preferida por la evolución.

El caso es que Holland hace hincapié en la idea de que en un sistema en red con muchos nodos por los que pasan multitud de flujos en diferentes sentidos e intensidades, y en el que nada sobra (porque si te sobra alguien rápidamente lo aprovechará y te terminará por costar caro), el reciclaje constante es una parte fundamental del propio sistema, a la que éste destinará no pocos recursos. Por eso nos es tan fácil representarnos estos flujos a modo de ciclos, en los que casi todo retorna al origen. Holland realiza modelos en los que cada nodo recicla una cierta proporción de lo que recibe, retornándolo a un nivel anterior del proceso (múltiples niveles de retroalimentación). Los resultados son que los niveles de reutilización y reciclaje son muy altos y permiten una altísima optimización de los recursos. Una de las características esenciales de lo vivo en la que no solemos insistir es en su capacidad de reciclaje continuo. Podríamos decir que estar vivo es saber reciclarte de modo altamente eficiente.

selva-tropical,-rayos-de-sol,-riachuelo-193803

P.D.: Si queréis leer acerca de los razonamientos a favor o en contra de la existencia de Dios, acabo de publicar un extenso artículo en Magnet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s