El neurocirujano de Dennett

Publicado: 8 abril 2017 en Ética y moral, Filosofía de la mente, Neurociencias
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En Bigthink Dennett muestra su preocupación acerca del mensaje que los neurocientíficos están mandando a la sociedad acerca del libre albedrío, a saber, que es una ilusión. Parece ser que las personas que saben que no son libres actúan de modo más irresponsable, o directamente peor en términos morales, que las personas que piensan que sus actos son fruto de su libre elección.

Para ilustrarnos sobre el tema nos expone un divertido experimento mental (o bomba de intuición como le gusta decir): un paciente aquejado de un trastorno obsesivo-compulsivo es tratado mediante la inserción de un chip en su cerebro. El neurocirujano le dice al enfermo que esa pequeña prótesis no solo vale para curar su trastorno, sino que, desde ese momento, van a controlar su conducta a través de ella. Le dice que a él le parecerá todo normal ya que tendrá la ilusión de que lo que hace, lo hace libremente, aunque la realidad será que todas sus acciones estarán estrictamente controladas (causadas) por el médico y su equipo.

Al paciente le dan el alta del hospital y se marcha a su casa a seguir llevando su vida, feliz por haberse curado de su trastorno. Sin embargo, a los pocos días comete un delito y es llevado ante un tribunal. Cuando le preguntan por sus fechorías, él responde que no es culpable de nada, ya que ha obrado sin libre albedrío, controlado por el equipo de la clínica de neurocirugía. El juez llama entonces al neurocirujano quien dice que todo fue una broma, que realmente nadie estaba controlando la conducta del presunto delincuente ¿Sería culpable el acusado? Diríamos que sí. Pero, ¿actúo irresponsablemente el neurocirujano? Seguramente que sí ¿Habría delinquido el acusado si hubiera sabido que la responsabilidad era totalmente suya? Es posible que no.

Dennett utiliza este relato para advertirnos acerca de las consecuencias de decir a todo el mundo que no es libre de lo que hace. Si pensamos que son otros los que controlan nuestra conducta y nos apetece apalear a nuestro jefe, ¿no lo haríamos sabiendo que, realmente, toda la responsabilidad es de otros, que nosotros, realmente, no lo hemos hecho? O dicho de otro modo, ¿no lo haremos sabiendo que, realmente, lo están haciendo otros y nosotros no estamos haciendo nada? Pensemos que mientras hacemos el mal podríamos pensar: ¡Qué malvado el neurocirujano! ¡Lo que hace con mi cuerpo!

Y es que podríamos llegar a argüir que, incluso aceptando que todo fuera una broma pesada del médico y nadie controlara sus acciones, ese individuo no obró con pleno libre albedrío porque… ¿tienes la misma responsabilidad de tus actos si crees que estás siendo controlado? ¿Eres responsable de hacer algo que tú mismo crees que no estás haciendo?

Veámoslo más claro en otro ejemplo. Supongamos que estamos contemplando con una videocámara como un criminal asesina brutalmente a nuestro jefe. Nosotros, solo como espectadores, nos lo pasamos pipa viendo hacer algo que desearíamos haber hecho desde hace mucho tiempo. Es más, el asesino mata a nuestro desdichado jefe exactamente de la misma forma que nosotros hubiésemos elegido, de tal modo que casi nos da la impresión de que nosotros vamos ordenando al asesino qué hacer a cada paso. Bien, pues a pesar de que nuestra conducta como sádicos espectadores no es éticamente muy reconfortante, nadie diría que somos culpables del asesinato pero… ¿qué diferencia hay entre este caso y el del obsesivo-compulsivo de Dennett? ¿Por qué diríamos que uno es culpable y el otro no?

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comentarios
  1. Efe dice:

    Muy interesante la entrada, como siempre. No parece nuevo el planteamiento, y sorprende que Dennett lo descubra ahora. A Stephen Jay Gould le preocupaban los mensajes deterministas que delegaban en la raza, luego en los genes (ahora parece que la raza vuelve), en definitiva en la herencia (ahora el cerebro) la responsabilidad de nuestros actos y la posibilidad de intervenir en ellos. Hablando de cirujanos, recuerdo una entrevista con uno real, muy célebre, al que, cuando se le preguntaba por su ego y la competitividad en su profesión, respondía que a fin de cuentas él no era más que un mono macho, impelido por la testosterona a actuar como tal. Así explicaba y de paso justificaba su propia vanidad. Pero luego añadía: “Contra eso hay que reaccionar, hay que crecer un poquito”. Curiosamente lo decía en impersonal: “hay”. La cuestión filosófica, claro, es quién es el sujeto de esa frase, quién tiene que reaccionar, a quién pedimos cuentas. Si lo que nos hace actuar como lo hacemos son nuestros genes, o nuestro cerebro, y damos a entender que son cosas separadas de nosotros mismos -les echamos la culpa para no tenerla nosotros-, ¿qué espacio deja eso para el yo?

  2. Si no hay libre albedrío, entonces ni lo hay para obrar, ni lo hay para que te parezcan mejores o peores las posibles respuestas a las preguntas que formula esta entrada, y por supuesto, tampoco lo hay para que decidamos condenar a quien nos parezca.

  3. J dice:

    El desaguisado aparece cuando intentamos casar la concepción actual con la determinista. Hoy en día necesitamos al individuo libre al que juzgar e imputar acciones. Desde el discurso del determinismo social se ve el meollo: se le imputa a la sociedad la responsabilidad de crear un entorno que lleva a las personas a actuar delictivamente.

    Esto lo digo ilustrativamente, por poner en la mesa otro tipo de determinismo que se “opone” al materialista.

    Si consideramos a la gente como “máquinas” determinadas podemos, antes de dejarlas sueltas, sacar otra conclusión: que las máquinas necesitan reparación, y que con suerte, como las otras máquinas rotas pueden pensárselo dos veces antes de mostrar su rotura, se eviten percances sólo por la amenaza de ser “reparado”. Y no sé, pero viendo cómo gestionamos manicomios, cárceles y demases… ¿no actuamos de facto así?

    Y es que los seres humanos no han llegado a transformar el mundo como lo han hecho por una legitimación del estado actual que nos lleve al inmovilismo. Un ejemplo tonto: Mike, me han apuñalado. -¿Por qué no vas al médico, James? -Como ha entrado en mí sin que pudiera impedirlo no puedes pedirme que interfiera en el orden de las cosas.

    Sea de un modo u otro, el asesino de Dennett no se puede librar de un paseo por “rehabilitación” y si no, mirad lo que hacemos a los perros que han atacado. No los dejamos libres: los matamos; y a no ser que extendamos un grado de libre albedrío a todo ser teleonómico (yo, personalmente estoy por el todo o nada, sin elitismos), estamos utilizando dentro de la sociedad diferentes barras de medir cómo es el mundo.

    No creo que sea posible sostener una concepción de ser humano así sin que tenga consecuencias en la sociedad, en nuestras vidas. Pero sin considerar todos los vericuetos de la condición humana, que volverían un infierno una sociedad así, sería sostenible un argumento para juzgarlo a la vez que no se le considere un ser libre. Y, como dijo Hume, qué triste si nuestras acciones no estuvieran determinadas materialmente, porque ¿cómo podríamos obrar consecuentemente en el mundo?

  4. Alex dice:

    considero que el experimento mental (así llamado) esta diseñado para demostrar lo que quiere el autor no así como mostrar la circunstancia generada, me explico cual es la razón para decirle al paciente que esta controlado por la clínica si ya le instalo la “ilusión” de que tiene libre albedrío pues esta ilusión es verdadera para el paciente por lo tanto el paciente no tiene opción de acusar a la clinica.
    es muy rebuscado el final, parece muy simple y sin fundamento.

  5. Yack dice:

    Respecto al libre albedrío hay dos posibilidades: que sigamos siempre la conducta que consideremos óptima o que no lo hagamos. En el primer caso no tendríamos libre albedrío y en el segundo, la selección natural habría cometido una estupidez incomprensible.

    Ahora bien, la responsabilidad ética no es otra cosa que la creencia individual y colectiva de que merecemos un castigo por según qué conductas, y esa creencia es un factor esencial para que exista la sociedad humana, sin la cual no hubiéramos prosperado como especie.

    El concepto de “culpable” viene a decir que el sujeto que ha realizado una acción voluntaria y consciente a sabiendas de que produciría daño, debe recibir un castigo social proporcional al daño producido.

    Y la razón última de la ética es la de modificar (mediante el temor al castigo) la conducta de cada individuo y, más importante aún, la conducta de los demás individuos que están en su misma situación y que han sido debidamente informados de los pormenores del hecho delictivo. Esto explica el morbo y el interés de las noticias sobre crímenes y el castigo aplicado al culpable. Todos como potenciales delincuentes queremos información precisa del precio de cada acción para optimizar nuestra conducta.

    Adicionalmente, un individuo adulto ha interiorizado (a base de experimentar castigos), lo que está mal, aquí y ahora, y su propio cerebro puede castigarlo (con temor) ante la posibilidad de realizar el acto inmoral, o después de realizarlo (remordimiento) para que ese dolor le sirva de acicate y no se vuelva a exponer en el futuro a semejantes peligros.

    Al final, la ética y la moral solo es miedo al dolor futuro derivado de conductas sociales perjudiciales.

  6. Sirnewton3813 dice:

    La diferencia es que el primero causa el delito y el segundo no causa el asesinato, además que el deseo sádico de matar en si mismo no es delictivo.
    Si en el primero que comete el delito se demostrarse que aún teniendo conocimiento de que comete el delito ha sido más que inducido,controlado en sus actos por un tercero, no sería delito(Ya que realmente no puede evitarlo), ahora bien, ya que era una broma del neurocirujano si que tiene responsabilidad el que efectúa el delito ya que en el fondo sus actos iban acordes con sus deseos de delinquir, en el fondo estaba predispuesto a ello sólo le faltaba una excusa,un detonante para delinquir, ya que está claro que si era una broma del neurocirujano podría realmente haber impedido el mismo su delito, pues nadie lo controlaba.

    El que una persona pueda ir en contra de sus propias convicciones o pulsiones no demuestra que tenga decisión libre, lo que demuestra es que en sus procesos inconscientes también cabe la posibilidad de que acaben obligando al individuo a ir en contra de lo que para él era una decisión natural.
    Y es que la sensación de libertad TAMBIÉN nos viene impuesta forzosamente.

  7. Yack dice:

    Respecto al ejemplo de Dennet, yo diría que el sujeto solo habría delinquido si creyera firmemente que no tenía responsabilidad judicial, es decir que era impune. Lo que le importa a un asesino no es si el crimen es un acto malo o bueno, o si es o no responsable desde el punto de vista de la ética kantiana, sino el castigo que le van a aplicar si lo pillan.

    Saludos.

  8. alex dice:

    Buen día a todos.
    al leer los comentarios a la fecha, se ha perdido la flecha inicial del articulo el cual es “la preocupación de Dennett sobre el mensaje de los neurocientificos respecto al libre albedrio…” para lo cual describe su experimento mental del neurocirujano que viene a representar una variación del “anillo de Giges”. Es posible la preocupación de Dennett pero no se ha demostrado a la fecha por lo que se trata de una especulación un tanto forzada. En cuanto al “libre albedrio” esta demostrado en los comentarios y en el articulo que, al parecer, todos lo tenemos solo que en diferente grado.
    Pásenla bien.

  9. Masgüel dice:

    Como con la consciencia en su último libro (y bien señala Nagel en su reseña), Dennett pretende una redefinición del libre albedrío que permite afirmar su existencia solamente si aceptamos primero su redefinición, porque si no hacemos caso a Humpty Dumpty, su planteamiento sigue siendo un materialismo eliminativista.

    Es un problema de empecinamiento ontológico. Para el materialista la subjetividad, libertad, significado, valor, propósito e identidad personal, no existen porque no son materiales. Son ilusiones y lo ilusorio es lo que no existe. La forma en que el organismo experimenta la realidad no forma parte de la realidad. Solo la actividad física del cerebro es real y causal. La ciencia es una empresa inevitablemente reduccionista. Lo ilusiorio, pese a no existir, puede no obstante ser importante y necesario en la práctica.

    La solución pasa por mandar a paseo el materialismo y afirmar, en primer lugar, que lo ilusorio existe en tanto que ilusorio. Las ilusiones forman parte y tienen poder causal en la naturaleza. Por eso son necesarias e importantes en la práctica. Tal es el caso de los significados lingüísticos o la identidad personal. Con la consciencia el materialismo eliminativista tropieza con una piedra más grande, porque ningún correlato neurológico elimina la propiedad subjetiva de la consciencia. Descartes, Searle y Nagel son en esto mucho más convincentes que Dennett.

    En segundo lugar y por centrarme en el tema de la entrada, es posible afirmar que la libertad existe y no es solo una ilusión, sin salirse del naturalismo. Pasa por afirmar sus condiciones de posibilidad: Indeterminismo, emergencia ontológica y causalidad descencente. Pese a las pretensiones de algunos, son temas abiertos y candentes, tanto en filosofía de la ciencia como en la actividad teórica de algunas disciplinas científicas.

  10. Yack dice:

    “Si no hay libre albedrío, entonces ni lo hay para obrar, ni lo hay para que te parezcan mejores o peores las posibles respuestas a las preguntas que formula esta entrada, y por supuesto, tampoco lo hay para que decidamos condenar a quien nos parezca.”

    Pensé que me había pasado desapercibida la profundidad filosófica que entraña esta frase, dada la admiración que ha despertado en la concurrencia, y he vuelto a releerla, sin éxito.

    Vale, si no hay libre albedrío, no lo hay para decidir si pelar una zanahoria por la parte de arriba o la de abajo, para escribir esto o para escribir lo contrario, para hacerse la raya a la derecha o a la izquierda y para tantas otras cosas que no he de enumerar. Podríamos resumirlo diciendo que, en general, no contamos con libre albedrío para nada de lo que hacemos, hemos hecho o haremos en el futuro.

    Hasta ahí, de acuerdo, pero, ¿existe o no existe el libre albedrío? Y en cualquiera de los dos casos,¿podríamos contar con algún razonamiento justificativo, aunque este no fuese producto del libre albedrío? Se agradecería que no fuese circular.

    Saludos.

  11. Sirnewton3813 dice:

    Yack,

    El libre albedrío existiría sólo a nivel cuantico, principio de incertidumbre, con lo cual hasta una piedra tendría libre albedrío para obrar.
    Ahora bien, desde un punto de vista humano no es posible un EJECUTOR libre, o YO libre, ya que son estructuras mentales dominadas por procesos inconscientes y determinados.

    Hay una frase muy buena que dice “J” ,
    ” como dijo Hume, qué triste si nuestras acciones no estuvieran determinadas materialmente, porque ¿cómo podríamos obrar consecuentemente en el mundo?”.

    Saludos.

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