Una disociación crucial y el advenimiento de los paraísos químicos

Publicado: 24 diciembre 2016 en Ética y moral, Ciencias de la computación, Filosofía de la mente, Historia, Neurociencias, Sociología, Tecnología
Etiquetas:, , , ,

Mensaje antiplatónico par excellence: no existe nada que esencial, o lógicamente, ligue un hecho ético (o, más bien, la interpretación ética de un hecho) del mundo y un estado emocional placentero.  A partir del descubrimiento de las sustancias psicoactivas, nos dimos cuenta de que para conseguir una sensación o emoción no es necesaria la presencia de tal hecho o, ni siquiera, del estado mental que lo preceda y lo cause.  La alegría que hubiéramos obtenido si nos hubiera tocado la lotería de Navidad, podemos conseguirla, e incluso intensificarla, ingiriendo un compuesto de prosaicas moléculas, sin que, realmente, nos toque ni un céntimo. Es más, con una calculada dosis, ya no diremos de la brutal etorfina, sino de fentanilo (peligrosísima) o de oxicodona, podrías sonreír de un indescriptible placer mientras te corto un brazo.

Este descubrimiento tiene unas consecuencias brutales. La mayor parte de las concepciones de la ética dadas a lo largo de la historia (con la honrosísima excepción de la genial ética kantiana) prometían un estado final de felicidad, a condición de seguir una serie de, a menudo muy duros, preceptos. La ataraxia griega, el nirvana budista o la visión deifica cristiana, son estados, en gran medida emocionales, que se obtienen después de  un largo proceso que, a menudo, puede durar toda una vida. El sentido de tu existencia, lo que debes hacer día a día, está sujeto a la obtención de ese premio final. Sin embargo, llegamos a día de hoy y conseguimos el premio sin el arduo proceso.

Se podría objetar que ese estado de felicidad artificial, ese paraíso químico, sería falso, un disfraz conseguido haciendo trampas, algo inauténtico, postizo ¿Por qué? Esta objeción encierra una confusión: la emoción que se consigue al ingerir un psicotrópico no tiene absolutamente nada de falso, es tan real como la conseguida sin la ingesta. Lo falso, o más bien lo ausente, es el suceso generador de la emoción, no la emoción misma.

Se sigue objetando: pero lo realmente valioso es el camino, no únicamente el resultado. Respondemos: podemos ponderar lo que obtenemos en cada fase del camino y ver si compensa o no perderlo en virtud de conseguir, inmediatamente y sin esfuerzo, el bien final. En algunos ejemplos está claro: pensemos en las millones de personas que se están machacando en el gimnasio por lucir un bonito cuerpo cuando llegue el verano. Si yo les dijera que, puedo conseguirles ese cuerpo deseado sin el más mínimo coste, tomando una pastilla que no tiene efecto secundario alguno… ¿No la tomarían sin dudar? ¿No sería estúpido decir que no, que prefieren sufrir levantando pesas y comiendo brócoli?

Las pocas experiencias que he tenido con drogas duras (con las mal llamadas blandas, como el tabaco o el alcohol, he tenido muchísimas) fueron en mi época universitaria (juventud: bendita idiotez). Recuerdo una noche en la que probé una pastilla de MDMA. Cuando la ingerí estaba ya completamente borracho (si no, seguramente, mi superyó bien aleccionado me hubiera impedido tomarla) pero al cabo de unos treinta minutos mi estado etílico cambio radicalmente hacia algo muy diferente. Sentí una felicidad inmensa, una plenitud absoluta, una comunión total con el cosmos… Todo tenía sentido y todo era completamente maravilloso. Nunca antes había sentido un amor hacia la vida y hacia todos los seres humanos similar. Sinceramente, esas horas de efecto del MDMA han sido las más felices de mi vida (y no soy una persona especialmente desgraciada). Nunca he vuelto a sentir emociones tan agradables con esa intensidad. Y, paradójicamente, eso es lo que me aterró de las drogas y lo que consiguió que, finalmente, no terminará siendo un yonki en cualquier parque. Me dio mucho miedo saber que lo que había tomado era demasiado bueno y comprendí lo brutal que debería ser el reverso tenebroso de algo así. Entendí por qué un yonki de cualquier parque es plenamente consciente de su penosa situación y, aún así, prefiere seguir drogándose a tener una vida. No volví a probarlo.

Sin embargo, de lo que no quedé nada disuadido, es de aceptar el uso de drogas que no tengan efectos secundarios significativos. Sería la utopía del utilitarismo hedonista: una sociedad en la que todo el mundo tenga acceso a la mayor felicidad posible. Es más, lo que sería inmoral sería privar a la gente de unas sensaciones de bienestar semejantes. Y, siguiendo esa lógica, nada parece alejarnos de un futuro en el que el uso de psicotrópicos de diversa índole sea cada vez más usual (de hecho ya lo es). Pero quizá un futuro emocionalmente paradisíaco puede esconder algo, como mínimo, inquietante. Sabemos, desde experimentos realizados en la década de los cincuenta del siglo pasado, que ratas de laboratorio preferían tomar cocaína a comer o a beber, dejándose morir con tal de seguir consumiendo su droga. Y es que los sistemas de recompensa emocional del cerebro tienen un fin evolutivo claro: moverte a actuar para obtener placer o evitar el sufrimiento ¿Qué ocurre entonces cuando no hay sufrimiento y se vive en un estado de placer constante? Que el individuo ya no tiene nada que hacer, que no hay nada que pueda motivar su conducta.

Un futuro así sería como un colosal fumadero de opio en el que miles de sujetos vivirían enchufados a aparatos que les suministraran regularmente la dosis adecuada, quizá siempre durmiendo o, simplemente, ensimismados en hermosísimas ensoñaciones, quizá sin hablar con nadie más (¿para qué las relaciones sociales?) o no, pero, seguramente, sin hacer prácticamente nada: solo lo necesario para mantenerse vivos y drogados. Aquí, si que el tiempo histórico quedaría congelado. No se evolucionaría hacia nada más ya que, esta vez sí, estaríamos ante el auténtico fin de la historia de Fukuyama.

Este futuro utópico, o distópico según se mire, casaría perfectamente con el advenimiento de la singularidad tecnológica de la IA. Si construimos inteligencias artificiales que nos superen abrumadoramente, y si hemos sido lo suficientemente listos para conseguir que no nos exterminen, podría pasar algo así: las máquinas tomarían el mando de la historia y se dedicarían solo Skynet sabe a qué, mientras dejarían a sus venerables, aunque patéticamente inferiores creadores, viviendo en un inofensivo paraíso. Entonces, poseamos superdrogas o no, tendremos que enfrentarnos a algo a lo que nuestro frágil ego humano no está acostumbrado: la irrelevancia ¿Aceptará el hombre perder el protagonismo de su historia? ¿Aceptará perder el mando, aún a sabiendas de estar en mejores manos que en las suyas propias? Sería un caso de interesante dilema moral: ¿libertad o felicidad? La respuesta sería fácil para los drogados: seguir en su paraíso toda la eternidad y que gobiernen otros. La responsabilidad del gobierno trae demasiadas preocupaciones y dolores de cabeza.

O quizá, la historia podría continuar por otros derroteros: es posible que los seres humanos no nos quedásemos del todo quietos, sino que siguiéramos buscando formas de placer aún más poderosas. Quién sabe si pondríamos a la IA a nuestro servicio para conseguir placeres que ahora no alcanzamos ni a imaginar. Pensemos en diseño de cerebros a los que se aumenta su capacidad de sentir, con circuitos de placer hiperdesarrollados, que viven en un mundo de realidad virtual en el que todo está pensado para estimular cascadas de opioides, maravillosas tormentas cerebrales de una potencia inusitada. La historia de la humanidad se convertiría en la búsqueda de paraísos dentro de paraísos.

Pensemos en el mejor sueño que hayamos tenido y pongamos detrás de el a un asistente computerizado que sabe lo que nos gusta mucho mejor que nosotros. Recomiendo ver Más allá de los sueños (1998) de Vincent Ward. La película es mala pero sus efectos visuales (que ganaron un Óscar) pueden ilustrar muy bien a lo que nos referimos: imagina caminar de la mano con una bella mujer (quizá con esa chica que nos gustaba en el instituto y que ya no sabes nada de ella), por el cuadro más hermoso que se te ocurra, mientras escuchamos una increíble sinfonía (la Lacrimosa de Preisner o el Dúo de las flores de Delibes) , a la vez que nuestros centros cerebrales de placer se disparan como fuegos artificiales, haciéndonos sentir una especie de orgasmo infinito… Vivir eternamente en ese día de verano de cuando teníamos doce años y no había nada que hacer, ninguna preocupación, y todo era nuevo…

paisajes-naturales-pinturas-al-oleo-sobre-lienzo_21

Por si alguien no ha leído mi último artículo en Xátaka, va sobre otro posible futuro: precrimen.

Y feliz Navidad máquinas mías.

Anuncios
comentarios
  1. Solrac dice:

    No sé, algo como que no cuadra; pienso que el fin evolutivo no es sentir placer sino la supervivencia genética, y el placer como recompensa sea solo un mecanismo o trampa biológica. Si bien es cierto que muchas personas se hacen adictas a los químicos cerebrales para puramente sentir euforia, placer o evitar dolor; también es cierto que el tener poder y control de la realidad y la historia, vital para la supervivencia, entra en conflicto con abandonarse al placer disoluto. No voy a mencionar las ideas y creencias religiosas que predisponen en contra de ello, pero la mayoría de ellas se basan en interpretaciones complejas de la ética, como lo es la ética kantiana, que establecen que para que un fin sea ético, los medios para alcanzarlos, como la mujer del césar, deben serlos o parecerlos; y el control y disciplina de los deseos, tanto los normales como de los diversos trastornos de los mismos, es fundamental en la práctica ética que promocionan éstas y otras disciplinas filosóficas.
    Como un enganchado al nuevo credo de la neurociencia, solo puedo decir que ésta dirá si un “matrix hedonista” será posible.

  2. Asier dice:

    Lo de las drogas es desde luego alucinante (nunca mejor dicho). Nunca he probado drogas duras, pero sí que he experimentado (creo que la mayoría si no todos lo hemos hecho) en momentos puntuales esos estados de felicidad o plenitud que comentas aunque seguramente hayan sido de menor duración e intensidad que lo que una droga te puede proporcionar.

    Un paraíso químico como el que se comenta en la entrada sin embargo dudo que se pueda dar teniendo en cuenta cómo funciona nuestro cerebro: se adapta con relativa rapidez a los nuevos estados que se dan de manera permanente o muy regular (lo que antes producía euforia, tras algunas repeticiones ya no). También se da el fenómeno de la tolerancia (cada vez necesitamos mayores dosis para lograr el mismo efecto) al que no le veo buena solución aunque la droga sea inocua en cuanto a efectos secundarios. Y si alguna vez dejases de tomar esa droga el efecto rebote podría ser devastador.

    Además por muy drogados que estemos sintiendo placeres inimaginables, detrás siempre habrá una realidad que si no cuidamos acabará con nosotros más pronto que tarde (el ejemplo de las ratas que preferían tomar cocaína a comer o a beber) con lo cual nuestro ideal de paraíso eterno se vendría abajo enseguida, más que eterno sería fugaz.

    Hay algo en nuestra naturaleza de insatisfacción constante (que es lo que nos ha hecho mejorar) que veo incompatible con el placer constante, por eso creo que nuestros cerebros no están hechos para vivir constantemente en ese paraíso químico. ¿Cómo admirar la luz si no has conocido la oscuridad? ¿Cómo valorar el placer si no has vivido su ausencia o el dolor?

  3. gharghi dice:

    Creo que sólo podría ser posible en el caso de que se puedan digitalizar los cerebros. Podríamos ser las IA’s del futuro si eso fuera posible; estado de felicidad total y control absoluto de la realidad.

  4. pacogoro dice:

    Me ha parecido muy interesante el artículo, aunque dudo que se pueda dar una sociedad así, debido principalmente al agotamiento de los neuroquímicos asociados a la felicidad. Quizás, si supiéramos sintetizar más receptores, podríamos tomar fármacos durante más tiempo, quién sabe…

  5. Yack dice:

    El sistema cerebral que produce placer o dolor está pensado para obligarnos a cumplir con nuestro fin evolutivo (sobrevivir y prosperar) como miembros de una especie.

    Sin embargo, también la recompensa sexual, que es un subsistema del anterior, está pensado para obligarnos a reproducirnos y a arrostrar su enorme coste, pero al día de hoy la técnica ya ha conseguido separar el placer sexual y el objetivo evolutivo de ese placer, mediante el desarrollo de los anticonceptivos.

    De la misma manera, un avance futuro conseguirá desligar el placer de la realización de determinadas tareas necesarias para sobrevivir y prosperar. Podemos imaginar, como bien ha descrito Santiago, un mundo virtual en el que se pueda inducir, sin limitación alguna, placer asociado a diferentes acciones.

    Por otra parte, como también se ha dicho, un cerebro humano pierde sensibilidad a medida que se expone a sustancias psicoactivas, precisamente para evitar que el individuo se acomode a su situación privilegiada y se vea, permanentemente, impelido a mejorarla, sea cual sea.

    Sin embargo, la técnica podría desarrollar un procedimiento que reseteara la saturación de los receptores químicos para devolverles toda su sensibilidad cada cierto tiempo.

    Sería como si después de terminar una suculenta comida virtual, te volviese a dar el mismo deseo que tenías antes de empezar. En definitiva, un mecanismo de optimización del placer.

    Claro que para que esto fuese posible, tendríamos que tener resueltos todas las necesidades, en un mundo controlado por máquinas que actuarían de cuidadores incansables. El paraíso, en suma.

    Si consiguiéramos transferir nuestras mentes a un soporte electrónico, la felicidad permanente sería aún más sencilla de conseguir. Al menos en apariencia.

    Saludos.

  6. Muy bueno. Felicidades (ni naturales ni artificiales, consuetudinarias)

  7. beheaded dice:

    La psilocibina, el LSD y otras, y la función que desempeñan, merecen una segunda entrada más clarificadora.

  8. Masgüel dice:

    Feliz año nuevo.

    La MDMA no es una droga dura. Aunque su toxicidad no es despreciable, como en el caso de los cannabinoides o la mayoría de los enteógenos, pese al mito de los agujeros en el cerebro, no es más tóxico que unas copas de licor. Y su mecanismo de acción impide la adicción. Vacía los depósitos de serotonina de las sinapsis. Si no se distancian mucho las tomas, se produce una “pérdida de la magia” y solo se experimenta la estimulación anfetamínica. El contexto del consumo de drogas ilegales y el perfil del consumidor cambia con el tiempo. Pese al repunte de la heroína, si encuentras a alguien malviviendo en un parque, propablemente sea alcoholico y el MDMA no sepa ni lo que es.

    “Cuando la ingerí estaba ya completamente borracho (si no, seguramente, mi superyó bien aleccionado me hubiera impedido tomarla”

    Me temo que tienes una confianza excesiva en el criterio de ese superyo tuyo. Bien aleccionado, sabría que la primera toma de MDMA es una experiencia irrepetible que casa muy mal con la borrachera etílica y los ambientes habituales de ocio nocturno.

    “Pensemos en diseño de cerebros a los que se aumenta su capacidad de sentir, con circuitos de placer hiperdesarrollados”

    Olvidas el fenómeno de la tolerancia, de la desensibilización. El placer y el dolor son polos opuestos de un contínuo de experiencia subjetiva. Tener el núcleo acumbens como dos pelotas de golf no supone más placer. A la mesa con hambre, a la cama con sueño, a la chimenea con frío, a la embriaguez desde la sobriedad. Sobria ebrietas. Esa es la idea.

  9. Mara dice:

    Felicidades por la reflexión Santiago. A raíz del artículo, me surgen varias preguntas:

    ¿Qué es la felicidad? – Cito

    “pero al cabo de unos treinta minutos mi estado etílico cambio radicalmente hacia algo muy diferente. Sentí una felicidad inmensa, una plenitud absoluta, una comunión total con el cosmos… Todo tenía sentido y todo era completamente maravilloso. Nunca antes había sentido un amor hacia la vida y hacia todos los seres humanos similar. Sinceramente, esas horas de efecto del MDMA han sido las más felices de mi vida”

    Si la felicidad es algo parecido a eso que dice Santiago:

    ¿Qué hacemos para caminar hacia conseguirla?. (de forma individual, como sociedad, como humanidad, como seres vivos…). ¿Nos estamos comportando de forma lógica y coherente para conseguir “la felicidad” o al menos “esa felicidad”?

    ¿Qué otras alternativas hay para conseguir “la felicidad” además de las drogas?

    En otra línea:

    ¿ Es la felicidad el objetivo? de otra manera, ¿Cuál es el OBJETIVO por el que queremos trabajar (actuar, educar, gobernar, …).la felicidad, la super-vivencia, la evolución ¿?????. ¿ lo tenemos claro? ¿ es el mismo para todos?, ¿ debería serlo?. (Ejemplo: el objetivo en el punto de mira de unos puede ser la felicidad y el de otros la super-vivencia).

    En otra línea:

    Si las emociones cumplen una función evolutiva (se ha mencionado en otra respuesta) y dejan de cumplirla, ¿Con que otros mecanismos evolutivos cuenta el homo-sapiens?, ¿serán efectivos? ¿nos extinguiremos?, ¿ divergiremos en varios tipos de homo…….?

    No sé, no sé,…

  10. Adrià dice:

    Hola Santiago. Sólo quiero darte las grácias por tener un blog tan bueno, con artículos que te hacen pensar y replantearte cosas; tan trabajados, contrastados y elaborados como este. Por toda la calidad contenida en esta web, gracias. ¡Sigue así y feliz año!

  11. pharmakoi dice:

    Masgüel, estoy de acuerdo con tu comentario pero matizaría un par de cosas. Por un lado, el MDMA al ser más entactógeno que enteógeno no me parece necesariamente una mala elección para ambientes de fiesta. Otras sustancias más enteógenas sí es recomendable tomarlas en ambientes más controlados y con gente de confianza, sobre todo si no estás habituado. Además, la combinación de estimulantes y alcohol, aunque nefasta para la salud, suele ser bastante placentera.

  12. pharmakoi dice:

    tampoco pienso que el MDMA o el licor sean drogas blandas, aunque no sean de las más duras ni las más adictivas.

    Sobre el tema de la entrada, creo que si alguna vez existiera algo parecido al soma de un mundo feliz, solo serviría para escapar de una realidad aún peor. Esto es lo que le pasa al yonki, no es que la heroína le haga más feliz que quién lleva una vida “plena”, simplemente le sirve para evadirse de un mundo que le resulta insoportable.

  13. Yack dice:

    No creo que los drogadictos se droguen porque tienen una vida insoportabe, sino todo lo contrario, es decir, llevan una vida insoportable porque se drogan. Si fuese así el 90% de la población sería adicta porque todos pasamos por periodos insufribles y no por eso recurrimos a la droga.

    El drogadicto simplemente accede a un procedimiento fácil para experimentar grados de felicidad que nunca alcanzaría sin la droga. En realidad está cortocircuitando el mecanismo de placer inyectándose grandes dosis de sustancias que debería suministrarle su cerebro en pequeñas dosis a cambio de conseguir objetivos en el mundo real.

    El problema es que el mecanismo, al ser sobreexplotado, se satura y necesita dosis cada vez mayores para proporcionar la misma dosis de placer y si el adicto deja de tomar, cae en un abismo insufrible. Y entonces está atrapado entre el sufrimiento insoportable si no consume y pequeñas dosis de felicidad si consume.

    El yonki comete una estupidez creyendo que puede conseguir gratis y en grandes cantidades lo que los demás consiguen en pequeñas dosis y con grandes esfuerzos.

    Y el costo de su error ya sabemos cual es. Tal vez sería bueno explicar a los niños en la escuela todo esto en lugar de tantas matemáticas incomprensibles e inútiles para la mayoría de ellos.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s